miércoles, 30 de abril de 2014

30.05.2014... Coach Integral Services...

Es miércoles, ese ecuador de semana laboral y, aunque he terminado pronto, estoy cansado. Esta semana tiene algo diferente, hoy termina y mañana volvemos a comenzar unos días de descanso  ya que las fiestas del 1 de mayo y 2 de mayo (Comunidad de Madrid), se unen al fin de semana. Haremos lo sensato: bajar a Minaya y tratar de desconectar en el campo y descansar.



Las personas, yo mismo, estamos constantemente dándole vueltas  a proyectos, a objetivos y propósitos, a inquietudes variadas, que la mayoría de las veces no pasan más allá del momento en que lo pensamos. Hoy, por ejemplo, he puesto en marcha uno de esos proyectos que no sé si finalmente llegará a algún sitio. Se trata de Coach Integral Services. Será, si llega a serlo, una especie de base de operaciones dónde quiero dar rienda suelta a todas esas ideas que me acompañan desde hace tiempo y que van desde la prestación de servicios personalizados Coach, a la la poesía y el arte con el proyecto #versosdArte, pasando por algunas cuestiones que tienen que ver con el apoyo a iniciativas de emprendimiento y demás cuestiones relacionadas con el mundo de la empresa. No es fácil, como todo. Sí, ilusiona, como casi todo lo que proyecto. Puede ser todo, o quedarse en nada. Lo cierto es que le voy dando forma y moldeando para que en breve se pueda ir presentando y buscando adeptos.

Así que ahora que ya me relajo, mientras juega mi equipo favorito, sí pienso que para haber sido una semana corta, no ha estado nada mal en lo que se refiere a la cantidad de temas desarrollados y los objetivos medianamente cumplidos...
Hagamos hoy algo importante, eso querrá decir que hemos aprovechado el día.

martes, 29 de abril de 2014

29.04.2014... De políticas locales...

Tras unos gustosos pimientos de Guernica y unas lentejas que sólo las iguala mi madre, cocina y excelente servicio del Restaurante El Almirez, ese en el que de vez en cuando me dejo caer, termino con cerca de 12 kms de running lo que han sido dos días intensos de trabajo, de idas y venidas, de tensiones y de ideas que van y no vuelven, pero quedan. Me parece mentira aquí, sentado en el sillón, tratando de buscar un sólo minuto en 48 horas que haya tenido para poetizar: ninguno.

Pero estoy contento. El trabajo ha salido y el fruto ha estado en la mañana de hoy con la celebración de ese 'Foro / Desayuno' de la Fundación con la intervención del Ministro Cristóbal Montoro y el Presidente de la Diputación de Zamora Fernando Martínez-Maíllo sobre políticas locales.



En un salón de un céntrico hotel de Madrid, en la emblemática plaza de Cervantes, repleto de personalidades, muchos amigos, del Partido Popular de toda España y representantes de otras instituciones, el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas (AAPP),  comenzó su intervención recordando que el gran objetivo del Gobierno de España no es otro que salir cuanto antes y en las mejores condiciones posibles de la crisis, cosa que, a la vista de los recientes datos económicos y de empleo, ya se está consiguiendo. 
Recalcó además cómo a ello ha contribuido de manera decisiva el gran esfuerzo realizado desde el Gobierno de España para llevar a cabo reformas estructurales en el ámbito de las AAPP, las relaciones laborales, etc.

Por lo que se refiere a las AAPP, la finalidad no ha sido otra que llevar a cabo su saneamiento, sin renunciar por ello al mantenimiento e, incluso, mejora de su eficiencia.
Montoro destacó fundamentalmente el gran mérito que cabe atribuir a las Administraciones Locales, que han conseguido pasar de un déficit presupuestario de -0,4% PIB en el año pasado a obtener este año un superávit del 0,4% PIB. Asimismo, puso de relieve el beneficioso efecto que, en este sentido, ha tenido la aprobación de la LRSAL, pese a que aún se encuentre pendiente de desarrollo. 
En definitiva, el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas hizo una reivindicación de la política y de los buenos políticos, capaces de tomar decisiones ponderadas y beneficiosas. Y frente a quienes auguraban la necesidad de cerrar ciertas AAPP, remarcó que el objetivo no es tanto este como conseguir que las mismas sean eficientes y estén bien saneadas.


Fernando Martínez-Maillo Toribio, Presidente de la Diputación de Zamora y Vicepresidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), comenzó su ponencia poniendo de relieve cómo la LRSAL, pese a lo que se ha dicho, ha sido una ley muy negociada, eso sí, desde la alta exigencia y la leal crítica, a lo que ha contribuido de manera decisiva la propia FEMP, con aportaciones provenientes de todas las fuerzas políticas.

De la misma forma, ha recalcado que, contra lo que se ha dicho desde determinados medios, la LRSAL no ha supuesto la eliminación de ningún Ayuntamiento ni la reducción del número de concejales, de igual modo que tampoco se ha desapoderado de competencias a los municipios de menos de 20 mil habitantes. 
En la línea del Ministro Montoro, el Sr. Martínez-Maillo, ha destacado el beneficioso efecto que la LRSAL ha tenido desde su misma aprobación de cara a la reducción del déficit público, tal y como demuestra el hecho de que a día de hoy más de 7 mil municipios se encuentren en una situación de superávit presupuestario. 
Otra de las grandes virtudes de la LRSAL es que mediante la misma se logra llevar a cabo una clarificación de competencias, así como un saneamiento de las Entidades Locales, lo que permitiría concluir que esta ley significa un fortalecimiento del municipalismo, como garante de la prestación a los ciudadanos de los servicios públicos esenciales. 
Pero la LRSAL no solo tiene un contenido económico, sino que, en opinión del Presidente de la Diputación de Zamora, la misma también tiene “corazón y alma”, en la medida en que no está solo dirigida a las Administraciones Locales, sino también a los ciudadanos. Es una norma que garantiza la transparencia, en la medida en que los ciudadanos van a saber a partir de su entrada en vigor y pleno desarrollo lo que cuesta prestar en su municipio un determinado servicio público, pudiéndolo comparar con el coste de ese mismo servicio en otros municipios. 
Además, otra de las grandes virtudes de esta ley, según el Sr. Martínez-Maillo, es que gracias a ella se materializa un fortalecimiento institucional de las Entidades locales, tal y como pone de relieve el hecho de que prevea delegaciones de competencias a favor de los municipios, atendiendo a criterios homogéneos, no partidistas, por un período de 5 años y con garantía de financiación. 
Igualmente destacable es el hecho de que la LRSAL elimina las disfuncionales competencias impropias hasta ahora existentes, siguiendo la ecuación: “Una Administración, una competencia”; pero también esta otra: “Una competencia, una Administración”. Lo que no significa que en adelante no se puedan prestar tales competencias impropias; podrán llevarse a cabo siempre y cuando no las preste ya otra Administración y el Ayuntamiento correspondiente se encuentre en situación de estabilidad presupuestaria. 
En definitiva, la LRSAL –en su opinión- ha supuesto un gran avance en materia competencial, lo que no quiere decir que no quede algún aspecto aún necesitado de mejora, como, por ejemplo, lo relativo a los costes de los colegios, materia propia de la competencia autonómica de educación.

Dos intervenciones interesantes, importantes y cargadas de una defensa municipalista.

Y así, mientras veo como gana el Real Madrid, equipo de mi hijo, a la espera de que mañana lo haga el Atlético de Madrid, creo que voy a despedir la noche entre lecturas varias que me inunden de buenos sueños.

Mañana también es un día importante, no menos que el de hoy. Iniciamos nuevos proyectos que como tal pueden ser mucho o quedarse en nada. Lo importante siempre es la ilusión que conlleva verlos nacer.

Dice Henri Nouwen que...

“El gozo que Jesús ofrece a sus discípulos es su propio gozo que brota de su íntima comunión con el que le envió. Es el gozo que no separa los días felices de los tristes, los momentos de éxito de los de fracaso, experiencias en que nos sentimos honrados de aquellas en que nos hundimos ante las críticas injustas, la pasión de la resurrección. Este gozo es un regalo divino que no nos abandona en tiempos de enfermedad, pobreza, opresión o persecución. Está presente incluso cuando el mundo se mofa o tortura, roba o mutila, lucha o mata. Es realmente extático, siempre alejándonos de la casa del miedo hacia la casa del amor y siempre proclamando que la muerte ha dejado de ser el final, aunque su ruido siga oyéndose con fuerza y su devastación sea visible. El gozo de Jesús enarbola la bandera de la vida para que la celebremos.”

domingo, 27 de abril de 2014

27.04.2014... la Zapatiesta...

