lunes, 30 de diciembre de 2013

Música Running: Miley Cyrus - We Can't Stop

Nunca pensé que iba a gustarme un tema de esta artista pero...

Dice San Basilio que...

"De aquí que no se deba tener al rico por dichoso solo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la robustez de su cuerpo; ni al sabio por su eximia elocuencia. Todas estas cosas son instrumentos de virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad."

domingo, 29 de diciembre de 2013

La memoria nos puede hacer infelices si no somos capaces de separar instantes y abandonarlos como no vividos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

viernes, 27 de diciembre de 2013

Todos tenemos una historia que contar, más o menos interesante. A veces nos quedamos hipnotizados con esas historias que nos cuentan los demás, sin darnos cuenta que la nuestra, tal vez, sólo haga falta escribirla.

jueves, 26 de diciembre de 2013

'Cómo sobreponerse a los golpes de la vida' por Patricia Ramírez

Publicado en El País Semanal


Cada vez que en alguna presentación de equipos pongo el vídeo de Rocky, cuando habla con su hijo y le dice durante el discurso: “Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar los golpes de la vida”, me emociono.

Frente a los problemas, más o menos graves, parecidas circunstancias socioeconómicas, familiares y laborales, hay personas que se hunden y que contemplan la vida como un lugar en el que ya no hay capacidad de reacción, o personas que piensan que la vida vale la pena, que ahí fuera quedan oportunidades para todos, y que a mal tiempo, buena cara.

La resiliencia se define como la capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y sobreponerse a las circunstancias. La persona resiliente sufre, siente y padece, pero no se recrea en estas emociones, no se recrea en el dolor. Sino que lo interpreta como parte del proceso, o del bache. El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego.

¿Alguna vez se ha preguntado si tiene resiliencia? ¿Es capaz de olvidar el pasado, sobreponerse y mirar hacia delante?

Imagine la existencia como un juego; un juego en el que parte de las reglas las escribe usted, pero otra parte vienen determinadas. La definición que haga de cada piedra determina la forma como se enfrenta o huye de ella. Si vemos la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, luchar como un guerrero fuerte contra los dragones, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo que si define las piedras como mala suerte, desgracias, o como algo dado en lo que no puede intervenir. Esta visión le hace ser víctima y no protagonista.

La vida es un juego en el que tiene que ganar; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. Y también significa no dejar que el pasado le condicione, de tal forma que siempre pueda estar en la casilla de salida. Siempre hay oportunidades, pero se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas. Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.

¿Por qué hay personas con resiliencia y otras no? ¿Podemos entrenarnos para convertirnos en alguien resiliente, o tiene que aceptar su victimismo y derrotismo como modo de vida? Es importante tener presente:

Aceptar la parte injusta de la vida. Todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos. ¿Qué hacer? La decisión inteligente es centrar la atención en cómo puede actuar para sumar. Refunfuñar, quejarse sin sentido, dedicarse a hurgar en la herida no le devolverá la justicia. Abandone el victimismo, le hace débil y le deja fuera de juego.

Valorar sus recursos y capacidades. Se percibirá como alguien valioso si le da valor a lo que funciona, si en su memoria están más presentes los éxitos que los fracasos. Tener un autoconcepto positivo da confianza y autoestima. Es importante fomentar esto en los niños, para que sean adultos resilientes. Reconozca y potencie sus fortalezas.

Cómo observa su potencial. A pesar de que el juego de la vida le haya ganado una partida, quedan muchas por delante. Debe contemplarse como alguien con capacidad para volver a superarse. ¿Por qué? Porque tiene capacidad de aprendizaje. Los fracasos nos dicen cómo no hacer algo, pero no dicen que no sea capaz de volver a intentarlo. Analice el error para aprender de él. Y luego haga borrón y cuenta nueva. Es el momento de empezar otra vez.

Solución de problemas. Las personas resilientes ven los problemas como misterios a los que hay que dar salida. No son problemas que bloquean sus vidas. Son enigmas, juegos y pruebas. Imagine que es otra persona, con una manera distinta de observar el mundo… más positiva, más atrevida, más creativa. Intente buscar propuestas desde ese punto de vista.

Diga adiós al victimismo. Las personas resilientes no se lamentan de su pasado, ni del que ellos provocaron, ni del que fueron víctimas. Su pasado les sirve para analizar y tomar decisiones, pero no para sufrir. Su atención está puesta en hoy, en qué puedo hacer ahora para ser más fuerte, más feliz y para alcanzar mi objetivo. Se trata de evitar que la vida decida por usted. Deje de mirar por el retrovisor.

Implicarse con responsabilidad. A principio de los años setenta, Kobasa y Maddi definieron la personalidad resistente. Y una de sus virtudes era la responsabilidad con lo que depende de uno mismo. Busque atribuir sus éxitos y sus fracasos a variables internas suyas. Así sabrá qué tiene que repetir la próxima vez que se enfrente a un reto y qué tiene que cambiar para mejorar ante futuros problemas.

Comprométase. El compromiso es una de las características de los resilientes. Depende de su escala de valores, del respeto que tenga a su palabra. Pero también está vinculado a su implicación, a cómo se involucra en sus obligaciones y en sus placeres. Tener compromiso significa decir que va a hacer algo y hacerlo; tener palabra con uno mismo y con los demás. Si tiene dudas de no ser capaz de llevar a cabo lo que está diciendo, es mejor pecar de prudente que de bocazas.

Ponga un ritmo diferente en su vida. Si se dedica a pasar por la vida a toda velocidad, no será consciente de qué le está pasando, de qué puede disfrutar ni de vivir en el presente. Querrá todo el rato buscar la felicidad en el futuro, llegar a ese lugar en el que cree que será feliz. Pero la felicidad está aquí, hoy, con usted y con todo su entorno. Tiene que aprender a relacionarse de forma diferente, de manera que le favorezca, que sea capaz de contemplar y degustar lo que ve, oye, siente, huele y toca. El presente es el lugar en el que tiene margen de maniobra, no lo desprecie ni lo ningunee.

Observe la vida de forma positiva. Confíe en que la vida le deparará momentos felices e involúcrese para conseguirlo. Puede dirigir su cerebro, su mente, sus pensamientos, y orientarlo como un radar para buscar los aspectos positivos. Su manera de pensar determina en gran parte cómo se siente y las cosas que hace.

Buscadores de tesoros. La vida es un continuo desafío, un lugar en el que aparecen oportunidades. Si se aferra a la idea de que hay un tren y que si no se sube al vagón preferente perderá la oportunidad, se está condicionando. La vida está llena de trenes, de todos los tipos y de todas las clases; si no pasa hoy, será mañana. En alguno tiene que subirse, pero no hay solo uno que si se le pasa, pierda la oportunidad. La vida ha dejado de tener ese carácter de “para toda la vida”. Ahora se acepta el cambio, tanto en la vida personal como en la profesional.

Enfrentarse en lugar de huir. Los resilientes postergan menos. ¿A qué le conduce postergar? A nada positivo. Solo a que retrase la obligación, se sienta mal consigo mismo y le aumente el nivel de pereza y ansiedad para resolver lo que tiene pendiente. Los obstáculos se analizan, se solucionan, se saltan, pero no se evitan. Evitar no es la solución, sino parte del problema y de su malestar. No tenga miedo, ni siquiera a pasarlo mal. ¿Realmente lo va a pasar tan mal “metiéndole mano al asunto”? Seguro que no, es más lo que cree que es que lo que realmente tiene frente a usted.

Recuerde: la vida no le deja en el camino si usted no se lo permite.

Dice Epicteto que...

"La felicidad no consiste en desear cosas, sino en ser libre."

miércoles, 25 de diciembre de 2013

martes, 24 de diciembre de 2013

domingo, 22 de diciembre de 2013

Nuestro futuro lo vamos haciendo cada día, con esos granos de arena que se acumulan en cada paso y esos vientos que nos llevan.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y Mejor Año 2014.


Dice el Padre Calancha que...

"Triste cosa es no tener amigos, pero más triste ha de ser no tener enemigos porque quién no tenga enemigos señal es de que no tiene talento que haga sombra, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que se murmure, ni bienes que se le codicien, ni cosa alguna que se le envidie."

martes, 17 de diciembre de 2013

Nunca deberíamos dejar de desear porque en el deseo está la esencia de nuestras vidas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Razón ¿quién está en su posesión? En ocasiones discutimos creyendo que es nuestra, también el resto cree o piensa que es suya. ¿Quién no ha pensado que la tenía y posteriormente adivinar que había estado equivocado? Tal vez deberíamos esperar y reflexionar un poco más antes e lanzarnos a defender, con esa pasión que caracteriza al latino, algo que, en muchas ocasiones dista mucho de lo razonable.

sábado, 14 de diciembre de 2013

'Obrar en situaciones adversas' por Carlos Herrera

Perfecto y divertido artículo de Carlos Herrera publicado en XLSemanal:


Obrar en el campo siempre ha supuesto algún inconveniente para la mayoría de las personas. Si en medio de un plácido paseo entre espigas y amapolas uno siente en sus entrañas el fuego del rayo maldito, y mira alrededor y solo ve clorofila rampante y paisaje cerealista, empieza a sentir la desventura de aquel que se siente abandonado a su suerte. Hay a quien no le supone ninguna incomodidad ni perjuicio: el campo está hecho para el abono y solo hay que apretar y liberar. Pero para otros, minuciosos de la higiene, supone más disturbio: ¿cómo proceder a la limpieza y petroleado de bajos en plena naturaleza? Nadie suele ir provisto de papel higiénico en sus bolsillos, ni siquiera cuando se adentra en las ignotas praderas, así que o bien tira de viejos papeles en la cartera o arranca algunas hierbas del campo, tratando de evitar las ortigas y su ácido fórmico. Incluso la postura no es fácil: cuclillas y observancia para evitar el fuego amigo, la mancha inoportuna en la ropa recogida. Hay quien cae con estrépito, hay quien se pone nervioso, hay quien es sorprendido por algún animal... Aunque también hay quien apoya su espalda en el árbol, la deja caer y encuentra el ángulo óptimo mediante el cual obtener equilibrio y accesibilidad para la descarga. Pero hay que saber, y tiene que gustarte: los que no, apresuran el paso, enrojecen el rostro, emiten sonidos guturales y huyen, huyen sin medida en busca de la porcelana, del trono urbano en el que aliviar la infernal presión que entrecorta hasta la respiración.

Tema distinto es lo que acontece cuando no da tiempo a llegar. ¿Cómo se solventa una entrepierna bombardeada, sembrada, regada por el detrito? ¿Cómo se enmascara el fétido aroma que le envuelve al afectado? ¿Qué se hace con la ropa tintada de marrón indeleble?

Obrar en casa ajena tampoco es garantía de ausencia de inconvenientes. Lo he hablado algunas veces con mis oyentes. Ese día barruntas que habrá tragedia. Efectivamente, a media cena sobreviene un terremoto inesperado y preguntas por el aseo. No mencionas tu desarreglo, al modo de esos que siempre brindan exceso de información: que si me asoma el muñeco, que si voy a pintar a gotelé, que si voy a liberar al monstruo, que si voy a romper el Tratado de Kioto... no; sencillamente te internas en un váter que aparenta normalidad, pero ves con horror al finalizar el servicio que, por ejemplo, no hay papel higiénico y que tienes que pedirlo al dueño de la casa sacando media cabeza por la puerta y dando todo tipo de voces, con la consabida pérdida de dignidad. O ves con espanto que, tras la puesta, ha quedado atascado el inodoro, y el conjunto celuloso-fecal flota entre mares de orina y a punto está de desbordar la taza: puedes, efectivamente, hacer como el que no sabe nada y salir silbando, pero el próximo que entre difícilmente podrá evitar una exclamación y hacer referencia a tu capacidad volumétrica. Y cada vez que te vea durante el resto de sus días siempre te recordará como aquel que defecó un tráiler de heces: sin ir más lejos, la amorosa y amable madre de un amiguito del colegio contestó a su hijo con un estentóreo «¡¡¡estoy aquí, cagando!!!» cuando este preguntó por ella delante de mí en la puerta de su piso. Al pedirle permiso su hijo para que se quedara a merendar el compañero de colegio que le acompañaba, que era yo, vio derrumbada su imagen y con razón: durante los años que mantuve la amistad con aquel niño, jamás pude dejar de imaginarme a su madre en el delicado trance de la deposición, siendo como era una señora de la cabeza a los pies. O no digamos el caso del baño inmediato al salón donde se está produciendo una reunión elegante e importante: a un compañero le sorprendió una descomposición en la petición de mano en casa de su prometida y quedó horrorizado después de preguntar por el excusado al contestarle su futuro suegro «en esta misma puerta», señalándole una inmediata. Entró y no pudo controlar el aparato eléctrico que acompañaba la tormenta; tras el colosal estruendo inacabable, al abrir y asomar temeroso comprobó con horror cómo todos estaban mirando en esa dirección sin mediar palabra. El matrimonio no llegó al año.

Dice Antoine de Saint-Exupéry que...

"He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."

viernes, 13 de diciembre de 2013

Querido hijo...

Todos tenemos obligaciones en la vida. Unos las cumplen otros las incumplen. A mi lo que me importa es que tú seas de los que las cumples siempre.

Lo que veo...


Es curioso como podemos cambiar nuestra percepción de las personas si hablamos con ellas; para bien o para mal. Por eso es muy injusto juzgar sin conocer o saber.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Realmente es mejor tomar decisiones meditadas y rápidas que estar dudando siempre de hacerlo o no hacerlo. Así  habrá más tiempo de fracasar o de tener éxito.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Querido hijo...

La pereza será tu mayor enemigo. Si eres perezoso te acomodarás y no conseguirás tus propósitos.
Cada uno se impone a sí mismo su propia moral y podríamos decir que hay tantas moralidades como tipos de personas. Pero no. Lo moral es moral y lo amoral amoral lo vea quién lo vea, lo sienta desde el punto de vista que lo sienta.

martes, 3 de diciembre de 2013

COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA MEDITACIÓN CRISTIANA. Laurence Freeman: "La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales"




No son budistas ni hindúes. Son católicos. Pero sentados con los ojos cerrados se dedican a la meditación repitiendo su mantra.

Desde que llegó a la Argentina hace ocho años la organización católica Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana (WCCM, por sus siglas en inglés), con 2000 centros en el mundo, fue creciendo en popularidad y hoy tiene 30 grupos locales.

"La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales. También es una práctica fundacional del cristianismo", dijo a LA NACION el director de la organización, el monje benedictino inglés Laurence Freeman, que viaja periódicamente a la Argentina para dar retiros.

El propio maestro espiritual de Freeman, el monje John Main -fundador del WCCM y fallecido en 1982- aprendió a meditar en los años 50 junto a un swami hindú de Malasia, quien le sugirió un mantra cristiano, maranathá (en arameo, el Señor viene), para avanzar en el camino interior.

