jueves, 30 de abril de 2015

Momentos: padre e hijo.

De la imagen de arriba a la de abajo transcurrieron, exactamente, 6 meses. 
Dos generaciones. La experiencia, el futuro, mi padre, mi hijo.

Una imagen que me guardo en esos momentos felices.


Es tan importante visionar lo que deseamos como echar a andar para conseguirlo. Andar sin meta es como intentar andar sin pies.

miércoles, 29 de abril de 2015

Las 10 emociones positivas más importantes ante la adversidad

Con los refranes, al mal tiempo buena cara o más se perdió en la guerra de Cuba descubrimos que la actitud positiva es el camino a seguir. Esta es analizada por la doctora en psicología Barbara Fredrickson, autora del modelo “Ampliación y Contrucción”, que explica la función que cumplen las emociones positivas, en contraposición a las negativas.

La doctora Barbara Fredrickson, ganadora del prestigioso “Highest templeton prize in Positive Psychology”, describió, luego de años de investigación científica, las diez emociones positivas que tienen un efecto directo en nuestro bienestar.



1. Alegría: Sucede en un instante, cuando nos encontramos en un ambiente familiar y seguro. Aparece en aquellos momentos “perfectos” (un domingo con la familia, una felicitación inesperada) donde sentimos que las cosas son exactamente como deberían de ser y estamos justamente donde deberíamos estar.

2- Gratitud: Es un momento en el que te das cuenta que alguien hizo mucho más por ti de lo que era necesario, tal vez un vecino, un maestro o un mentor. La gratitud abre nuestros corazones y activa en nosotros el botón de la “’reciprocidad” genuina que nos mueve a hacer algo por aquella persona que nos hizo tanto bien.

3- Serenidad: Al igual que la alegría, la serenidad se da en un ambiente familiar y seguro, pero es una versión mucho más relajada, sostenida y sutil.

4- Interés: Es un estado más elevado donde algo nuevo llama nuestra atención inspirándonos y provocándonos fascinación y curiosidad.

A veces se despliega como un abanico de nuevos retos, como aprender a esquiar, que te permite mantener en crecimiento tus habilidades; esto nos mantiene despiertos, vigorizados y sintiéndonos realmente vivos.

5- Esperanza: Aunque la positividad se genera cuando te sientes seguro y familiar, la esperanza es la excepción. Esta se genera cuando las circunstancias son difíciles o adversas y nos ilumina como un faro de luz, que refuerza nuestra creencia de que todo puede cambiar y mejorar.

6- Orgullo: Es una de las emociones catalogadas como de “auto-conciencia”, y muchas veces tiene una connotación negativa al asociarlo con los pecados capitales como la soberbia. Si se mantiene balanceada con algo de humildad, su positividad está en que nos permite atribuirnos los logros que resultan de un esfuerzo genuino y de un trabajo duro.

7- Diversión: La encuentras en aquello que te hace reír y te permite la recreación.

8- Inspiración: es como una bocanada de oxígeno que toca tu vida, tu corazón y tu mente exaltando tu imaginación, tu creatividad y tu motivación. Sentirse inspirado por algo o alguien dispara tu atención y le da calidez a tu corazón.

9- Asombro: Se origina al reconocer la sensación de estar en presencia de algo mucho más grande que nosotros mismos. Puede darse al contemplar un atardecer, al observar la vía láctea o al sostener la cabeza de un recién nacido.

10- Amor: Es la emoción positiva más frecuente y abarca todas las anteriores.

Cuando sentimos amor nuestros cuerpos tienen una reacción biológica que incrementa nuestros niveles de oxitocina y progesterona, aumentando nuestra sensación de bienestar y reduciendo nuestro nivel de estrés.

¿Cómo cultivar estas emociones?

Un buen principio es analizar qué tiempo de pensamientos y acciones te provocan estas emociones positivas y tenerlos claro para generarlas cuando necesites sentirte bien, entusiasmado o en calma. Otra idea es crear un portafolio en tu computadora con imágenes que te provoquen estas emociones: fotografías de personas, vivencias o lugares, música, citas o lecturas o cualquier elemento que te permitan transformar tu estado emocional. Es un trabajo arduo y profundo de autoconocimiento que no acaba nunca.


Dice Thomas Merton que...

“Nos calienta el fuego, no el humo. Nos transporta por mar un barco, no la estela que deja el barco. Del mismo modo, lo que somos hay que buscarlo en las profundidades invisibles de nuestro ser, no en el reflejo exterior de nuestro obrar..."

martes, 28 de abril de 2015

Si queremos crear algo distinto en nuestro mundo, es imprescindible cambiar nuestras rutinas diarias de pensar y sentir.

lunes, 27 de abril de 2015

Momentazos: Sevilla, Sebastián Castella


Dice Confucio que...

"La virtud cívica perfecta consiste en ser cortés aun estando en privado, respetuoso en la administración de los negocios y leal en la relación con todos los hombres. No es lícito abandonar este modo de conducta, ni aunque se viva entre los bárbaros."

domingo, 26 de abril de 2015

26.04.2015... reflexionando sobre la mente...

Dice el maestro Umbral, en ese libro suyo que recupero, 'Un ser de lejanías', que "los libros, los papeles, las revistas, la rueda matinal de los periódicos, soy un amortajado en tinta impresa, soy momia de otros libros y los míos."

Qué inteligente y bueno volver de vez en cuando a los textos del señor Umbral: maestro dónde los haya de la crónica periodística, del columnismo, del adjetivo, del dandismo literario.

Leí esta frase ayer. Por un sólo instante pensé en mi, en mis sábados y domingos, en lo que me gusta y me hace sentir feliz. