viernes, 30 de septiembre de 2016

Tendemos a encerrarnos en un posicionamiento presente sin evaluar el daño colateral futuro.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

28.09.2016... De Sueños al Despertar: en La Laguna.

Viaje en avión a Tenerife, La Laguna. Pesado, casi sin encontrar mis piernas en ese mínimo espacio entre asiento y asiento, con las esperas propias del aeropuerto y con esos horarios fuera de mis costumbres. Pero aquí estoy,   disfrutando de paisajes, también, poco acostumbrados.

Comida atípica pero en agradable compañía: la mía. Lo bueno es que las cuatro de la tarde son las tres que, aparentemente, es una hora más normalizada para el almuerzo. ‘Jamonería La Concepción’, al pie de esta bella torre de la Parroquia Nuestra Señora de la Concepción de San Cristóbal de la Laguna. Un municipio que muestra una belleza inusual, isleña, colonial.

Mientras comía pensaba y mientras pensaba comía. Es lo bueno que tiene comer en solitario, algo que me encanta. Sé que hay gente que no le gusta e, incluso, lo critica. Tal vez sea porque en el momento en el que estamos solos, sin más presencia que la nuestra, nos encontramos con nosotros y eso, posiblemente, a veces, para muchos, sea peligroso.


Decía que mientras comía pensaba me hubiera gustado visitar la Logia masónica que existe en La Laguna, en este caso Simbólica, pero por lo que sé o conozco, de oídas y leídas, una de las más bellas de España:  "El suelo ajedrezado representa la dualidad, dos columnas rememoran las de bronce del templo de Salomón, los tres pilares personifican la sabiduría, la fuerza y la belleza; y tres ventanas simuladas simbolizan el discernimiento. En sus vidrieras están representadas la acacia, la granada y la colmena: la acacia como elemento de la inmortalidad; las abejas en la colmena como divisa de la laboriosidad, la dedicación y el trabajo en equipo; y la granada como fruto del amor y la fertilidad. Pero lo más importante sin embargo está en el techo: la bóveda celeste.
Una casa secreta del casco de La Laguna es el único templo masónico de España que posee una bóveda celeste, un mural que representa los valores máximos de la universalidad de la logia.”

La masonería canaria tiene una historia importantísima dentro de la orden en España. Puede considerarse la masonería canaria como la pionera. Ciertamente, su implantación definitiva tardaría en producirse, como sucedió en el resto del Imperio español y, en general, en el conjunto de los países latinos, a causa de la vigilancia y de la persecución del Santo Oficio, pero en las Islas Canarias tuvieron lugar algunos acontecimientos que, por su relevancia, confieren a la historia de la masonería canaria un sello peculiar.

Nos referimos de modo especial, al primer proceso inquisitorial de las Españas y uno de los primeros del Orbe cristiano, por parte de un Tribunal de la Inquisición, el de Las Palmas de Gran Canaria, contra un católico acusado de pertenecer a la masonería, el irlandés Alejandro French Linch, iniciado en Boston y denunciado como tal, en el tinerfeño Puerto de la Cruz, en 1739, por su paisano Patricio Roch, pues según dijo lo había visto “con la insignia o divisa que usan los de tal compañía, que es un delantarcillo de cuerecillos atado a la cintura, que cae cerca de las rodillas por la parte delantera del cuerpo” (mandil), matizo que portaba “en una mano una paleta y en la otra una cuchara, insignias del pedrero, que es la significación en nuestro idioma castellano de las palabras free masons o libre pedrero; y añade que le parece que los tales están juramentados entre sí, para no descubrir el secreto del fin a que se dirige su compañía”.

El caso es que vuelvo a sentir el momento de ‘despertar’. Ya no tengo tantas ataduras, llamésmolo así, o connotaciones profesionales de incomodidad pública. Me va importando menos lo que digan los demás y más lo que pienso y soy yo. Mi étapa personal más centrada, espiritual y filosófica, poética y emocional, fueron los años antes de pasar al estado voluntario de ‘sueños’. Por cierto que, visto lo visto, conociendo a algunos otros personajes pertenecientes a otro tipo, tan respetables por supuesto, de órdenes, de otras creencias sectarias como son Legionarios de Cristo y Opus, no tengo claro si mi decisión fue la acertada o no. Lo cierto es que fue personal y como personal está comenzando a ser el reflexionar sobre mi despertar y participación activa.

El hotel en el que me alojo, junto a la universidad de La Laguna, regentado por una familia italiana, es como una de esas casas grandes de Minaya. De hecho, según me ha comentado el dueño, que hace de todo (limpia, recibe, sirve la cena...), el edificio fue una casa de una familia adinerada del municipio. Es más casa que hotel; más hostal que casa. Agradable, limpio, entrañable. Económico y dentro de nuestra forma de trabajar, austero. Es cierto que las habitaciones dan esa sensación de estar hospedado en la casa de tu tía, en un colegio mayor o, incluso, en un convento. Es poético y, sobre todo, la amabilidad les desborda pero, reconozco, te hace sentir un poco más solo que en otros hoteles más convencionales. ¿Recomendable? Cien por cien: Hotel So Di Gio.

Pensaba en el avión, mientras volaba el cielo, que me parece extraordinario el privilegio que tengo de recorrer, por ejemplo, en cuatro semanas, media España. También cansado, claro que sí. Pasar tres días a la semana fuera de casa, de tu entorno, de tus cosas, llega a generar algo de estrés. Pero mientras haya vida, hay fuerza y pasión por seguir viviendo y descubriendo rincones. Son oportunidades de esas que nunca supimos dónde estaban; tampoco creíamos que estaban.