Terminar con los domingos es terminar con la vida de una semana. Es ese día,  cuando llega la tarde y comienza a ponerse el sol, en el que si encontramos ese momento de paz tratamos de buscar y rebuscar lo bueno hecho, para desterrar para siempre lo que no nos ha reportado nada más que instantes negativos. Así es, volvemos a ponernos nuevos objetivos semanales con esa intención a veces ilusoria,  de llegar a cumplirlos.

Corrí a solas esta mañana tras comprar la prensa. No me apetecía mucho la soledad en carrera hoy, pero me lance a ese Cerro de los Ángeles inmenso, que brillaba mirando Madrid. Me sirvió para pensar, para intentar ordenar y reflexionar sobre esas cuestiones que vienen merodeando en mi cabeza y que unas veces me preocupan más y otras menos. De correr 15 km en solitario, durante algo más de una hora,  siempre se saca mucho positivo. La cabeza se llena de pensamientos a cada zancada y, cuando terminas, cuando llegas a casa, te da la sensación de haber limpiado todo lo malo.

Y qué mejor después, una vez duchado, limpio, que repasar la prensa bajo ese agradable sol que hoy nos ha querido acompañar muy tímidamente.  La canonización de los dos Papas ocupa las primeras páginas de casi todos los periódicos, en prioridad, gracias a Dios, a esa pre Campaña electoral que ya viene haciéndose notar.



Me ha resultado especialmente curioso, y no porque sea de un partido contrario al mío, ver a Zapatero sonreír en algunas fotos en las que aparece, sobre un escenario, mientras entre risas otros aplauden, parece, sus chascarrillos o comentarios no sé si mas o menos graciosos. He tenido  la sensación de que lo que hacía el ex Presidente del Gobierno es reírse, descojonarse, de todos los españoles pero, fundamentalmente, de todos los que dejó 'socialmente' hundidos: jóvenes  sin futuro, familias rotas por el desempleo... 
¿Cómo es posible que le sigan paseando como si nada? No voy a entrar a valorar hoy aquí las propuestas de su partido,  el PSOE, que más allá de descalificaciones no escucho muchas ni constructivas ni positivas; tampoco lo voy a hacer hoy con las de mi partido, tiempo tengo.  Sí creo que, al menos, debo resaltar que este señor que fue, con su mal hacer, responsable de que nuestro país casi tenga que ser 'rescatado' cuando abandonó,  o perdón,  cuando los ciudadanos le hicieron abandonar el gobierno, no debería tener el mal gusto de pasearse ahora como gurú de no se que políticas.
Me cuesta mucho pensar que alguien, a día de hoy, no sepa, por ejemplo, que cuando más ha crecido la desigualdad en España ha sido entre los años 2008 a 2011, no es casual que fuera durante los años de gobierno de este señor. Me cuesta pensar que alguien,  a día de hoy, no piense que cuando ve en esas imágenes a los responsables de aquel gobierno, criticando o haciendo propuestas totalmente negativas, no se den cuenta de que les están mintiendo o, como poco, tomando el pelo. Me cuesta creer que alguien les crea, de verdad.

Desde luego no voy a entrar a analizar las encuestas que aparecen en los medios aunque, sinceramente, escuchando o contemplando a algunos,  sí comienzo a creer en la inteligencia ciudadana.
No creo que todo se haya hecho o se esté haciendo bien; pero sí veo que gracias al esfuerzo de todos este país está saliendo del hoyo dónde lo dejaron.
Para algunos comienza la Zapatiesta o el paseo del telonero sonriente Zapatero, de fiesta en fiesta. 
Gobernar no es una fiesta, exige una responsabilidad y, al menos, aquellos que han gobernado de manera irresponsable, deberían quedar en casa.

Yo termino el domingo envuelto en poesía, es más agradable.

Música Running: 2 Chainz, Wiz Khalifa - We Own It (Fast & Furious)

Muy buena canción y mejor película... una pena el fallecimiento de uno de sus protagonistas!!!

Dice Rabindranath Tagore...

"Si tiene remedio, ¿de qué te preocupas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te preocupas?"

sábado, 26 de abril de 2014

viernes, 25 de abril de 2014

25.04.2014... temeroso!

Esta uno casi como el clima, pasando del calor al frío y del frío al calor sin término medio. Eso provoca que un día vea todo con un optimismo especial, aunque esté nublado, y otro, al siguiente, con un sol de esos que limpian los cielos, que el pesimismo me acompañe. Y eso me ocurre, normalmente, por pensar más allá del presente con lo que no disfruto mis momentos de ahora sin saber si estaré, o cómo estaré, en los futuros.

Y así termino el día, casi como lo empecé, con las idas y venidas mentales. Además, saber de esas noticias tristes, de esas personas que fallecen, en plena juventud, porque esa enfermedad cruel (o una de ellas), el cáncer, decide arrebatarles el resto de lo que podían vivir, me vuelve al silencio pesimista.

Últimamente el cáncer acecha a muchos. Unos cercanos, otros conocidos e innumerables anónimos. No hay condición social ni distinción. Como te agarre fuerte te lleva.
Pensar me hace temer. Temer te hace vulnerable. En la vulnerabilidad no vives.


Todo lo que está en los versos
está también en el corazón
porque hay corazones habitados 
por versos
esos
que sólo pueden leerse
entre tú y yo.

Discurso Elena Poniatowska Premio Cervantes 2014.



A continuación el discurso íntegro de Elena Poniatowska al recibir el Premio Cervantes 2014 en Alcalá, España:

“Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Señor Presidente de la Comunidad de Madrid, Señor Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señores y señoras.

Soy la cuarta mujer en recibir el Premio Cervantes, creado en 1976. (Los hombres son treinta y cinco.) María Zambrano fue la primera y los mexicanos la consideramos nuestra porque debido a la Guerra Civil Española vivió en México y enseñó en la Universidad Nicolaíta en Morelia, Michoacán.

Simone Weil, la filósofa francesa, escribió que echar raíces es quizá la necesidad más apremiante del alma humana. En María Zambrano, el exilio fue una herida sin cura, pero ella fue una exiliada de todo menos de su escritura.

La más joven de todas las poetas de América Latina en la primera mitad del siglo XX, la cubana Dulce María Loynaz, segunda en recibir el Cervantes, fue amiga de García Lorca y hospedó en su finca de La Habana a Gabriela Mistral y a Juan Ramón Jiménez. Años más tarde, cuando le sugirieron que abandonara la Cuba revolucionaria respondió que cómo iba a marcharse si Cuba era invención de su familia.

A Ana María Matute, la conocí en El Escorial en 2003. Hermosa y descreída, sentí afinidad con su obsesión por la infancia y su imaginario riquísimo y feroz.

María, Dulce María y Ana María, las tres Marías, zarandeadas por sus circunstancias, no tuvieron santo a quién encomendarse y sin embargo, hoy por hoy, son las mujeres de Cervantes, al igual que Dulcinea del Toboso, Luscinda, Zoraida y Constanza. A diferencia de ellas, muchos dioses me han protegido porque en México hay un dios bajo cada piedra, un dios para la lluvia, otro para la fertilidad, otro para la muerte. Contamos con un dios para cada cosa y no con uno solo que de tan ocupado puede equivocarse.

Del otro lado del océano, en el siglo XVII la monja jerónima Sor Juana Inés de la Cruz supo desde el primer momento que la única batalla que vale la pena es la del conocimiento. Con mucha razón José Emilio Pacheco la definió: “Sor Juana/ es la llama trémula/ en la noche de piedra del virreinato”.

Su respuesta a Sor Filotea de la Cruz es una defensa liberadora, el primer alegato de una intelectual sobre quien se ejerce la censura. En la literatura no existe otra mujer que al observar el eclipse lunar del 22 de diciembre de 1684 haya ensayado una explicación del origen del universo. Ella lo hizo en los 975 versos de su poema Primero sueño. Dante tuvo la mano de Virgilio para bajar al infierno, pero nuestra Sor Juana descendió sola y al igual que Galileo y Giordano Bruno fue castigada por amar la ciencia y reprendida por prelados que le eran harto inferiores.

