martes, 28 de febrero de 2017

Los pasos que uno da en su camino deben ser firmes y siempre teniendo en cuenta que es mejor parar un segundo que dar uno atrás‬.

domingo, 26 de febrero de 2017

26.02.2017... Meditaciones poéticas de domingo.

No están siendo estos, días de escrituras. Es realmente curioso cómo uno tiene momentos de esos en los que parece que las palabras le brotan, de tal manera que se ve obligado a vomitar sobre el papel, por miedo al atragantamiento, y otros, simplemente, no encuentra el modo de dejar en la página lo que realmente desea.

Creo que ordenar ideas también es ordenar palabras.

Esta semana, mientras corrijo algunos versos para ese poemario que espero pronto publicar, que voy aparcando porque se acumulan las tareas pero que cuando me asomo, de vez en cuando, y me leo, me veo en el tiempo, me hacía esa pregunta que no he dejado de hacerme: ¿por qué elegimos los caminos que elegimos?

Me engancho a las lecturas, a esos cientos de libros que voy adoptando en mi vida; me pierdo en mis escritos, absurdos, estúpidos, sentidos, míos; releo esos versos que los años van convirtiendo en una vida y es como si el corazón bajase las pulsaciones que normalmente me aceleran.

Esta mañana, mi primo, mientras charlábamos en nuestra sesión running, me decía que los años van provocando en el corazón que la frecuencia cardiaca se eleve de tal manera que, sin darnos cuenta, estemos forzando un músculo en demasía, como el que tensa mucho la cuerda de un arco y rompe cuando menos lo espera.

Y es que los años, que pasan sin darnos cuenta, se van leyendo si los escribes o los vives.

Van cambiando los tiempos y va cambiando la vida. Con la vida y con los tiempos vamos cambiando nosotros.

Miramos a nuestro alrededor y todo va envejeciendo, lenta pero constantemente.



Uno se va construyendo su mundo con los años y con el tiempo va moldeando su paisaje.

La poesía nos excede más allá de nosotros. Tal vez en los versos esté la esencia de nosotros mismos, al igual que en los versos de otros está su profundidad y pensamiento.

La gran poesía es un homenaje a la vida porque busca la esencia del momento, del sentimiento.

Recuperaba esta semana, también, ese proyecto solidario que es la Asociación Versos Solidarios. Fundada a finales del año 2014 con unos objetivos tan claros como poéticos. Tengo, en los últimos tiempos, cierto ansia de dar, de devolver, de hacer. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos a nuestro alrededor, si abrimos bien los ojos, hay más sufrimiento incluso del que somos capaces de ver.

Tal vez por eso, así, me daba cuenta que casi todo, en mi vida, lo he tratado de envolver en versos. Nunca me ha dado vergüenza decir que me siento poeta; un poeta de la vida, alguien que es capaz de buscar palabras que expresen sentimientos, emociones, filosofía y vida.

Tal vez por eso, con el tiempo, cuando lo vamos agarrando ya entre nuestros dedos con miedo a que se nos escape,  nos entran esas prisas por todo.



Leía un artículo, ayer, sobre Gloria Fuertes. Se cumple este año el centenario de su nacimiento, 1917. Curiosamente al leer me di cuenta del año de su fallecimiento, noviembre de 1998. En ese momento recordé uno de sus libros de versos, una antología que me dedicó. Fue poco antes de aquél noviembre, un año antes. Rebusqué en la biblioteca y lo encontré en esos estantes que tienen como protagonista la poesía. Lo abrí para volver a leer la dedicatoria: "Para José Luis -poeta-, con mi enhorabuena y cariño".

Es en esos instantes dónde crees que fue ayer lo que fue hace ya prácticamente veinte años.

Es lo que toca. Vivir sintiendo, recopilar la vida e ir dejando las huellas que sigan los que nos preceden.
Reconozcámoslo: somos lo que vivimos, también lo que escribimos porque lo hacemos.

"No perdamos el tiempo.

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna...
Debemos de inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie. 
Y crear esa frase que abrace todo el mundo,
los poetas deberíamos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en las bocas del túnel,
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro,
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso,
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros, y con rara paciencia convencerles sin asco
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina,
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas, jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, 
que al corazón le llega poca sangre." Gloria Fuertes

Inmensos versos que recojo como un guante.

Y así, entre esas mariposas que sonríen en mi vida, termino el día en poesía.
No es difícil comprender que vivir es despertar todos los días con un propósito y objetivos que cumplir en tu vida. ‬Así que vamos a cumplir los de hoy.

sábado, 25 de febrero de 2017

viernes, 24 de febrero de 2017

jueves, 23 de febrero de 2017

23.02.2017... Reflexiones del jueves.

De vez en cuando despierto y no sé ni en el día que me levanto. A veces, como hoy, no sé muy bien quién soy, ni si tengo que ir hacia un lado o hacia otro. Es ese momento en el que simplemente soy consciente de que parar para seguir es lo más importante.

No es que en estos días no escriba, no es que no quiera escribir. Estos días el tiempo se me va como esas nubes que aparecen bajo el azul del cielo y al momento desaparecen.

No sé si es poesía. No sé si estrés. Lo que sé es que, posiblemente, cualquiera pensaría que esto no es vida, que no es forma de vivir siempre bajo constantes tensiones. Pero en mi caso, es mi vida, no tengo otra, esa que me lleva como un relámpago de un lado a otro del camino, pero siempre en dirección.



Y así va uno, escribiendo o no su poesía; esculpiendo piedras que son versos que construyen esa vida, que no deja de ser más que un poema más en un mundo en el que faltan versos.

