sábado, 31 de enero de 2015

viernes, 30 de enero de 2015

'Protege tu ilusión' por Ana Belén Panés



En esta época tan revuelta que estamos viviendo, observando a unos y otros líderes de los partidos políticos pensaba en la importancia del liderazgo en las organizaciones.


Es verdad que es muy importante la gestión, pero ¿la gestión sin la pasión…? El líder es un “dispensador de entusiasmo”, el verdadero secreto del líder radica en su capacidad para generar ilusión y experiencias únicas en su equipo.

Algunos, se han olvidado que es necesario generar Ilusión, entre las personas para que éstas les sigan y se comprometan con sus ideas. Es cierto que el entorno no es muy propicio para ello, y menos aún optimista, pero la ilusión es catalizadora de la motivación, del compromiso, de la creatividad, la innovación, la mejora contínua, el desarrollo profesional y el liderazgo de las organizaciones. Lo mejor que tiene la ilusión es que contagia y para inspirar a las personas es necesario emocionarse con lo que uno hace.

En general hemos perdido la ilusión, la ilusión en nosotros mismos y en los demás. Debemos hacer un esfuerzo para recuperarla. La ilusión es lo que nos mantiene vivos, nos ayuda a descubrir posibilidades, la ilusión provoca sentimientos y actitudes que desencadenan procesos beneficiosos tanto físicos como psíquicos.

Me gustaría darte algunos argumentos para pensar y actuar: “Impulsa a tu equipo” tu equipo puede ser tu familia, tu grupo de amigas/os, tu equipo de trabajo, los miembros de una asociación, etc. Sin ilusión no hay mejora contínua, es el fundamento del desarrollo, es el motor. El entusiasmo, esa energía que llevamos dentro, y que nos impulsa a actuar desde la alegría y la confianza para poner en marcha todo aquello que para nosotros es importante.

Si somos capaces de “autogestionarnos bien” podremos influir tanto en nosotros como en nuestro entorno.

Cómo puedes recuperar la ilusión:

1.- ¿Eres capaz de generar confianza en los demás?, si te hicieran las siguientes preguntas qué contestarías ( ¿puedes ayudarme?, ¿te importo?, ¿puedo fiarme de ti?)

2.- Atrévete a probar cosas nuevas. Protege tu ilusión con uñas y dientes, porque es decisiva en tu eficiencia mental y en tu salud física.

3.- No te avergüences de mostrar tu lado “mas emocional”, uno de los obstáculos que nos impiden alcanzar ésta visión general es la actitud implicitamente asumida en el entorno laboral de que la profesionalidad obliga a ignorar las emociones.

4.- Deja de buscar culpables. 

5.- Ten curiosidad, mantener tu capacidad de asombro, de encontrar siempre algo interesante en los demás, déjate sorprender.

6.- Se agradecido/a, si te paras a pensar, probablemente tienes muchos motivos.

7.-Si queremos crear posibilidades , tenemos que minimizar nuestro “ego”, donde entra el ego, llega la escasez, donde llega la generosidad entra la abundancia.

8.-Busca la “experiencia de aprender”, para crecer y mejorar, por encima de “quedar bien”.

9.- Se humilde. Cuanto más alto estés más exigente tendrás que ser contigo mismo en trabajar la humildad ( no existe sólo tu forma de ver la cosas).

10.- Ten claro lo que de verdad importa y enfoca, aprende a decir no a lo que no es tan importante.

11.- Deja de vivir en el miedo y empieza a confiar, es bueno tener un poco de miedo pero hay que dosificarlo, porque el exceso te lleva al bloqueo.

12.- Fíjate en todo lo bueno que hay en ti, no te castigues cuando te equivoques.

13.- Atrévete mucho más y confía en tus posibilidades.Trabaja, creando futuro, visualizando y creando así aspiraciones futuras, porque sólo así conseguirás que se conviertan en realidad.

14.- Haz algo por los demás, no puedes crecer si no ayudas a los demás.

Y como decía Mark Twain “No te alejes de tus ilusiones. Cuando éstas desaparezcan, seguirás existiendo, pero habrás dejado de vivir”, tú mismo…

Creo, estoy convencido, de que en España hay un gran número de personas inteligentes lo que no tengo claro es que en su conjunto seamos una sociedad inteligente.

jueves, 29 de enero de 2015

miércoles, 28 de enero de 2015

'Orden y constancia' por Enrique Rojas.



El orden y la constancia son dos joyas de la conducta. Cuando yo empezaba mis estudios en la Facultad de Medicina, gracias al influjo de mis padres y en especial de mi hermano Luis, me di cuenta de la enorme importancia que tenían ambas. Voy a desmenuzar su contenido.

El orden es un valor humano que se refiere a la buena disposición de las cosas entre sí y a saber poner cada una de ellas en el lugar que le corresponde. Pero el orden tiene muchos significados, se abre en abanico y nos ofrece un muestrario de posibilidades amplio y diverso. Aquí voy a referirme a la vida ordinaria, al día a día:

1. Orden en el horario: esta es la base. Levantarse a la hora adecuada y tener una regularidad de las actividades programadas. Cuando uno tiene orden, el tiempo se dilata y se llega a más cosas. Una hora fija aproximada de acostarse y de levantarse. La disciplina nos hace metódicos, dueños de nosotros mismos.




2. Orden en la habitación: entrar a la habitación de alguien es hacer un retrato psicológico del que la habita. Puede parecer de entrada una cosa sin importancia, pero el buen observador verá cómo están las cosas que esa persona tiene y maneja a diario. Cuando hay orden, aquello desprende paz, serenidad e invita a quedarse allí. Una habitación que es una leonera, donde el desorden campa por sus respetos y todo es caótico, refleja bien a las claras la persona que vive en ella. Que cada cosa esté en su sitio y después de utilizarla, devolverla a su lugar. Según la compañía de consultores Priority Management de Pittsbusrgh, una persona media gasta un año de su vida buscando cosas perdidas. Cajones, carpetas, libretas y tener en el ordenador todo bien clasificado. Este orden simplifica la vida y produce una tranquilidad casi inmediata. El orden aporta a la vida comodidad, eficacia, simplificación de la vida, calma.

3. Orden esa prender a tirar lo que ya no sirve. 

Es impresionante lo que uno puede llegar a guardar si no anda con cuidado. Ordenar es saber desprenderse de lo que estorba. Y en la duda: lo mejor es tirar. Qué paz produce sacar un cajón de su sitio, ponerlo encima de una mesa y empezar a mandar cosas inútiles a la papelera. Esto parece una anécdota pequeña, pero no lo es.

4. Orden en la cabeza. 
El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y para eso: aprender a ser concretos, no querer tocar demasiadas teclas ni ser salsa de muchos guisos. Aprender a renunciar es sabiduría. Y al mismo tiempo es esencial tener una jerarquía de valores bien establecida: lo que es decisivo, lo importante, lo ordinario, lo marginal. El orden mental es placer de la razón y sedante de la afectividad. Tener las ideas claras produce una alegría interior que no tiene precio. Orden en la forma de vivir, de trabajar, de pensar, de superar las adversidades. Orden ético, afectivo, en las prioridades… hay un orden oculto por debajo incluso de las apariencias, que toca a cada uno descubrir.