Sor Juana contaba con telescopios, astrolabios y compases para su búsqueda científica. También dentro de la cultura de la pobreza se atesoran bienes inesperados. Jesusa Palancares, la protagonista de mi novela-testimonio “Hasta no verte Jesús mío”, no tuvo más que su intuición para asomarse por la única apertura de su vivienda a observar el cielo nocturno como una gracia sin precio y sin explicación posible. Jesusa vivía a la orilla del precipicio, por lo tanto el cielo estrellado en su ventana era un milagro que intentaba descifrar. Quería comprender por qué había venido a la Tierra, para qué era todo eso que la rodeaba y cuál podría ser el sentido último de lo que veía. Al creer en la reencarnación estaba segura de que muchos años antes había nacido como un hombre malo que desgració a muchas mujeres y ahora tenía que pagar sus culpas entre abrojos y espinas.

Mi madre nunca supo qué país me había regalado cuando llegamos a México, en 1942, en el Marqués de Comillas, el barco con el que Gilberto Bosques salvó la vida de tantos republicanos que se refugiaron en México durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas. Mi familia siempre fue de pasajeros en tren: italianos que terminan en Polonia, mexicanos que viven en Francia, norteamericanas que se mudan a Europa. Mi hermana Kitzia y yo fuimos niñas francesas con un apellido polaco. Llegamos “a la inmensa vida de México” -como diría José Emilio Pacheco-, al pueblo del sol. Desde entonces vivimos transfiguradas y nos envuelve entre otras encantaciones, la ilusión de convertir fondas en castillos con rejas doradas.

Las certezas de Francia y su afán por tener siempre la razón palidecieron al lado de la humildad de los mexicanos más pobres. Descalzos, caminaban bajo su sombrero o su rebozo. Se escondían para que no se les viera la vergüenza en los ojos. Al servicio de los blancos, sus voces eran dulces y cantaban al preguntar: “¿No le molestaría enseñarme cómo quiere que le sirva?”

Aprendí el español en la calle, con los gritos de los pregoneros y con unas rondas que siempre se referían a la muerte. “Naranja dulce,/ limón celeste,/ dile a María/ que no se acueste./ María, María/ ya se acostó,/ vino la muerte/y se la llevó”. O esta que es aún más aterradora: “Cuchito, cuchito/ mató a su mujer/ con un cuchillito/ del tamaño de él./ Le sacó las tripas/ y las fue a vender./ -¡Mercarán tripitas/ de mala mujer!”

Todavía hoy se mercan las tripas femeninas. El pasado 13 de abril, dos mujeres fueron asesinadas de varios tiros en la cabeza en Ciudad Juárez, una de 15 años y otra de 20, embarazada. El cuerpo de la primera fue encontrado en un basurero.

Recuerdo mi asombro cuando oí por primera vez la palabra “gracias” y pensé que su sonido era más profundo que el “merci” francés. También me intrigó ver en un mapa de México varios espacios pintados de amarillo marcados con el letrero: “Zona por descubrir”. En Francia, los jardines son un pañuelo, todo está cultivado y al alcance de la mano. Este enorme país temible y secreto llamado México, en el que Francia cabía tres veces, se extendía moreno y descalzo frente a mi hermana y a mí y nos desafiaba: “Descúbranme”. El idioma era la llave para entrar al mundo indio, el mismo mundo del que habló Octavio Paz, aquí en Alcalá de Henares en 1981, cuando dijo que sin el mundo indio no seríamos lo que somos.

¿Cómo iba yo a transitar de la palabra París a la palabra Parangaricutirimicuaro? Me gustó poder pronunciar Xochitlquetzal, Nezahualcóyotl o Cuauhtémoc y me pregunté si los conquistadores se habían dado cuenta quiénes eran sus conquistados.

Quienes me dieron la llave para abrir a México fueron los mexicanos que andan en la calle. Desde 1953, aparecieron en la ciudad muchos personajes de a pie semejantes a los que don Quijote y su fiel escudero encuentran en su camino, un barbero, un cuidador de cabras, Maritornes la ventera. Antes, en México, el cartero traía uniforme cepillado y gorra azul y ahora ya ni se anuncia con su silbato, solo avienta bajo la puerta la correspondencia que saca de su desvencijada mochila. Antes también el afilador de cuchillos aparecía empujando su gran piedra montada en un carrito producto del ingenio popular, sin beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y la iba mojando con el agua de una cubeta. Al hacerla girar, el cuchillo sacaba chispas y partía en el aire los cabellos en dos; los cabellos de la ciudad que en realidad no es sino su mujer a la que le afila las uñas, le cepilla los dientes, le pule las mejillas, la contempla dormir y cuando la ve vieja y ajada le hace el gran favor de encajarle un cuchillo largo y afilado en su espalda de mujer confiada. Entonces la ciudad llora quedito, pero ningún llanto más sobrecogedor que el lamento del vendedor de camotes que dejó un rayón en el alma de los niños mexicanos porque el sonido de sus carritos se parece al silbato del tren que detiene el tiempo y hace que los que abren surcos en la milpa levanten la cabeza y dejen el azadón y la pala para señalarle a su hijo: “Mira el tren, está pasando el tren, allá va el tren; algún día, tú viajarás en tren”.

Tina Modotti llegó de Italia pero bien podría considerarse la primera fotógrafa mexicana moderna. En 1936, en España cambió de profesión y acompañó como enfermera al doctor Norman Bethune a hacer las primeras transfusiones de sangre en el campo de batalla. Treinta y ocho años más tarde, Rosario Ibarra de Piedra se levantó en contra de una nueva forma de tortura, la desaparición de personas. Su protesta antecede al levantamiento de las Madres de Plaza de Mayo con su pañuelo blanco en la cabeza por cada hijo desaparecido. “Vivos los llevaron, vivos los queremos”.

La última pintora surrealista, Leonora Carrington pudo escoger vivir en Nueva York al lado de Max Ernst y el círculo de Peggy Guggenheim pero, sin saber español, prefirió venir a México con el poeta Renato Leduc, autor de un soneto sobre el tiempo que pienso decirles más tarde si me da la vida para tanto.

Lo que se aprende de niña permanece indeleble en la conciencia y fui del castellano colonizador al mundo esplendoroso que encontraron los conquistadores. Antes de que los Estados Unidos pretendieran tragarse a todo el continente, la resistencia indígena alzó escudos de oro y penachos de plumas de quetzal y los levantó muy alto cuando las mujeres de Chiapas, antes humilladas y furtivas, declararon en 1994 que querían escoger ellas a su hombre, mirarlo a los ojos, tener los hijos que deseaban y no ser cambiadas por una garrafa de alcohol. Deseaban tener los mismos derechos que los hombres.

“¿Quien anda ahí?” “Nadie”, consignó Octavio Paz en El laberinto de la soledad.Muchos mexicanos se ningunean. “No hay nadie” -contesta la sirvienta. “¿Y tú quien eres?” “No, pues nadie”. No lo dicen para hacerse menos ni por esconderse sino porque es parte de su naturaleza. Tampoco la naturaleza dice lo que es ni se explica a sí misma, simplemente estalla. Durante el terremoto de 1985, muchos jóvenes punk de esos que se pintan los ojos de negro y el pelo de rojo, con chalecos y brazaletes cubiertos de estoperoles y clavos arribaban a los lugares siniestrados, edificios convertidos en sándwich, y pasaban la noche entera con picos y palas para sacar escombros que después acarreaban en cubetas y carretillas. A las cinco de la mañana, ya cuando se iban, les pregunté por su nombre y uno de ellos me respondió: “Pues póngame nomás Juan”, no sólo porque no quería singularizarse o temiera el rechazo sino porque al igual que millones de pobres, su silencio es también un silencio de siglos de olvido y de marginación.

Tenemos el dudoso privilegio de ser la ciudad más grande del mundo: casi 9 millones de habitantes. El campo se vacía, todos llegan a la capital que tizna a los pobres, los revuelca en la ceniza, les chamusca las alas aunque su resistencia no tiene límites y llegan desde la Patagonia para montarse en el tren de la muerte llamado “La Bestia” con el sólo fin de cruzar la frontera de Estados Unidos.

En 1979, Marta Traba publicó en Colombia una Homérica Latina en la que los personajes son los perdedores de nuestro continente, los de a pie, los que hurgan en la basura, los recogedores de desechos de las ciudades perdidas, las multitudes que se pisotean para ver al Papa, los que viajan en autobuses atestados, los que se cubren la cabeza con sombreros de palma, los que aman a Dios en tierra de indios. He aquí a nuestros personajes, los que llevan a sus niños a fotografiar ya muertos para convertirlos en “angelitos santos”, la multitud que rompe las vallas y desploma los templetes en los desfiles militares, la que de pronto y sin esfuerzo hace fracasar todas las mal intencionadas políticas de buena vecindad, esa masa anónima, oscura e imprevisible que va poblando lentamente la cuadrícula de nuestro continente; el pueblo de las chinches, las pulgas y las cucarachas, el miserable pueblo que ahora mismo deglute el planeta. Y es esa masa formidable la que crece y traspasa las fronteras, trabaja de cargador y de mocito, de achichincle y lustrador de zapatos -en México los llamamos boleros-. El novelista José Agustín declaró al regresar de una universidad norteamericana: “Allá, creen que soy un limpiabotas venido a más”. Habría sido mejor que dijera “un limpiabotas venido a menos”. Todos somos venidos a menos, todos menesterosos, en reconocerlo está nuestra fuerza.Muchas veces me he preguntado si esa gran masa que viene caminando lenta e inexorablemente desde la Patagonia a Alaska se pregunta hoy por hoy en qué grado depende de los Estados Unidos. Creo más bien que su grito es un grito de guerra y es avasallador, es un grito cuya primera batalla literaria ha sido ganada por los chicanos.

Los mexicanos que me han precedido son cuatro: Octavio Paz en 1981, Carlos Fuentes en 1987, Sergio Pitol en 2005 y José Emilio Pacheco en 2009. Rosario Castellanos y María Luisa Puga no tuvieron la misma suerte y las invoco así como a José Revueltas. Sé que ahora los siete me acompañan, curiosos por lo que voy a decir, sobre todo Octavio Paz.

Ya para terminar y porque me encuentro en España, entre amigos quisiera contarles que tuve un gran amor “platónico” por Luis Buñuel porque juntos fuimos al Palacio Negro de Lecumberri -cárcel legendaria de la ciudad de México-, a ver a nuestro amigo Álvaro Mutis, el poeta y gaviero, compañero de batallas de nuestro indispensable Gabriel García Márquez. La cárcel, con sus presos reincidentes llamados “conejos”, nos acercó a una realidad compartida: la de la vida y la muerte tras los barrotes.

Ningún acontecimiento más importante en mi vida profesional que este premio que el jurado del Cervantes otorga a una Sancho Panza femenina que no es Teresa Panza ni Dulcinea del Toboso, ni Maritornes, ni la princesa Micomicona que tanto le gustaba a Carlos Fuentes, sino una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan.

Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, “ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”.

Por todas estas razones, el premio resulta más sorprendente y por lo tanto es más grande la razón para agradecerlo.

El poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos. Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos.

A mi hija Paula, su hija Luna, aquí presente, le preguntó:

-Oye mamá, ¿y tú cuántos años tienes?

Paula le dijo su edad y Luna insistió:

-¿Antes o después de Cristo?

Es justo aclararle hoy a mi nieta, que soy una evangelista después de Cristo, que pertenezco a México y a una vida nacional que se escribe todos los días y todos los días se borra porque las hojas de papel de un periódico duran un día. Se las lleva el viento, terminan en la basura o empolvadas en las hemerotecas. Mi padre las usaba para prender la chimenea. A pesar de esto, mi padre preguntaba temprano en la mañana si había llegado el “Excélsior”, que entonces dirigía Julio Scherer García y leíamos en familia.Frida Kahlo, pintora, escritora e ícono mexicano dijo alguna vez: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”. A diferencia de ella, espero volver, volver, volver y ese es el sentido que he querido darle a mis 82 años. Pretendo subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un escudero femenino, premios a los jóvenes que como yo hoy, 23 de abril de 2014, día internacional del libro, lleguen a Alcalá de Henares.

En los últimos años de su vida, el astrónomo Guillermo Haro repetía las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre. Observaba durante horas a una jacaranda florecida y me hacía notar “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando”. Esa certeza del estrellero también la he hecho mía, como siento mías las jacarandas que cada año cubren las aceras de México con una alfombra morada que es la de la cuaresma, la muerte y la resurrección.

Muchas gracias por escuchar.”
Si los versos latieran serían corazones, de esos que se levantan cada mañana tratando de encontrar un poema en cada instante de su vida.

jueves, 24 de abril de 2014

Método de VÍctor Valdés para alcanzar OBJETIVOS.



Su método se basa en una premisa tan sencilla como inteligente: “Si no tengo nada que perder, solo puedo ganar”. 

Se trata de una escalera con ocho peldaños:

1. Diseña tu escalera de objetivos.
2. Simplifica tu vida con humildad.
3. Adquiere hábitos saludables.
4. Entrena, entrena, entrena.
5. Llena tu cesto (con qué cuentas en tu vida si las cosas salen mal).
6. Visualiza el momento crucial.
7. Afronta el momento crucial con pasotismo.
8. Gestiona el éxito y plantéate nuevos retos.

De su libro: "#MÉTODOV. GESTIONA LA PRESIÓN Y ALCANZA TUS OBJETIVOS"

Dice Confucio que...

"No me preocupa el no ser conocido. De lo que trato es de hacerme digno de ser conocido."

miércoles, 23 de abril de 2014

23.04.2014... de comidas!!!



Uno es un perfecto animal de costumbres, no sé si más animal que costumbrista, pero es bueno darme cuenta que, con el paso del tiempo,  me voy habituando más a todo e innovo demasiado poco. Eso no es bueno. Debo reconocer que todavía estamos, en esta edad que Dios nos permite, para innovar, para descubrir.
En algunos campos de mi vida, como el comer, soy costumbrista. Tengo tres o cuatro lugares, no muchos más,  a los que acostumbro a ir. Son sitios clásicos de Madrid, sin estrellas, sin cocinas llenas de sabores minimalistas;  son lugares de siempre, donde además de comer bien la atención es tan cordial y cariñosa que casi consigue sea familiar. Por eso me gusta ir. A algunos voy con otras personas, en almuerzos de trabajo; a otros con amigos, en almuerzos de amigos (con lo que eso conlleva) y a otros solo. En esos en los que como solo son los que más valoro. Conseguir que uno se sienta a gusto comiendo solo en un restaurante no es algo fácil pero, algunos  lo consiguen.
No voy a dedicarme aquí a hacer publicidad de ellos. Son varios, unos pocos, mínimos.  Alguna vez lo he hecho, lo volveré a hacer, pero hoy no toca. Hoy toca hacer un homenaje a esos muchos locales que están pasando por una situación crítica, que están resistiendo esta crisis con cariño y pasión y que sin estar de moda, sin estrellas, mantienen una excelente calidad tanto en servicio como en cocina.

Uno de mis rincones... ¡Feliz Día del Libro!


Uno de mis rincones favoritos... siempre envuelto en libros... 
A la humildad, a la verdadera humildad , se llega con la humillación de uno mismo y la puesta en valor de los demás.

martes, 22 de abril de 2014

'Los mejores y los peores' por Javier Marías



Leí hace poco dos viejos versos de Yeats que me parecieron verdaderos, en la medida relativa en que cualquier afirmación lo puede ser: “Los mejores carecen de toda convicción, mientras que los peores están llenos de apasionada intensidad”. Si me parecieron tan “verdaderos” es porque, hasta cierto punto, y con excepciones, definen la historia de la humanidad, y desde luego la de nuestro país. De lo que no cabe duda, en todo caso, es de que los indiscutibles “peores” del pasado siglo triunfaron más que nada por su vehemencia, por su exageración y dogmatismo, por su griterío ensordecedor, por su extremismo simplificador y chillón. Los nazis, los stalinistas, los fascistas italianos, los maoístas chinos o exportados al Perú, todos estuvieron poseídos de indudable ardor. No hablemos de las fuerzas que acabaron imponiéndose en España durante la Guerra Civil y relegando a los “mejores” a la condición de meros espectadores horrorizados, o de exiliados prematuros, o de leales al bando de la República –por ser el único legal– parcialmente a su pesar, es decir, por decencia pero sin convicción. Ésta, en cambio, les sobró a los franquistas, que encima contaron con la bendición de la Iglesia Católica, o aún es más, con su exaltación justificadora de las matanzas. Y si interviene el elemento religioso, entonces el fanatismo, el entusiasmo aniquilador, se agudizan y pierden todo posible freno. Mucho me temo que esa ha sido una de las principales funciones de las religiones: encender mechas, ofrecer coartadas, prometer dichas ultraterrenas a los asesinos por vocación.

Nada tiene por qué cambiar, y en este siglo XXI los peores siguen rebosando intensidad y amparándose en la religión. Puede ser la religión distorsionada, como en el caso de talibanes y yihadistas, que, lejos de menguar, se extienden como la pólvora; o bien sucedáneos de aquélla, en forma de nacionalismos las más de las veces. Proliferan en Europa, y van ganando adeptos, los movimientos y partidos xenófobos y racistas, los que demonizan a los inmigrantes –legales o no, tanto les da–, los que claman “Grecia para los griegos”, “Francia para los franceses”, “España para los españoles” o “Cataluña para los catalanes de verdad”. En este último lugar hay una señora mandona y ensoberbecida, que preside la llamada Asamblea Nacional Catalana, que sin duda está poseída por la vehemencia más apasionada. En virtud de ella, y no de otra cosa, se permite dictar “hojas de ruta” a los representantes políticos surgidos de elecciones democráticas, mientras que a ella nadie la ha votado jamás. Los peores se hacen fuertes cuando los mejores carecen de convencimiento. Cuando éstos se amedrentan y desisten. Cuando temen verse “sobrepasados” o repudiados. Cuando deciden que razonar, argumentar y pactar ya no sirve de nada. Ese “ya” es lo más peligroso que existe. Señala el momento en que los inteligentes arrojan la toalla, en que se resignan a no ser escuchados, en que se persuaden de que sólo el vocerío vale para hacerse oír, y de que, por tanto, una de dos: o hacen literalmente mutis por el foro o se suben a la grupa del simplismo y el estruendo, del blanco o negro, del conmigo o contra mí, de los patriotas y los antipatriotas, o, como sufrimos aquí a lo largo de cuarenta años, de los españoles y los antiespañoles.

¿Por qué los mejores carecen a menudo de convicción, si los asiste la razón, tienen un desarrollado sentido de la justicia y son tolerantes con lo tolerable, procuran entender al contrario y atienden a los argumentos de sus adversarios? Precisamente por todo eso, he ahí la contradicción. Los mejores siempre dudan algo, siempre se paran a pensar, no se sienten en posesión de la verdad, no son simplistas ni radicales, no tienen una sola meta entre ceja y ceja, les repugna el oxímoron “guerra santa”, por no mencionar “sagrada misión” y otras sandeces por el estilo. Desde mi punto de vista uno nunca debería prestar atención a los llenos de apasionada vehemencia. Es más, ésta es para mí motivo de desconfianza y sospecha, y, abundando en los versos de Yeats, suele enmascarar a los peores, a los más dañinos y autoritarios, a los que hacen abstracción de las personas y se muestran siempre dispuestos a sacrificarlas en nombre de la Causa, o del Progreso, o del Proyecto, o de la Nación, tanto da. Son los que olvidan que todos tenemos solamente una vida, y que ninguna puede arruinarse por un abstracto Bien Futuro. A estas alturas deberíamos saber todos que el futuro es una entelequia, que no se puede configurar ni tan siquiera imaginar. Sólo importan los que están aquí, y también algo los que estuvieron, sólo sea porque sus huellas sí se pueden reconocer. A menudo las de los mejores están escondidas, como dice esta otra cita de la novelista del XIX George Eliot: “Que el bien aumente en el mundo depende en parte de actos no históricos; y que ni a vosotros ni a mí nos haya ido tan mal en el mundo como podría habernos ido, se debe, en buena medida, a todas las personas que vivieron con lealtad una vida anónima y descansan en tumbas que nadie visita”. Es cierto, muchos de los mejores pasan calladamente o hablando en susurros, jamás gritan ni vociferan, porque no están llenos de apasionada intensidad. Pero ay de nosotros si no existieran, si no hubieran existido siempre; si sus tumbas que nadie visita no alfombraran la tierra discreta, la única que de verdad nos sostiene.

elpaissemanal@elpais.es

Dice Jung que...

"Lo que la juventud tenía que encontrar fuera, el hombre del atardecer tiene que encontrarlo dentro."

lunes, 21 de abril de 2014

21.04.2014... vuelta...

Vaya diferencia. A las 8 h sentado en la cafetería tomando un té y contemplando tras el cristal un cielo gris, lluvioso y fresco.Es inevitable recordar los días pasados. Pero así es y así debe ser la vida. Momentos de todo tipo que muchas veces ni aprovechamos ni valoramos porque estamos más pendientes de otras cosas, esas superficiales que nos agotan sin darnos cuenta.

Esta mañana, mientras viajaba en el autobús camino de la oficina, pensaba lo difícil que es conquistarse uno mismo. Nos levantamos con la ilusión de conquistar, de ganar, de conseguir nuevos retos y nuevos objetivos. A veces terminamos el día enfadados porque alguna cosa no ha salido como preveíamos. Despertamos y a esa simbólica batalla otra vez. Así día tras día, batalla tras batalla, derrota tras victoria, victoria tras derrota. ¿Nos hemos parado a pensar que la conquista más difícil es aquella que no nos atrevemos a comenzar? Nos da miedo la derrota frente a nosotros mismos.

En las comidas solitarias, aunque estés a lo tuyo, normalmente escuchas al resto que te rodea y te das cuenta de las gilipolleces que te escuchan a ti en otras ocasiones.

Y he terminado el día con una dosis de running.  11 km por el Retiro tratando de soltar las calorías que a base de degustar las artes culinarias de mi madre, me he traído en el cuerpo.

We are happy with JESUS. Pharrell Williams - HAPPY



¿Cómo manifestar la alegría de ser cristiano con tus palabras? ¿Cómo compartir con tus amigos, sin ser aburrido, la colosal noticia de la resurrección de Jesús, que ha vencido a la muerte? Jóvenes de varios países lo hacen en esta Pascua con un videoclip musical basado en la exitosa canción de Pharrell Williams, “Happy”.

Una manera alegre y divertida de mostrarse cristiano y unido a Jesús.
“Welcome to Paradise” (http://welcometoparadise.chemin-neuf.fr/es),
Ayudar a los demás a obtener lo que desean te ayudará a ti a tener lo que también deseas.

domingo, 20 de abril de 2014

20.04.2014... Resurrección...



Son las 9 h. El día ha amanecido con sol pero arropado por un viento fresco. Escribo estas líneas en este rincón de Minaya. Por la ventana el campo, los pájaros revoloteando alegres. Marcharemos luego y volveremos a esa rutina que nos hemos creado.
Ayer volvió a ser un día familiar, como antes de ayer, como todos. Hemos conseguido encontrarnos todos en estos días. Unos unos días, otros otros. Todos unidos en un punto de encuentro al que siempre volvemos.
Anoche terminamos el día con un pequeño susto. Cuando salí a la calle, en la puerta de casa, me encontré con una de esas culebras de campo, largas y color tierra, mirándome y sacando su lengua como molesta por verme. De momento me asusté. Se quedó quieta.

 Llamé rápido a Alex y a sus primas. Había cruzado del campo y bordeaba mi casa por la acera hacia la otra parcela deshabitada. Por allí pasaron algunas personas que me instaron a matarla. Mi respuesta siempre fue la misma: ¿por qué? Tampoco nos estaba molestando más que el susto del encuentro. En cuanto llegaron los niños volvió a mirar fijamente y veloz, huyó a esconderse entre las hierbas del campo, de su hábitat. Una bonita anécdota para terminar un magnífico día.

Rápido nos acostumbramos a lo bueno. Queremos estar viviendo siempre buenos momentos, instantes de plenitud que nos generan una felicidad que tan sólo es momentánea. Nadie es feliz completamente siempre, a cada instante. No lo creo. Porque nadie puede ser ajeno a los problemas de los demás aunque él crea o piense que no los tiene. Tener problemas y despertar cada día con la ilusión y el ánimo de superarlos también es un signo de equilibrio.
Hemos pasado unos días fantásticos. No recuerdo haber tenido unas vacaciones de Semana Santa así, en Minaya,  desde hace muchísimos años. Ahora, es cierto, las cosas son distintas, buscamos otro tipo de tranquilidad, volvemos a esos pueblos que algunos antes despreciaban como rincón que nos genere, más allá de nuestro encuentro con lo nuestro, paz y tranquilidad.
Se ha pasado el tiempo sin darnos cuenta. Parece que el día es largo pero cuando nos dábamos cuenta había volado junto con las charlas, las sonrisas, esos cielos azules y un sol engrandecido.
En Minaya todo es sublime, lento, poético. Despertar y levantar escuchando el canto de los pájaros que inundan el tejado; tomar café sin prisa, porque nadie la tiene; oler el campo, pisar la tierra húmeda de la mañana; quitar unas hierbas que sobran, plantar unos tomates; tomar un vaso de vino con un pedazo de queso y pan de ese que solo es miga. Charlar con la gente en la calle, en la panadería, en el bar. Ya no se habla con nadie, en la ciudad vamos a lo nuestro. Aquí es como si el tiempo no corre, anda despacio.

Aquí el sol sale inmenso y se despide como si fuera Dios el que nos avisara desde el cielo para mirarle y agradecerle todo. No hay momento más bello que salir al camino, a eso de las 20.30 h y contemplar la puesta de sol sobre los trigales. Respirar, llenarte de oxígeno, dar gracias y volver a casa dando un paseo.


Hoy termina el Domingo de Resurrección, importante fecha para el cristianismo católico. El significado pleno de la religión cristiana. Cristo resucita y vence la muerte. 
No es momento de nuevos propósitos y objetivos, es un momento de renovación, de volver a ser, de esa resurrección personal. Vivir ese momento que nos invita a dejar atrás nuestras miserias y comenzar en una vida plena, una vida de encuentro.
Todos deberíamos analizar nuestras vidas y recoger el guante de la renovación. Nunca es tarde y Él siempre está ahí para indicarnos el camino. En estas fechas muchos salen a las calles y muestran con fervor y alegría su 'fe' al paso de las procesiones. A los pocos días todo se olvida. Las procesiones son imágenes, cultura, simbología, tradición y, por qué no decirlo, comercio para atraer en unas fechas el consumo. Pero Él resucitó para indicarnos que está ahí, que no se fue, que podemos seguir el camino, su camino. Que más allá de esa institución que es la Iglesia, con sus más y sus menos, la palabra está en la Biblia que es el camino, que es Él.

En lo literario han sido unos días tristes. Se ha ido otro grande de la literatura: Gabriel García Márquez. Cuando leemos noticias así, aquellos que gustamos de la buena letra, pensamos que son pocos los que quedan. Ya no hay grandes escritores significados, tampoco músicos ni artistas. Lo comercial ha vencido y lo comercial convierte en mediocre al artista.

Mañana ya al día a día, otra vez, con ese deseo de volver cuanto antes.

Mi Minaya... Semana Santa 2014.


Dice Séneca que...

"La posesión de un bien no es grata si no se comparte."

sábado, 19 de abril de 2014

En qué se convierte mi alma
cuando simplemente vislumbro
una sonrisa
escurrida de ese riego sanguíneo
del que soy parte.
Los pequeños momentos felices que nos da la vida ya son suficientes para mostrarle nuestra entera gratitud.

jueves, 17 de abril de 2014

17.04.2014... en Minaya.

Escribo en Minaya, estoy en Minaya. Desde la ventana de este rincón de mi casa, veo cómo el sol se va poniendo sobre unos campos verdes de trigo que quedan iluminados por el más hermoso atardecer de España. Llegamos ayer y posiblemente sea mi primer momento de encuentro conmigo. Lo echaba de menos aunque reconozco que la felicidad, esa felicidad que te da esta vida, se lleva en días como estos.
Ayer fue un día por entero familiar, con mis padres y hermanos. De la comida a la cena, con ese final de copa que quedó en Madrid. Tenía ansia de familia, lo confieso. Me cuesta confesar esas necesidades, aunque sé que no sólo es bueno confesarlas sino demostrar que es así.


Cuando oscureció el cielo se llenó de estrellas. Alex y yo despedimos el día tumbados en el césped mirando ese cielo estrellado, buscando nuestra estrella. A mi, particularmente, ya sólo me interesa que el encuentre la suya, esa que le lleve por el camino adecuado y que le llene de felicidad.



Desperté esta mañana con ese canto de pájaros y algún que otro gallo, de los que quedan por aquí; desperté con el relincho de los caballos de las cuadras de por aquí cerca; desperté en mi pueblo dando gracias a Dios por ese privilegio de tener pueblo y un lugar donde pasar unos días en tus raíces.
Era temprano, como siempre, pero cuando salí al porche a tomarme un café, mientras el sol tomaba fuerza, mi padre ya estaba preparado, en ese huertecillo que tenemos, para limpiar toda la mala hierba que ha crecido -inmensa- y no permite plantar  esas hortalizas que luego degustaremos.
Hace años hubiera discutido o tratado de escaquearme. Ahora no. Ahora es y ha sido un privilegio poder disfrutar de unas horas con él, con mi padre, en esas labores que se hacen más por sentir felicidad que por rentabilidad. Soy lo que soy gracias a él. También tengo ese carácter, a veces bueno, a veces algo más áspero, gracias a él. La vida nos lleva veloces en el tiempo que pasa, y una vez que pasa te das cuenta del poco que dedicas a los tuyos. Por eso, en momentos como el de esta mañana, la felicidad te embarga de tal manera que te gustaría parar ese tiempo, alargar la mañana, que no acabase nunca y disfrutar de esa persona que, con ese esfuerzo, con esa energía que Dios todavía le permite, te ha dado lo mejor de él para dejártelo de la mejor manera: en valores, en principios, en educación. Y ahí, comenzando a sudar por el calor y esfuerzo, hemos recogido gran parte de esas malas hierbas que dejarán libre el terreno a esos tomates, pepinos, judías verdes y cebollas.

Más tarde me he ido a correr. Un calor importante, cerca de 27 º C, pero también me apetecía, es como si quisiera hacerlo todo rápido, como si el tiempo se acabase en cualquier momento sin darme cuenta. Pero me calcé las zapatillas y me lancé hacia la Estación del pueblo, que está a unos 4 km. Conseguí redondear 10 km entre la ida y la vuelta. No estoy muy en forma, creo que me he dejado demasiado aunque hoy, más allá de disfrutar de mis pulsaciones, he disfrutado de estos caminos y campos.



Y el día lo terminaré leyendo un poco. Aquí, la verdad, de queda poco tiempo de descanso espiritual pero, como la vida, todo tiene su momento y estos momentos no pueden desperdiciarse.
Me he dado cuenta que a veces te unen más cosas a quién crees estar separado que a quién crees estar más unido.

martes, 15 de abril de 2014

15.04.2014... camino de Minaya...

Parece que es viernes, pero no lo es. Lo parece, entre otras cosas, porque llego a estas horas, ya del martes, con tal cansancio que me inquieta -o alegra- el saber que lo que he conseguido terminar es la semana laboral. Y digo he conseguido porque en estos dos días he aprovechado cada hora para concluir y cumplir, según mi previsión, con todos aquellos objetivos que me había impuesto. Reuniones de todo tipo, encuentros con compañeros y personas de una y otra ideología, puesta en marcha de proyectos importantes y, aunque duela, dejar de lado deporte y poesía. No era compatible estos dos días.
Pero estoy contento, ha merecido la pena. Ahora que escribo estas líneas, en la tranquilidad de este sillón, sólo pienso que la poesía llegará mañana. Mañana marcho unos días al pueblo, a ese pueblo que tengo y quiero, a ese lugar que me genera paz y me envuelve con su sabor manchego y místico: Minaya. 
Unos días en familia, en ese rincón de familia, disfrutando del calor de los tuyos, ajeno a casi todo, envuelto en ese olor a campo y tierra, aumentando gustosamente las calorías y, sobre todo, sintiendo a mis padres que, sinceramente, tanto agradezco y tan poco doy.
Ya tengo por aquí los libros que me llevaré: esa biografía recién publicada de Canalejas, ese auténtido liberal; la novela que intento leer que lleva por título 'El jilguero' de Donna Tart , mi Pedro Salinas que últimamente me acompaña con sus versos, y cómo no, siempre, mi Biblia.
Espero que sean unos días realmente productivos, en lo personal.
Querido hijo...

De cada fracaso que tengas trata de aprender, es la única manera de no haber fracasado siempre.
Lo importante no es estar ocupados, sino en qué lo estamos.

domingo, 13 de abril de 2014

Es verdad, en la vida siempre hablarán de nosotros por nuestros errores, nunca de nuestros aciertos. Y es que cuando ostentamos determinadas responsabilidades estamos obligados a acertar y no errar.

sábado, 12 de abril de 2014

12.04.2014... soledad evangélica...

Tenía ganas de un sábado así, lo deseaba. Un sábado sin nada más que hacer que lo casero cotidiano. Despertar temprano, salir a buscar los periódicos y leer el primero junto a un café en uno de esos bares de Getafe.
Volver y continuar leyendo la prensa en la terraza, dejando para la tarde los suplementos culturales, esos con los que verdaderamente disfruto.