Creo que últimamente filosofeo demasiado o la filosofía me filosofea en exceso. La filosofía, afirmaba Schopenhauer, comienza por una meditación sobre la muerte. En cambio el sabio de Spinoza anotó que: “Homo liber de nulla re minus quam de morte cogitat et ejus sapientia non mortis sed vitae meditatio est.” Algo así como que
“El hombre libre en lo que menos piensa es en la muerte, y su saber no es una meditación sobre la muerte sino sobre la vida.”


Vivir intensamente el hoy provoca prolongar su existencia, más allá del tiempo que dura el día.

martes, 27 de septiembre de 2016

27.09.2016... Por Dios ¿quién es este hombre?: es super Iceta en acción.

Prefiero escribir sobre la vida, sobre la filosofía o la literatura, sobre el día a día que sobre política. Prefiero entretener mi humilde intelecto en activo, pensar sobre el Ser, sobre lo que Somos o dejamos de Ser porque no queremos ser.



Uno trata de no dejarse sorprender por el día a día de la política en este país. Reconozcámoslo, vivimos en tal emoción e incertidumbre, cansancio y/o aburrimiento, que no queda más remedio que, aunque sólo sea de reojo, echar un vistazo a lo que se va cociendo por aquí y por allá.

Acabamos de conocer, como aquél que dice, los resultados en dos importantes regiones españolas: Galicia y el País Vasco

En la primera el Partido Popular ha ganado por mayoría absoluta (41 diputados) y el PSOE ha pasado a ser la tercera fuerza con 14 diputados, 4 menos de los que tenía. 

En el País Vasco el partido más votado ha sido el PNV con 29 diputados (dos más de los que tenía), el PSOE obtiene 9 diputados, perdiendo 7 de los que obtuvo en las anteriores y el PP 9 diputados perdiendo 1 diputado con respecto a las últimas elecciones celebradas.

A la vista de cualquiera, simpatizante o no, militante o no, votante o no, está la bajada que, cita electoral tras cita electoral, sea dónde sea, el partido socialista está obteniendo.

Tras las primeras elecciones generales -luego hubo segundas y, quién sabe, puede haber terceras- el PSOE va marcando una tendencia decadente. Podemos decir, con datos, que la de este fin de semana, Galicia y País Vasco, es la sexta derrota seguida del PSOE desde que es secretario el señor Sánchez.

El PSOE, de su secretario general Pedro Sánchez, se ha convertido en el partido del NO a Todo. Esta estrategia, respetable para quién busca una 'muerte política lenta', parece que no gusta al electorado de a pie. ¿Por qué? Porque los electores de a pie, los no militantes, los ciudadanos, andan hasta las narices de no tener gobierno en un país como el nuestro, en un momento en el que más que nunca se necesita lo haya.

Y entre medias, un sábado reflexivo, veo un vídeo en el que aparece un candidato, también perdedor, en este caso del Partido Socialista de Cataluña, en plan verbenesco; está feliz en uno de esos municipios catalanes al que tengo un especial cariño, Gavá, arengando soflamas sin sentido contra el quien es, actualmente, el Presidente del partido más votado de España, el partido más votado en Galicia y en otras comunidades, el elegido por más ciudadanos incluso para ser presidente y aguantar una situación política como vivimos: eso sí, en Funciones.


En este vídeo, que adjunto, pueden comprobar a lo que llega el carnaval y la verbena política de algunos. De verdad que me lo habían contado y no visto hasta hoy. Yo no sé si el Dios de muchos escucharía las plegarías de este personaje socialista, el tal Iceta. Yo no sé si le tienta, o intenta, convertirse en superhéroe socialista: Super iZeta. Yo no sé si el 'líbranos del mal' supone el libéranos del bien. Lo que sé, es que ni él se cree que lo que España necesita, a la vista está por los votos, es que un Rajoy y un Partido Popular nos deje de gobernar para que entren personajes populistas y dicharacheros, bailongos y bailongueros, como él.

¿Ustedes se imaginan, por ejemplo, a Juan Vicente Herrera, Cifuentes, Feijoo o el propio García Albiol gritando a ojo partido, mientras se tiran de los pelos del pecho, azorados, descoyuntándose la pelvis, dando saltos: ¡váyase señor Sánchez por el bien de España!?  ¿Alguién lo imagina?

Yo no lo imagino e, incluso, también lo critaría. No estamos para carnavales ni verbenas políticas.

Lo siento, ya no me gusta escribir de política, pero...

Dice J. Maritain que...

"La autoridad pide poder. El poder sin autoridad es tiranía."

domingo, 25 de septiembre de 2016

25.09.2016... Filosofando.

Cuando esta mañana comenzamos nuestra sesión running al Cerro de los Ángeles, no pensé que, con los traginosos días que llevo, terminase prácticamente intacto los dieciséis kilómetros. Pero es que desde la primera zancada, nos pusimos a charlar y no paramos hasta parar en la puerta de casa. El tiempo así se hace diferente y, sin querer, sin pretenderlo, vas reflexionando sobre lo pasado, entre una meditación filosófica que va recorriendo, junto a nosotros, los mismos caminos.