Lydia Davis es su cuento 'Propósito de año nuevo' hacía una fantástica reflexión: 
"Al fin, en la mitad de tu vida, eres suficientemente listo para ver que todo suma nada, incluso el éxito no significa nada. Pero ¿cómo aprende una persona a verse como nada cuando ha tenido tantos problemas para verse como algo en primer lugar? es confuso"
Escribir ayuda. Claro que ayuda. Escribir ayuda a sobrellevar los fracasos y a no dejarte llevar por ese éxito que la mayoría de las veces es ficticio.

"El dolor también es vida". Es una frase de alguien que me importa. Uno, con la edad, va dejando entrar en su vida a muy pocas personas, pero si permito entrar se convierten en tesoros poéticos que cuidar, un tesoro eterno. El dolor también es vida es como decir que no hay vida sin dolor. Si algo duele lo sentimos, si sentimos existimos y si existimos vivimos. Poético y filosófico a la vez. 

Siempre lo más cercano es lo que nos causa más dolor, pero también es lo que nos llena de la alegría y felicidad más grande. Siempre son nuestros pensamientos interiores los que nos provocan nuestros estados de ánimo.

Dice J. Krishnamurti que...

"Los hombres ignorantes trabajan por conquistar riquezas y poder, pero estos duran a lo sumo una sola vida, y por tanto son irreales. Hay bienes más grandes que esos, bienes que son reales y perdurables; una vez descubiertos, se extingue para siempre el deseo por lo demás."

miércoles, 22 de febrero de 2017

Que curiosa manía tienen algunos de alardear y exigir libertades hacia fuera, mientras hacía dentro descansan a base de su aplaudido autoritarismo. El primer principio de libertad es admitir la crítica.

lunes, 20 de febrero de 2017

domingo, 19 de febrero de 2017

19.02.2017... Refugiados = Personas.

He conseguido, no sin excesivo esfuerzo, recuperar esos 16 km de running por los caminos que me llevan al Cerro de los Ángeles. 

No ha sido fácil, la forma física se pierde si no se le da una continuidad al deporte. El invierno está siendo duro, la pereza también. Querer hacer en un día lo que no se hace en una semana, puede ser poco sano. Lo que sí genera correr, bajo este cerro nuestro, adentrarte en ese espacio lleno de magia y espiritualidad, es oxigenar la mente, pensar y encontrar el equilibrio necesario en esa meditación kilométrica para continuar con el día a día de la vida cargado de energía y poesía.

Esta mañana comentábamos zancada a zancada, sobre esas cuestiones que nos hacen reflexionar y que, de una manera u otra, nos afectan.

Leía, con atención, en la prensa, esas noticias que resaltaban la manifestación que tuvo lugar ayer, en Barcelona, a favor de la acogida de los refugiados en Europa. Unos 160.000 ciudadanos, según unos, y 300.000, según otros, se manifestaron mostrando el compromiso de la ciudad condal con la crisis de los refugiados

El lema 'Prou excuses. ¡Acollim ara!' ('Basta de excusas. ¡Acojamos ya!'), encabezaba, como un llamamiento, el acto.

Una iniciativa que siguió a un concierto organizado el pasado sábado en el Palau Sant Jordi convocado por la campaña 'Casa nostra, casa vostra'.

El mensaje que han querido trasladar es una exigencia al Gobierno y a la UE para que cumplan los compromisos adquiridos para acoger a los refugiados. 

No son refugiados, son personas.

Evidentemente hubiera estado allí. 

Desde hace unos años, concretamente desde que comenzó la crisis en España, siento una sensibilidad superior a la que sentía anteriormente, por aquellas personas que viven en situaciones menos privilegiadas de las que disfrutamos otros. No sé si son los años o, simplemente, que uno se detiene mucho más a valorar y analizar todo lo que nos rodea.



Creo que con muy poco de cada uno podríamos conseguir mucho para todos.

Repito: hubiera estado allí, en Barcelona, mostrando apoyo y reclamando que los gobiernos actúen, pongan interés y se vuelquen en ayudar a todas aquellas personas que, sean refugiados, exiliados, migrantes o no, lo necesitan.

Sé que en la manifestación de ayer, no hubo ningún representante del Partido Popular. Sí hubo representantes de otros partidos. Ni lo entiendo ni  lo comparto. ¿Por qué no estar? Todos debemos participar de encuentros así; cada uno desde sus ideas, cada uno desde sus responsabilidades y compromisos. Ayudar a personas, ni más ni menos.

No hace mucho, alguien de mi entorno me comentó que estaba cansado de ver en televisión esas imágenes de mujeres y hombres caminando por el barro, abandonando sus lugares y sus tierras, en la desesperación, lanzándose al mar hacia no se sabe dónde. Refugiados=Personas.

Imágenes de niños y mayores muertos, arrastrados por las corrientes. Imágenes de niños y mayores acampados sobre inmundicias, esclavos de un futuro incierto, desterrados para siempre de su origen. Refugiados=Personas.

Personas que huyen de las bombas, de la muerte, sin saber que lo que encuentren, posiblemente, sea otra forma de morir.

Me decía esta persona que quería hacer algo, ayudar de alguna manera a estos niños, a estas familias. Aportar su granito de arena para tratar de apaciguar la pena. 

¿Pena? ¿Conciencia?

Mis reflexiones, a veces extremas, me llevan a hacer consideraciones y comentarios también extremos. La mejor ayuda que podríamos darles a todos, a estos y a los otros, es que jamás tuvieran que verse obligados a abandonar sus hogares. Ayudarles a recomponer sus países, sus ciudades y pueblos. Poner los medios, el interés para arreglar esas situaciones injustas que les obligan a abandonar su lugar de origen, a abandonarlo todo.

Nadie abandona su tierra, su raíz, por gusto.

Nadie abandona su hogar dejando atrás sus más preciadas pertenencias.

Lo de ayer fue una iniciativa fantástica, una más de las muchas que se realizan en los últimos tiempos. Pero no solo debe quedar ahí, bajo pancartas y soflamas que muchas veces lo único que hacen es lavar conciencias.

