martes, 30 de septiembre de 2014

30.09.2014... Desde el orden se puede llegar a más...

Me comentaba un amigo hoy, tras el almuerzo, que cualquier proyecto que se emprende puede resultar fácil, o menos difícil, si se cuenta con organización y las ideas ordenadas. A partir de ahí es ir dando pasos, poniéndote objetivos no numerosos, pero sí claros, uno a uno, e ir cumpliéndolos. Si vemos que uno no cuaja, lo mejor es no perder ni el tiempo, ni los esfuerzos, ni el dinero, se aparta, que no abandona, y a por otro. Es verdad, a veces nos proponemos terminar un maratón cuando ni siquiera hemos corrido una carrera popular de 10 kms.



Los días en los que te falta tiempo o es porque lo has perdido y tirado a la basura, o es porque lo has aprovechado al máximo. Estos dos días de final de septiembre, soleados, han sido de los que creo haber aprovechado de principio a fin. Eso sí, creo que he dejado mucho por hacer y por pensar. Pensar, en mi caso, es ordenar ideas y eso es lo que he intentado, en ambos, mientras los concluía correteando por las aceras de Getafe. 

Cerrando proyectos, ordenando y organizando temas de un lado y de otro, conociendo a gentes realmente interesantes y culminando, ayer y hoy, con algo de deporte. Si de algo peco siempre, si puede llamarse defecto -lo que para otros puede ser virtud- es de exceso de exigencia y exceso de orden en mi vida. Pero es que no sé hacerlo de otra manera. Tengo la sensación de que los días están hechos para vivirlos aprochando el tiempo para crear, sea lo que sea; ya tendremos tiempo de descansar. La Fundación, los proyectos creativos, la poesía, el vino, la edición, las camisetas... Mucho, intenso, pero apasionante.

Y apasionante y especial ha sido la persona que he conocido hoy de cerca, compartiendo uno de esos almuerzos enriquecedores, de trabajo, que te hacen dar gracias por el privilegio de hacer, también, lo que te apasiona. 
He tenido la oportunidad de conocer, y valorar todavía más, a Alicia Sánchez Camacho. Me ha parecido una política apasionante, romántica (políticamente hablando) e idealista. Está viviendo, y siendo protagonista, de uno de esos momentos políticos históricos en nuestro país y, en particular, desagradable para su comunidad, Cataluña. Está defendiendo los principios y valores de España, en una comunidad dónde unos quieren tapar sus 'vergüenzas' poniendo en jaque y dividiendo a toda una sociedad. 
No es fácil hacer política, defender el proyecto del Partido Popular, en zonas en las que sabes que como mucho, en tu día a día, conseguirás que no te dejen de votar; lugares en los que es impensable que el Partido Popular llegue a ser la primera fuerza política. A muchos me gustaría ver haciendo política en lugares así. 
Ha sido un almuerzo cercano, interesantísimo, en un día muy importante para España y para esa Cataluña que es España. He aprendido y sentido una situación realmente incómoda para todos los que en esta magnífica región están en contra de esta absurda petición. Creo que a las personas hay que conocerlas y sentirlas antes de opinar de ellas.

Y ahora, antes de cerrar el día, voy a ponerme a preparar un poco mi entervención en la Inauguración del Seminario "Reformas locales en el entorno comparado" que mañana tendrá lugar en la sede del INAP y que ha organizado la Fundación Democracia y Gobierno Local.

Hasta mañana...
                 
Uno es libre cuando sus días lo son.

lunes, 29 de septiembre de 2014

'Yo, Sociedad Limitada' por Gabriel García de Oro



El 31 de agosto de 1997, en la revista Fast Company, Tom Peters publicaba un artículo titulado La marca llamada tú (The Brand Called You), donde empezaba con una sentencia que revolucionó el panorama del desarrollo personal: “Las grandes compañías comprenden la importancia de las marcas. Hoy, en la era del individuo, tienes que ser tu propia marca. Esto es lo que necesitas para ser el director general de Yo, S. L.”.

Más de una década después, este tema sigue siendo de absoluta actualidad. Sin embargo, la primera reacción es de resistencia y rechazo a ser considerados y tratados como una marca. Es normal. Pero lo cierto es que los mecanismos de la percepción funcionan por etiquetas. Por clasificaciones. El ser humano enmarca. Pero nos equivocamos. Por supuesto, también se equivocan con nosotros. Y nos frustra a veces que, por ejemplo, se nos considere aguafiestas o aburridos o patosos o vagos. ¡Si no somos así! Justamente eso es el personal branding.

Como dice Andrés Pérez Ortega, especialista en esta materia: “La marca personal pretende ayudar a las personas a posicionarse, a ocupar un lugar preferente en la mente de otros (jefes, colaboradores, clientes, votantes, colegas, familia, amigos…). No se trata de vender humo. Si una marca personal no es capaz de aportar nada, todo lo demás no tiene sentido. Por tanto este concepto ayuda a sobresalir a quienes aportan valor”.

Posicionarnos y ser capaces de destacar. Trabajar en distinguirnos y que, de esta manera, seamos los elegidos. Porque, al fin y al cabo, la sociedad es un modelo de elección. Queremos que nos escojan en este trabajo, o para este ascenso, o en aquel grupo de amigos o ser la opción para esta persona a la que amamos y con la que queremos pasar el resto de nuestros días. Y sí, el personal branding nos ayuda a posicionarnos desde lo que realmente marca nuestra diferencia.


La fórmula del reconocimiento



Todos tenemos algo especial. Y lo que es mejor, podemos convertirlo en fuente de felicidad, crecimiento personal e ingresos económicos. Lo que sucede es que hay millones de personas que ni lo saben. No son conscientes de que son únicos y de que, de igual modo, pueden aportar algo singular. Y así, se convierten en marcas blancas, es decir, en una firma que los demás consumen porque es barata, pero con una repercusión mínima y muy fácil de cambiar por otra que sea aún más económica. Esto está pasando hoy en el mundo laboral. Esto está pasando hoy en las relaciones de pareja. Relaciones de marca blanca. De comodidad, que dicen los expertos en marketing. Podemos cambiarlo. Descubrir, redescubrirnos y convertirnos en una poderosa, querida, valorada e influyente Yo, S. L.

1. ¿Qué nos hace realmente diferentes? Puede ser una habilidad, puede ser una particularidad de nuestro carácter, una capacidad extraña o una afición extravagante, incluso. Da igual. Hagamos una lista con esas cosas que sabemos que hacen de nuestra Yo, S. L. una marca única. Por ejemplo, imaginemos que una persona tiene un gran interés por la ciencia-ficción. Sin embargo, trabaja de algo alejadísimo de este universo, nunca mejor dicho. ¿Acaso no se puede hacer de este pasatiempo una profesión? Sin ser escritor. No. Simple aficionado que convierte esa afición en su sello. En su diferencia. Y acaba, por ejemplo, de asesor de la última película de Star Trek. Sí, parece ciencia-ficción, pero no lo es.