Y es que parece que mi día ha consistido en eso, en filosofía. Nada más bello que no perder ese amor por el saber. El saber nos permite pensar y decidir. La ignorancia hace que sean otros los que piensen y decidan por nosotros.

Y más allá de mi encontronazo, no resuelto, con ese difícil poema de Parménides ("[...]Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al relato que me oigas) los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:/ el uno, el de que es y no es posible que no sea,/ es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;/ el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,/ este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable.[...]") me he topado con un ejemplo maravilloso de lo que nos diferencia a los hombres del resto de seres: esa libertad de elegir porque sabemos lo que es y lo que no es.

Momento filosófico

No sé si sabéis, sin duda que sí, que las termitas son esas hormigas que levantan impresionantes hormigueros, de varios metros de alto y duros como la piedra. Su cuerpo es muy blando, carecen de coraza, y por ello levantan esos hormigueros que les sirve de refugio o caparazón colectivo contra ciertas hormigas enemigas. A veces, los hormigueros se derrumban por culpa de situaciones climatológicas o, simplemente, porque son tirados por otros animales. En ese momento, rápidamente, las termitas-obrero se ponen a trabajar para reconstruir su fortaleza a toda prisa. En ese momento, las grandes hormigas enemigas, que merodean alrededor, se lanzan al asalto. Las termitas-soldado salen a defender su tribu e intentan detener a las enemigas. Como no pueden combatir con ellas, ya que son más pequeñas y frágiles, se cuelgan de las asaltantes intentando frenar todo lo posible su marcha, mientras las feroces mandíbulas de las malas las van despedazando. Las obreras trabajan con toda celeridad y se ocupan de cerrar otra vez el termitero derruido... pero lo cierran dejando fuera a las pobres y heroicas termitas-soldado, que sacrifican sus vidas por la seguridad de las demás. ¿Verdad que este heroico sacrificio merecen una medalla?

En la Ilíada, Homero cuenta la historia de Héctor, el mejor guerrero de Troya, que espera a pie firme fuera de las murallas de su ciudad a Aquiles, el enfurecido campeón de los aqueos, aun sabiendo que éste es más fuerte que él y que probablemente va a matarle. Lo hace por cumplir su deber, que consiste en defender a su familia, a sus vecinos, a su ciudad. Esta claro que Héctor es un héroe, un valiente. ¿Pero, Héctor es igual de valiente y héroe que las termitas-soldado, cuya gesta repetida millones de veces ningún Homero ha contado?

¿Es que Héctor acaso es más valiente de las termitas?

Las termitas luchan y mueren porque tienen que hacerlo sin poderlo remediar. Héctor sale a enfrentarse a Aquiles para defender su ciudad porque quiere. Las termitas no pueden desertar ni rebelarse, están programadas. Hector sí podría hacerlo aunque tuviera que aguantar que sus conciudadanos le llamasen cobarde. 
(Este ejemplo lo leí en un excelente libro de Fernando Savater, Ética para Amador)

Hector no está programado, es libre.

Los animales son tal y como la naturaleza les ha programado para ser. No saben comportarse de otro modo. Nosotros sí.

Y todo este ejemplo es para argumentar mi reflexión de hoy: ¿por qué nos comportamos, habitualmente, como seres programados? 

¿Por qué, siendo libres de elegir como somos, sabiendo lo que está bien y lo que está mal, lo que quema o congela, lo que nos hace bien o mal, nos comportamos como seres programados, como animales incapaces de decidir? 

¿Por cobardía? ¿Por el qué dirán? ¿Por imbéciles?

Si sabemos lo que tenemos que hacer ¡por qué no lo hacemos?

Somos libres y sabemos. Tomar decisiones es nuestra responsabilidad. A unos gustará, a otros disgustará. La libertad también es eso, respetar lo que hacen los demás si lo hacen para su consciente bien. 

No se equivoca el que hace; normalmente se equivoca aquel que no hace nada.

Pues entre filosofía y poesía, termino este día.

Dice Golda Meir que...

"Aquellos que no lloran con todo el corazón, tampoco saben cómo reír" 

sábado, 24 de septiembre de 2016

24.09.2016... Entre versos y reflexiones desde León.

Escribía ayer estas líneas, volviendo de León, en el tren, como el que trata de no perder un pensamiento o recuerdo. 

Escribo siempre anotando en ese cuaderno, lo que luego dejo abierto, tratando de terminar otra semana con el ansía de buscar el silencio y el equilibrio, la Paz y la quietud de un libro y nada más.

El verdadero placer de ese escritor es atrapar los pensamientos con la pluma en el papel. Ya vendrá tiempo de acariciarlos.

Mis semanas son un privilegio que me da la vida y, aunque el cansancio me acompañe junto a esa necesidad de acampar en los versos y la filosofía, solo puedo rememorar lo que vivo, entresacando en momentos como este, mientras la belleza del campo apura mi retina, cada uno de los momentos vividos. (Tren)




No siempre uno acierta en lo que hace, pero trata de disfrutarlo y sacar lo positivo aunque sea mínimo.

Mis proyectos están en marcha, unos van y otros vienen; mis libros siguen parados, ni van ni vienen; los viajes continúan, voy y vengo; entre medias, momentos especialmente poéticos, que siempre quedan.

Algo más organizado, algo más centrado, aunque todavía queda por romper con alguno de esos hábitos nefastos. Todo lo que me he propuesto lo he conseguido, nada es fácil, pero si la buena filosofía te acompaña, todo es un reto más y otra montaña que escalar.