¿Cómo es posible que sólo el año pasado cerca de 6.000 personas hayan fallecido en el mar escapando del terror de sus países buscando ese algo mejor?

¿Cómo es posible que a todos se nos llene la boca de sentirnos más cristianos, o budistas, o judíos, o musulmanes, religiones que contemplan entre sus principios básicos la bondad, la ayuda al prójimo, la compasión o el altruismo, mientras contemplamos sin mover un solo dedo, o mirando hacia otro lado, cómo seres humanos como nosotros sufren la desdichas de la vida, el encuentro con la muerte huyendo en la búsqueda de un refugio?

¿No existe algo de hipocresía con todo esto?

Hay mucha culpa. Mucha miseria escondida en discursos ambiguos. En primer lugar, ese juego de intereses entre potencias, entre países ricos con los países ajenos y las vidas de otros. Ese negocio establecido de las mafias que juegan con la esperanza de los que no tienen nada. O ese periodismo también interesado que sólo informa de lo que quiere. 

¿Y los gobiernos que bajo ciertas excusas negamos la acogida de refugiados porque vienen pobres, sin nada?

Debemos asegurar que esas personas, cuando lleguen a nuestros países deben tener oportunidades para construir sus vidas, y no deben sentirse desplazados ni impedidos en ningún momento.

Olvidamos quienes somos y hemos sido. Olvidamos que España es ha sido un país de migrantes, de exiliados y refugiados que tuvieron que marchar no hace muchos años. Muchos españoles son hijos de exiliados, de refugiados. ¿Olvidamos?

Tendemos a acomodarnos y olvidar pronto lo que somos o hemos sido, de dónde venimos. Esto ocurre, sobre todo, cuando vamos de menos a más. Es en ese momento, cuando estamos en el ficticio 'más', cuando rechazamos, renunciamos lo que fuimos; queremos olvidar nuestras raíces, nos da vergüenza, porque nuestras vidas se han envuelto en círculos diferentes, ajenos a lo que eran.

¿Y si fuera al revés? ¿Y si de ese 'más' volviésemos a ese 'menos' porque la vida, por determinadas circunstancias, casi siempre externas, nos lleva hacia abajo en un tobogán sin fin? Tanto como que nos viésemos obligados, otra vez, a abandonar todo porque hasta nuestras vidas corren peligro.

Es entonces cuando esa necesidad de ayuda, esa que ahora posiblemente negamos, de solidaridad se hace tan necesaria frente a nuestros semejantes.

Los pueblos de España se están quedando vacíos. En nuestra historia ha habido diferentes procesos de repoblación. Si buscamos en internet podemos ver diferentes páginas en las que se hacen llamadas a la repoblación de municipios prácticamente deshabitados. ¿Por qué, por ejemplo, y se me ocurre ahora mismo,  no creamos las condiciones necesarias para que estas personas que vienen de fuera buscando 'algo mejor' se desarrollen en estos lugares?

Y es verdad, antes de que lo diga otro, no niego que haya que tener un control sobre quienes son acogidos, o sobre si pudiera existir alguna intención ajena al interés de desarrollo como persona. Pero generar miedos,  mensajes inciertos, que crean alarmismo entre aquellos que vivimos cómodamente no es la solución.


La humanidad está en crisis. De la crisis, como he dicho y escrito muchas veces, no se sale con individualismos o mirando hacia otro lado mientras no nos toque cerca; de la crisis se sale con solidaridad.
"Hoy nadie en nuestro mundo se siente responsable; hemos perdido el sentido de la responsabilidad hacia nuestros hermanos y hermanas (...). La cultura de la comodidad, que hace que pensemos solamente en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de otras personas, nos hace vivir en pompas de jabón tan lindas como insustanciales; nos brinda una ilusión pasajera y vacía que trae tras de sí la indiferencia hacia otras personas; de hecho, conduce incluso a la globalización de la indiferencia. En este mundo globalizado hemos caído en la indiferencia globalizada. Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de otras personas: "No me afecta, no me concierne, ¡no es asunto mío!"". Papa Francisco

Y sí, sobre este tema me queda bastante que escribir, que hablar y que hacer. No todo está en lo que leemos en los medios. Hay muchos más lugares, desgraciadamente, en donde inocentes están viéndose obligados a abandonar sus casas, todo lo que tienen, todo lo que han ido ganando con su esfuerzo porque nadie muestra interés por solucionar conflictos que, a lo mejor, no interesa solucionar. Y son conflictos que tienen lugar en nuestro continente, en Europa, aquí al lado.

No debemos ni deberíamos sectorizar. El destino de las personas, de cualquier región, de cualquier lugar del mundo, debería preocuparnos. 

Desde hace ya más de dos años, por ejemplo, europeos matan a europeos y no se informa prácticamente de nada.

El próximo Festival de Eurovisión, del que muchos hablan en las últimas semanas por otros motivos, se celebrará en Kiev, Ucrania

¿Sabemos que Ucrania vive una guerra en la que parte de su territorio ha sido ocupado y declarado independiente con el apoyo de Rusia? 

¿Conocemos que en los últimos meses cientos de civiles han muerto debido a este conflicto bélico? ¿Sabemos de las personas que han abandonado sus hogares?

¿Sabemos que el número de niños ucranianos que necesitan ayuda humanitaria urgente, alcanza ya un millón debido a la volatilidad del conflicto entre el Gobierno y los rebeldes prorrusos en el este del país, casi el doble que el año pasado, según los datos del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef)?

El conflicto, que entra ya en su cuarto año de duración, ha provocado que 420.000 niños adicionales necesiten asistencia, debido al enfrentamiento armado continuado y al deterioro constante de la vida en el este de Ucrania, donde 1,7 millones de personas han sido desplazadas internamente y muchas familias han perdido sus ingresos, beneficios sociales y el acceso a servicios de salud. 

No está tan lejos, está aquí al lado.

A ¿quién le importa?

Parece que a nosotros, los otros europeos, lo que nos importa es la celebración de Eurovisión 2017 en Kiev. Mientras, muy cerca de allí, miles de personas estarán pasando calamidades o comenzarán a recoger cuatro de sus pertenencias, para salir corriendo por las bombas, o también, en esas aguas cercanas, otros morirán ahogados tras saltar al mar con la esperanza de encontrar algo mejor y en otros cercanos lugares, algunos tratarán de saltar esos muros de pinchos para encontrar un suspiro de ayuda y bondad.

El resto, esta noche, posiblemente, seguiremos indiferentes o, como mucho, se nos removerá un poco la conciencia sin pensar qué podemos hacer.

Pues sí. Pensemos algo más, reflexionemos: ¿yo, qué puedo hacer?

Feliz noche amigos.

Dice Julio Cortázar que...

"Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."

sábado, 18 de febrero de 2017

Querido hijo...

Lo esencial en tu vida será lo que seas capaz de hacer, no lo que sabes.
Pensaba hoy que nuestras creencias nos habilitan o deshabilitan, nos activan o paralizan. Si creemos podemos, si pensamos que no somos capaces de algo no caminaremos. Creer en positivo siempre.

jueves, 16 de febrero de 2017

Hoy pensaba que el éxito en la vida nos viene dado por el tipo de persona que llegamos a ser. No hay más éxito que Ser‬ una buena persona y para serlo nunca debemos dejar de pulir la piedra, que somos nosotros.

miércoles, 15 de febrero de 2017

15.02.2017... Los Teletubbies vs Los Chipiritifláuticos.

Vivo mis días con tanta intensidad, que llego a la tarde/noche y, apeteciéndome el desahogo de la escritura, tengo tanto que vomitar que no sé qué elegir o por dónde empezar. 

Los cuadernos personales son eso, la escudilla, la palangana donde uno escupe con el ánimo de no manchar o salpicar a nadie. 

Los cuadernos de notas aguantan todo. Por ahí quedan pendientes esas reflexiones sobre el 'yo' literario y su escritura, esas otras sobre los refugiados o migrantes y nuestro comportamiento con o sobre ellos; por ahí, también, mis viajes y esos proyectos que me llevan en volandas, las democracias internas de los partidos o ese novelón que termine de leer el sábado y que lleva por título 'Patria' y quisiera recomendar su lectura a todos.

Escribir, anotar. Podría contar mi día a día, argumento, a veces, de novela aburrida de siglo pasado. No cuento. Podría inventar historias  o, simplemente, aderezar o acompañar la realidad con algo de ficción. Eso es lo que nadie nunca sabrá en realidad, lo cierto o no, lo ficticio o sí.

Pero no. No toca.

Hoy, más allá de mi día a día, que normalmente queda para aquellos amigos que me leen con el cariño del que siente el saber de los demás, por encima de esos otros que rebuscan por aquí, estúpidamente, con el ánimo de encontrar lo incontrable, fruto de no tener otra cosa que hacer más que ver lo que hace el resto para luego criticarlo, enjuiciarlo o utilizarlo torticeramente.

Hoy, pasado ese día moña donde los haya, en el que todos se acuerdan de 'querer' y por ello sube el consumo, sin que nos preocupe en lo más mínimo dónde están aquellos que lo único que aman es la vida. 

Hoy, exactamente hoy, en el frescor de esa caminata temprana, cruzando El Retiro hacia la oficina, pensaba que nunca creí, ni creo, ni  creeré, en aquellos que alardean de las cosas, aquellos que van presumiendo que son los más o mejores en tal o cual. No solo no he creído sino que les siento como peligrosos. 

"Yo soy el más solidario... Yo soy más comunista que nadie... Yo soy liberal de la cabeza a los pies... Yo soy el más respetuoso... Yo... Yo... Yo..." Pero una vez que nos damos la vuelta, una vez que nos hemos hecho la foto, una vez en casa, se cambia el chip, el discurso y entonces aparece el verdadero él

El verdadero él da miedo. El verdadero él, se esconde en una sonrisa falsa. El verdadero él es peligroso. El verdadero él dispara con escopeta ajena.

Yo, si me las he dado de algo siempre, ha sido de gilipollas; de ser una persona llena de defectos pero con, depende para quien, alguna virtud. 




Anido en esos momentos vitales que me obligan a no callarme. La verdad es que nunca me he callado a nada, virtud o defecto, pero es que ahora, con la edad,  ante la desfachatez y la utilización desmadrada de la sensibilidad colectiva que hacen algunos, me rebelo.

Leo estos días, con detenimiento, alguno de esos debates que comienzan a surgir, nunca es tarde, en el seno de organizaciones políticas como el Partido Popular: la No duplicidad de cargos o la No acumulación de cargos por ningún afiliado: un afiliado un cargo (mi propuesta es que un afiliado sólo pueda tener un cargo político y un cargo institucional) y, además, un afiliado un voto para la elección de cargos políticos e, incluso institucionales sobre todo a nivel municipal.

Este debate, que ya surgió en el último congreso, celebrado este fin de semana pasado en donde se votaron varias ponencias que, por la mínima, fueron rechazadas por muchos de los que luego por lo bajito defienden, va a continuar. Es un sentimiento recogido por la gran mayoría de los afiliados.

Y este debate es un debate por el que yo apuesto y por el que seguiré opinando, desde el respeto y la libertad que ostento, no sólo a nivel nacional sino provincial y, sin duda, local: Getafe.

No hay que tener miedo a los debates ni a las opiniones diferentes. El debate siempre debe existir.