Con el aval de la jerarquía católica, el WCCM extendió su propuesta de crear "monasterios sin paredes" incluso entre grupos sociales que no se asocian normalmente con las prácticas de la relajación y reflexión. Hoy tienen centros en cárceles, asociaciones empresariales e incluso escuelas primarias laicas.

En este sentido, el padre Freeman mira con entusiasmo los aires de renovación que trae el papa Francisco. "No creí que iba a llegar a ver esto en el transcurso de mi vida", reconoció. De hecho, uno de los patrocinantes del WCCM, el australiano George Pell, forma parte del equipo de ocho cardenales que asesora directamente al Pontífice. "Francisco ha reinstaurado la primacía del amor en la Iglesia", dijo Freeman.

-La meditación suele asociarse con las religiones orientales. ¿Cómo se congenia esta práctica con el catolicismo?

-En realidad, la meditación es algo fundacional del cristianismo. Cuando Jesús enseñó a orar, explicó lo que hoy llamaríamos un ejercicio de meditación. "Entra a tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto", "No digas muchas palabras". También dijo que nadie podía seguirlo si primero no dejaba sus posesiones atrás. Y la principal "posesión" que tenemos los hombres es el propio yo. La meditación nos ayuda a "destronar" entonces al ego y poner a Dios como centro del propio corazón. Son todas enseñanzas que ya están en el Evangelio. Ya los llamados "Padres del desierto", de los primeros siglos del cristianismo, acudían a estos ejercicios. Pero reconozco que hoy en día es la meditación oriental la que está asociada con lo cool , mientras que lo católico es visto como aburrido.

-¿Y cómo convertir entonces la meditación católica en algo atractivo?

-Días atrás tuvimos un ejercicio de meditación con un centenar de alumnos de una escuela primaria de Florida, Estados Unidos. Eran chicos de entre ocho y 12 años. Fue sorprendente y hermoso ver de qué manera tan natural se ponían a meditar. La cantidad de minutos está en relación directa con la edad. O sea, no más de diez minutos para alumnos de diez años. Los chicos lo toman casi como un juego en el que hay reglas y una disciplina. Se trata de un ejercicio de hacer silencio en una posición cómoda y repetir lentamente una frase que los hindúes conocen como mantra, pero que Casiano, un monje cristiano del siglo IV, llamaba la "fórmula". Preferentemente debe ser una frase en otro idioma, para que no se activen las propias ideas o significados. Pero el resultado final de este simple ejercicio es paz y alegría.

-¿Qué experiencias de sus grupos son las que más lo han sorprendido?

-Nosotros tenemos, por ejemplo, centros de meditación integrados por homeless en las calles de Boston y también en varias cárceles. Y las historias son muy impactantes. Hubo un empresario filipino que conoció nuestros ejercicios mientras estuvo cinco años en prisión, en los tiempos del dictador Ferdinando Marcos. Y lo que él cuenta es que, gracias a la meditación, habían sido los "mejores cinco años de su vida".

-¿Y cómo se relaciona esta práctica con una religión claramente estructurada como es el catolicismo? ¿No es una amenaza a la ortodoxia el hecho de que la gente pueda buscar la verdad en su interior?

-En realidad, la meditación es algo muy "ortodoxo" dentro del catolicismo. Pero acepto que puede ser una amenaza a las estructuras de poder, para todos aquellos que quieran utilizar la fe como una forma de dominación. Sin embargo, el propio papa Francisco habla de tres tentaciones que se deben evitar: convertir al Evangelio en una ideología, manejar la Iglesia como si fuese una empresa y el clericalismo. La Iglesia se estaba convirtiendo en un lugar caracterizado por generar temor. Y el miedo es enemigo del amor. Según un amigo mío con un cargo muy alto en el Vaticano, los mismos que armaron esa estructura de temor y controles reconocen que era algo insostenible, que se estaban destruyendo las raíces de nuestra fe.

-¿Qué aspecto es para usted el más importante de los cambios que está impulsando el papa Francisco?

-Yo creo que la Iglesia debe ser el lugar donde la gente pueda venir a experimentar la misericordia de Dios, no la condena. Y todos los hombres, hasta los más pecadores, se tienen que sentir bienvenidos en la Iglesia. ¡Qué alivio, entonces, volver a escuchar eso de la boca de nuestro Papa!
La inmensidad de la vida es parte de la literatura. No hay literatura sin vida como no hay vida sin literatura.

domingo, 1 de diciembre de 2013

sábado, 30 de noviembre de 2013

Música Running: Misty Edwards - Baptize My Heart

Bella canción, estupenda voz... rock cristiano!!

Dice Osho que...

"...la sabiduría no es conocimiento. No la puedes obtener de los demás, ni tomarla prestada. No es información... Sólo hay una manera de ser sabio, y es entrar en una experiencia viva de la vida..."

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hoy es un día de gratitud, como deberían ser cada uno que de nuestros días. Por todo lo bueno de la vida y, también, por las maldades que más que hundirnos nos elevan.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hay que escuchar mucho más lo que nos dicen, tal vez ahí esté la razón y no en lo que pensamos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

A veces es mejor vivir varias vidas que no vivir. ¿Quién no ha sentido que vive diferentes vidas en su vida?

sábado, 23 de noviembre de 2013

Despierta uno con esa sensación de que a veces te agradece más a quién más le debes que a quién más das.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Dice Osho que...

"... cuando estás lleno de paz, todos se comportarán de manera diferente contigo. Serán más cariñosos y más amables, menos duros, más abiertos, más íntimos. Hay un imán. La paz es el imán. Cuando tienes paz, la gente se acerca más a ti; cuando estás alterado, todos se sienten repelidos. Y éste es un fenómeno tan físico que lo puedes observar fácilmente. Siempre que estés en paz notarás que todos quieren estar más cerca de ti, porque esa paz se irradia, se vuelve una vibración en torno a ti. Hay círculos de paz a tu alrededor, y todos los que se acercan quieren estar aún más cerca de ti; igual que quieres ponerte bajo la sombra de un árbol y relajarte allí."

miércoles, 20 de noviembre de 2013

'12 formas que destruyen tu credibilidad' por Martina MacGowan



1. La falta de respeto al tiempo de los demás. Como “el tiempo es dinero”, todas aquellas personas que llegan tarde sistemáticamente, que son impuntuales en las reuniones, que cancelan sus citas a última hora, que son un desastre con la gestión de su tiempo se vuelven poco creíbles.

2. La escucha no sincera. Aquell@s que no prestan atención a lo que se les dice, que no miran a los ojos, que escuchan a medias o nada en absoluto, tiran su reputación por los suelos. Es una cuestión de claridad y de responder amablemente.

3. La inacción. Cuando se trabaja en equipo, hemos de cumplir lo que nos comprometimos a realizar. L@s líderes han de pasar tiempo en las trincheras, ayudando a su gente con los trabajos menos glamurosos.

4. La práctica de la microgestión. En lugar de delegar adecuadamente, meternos en los pequeños asuntos cotidianos. 

5. Ignorar las promesas y los acuerdos. Cuando se promete algo, hemos de llevar a cabo un plan de acción para cumplirlo. La gente que falta a su palabra pierde su credibilidad.

6. Poner excusas. Hay todo un catálogo: “se me olvidó”, “es que creía que…”, “lo entendí mal”, “es que no tuve tiempo”. Quien se excusa, queda expuesto.