5. Ser organizado. 
A esta modalidad le llamaría yo orden dinámico, que no es otra cosa que prever, adelantarse, evitar la improvisación. Frente a los puntos anteriores que estarían dentro del espectro de orden estático.

6. Orden y, a la vez, saber ser flexible. 
Esto quiere decir saber aceptar los cambios e imprevistos que surgen y que forman parte de la vida misma y que rompen el orden que uno tenía establecido. Entre el desordenado de campeonato y el perfeccionista y maniático del orden, hay una gama rica y multiforme. El rígido perfeccionista sufre y se altera porque las cosas no siguen la secuencia por él establecida. La persona ordenada lleva bien estos hechos y no pierde la calma. El orden da armonía y equilibrio a la vida. Es más, me atrevería a decir que no hay verdadero equilibrio psicológico sin orden.

Constancia es tenacidad sin desaliento. 
Firmeza y perseverancia en los objetivos que uno se ha puesto. Es uno de los grandes pilares de la personalidad madura. Habiendo tomado una determinación concreta, constancia es no darse por vencido, crecerse ante las dificultades que surjan. Así se edifica un ser humano fuerte, firme, consistente, rocoso, de una pieza.

Todo hábito es continuidad en el esfuerzo: saber esperar y saber continuar. 
Es una forma de valentía contra la fatiga y la renuncia. Dice Unamuno en su Diario íntimo: «No darse por vencido, ni aún vencido». La persona constante se ha ido haciendo así a base de pequeñas renuncias, ganando batallas menudas hasta llegar a ser hercúleo, de piedra, difícil de derribar. Acabo de terminar en estos días el libro La vida oculta de Fidel Castro, escrita por Juan Reinaldo Sánchez, que fue durante 17 años su guardaespaldas y que en un momento determinado se dio cuenta del tráfico de drogas gestionado por Castro y su gente… Quiso dimitir de su cargo y fue a la cárcel, en donde tuvo el trato habitual de las cárceles cubanas, dos años de prisión y necesitó reunir el dinero para escapar de la isla doce años después para pagar a la red de pasadores los diez mil dólares que precisaba: su lucha fue titánica, sin desmayo, contra toda esperanza…

El que es constante va consiguiendo ser estable y no se detiene en el cortoplacismo, sino que mira en la lejanía, por sobreelevación, acostumbrado de vencerse aquí y allí.

El orden y la constancia tienen como fruto inmediato el conseguir objetivos concretos, medibles, bien delimitados. El fruto mediato es la alegría, que es estar contento con uno mismo intentando sacar lo mejor que llevamos dentro, venciendo presiones y resistiendo infortunios. De ese modo, irá ganando en fortaleza y será cada vez más libre.

La vida diaria sigue siendo la gran cuestión. El secreto del éxito de muchas vidas descansa en haber trabajado bien estos dos pilares: bravura intrépida escondida en el remanso de muchos días sencillos y normales, la grandeza de hacer bien lo ordinario y aguantar los momentos malos. Así todo se desliza hacia una vida lograda, que no es otra cosa que autorrealización.

Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría.
Es curioso cómo cambia la sensación que nos producen las personas de estar sentadas a estar de pie. Parece que sentados todos parecemos un poco más iguales. En pie siempre los hay que nos mirarán desde arriba y otros desde abajo.

lunes, 26 de enero de 2015

26.01.2015... Catastrofistas negativos...

¿Quién comienza la semana, el lunes, con optimismo? ¿Quién comienza ese día en el que parece que el sueño es más sueño, que el domingo descansado nunca existió, pero piensa que la vida nos ofrece una nueva oportunidad? Muchas personas. 
Somos muchos los que al despertar, sea el día que sea, sentimos que tenemos una nueva oportunidad. Al despertar nos lanzamos a ese día como si fuera el primero en la vida y tuviésemos todo por descubrir.



Los lunes suelo olvidar cómo he terminado la semana anterior. Anoto en el cuaderno, como si fuese la primera vez, todos los objetivos que me propongo, los visualizo con optimismo, con ilusión, y voy tras ellos desde el primer minuto del día. No permito que nada ni nadie se interponga en el camino. Al primer atisbo, o mensaje altamente tóxico o negativo, zarpazo como si de una mosca cojonera se tratara.

Y es que vivimos momentos en los que priman los mensajes negativos y catastrofistas, sobre los positivos e ilusionantes. No porque no los haya, que los hay; no porque no haya motivos de esperanza, que siempre hay. Simplemente es porque los voceros negativos, esos que normalmente viven encantados y se aprovechan de ese estado emocional, consiguen tapar el ánimo, que lo hay y mucho, positivo.

No sólo está pasando en el ambiente ciudadano, político. También pasa en el ambiente laboral, empresarial y/o emprendedor.

Los mensajes catastrofistas generan desesperanza y desilusión. Nadie tiene derecho a quitar la ilusión a otro. 
Los hay que desde una negatividad manifiesta y vital siempre merodean como sanguijuelas, dispuestos a ofrecerte su opinión negativa de todo y a todos.

Últimamente he escuchado mucho hablar del verbo Creer
Creer es tan importante en la vida como que si no lo hacemos no vivimos. Creer es necesario para Andar y llegar a Ser.

Todos creemos en algo, en lo que sea. Unos creen en dioses, otros creen en ídolos musicales, otros en políticos o empresarios; algunos les gusta creer más en sí mismos que en nadie y otros creen en proyectos de vida o en los ángeles. 
El que cree en algo, sin radicalismos, trabaja, se mueve, se emociona por que sea realidad. Eso en lo que cree le mantiene vivo, le mantiene emocionado.

Ayer tuve la oportunidad de escuchar el discurso del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Sé que no es alguien que reciba muchos elogios, en estos momentos. No está de moda hablar bien de un político, tampoco. Yo, como lo he hecho desde siempre, sí voy a hablar bien de Mariano Rajoy. He hablado bien antes, desde que le conozco, y tras todo este tiempo no sólo creo no haberme equivocado sino que puedo ratificar lo que pensaba en positivo. 
El Presidente del Gobierno de España cree en España, ha creído en su proyecto por más que de fuera y dentro haya sido criticado, y mal que pese a algunos, a día de hoy, está convencido de haber cambiado el rumbo de un país que hace tres años se dirigía al abismo.
Es curioso. Pocos creían en él. Ni de fuera, repito, ni de dentro. Por muchas críticas, por muchos juicios de valor injustos e injustificables, por muchos intentos de desestabilización, por muchos obstáculos que ha encontrado en su camino, no ha movido ni un milímetro su rumbo, su proyecto, en este caso: España.

Y ayer el Presidente del Gobierno nos instaba a los españoles a creer en el proyecto positivo; nos instaba a creer en España, a creer en lo que somos y tenemos. ¿Por qué hacemos más caso a aquellos que nos lanzan mensajes negativos que a los que ponen en valor lo positivo? Si las cosas van mejor, ¿por qué negar la evidencia?