Hoy primer acto de precampaña en Toledo. Para tranquilidad de algunos, de dentro y fuera, ya con candidato nombrado en el partido (que era el que se preveía), que posiblemente sea el mejor, Miguel Arias Cañete, con lista aprobada por el Comité Electoral que, como algunos pensábamos e intuíamos, tiene un número dos de peso político y poético, Esteban González Pons

Como sábado casero que ha sido,  he dedicado la mañana a hacer la compra para casa. Hoy, además, he estado adquiriendo unas cuantas plantas y flores para llevar al pueblo estos próximos días, junto con algunas semillas de hortalizas para sembrar en ese pequeño huerto que nos hemos dejado en el patio. A uno le ilusiona comprar flores y plantas, olerlas, tocarlas y luego plantarlas y ver cómo crecen. Es difícil, muchas veces, conseguir que sobrevivan a la climatología que a veces acompaña, más en esa Mancha mía, sobre todo cuando no puedes estar muy pendiente del cuidado, mimo y riego. Muchas de ellas luchan, pelean, se hacen autosuficientes; crecen, sobreviven y demuestran que la naturaleza está ahí, dejándote vivir si lo persigues.



Película en familia y tarde de lecturas varias, terminando con unos versículos de ese Evangelio que más me gusta, el de San Juan y escuchando el Réquiem de Verdi. Terminar la tarde así, que no el día, es la mejor manera de descubrir que mantener el espíritu vivo es esencial en mi vida.

Hay momentos en los que nos falta estar solos. La soledad debe ser aceptada y es necesaria. A muchos les da miedo, es posible teman encontrarse consigo. Yo trato de buscarla de vez en cuando, la encuentro y entonces, me encuentro.
Para estar solo basta un pequeño rincón, un pequeño espacio que sea tu espacio durante ese tiempo que deseas. Puedes estar solo en un vagón de tren lleno de gente, en la barra de un bar, en el banco de un parque, practicando running  o en el sillón de tu casa escondido contigo mismo. La soledad no tiene por qué ser el hecho de estar solo físicamente. La soledad es aislarte en ti. 
El equilibrio mental, el análisis de nuestra vida, la búsqueda espiritual, el encuentro del yo más miserable para criticarlo y marldecirme; rebuscar esos pensamientos dulces envueltos en sentimientos que poco aparecen en el día a día; o simplemente dejar la mente en blanco para que quede completamente reseteada. Es esa soledad la que a veces buscamos, ese momento de deambular sin norte.

Dice la Biblia que...

"... el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz." (San Juan 12, 35-36)

viernes, 11 de abril de 2014

11.04.2014... llega el sueño...

¿Qué ocurre cuando uno llega a casa pronto, vislumbra en la terraza un maravilloso sol, se sienta en su sillón tras cambiarse el uniforme, se enchufa los cascos con la voz de Madeleine Peyroux y pierde su mirada en el cielo tras una intensa semana? Que se queda frito al instante. 
Eso es lo que me ha ocurrido al llegar hoy tras un relajado almuerzo italiano. No he conseguido vencer el sueño y cansancio que voy acumulando toda la semana. Tenía varias posibilidades. Todas fantásticas. Salir a correr un poco, inflar las ruedas de la bici fixied y dar un paseo o sentarme a leer. Lo único que he hecho ha sido sentarme, el resto ya lo he contado. 
Así he entendido la mejor forma de terminar el día. Ahora estoy tan despierto que me costará dormir esta noche pero, con inmensa sinceridad y humildad, me ha sentado más que bien esta hora de sueño que he robado al día. Hacía mucho tiempo no lo hacía.

'Los daños colaterales del ascenso en política' por José Manuel Otero Lastres


Sucede con más frecuencia de la deseada que el nombramiento para un nuevo puesto, ya sea en un partido, ya en la política local o nacional, provoca en el designado una transformación paulatina e imparable en su forma de ser. La mudanza del agraciado se hace más apreciable cuanto más alto es el cargo al que accede, pero no deja de producirse por escasa que sea su importancia. En efecto, quienes conocían al político ascendido suelen decir que, en el ámbito puramente personal, se vuelve engreído, vanidoso y, en no pocas ocasiones, soberbio; que con sus antiguos amigos es cada vez más distante; y que, en las nuevas relaciones que le depara su flamante puesto, es lisonjero con los que tiene por encima y tirando a déspota con sus inferiores.



A poco que se reflexione sobre las razones de tan brusco cambio de conducta, se descubre que hay causas que son externas al propio sujeto y otras que son consecuencia de su propia forma de ser.

Entre las primeras, y debido a los perniciosos efectos que produce, hay que mencionar, por encima de todas, el clima de adulación creado por los que lo rodean. Como el político ascendido suele contar con numerosos colaboradores, cuyas posibilidades de promoción dependen en una buena medida de él, se comprende que muchos de estos se dediquen a decir o a hacer lo que le agrade, y cuanto más mejor. Hay aduladores de todo tipo: desde los completamente burdos hasta los más sutiles. Pero los efectos de la adulación en el político promocionado suelen ser en todos los casos los mismos: por la reiterada e incesante actuación de los aduladores, va adquiriendo tan elevado concepto de sí mismo, que acaba por considerar los elogios, cuanto menos, merecidos y, a veces, hasta escasos.

Otra causa exógena de su transformación suele ser la fascinación y el entusiasmo que provoca entre los simpatizantes del partido y, no pocas veces, en el público en general. Unos y otros le aplauden a su paso, no son pocos los que desean tocarle y, en los casos de puestos muy relevantes, hasta los hay que le ofrecen a sus niños para que los bese. A las dos causas anteriores cabría añadir, finalmente, la nueva vida que trae consigo el cargo: multitud de conocidos con sus propios intereses, que van tejiendo, imperceptible pero eficazmente, una invisible tela de araña que envuelve al político que va medrando.

Se produce así una especie de inmersión progresiva en una nueva existencia en la que apenas hay espacio para la amistad. Y va teniendo lugar una paulatina e imparable sustitución de los valores que poseía cuando tenía un status normal por unos nuevos «valores» a cuyo frente se sitúa el ansia de dominar. Es como si de pronto se encontrara cabalgando a galope en un brioso corcel por un nuevo campo, el del poder, en el que no crece la flor de la amistad, sino la del interés.

Pero, aunque sea muy importante el efecto que produzca el cambio de los demás hacia él, la metamorfosis del político en ascenso no obedece solamente al creciente servilismo de estos. También hay factores endógenos, atribuibles al contagio de espíritu por la enfermedad del ansia de poder. Si el nuevo cargo obtiene éxitos, lo lógico es que no los atribuya al equipo que trabaja con él, sino a su propia capacidad e inteligencia. «¡Es a mí a quien aplauden!» llegará a pensar. Y si las críticas constructivas de sus adversarios políticos no son todo lo fuertes y eficaces que debieran, acabará por creer firmemente que las únicas propuestas acertadas son las suyas. Una cosa y la otra, irán robusteciendo su grado de autoestima, lo que hará que se muestre cada vez más confiado y prepotente. Y lo que es peor, a medida que vaya creciendo la confianza en su capacidad, en la misma proporción irá disminuyendo su nivel de autocrítica. Si a esto se añade que como los que están a su lado no suelen decirle la verdad, el político inicia una levitación «místico-política», que lo aleja progresivamente de la realidad.

La conclusión que se saca de todo lo anterior es que si se midiera en el momento de acceder al cargo la talla del político que he venido describiendo, y nuevamente cuando ya ha experimentado el cambio, se obtendrían dos estaturas diferentes. La primera, nos daría su altura desde la cabeza a los pies; y la segunda, la distancia desde el suelo en el que está el pedestal en el que ha acabado por subirse hasta su cabeza. En el primer caso, su talla era menor físicamente hablando, pero, con toda probabilidad, mucho mayor desde el punto de vista personal e intelectual. En el segundo caso, la distancia entre la cabeza y el suelo, pedestal en medio, será más amplia, pero mucho más reducida su dimensión humana y, desde luego, su sabiduría. Porque el ensoberbecimiento y la vanidad de muchos de los que se dedican a amasar el poder apenas dejan espacio para la humildad y la modestia propia de los que cultivan el espíritu.

Comprendo que debe ser muy difícil estar permanentemente en una posición de autocrítica. Y entiendo también que es muy fácil que lleguen a flaquear las fuerzas cuando los constantes halagos de los demás hacen sentir por las venas el magnetismo del poder. Pero justamente por ello, el político –todo político– debe tener alguien a su lado que tenga la lealtad de recordarle, todas las veces que haga falta, que es mortal (el «mementomori» de Julio César) y que la gloria solo se alcanza de verdad cuando se asientan los pies en el suelo de la realidad y no en la «espuma» escurridiza de la adulación, ni en el falso pedestal que se va construyendo con los halagos engañosos de los merodean en torno al poder.

José Manuel Otero Lastres, catedrático y escritor.
Necesitamos poesía, necesitamos versos al despertar; necesitamos de la belleza de las palabras y no de la maldad que esconden algunos al pronunciarlas.

jueves, 10 de abril de 2014

10.04.2014... subir y bajar del autobús...

Está claro que el que no se mueve mucho tiene muchas más posibilidades de que no le pase nada. El que anda siempre de un lado a otro, zascandileando, sin estar quieto ni un segundo, activo, le pueden pasar innumerables cosas, tan buenas como malas. Yo me encuentro entre este segundo tipo de personajes, los  activos, los inquietos en todos los sentidos,   por eso, de vez en cuando, a base de anécdotas cotidianas, la vida me va enseñando que lo mejor para ser feliz es sonreír siempre, cueste lo que cueste, pase lo que pase. 
Hoy he aprendido una cosa nueva: no se puede subir a un autobús sin abono transporte o dinero suelto para pagar el billete. O, también, no se puede subir a un autobús en estas condiciones y con un conductor  que haya pasado una mala noche. 


El caso es que como todos los días, al bajar de RENFE en Atocha, he subido, cuando casi cerraban las puertas, al autobús que me deja en la  oficina. Al ir a sacar el dinero para pagar el ticket, me he dado cuenta que no llevaba más que 10 euros en billete. Bien, lo he puesto en el mostrador para que el conductor me dispensara, ya en marcha, mi recibo y, cuando ha mirado el dinero, con seriedad y, por supuesto, educación, me ha dicho: "No puedo cambiarle". Me he quedado mirándole, imagino con una cara de absurdo -la mía- y le he dicho, inocente yo, que no tenía nada más suelto. "Pues entonces yo no puedo cambiarle", me ha vuelto a decir. "¿Pero no me cambia porque no lleva usted suelto en el autobús en este momento?", le he preguntado. "No, no le cambio porque sólo me está permitido dar cambio hasta billetes de 5 euros.", me contesta aclarándome. "¿Pues dígame usted qué hago?" le he preguntado, en una situación bastante incómoda y ridícula ya que todos los pasajeros de la zona, que se apretujaban contra mi, me miraban fijamente como deseosos de conocer el final del sketch matutino. "Bajarse en la siguiente parada", ha sido su respuesta mientras atendía, como no puede ser de otra manera, la conducción.
En la siguiente parada, junto al Parque de El Retiro, me he bajado y, mirando hacia todos los lados, no sé si mentalmente buscaba algún lugar para cambiar mis 10 euros, me he quedado unos segundos atónito, atontado, con una de esas sonrisas de cabreo. Finalmente he decidido ir andando, disfrutando de este Madrid temprano y preguntándome qué le hubiera costado a este señor cambiarme el billete. Nada, no le hubiera costado nada si hubiese querido hacerlo. No tenía por qué, pero podía haberlo hecho.

No comencé el día de una manera muy poética, que digamos. Pero sí lo terminé envuelto en esos versos que provoca la amistad.

Música Running: Nino Bravo - Cartas Amarillas

Siempre impresionante, siempre inmortal...

Dice Zig Ziglar que...

"Es el carácter lo que nos saca de la cama, el compromiso lo que nos pone en acción y la disciplina lo que nos permite seguir adelante."

miércoles, 9 de abril de 2014

09.04.2014... 'Con el culo al aire'...

Y sí, ya estoy sentado en mi sillón a la espera de que comience esa serie ajena a las intrigas: 'Con el culo al aire'. No veo nada más durante la semana que esto, y digo esto a sabiendas de que lo digo. 'Esto' me hace gracia y como no es fácil que algo me haga gracia, 'esto' lo veo. Reconozco que hoy me acompaña algo de dolor de cabeza. No es por nada, creo; a veces la cabeza duele, simplemente por avisar.



Desde ayer por la tarde, que comenzó el debate parlamentario sobre la propuesta de delegación de la consulta soberanista a favor de la Generalitat de Cataluña, hasta hoy que leo con expectación las diferentes crónicas periodísticas, el máximo interés para España y los españoles ha sido la defensa del Estado y la Constitución Española. Ayer 299 parlamentarios votaron en contra de la consulta independentista en Cataluña y defendieron algo que, incluso los que no lo votaron, juraron o prometieron: la Constitución Española. Lo de este país nuestro, que queremos y amamos, no deja de ser extraordinario: diputados que juran o prometen la Constitución Española, luego le son infieles. Debe ser que la perversión latina se lleva en la sangre incluso de aquellos que creen ser ejemplares.

La verdad es que este debate, provocado por una parte del nacionalismo catalán, obedece, desde mi humilde punto de vista, más a una estrategia puramente partidista que trata, de forma estudiada a nivel estratégico, de abanderar y generar una falsa ilusión entre los ciudadanos, que a un hecho buscado.
Yo no entendería España sin Cataluña y me gustaría desear que todos los catalanes tampoco entendiesen Cataluña sin España. 

Tengo grandes amigos catalanes y grandes amigos viviendo en Cataluña que no son catalanes. Unos no tienen nada que ver con la política, otros son del Partido Popular y otros muchos, que he conocido en los últimos años, son de Convergencia. Cada uno tiene su forma de pensar y de ver o vivir este tema. Yo creo que a todos nos unen muchas más cosas de las que nos separan. Es cierto que es importante el diálogo para todo, pero siempre he dicho que en debates estériles es mejor no hablar, callar.

Me encanta Cataluña. Conozco Lérida, Tarragona, Gerona y esa gran Barcelona que no deja de enamorarme en cada visita. Desde luego, estoy muy orgulloso formen parte de este país nuestro. Si alguien pretende que no sea así, creo que mi opinión, como español que soy, también se debería tener en cuenta.

Pero hoy almorcé con un compañero, y gran amigo, catalán. Es un catalán no nacionalista y, descargando en mi un sentimiento que puede, o no, ser compartido por muchos catalanes, me decía que no es lo mismo tratar esta importante cuestión desde un punto de vista 'madrileño' (desde los despachos de Madrid), que desde Cataluña. Bueno, podría tener sus razones lógicas en esto. Vivir estos problemas día y noche, en cualquiera de los municipios o ciudades catalanes, no es lo mismo que vivirlos desde el sillón en el que me encuentro ahora mismo. Opinar, en mi caso, es muy fácil o al menos mucho más fácil. Realmente a veces, o casi siempre, a los políticos -o algunos políticos- nos hace falta tocar, pellizcar, pasearse, oler y sentir la calle.

Y así termino el día, con estos pensamientos, y siento que, lo normal, es que me duela la cabeza. Tampoco sé si es debido a haber vuelto a 'pecar', a caer en ese vicio mío, en esa tentación sana, que es la bibliofilia. Hoy he vuelto a traerme un libro a casa. Creo que había conseguido dos días sin hacerlo. Que nadie lo entienda mal, no es que lo robe, es que lo veo, lo abrazo, lo huelo y termino por adoptarlo a cambio de unos euros. Me he traído hoy un maravilloso libro, en una edición de La Veleta, que lleva por título 'Galería de Retratos' y que son una colección de artículos, vidas y 'retratos' escritos por José Carlos Mainer.

El primer 'retrato' de este volumen está dedicado a Emilio Castelar (1832-1899). En él, nos detalla el autor lo que escribió Clarín sobre el personaje, en su fallecimiento. Algo así: "siempre que oigamos la voz del espíritu liberal, prudente, tradicional y progresivo, idealista y práctico, artístico, leal y flexible, constante, enérgico, pero tolerante, dúctil, sigamos su inspiración y digamos con emoción cuasi religiosa, de amor y respeto: ¡Es Castelar!". Me ha emocionado. Siempre me emociona ese idealismo, romántico y leal, de los políticos de antaño. Esos sí eran liberales.

Por cierto que he leído en prensa, hace un rato, y dedicaré un comentario más extenso en breve, el nombramiento, o propuesta de nombramiento, de Senador por Madrid, en sustitución de Francisco Granados, de Iñigo Henríquez de Luna. Conozco a Ïñigo, me cae bien, y, sinceramente, creo de su valía, dedicación y buen hacer. Ha sido, y es, un hombre crítico dentro y fuera del Partido. Se ha hecho, políticamente hablando, en el distrito de Salamanca de Madrid y, entre sus principios básicos de defensa política ha estado, e imagino está, la  la ampliación de la democracia interna en las organizaciones políticas y, más en concreto, en el Partido Popular con la implantación de 'primarias'.  

Comienza mi serie favorita... Hasta mañana...