2. ¿Nos conoce realmente la gente por las cosas que nos hacen únicos? Es decir, cuál es la imagen que proyectamos. ¿Cómo nos perciben? Ni idea, ¿verdad? Pues en este punto nos va a resultar de gran utilidad hacer una encuesta. Preguntemos a miembros de nuestra familia, del trabajo, amigos… Escuchemos y comprobaremos qué imagen damos a la gente. Qué contradicciones existen entre lo que creemos y lo que creamos. Qué problemas podemos detectar.

3. ¿Cómo queremos ser recordados? Llega el momento de comprobar si nos sentimos cómodos o no. Si detectamos contradicciones. Si la opinión que los demás tienen de nosotros se ajusta a lo que realmente somos, a cómo queremos que las demás personas nos recuerden.

Ahora es el momento de focalizar. De trabajar en la coherencia. Ser creíbles. Confiables. Para ello debemos poner especial atención en:

–Nuestra imagen. Que lo que los demás ven a primera vista, se ajuste a aquello que queremos proyectar.

–Nuestras palabras. Seleccionar el lenguaje y el tono adecuado para que nuestros mensajes lleguen sin interferencias de ningún tipo.

–Nuestros silencios. Es decir, nuestra comunicación no verbal.

–Nuestras acciones. Si lo que decimos, pensamos y creemos no se ajusta a lo que hacemos, nunca tendremos credibilidad.

–Nuestras relaciones. Rodeémonos de gente afín a nuestro proyecto de vida.


Porque al fin y al cabo toda marca es una promesa. Como dice César Manuel Chapoñán Damián en su blog Educomunicación, “para lograr consolidar este concepto se requiere la fórmula del reconocimiento propuesta por la Fundación Madrid por la Excelencia. En ella se combinan tres elementos: la relevancia, la confianza y la notoriedad.

Relevancia: implica que para crear una marca personal debemos, ante todo, ser útiles, satisfacer una necesidad y hacerlo bien. Si detrás de una firma no hay un beneficio real, esta durará muy poco.

Confianza: vivimos en un mundo en el que hay muchas personas capaces de satisfacer una necesidad o realizar un trabajo. Lo importante es ganarse una buena reputación de profesional consistente y eficaz. Eso nos hace valiosos y aumenta las probabilidades de ser elegidos en un mercado competitivo y homogéneo.

Notoriedad: de nada sirve ser útil y fiable si nadie te conoce. Debemos ser notorios, ocupar un lugar en la mente de quienes puedan necesitarnos (jefes, clientes, amigos, familia, colaboradores, entre otros). En otras palabras, hay que visibilizarnos donde nos movamos”.

Relevancia, confianza y notoriedad. Esos serán nuestros tres compañeros de viaje en nuestra Yo, S. L.

No hace mucho, en este mismo espacio, en el artículo de Francesc Miralles titulado Infelicidad digital, nos advertía de los peligros de las redes sociales en nuestra vida cotidiana. Lo mismo pasa en relación a nuestra marca personal. Cada vez son más, por ejemplo, las empresas que rastrean digitalmente a sus candidatos. Y, claro, si estamos construyendo nuestra Yo, S. L. alrededor de la seriedad y el rigor, y en nuestro Facebook tenemos una gran colección de fotos en las que salimos desfasados, es posible que dejemos de ser creíbles.

Pero si sabemos cómo, Internet también nos brinda la posibilidad de empezar a orientar nuestra marca. A proyectarnos. A comunicarnos con gente que tenga nuestros mismos intereses y afinidades. Porque a pesar de todos sus peligros, con las redes sociales podemos tener un laboratorio de ensayo. Son muchos los casos de éxito de personas que, por ejemplo, han hecho de su pasión por la moda su fuente de ingresos única y, lo que es más importante, su forma de ser felices. ¿Cómo? Empezando con un blog, creando su networking, influyendo e impactando a miles de lectores y convirtiéndose así en una firma contrastada y requerida por marcas multinacionales. Porque las marcas necesitan de otras, como la tuya, para expandirse, crecer y ser creíbles. Así que, adelante, tu Yo, S. L. está ya a punto de entrar en el mercado de la vida.

Dice Anxo Pérez que...

"El mundo no lo mueven las personas con ideas, ya que todos las tienen. El mundo lo mueven los pocos dispuestos a hacer algo con ellas. La magia están en la acción."

domingo, 28 de septiembre de 2014

28.09.2014 Campo o ciudad...




Ultima semana y último fin de semana de septiembre. Es domingo, unas horas ya de final de día y no me apetece mucho ponerme a repasar lo que ha sido la semana. En resumen puedo decir que en lo profesional van saliendo las cosas y se van poniendo los mimbres en todo aquello que nos hemos propuesto, digamos que cumplimos objetivos; en lo personal bastante bien, sin tiempo para todo, como siempre; y en lo deportivo ha sido una semana que mejor no comentar, muy mal.

Pero sí podemos decir eso de que el fin de semana ha conseguido equilibrar lo importante que es ese estado que te hace sentir verdaderamente bien.

La fórmula: Familia, padres y el pueblo. Es cómo uno de esos regalos que recibes no sabes por qué en semanas que van escalando de disparate en disparate a una velocidad que no te da tiempo ni a pensar.



Esa sensación de bajar a Minaya en estos últimos días de rayos de sol, recoger esas últimas hortalizas del huerto, dar ese último paseo por el camino de la casuta. Es como si todo alarmase de que el otoño ha llegado de verdad.

Hemos estado por allí: disfrutando y viviendo. 

Y es que son esos momentos los que te crecen y enriquecen: arrancar de la mata esos últimos tomates y pimientos, preparar la barbacoa, ese almuerzo calórico contemplando un cielo limpio, el café rodeado de esas personas de siempre, del pueblo, y ese paseo que te permite pensar, repensar, descubrir esos nuevos colores de la tierra envuelta en la luz del sol que se esconde y que hace cambiar los colores azules por fuego.

Y es que a veces, cuando salgo a andar por esos caminos que ya hago míos, dejando que el viento me acaricie, escuchando tan solo el rumor de esas aves que, como yo, pasean el final del día, me emociono. Me emocionan ciertos privilegios que Dios te brinda y no llego a saber por qué. Me emociona también saber que vivir es sentir la poesía en lo breve y sencillo; está a nuestro alcance y si no lo aprovechamos como podemos es que somos estúpidos. Es verdad, no es mas privilegiado, o somos, por tener. Lo somos por la simpleza de saber encontrarnos sentados en la piedra de una linde, viendo el sol ponerse. Eso sí es un privilegio y yo, gracias a Dios, lo tengo.


Y es que la diferencia de ayer a hoy, a la misma hora, es que ayer paseaba por esos campos de Minaya que me reconstruyen la mente y el alma; y ahora ya estoy en Getafe preparando esa agenda de la semana envuelta en retos, objetivos y tensiones. Es lo que hay: campo o ciudad.