Por eso es fundamental que el que lidera un proyecto crea en él. O se cree o no se cree, no se puede estar a medias. Por eso unos proyectos triunfan y otros no. Por eso unas personas tienen éxito, aunque antes se hayan dado mil batacazos, y otras no. Creen. Y si no se cree en un proyecto lo mejor es no estar y trabajar por otro, por el que se crea, pero no estar negativizando al resto que sí cree. 

El mayor peligro para una organización es estar lleno de esos intrusos que no sólo no aportan sino que tratan de destruir la ilusión, optimismo y creencias de los demás.

Ultimamente me he dado cuenta de que en este país nuestro nos falta creer. No tenemos espíritu ni sangre. Tratamos de pasar la vida sin molestarnos, sin arriesgar mucho o nada, sin que nos molesten mucho. Eso sí, queremos que nos den de todo y criticamos a aquellos que apuestas, emprenden, se esfuerzan y sacrifican por sacar algún proyecto adelante.

Se ha generalizado esa disfunción. Y lo más peligroso, en muchos casos llegan a dejar de creer en sí mismos y se abandonan a la suerte del viento. Van como una hoja, de un lado a otro, posándose si el viento para, hasta que vuelve a levantar.

Me niego y reniego del catastrofismo, el negativismo y el pasotismo. De ello viven y se aprovechan muchos. Y luego nos arrepentiremos de habernos dejado llevar.

La literatura está muy bien, luego hay que salir a la calle y poner en práctica lo que hemos leído.

Cuando uno cree en lo que hace nada ni nadie le hará parar.

Cómo trabajar la estructura de una novela


Uno de los principales problemas de los escritores principiantes, lo vemos a menudo en nuestros cursos, es lograr desarrollar una trama con una buena estructura y la adecuada complejidad.

En nuestra entrada Ideas para esbozar la trama de una novela ya te dimos siete puntos que debes tener en cuenta cuando te pones a escribir. Pero, ¿cómo saber si tu borrador tiene la intensidad necesaria como para ocupar una novela entera?, ¿qué tipo de estructuras le va mejor?, ¿es necesario crear una plantilla antes de ponerse a escribir? o ¿qué hay del punto de vista?

Pues bien, tienes dos maneras de abordar la escritura de tu novela:

Ponerte a escribir y cruzar los dedos, esperando hacerlo bien.
Leer este post.


¿Cómo debe ser la trama ideal?

Una buena trama tiene una motivación clara. Presenta una estructura clara. Conduce hacia un final. Tiene subtramas. Una buena trama se parece mucho a la que sigue y que es la de todo un clásico: Orgullo y prejuicio.

Trama: Elizabeth Bennet conoce a George Wickham y a Fitzwilliam Darcy. Mientras que enseguida detesta al segundo, empieza a enamorarse del primero. Poco a poco, sin embargo, va descubriendo que el señor Wickham no es trigo limpio, mientras la bondad del señor Darcy se hace patente.

Final: Elizabeth Bennet se casa con el señor Darcy.

Trama secundaria 1: Jane Bennett, la hermana más querida de Elizabeth, ama a Charles Bingley, su nuevo vecino. El señor Bingley se marcha. Después reaparece. Finalmente Jane y el señor Bingley se casan.

Trama secundaria 2: Lydia Bennett, la hermana egoísta y obstinada de Elizabeth, se fuga con Wickham. Gracias a la intervención del señor Darcy su honor logrará quedar a salvo.

Trama secundaria 3: el señor Collins, primo de las Bennet, pide matrimonio a Elizabet, que se lo niega. Más tarde se lo pide a Charlotte, amiga de Elizabeth, y esta acepta.
No te preocupes de los detalles

Fíjate cómo, en el esquema anterior, se proporcionan muy pocos detalles. No sabemos en qué época transcurre la acción. No sabemos por qué a Elizabeth le disgusta Fitzwilliam Darcy, ni qué hechos le harán cambiar sus apreciaciones sobre él. Apenas sabemos nada de los personajes, ni de las relaciones que guardan entre sí…

Y así tiene que ser. El exceso de detalles sobre la ambientación, las relaciones causa y efecto de los acontecimientos y el carácter de los personajes solo consiguen, en un primer momento, nublar la estructura general y hacer que la pierdas de vista. Al principio, trata de mantener la simplicidad, recordando siempre que la trama tiene que relacionarse con la motivación del protagonista. Para añadir los detalles que vestirán la novela habrá tiempo después.
Construye un esquema

Empieza por preparar un esquema. Si ya estás escribiendo tu novela y todavía no lo has hecho, detente de inmediato y esboza un esquema.

El esquema que prepares debe tener, más o menos, la misma complejidad que el que hemos consignado más arriba. Revísalo una y otra vez hasta que te hayas asegurado de que en el esquema no aparece más que la armazón fundamental de tu historia, sin ningún tipo de detalle innecesario para la correcta comprensión de la trama y su desarrollo. Si tienes dudas, el Curso de Escritura Creativa te puede ayudar.

Cómo dar robustez a una trama

Si sientes que tu trama es algo ligera, debes tratar de darle robustez. Pero eso no se consigue ideando más escenas o incluyendo más personajes. Se consigue dándole complejidad.

¿Y cómo añadir complejidad?, te estarás preguntando. Simplemente se trata de añadir más capas a la historia. Toda novela gira en torno a un tema o idea central, así que piensa en incluir subtramas que den diferentes perspectivas sobre ese tema. Por ejemplo, en Orgullo y prejuicio, Jane Austen nos presenta diferentes maneras de entender el amor. Si escribes sobre un hijo que asiste al lento declive de su padre, enfermo de cáncer, mientras trata de superar la conflictiva relación que siempre ha mantenido con él, ¿por qué no probar a darle otra perspectiva a esa historia mediante la relación que el protagonista mantiene con su propia hija?
Personajes

Si estás desarrollando una novela con varios protagonistas, cada uno de los cuales acaparará una parte importante de la historia, desarrolla un esquema como el que hemos visto para cada uno de ellos. En este caso, puedes extenderte un poco más (poco) en los detalles del personaje. Pero recuerda la idea de que la estructura de tu novela es como las vigas de un edificio: los ladrillos y el yeso no se pueden poner hasta que todas las vigas no están en su sitio.

Escenas

¿Cómo debes estructurar cada capítulo o las distintas escenas? Puedes experimentar (lo que siempre es arriesgado), pero el planteamiento introduccion-acción-clímax-anticlímax siempre funciona.

Excepciones

Siempre las hay. En las novelas de misterio, en las novelas negras y los thrillers importa casi más que la estructura de la trama decidir en qué forma se va a ir dosificando la información para que el lector vaya descubriendo poco a poco lo que está oculto.

Demostramos ignorancia no siendo capaces de reconocernos en nuestro propio interior.

domingo, 25 de enero de 2015

Música Running: Vanesa Martín - Frenar Enero

Siempre especial...

Dice Epicuro que...

"Vana es la palabra del filósofo que no cura ningún padecimiento del hombre. Pues así como de nada sirve la medicina si no expulsa las enfermedades del cuerpo, tampoco hay provecho alguno en la filosofía si no expulsa el sufrimiento de la mente."

sábado, 24 de enero de 2015

En la vida hay cosas que están bajo tu control y otras que no. Hay cuatro que puedes controlar y muchas veces dejas al destino: pensamientos, creencias,  imágenes y decisiones.

viernes, 23 de enero de 2015

Motivación: Ataulfo Casado - Un maestro pintor Ciego

Merece la pena pararse unos minutos y escuchar el mensaje que desprenden las palabras de Ataulfo Casado. Grande...