Escribí hace poco un artículo que titulé 'Un militante, un cargo' (leer aquí). En él, entre otras cosas, ponía un ejemplo muy claro de lo que digo y opino.

Creo en la valía y capacidad de las personas. Lo creo, defiendo y respeto. Pero no creo en la capacidad de poder estar en dos o tres sitios a la vez de nadie. La omnipresencia no existe y la acumulación de poder es lo que pervierte los sistemas democráticos en cualquier parte, institución u organización.

Si se está en un sitio, desarrollando unas funciones y responsabilidades que requieren dedicación, no se puede estar, a la vez, en otros que requieren de la misma dedicación y responsabilidad. Esto es así y ha sido siempre, porque de lo contrario, por mucha capacidad y capacitación, las cosas se terminan por hacer a medias.

Y ponía varios ejemplos, entre otros el del actual presidente Partido Popular de Getafe.

No voy a dudar de la capacidad del presidente, jamás lo haría, pero sí de su posibilidad de omnipresencia.

Getafe, ciudad en la que vivo, es uno de los municipios más importantes de la Comunidad de Madrid y uno de los más importantes de España (cercano a los 180.000 habitantes). Juan Soler es Concejal Portavoz del Grupo Municipal en la oposición (alcalde en la anterior legislatura), Presidente del Partido Popular de Getafe, Diputado autonómico y Senador portavoz de Educación. Evidentemente, sigue viviendo en la capital del reino, Madrid, y no en Getafe, ya que el mayor tiempo lo pasa en esta ciudad.

Y yo me pregunto, nuevamente ¿Es que Getafe no es lo suficientemente importante para que alguien se dedique en cuerpo y alma a conseguir recuperar lo que se perdió o, simplemente, atender a los vecinos y vecinas y tratar de solucionar sus problemas? Yo creo que sí, que Getafe es importante y requiere dedicación completa a nivel político e institucional. Es lo que siento, es lo que pienso y es lo que desde la libertad y el derecho, defiendo. Y con esto quiero decir que apoyaré libremente todas aquellas iniciativas que vayan encaminadas a cambiar esto.

Y por si acaso, lo vuelvo a repetir: he renunciado en público y en privado, pero lo más importante, personalmente, a ostentar cualquier tipo de responsabilidad política (mi etapa ya pasó), pero no he renunciado ni renunciaré nunca a opinar y debatir con el ánimo de sumar y construir.
Es curioso, pero parece que a algunos les molesta que se opine o que se hable. Es más, sé que alguno o algunos hasta les molesta que otros existamos. Qué se la va a hacer: existimos, vivimos y somos. 

Aquel que tiene miedo al debate, a la crítica, pierde la razón.

Y es que algunos tienen la curiosa manía de alardear y exigir libertades hacia fuera, mientras hacía dentro descansan a base de su aplaudido autoritarismo. El primer principio de libertad es admitir la crítica.

Alguien me pasó el otro día esta fantástica cita, que viene a cuento
Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.
Tácito (55-115) Historiador romano.
Por ello, cuando creo que repercute en mi casa algún tipo de injusticia,  razono y ratifico ante el ignorante o el siniestro acomodado que me lo pida. 

Hace poco me decían que todavía respondo o analizo con una mentalidad política. ¿Qué se entiende por hablar como un político? ¿Tratar de no ofender o molestar a nadie? 

Los que me conocen saben que cuando hablo respeto, pero no puedo asegurar no molestar a nadie. Si molesto a alguien con mis razonamientos lo siento, simplemente espero me los discuta y si soy consciente de no tener razón no me importa, todo lo contrario, como siempre he hecho, otorgarle el valor al contrario. Pero que no intenten nunca que me calle, si no lo consiguieron los que obraban sobre mi algún tipo de poder, imagínate los que no lo tienen. 

Y tampoco quiero sentir, ni lo más mínimo, la utilización de malas artes, artimañas mafiosas o lanzamiento de flechas envenenadas. Ya no estoy para batallitas de ningún tipo. No, no me apetece. Pero todo tiene un límite, lógicamente.



Puestos a torpedear, aunque sea dentro de los límites, torpedeó a diestro y siniestro. En casos así más a siniestros que a diestros. 

Veía hoy, no sé dónde, una imagen de los Teletubbies, aquellos muñecos, de formas redondeadas, grandes orejas y con un tubo a modo de antena plegado en distintas formas geométricas en la parte superior de la cabeza que tanto encantaban a los niños. Imagino que a día de hoy los seguirán viendo. 

Aquellos personajes, que se diferenciaban cada uno únicamente por el color de su vestimenta, pero eran todos iguales, se conectaban entre sí con sus antenas para mandarse mensajes de diferentes formas, unos a otros, que quedaban guardados en sus memorias mientras jugaban dando saltitos.

Hay dos generaciones, la de los teletubbies y esa otra con la que yo me siento más identificado por la humildad y sencillez de sus personajes: los chipiritifláuticos, con Locomotoro, el Capitán Tan, Valentina, el Tío Aquiles y los Hermanos Malasombra

Y no sé por qué me da a mi que todavía lo clásico, lo sencillo y humilde vence a lo tan moderno y colorido. La experiencia es un grado.
Como siempre, sé que mis textos tienen dos lecturas: la de aquellos que me leen con un sentido poético y la de los otros. Hoy, diré, que sé que al menos requiere de cuatro lecturas para encontrar el verdadero significado profundo

A mí la lectura que más me gusta es la que no hago, por eso no vuelvo a leer lo escrito y lo dejo con sus imperfecciones que, como las mías, siempre son muchas. Escribo a salto de mata y sin plan previo, mis errores son ajenos a mi voluntad pero sí, son míos.
"Soy, simplemente, lo que soy, o comienzo a serlo. Vivo en el presente. el pasado es sólo un recuerdo para mí, y el futuro una anticipación. amo la vida, amo el cambio más que sus modalidades. En la historia no está escrito cómo el malo se hizo mejor. Creo en algo, y no hay más. Sé que soy." Henry Thoureau

Dice la Sabiduría Judía que...