Ahora que he regresado de una de las ciudades más bellas de España, que paro a pensar que, mientras inauguraba unas jornadas de formación, casi estaba ya saliendo en coche hacia una reunión en Palencia -con la presidenta de la Diputación- para volver después a comer al mismo León y regresar, poco después, a casa, con la carpeta repleta de ideas para desarrollar, y el bolso lleno de libros para leer, pienso que solo somos dueños de una cosa: nuestra vida.

Podemos maltratar nuestra vida como el desgraciado que maltrata un animal y debería dar con sus huesos en la cárcel. Nosotros mismos deberíamos castigarnos si no hacemos buen uso de nosotros.

Nos pensamos eternos; no lo somos.

Nos creemos dueños del tiempo; ni lo somos.

Antes de anoche celebraba un feliz evento con mis amigos, los de verdad, esos que terminan por acompañarte  en esta etapa de la vida: en lo malo y lo bueno. Es en esos momentos cuando realmente abrazas la esencia de la fraternidad: "eres un gilipollas pero te quiero, eres mi amigo". Mi Amigo, Amigo. Que belleza de palabra. Palabras y frases que a lo largo de la velada se repiten de corazón, como si no fueses a tener otra oportunidad de decir. Y es entonces cuando, tras cuatro whiskies, caes en la cuenta de que tampoco habrás hecho las cosas tan mal cuando un puñado de personas fantásticas te quieren. 

Y te pones a pensar en todo eso que te rodea, en los que te hacen la vida más vida, que no son tantos pero son. Unos están, otros comienzan a formar parte de ti como si lo hubieran hecho siempre.

Y vuelves a pensar que necesitas parar, que necesitas tiempo de disfrutar de muchos más momentos, solucionar lo que queda y recuperar muchas mas sonrisas.

Equilibrar los tiempos. Conseguir ir ganando espacio a lo superfluo para llevarlo a lo interior y espiritual.

Los viajes en tren te hacen meditar porque te detienen y vas llenando páginas de garabatos, de frases, de pensamientos desinhibidos.

Y quedan algunos versos que, sin madurar, dejas por aquí como el que deja un vaso medio vacío a la espera de llenarse para volver a vaciar y así...

Alguien ha escuchado
posar un suspiro
en esa oquedad 

mesurada
a la sombra
del cuello.
Descansado, 
relativa blancura
al hombro.

¿Alguien ha visto
sonreír una ola
mientras pizca
de espuma
mar en frío
te atrapa los pies.?

¿Alguien supo
alguna vez
que ese silencio
embravecido
dispuesto y condenado
podía engendrar
poesía?

Si es así
si alguien más reprende
el alado caminar
el pervertido pensar
que lo celebre conmigo 
que tras recomponer 
virutas perdidas 
de incertidumbres
amontonan mi momento.

Desear sentir hueco
que solo sostiene
como viento
esa hoja que flota
reposando
en un baile sin compás...
que duerme.

¿Qué es la vida si no un baile sin compás?
Hay libros que me acompañan como mis sombras.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Dice Julia Serbina que...

"Lo más importante, es recordar que el deseo de abandonarlo todo siempre llega a ser más fuerte en el momento cuando estás más cerca que nunca de conseguir lo que quieres."

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mi Madrid y... 193


Pensaba hoy eso que tantas veces he leído, que querer lo que tienes es el principio de la felicidad; desear lo que no tienes es el principio de la amargura. ¿Por qué no disfrutamos más de lo que tenemos?

miércoles, 21 de septiembre de 2016

martes, 20 de septiembre de 2016

20.09.2016... Los dos extremos de la vida.

Parece que la cotidianidad vuelve a la vida buscando su espacio. Sin darnos cuenta volvemos a nuestro día a día, olvidamos que hace nada disfrutábamos del verano sin pensar que regresamos, privilegiados somos, al eterno diario.

Despertar. Iniciar el día con gratitud. Esos momentos sin palabras, con el sonido de la música y el sueño de mi hijo hacia el instituto. Ni siquiera él sabe, ni piensa, que su enfadado despertar supone mi máxima felicidad para el resto del día. 

Las primeras reflexiones, el tren, las noticias, algo de música y el caminar esos cuatro kilómetros hasta el despacho mientras el sol, a veces envuelto en nubes, te da los buenos días. 

Bendito día.

Muy de vez en cuando -sagrada genética que, de momento, mantiene sin desajustes- toca pasar por 'taller de mantenimiento'.  Cuando estas en una de esas salas, esperando que el médico te avise para entrar a hacerte tal o cual prueba, contemplas a las gentes que tienes alrededor. Gracias al Eterno no tengo  que pasar muchas veces por aquí, por las salas de espera médicas, pero va tocando alguna que otra revisión, más voluntaria que obligada, para tener esta mente hipocondriaca más calmada. 

Como decía, en estas salas, las personas que las visitan son, en su mayoría, mayores que tú (que yo). Algunos vienen arrastrando sus cuerpos, con la pesadez de la vida, que son los años, pero tratando de huir de esa muerte, que no deja de ser parte de una vida; otros, joviales, les sientes ajenos a los años, empujados a la visita, aunque por dentro les corroa el miedo del coche que entra en un taller para ser desguazado.

Es aquí cuando te das cuenta de lo poco que vivimos cuando podemos. Es aquí cuando te das cuenta de lo poco que somos. Es aquí cuando te das cuenta de lo poco que necesitamos.