Dice T. E. Lawrence que...

"Todos los hombre sueñan, pero no de la misma manera. Aquellos que sueñan de noche, en los oscuros recovecos de sus mentes, se despiertan por la mañana para descubrir que todo se ha desvanecido. Pero los soñadores de día son hombres peligrosos porque actúan sobre sus sueños con los ojos abiertos para convertirlos en realidad."

jueves, 22 de enero de 2015

22.01.2015... CREER...

Vuelvo a terminar el día contento. Termino los días así cuando tengo la sensación de haber aprovechado el tiempo y de necesitar todavía más porque quedan cosas pendientes por hacer. No hay nada como saber que todavía puedes hacer más de lo que haces si aprovechas y organizas bien el tiempo.

Asistí esta mañana a uno de esos eventos que se vienen organizando en los últimos años y que tienen como objetivo fundamental la formación en comunicación, la motivación y el networking.




El evento llevaba por título Mentalidad Networking #UP Day y su primera parte consistía en diferentes intervenciones, durante 15 minutos, de ponentes de primer nivel en el mundo de la comunicación, la motivación empresarial, inteligencia emocional, talento, psicología, etc.

Hoy han participado, entre otros, algunos de los que no dejo de leer y aprender como: Álex Rovira, Mario Alonso Puig, Juan Carlos Cubeiro, Manuel Campo Vidal, Agustin Medina o Marta Romo.

Aunque leer un libro, cualquiera, de uno de estos autores, como Álex Rovira o Mario Alonso Puig, es un placer de aprendizaje contínuo, a los que nos gusta (y en parte dedicamos tiempo) la motivación, la psicología y el coaching, escucharlos hablar es algo realmente impresionante. Cómo son capaces de agarrarte, emocionarte, zarandearte, pellizcarte y motivarte.


El primero que he escuchado ha sido ha Álex Rovira. Reconozco que al leer el título base de su conferencia, en la pantalla, he dado un respingo en el asiento: CREER, CREAR, LOGRAR.

Si hay una palabra que significa mucho para mi y que guarda la esencia de todo lo que hago esa es CREER. Tanto que los principios y la base en la que se fundamenta el proyecto de nuestra Consultora Coach Integral Services es: CREER, CAMINAR, SER


Y es que, como nos ha explicado el ponente, como pienso y opino yo también, o se Cree o no se Cree y esto es imprescindible en cualquier ámbito de la vida y, sobre todo, antes de echar a andar. Creer en alguien, en algo, en ti. Fundamental.

En unos días explicaré las razones de este lema nuestro: Creer, Caminar, Ser. Creemos, caminamos y somos. Creer en ti, caminar juntos, ser tú. Esa es la esencia y la base de este pequeño proyecto que vamos construyendo día a día.

Pero pasado este sobresalto anecdótico, reconozco que la conferencia de Álex Rovira, basada en esas tres palabras, junto con la de Mario Alonso Puig que se ha basado en la DECISIÓN o la de Juan Carlos Cubeiro más hacia el TALENTO o la de Manuel Campo Vidal explicándonos en poco tiempo lo mal que comunicamos en España (que se lo digan a mis compañeros de partido) y lo esencial que es para conectar con las personas, ha sido suficiente como para motivarme un poco más de lo que estoy en los últimos tiempos.

Me he alegrado mucho de asistir a este acto. Tenía mis dudas. No he podido disfrutarlo hasta el final, pero sí ha sido suficiente como para repetir o como para, en un futuro, ser capaz de convertir todos esos pensamientos y reflexiones que utilizo, escribo y me envuelven día a día, en una ponencia que sirva para lo fundamental: ayudar a los demás.

Hoy dos palabras fundamentales: CREER y DECISIÓN.

Querer algo diferente es hacer algo diferente.

miércoles, 21 de enero de 2015

21.01.2015... Dar gracias siempre.

Mirar el espejo, verte reflejado algo más viejo, acumulando surcos y revolviendo vida, siempre privilegio. 

Los grandes poemas son aquellos que nunca terminan porque la vida es vida mientras se tiene y deja de serlo cuando se detiene. 
Por eso la gratitud es importante, es esencial. Te ayuda a seguir viviendo día a día. 



Dar gracias siempre, al despertar y levantar, al llegar a casa y terminar el día. Dar gracias por estar, por poder contemplar esas canas que son  rimas asonantes que ennoblecen los versos como la vida. Que nos dicen desde la quietud lo que has andado, pero que miran desde el sosiego lo que queda del camino.

Los años son un valor, nunca deben ser un peso. Los años son como esas hojas de los libros, que vamos pasando con pausa,  sin prisa, escribiendo en cada página la novela de nuestras vidas.

Un día más, una cana más, tal vez un surco más. Gracias.

Dice Heráclito que...

"Tu mente debe estar abierta todo el tiempo. Si no esperas lo inesperado, no lo vas a encontrar."

martes, 20 de enero de 2015

Somos tan prisioneros de nuestras costumbres que nunca cambiamos nuestro comportamiento.

lunes, 19 de enero de 2015

19.01.2015... Reflexionando sobre 'personas'...

Comienzo la semana como terminé la anterior: reflexionando sobre las personas. Somos tantos como comportamientos y formas de ser existen en el mundo.



Cada vez me sorprendo más con el comportamiento humano. Esta mañana lo comentaba con un amigo: o nos estamos todos convirtiendo en seres deshumanizados, que vamos cada uno a nuestro aire, o algunos nos hemos quedado fuera de juego o vivimos como en otro planeta.

Es verdad que las personas somos como somos, que ninguno somos igual al otro. Podemos parecernos, tener alguna característica o parecido común, en algún caso incluso complementarnos, pero no ser iguales.

El carácter, la forma de ser, las virtudes y defectos, el olor que desprendemos, los valores, las formas, todo en su conjunto nos convierte en diferentes los unos de los otros. Pero podríamos, al menos, tener un comportamiento similar, basado en unos principios basicamente iguales que sirvieran, como poco, para fortalecernos y enriquecernos espiritual y humanamente unos a otros. No lo hacemos. Huimos cada vez más el uno del otro. Nos hacemos más individualistas y menos solidarios y, esa individualidad, nos va destruyendo como personas poco a poco.

Últimamente compruebo, en unos y en otros, en mi entorno, como personas de las que entendía no otro interés que el humano, muestran con el tiempo que ciertos comportamientos obedecen más al interés particular que al general. A día de hoy, vivido lo vivido, uno tendría que estar acostumbrado. Pero no. Todavía me sorprende. Me seguirá sorprendiendo, incluso asustando,  el comportamiento humano: ese interés, esa ambición desmedida.

En fin, uno es como es. Como digo siempre, lleno de defectos pero con alguna virtud. Me enriquece el estar pendiente de todo el mundo, el tratar de sumar en lugar de separar; me preocupan las personas, la gente. Incluso a veces uno se preocupa más de lo ajeno que de lo propio. Y así le va.