7. No apoyar a las personas. Cuando nos presentan una idea o una propuesta, más allá de decir (con mayor o menor honestidad) que es magnífica y dejarla “en caída libre”, hemos de apoyarla de verdad si creemos en ella.

8. Asegurar que tú eres el más importante. Ponerte medallas, buscar el protagonismo, evidenciar que tú eres mejor… La falta de humildad se paga.

9. Echar la culpa a los demás. Cuando las cosas no salen, culpabiliza al resto del equipo y trata de salir “de rositas”. Te ganarás una fama de egoísta, individualista e incluso traidor.

10. Abusar de tus relaciones. Habla solo con tus contactos cuando tengas que pedirles algo, ve directo al grano… Las relaciones han de partir de la generosidad, o “se te verá el plumero”.

11. El abandono de los proyectos. Elige solo proyectos estrella, que te hagan “quedar bien”. Y si la cosa se tuerce, déjalo y ve a otra cosa. Este tipo de conductas minarán tu credibilidad al máximo.

12. No aceptar la crítica. Cuando alguien, de confianza, te diga honestamente en qué cree que tiene que mejorar, no le escuches, pon justificaciones, olvídalo. Sin mejora, tu ego quedará fortalecido y tu credibilidad se hundirá.
Llega uno a la conclusión que si mal gastamos el tiempo en vivir, lo habremos ganado al morir.

martes, 19 de noviembre de 2013

Querido hijo...

A los que parezcan más débiles que tú respétalos por encima del resto. Aporta tu grano de arena para que cada día sean más iguales. No los humilles jamás porque cada uno de nosotros somos poseedores de muchas debilidades que nos harán siempre frágiles ante el resto.

Dice Epicuro que...

"Sobre todo, retírate dentro de ti mismo cuando te veas obligado a estar entre la muchedumbre."

domingo, 17 de noviembre de 2013

sábado, 16 de noviembre de 2013

Creo que todos, en algunos momentos, encontramos en nosotros los ejemplos de lo criticable. Por eso, antes de criticar al resto, examinemosnos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

"Poesía, lenguaje, pensamiento, poetas y no poetas." por Natalia Carbajosa.


Hoy quiero hablar de poetas que me parecen más poetas todavía cuando reflexionan sobre la poesía y la vida en sus contadas incursiones en la prosa; de novelistas cuyos párrafos más felices suenan a poesía; y de poetas-novelistas que hacen de su prosa, a mi entender, parte de su mejor obra poética. No puedo garantizar que no salgamos de este embrollo con las ideas más confusas que ahora mismo, en el inicio. Pero eso sí, el que avisa no es traidor.

Lo que singulariza a estos autores, según mi criterio de lectora, es su capacidad para hacer del lenguaje, en primer lugar, lenguaje, y no otra cosa; para hacernos caer en la cuenta de que las palabras tienen peso, volumen, sonido. Y solo cuando esa delicada operación se ha realizado con éxito, esto es, cuando en lugar de invitarnos a pasar fugazmente por las palabras como si fueran transparentes, nos obligan a detenernos un rato largo sobre ellas, solo entonces detona el pensamiento que contienen con un vigor inesperado que se nos antoja nuevo y antiguo a la vez. Sostenemos entonces las palabras en el cuenco de las manos como quien acabara de descubrir un tesoro y lo mantiene así, tembloroso y precario, en medio de la nada.

De entre el primer grupo (poetas que también escriben poesía cuando escriben prosa, aun sin pretenderlo), existen ejemplos célebres y solemnemente tipificados, como el «la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo» del Juan de Mairena de Machado. Pero hay en ese texto mucha más miga que apunta ya no solo a la poesía, sino a la propia expresión del pensamiento no evidente de la que es objeto la poesía: «Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una copa más honda de nuestro espíritu».

Y ya que hablamos de recipientes, pues las imágenes de los mundos abstractos (o sutiles, siguiendo con Machado) necesitan concretarse en objetos cotidianos reconocibles, recordemos a Sophia de Mello, poeta portuguesa del siglo XX, amiga del mundo clásico y de las revoluciones sociales, que acompaña sus poemas con disquisiciones del tipo:

"Miro al ánfora: cuando la llene de agua me dará de beber. Pero ahora ya me da de beber. Paz y alegría, deslumbramiento de estar en el mundo, reunión." Sophia de Mello Breyner (1919-2004)

Sophia de Mello no escribe largos tratados de teoría literaria, sino breves introducciones en prosa a sus libros de poemas (véase su obra completa, publicada por Galaxia/Gutemberg) que son ejemplos de concentración de pensamiento y estallido de imágenes. Igual que en un poema.

Algo parecido sucede en el caso del precoz poeta austríaco de finales del siglo XIX Hugo von Hofmannstahl, del que tan admirablemente habla en sus memorias (El mundo de ayer) su compatriota Stefan Zweig. Al igual que autores tan diversos como Rimbaud, Rilke, Pessoa o Thoreau, Hofmannstahl habla de la expresión poética desde la negación e incluso la renuncia (Carta de Lord Chandos, 1902), esto es, como aquello que no es posible materializar. Su discurso enlaza por una parte con esa «copa más honda de nuestro espíritu» de Machado, y por otra con la atención a los objetos de de Mello; objetos que contienen, más allá de su utilidad, aquello que no se puede expresar:

"No me es fácil explicaros en qué consisten esos buenos instantes; las palabras me abandonan nuevamente. Porque es algo completamente indefinido e incluso indecible lo que se me declara en tales momentos, colmando cualquier suceso de mi círculo cotidiano con un desbordante raudal de vida superior, como una copa. No puedo esperar que me entendáis sin ejemplos, y debo pediros indulgencia por su banalidad. Una regadera, un rastrillo olvidado en el suelo, un perro al sol, un pobre cementerio, un lisiado, una pequeña casa de campesinos, todos ellos pueden convertirse en cuenco de revelación."

¡Vaya con los poetas-poetas! parecen tener fijación con los cuencos, las copas, las ánforas. Esos «buenos instantes» de Hofmannstahl, como las epifanías de Joyce o comoquiera que llamemos a los momentos de extrema y fervorosa lucidez que toda persona, poeta o no, experimenta alguna vez en su vida, necesitan de un continente, un receptáculo que los almacene. De ahí al uso lúdico de los objetos comunes por parte de las vanguardias pictóricas y poéticas de principios del siglo XX, hay un mínimo paso.

Crucemos a continuación el puente hacia los poetas-novelistas que, escriban en el formato en que escriban, siempre hacen poesía. Es el caso de un gigante del lenguaje del siglo XX como Álvaro Cunqueiro. Solo por obras como Herba aquí ou acolá, podría pasar a la historia de la literatura como un gran juglar. Pero donde su poesía se decanta, en ocasiones, del lado de la melancolía, la prosa refulge con el único ánimo de elevarse sobre cualquier pensamiento a ras de suelo, antes que nada en la propia declaración de intenciones del autor:

"Yo, que no desconozco los grandes temas del siglo, y estoy atento a eso que llaman la coyuntura histórica, y acepto la gran patética de mi tiempo y quiero ayudar, en lo que me sea posible y aún bastante más, al hombre de estos días, tantas veces puesto en el filo de la navaja, no me dejo asustar por los profesionales de la angustia, y busco en la gran peripecia humana, tantas veces mágica aventura, tantas veces sueños espléndidos y mitos trágicos, la razón de continuar." Álvaro Cunqueiro (1911-1981)

Y es que, detrás del creador de textos inolvidables como Merlín y familia, Crónicas del Sochantre o Las mocedades de Ulises, hay un funámbulo del lenguaje tan refinado como su ilustre paisano, Valle-Inclán. Mencionados estos dos nombres, es mi ocasión para proponer aquí una infundada tesis a la que he llegado por el único método investigador, de dudosa fiabilidad científica, de la lectura: a saber, que los gallegos son, entre los castellanohablantes, igual que los irlandeses entre los angloparlantes, los de mayor talento para sacar brillo al puro lenguaje que reluce detrás de las palabras. Debe de ser que el toque celta convierte a sus criaturas en poetas, a pesar de cómo maltratan a su bardo los rudos habitantes de la aldea de Astérix.