"Si no aspiras a grandes cosas,entonces no lograras ni siquiera cosas pequeñas."

martes, 14 de febrero de 2017

La exigencia para los demás debería ser una exigencia par si mismo. Difícilmente controlas lo de fuera si no te contro‬las tú.

domingo, 12 de febrero de 2017

12.02.2017... Meditando con Gomá.

Sí, la lluvia entorpece ciertas actividades, pero genera otras como son recuperar la calma, esconderse entre páginas de libros sin prisa o, simplemente, contemplar desde la ventana cómo el agua limpia nuestros pensamientos.

Quiere decir esto, sin mucha justificación, que no ha habido esa sesión running tan deseada siempre pero que, por otro lado, hemos encontrado el descanso y la recuperación necesaria para afrontar otra semana en un equilibrio ideal.

Entre las páginas de prensa de hoy, he encontrado una entrevista a mi admirado Javier Gomá. Les diría que nunca pasaran sin leer una entrevista a un filósofo, sea cual sea y de dónde sea, opine lo que opine y de lo que sea, siempre se aprende, siempre nos invita al saber y al pensamiento.

Javier Gomá publicará próximamente nuevo libro: “La imagen de tu vida”.

En esta nueva entrega de su pensamiento, nos propone construir con la existencia un ejemplo perdurable y una invitación a una vida digna y bella.

En la entrevista, el filósofo, nos habla sobre la muerte. La muerte es un tema recurrente para muchos filósofos y algo tabú para la mayoría de los mortales. Ni nos gusta hablar, ni nos gusta pensar, sobre la muerte.

Nuevamente, las palabras de este autor, a mi, me hacen reflexionar, girar en torno a la muerte no desde la tristeza sino desde la realidad.




Creo que es importante que de vez en cuando lo hagamos. Reflexionar sobre la muerte te invita a no perder el tiempo en la vida, ni con la vida.

“Me gusta distinguir entre muerte y mortalidad. La muerte es algo vulgar que les ocurre a los mosquitos, plantas y a todo ser orgánico, siendo la conciencia de la muerte algo exclusivamente humano. De ahí surge todo lo valioso, como dije en «Primores de lo mortal». Nace el arte, que es una copia de seguridad de las cosas que amamos; el amor, que se espolea por la conciencia de lo efímero del ser amado; la ciencia, que es nuestra protección contra las imperfecciones de la naturaleza; la filosofía, la ética, la poética, el arte, la religión…” Gomá
No sólo no estoy preparado para mi muerte, es que no estoy preparado para despedirme de aquellos que quiero. 

A veces no es fácil ser consciente de que la vida es un camino que comienza y termina. Esa inconsciencia, posiblemente, nos lleva a tomar decisiones poco acertadas, como lo es la gran cantidad de tiempo que perdemos o dejamos pasar como si nada.

La mejor manera de caminar es vivir y no pensar en morir. Si uno piensa constantemente en morir, jamás vivirá.

Pero hay que pensar en nuestra mortalidad, sentirla. Pensar que hoy no podremos morir nos hace engañarnos a nosotros mismos en una inmortalidad ficticia. Nos vacía.

Pensar que somos mortales nos debe provocar aprovechar el momento, sentir la vida, no desperdiciar ningún instante.

Y una manera de vivir el instante, volviendo a Gomá, es pensar en lo que podemos hacer hoy para dejar en el mañana.

Esforzarnos en desarrollar nuestra creatividad, no dejar de aprender, de emprender; cultivar un buen corazón, ser compasivos y preocupamos por ese interior que nos genera paz mental y nos aleja de los enemigos exteriores. Sin paz interior es imposible que consigamos la paz exterior.

Nos dedicamos a buscar la felicidad en el exterior acaparando bienes materiales o peleando por un posicionamiento social más elevado; nuestra mente parece estar impregnada de esa avaricia y egoísmo que te impulsa a levantar cada día en el estrés de tener más y más dinero como si eso nos produjera felicidad. Nunca estamos satisfechos porque nunca estamos lo suficientemente felices. El día que morimos no podemos llevarnos nada de eso con nosotros,  ni siquiera sabemos si a los que se lo dejamos nos recordarán por ello o no, les haremos más o menos felices.

Pensamos que los culpables de nuestros problemas son los demás, o porque nos faltan recursos o por la sociedad en la que vivimos. Nuestro verdadero problema solemos ser nosotros, nuestra mente.

La felicidad no está ahí fuera, está dentro de cada uno de nosotros, en nuestra propia mente.

Cultivarnos, vivirnos, sentir cada momento como si fuese el último. Que nos recuerden por lo que dejamos en el corazón de los demás, no por si nos marchamos con más o menos dinero en la cuenta bancaria. ¿Para qué? ¿Por qué?

Y esto, estas breves líneas o reflexiones, es lo que me provoca haber leído hoy una entrevista como la de Javier Gomá aunque, tal vez, lo que verdaderamente me provoca estas reflexiones sea ese impulso por encontrar las respuestas, por seguir en el día a día despertando, sintiendo que soy eso, un ser mortal que tiene el privilegio de vivir hoy y dejar escrito por aquí estas líneas que no son más que esos pensamientos que se confunden entre filosofía y espiritualidad. Mi filosofía, mi espiritualidad: yo.

Y sí, me apetece romper el hielo. Así que terminemos el domingo bailando, eso quiere decir que estamos vivos...



Normalmente nos enfadamos cuando algo nos sale mal o no conseguimos lo que queremos. Eso provoca una reacción de contrariedad que nos genera malestar. Aquello que no podemos evitar es difícil de evitarlo por lo que si controlamos nuestros pensamientos nos ahorraremos un enfado.

sábado, 11 de febrero de 2017

11.02.2017... reflexionando en sábado.