Parece que es lo que toca: que cada uno vaya a su 'bola', a su interés. Terminaremos por darnos cuenta del error.

Versos y Arte = tu vino #versosdArte

Cada vez lo tenemos más claro, cada vez lo disfrutan más personas. Es el maridaje perfecto para ti, poeta de la vida: arte, poesía, buena compañía y una copa de un fantástico vino que es #versosdArte. Y la vida cambia de color... 
Aquí junto a una obra de nuestro amigo  DEmo Artist.


Dice Winston Churchill que...

"El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles, sino importantes "

domingo, 18 de enero de 2015

sábado, 17 de enero de 2015

Dice el Dhammapada que...

"Abandona tus viejas rutinas: el odio, la pasión, la insensatez. Vive la verdad en paz: comparte camino."

viernes, 16 de enero de 2015

El legado del ejemplo a tus hijos. Marta Mejía.


Los padres dedican gran parte de su vida a dejar a la siguiente generación el máximo bienestar económico. Pero los hijos, desde pequeños, se quedan más con sus gestos, sus ejemplos y sus palabras. El auténtico legado empieza en vida.

El diccionario de la RAE define herencia en sus diferentes acepciones:“Conjunto de bienes, derechos y obligaciones que al morir una persona, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios”, “Rasgo o rasgos morales, científicos, ideológicos, etcétera, que, habiendo caracterizado a alguien, continúan advirtiéndose en sus descendientes o continuadores” y, “Conjunto de caracteres anatómicos y fisiológicos que los seres vivos heredan de sus progenitores”.

“Al recordar su legado me vienen a la mente aquellas largas horas compartidas con mi padre. Horas de conversación y también horas de silencio en las que no hacía falta hablar porque estábamos juntos, acompañándonos, disfrutando de la música, de la lectura… recuerdo con nostalgia y con gratitud su amor y su apoyo. De él aprendí a tener paciencia, a reflexionar antes de actuar, a pensar en el bienestar de los seres queridos, y también a amar la naturaleza. Recuerdo con nostalgia tantos y tantos momentos de mi niñez y juventud, que marcaron para siempre mi forma de ver la vida, de disfrutar las cosas y de afrontar los problemas y dificultades. Le agradezco los bienes materiales que me dejó pero, más aún, sus enseñanzas y su ejemplo”, explica Cristina de 57 años, que junto con sus hermanas heredaron una considerable fortuna. Dejar bienes materiales a los hijos es la preocupación de la mayoría de los padres. Este deseo natural lleva a muchos progenitores a centrarse en la adquisición y gestión de dichos bienes y con frecuencia dejan por el camino el contacto, la comunicación. No tienen tiempo para más. Pero en la mayoría de los casos, los padres no serán recordados tanto por el dinero que ganaron o por el éxito en su carrera profesional y sí, en cambio, por el tiempo compartido, por las conversaciones, por las aficiones en común, por su actitudes y comportamientos, por el grado de afinidad y confianza, etcétera.
Los niños nacen con una remarcable herencia genética. Pero sus vidas son modeladas por la interacción con el entorno familiar y la cultura a la que pertenecen. El legado de los padres empieza en el momento mismo en que nacen los hijos; intencionadamente o no, se construye cada día. Todo cuanto ocurre desde entonces, todo cuanto ellos escuchan y ven en sus progenitores, va conformando lo que podríamos llamar su patrimonio emocional. En la memoria quedarán grabadas aquellas cosas que de una forma u otra les impactaron. Las imágenes del padre y de la madre se irán perfilando con sus aspectos positivos y negativos. Pasarán por las etapas deimitación, adoración y también de alejamiento y diferenciación, incluso de rechazo y de reconciliación. Pero en este proceso de aprendizaje por modelado, el apego emocional entre unos y otros y el tiempo que pasan juntos, en el que se atienden necesidades físicas y emocionales sirven para establecer un vínculo. Vínculo que sienta las bases para que los padres funcionen como ejemplos a seguir. El cerebro del niño almacena información sobre conductas y acciones para imitarlas en un futuro. Observarán y recordarán información tanto positiva como negativa.

Por mucho tiempo que dediquemos a explicar lo que está bien y lo que está mal, si esas palabras no coinciden con nuestro comportamiento habitual, de nada servirán. Los niños se concentran por naturaleza en las acciones antes que en las palabras. Niños y no tan niños, aprenden a descifrar los valores que realmente motivan las acciones en comparación con los valores sobre los que simplemente se habla. Necesitan coherencia entre lo que les decimos y lo que hacemos. Si les pedimos que sean ordenados, también debemos serlo nosotros, si queremos que sean leales, debemos serlo nosotros… pero si acostumbramos a gritar o somos impuntuales, seguramente ellos también gritarán y serán impuntuales… los padres son el primer y más importante modelo para los hijos. Si les queremos transmitir pautas correctas de comportamiento, de modo que actúen responsablemente, debemos ante todo, ser un buen ejemplo. Será importante respetar sus derechos, necesidades e intereses, sin llegar a permitir que hagan todo lo que quieran, ni facilitar que se conviertan en tiranos. Ellos necesitan límites firmes a fin de adaptarse a su entorno y a tener una visión real del mundo y de la sociedad a la que pertenecen.
Mercedes, de 61 años, ha decidido que no dejará bienes a sus hijos como herencia. Lo que deje deberá ser destinado a la educación de sus nietos. Considera que es importante asegurar, o por lo menos intentar, que éstos puedan acceder a un buen nivel de educación y sabe que sus hijos no estarán en condiciones de dársela. El dinero desaparece, los bienes materiales se malogran, pero el conocimiento jamás se pierde. Será importante que aprendan a aprender, fomentar su curiosidad y animarlos a que se hagan preguntas. El conocimiento proporciona herramientas para llevar a cabo las acciones que hacen posible cumplir con metas y sueños. De nada servirá, por ejemplo, heredar un negocio o un patrimonio si no se está preparado para gestionarlo. El aprendizaje de una profesión o un oficio, de idiomas, de nuevas tecnologías, etcétera, será una herencia que permanecerá en el tiempo. Y será preciso que sepan que la formación y la adquisición de conocimientos no finalizan cuando acaban los estudios, pues es indispensable actualizarse, reciclarse y adaptarse a los continuos cambios del entorno laboral y de la sociedad. También será importante que aprendan a que eventualmente tendrán que pasar a un plan B que requerirá el aprendizaje de nuevas disciplinas y conocimientos y de un cambio de rumbo profesional.

“En el último hoyo, de salida fui directo al agua; lo mismo hizo mi hijo de 21 años, lo mismo le ocurrió al de 14. Tras dejar los palos, me dirigí hacia donde estaban ellos y los vi charlando animadamente, inclinados uno hacia el otro; me paré a observarlos y me dije a mí mismo: “Este es mi legado como padre, no el dinero, ni el ‘futuro garantizado’; es el amor y complicidad entre hermanos y las aficiones que nos unen y nos permite disfrutar de metas comunes. Y cuando yo ya no esté, tendrán tantas cosas para compartir…”, explica Gerardo de 54 años. El tiempo que les dedicamos, jugando con ellos, desayunando, comiendo y cenando con ellos, acompañándolos en sus actividades extraescolares, durante los fines de semana, durante las vacaciones, durante los viajes, practicando juntos algún deporte o actividad de tipo manual, artístico o intelectual, haciéndoles partícipes en nuestras aficiones, será importante para atender a sus necesidades y para crear una historia común con nosotros y entre hermanos. Son muchos los que agradecen a sus padres el haber fomentado esta unión. Desde luego, este es un buen legado.