Todos sabemos que lo normal es que la vida nos haga llegar a esos años, pero no sabemos cómo llegaremos. Sabemos lo que tenemos y como estamos en estos momentos; somos incapaces de disfrutarlos y vivirlos tal vez porque no sabemos hacerlo.

Unos vienen acompañados, otros solos. Algunos de los acompañados, sienten la mala cara del los acompañantes. Algunos de los solitarios, miran al techo como buscando que alguien les lleve de aquí cuanto antes.

Lo que tenemos y somos, no lo valoramos. Lo que hemos tenido y hemos sido, en estas salas de espera, pierde todo el valor que pensábamos tenía.

Mi primera reflexión de esta mañana, la que escribo como ejercicio mental diario, ha sido esta: "Pensaba hoy eso que tantas veces he leído, que querer lo que tienes es el principio de la felicidad; desear lo que no tienes es el principio de la amargura. ¿Por qué no disfrutamos más de lo que tenemos?" (no sé muy bien por qué entrecomillo cuando la cita es mía).

Esta reflexión me venía a la cabeza no por ese famoso anónimo que dice que "No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita". Me venía a la cabeza tras pensar en cómo somos realmente, en ese día a día nuestro. 

Esta semana, todos hemos visto en prensa y televisión, cómo cientos de personas hacían largas colas, dormían, incluso en frías noches, a las puertas de tiendas para ser los primeros en adquirir un móvil de última generación, el IPhone 7 que, más o menos, cuesta alrededor de los 1.000 euros (lo que viene a ser unas 165.000 pesetas de las de antes). 

Veía las imágenes y en su mayoría eran jóvenes. Jóvenes que, sin duda, tenían otro aparato móvil y, simplemente, deseaban tener el último grito en tecnología. Deseamos tener el último 'grito' en todo.

No todo el mundo gana 1.000 euros de sueldo al mes.



Tenemos un móvil y ya queremos otro.

Tenemos una casa en el campo y queremos una en la playa.

Nuestro coche va perfectamente, pero ya buscamos comprar otro de mayor cilindrada que sea el comentario del vecindario.

Así continuamente sin encontrar nunca satisfacción con nada.

Tal vez por eso, a lo mejor, la felicidad este en no tener nada.

Tener todo no nos hace más felices, tal vez más desdichados.

En una de esas imágenes, que pude comprobar personalmente en Barcelona, al pasar cerca de una de estas tiendas, a escasos metros, un indigente miraba perplejo, sentado en el suelo, ajeno a todo el bullicio del acontecimiento. Esperaba que alguien se acercara a ofrecerle unos céntimos o, tal vez, un pedazo de bocadillo. No tenía nada y, mucho menos, móvil de última generación. 

Leo, en uno de esos blogs que sigo habitualmente, lo siguiente: 
"Pocos se atreven a sentir con tanta intensidad un momento feliz como aquel que ha perdido todo. Nadie agradece y disfruta tanto la llegada del sol por la mañana como aquel que se acostaba sin saber si llegará el amanecer. Tal vez la clave de la felicidad está en dejar de tratar de convertir segundos en minutos, minutos en horas, horas en días y días en eternidad, sino que en agradecer inmensamente a la vida la posibilidad de respirar un instante más ese aire que te hace sentir profundamente, inspirar ese aroma mágico de mar y limones. Porque un instante de vida basta para saber que un instante de vida basta para sentirte vivo." Julia S.
Son los dos extremos de la vida, no la que nos lleva sino la que queremos llevar.

El deseo por tener nos pervierte,  lo sabemos. El deseo nos usurpa momentos felices porque somos incapaces de disfrutar de lo que tenemos.

La impaciencia nos abruma siempre y nos hace llegar a la noche con tan sólo el sabor de boca de unos pequeños instantes, sin nada más, mirando, caminando, compartiendo una copa de vino. No tiene un valor material enorme. Está en la mano de prácticamete cualquiera, está a nuestro lado, pero renunciamos a ello buscando el no sé que de última tecnología que nos provoque el ficticio placer de poseer hasta que algo, muy pronto, lo supere y nos genere, otra vez, el ansia de poseer.

¿Somos imbéciles? Yo creo que sí.

Sería bueno que, como terapia, de vez en cuando, pasásemos por las salas de espera de los centros médicos públicos, esos por donde pasan, desgraciadamente, cientos de personas anónimas que en sus años, en su caminar forzado, en su sentir, suelen reflexionar por lo mucho que dejamos de vivir cuando podemos hacerlo.

Allí, en estos lugares, desgraciadamente, antes de entrar a consulta, te das cuenta de lo poco que valemos frente a lo mucho que creemos poseer.
Si las cosas no se hacen bien a tiempo, se harán mal a destiempo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

18.09.2016... Sobre escribir.

Sí, nos terminan las semanas como los días. Los días que terminamos son como metas a las que llegas triunfante; los días que comenzamos son esos trofeos que la vida nos ofrece.

El trabajo se amontona e intensifica, los proyectos van y vienen, la etapa de viajes ha comenzado y la vida se va literalizando y poetizando al ritmo que le marcamos, construyendo momentos que buscan, entre tanta marea, la pureza del espíritu.

Hoy no he tenido una de esas salidas running largas, de domingo. Me faltaba el compañero y las piernas se resentían de la semana. Un trote suave, disfrutando del sol del medio día, me ha quitado el 'mono' running y me ha permitido reflexionar sobre los días que vienen.

Ayer volví de Barcelona, esa ciudad que me fascina, que entre labores de la fundación y el coaching trato de disfrutar, vivir, conocer y recorrer. Una simple caminata junto al mar, un paseo entre ese azul inmenso, de una diversidad incansable que parece llenar todas las horas, suficiente para atrapar versos a cada paso y descubrir que la vida puede estar en una simple sonrisa o en el brillo de unos ojos que se dejan ir en esa mezcla de viento y salitre.




El mar produce una calma que sólo aquellos que tienen el privilegio de habitarlo, conocen. Una calma tan profunda como la que produce el escribir. 

Dicen los que escriben que escribir calma; yo lo digo y lo siento. Escribir calma la mente y calma la vida. Escribir consigue despojarte de miserias y abrazar sentimientos.

Escribir es reflexionar sabiendo que, a veces, ese reflexionar te cabrea, te remueve, te enfada. Pero sigues escribiendo hasta que llega la paz que esperas y deseas. Sólo el correr consigue sensaciones parecidas.

Vuelvo a viajar en tren. Casi todas las semanas en este mes me tocará hacerlo así, exceptuando uno de los destinos a los que sólo puedo viajar volando.

Cada vez que subo al tren y tomo asiento, comienzo a reflexionar, sin darme cuenta, sobre el hecho de escribir. Pensaba estos días, viajando, en cuántas páginas se habrán escrito en las estaciones de tren, en esos andenes de espera; o en los asientos de los vagones mientras se llega al destino. ¿Cuántos pensamientos? ¿Cuántos libros? ¿Cuántas páginas olvidadas? ¿Cuántas vidas?

El tren siempre me inspira literatura, poesía, tanto como el campo o el mar. Dejarte llevar por ese ritmo del coche mientras coge velocidad sobre los raíles; contemplar un paisaje en movimiento, rápido, que nos avisa del pasado del tiempo. Dejarte enganchar por la vida mientras el sonido de las traviesas te adormece.

Todo escribir tiene una excusa, aunque la excusa sea la más simple iniciación en el encuentro con uno mismo.

Las palabras que dejamos caer en las páginas, en ocasiones no son lo que pensamos. Esos pensamientos se van agotando en el camino, perdiendo en el olvido o, simplemente, aparcados a la espera de una mayor madurez. Otras veces, las muchas, ni siquiera somos capaces de encontrar las palabras justas, capaces de transmitir lo que deseamos.

A veces no se escribe lo que se quiere, tampoco lo que se puede. Otras escribimos sin pensar lo que escribimos o, simplemente, escribimos lo que nosotros mismos nos hablamos.

Pero seguimos escribiendo. Escribimos llenando los días. Fechando nuestro calendario vital con palabras. Unas palabras, muchas veces absurdas y sin sentido, que queremos ir recogiendo con la prisa de la memoria que se va.

La escritura retiene nuestros días, no deja que se escapen como si nada, lucha contra ese olvido que sin duda llegará.

La escritura nos obliga a autoconocernos porque cada anotación cobra un sentido para quién lee. En todas estas notas se queda el tiempo, mi tiempo. 

Qué mejor para terminar los días.
A veces dejar de pensar es tan efectivo como pensar tanto. Simplemente el hecho de calmar la mente y limpiarla de toxicidades, para dejar fluir después esos pensamientos limpios que quedaban obstruidos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

14.09.2016... Retorciendo el Tiempo

Nos ha llegado el frío como de repente. Los hay a los que les encanta, en cambio otros nos sentimos más felices entre el calor de los largos días de verano.

En mi caminata de hoy, camino a la oficina, pensaba que no sé si los días se retuercen o los retorcidos somos nosotros. 

Según escribo y voy leyendo lo vomitado, tengo la sensación de haberlo escrito ya mil veces y eso es porque he caído mil veces en el mismo error o pensamiento. 

Tal vez es que no dejamos de pensar siempre lo mismo. Nos convencemos de pelear todos los días con lo nuevo, pero poco hay de nuevo si nuestros pensamientos y hechos no han cambiado. 

Por placer y formación, leo cada día innumerables textos y libros sobre liderazgo, coaching y motivación; todos se anuncian y venden como novedosos best seller, o como fórmulas mágicas para alcanzar esa felicidad tan deseada.  Luego vuelvo, en la tarde o la noche, como siempre, a mis clásicos; a mis filósofos de cabecera (Aristóteles, Montaigne, Epicteto, Séneca, Marco Aurelio, etc.) para ratificar que todo ya lo dijeron ellos, que todo ya está escrito en sus antiguos, pero actuales,  textos que no eran más que pensamientos y reflexiones acogidos en un papel hace tantos siglos que no existía ni el término liderazgo.

La filosofía es reflexión y pensamiento, pero también emoción.

La poesía es emoción pero también reflexión. 

Filosofía y poesía son silencio.

Pero seguimos retorciéndonos en el tiempo y con el tiempo.


Hacer es tiempo y para que las cosas sucedan hay que dedicarles tiempo.

Por eso es importante parar para pensar, para valorar y para seguir actuando. Eso también es tiempo.

Los esfuerzos aislados sirven de muy poco. A las cosas hay que dedicarles tiempo y ser perseverantes. Tener voluntad más que motivación.