Llegar al sábado parece que no ha sido fácil. 

Llegar a sentarte en el silencio, desconectado de ese mundo que te rodea y acompaña, consciente del momento y buscando en la conciencia todos los pensamientos que van quedando, revueltos o alborotados, en la semana, es algo que podía más en el deseo que en el tiempo para hacerse.

Uno terminó de madrugada la semana y parece que al despertar, esta mañana, desconocía el día en el que vivía. Mi cabeza me obligaba a ponerme nuevamente la camisa y la chaqueta para comenzar otra de esas jornadas intensivas a las que me someto en los últimos tiempos, pero mi cuerpo, algo cansado, ha sido el que con inteligencia me ha avisado que podía disponer de las deportivas,  ir a tranquilamente a comprar la prensa y tomar un café  en el bar del barrio.

Los despertares sirven para hacernos recuperar lo bueno de nuestra conciencia.



No ha dejado de llover y no recuerdo un invierno tan lluvioso en Madrid como este. De seguro otros lo habrán sido, nunca recordamos lo pasado. Lo pasado pasado queda.

No podemos estar continuamente explicando la vida, la vida no puede explicarse, simplemente debemos ser testigos de ella.

Cuando una gran mayoría no piensa como tú o como aquellos que dependen de ti, quiere decir que en algo, en parte o en todo, no llevas razón. Por eso, utilizar el poder para imponer una razón, más pronto que tarde, termina por provocar una revolución.

Me gustó ayer comprobar cómo muchos comienzan a perder los miedos para dar opiniones. No me gustó comprobar cómo todavía, a estas alturas, se utiliza el poder para imponer postulados.

Seguimos con varas de medir diferentes dependiendo para unos u otros. Para unos la vara con la que se mide es la suave, la algodonada; para otros se mide con una vara llena de clavos.

Piensa por ti, piensa para ti y casi siempre acertarás. Si no aciertas, habrás sido tú el dueño de tu pensamiento.

En el momento que piensas por ti habrás perdido tu virginidad. Es el momento en el que comenzarás a llevar tus propias riendas. Dejarás atrás el control de esos que te llevan o han llevado por un camino, el suyo. Ahora eliges el tuyo, tú camino.

Cada uno debe ir construyendo su propio yo.

Cada uno debe saber cuándo seguir o cuando parar.

Dice Hermann Hesse que...

"Algunas personas piensan que aferrarse a las cosas les hace más fuertes, pero a veces se necesita más fuerza para soltar que para retener".

viernes, 10 de febrero de 2017

Uno de los grandes valores que debe defender una persona es la libertad de poder decir lo que quiera cuando quiera y donde quiera, siempre con el máximo respeto a la también libertad de los demás.

jueves, 9 de febrero de 2017

Mi Madrid y... 198.


Es verdad que para todo es importante la comunicación. Aquello que no somos capaces de comunicar no existe. ‬Pero hay un tipo de comunicación esencial, es la comunicación con nosotros mismos. Si somos incapaces de comunicarnos, difícilmente lo haremos con los demás.

martes, 7 de febrero de 2017

07.02.2017... Un militante, un cargo.

Pensaba esta mañana, mientras reflexionaba sobre ciertos temas que debo estudiar para preparar unas ponencias sobre liderazgo político, en los debates internos que se generan en los partidos políticos últimamente.

Si hacemos un repaso, si buscamos en las hemerotecas, desde hace muchos años siempre son los mismos y tienen que ver, fundamentalmente, con la democracia interna y el poder de unos y otros o de los unos sobre los otros.

Coinciden en estas fechas los congresos, las convenciones internas de los partidos más importantes de nuestro país: PP, PSOE, Podemos y ciudadanos.

Ahora, desde la barrera, analizo, no sé si con más rigor o no, si con más o menos criterio, creo sí con algo más de objetividad y pasión, lo que acontece.

Lo primero que me doy cuenta es cómo aquellas nuevas organizaciones, nacidas en los últimos años, comienzan a caer en los mismos errores de otros con más historia, y cómo, también, los partidos políticos con algo de historia, permanecen debatiendo sobre aquello que debería haber sido superado hace muchos años: la regeneración, la democracia interna, la acumulación de cargos, la humanización de la política en general.

Llevo tiempo sin participar activamente en la vida política y mucho menos en órganos de dirección de partido. Que lleve tiempo sin hacerlo no quiere decir que, como militante activo que he sido siempre de una organización política, con responsabilidades orgánicas,  no tenga opinión u opiniones sobre el presente y futuro del partido al que con orgullo pertenezco desde que cumplí la mayoría de edad.

Mi opinión sobre la democracia real, digo real, interna de los partidos políticos es algo que en alguna ocasión he expresado, en público y por escrito. La democracia interna existe de cara a la galería, quiere esto decir que son pocos los que pueden debatir abiertamente sus posturas. Normalmente las opiniones quedan en saco roto, visto está con innumerables ejemplos habidos y por haber. Si los debatientes 'deben' al responsable su posición remunerada, el debate solo queda para aquellos 'valientes' que todavía creen en la libertad de opinar diferente al resto. Y, desgraciadamente, no son muchos.



De nada sirve criticar a unos, si luego cuando llegamos hacemos o actuamos de la misma manera. 

De nada sirve defender la libertad, el credo liberal, si a la hora de actuar lo hacemos como verdaderos autoritarios.

De nada sirve defender en un ideario las democracias internas, cuando luego todos sabemos y conocemos que no es así, que o estás con quien dirige la orquesta o desafinas y te obligan a abandonar, a veces incluso, por la puerta de atrás. 

Perdimos la calle, nos asustamos, pero volvemos a confiarnos.