Música Running: Barry White - Let The Music Play

Impresionante siempre...

Lo más difícil es llevar razón cuando estás totalmente equivocado.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Jamás he comenzado un proyecto cuesta abajo, siempre se comienza cuesta arriba. ¿Será porque nada es fácil?

jueves, 25 de septiembre de 2014

Querido hijo...

Sé paciente. La paciencia, normalmente, te llevará al triunfo.

'HAWKING Y EL PROBLEMA DE DIOS' por Juan A. Herrero Brasas

Siempre me han llamado la atención los ateos militantes, especialmente cuando se trata de intelectuales cuyos campos propios de investigación no tienen nada que ver con la filosofía ni la teología. Tal es el caso de Richard Dawkins y Stephen Hawking, dos británicos que han logrado poner el problema de Dios en los titulares en una época en que tal asunto parecía ya irremediablemente relegado a la esfera de lo privado. 

Y digo que me llama la atención esa militancia porque, contrariamente a lo que puedan pensar quienes no han ahondado en el problema, es mucho más difícil de justificar el ateísmo que la creencia religiosa. El ateísmo del adolescente rebelde no necesita ni busca justificación más allá de unas premisas simples y generalmente carentes de análisis. 



El ateísmo del intelectual, por otra parte, plantea un reto, pero a mi modo de ver es más un reto aparente que real. Según analizamos sus argumentos, vamos descubriendo que se trata también de un posicionamiento personal, y que a veces –como en el caso de Hawking y Dawkins– se vale del culto que rendimos a los científicos para atribuirse de una autoridad de la que carecen sus argumentos.

Ambos, Hawking y Dawkins, saben que racional y filosóficamente hablando la cuestión crucial sobre la que se sustenta la tesis de Dios –tanto para teístas como deístas– es el origen de la existencia o, dicho de modo más simple, el origen del universo. Para Dawkins, esta cuestión en boca de los creyentes es un mantra que le pone nervioso. En el caso de Hawking la cuestión del origen del universo es la punta de lanza de su ateísmo, un problema del que dice tener la solución.

Alfred Hoyle, otro prestigioso científico, también ateo militante, y también británico como Hawking y Dawkins, montó a mediados del siglo pasado su campaña personal contra lo que él veía como una teoría con un claro trasfondo religioso: el big bang, pues dicha teoría parecía indicar que el universo había surgido instantáneamente de la nada en un acto de creación. Era, además, demasiada casualidad que la teoría fuera propuesta ni más ni menos que por un sacerdote católico (George Lemaître). Hoyle hacía de burla la teoría en entrevistas y conferencias llamándola, «el petardazo» (big bang). Cuando Einstein y Hubble confirmaron la existencia del big bang Hoyle tuvo que tragarse sus palabras.

Hoy sabemos con certeza que el universo tiene una edad que ronda los 13.800 millones de años, y que al igual que todo lo que tiene una edad tuvo un comienzo. Y, como todo lo que tiene una edad y un comienzo, antes de ese comienzo no existía. Si todo lo que existe es el universo y antes de su nacimiento no existía sólo nos queda la nada. 

La nada es un concepto difícil de entender, hasta el punto de que sólo nos es posible comprenderlo por aproximación. Imaginemos una persona que pudo existir pero que no existe. Imaginemos, por ejemplo, que en vez de casarse con Doña Sofía, el Rey Don Juan Carlos se hubiera casado con otra mujer, de modo que hoy en vez de ser Felipe VI el Monarca lo fuera Isabel III. ¿Quién es Isabel III? ¿Quién es esa mujer que pudo existir pero no existió? ¿Podemos esperar algo de ella? Esa persona que pudo existir pero que no existe es lo más cercano a la nada que podemos imaginar, excepto que es mucho más real que la nada porque su existencia es al menos potencial e imaginada, y eso de por sí es ya una forma de existencia. Cuando se trata de la nada ni siquiera eso es posible. No hay nadie para imaginar nada, ni ninguna posibilidad de existencia. De la nada no sale nada. En la nada –cuando sabemos de lo que estamos hablando– no hay nada posible, ni la fluctuación cuántica que propone Hawking, ni nada. 

Hawking, Dawkins y cualquier persona sabe por experiencia que cualquier cosa que existe necesita una causa, y más aún cuando lo que existe es una cosa tan grande como el universo. Claro, también podemos abandonar la racionalidad y entregarnos a especulaciones místicas, o tararear el mantra de que con el tiempo la ciencia averiguará y resolverá todo. Pero eso ya es una cuestión de fe. Es tratar a la ciencia como una religión. O, para ser precisos, como una superstición, pues la ciencia es una abstracción, no es un ser que pueda prometer nada ni justificar nuestra fe en él. Otras teorías como los multiversos o universos paralelos son pura especulación –ciencia ficción, en el más estricto sentido de la expresión– que no resuelven el problema del origen de la existencia.

Dawkins afirma que Dios posiblemente existe, aunque probablemente no. Hawking, más filosóficamente superficial, es más radical en su ateísmo y afirma categóricamente que Dios no existe. En su superficialidad filosófica dice tener la solución al misterio de la existencia. Vive su espejismo como otros científicos del pasado, sin caer en la cuenta de que lo que ayer parecía verdad final y absoluta hoy es un chiste, y lo que a los ojos del científico hoy parece verdad al final será el chiste de mañana.

Hawking dice sentirse inspirado por los ilustrados David Hume e (indirectamente) John Stuart Mill, y por Bertrand Russell, que predijo que para finales del siglo XX, una de dos, el planeta estaría regido por un Gobierno mundial o habría sido destruido del todo en una guerra nuclear. 

El otro asunto al que se siente impelido a dar respuesta el ateo es la existencia de los milagros. Dejando de lado la cuestión de qué causa dichos fenómenos, tan prominentes particularmente en el contexto del catolicismo, tan sólo el ingenuo o el malinformado niega la existencia de dichos eventos o insiste en la idea de que detrás de los milagros sólo hay supercherías y malentendidos. Hume, en un patético ejemplo de mala filosofía, nos proporcionó lo que generalmente se considera el test clásico para los milagros (test diseñado para que ningún milagro lo pase). 

Hume define el milagro como una «violación de las leyes de la naturaleza». Como hombre del XVIII que era, al no existir los adelantos tecnológicos de hoy día, la veracidad de un milagro la basaba en el grado de fiabilidad del testimonio de un número suficiente de hombres (no de mujeres) de gran altura intelectual y moral y para quienes mentir o exagerar fuera tan impensable que el hacerlo (mentir o exagerar) fuera algo más milagroso que el milagro que están reportando. Sólo en ese caso estaríamos justificados en creer el milagro que nos cuentan, por ser el menor milagro de los dos y el más cercano a la normalidad. 

El test de Hume es un test falaz pues, por su propia definición, una mentira, la diga quien la diga, nunca constituirá una violación de las leyes de la naturaleza, y por tanto esa premisa invalida el test.

Bertrand Russell, otro gurú de Hawking y compañía, nos cuenta, ya en edad avanzada, cómo a los 18 años resolvió de una vez y para siempre el problema del origen del universo (y al mismo tiempo el problema de Dios) cuando leyó en la autobiografía de John Stuart Mill que si el universo necesita un principio, entonces Dios también, lo que nos llevaría a una regresión infinita de dioses. De lo que concluye que mejor quedarse simplemente con el universo.

Patético ejemplo también el de Bertrand Russell pues evidentemente cuando se afirma que Dios es «sobrenatural» lo que se quiere decir es que no está sometido a las leyes de la naturaleza. Nadie pregunta cuánto pesa Dios ni cuánto mide… ni cuándo nació. Esas son preguntas que tienen como referente objetos naturales.

La mayor hazaña del hombre es haber hecho una excursión de ida y vuelta a la luna. Ese poder humano es infinitamente pequeño en comparación con el Poder que ha creado la luna, el sistema solar y todas las galaxias. Si el intelecto de ese Poder es comparativamente gigantesco, el ser humano sólo puede relacionarse con Él mediante la fe.

Juan A. Herrero Brasas, profesor de Ética Social en el Departamento de Estudios de Religión de la Universidad del Estado de California (Northridge).

Dice Jean de La Bruyère que...

"No se escribe solo para ser comprendido, sino que al escribir es necesario, al menos, hacer comprender cosas bellas."

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Si la palabra...

Si la palabra
puede ser silencio,
el sorbo que la acompañe
llegará a convertirse
en ese verso
que acaricie
lento
tu paladar.
La política no es estar quieto, escondido, confortable y cómodo para que no nos vean ni nada nos perturbe; la política es enfrentarse a los problemas y tratar de resolverlos, es ser valiente aunque prudente, es dar pasos adelante pero también saber dar un paso atrás cuando sea necesario. La valentía siempre se demuestra en la arena de la plaza, no sentado en la grada.

martes, 23 de septiembre de 2014

23.09.2014 Dimite el Ministro Gallardón: de 'progre' a 'conservador'...

Llego cansado de patear asfalto por las calles, primero en Madrid y luego, casi hace un momento, en Getafe. Cansado pero contento, independientemente de esos acontecimientos políticos a los que dedicaré una breve reflexión. Recorrí el centro de Madrid de punta a punta, en visitas que tienen que ver con esos inicios, siempre ilusionantes, de nuevos proyectos; y he terminado con cerca de una hora de running, pensativos y meditativos, por las calles de este pueblo mío que es Getafe. Y sí, con una sonrisa de oreja a oreja porque aunque comenzamos la semana con el cielo grisáceo y tormentoso, decidimos atravesar buscando ese sol que nos ilumine o convierta nuestros momentos en poesía. 

No sé si ha sorprendido a muchos; otros lo intuíamos. Unos lo deseaban y frotan las manos, mientras otros buscan razones que sólo, posiblemente, dos personas conocen: el protagonista y el Presidente del Gobierno. Alberto Ruiz Gallardón dimite como Ministro de Justicia y anuncia que deja su escaño y el Comité Ejecutivo del partido.

Una decisión que no sorprende mucho, ante la retirada del anteproyecto de Ley Orgánica de Protección del Concebido y los Derechos de la Embarazada redactado por elMinisterio de Justicia, por no haber encontrado el consenso suficiente para sacarlo adelante.

Yo, realmente, siempre he creído que cuando se está en política, cuando se forma parte de un gobierno, sobre todo en momentos y situaciones complicadas como las que le ha tocado vivir y vive este, cada uno de los miembros del equipo asume una responsabilidad global por encima de los intereses o protagonismos personales.

Tal vez, en una situación como la que vive este país, con problemas realmente graves e importantes para muchos españoles, el debate sobre la reforma de la ley del aborto jamás tenía que haberse planteado. Por que ¿para qué? De qué ha valido más que para quemar a un Ministro y generar un malestar entre los favorables o los detractores.

He conocido, tratado, discutido, hecho de telonero y trabajado con Alberto Ruiz Gallardón. Le conocí siendo yo un crío, un pequeño concejal de un gran pueblo, Getafe. Era yo un politiquillo (tampoco he sido mucho más nunca) de esos que creían que las batallas se ganaban con una sola espada. Más tarde me di cuenta de que no. No compartí nunca con él ciertos planteamientos, o comportamientos, que tenía para con el partido. Como siempre, en todo,  no he sido de los que lo decían por detrás, se lo comenté públicamente cuando tuve oportunidad. Pero que uno no piense como otro no quiere decir que no deba poner en valor las cualidades que se tienen. 

Alberto Ruiz Gallardón ha sido, y es, un político como la copa de un pino: inconformista, valiente, inteligente e innovador. Unas cualidades inmejorables. Un orador extraordinario capaz de construir un discurso creíble en cualquier foro y momento.
Creo se equivocó al pensar que la organización política que te aupa debe de estar ajena a tu acción de gobierno. Al final nuestros carteles los pegaban, en esas paredes, los mismos miliantes del partido.


En fin, desde mi opinión es una triste pérdida para este gobierno y una pérdida importante para el Partido Popular. Gallardón ha sido un gran ministro en un ministerio nada fácil, en un momento para la política complicado y muy difícil para los españoles.

Es curioso, pero es de los pocos políticos que conozco en mi partido que ha pasado de ser nominado como el más 'progre' al más 'conservador'. Criticado por 'progre' y alabado por 'conservador', por unos y por otros. Hoy muchos de los que le aplauden por haber defendido un postulado conservador, son de esos 'liberales' que le criticaban por tener un perfil, anteriormente, más 'progre'. Pero, así es la política amigos.


'El Padrenuestro: historia y significado.' por Agustín Fabra

Para mi la oración más bella que existe es el Padrenuestro. Por ello he querido dejar por aquí este excelente artículo que he leído en el blog de Agustín Fabra. Me ha parecido muy interesante: 



Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. (Mateo 6:9-13)

Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación. (Lucas 11:2-4)


DEFINICION

El título de Padre Nuestro o Padrenuestro proviene del latín Pater Noster y es el nombre de una oración cristiana dada a conocer por Jesús de Nazaret, según relatan los evangelios de Mateo y de Lucas. Entre ambos autores existen diferencias entre la descripción de las circunstancias y también en el estilo del texto de la oración, de lo cual derivan las diferentes versiones existentes en distintas confesiones cristianas.

El Padrenuestro está considerado como la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias: para los católicos es el resumen de la doctrina cristiana, para los protestantes es el modelo de oración cristiana y, según los ortodoxos, es la oración perfecta.

Existe un paralelismo que relaciona el Padrenuestro cristiano con alguna oración judía e incluso en alguna islámica, lo cual comprobaremos más adelante en este mismo estudio. No debemos olvidar que Jesús de Nazaret estuvo inmerso en las tradiciones litúrgicas de la religión judía, en las cuales se desarrolló inicialmente el cristianismo.

ANTECEDENTES DEL PADRENUESTRO

Los hombres primitivos empezaron a divinizar los aspectos que no comprendían, tanto del mundo como de la naturaleza, y empezaron a tener dioses de la lluvia, del viento, del amor y muchos otros. El contacto con esas fuerzas de la naturaleza divinizadas empezó a refinarse y ello dio origen a las religiones.

El judaísmo implicó un avance para su tiempo, en un contexto donde la mayoría de las culturas antiguas profesaban el politeísmo, ya que resumieron a todos los dioses en uno solo desde la época abrahamánica, y desarrollando una liturgia donde la oración era la forma más efectiva de acercamiento a la divinidad.

Otros antecedentes remotos al Padrenuestro son considerados desde teorías teológicas que vinculan la doctrina del cristianismo con antiguas creencias paganas. El teólogo, egiptólogo y ex sacerdote catalán, Llogari Pujol, ha señalado lo que para él es un antecedente concreto del Padrenuestro en un texto egipcio del año 1,000 a.C., donde se recoge la llamada Oración del ciego:

“El Dios de la Tierra es el gobernante del horizonte.
Dios es para hacer grande su nombre,
lo dedica a la adoración de su nombre,
da su existencia de Dios, El hará tu negocio.
Su semejanza está sobre la Tierra.
Dios es dado incienso y alimento en ofrendas diarias.
El Dios juzgará el verdadero y honesto y perdonará a nuestros deudores.
Guárdate contra la cosa que Dios abomina, presérvate del mal.
Dios es el rey del horizonte, del poder y de la gloria.
El aumenta, El quienquiera que lo aumenta.
Permíteme que sea mañana como hoy”.

LA ORACION EN LAS ANTIGUAS ROMA Y GRECIA

Ya en aquellos tiempos históricos surgieron religiones organizadas y tenían templos y sacerdotes que rendían culto a las fuerzas de la naturaleza las cuales, la mayoría de la veces, ya tenían aspecto de dioses antropomorfos, aún cuando generalmente carecían del concepto de un Dios único y universal. Mas bien se adoraba a dioses locales, pensando en que iban a favorecer únicamente a su pueblo. De manera análoga se consideraban como verdaderos a los dioses locales de otros pueblos. Por ejemplo, un egipcio podía considerar que la diosa Atenea ayudaba a los griegos y, por lo tanto, el egipcio tenía que pedir ayuda a su dios equivalente, o sea, Horus.

Cada pueblo tenía su forma de comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto con ellos era por medio de palabras, más o menos ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden con actos. Y esa comunicación con palabras era la oración.

En el caso de la religión grecorromana, existía un gran contraste entre la oración dirigida a las grandes divinidades y la efectuada a los dioses familiares. En el caso de las grandes divinidades (Júpiter, Neptuno, etc.) la oración era muy recargada, con ritos muy elaborados y complicados, llenos de pompa y ceremonia. Por otro lado, a los dioses domésticos o familiares se les oraba de modo distinto: se les pedía consejo y protección de una manera íntima, puesto que sentían amor por esos pequeños dioses.

Dentro del cristianismo el grupo que se volvería más numeroso es el de los creyentes de origen gentil, no judío. De hecho debemos tomar en cuenta que el Nuevo Testamento fue escrito en una lengua pagana, el griego. En la actualidad los judíos consideran a los cristianos como gentiles, mientras que en la antigüedad eran considerados como una secta judía. La herencia de los gentiles es innegable en el cristianismo.

LA ORACION EN EL JUDAISMO

El judaísmo trajo consigo una gran novedad en el contexto religioso de la época antigua: el monoteísmo; o sea, la existencia de un solo Dios. De forma similar al resto de los pueblos, la creencia judía sostenía que su deidad les favorecía sólo a ellos, pero para los judíos todas las demás deidades eran falsas; sólo su Dios existía realmente ya que El creó a toda la humanidad, pero escogió a Israel para ser su pueblo escogido.

El judaísmo legó al cristianismo gran parte de sus creencias y el propio Jesús creció dentro del contexto espiritual judío, y esa identidad se ve reflejada en la oración del Padrenuestro. Concretamente la oración judía Abinu Malkenu, que literalmente significa Padre nuestro, Rey nuestro, contiene las palabras Padre nuestro en hebreo, y en ella se pide a Dios que permita que las bendiciones lleguen a la vida de los hombres.

ESPIRITUALIDAD JUDIA EN EL PADRENUESTRO

Diversas fuentes opinan que el Padrenuestro recoge una indudable herencia de la espiritualidad judía, como se afirma en el libro Rabbinic Literature and Gospel Teaching, editado en Londres en 1930.

En la liturgia de la mañana del Sabbat, de acuerdo al uso romano, se afirma: “Padre nuestro del cielo, te deleitas en establecer tu casa en nuestras vidas, y posar tu Presencia en las tinieblas de nuestros días”. Este texto revela que los judíos ven a Dios como su Padre, mensaje que viene contenido en la oración de Jesús, el Padrenuestro.

Un kadish, que es una plegaria a Dios, generalmente en arameo, dice lo siguiente: “Permite que tu grandioso nombre sea magnificado y santificado”. Aquí los judíos engrandecen el nombre de Dios y piden que los hombres le reconozcan y le glorifiquen.

Otro kadish dice: “Permite que tu Reino llene las vidas y los días, y la vida de toda la Casa de Israel muy pronto, en un futuro cercano”. El Reino de Dios es una idea que los cristianos tomaron del judaísmo, lo cual se demuestra en este kadish’.

El rabí Eleazar ben Yair, el Magno dijo también: “Cualquiera que tiene un pan en la canasta y dice ¿qué comeré mañana?, es una persona de poca fe”. El texto del Padrenuestro dice: “danos hoy nuestro pan de cada día”, lo cual concuerda con Eleazar Magno o el Grande (siglo I d.C.).

La Amidá o Shmodá, una oración judía usada a modo de bendición, dice por su parte: “Perdónanos, oh Padre nuestro, porque hemos pecado; absuélvenos, oh Rey nuestro, porque hemos contenido transgresiones”. La Amidá demuestra el dolor y el temor que el pueblo de Israel siente por sus pecados.

Samuel el Pequeño dijo: “Si tu enemigo cae, no lo disfrutes; si sale lastimado no permitas felicidad en tu corazón, pues Dios lo verá”. Este mensaje habla de amar, incluso a los enemigos y es una clara referencia al “perdonar a los que nos ofenden” del Padrenuestro cristiano.

La oración de Mar bar Rabna, datada en el siglo V y usada en la liturgia judía vespertina, dice: “Sé un escudo para nosotros, aparta de nosotros a nuestros enemigos, la pestilencia y todo mal”. En esta oración se le pide a Dios que sea su protector, al igual que Jesús le pide al Padre que “nos libre de todo mal”.

El presbítero italiano Marco Adinolfi (1919-2005) consideraba que el Padrenuestro pudo haber sido una oración propia del judaísmo, puesto que a lo largo de ella se sintetiza la espiritualidad judía, de forma que Jesús en el Padrenuestro dejó el mensaje más judío de toda la Biblia.

EL PADRENUESTRO EN LA IGLESIA PRIMITIVA

Debemos tener en cuenta que Jesús, al nacer como judío, vivió en el contexto de la espiritualidad y costumbres religiosas judías y, por ello, estaba sometido a la Toráh, el Pentateuco cristiano, y por ello en los evangelios se cita con frecuencia a los textos sagrados del judaísmo.

Podemos asegurar que si bien el judaísmo introdujo una gran novedad en el contexto religioso de su época, el cristianismo trajo al mundo de su tiempo una nueva visión de la Divinidad. Desde el inicio del cristianismo sólo existía un único Dios, pero ya no era exclusivo para el pueblo judío, sino que pasó a ser un Dios universal, a quien podían seguir quienes quisieran, sin distinción de razas u origen.

En un principio los primeros cristianos se consideraban a sí mismos parte del pueblo judío, pero desde el primer Concilio de Jerusalén, tal como cuenta Lucas en el capítulo 15 del Libro de los Hechos de los Apóstoles, los gentiles que abrazaban a Cristo no estaban ya obligados a cumplir con la Toráh dada al pueblo de Israel, ni a circuncidarse o a guardar el Sabbat. A partir de ese momento el cristianismo empieza a separarse gradualmente del judaísmo.

El Padrenuestro fue fundamental en este punto. Al separarse del judaísmo, el cristianismo tuvo que ir adquiriendo una identidad propia, y el principal rasgo de la espiritualidad judía era la oración. El cristianismo debía tener sus propios rasgos para no ser considerado como una secta del judaísmo, y el Padrenuestro pasaría a ser el rasgo principal que diferenciaría al pueblo cristiano del judío en este punto de la historia.

En la Iglesia primitiva el rezo del Padrenuestro estaba reservado para el momento más importante de la celebración, y lo hacían preceder de fórmulas en las que señalaban su respeto. Estas fórmulas o parecidas han sido heredadas por diferentes iglesias en sus liturgias actuales.

En la liturgia de la Iglesia oriental se dice a modo de introducción: “Dígnate, oh Señor, concedernos que gozosos y sin temeridad, nos atrevamos a invocarte a ti, Dios celestial, como a Padre, y que digamos: Padre nuestro…”. En la primitiva liturgia romana el sacerdote precedía la oración con la frase:“nos atrevemos a decir”, reconociendo la enorme audacia que hay en repetir palabras consideradas tan santas por el cristianismo.

Y en el catolicismo, antes del rezo del Padrenuestro, el sacerdote dice: “Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir”.

LA LENGUA DE LOS EVANGELIOS

Los evangelios fueron escritos en un dialecto del griego, llama koiné, aunque también se lo conoce como griego alejandrino, helenístico o griego del Nuevo Testamento. La koiné era la lengua internacional de los países del Mediterráneo oriental desde el período helenístico o griego. Todos los textos del Nuevo Testamento se escribieron utilizando la lengua koiné, que fue también la lengua de difusión del cristianismo, por la gran influencia que el helenismo, la cultura y el idioma griegos, tenían en la época de los primeros cristianos.

EL PADRENUESTRO EN LOS EVANGELIOS

En los dos evangelios en donde se menciona el Padrenuestro es Jesús quien lo enseña a sus discípulos para mostrarles el modo correcto de orar. La relación con Dios, que según las creencias judías regía todo lo que existe, era algo muy delicado y por eso le pidieron a Jesús que les enseñara el modo correcto de dirigirse a Dios pues, según ellos, sólo una persona muy cercana a Dios podía conocer la manera correcta de hablarle, siendo Jesús esa persona para ellos. Con la oración del Padrenuestro que les enseña, Jesús trata de romper con las rígidas actitudes alejaba al hombre de Dios, y les enseña una actitud orante que facilita el diálogo con Dios, al que Jesús llama Padre.

El relato de Mateo

La oración del Padrenuestro aparece en el contexto del sermón de la montaña. Jesús había comenzado ya su vida pública y en ese momento se dirigía a la gran cantidad de gente que se había reunido para recibir sus enseñanzas, por lo cual decidió subir a un monte para así poder ser escuchado por todos los allí presentes. Les habló de las bienaventuranzas (Mateo 5:1-12), de la luz del mundo (Mateo 5:14-16), de la actitud de Jesús con relación a la Ley de Moisés (Mateo 5:17-20) y sobre los mandamientos (Mateo 5:21-37). Pero también les hizo un reproche hacia quienes habían convertido la oración en un ámbito totalmente externo (Mateo 6:5-8) y les recomendó orar en secreto y con toda sencillez. Y para ello les enseñó el Padrenuestro como ejemplo de oración sencilla para dirigirse al Padre.

El relato de Lucas

En el evangelio de Lucas el Padrenuestro aparece en el viaje a Jerusalén, precedido de la parábola del buen samaritano (Lucas 10:29-37) y por el episodio de la disputa entre Marta y María (Lucas 10:38-42). Jesús estaba orando en un apartado lugar, por lo que nadie se atrevía a interrumpirle. Sólo cuando terminó su oración hacia Dios uno de los discípulos le pidió que les enseñara a orar y, por ello, Jesús les explicó el Padrenuestro, en una versión más corta que la de Mateo, y que sólo contiene cinco peticiones (Lucas 11:2-4).

Comparación entre los dos relatos

Lucas narra que uno de los discípulos le pidió a Jesús que les enseñase a orar después de que Cristo hubo terminado su oración en la soledad del lugar. En Mateo no aparece la petición del discípulo, sino que fue iniciativa del propio Jesús enseñarles a orar con el Padrenuestro.

Las diferencias entre ambas versiones son las siguientes:

Lucas invoca a Dios como Padre y, en cambio, Mateo lo hace diciendo Padre nuestro. En Lucas no aparece la petición de Jesús del “hágase tu voluntad”, a diferencia del de Mateo. En Mateo, Jesús dice“líbranos del mal”, lo cual se omite en Lucas.

El fondo de los dos relatos es el mismo: Jesús enseña a su gente cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios. Sin embargo Mateo la desarrolla de manera más extensa y profunda. El relato de Mateo sobre el Padrenuestro es más apasionado puesto que en él Jesús está en una montaña rodeado por una muchedumbre ansiosa por escuchar sus palabras. En cambio en el relato de Lucas, un Jesús más espiritual, orando en soledad, causa la admiración de un discípulo, quien espera pacientemente a que termine su oración para pedirle que le enseñe a orar.