Cada uno de nosotros elegimos lo que hacer con nuestro tiempo por ello es de suma importancia su buen uso. Me temo que no soy un buen ejemplo.

No soy un buen ejemplo y por ello me retuerzo en mis días cuando reflexiono sobre ello. Me retuerzo porque al leerme me topo con la misma reflexión de hace algún tiempo y eso quiere decir que no hemos cambiado nada.
Aprovecha el día de hoy; fíate del mañana lo menos posible. Horacio
Por ejemplo, en mis cinco cuentas de correo suelo recibir en el día, aproximadamente de media, con más o menos importancia, unos 200 email de diferentes procedencias y asuntos. 

Aunque priorizo, me es difícil no utilizar parte de mi tiempo en echar un vistazo a los buzones con esos malditos avisos de 'correo sin leer'

Al día, de esa media de 200, no más de 40 o 50 quedan identificados como importantes, a lo que debo contestar y, en algún caso, sopesar respuesta antes de enviar. Tiempo. Todo es tiempo.

Creo que este ejemplo es suficiente como para que de vez en cuando te den ganas de lanzar el móvil, o el ipad, a ese hermoso lago de El Retiro, según camino por la mañana, tratando de equilibrar el tiempo y el sentido de la existencia del día.

Aconsejo priorizar tareas.
Aconsejo utilizar bien el tiempo.
Aconsejo parar, caminar, pensar.
Aconsejo quitar de tu vida lo que sobra y te hace perder tiempo.

Aconsejo tanto que luego yo, en determinados días, soy incapaz de obedecerme.
Tener tiempo es la posesión del bien más preciado por quien aspira a grandes cosas. Plutarco 
Primero visualiza tu sueño, después ponte en acción.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Perfect - John Travolta

En algún perfil de por ahí he encontrado esta maravilla. 
Fantástico y sensual... ¡qué recuerdos!!!

Pensaba hoy que es fácil hablar de valentía cuando desde la seguridad das consejos al que salta a la plaza. El mejor consejo siempre te lo da aquél que tiene la experiencia de haber mordido la arena.

domingo, 11 de septiembre de 2016

11.09.2016... El silencio y el tiempo...

Llegar al domingo siempre tiene algo de alegría, gratitud y también, cómo no, de tristeza. Alegría por terminar una semana y sentir el inicio de otra; gratitud por haber vivido momentos con intensidad y poesía; tristeza porque en ocasiones, como ha sido este fin de semana, al menos he podido vivir algún momento en uno de esos rincones míos, oliendo, degustando y contemplando los campos manchegos, infinitos, que quedan en la lejanía en cuanto uno aterriza en Madrid. Pero siempre es gratitud, por lo alegre o por lo triste, por el éxito o el fracaso, por el mero hecho de vivir y seguir viviendo cada momento que el tiempo nos regala. El 'tiempo', siempre el tiempo.

Esta mañana disfruté de mis kilómetros running, con el placer del que busca la plenitud del día que nace y el saberse, gracias al Eterno, en un equilibrio saludable entre el cuerpo y la mente.

La mente, si le dejamos tiempo, si le aportamos el silencio necesario, nos aporta vitalidad no sólo en nuestro cerebro sino también en nuestro corazón.

Parece que a veces, el silencio, puede convertirse en un capricho raro para muchos. Cuando pides silencio, cuando necesitas o buscas el silencio, y se lo dices a los que te rodean, lo normal es que te miren como si estuvieran ante un ser extraño, raro, diferente. En este mundo que vivimos, en este mundo que habitamos, tan lleno de ruidos, tan falto de tiempos, amar el silencio es síndrome de raro o aburrido.

Y sí, para mi cada vez se convierte más en algo necesario, vital. No sé si tendrá efectos científicamente comprobados, en mi caso los tiene. Y no estoy hablando de aislamiento, ni mucho menos. Hablo de un paseo en calma, pensando y meditando. Hablo de sentarse en el banco o el césped de un parque, o una piedra en el camino, mientras la mente se calma, mientras meditamos, mientras no escuchamos más que los susurros del viento o ese ruido que la vida nos hace al pasar.

Este fin de semana he tenido momentos así, en silencio. Momentos tan felices como necesarios, respirando el campo desde mi patio en Minaya, bajo un sol agradable, disfrutando de todo aquello que no siempre uno puede disfrutar o no siempre uno quiere disfrutar. Disfrutar del tiempo, ese tiempo que se va y nunca vuelve. 

Algo de lectura, perdido entre la sabiduría aristotélica, aprendiendo, entre otras cosas, que "al que busca por sí mismo le llamamos más perfecto que al que se busca por otra cosa...", porque no es lo mismo ser por otros que ser por sí mismo, ni pensar con las ideas de otros que con las ideas de uno mismo.

Así me gusta sentir, así me gusta pensar.



Disfrutar o no de la vida, disfrutar o no de nuestros momentos, siempre depende de cada uno de nosotros. Nosotros somos los responsables, nosotros somos nuestros responsables.

Vivir es elegir qué hacemos con nuestro tiempo, en qué y cómo lo utilizamos.

Todos tenemos el mismo tiempo, pero no todos utilizamos igual nuestro tiempo. En nosotros, en cada uno, está elegir qué hacemos con nuestro tiempo. Por eso tratar de encontrar aquello que más nos enriquece o beneficia, independientemente de lo que piensen los demás, es fundamental para nuestro bienestar.

Y termino mi día con un recuerdo.