“Mi padre siempre decía que el mejor regalo que un progenitor puede dejar a sus hijos es inculcarles principios éticos de moral, justicia y equidad, además de valores como el respeto, la honestidad, la lealtad, la responsabilidad y otros. Dejar como herencia una imagen de rectitud y honradez cuando ya no esté, para que sus descendientes se enorgullezcan de su apellido”,explica Jaume de 66 años. En la sociedad occidental, muchos valores han cambiado o parecen haber caído en desuso, los espirituales han desaparecido prácticamente. La familia nuclear se ha desintegrado en gran medida y el impacto de la familia extensa también ha disminuido. “Nacemos humanos pero eso no basta: tenemos que llegar también a serlo” afirma Fernando Savater en su libro El valor de educar, Editorial Ariel, 2008. En ¿Cómo educar en valores en nuestra sociedad actual? y en la revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, (2009), Nuria Otero Martínezagrega: “para moldear al ser humano se hacen necesarios valores como la tolerancia, la igualdad, el respeto…, el ser humano necesita que se le ‘dome’ y ese moldeamiento debe ser el adecuado y por ello desde la escuela se deben inculcar los principios básicos de la humanidad”. Savater agrega que “la educación ha perdido el norte y ha olvidado su objetivo fundamental: la formación de la personalidad”.
Pero es en el seno familiar donde se debe iniciar la educación en valores. No corresponde a los abuelos o al sistema educativo, ellos en cualquier caso los podrán reforzar. Y la formación en valores dura toda la vida, no es una asignatura que se cursa y se aprueba, es un aprendizaje continuo que se transmite de padres a hijos, como fuente primaria. Y es, el ejemplo la herramienta que mejor funciona. El ejemplo entolerancia con la ideas, opiniones y creencias de los demás; el ejemplo en respeto por personas, animales y medio ambiente; el ejemplo en responsabilidad con nuestros deberes y obligaciones; el ejemplo en libertad como la facultad que permite al ser humano tomar decisiones y actuar según su inteligencia y voluntad, libertad que funciona cuando hay equilibrio entre los derechos y cuando las responsabilidades y las elecciones están de acuerdo con la conciencia; ejemplo enhonestidad que implica sinceridad y cumplimiento de las obligaciones sin trampas o engaños; ejemplo en igualdad, evitando discriminar por origen nacional, raza, creencias religiosas, sexo u orientación sexual.
En gran parte, nuestros hijos son nuestro mejor legado; ellos son la siguiente generación. Y si de algo podemos estar seguros, es de que no siempre estaremos a su lado, un día faltaremos. Cuando esto ocurra, ¿Cuál será nuestro legado? ¿Qué les dejaremos para la posteridad? ¿Qué les estamos dando en el día a día? Estamos hablando de una herencia que se entrega en vida. 


UN ANUNCIO SORPRENDENTE
Coincidiendo con el espíritu navideño, IKEA lanza un emotivo anuncio titulado “La otra carta”.Se trata de un experimento con diez familias españolas en el que los niños son los protagonistas. En una sala, los facilitadores les piden a los pequeños que escriban su carta a los Reyes Magos. No tardan nada en poner los juguetes que les más les gustaría tener. Todo cambia cuando se les pide que escriban una carta a sus padres, con las cosas que les pedirían a ellos. En un principio se extrañan, pero empiezan a explicar lo que les pide a ellos: pasar más tiempo con mi padre, jugar más con mi madre, que cenen más veces conmigo, que nos hagan un poco más de caso, que me hagan cosquillas, que me lean un cuento, son algunos de sus deseos.
Al final del anuncio, se les pregunta a los niños por aquella carta que les gustaría que se entregara de verdad, sorprenden sus respuestas.
Un anuncio con mucho trasfondo, no solo por las verdades que refleja sino por ver la cara que se les queda a los padres al leer las cartas que les han escrito sus hijos.

En los comentarios a la noticia publicada por la agencia de comunicación Rayko Lorenzo, figura el siguiente: “Este spot nos recuerda lo que ya sabemos, aunque se nos olvida en la vorágine y obligaciones del día a día, que lo importante no son las cosas materiales que das, sino el tiempo que dedicas a las personas que quieres y te quieren. En definitiva esto es lo que pedimos no sólo los más pequeños de la casa, también los mayores, los abuelos, todos”.

Liderar con el aplauso de todos es algo imposible.

jueves, 15 de enero de 2015

Cómo hacer un discurso perfecto...



Puede que el cuatrigésimo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, no haya cumplido las expectativas que generó tras llegar al poder en 2008 –gracias a su famoso Yes, we can– pero no cabe duda de que, en lo que respecta a la oratoria, es uno de los mejores políticos de los últimos tiempos.


Obama ha sido siempre muy cuidadoso con sus discursos, pero hay que recordar que, como la mayoría de políticos, cuenta con asesores que le ayudan a redactarlos. Uno de ellos fue Adam Frankel, que escribió muchos de los discursos del presidente en defensa de la reforma del sistema salud y algunas disertaciones ya clásicas como la del homenaje a los 29 mineros del carbón que murieron tras una explosión en West Virginia en 2010.

Frankel asegura en un artículo publicado en Time que la mejor manera de aprender a escribir discursos es leer los grandes, “de la Oración Fúnebre de Pericles al ‘He ido a la cima de la montaña’ de Martin Luther King, pasando por el discurso de aceptación del Nobel que pronunció Faulkner”. Pero si lo que quieres es una serie de consejos rápidos para mejorar tus alocuciones públicas, Frankel ofrece 6 claves.

1. Escribe como hablas

“No existe una ley suprema de la redacción de discursos, pero si hubiera una, sería probablemente esta: un discurso está hecho para ser hablado, no leído”, asegura Frankel. En su opinión, este obvio consejo tiene importantes implicaciones que no todo el mundo tiene en cuenta. Cuando hablamos usamos oraciones mucho más cortas de las que empleamos escribiendo, algo que olvidamos con frecuencia. Hay frases muy resultonas en el lenguaje escrito que resultan farragosas en el lenguaje hablado y que haríamos bien en evitar. La única forma de comprobar que hemos escrito un discurso adecuado para ser pronunciado es leerlo en alto mientras lo escribimos.

2. Cuenta una historia

Frankel recuerda la primera vez que escribió un discurso para Obama. Lo primero que el presidente preguntó a sus asesores es: “¿Cuál es la historia que estamos tratando de contar?” Un discurso tiene su propio desarrollo narrativo. Tal como explica Frankel a Obama suelen gustarles los discursos con un comienzo lento y cálido, una mitad con sustancia y un final inspiracional. Ese es su estilo, pero no tiene por qué ser el tuyo. Lo importante, asegura el escritor, es que cuentes una historia con la que te sientas cómodo. Hoy en día los políticos tienden a llenar sus alocuciones de cifras y estadísticas, algo que, según Frankel, nunca será tan poderoso como una buena historia.