Son varias las hipótesis acerca de las diferencias entre los dos relatos del Padrenuestro, sin embargo por lógica deberíamos optar porque la original fue la de Mateo, debido a que este apóstol fue un discípulo que conoció personalmente a Jesús y, por tanto, su información de los hechos es confiable. Lucas, por otra parte, no conoció personalmente a Jesús, por lo que su información proviene de la tradición, o sea, de otras personas, y él únicamente las relata. Posiblemente por esto la Iglesia primitiva optó por el texto de Mateo, al ser también el más completo.

LA DOXOLOGIA FINAL

En primer lugar debemos indicar que el término doxología se refiere a la propiedad de dar gracias a Dios, pero con un lenguaje teológico que lo hace auténtico. Por ello al final del Padrenuestro se dice: “Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre, Señor. Amén”. En esta partícula se manifiesta el total reconocimiento por parte del orante de que Dios es un ser absoluto y supremo que no tiene principio ni fin. Hay quien ve en esta doxología un símil con una alabanza del Antiguo Testamento, mientras que otros afirman que se trata de un añadido posterior.

La doxología final surgió entre los siglos II y III de la era cristiana ya que se consideraba inaceptable que la oración terminara con la palabra “mal”, por lo cual la Iglesia primitiva añadió esta doxología para el uso litúrgico.

EL PADRENUESTRO EN EL JUDAISMO Y EN EL ISLAM MODERNOS: PARALELISMO

Al igual que el cristianismo, el judaísmo y el Islam son consideradas religiones monoteístas que creen en un solo Dios, y también abrahamánicas, ya que consideran que Abraham fue el primer monoteísta. Estas tres religiones dicen adorar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Judaísmo

El judaísmo tradicional no acepta la condición mesiánica de Jesús de Nazaret, interpretando que no cumplió ni con las profecías mesiánicas ni con los requisitos de Mesías. También consideran que los versículos bíblicos referentes a Jesús contradicen la teología judía, cuya creencia está basada en una revelación nacional y no en una demostración de milagros.

Sin embargo los judíos tienen una oración a la que llaman Abinu Malkenu que, traducido, significa Padre nuestro, Rey nuestro, y que pertenece a la liturgia judía tradicional. Para el rabino David ben Israel, de la asociación Esh Ha Toráh, una red internacional y apolítica de centros educativos judíos, esta oración se relaciona con el Padrenuestro cristiano.

Islam

Para el Islam, la figura de Isa (Jesús) es muy importante ya que es considerado el Mesías por el Corán y el profeta más cercano a Alá, sólo por debajo de Mahoma. Ellos consideran verdaderas sus enseñanzas, pero creen que los seguidores de Pablo de Tarso las distorsionaron. La oración del Padrenuestro la tienen como una gran oración, dicha por un gran Profeta.

CONCLUSION

Jesús no desea que el Padrenuestro sea repetido de modo mecánico, sino que por medio de esta oración se establezca un diálogo con el Padre. Los hombres deben reconocer que Dios es su Creador y, por lo tanto, su Padre. Por ello debemos rendirle la honra que se merece y pedirle lo necesarios, pues el Padre concede lo necesario a quien le hace peticiones de la forma adecuada, y también debemos pedirle perdón por nuestros pecados.

Por ello en la siguiente página se incluye la oración del Padrenuestro de una forma meditada, para que nuestra oración sea del todo efectiva ante el Padre, y conozcamos el verdadero significado espiritual de cada parte de la oración.

“Recorran todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que puedan encontrar algo que no esté incluido en la oración del Señor” (Agustín de Hipona)

Dice Quevedo que...

"Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra". 

lunes, 22 de septiembre de 2014

'Reprogramar actitudes' por Francesc Miralles.

Si apartamos de nuestro horizonte mental los hábitos que entorpecen la vida, resultará más fácil cumplir nuestros propósitos
Ante la llegada de un nuevo curso, hacemos listas de objetivos como ir al gimnasio, comer mejor o aprender un idioma. Sin embargo, hay propósitos más profundos que, si logramos incorporarlos a nuestro software mental, nos ayudarán a cumplir cualquier meta que nos fijemos.
Vamos a hablar de algunas actitudes y hábitos que configuran nuestra realidad diaria, y de si son los más adecuados para alcanzar lo que deseamos. Concretamente nos centraremos en desactivar cinco vicios mentales que sobrecargan nuestra vida y que entorpecen la realización personal.


Dispersión

“El cazador que acecha dos conejos, no atrapa ninguno” proverbio zen

¿Cuántas veces nos hemos sentido agotados antes de empezar una tarea importante? Imaginemos un hombre que, al regresar del trabajo, realiza a distancia la carrera de sus sueños. Se ha reservado ese tiempo en casa y está motivado, pero no logra avanzar y antes de una hora apaga el ordenador totalmente agotado. ¿Qué sucede?
Habría que analizar cómo está estudiando. Es muy posible que, mientras intenta sumergirse en la materia, tenga abierto el Whatsapp, el correo electrónico, el Twitter, Facebook o todo a la vez. O bien que durante el curso online intente controlar lo que sucede en la casa, sean sus hijos, su esposa o las tareas que va atendiendo al mismo tiempo.
Entrar y salir de una tarea resulta más agotador que la actividad misma. Cada vez que este hombre abandona la lectura de un artículo de historia, por ejemplo, necesita un esfuerzo extra para luego volver a entrar. Resultado: fatiga y bajo rendimiento, lo cual deriva en desmotivación y quizás abandono.
La solución es hacer una sola cosa a la vez, desactivando todo lo demás. Un buen propósito para empezar el curso con más eficacia.


Procrastinación

“Vuelva usted mañana”, Mariano José de Larra
Nuestra vida está llena de planes que se posponen una y otra vez hasta que, cuando ya es demasiado tarde, nos lamentamos por lo que desearíamos haber hecho.
El mal hábito de aplazar se denomina técnicamente abulia o procrastinación. Esta actitud cotidiana es un verdadero lastre para los planes personales, pero lo peor de todo es el precio psicológico que pagamos por ello. Según el profesor William J. Knaus, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, “la gente pospone tareas con la esperanza de encontrarla ‘realizada’ al día siguiente como por arte de magia; todo ello viene acompañado normalmente por sentimientos de culpa, autoengaño y desesperanza”.
Según este mismo autor, el hábito de procrastinar esconde estas dos minas personales:
La creencia de que somos incapaces de llevar a cabo lo que nos hemos propuesto. Es decir: miedo al fracaso.
Exceso de perfeccionismo, lo cual hace que nos exijamos numerosas condiciones previas, a menudo absurdas, para empezar. Pero son sólo excusas.


Preocupaciones y miedos
“Hoy es el mañana por el que ayer te preocupabas”, autor desconocido
Tenemos dos lugares donde vivir nuestra existencia: desde los hechos del presente, fluyendo con lo que nos sucede en este momento y lugar, o bien desde la ansiedad por lo que podría suceder.
Las pre-ocupaciones no sólo nos impiden ocuparnos de las cosas verdaderamente importantes, sino que agotan nuestra energía mental y promueven un estado de ánimo negativo que a su vez cansa a los que tratan con nosotros. Por si fuera poco, esta clase de miedos sobre situaciones hipotéticas son inútiles. Se ha medido estadísticamente que la mayoría de cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder.
Contra esta lacra para las cosas útiles y positivas que podríamos realizar, el psicoterapeutaRichard Carlson proponía tomar, entre otras, las siguientes medidas:

Proponernos no sufrir por pequeñeces.
Tomar conciencia del efecto bola de nieve de nuestros pensamientos.
Repetirnos el lema: “La vida no es una emergencia”.
Aprender a vivir con la incertidumbre del mañana.

Si incorporamos a nuestro día a día estos propósitos, lograremos reprogramar nuestra mente para una vida activa y a la vez serena.


Estrés y ansiedad

“El campo de la conciencia es diminuto. Sólo acepta un problema a la vez”, Antoine de Saint-Exupéry
Prima hermana de la emoción que acabamos de ver, el estrés es la respuesta emocional y fisiológica a las situaciones de alta exigencia a las que nos somete la vida cotidiana.
Al ver nuestra mesa a rebosar de trabajo, al recibir un correo con una reclamación o al echar una ojeada a nuestra agenda del día, de repente nuestra respiración se acelera y el corazón late más rápido. Nuestro cuerpo se ha puesto en estado de alerta para afrontar algo que no sabemos si superará nuestras fuerzas.
Daniel Goleman, el gran divulgador de la inteligencia emocional, analiza así este fenómeno:
“Desde un punto de vista evolutivo, la ansiedad tal vez resultara útil cuando cumplía con la función de predisponernos a afrontar algún tipo de peligro, pero en la vida moderna suele manifestarse de forma desproporcionada e inoportuna. En tal caso, la angustia no constituye tanto una respuesta de activación ante un peligro real como una reacción ante una situación cotidiana o que no es más que el producto de nuestra imaginación. En este sentido, los ataques repetidos de ansiedad constituyen un indicador de un elevado nivel de estrés (…) que contribuyen a incrementar los problemas médicos”.
No es casual que Goleman utilice la palabra imaginación al referirse a las situaciones de estrés, ya que cada persona interpreta de manera diferente lo que está viviendo y reacciona en consecuencia.
El psicólogo de Berkeley Richard Lazarus afirma que “si dos personas pueden vivir una misma situación potencialmente estresante de formas distintas es porque en ellas hay diferencias individuales como la percepción, el aprendizaje o la memoria que afectan su forma de enfrentarse a dicha situación, por lo que la variable importante del estrés no es tanto externa como interna”.
Tomarse los acontecimientos con calma, relativizar las urgencias y hacer una cosa detrás de otra son formas efectivas de reprogramar nuestra mente para que no caiga en las redes de un estrés excesivo.


Pesimismo
“El 31 de diciembre, el optimista espera la medianoche para recibir el año nuevo, mientras que el pesimista lo hace para asegurarse de que el viejo se acaba” Bill Vaughan
Pronosticar en negativo antes que las cosas sucedan es el quinto ladrón de energía mental. Como bien han explicado los psicólogos a partir de la llamada “profecía de autocumplimiento”,cada vez que trazamos un oráculo pesimista, de forma inconsciente nuestra mente se pone a trabajar para que eso suceda y poder decir al final:“¿Lo ves? Tenía razón”.

Algunas iniciativas que podemos tomar para promover el optimismo en nuestra vida diaria:

Centrarnos en las soluciones, no en los problemas.
Rodearnos de amistades agradables y nutritivas.
Practicar la gratitud hacia las cosas que salen bien y las personas que nos facilitan la vida.
Establecer pequeñas metas para cada gran objetivo.
Vivir, en lo posible, sin endeudarnos.
Retomar el contacto con la naturaleza.
No analizar tanto.
Destacar lo bueno y relativizar lo malo.

Contrariamente a lo que muchas personas creen, el optimismo también se aprende y se puede practicar.
Se acerca un nuevo curso. Si reducimos el protagonismo de estos cinco hábitos negativos, nuestros mejores planes estarán mucho más cerca de cumplirse.

Trucos

Tres reglas para mantener a raya las preocupaciones
En su libro Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie ofrece tres reglas fundamentales para controlar este agente cotidiano de ansiedad y sufrimiento:

Regla 1: viva solamente el día de hoy. No viva en el ayer ni el mañana. Compartimentos estancos al día.
Regla 2: haga frente a los problemas.
a. Pregúntese a sí mismo: ¿qué es lo peor que puede suceder?
b. Prepárese para aceptar lo peor.
c. Trate de mejorar la situación partiendo de lo peor.
Regla 3: recuerde el precio exorbitante que puede pagar con su vida y salud por las preocupaciones.

Contra la inercia paralizante de posponer, un remedio eficaz es ser tan estrictos y cumplidores con nuestra misión como lo somos en nuestro empleo.



Creer en lo que haces es lo más importante en tu vida, ya sea en cualquier acción personal o proyecto profesional.
Si tu crees,  los demás creerán. Si tu crees, los demás confiarán. Si tu crees, serás capaz de transmitir compromiso y comprometer. Si tu crees, movilizarás a los demás.
Tan fácil como eso: cree.

domingo, 21 de septiembre de 2014

21.09.2014... Sofía Loren, esa señora...

Y en la oscuridad del domingo podemos decir que terminamos la semana.

Hemos conseguido tener uno de esos fines de semana envueltos en familia y poesía. Porque poesía es todo si lo queremos. La mejor forma de conseguirlo es dejar fuera de casa los problemas que solemos traer enganchados a la mochila y reciclarnos. Así comenzamos, de nuevo, otra semana, con la mochila descargada.

Hicimos los kilómetros running esta mañana, bajo un sol suave y tierno que nos acariciaba como despidiendo ese verano que terminará el martes. Conseguimos unos 15 km muy agradables, descargando nuestra semana en esos caminos que bordean el Cerro de los Ángeles. Es la mejor medicina. Allí queda todo.

He recordado hoy, leyendo los periódicos, que ayer cumplió 80 años una de esas señoras, diva, italiana, que han acompañado parte de nuestras vidas en películas e imágenes. 80 años de belleza natural, latina, engrandecida por los sueños de muchos y la envidia de muchas. Si Italia es famosa lo es por dos cosas: la pizza y Sofía Loren. La verdad, me encantan las dos.


Quedan pocos clásicos, de esos que merece la pena guardar.
Por aquí dejo una de sus famosas fotografías, a modo de homenaje y felicitación, con su firma original y que poseo guardada en ese baúl de pertenencias que algún día quedarán. 

Vamos a por otra semana...