Me enteré hoy que ha fallecido la protagonista de uno de los besos más famosos de la historia. Tenía 92 años, Greta Zimmer Friedman, nacida en Austria y que emigró a Estados Unidos con dos hermanas menores en 1938, fue una de las protagonistas de la imagen captada por el fotógrafo de la revista «Life» Alfred Eisenstaedt el 14 de agosto de 1945 en Times Square (Nueva York) mientras era besada por un marinero al acabar la II Guerra Mundial.

El otro protagonista de la icónica imagen es George Mendonsa, ahora de 89 años, un pescador retirado que vive en el estado de Rhode Island.

El beso fue fortuito y fue el marinero quien la sorprendió cuando caminaba por Times Square, en un gesto que duró pocos segundos, pero que Eisenstaedt logró inmortalizar.

Fue un instante, un segundo en la vida de dos personas que no se conocían, pero que la casualidad hizo que fuera captada a tiempo por un fotógrafo, quedó inmortalizado para siempre.

Si las prisas hubieran negado aquel beso, sin lugar a dudas hubiéramos perdido una de las imágenes más bellas de la historia.

Me he sentido obligado a dejar reflejo de ello en este pequeño rincón, en un día en el que el 'tiempo' me ha hecho, nuevamente, reflexionar.

Feliz silencio.

Dice el Pirké Avot que...

"¿Quién es rico? El que se contenta con su parte" 

sábado, 10 de septiembre de 2016

Parece que gustan más las cosas por antiguas que por modernas. Tal vez sea el olor, tal vez la experiencia o simplemente que lo antiguo nunca deja de ser moderno.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Música Running: Calvin Harris - This Is What You Came For ft. Rihanna

Dice el Lama Yeshe que...

“Poco importa el tipo de problema mental que experimentes, en lugar de dejar que el temor y los nervios se apoderen de ti, siéntate, relájate y quédate en silencio todo lo que puedas. De este modo, de forma natural podrás ver la realidad y comprender la raíz del problema”.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Cuando surge un problema lo mejor es afrontarlo, dejarlo pasar normalmente es engordarlo y hacer más difícil o imposible su posible solución.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

07.09.2016... La España equivocada...

He terminado el día corriendo por el parque. Con unos calores extraordinarios, impensables, poco aptos para el deporte, pero que nos acompañan en estas últimas semanas como quién decide no hacerte olvidar el verano.

Y uno que trata de comenzar su disciplina deportiva, también, además, aprovecha resguardado entre los árboles, para la meditación y la reflexión.

Pensaba hoy que hay una España que vitorea y aplaude a los defraudadores o esos que guardan sus dineros en paraísos fiscales para no pagar impuestos en España, llámese Messi o Almodóvar -por ejemplo- y otra España que condena y vilipendia a quienes en su vida privada, antes de, tuvieron no sé que cuenta en dónde y por qué, simplemente por ser políticos o, hilando finamente, del PP. Y digo yo, tal vez, que visto lo visto, lo mejor es que en vez de a la política, se dediquen al cine o la fútbol.

Luego está, en esta España nuestra, el que se harta de decir NO a todo, el que dice que reunirse con el presidente es 'prescindible', que le vota que no, pero al día siguiente le llama para hablar 10 minutos nadie sabe qué ni para qué. Y encima aquél, por educación y respeto, coge el teléfono al que ni siquiera se pone o quiere hablar con él cuando debe.

Y luego está el aquél, el que, posiblemente y desde mi punto de vista, más experiencia tiene en política pero que, a sabiendas del momento en el que estamos, propone a su ex ministro, que dimitió por no decir las cosas correctas en su momento (no por nada más), para representar a España en una institución mundial, para que vuelva a dimitir del 'puesto de propuesto' a petición de quien le proponía.

Oiga, ¿ustedes entienden algo? ¿No podríamos ser, en esta España nuestra, un poco más normales?



Comienza el mejor Coach que ha dado la historia, Aristóteles, su magnífico libro 'Ética a Nicómaco' diciendo que 
"Parece que todo arte y toda investigación, e igualmente toda actividad y elección, tienden a un determinado bien; de ahí que algunos hayan manifestado con razón que el bien es aquello a lo que todas las cosas aspiran. Aunque es claro que existe una diferencia entre los fines: en efecto, en unos casos hay actividades, mientras que en otros hay ciertas realizaciones que acompañan a éstas."

No vendría mal que algunos comenzaran a leer, y estudiar, más a estos clásicos que rebosan sabiduría que hacer caso a tanto asesor listillo.

Vivimos tiempos de equivocaciones absurdas. Vivimos en una España equivocada. No sé muy bien si es producto del calor o es producto de la desidia o incompetencia.

La verdad es que yo cometo tantas equivocaciones en el día a día, que a veces creo que toda mi vida es una equivocación. Siempre termino por pensar lo mismo, que sólo a base de equivocaciones he aprendido a vivir y sobrevivir.

Conozco a pocas personas que no se equivoquen y, casualmente, los que conozco suelen ser unos amargados vitales o, por qué no decirlo, unos cobardes.

Las equivocaciones siempre te enriquecen; las equivocaciones te suman tanto como esos éxitos que te llegan tras el sacrificio o el fracaso.

Pero parece que no todos pueden equivocarse: a unos les cuesta, posiblemente, su vida profesional, mientras otros salen a hombros por la puerta grande.

Feliz noche.