3. La estructura importa

Es muy habitual que al escribir un discurso tengamos claro qué queremos contar pero no tanto cómo hacerlo. La estructura de un discurso es importante, pues un argumento lógico, claro y bien dividido, es más persuasivo que uno deslavazado. No es de extrañar, como explica Frankel, que muchos de los mejores oradores, incluido el propio Obama, vienen del mundo del Derecho, donde se aprende enseguida a elaborar argumentos con una estructura lógica. Un truco para estructurar bien un discurso es hacer una lista con los puntos que quieres tratar.

4. Sé conciso



El presidente estadounidense Woodrow Wilson (que gobernó el país entre 1913 y 1921 y fue responsable de la entrada de EEUU en la I Guerra Mundial) tenía una idea clara sobre la longitud de los discursos: “Si quieres que hable durante cinco minutos, necesitaré un mes para prepararme. Si quieres que hable durante 20 minutos, necesitaré dos semanas. Pero si quieres que esté una hora hablando estoy ya listo”. 






Saber resumir es en ocasiones la parte más difícil de un discurso. Lo primero que debemos de tener claro es que nuestra audiencia va a distraerse si somosrepetitivos y nos vamos por las ramas. Frank recomienda que eliminemos todas las palabras de nuestro discurso que no sean necesarias para dar sentido a éste. Nos cargaremos muchas más de las que pensamos.

5. Se auténtico



Lo peor de los discursos de la mayoría de políticos actuales –al menos los españoles, que son a los que estamos más acostumbrados– es que suenan más falsos que un billete de 60 euros. Por desgracia, estamos habituados a que los políticos nos mientan pero es que, además, sus discursos pocas veces suenan sinceros. Es dudoso que Obama sea más honesto que nuestros políticos, pero hay que reconocer que al menos sus palabras suelen dar la impresión de serlo. 

Frankel recuerda una reunión para escribir el discurso que Obama debía pronunciar en la Convención Demócrata de 2008. El presidente se detuvo en cierta parte del discurso y dijo a sus asesores: pensad en el momento en el que estamos, pensad por lo que está pasando el país y escribid algo que sea verdad”. Si creemos en lo que estamos diciendo nuestro discurso sonará convincente. Contar una historia personal puede ser un buen recurso para lograr este efecto. 


6. No sólo hables, di algo

Si tienes que escribir un discurso, por el motivo que sea, trata de que este sea bueno. ¿Y cuáles son los buenos discursos? Los que nos dicen algo importante. Los buenos oradores son capaces de conmover al auditorio sin importar que estén arengando a las Fuerzas Armadas o inaugurando una feria de ganado. “La grandeza de un discurso tiene más que ver con los valores que con cualquier otra cosa”, asegura Frankel. Si quieres hacer un buen discurso evita tener un perfil bajo, apunta alto y trata de llegar al corazón de tus oyentes.

Dice Osho que...

"Yo siempre veo un rayo de luz en la oscuridad de la noche. Y por muy oscura que sea, siempre hay una posibilidad de que el amanecer esté cerca."

miércoles, 14 de enero de 2015

Se puede llegar más lejos haciendo las cosas con calma. Se puede tropezar antes, si vamos deprisa.

martes, 13 de enero de 2015

13.01.2015... Llorando por las esquinas!!!

Venía en el tren, hacia casa, y echando un vistazo a las caras de las personas que me rodeaban, pensaba que es fácil comprobar los que irradian felicidad o los que por el gesto que llevan, por su mirada, viajan ensimismados envueltos en sus problemas o tristezas. 

Curiosamente, si analizamos un poco más, si nos fijamos en las vestimentas de unos y de otros, incluso en su raza, podría llegar a la conclusión de que aquellos que presumiblemente menos tienen, aquellos que de seguro les ha costado 'un riñón' ganar el jornal del día, en caso de que lo hayan ganado, son los que, aparentemente, más felices se sienten.


Y es que muchos, en nuestro día a día, no dejan de 'llorar por las esquinas'.

¿Quién no ha llorado en 'una esquina' alguna vez en su  vida? Desde luego que quién no lo haya hecho no ha podido percibir esa experiencia vital que es sentirse defraudado con algo, alguien o, simplemente, consigo mismo. Pero es esa experiencia la que nos levanta y nos lleva a decir "¡nunca más!"
Por eso pienso que todos hemos llorado alguna vez en 'una esquina'. Yo mismo lo he hecho. Esa esquina que nos envuelve en desánimo, en tristeza, en un sentimiento de humillación, cuando ese algo que queremos o deseamos se cae o no llega.

Y es que a veces creemos o pensamos que todo a nuestro alrededor debe ser siempre como nosotros queremos queremos que sea. No es así. Unas veces puede ser, otras no puede ser. Ni siquiera es bueno que sea así siempre. Perderíamos la esencia del cambio, de intentar cambiar las cosas.

Por eso no es malo,  cuanto antes ocurra mejor, que nos toque llorar en una esquina. Pero un rato, tampoco mucho, pero el suficiente como para darnos cuenta que no siempre ocurre lo que se quiere, que no es el resto el que tiene que bailar con nuestra música o que no hay que apegarse a las cosas... Pasado ese momento, a otra cosa: sonreír y volver al camino.

Hay otros, los menos pero los hay, que se dedican toda su vida a gemir y llorar en cada rincón, en cada esquina. Son esos disconformes con todo. Son esos que se creen por encima de todo o todos y que o son directores de la orquesta o se niegan a sí mismos. Son esos a los que el tiempo les genera una visión distorsionada de la realidad, al punto de creer que el mundo entero está en contra de ellos.  Negativizan sus vidas, negativizan las vidas de los que les rodean y desenfocan todo en su vida, hasta lo más claro.

Y es que es cierto que en determinados momentos somos nosotros mismos los que oscurecemos la claridad con nuestro desenfoque de las cosas. 



Enfoquemos bien y todo lo veremos de otra manera. No es tan difícil.

Y las esquinas... a bordearlas y, si no se puede, se alisan y redondean para que sea más fácil pasarlas..

Mi Madrid y... 169.


Dice Gandhi que...

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa."

lunes, 12 de enero de 2015

Quince Consejos de Mario Vargas Llosa a un joven novelista.


1. Sólo quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo trascienda.

2. No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción.

3. La literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio.

4. En toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligado a una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente pura no existe en el dominio literario.

5. La ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros.

6. En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.

7. El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están llenas de muy malos novelistas).

8. La mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta.

9. La historia que cuenta una novela puede ser incoherente, pero el lenguaje que la plasma debe ser coherente para que aquella incoherencia finja exitosamente ser genuina y vivir.

10. La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.

11. La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata.

12. Para contar por escrito una historia, todo novelista inventa a un narrador, su representante o plenipotenciario en la ficción, él mismo una ficción, pues, como los otros personajes a los que va a contar, está hecho de palabras y sólo vive por y para esa novela.

13. El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico, no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome distancia y diferencie del mundo real.

14. Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial, otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.