Mi amigo Platón comentaba que la política es profundamente humana y como todo lo humano está cercada por el fracaso, pero su dignidad se halla en el esfuerzo de mejora, en el trabajo sobre nosotros mismos que el maestro Sócrates denominó "cura del alma". El alma humana es capaz, a la vez, de lo peor y de lo mejor.  

Todos sabemos, también, y conocemos, como se hacen las listas electorales o se nombran candidatos en los diferentes municipios. Todos sabemos que la vara de medir para unos, no es la vara de medir para otros. Y ¿quién mide al que lleva la vara? Normalmente nadie se atreve a hacerlo. 

Un militante un cargo. 

Mi opinión sobre la duplicidad de cargos de militantes del Partido Popular o, más allá de la duplicidad, la acumulación de cargos por personas de la organización política a la que pertenezco (el resto que haga lo que quiera) es clara, concisa y siempre la he defendido y defenderé: estoy en contra. Un militante, un cargo o responsabilidad.

Creo en la valía y capacidad de las personas. Lo creo, defiendo y respeto. Pero no creo en la capacidad de poder estar en dos o tres sitios a la vez de nadie. La omnipresencia no existe y la acumulación de poder es lo que pervierte los sistemas democráticos en cualquier parte, institución u organización.

Si se está en un sitio, desarrollando unas funciones y responsabilidades que requieren dedicación, no se puede estar, a la vez, en otros que requieren de la misma dedicación y responsabilidad. Esto es así y ha sido siempre, porque de lo contrario, por mucha capacidad y capacitación, las cosas se terminan por hacer a medias.

Me mojo más y pongo ejemplos. 

Surge este debate en el seno del Partido Popular, a raíz de una enmienda presentada por un militante de un fantástico municipio manchego, San Clemente, a pocos kilómetros de mi Minaya, sobre la idoneidad de esa duplicidad de cargos que ostenta la Presidenta del Partido Popular de Castilla la Mancha Dolores de Cospedal: Ministra de Defensa, Presidenta autonómica del partido y Secretaria General Nacional)

Admiro muchísimo a María Dolores de Cospedal. Creo en su capacidad, tenacidad y eficiencia en la gestión. Lo ha demostrado. Creo en la importancia de ser Ministro de Defensa del gobierno de España, creo en la importancia de ser Presidenta Autonómica de una importante comunidad española, en la que hemos pasado a la oposición, y creo en la importancia de ser Secretaria General del primer partido de España. Si todo es importante y requiere de una gran dedicación y responsabilidad ¿por qué se tiene que acumular tanto en una persona? ¿No sería mejor, y sin duda más eficaz, una persona para cada una de las responsabilidades? Sí, claro que sí.

Reconozco que, en mi día a día, conociendo a compañeros de aquí y de allá, charlando y dialogando con personas que pertenecen a organizaciones políticas diferentes, con ideas diferentes, de un lado y otro, uno a veces tiene momentos de vacío existencial pero en otros también se pregunta el por qué de las cosas

El por qué de esos concejales de pueblos pequeños, que no solo no cobran sino que ponen dinero de su bolsillo, para solucionar y sacar adelante los problemas de sus ciudadanos y que trabajan por y para su municipio las 24 horas del día mientras otros, enfundados en el traje perfectamente almidonado, soportan la excelencia de ostentar hasta tres cargos remunerados. Mientras, lógicamente, los súbditos intentan sacarle las castañas del fuego allá donde la imposibilidad por tanto cargo no le permite llegar. 

Me viene a la cabeza, casualmente, otro ejemplo. Es el del actual presidente del Partido Popular en Getafe Juan Soler. Del que tampoco voy a dudar de su capacidad, pero sí de su posibilidad de omnipresencia. 

Getafe, ciudad en la que vivo, es uno de los municipios más importantes de la Comunidad de Madrid y uno de los más importantes de España (cercano a los 180.000 habitantes). Juan Soler es Concejal Portavoz del Grupo Municipal en la oposición (alcalde en la anterior legislatura), Presidente del Partido Popular de Getafe, Diputado autonómico y Senador portavoz de Educación. Evidentemente sigue viviendo en la capital del reino, Madrid, y no en Getafe ya que el mayor tiempo lo pasa en esta ciudad.

Y yo me pregunto, nuevamente ¿Es que Getafe no es lo suficientemente importante para que alguien se dedique en cuerpo y alma a conseguir recuperar lo que se perdió o, simplemente, atender a los vecinos y vecinas y tratar de solucionar sus problemas? Sí lo es.

¿Por qué algo que ha sido debatido en diferentes convenciones y que está meridianamente claro para la mayoría de los militantes, no se cumple?

¿Por qué siendo todos igual, la vara es para unos y no para otros?

¿Por qué ese ansia de acumulación de cargos y poder?

Estas personas, que conozco, u otras que a las que no conozco, merecen todo mi respeto y admiración, pero no comparto la duplicidad de cargos más que en ocasiones extraordinarias: ejemplo, concejal de un municipio minúsculo y diputado provincial o regional), no más. Que cada uno se dedique a aquello que crea le merece mayor importancia o pueda, pero a una responsabilidad.

Y sí: un militante, un cargo. Una persona, una responsabilidad.

Esta opinión personal, es tan respetable como la opinión de aquél que no la comparta. Sé que, a veces, no gusta escuchar aquello que no dice lo que uno piensa. Eso es libertad. Opiniones así no intentan dañar a nadie, faltaría más. En mi caso personal, habiendo renunciado ya a ostentar responsabilidades orgánicas, simplemente trato de aportar ideas que sirvan para estar más cerca de aquellos a los que representamos.

Termino con las ideas de mi amigo, Platón, que defendía que dialogar constituye la más pura esencia de la democracia, porque es un trabajo compartido de búsqueda de la verdad.

Feliz día amigos.