Clarice Lispector (CC)

De la mano de Cunqueiro y Valle-Inclán nos asomamos a los novelistas-novelistas, esto es, los que no son poetas. He escogido a dos autoras en cuya disparidad encuentro una complementariedad perfecta. Natalia Ginzburg, judeo-italiana, cronista de la vida familiar durante la Segunda Guerra Mundial, es una autora eminentemente narrativa, y escribe con desacostumbrada claridad, como si nos contara cosas de abuelas en torno a la mesa camilla de la cocina. Clarice Lispector, brasileña de origen ucraniano y también judía, sofisticada, adscrita a los compases finales del modernismo brasileño, tiene una escritura oscura, que apenas cuenta nada, pero que hipnotiza a quien a ella se entrega. A pesar de lo cual, ambas suenan extrañamente inocentes, escribiendo —así, como quien no quiere la cosa— en una prosa que, sin ninguna pretensión poética, a mis oídos lo es, y más que mucha poesía:

"No tenían en absoluto la pinta de dos que están a punto de casarse, dijo él. No tenían ningún aire jactancioso o triunfal. Parecían dos que hubieran tropezado por casualidad uno contra otra en un barco que se estaba hundiendo. Para ellos no había música de charanga, dijo él. Y eso era lo más bonito, porque cuando el destino se anunciaba con sonora música de charanga siempre había que ponerse un poco en guardia. La música de charanga por lo general no anunciaba más que cosas pequeñas y sin fuste, era una manera que tenía el destino que burlarse de la gente. Pero las cosas serias de la vida pillaban de sorpresa, brotaban de repente como el agua." (Natalia Ginzburg, Nuestros ayeres, 1952).

"Estoy engañándome, tengo que regresar. No veo locura en el deseo de morder estrellas, pero todavía existe la tierra. Porque la primera verdad está en la tierra y en el cuerpo. Si el brillo de las estrellas duele en mí, si es posible esta comunicación distante, es porque alguna cosa semejante a una estrella se estremece dentro de mí. Estoy de vuelta al cuerpo. Volver a mi cuerpo. Cuando me sorprendo en el fondo del espejo me asusto." (Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje, 1944).

Y emprendemos el viaje de vuelta hacia los poetas-prosistas, esto es, los que indistintamente cultivan uno u otro género. La única autora viva de esta selección, Ana Blandiana, es una singular cronista fantástica de la dictadura de Ceaucescu en su Rumanía natal, un poco a la manera de Kundera en Checoslovaquia. Blandiana es una excelente poeta y, sin embargo, son sus relatos los que a mí, particularmente, me hacen volver una y otra vez sobre una frase, una imagen, una palabra, para desentrañar aquel elemento foráneo que —¡zas!— se ha colado en la lógica de un discurso que en el fondo no es tal:

"Se preguntaba incluso, arrullándose a sí mismo, qué sueño iba a tener y, solo después, se hundía en él. Pero antes de esto, como cada noche, después de desabrocharse el último botón y de dejar caer toda la ropa, hizo su habitual gimnasia: sentado estratégicamente en aquella zona de la habitación más libre de muebles, estiraba al máximo, abría y cerraba sus alas anquilosadas por el desuso. Varias veces repitió concienzudamente este movimiento. Y, solo después, se durmió." (Proyectos de pasado, 1982).

Ana Blandiana. Foto: Ady Sarbus (CC).

La prosa/poesía de Ana Blandiana es una especie de actualización de los bestiarios medievales: las criaturas fantásticas se pasean por sus páginas con la naturalidad propia de los cuentos de hadas o las pesadillas. Es quizá esta manera indirecta de decir la única apropiada para aquello que, como apuntaba Hofmannstahl, no se puede expresar.

El último de mis elegidos, compañero de generación de Ginzburg y el más destacado entre ellos, Cesare Pavese, constituye otro ejemplo de poeta-novelista. Más allá del tantas veces repetido verso «vendrá la muerte y tendrá tus ojos», de sus desalentadoras memorias El oficio de vivir y sus novelas y libros de relatos, Pavese escribió un texto extraño, imposible de adscribir a ningún género, cercano en su actualización del mundo clásico a los de Cunqueiro, llamadoDiálogos con Leucó. Quien lo haya leído, convendrá conmigo en que es una verdadera cumbre de la poesía no escrita para ser poesía. Con él cerramos el círculo de la expresión del pensamiento poético que reclama en su ayuda la presencia de los objetos cotidianos. En palabras de Mnemósine aHesíodo:

"¿No te has preguntado por qué un instante, similar a tantos del pasado, deba de golpe hacerte feliz, feliz como un dios? Tú mirabas el olivo, el olivo en la senda que recorriste todos los días durante años, y llega un día en que el hastío te deja, y tú acaricias el viejo tronco con la vista, como si fuese un amigo recobrado y te dijera la palabra justa que tu corazón esperaba. Otras veces es la ojeada de un transeúnte cualquiera. Otras la lluvia que insiste hace días. O el grito estrepitoso de un pájaro. O una nube que jurarías haber visto ya. Por un instante el tiempo se para, y esa cosa trivial la sientes en el corazón cual si el antes y el después ya no existieran." Cesare Pavese (1908-1950)

La conclusión de este diálogo es la exhortación de Mnemósine a Hesíodo: «Intenta decir a los mortales estas cosas que sabes». Todos los escritores aquí citados recogen el guante lanzado por la diosa, que va más allá de la voluntad de escribir. Se trata de escribir sobre lo que no se puede expresar, lo que no se anuncia con charanga, lo que imprime sus huellas —que siempre vienen del cielo— en el cuerpo y convierte a las palabras en cuencos, cuencos que reflejan el brillo de ese líquido extraño que han llegado a contener. «Buscar el secreto profundo de la vida es el grande, nobilísimo ocio», sería otra manera de decirlo, en palabras del juglar de Mondoñedo. Cualquiera que sea el procedimiento, las palabras a su servicio se convierten, lo quieran sus autores o no, en poesía.

Y para no acabar con la amargura del recuerdo de Pavese, poeta-suicida de alargada sombra, concluiré con el gesto verbal, siempre ascendente, de Cunqueiro, llevando en su compañía a otro ilustre corredor de relevos de la poesía: «El Gibelino y yo vamos, al borde de la tiniebla, creyendo que toda hora es alba». Que así sea.
Lo mejor que les ocurre a algunos en la vida es pensar que los que les rodean son tontos. Cuando se dan cuenta de la realidad, es demasiado tarde, su incapacidad condiciona su ignorancia.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Dice la Biblia que...

"En aquel tiempo, el Señor dijo: «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’». (Lc 17,7-10)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

'Se chove, que chova' (Si llueve, que llueva).

Está en gallego, pero es buenísimo, se entiende perfectamente. Una campaña de publicidad muy optimista de una cadena de supermercados gallegos... Creado por la agencia de publicidad Bap&Conde.

Un poco de optimismo nunca viene mal...

El orden es una virtud que si se abandona se pierde a gran velocidad.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La insatisfacción es lo peor del día a día de nuestras vidas. Si estamos insatisfechos no crecemos y si no crecemos nunca estaremos satisfechos con nosotros.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Las preguntas que debes hacerte para dar sentido a tu vida.-





¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Estas son tres de las preguntas que se hacían Siniestro Total en su célebre canción homónima, y cuya respuesta está vedada al ser humano, por mucho que este haya intentado responderlas desde el momento en que adquirió conciencia de su propia existencia.

El astrofísico Carl Sagan aseguró en una ocasión que “damos sentido a nuestro mundo por la valentía de las preguntas que nos hacemos y la profundidad de nuestras respuestas” y, por eso, aunque no podamos dar contestación a las grandes cuestiones de la vida (¿quién podría?) sí nos podemos plantear a nosotros mismos cuestiones que nos ayuden a ser más felices y a sentirnos más realizados en nuestro día a día.

Multitud de psicólogos, terapeutas y sociólogos han elaborado listas sobre las preguntas que pueden hacernos descubrir cosas de nosotros mismos que no conocíamos previamente. Aquí presentamos algunas, pero como suele ocurrir, las mejores cuestiones son aquellas que se nos ocurren a nosotros mismos.

¿Qué es lo más importante de tu vida?

Si hay algo finito e irrecuperable en la existencia humana, eso es el tiempo. Por ello, debemos averiguar cuáles son nuestras prioridades si no queremos que el torbellino de la vida contemporánea nos arrastre. Realizarnos esta pregunta, en apariencia obvia, nos ayuda a recordar todo aquello que quizá en demasiadas ocasiones dejamos de lado: la familia, la pareja, los hijos, los amigos…

¿De qué puedes prescindir y hacer que tu vida siga siendo igual?

La vida moderna está marcada por la acumulación, por las agendas repletas y el consumo inútil. Por eso, sentarnos un momento y pensar todo aquello de lo que podemos prescindir (compras banales, actividades que no nos reportan ninguna felicidad, suscripciones absurdas) puede hacer que eliminemos todo aquello que no hace más que quitarnos tiempo y vaciar nuestro bolsillo.

¿Qué tienes que hacer y por qué no lo haces?

La procrastinación, o dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, es uno de los grandes males de la sociedad contemporánea. Sin embargo, esta suele referirse a compromisos más prácticos que a los que se refiere esta pregunta. Hay multitud de cosas que deberíamos hacer (de visitar a un familiar al que hace tiempo que no vemos a reparar algo en casa) que vamos dejando hasta que es demasiado tarde y ya, total, para qué lo vamos a hacer. Cumplir con las tareas vitales es una manera de sentirse pleno que no requiere mucho esfuerzo.

¿Qué desconoces (pero te gustaría saber)?

Cuanto más sabemos, más conscientes somos de nuestra ignorancia y de que difícilmente podremos alcanzar la sabiduría absoluta. Pero, aun así, hay prioridades, y si cada día dedicamos parte de nuestro tiempo a llenar esas lagunas, terminaremos desenvolviéndonos mucho mejor en nuestra vida. Saber lo que no se sabe es un buen paso, pero hay otra pregunta incluso más importante que nos podemos plantear: ¿qué es lo que no sabemos que desconocemos?

¿Qué he aprendido hoy?

No te acostarás sin saber una cosa más… ¿O no? Una buena estrategia vital es, cuando nos metemos en la cama y cerramos los ojos, antes de caer en los brazos de Morfeo, preguntarnos qué hemos aprendido durante el día. Si la respuesta es “nada”, es que algo estaremos haciendo mal. Un día sin aprender nada es un día perdido.

¿Qué es lo más importante que voy a hacer esta semana?

De igual manera que revisar nuestro pasado puede ser útil a la hora de modificar nuestras actitudes para aprovechar mejor nuestro día a día, tener algo en el horizonte nos ayuda a aumentar nuestra motivación y a hacer que, cuando nos levantemos cada día, tengamos una razón que ponga nuestro motor en marcha. En ocasiones, este hecho puede ser algo placentero (unas vacaciones, una cita, un evento) o un desafío: tanto mejor, en cuanto que nos permitirá anticipar las dificultades que quizá tengamos que afrontar.

¿A quién has ayudado hoy?

Numerosos estudios nos recuerdan que la filantropía y la ayuda a los demás aumentan nuestra propia felicidad. No debemos pensar únicamente en nuestras metas vitales, sino también en las de los demás, y contribuir a que las alcancen: no hay nada más satisfactorio que ver a un amigo cumplir sus sueños si nosotros mismos hemos sido los promotores de dicha victoria personal.

¿Qué quieres que piensen de ti?

Nos gusta pensar que somos talentosos, simpáticos, desprendidos, bellos, hábiles y románticos. Pero ¿somos capaces de hacérselo llegar a los que nos rodean, o por el contrario, sospechan que somos inútiles, bordes, ratas, feos, manazas y siesos? Piensa cómo quieres que te recuerden y actúa en consecuencia.

¿Cuál es el sueño de la infancia que no has cumplido?

De pequeños, unos querían ser astronautas, otros deportistas y otros, estrellas del rock. No es tarde: quizá ya no sea posible alcanzar tales metas (en realidad, nunca lo fue), pero no debemos renunciar a los amores de adolescencia. Leer libros sobre el tema, matricularnos en una universidad a distancia o apuntarnos a un club deportivo pueden constituir una buena vía alternativa para despertar las aspiraciones de ese niño que todos seguimos llevando dentro.

Si supieses que vas a morir dentro de tres meses, ¿qué dejarías de hacer?

Se trata de una pregunta un poco trampa, puesto que tal noticia evidentemente cambia nuestras perspectivas vitales (¿para qué ahorrar?), pero que también puede ayudarnos a distinguir entre lo esencial y lo accesorio. Películas como Ahora o nunca (The Bucket List, Rob Reiner, 2007), protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, ilustran cómo cambia la vida de una persona cuando se enfrenta a sus últimos días, y no tiene por qué ser necesariamente a peor.

Dice Juan Donoso Cortés que...

"Hay que unirse no para estar juntos, sino para hacer algo juntos."

sábado, 9 de noviembre de 2013

viernes, 8 de noviembre de 2013

Es increíble como la obsesión y el rencor puede llegar a matar la mente de una persona, dejándola viviendo en un absurdo pasado.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Una imagen vale más que mil palabras: El conmovedor gesto del Papa Francisco con un enfermo.





El Papa Francisco se ha caracterizado durante su aún corto pontificado por hablar de las "periferias" existenciales y por prestar atención a los grandes olvidados de la sociedad. Los ancianos, los inmigrantes, los pobres y los enfermos se han convertido para él no sólo en una prioridad sino en algo en lo que todos los católicos deben mirarse.

Por ello, acudió a Lampedusa antes de que ocurriera el fatídico accidente que dejó cientos de muertes, ha comido con sin techo y los ha visitado en varias ocasiones y ha pedido a todos que no se vea a los vagabundos como algo más del paisaje de la ciudad. Pide que en ellos todos los creyentes vean al mismísimo Jesucristo, con sus llagas y sus heridas.

En la tradicional audiencia de los miércoles, el pontífice ha tenido otro de estos gestos conmovedores. Tras hablar a las decenas de miles de presentes, se acercó a saludar a los peregrinos. Allí había uno muy especial. Un hombre muy enfermo al que muchas personas no se atreverían ni a mirarle a la cara.

Sin embargo, el Papa vio en él al propio Cristo y emulando a San Damián de Molokai, el santo que cuidó y abrazó a los leprosos, Francisco acudió a él y con una gran ternura no sólo le saludó sino que le apretó a su pecho, le consoló y le besó. Un gesto de amor con la naturalidad de un Papa muy sensible. Un gesto que quedará ya para la historia de su pontificado.

El silencio en la Plaza de San Pedro

Pero este no ha sido el único gesto que ha tenido este miércoles el Papa con los enfermos. De hecho, a pesar de los miles de peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha pedido una oración silenciosa por una niña de 16 meses muy enferma. El silencio ha sido impresionante.

Y es que Francisco ha recibido en la Casa de Santa Marta a la niña Noemí junto su familia. Más tarde, en la audiencia general, el Papa decía:"Ahora quiero pediros un acto de caridad. Tranquilos eh, que no se trata de una colecta. Antes de venir a la Plaza he ido a ver a una niña de un año y medio con una enfermedad gravísima".

"Su madre y su padre rezan y piden al Señor que cure a esta niña: se llama Noemí y sonreía, ¡Pobrecita! Hagamos un acto de amor; no la conocemos pero es una niña bautizada, es una de nosotros, una cristiana. Pidamos que el Señor la ayude en este momento y le de la salud: primero en silencio y después rezaremos el Ave María".

La multitud ha rezado en silencio. "Gracias por este acto de caridad", concluía el Papa, poco antes de dirigirse a consolar a otro enfermo y cuya imagen dará la vuelta al mundo.

Dice Pedro Salinas que...

"... No cerrar nunca las manos.
No se agotarán las dichas,
ni los besos ni los años,
si no las cierras. ¿No sientes
la gran riqueza del dar?
La vida
nos la ganaremos siempre,
entregándome, entregándote."

lunes, 4 de noviembre de 2013

Mi Madrid y... 150.


No podemos estar siempre pensando que queremos ser felices como si se tratara de una meta o un objetivo a largo plazo. Hay que ser felices ahora, en el momento, y hacer lo posible para serlo. El resto es un destino que sólo Dios conoce.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hasta para elegir los momentos de hablar uno debe ser inteligente. Dejarse llevar por emociones o rencores puede llevarnos a cometer errores irreparables o, simplemente, hacer daño a quién menos lo merece.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Música Running: Inna feat Yandel - In Your Eyes.

Bueno, no está mal...

Dice la Biblia que...

"En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». (Mt 5,1-12a)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cuando algo no te cuesta no lo valoras pero lo peor es no valorar el esfuerzo que han hecho los demás para que lo consigas.

jueves, 31 de octubre de 2013

Hasta luego José Luis; hasta luego Manis.


Llega uno a una edad en la que comienzan a quedársele amigos en el camino. Eso nos hace reflexionar sobre la vida, sobre los momentos que dejamos de vivir y no recuperamos.

No es fácil expresar en unas líneas sentimientos para con un gran amigo y mejor persona. Tal vez el silencio podría ser la mejor expresión de afecto y cariño pero, en mi caso, muchas veces estos rincones dónde se guarda la palabra, también son un desahogo. José Luis Martínez, el Manis, nos dejó en silencio, en la tarde del lunes 28 de octubre.
La noticia, para todos los que le conocíamos y queríamos, significó un jarro de agua fría, por un lado, y de rabia contenida, por otro. Se va la buena gente, las personas ejemplares, las de verdad. Y es que en este caso no sólo se marchaba José Luis, el Manis, nuestro amigo, marchaba una institución en la historia del Partido Popular de Getafe. 

El Partido Popular de Getafe, a lo largo de su historia, lo hemos formado muchas personas, unas han ido y otras han venido, unos con muchas virtudes y otros, entre los que sin duda me encuentro, con innumerables defectos, pero creo que, independientemente de diferencias sin importancia, en su inmensa mayoría nos ha unido el amor a Getafe y a un proyecto de partido para solucionar mejor los problemas de nuestros vecinos. Entre todos, entre unos y otros, siempre ha habido un personaje especial, ese que nos ha visto crecer a nosotros como hombres y a nuestros hijos como niños: el Manis. Pasara lo que pasara, bajo vientos y mareas, en tormentas y borrascas, en momentos felices o tristes, nunca abandonó, siempre pudimos contar con él, todos pudimos contar con él, con su extraordinaria lealtad y fidelidad dignas de los hombres más ejemplares que ha dado la historia. 

Porque así era el Manis, José Luis, simplemente ejemplar. No necesitaba ser otro, no necesitaba comportarse de ninguna otra forma para agradar o contentar a unos u otros; el Manis era auténtico, era él en esencia pura y, sobre todo, leal y generoso con su partido, el Partido Popular.

En este momento en el que parece que todo aquél que se dedica a defender o trabajar por sus ideas, por un proyecto político o, simplemente, porque cree que se pueden hacer mejor las cosas, parece que lo que pretende es salvaguardar su estatus económico, ganar dinero o, como algunos erróneamente piensan, enriquecerse buscando los más oscuros caminos para ello. José Luis Martínez era persona y político. Un político puro de los de siempre, con amor y dedicación a su pueblo y a su partido. No tuvo grandes cargos en tarjetas de visita, no le hacía ninguna falta.  

Es importante dignificar, rendir homenaje, aplaudir o, simplemente, resaltar, la realidad de las organizaciones políticas. Y la realidad es que la mayoría de las mujeres y hombres que están en estas organizaciones, que no se ven ni se les conoce, trabajan, dedican su tiempo y parte de su vida, de forma altruista y voluntaria, a cambio de nada, por defender unas ideas y conseguir que otros las representen. Esas mujeres y hombres son los que sustentan a presidentes, diputados, alcaldes y concejales; a consejeros y directores remunerados que muchas veces olvidan -olvidamos- que para estar dónde estamos otros muchos se parten el pecho día a día, campaña tras campaña, sin cobrar ni un solo euro y sin pedir absolutamente nada a cambio. Y que mejor momento para homenajear a todos esos hombres y mujeres que con el ejemplo de uno de ellos: José Luis Martínez.

Con el paso de los años me he dado cuenta, que las personas más ejemplares y dignas, son aquellas que nunca han debido nada a nadie; aquellos que han trabajado de forma desinteresada, voluntaria y altruista por un ideal o proyecto, simplemente porque creen en él. El resto les debemos mucho.

El Manis era un cascarrabias, pero un cascarrabias encantador. Todavía le veo entrando por la puerta del grupo municipal o en la sede, lloviese, nevase o tronase,  colocando y ordenando todo al detalle, dando consejos y opiniones sobre unos y siempre acertadas; bromeando, riendo, pinchando a su mujer Carmen (grande cómo él, otra institución) tomando esos últimos vinos los 31 de diciembre en La Esquinita. 

Nos despedimos de él sus amigos, los que  quisimos estar en ese ‘hasta luego’. Y pesaban más los que estaban que los que no estaban. Muchos de los que ahora pululan por aquí no sabrán nunca quién es. Al Manis le importaría bien poco,  aunque siempre deberán tener en cuenta que gracias a hombres y mujeres como él, altruistas y voluntariosos, están algunos donde están.

Tengo el honor y la satisfacción de haber sido Presidente del Partido Popular  de Getafe durante doce años; el Partido Popular de Getafe tendrá siempre una deuda contigo, Amigo. Algunos nos llevamos y quedamos con lo más importante  en la mochila: tu amistad. 

Desde nuestro corazón nuestro más sentido cariño y respeto a ese otro pilar ejemplar, como él, a Carmen, a sus hijos y nieta. Nuestro pésame a la familia del Partido Popular de Getafe, a esos que lo son y sienten, por esta gran pérdida.

El Manis queda en nuestro recuerdo y, de seguro, allá dónde esté, ya estará 'metiéndose', con cariño y respeto -como siempre-, con alguien; llevando con orgullo en su corazón a Getafe, a España y al Partido Popular.

Dice Confucio que...

"No hay nada más patente que lo secreto, ni nada más tangible que lo recóndito."

miércoles, 30 de octubre de 2013

La vida sigue. Mientras caminamos nunca debemos olvidar aquellos que nos han acompañado durante un trecho de ese largo camino. 

martes, 29 de octubre de 2013

Diez Claves para una vida Feliz. Fundación Action for Happiness.


El camino hacia la felicidad es arduo, lleno de baches y señales contradictorias que, en ocasiones, nos pueden hacer perder el norte. Cada persona debe encontrar el suyo propio, pero existen una serie de estrategias comunes a todo el mundo que pueden ayudarnos a transitar hacia esta ansiada meta vital. A partir de una exhaustiva revisión de las últimas investigaciones psicológicas sobre el bienestar, la fundación Action for Happiness ha recopilado las diez claves para una vida feliz. Un decálogo que todos podemos aplicar y que ofrece estrategias con un impacto positivo sobre nuestra felicidad que han sido corroboradas por diversos estudios científicos.

1. Ayuda a los demás

Los humanos somos seres sociales y preocuparse por los demás, tanto desde el punto de vista de los individuos como de la colectividad, es fundamental para potenciar nuestra felicidad. A la luz de los últimos estudios publicados, el proverbio bíblico de que dar es mejor que recibir no parece confundirse. La solidaridad con el prójimo y la ayuda mutua refuerzan y aumentan los lazos sociales, fundamentales para ser felices, y nos reconcilian con un mundo que no siempre nos agrada. Por otra parte, la solidaridad con los demás nos hace sentirnos mejor al potenciar el mundo de las emociones positivas frente la búsqueda efímera e insaciable de la satisfacción material.

2. Pasa más tiempo con tu familia y amigos

Las relaciones sociales son el pilar fundamental de nuestra vida y su contribución al bienestar personal es innegable. La mayoría de estudios sobre esta cuestión han demostrado que cuanto mayor sea el círculo de amistades de una persona más feliz será. Pero no sólo eso, sino que también tendrá una mejor salud y vivirá más años. La familia y los amigos son una fuente constante de cariño y apoyo mutuo, lo que permite aumentar nuestra autoestima, reforzando la confianza en uno mismo y siendo más optimistas. El sentimiento de pertenencia grupal también hace que seamos más seguros y decididos.

3. Abandona el sedentarismo

Al buscar un sentido a todo lo que hacemos y dar significado a nuestra vidas se reduce el estrés, la ansiedad y los cuadros depresivosEl cuerpo y la menta están conectados, por lo que ‘mens sana in corpore sano’, que diría Juvenal. El ejercicio es una fuente de felicidad, que no sólo beneficia a nuestra salud física sino también a la psíquica. El deporte mejora nuestro estado de ánimo, y se han demostrado sus beneficios en las personas con depresión o que están pasando por una mala racha. No se trata de convertirse en un deportista de alto nivel, pues con evitar el sedentarismo y realizar algún tipo de actividad diaria que permita mover un poco nuestros músculos es suficiente. El mero hecho de salir de casa y cambiar el parque por la televisión y el sofá ya es suficiente como para sentirnos mejor.

4. Cálmate y disfruta de cada momento

Cada vez son más los psicólogos que insisten en la necesidad de practicar (o recuperar) el denominado ‘mindfulness’. Se trata de algo tan sencillo como prestar más atención y ser plenamente conscientes de cada momento presente, pero no siempre es asumible en las sociedades modernas marcadas por unos ritmos vitales vertiginosos y llenos de automatismos. Sin embargo, es básico para ahuyentar las preocupaciones y aprender a valorar lo que tenemos y lo que somos.

5. Nunca dejes de seguir aprendiendo

El conocimiento nos hace felices. Aprender cosas nuevas ayuda a mejorar nuestra autoestima, nos hace más creativos y nos permite desarrollar distintashabilidades necesarias para desempeñarnos correctamente en nuestro día a día. Además, poder compartir y contrastar conocimientos con la gente que nos rodea es una actividad que produce muchas satisfacciones.

6. Programa tus objetivos de futuro

Ponernos metas es clave para aumentar nuestra motivación y sentirnos seguros a la hora de afrontar el futuro. Los retos deben ser realistas y alcanzables para evitar un estrés innecesario y que tengan el efecto contrario al esperado. Es mejor ir poniéndose pequeñas metas que nos lleven poco a poco a conseguir un objetivo más ambicioso para poder así experimentar con más asiduidad la sensación de logro y aumentar nuestra satisfacción con nosotros mismos.

7. Desarrolla tu capacidad de resistencia

Ponernos metas es clave para aumentar nuestra motivación y sentirnos seguros a la hora de afrontar el futuroCada uno tiene sus propias estrategias para reducir el impacto de las emociones negativas. La inteligencia emocional es básica en este sentido y se puede entrenar, siempre con la ayuda de los seres queridos para relativizar los traumas, el sentimiento de pérdida o el estrés ante situaciones difíciles. Es lo que se conoce con el nombre de resiliencia, un concepto desarrollado por el neuropsiquiatra Boris Cyrulnik.

8. Cultiva el optimismo

Las emociones positivas como la alegría, la gratitud y, sobre todo, el optimismo, ejercen una beneficiosa influencia en nuestro estado de ánimo. Además, si se experimentan regularmente, generan una suerte de “espiral ascendente” que nos permite alcanzar la felicidad y tener una actitud vital mucho más positiva, según defienden los estudios de psicología positiva. El estado de ánimo tiene inevitablemente sus altibajos, pero con el tiempo podremos desarrollar los recursos necesarios para contrarrestar las emociones negativas y ver siempre el vaso medio lleno, en lugar de verlo medio vacío.

9. Quiérete a ti mismo

Nadie es perfecto, pero a menudo somos demasiado crueles con nosotros mismos. Aprender a relativizar nuestros defectos, al tiempo que potenciamos el aprecio por nuestras virtudes, nos permitirá ser mucho más felices. El primer paso para sentirnos bien pasa por aceptarnos tal y como somos, sin lo cual nunca lograremos evolucionar y hacernos mejores personas. Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, hay que aprender a aceptarlas como son, con sus defectos y virtudes para disfrutar más de su compañía, aumentar nuestra capacidad de resiliencia y, en definitiva, nuestro bienestar.

10. Forma parte de algo que trascienda a tu persona

Cuando nuestras vidas están marcadas por un propósito trascendental que sobrepasa la barrera de lo personal tienen un significado que va más allá de lo material y nos permite sentar las bases del bienestar. Al buscar un sentido a todo lo que hacemos y a nuestras vidas en general, se reduce el estrés, la ansiedad y los cuadros depresivos, como han demostrado algunos experimentos psicológicos. Cada uno tiene su forma de trascender, ya sea mediante la política, la solidaridad, la dedicación profesional o la fe religiosa. Las respuestas varían, pero en el fondo todas estas enfocadas a conectar nuestras vidas con algo superior a nosotros.