15. Si un novelista, a la hora de contar una historia, no se impone ciertos límites (es decir, si no se resigna a esconder ciertos datos), la historia que cuenta no tendría principio ni fin.


El pasado nunca puede tapar el futuro. Mal iríamos si fuera así.

domingo, 11 de enero de 2015

11.01.2015... ¿Islamismo, Terrorismo... Tercera Guerra Mundial?

Salí hoy a correr en solitario. Una sesión running deseada y agradecida ya que esta semana que termina no ha sido muy fructífera en lo deportivo. Deben de ser las secuelas de la navidad.

El caso es que, como siempre que corro en soledad, el momento se convierte en un encuentro conmigo mismo y en un estado de meditación y reflexión saludable. 
Uno va repasando a cada zancada sus cosas, generando ideas y buenos pensamientos, limpiando su mente de otros menos buenos y reflexionando sobre todo aquello que, de alguna forma, le preocupa. Lo cierto es que a mi siempre me preocupan cosas, unas en particular y muchas, la mayoría en global.

Y reflexionaba hoy sobre algo que, en los últimos tiempos y, concretamente por los desgraciados acontecimientos acaecidos en los últimos días,  creo nos preocupa a todos: el llamado terrorismo islámico.




De lo que estamos hablando, en estos momentos, no es de un terrorismo particular que no nos concierna, que nos pille lejos, aunque el terrorismo siempre debería de preocuparnos, sea dónde sea. Abro un paréntesis: más a nosotros, españoles, que no hemos dejado de vivirlo de una u otra forma. Pero es cierto que en esta sociedad nuestra, la española, parece que a veces las cosas no van con nosotros.

Vivimos sin darnos cuenta el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Podría ser. 

Unos fanáticos, en nombre de su dios, Alá, quieren doblegar al resto del mundo. A esto le podemos llamar terrorismo, fanatismo o, cuando se globaliza: guerra mundial. 

Se veía venir. Algunos podrán tacharme de tremendista. Como en todo, respetables todos. Pero ¿qué significa que alguien forrado en explosivos entre en un centro comercial, en un tren o en un avión y lo vuele por los aires asesinando a todo ser viviente que estuviese allí? ¿Atentado? Sí, es un atentado. ¿Ataque? También. Claro que es un ataque. Es un ataque a la sociedad del  país dónde se produce.

¿Pero qué es el Islam? El islam (en árabe: الإسلام, al-Islām (?·i)) es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma de fe se basa en el libro del Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el último mensajero de Alá». La palabra árabe Allah, hispanizada como Alá, significa ‘Dios’ y su etimología es la misma de la palabra semítica El, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: «La sumisión a Dios el Altísimo a través delmonoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría». El libro sagrado del islam es el Corán, dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del islam se denominan musulmanes (del árabe muslim مسلم, 'que se somete'). Atestiguan que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía.

El islam es una religión abrahámica monoteísta que adora exclusivamente a Alá sin copartícipes. Se estima que hay en la actualidad entre 1.000 y 1.200 millones de musulmanes en el mundo. Según el Vaticano, el islam (conjuntamente con todas sus ramificaciones) es la religión más extendida del mundo, ya que recientemente ha superado el número de católicos, y la segunda religión del mundo si se suma el número de fieles de las distintas confesiones del cristianismo.

El islam se inició con la predicación de Mahoma en el año 622 en La Meca (en la actual Arabia Saudita). Bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores, el islam se extendió rápidamente. Existe discrepancia entre los musulmanes y no musulmanes de si se extendió por imposición religiosa o militar, o por conversión de los pueblos al islam.

¿Y qué es el Islamismo? El islamismo (árabe: الإسلامية al-ʾislāmiyyah; o también إسلام سياسي ʾIslām siyāsī; lit., "islam político") es un conjunto heterogéneo de movimientos políticos cuya ideología y programa político consiste esencialmente en la adaptación de la vida política a los mandatos religiosos del islam. En cambio, según el Diccionario de la lengua española «islamismo» es el «conjunto de dogmas y preceptos morales que constituyen la religión de Mahoma»; mientras que «islamista» es lo «relativo al integrismo musulmán», concepto que califica de «movimiento». En todo caso, no debería confundirse lo "islámico" o "musulmán" (términos que designan a todo lo relativo al islam) con lo "islamista" (lo relativo al islamismo); ni cualquiera de estos términos con el tradicionalismo o el conservadurismo dentro de lo islámico (un "musulmán tradicionalista" o "musulmán conservador" es el que rechaza las interpretaciones liberales o progresistas del islam o lamodernidad -es posible ser musulmán "tradicional" o "conservador" sin ser islamista, y viceversa, puesto que son términos que se refieren en principio a las costumbres y cultura islámica tradicionales-). Se ha señalado la estigmatizaciónque supone identificar como un todo el islam político con el terrorismo islámico o yihadismo (así como identificar sin más el concepto religioso de la yihad con la violencia política o religiosa).

Pero ¿podemos decir que todo Islámico o Musulmán es un terrorista? No. No sólo me parece incorrecto sino un insulto y falta de respeto a la cultura musulmana y a todas las religiones. Lo islámico o musulmán es una religión más, con su cultura y tradiciones,  y las religiones no propician el terrorismo; las religiones provocan la fe, la esperanza a sus creyentes. El terrorismo, en nombre de la religión, sea la que sea, lo provocan los hombres. Como todos los males.

Ejemplos de terrorismos cristianos o judíos conocemos en la historia. Matar en nombre de otro es la excusa perfecta para un terrorista.

Como siempre, como en todo: una educación basada en los extremismos y fundamentalismos, genera extremistas, radicalistas que terminan por convertirse en terroristas.

Una educación en valores cívicos, hace ciudadanos que se respetan y conviven.

Los hay que esconden sus instintos asesinos bajo religiones, nacionalismos, deporte, partidos políticos o cualquier excusa que encuentren a su alcance para envolver un comportamiento ajeno a una convivencia normal. Es su forma de vida. Ejemplos podemos leer y escuchar, desgraciadamente, en las noticias todos los días.

Pero problema con el que nos encontramos ahora es que ha crecido un movimiento, perfectamente articulado y estructurado, que bajo la bandera de una religión, la musulmana, está amenazando la libre vida y convivencia del resto del mundo.

Esto supone un peligro global, mundial: desde mi punto de vista supone el mayor peligro habido en la historia desde Hitler.

Os voy a dejar dos artículos que me han parecido muy interesantes y nos abren algo más la mente hoy: 'La enfermedad del Islam' escrito por nuestro querido Lorenzo Silva y 'Islam, islamismo, yihadismo… ¿qué es cada cosa y qué significa?' escrito por José Javier Esparza.

Se debe ser cauto, sin duda. No podemos, ni debemos, entre unos y otros, provocar y alentar actos con claro significado xenófobo. 

Trabajemos y aunemos fuerzas por defender la libertad, la convivencia y la igualdad de todos. Y frente al terrorismo unión. Somos más. 

No me apetece hoy aludir por aquí al sentimiento de responsabilidad patriótico, de unión política, que frente a detestables actos como los vividos, se han ejemplificado en otros países. Lo haré. Lo envidio.

Me quedo con la famosa cita de Voltaire: 

"Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo."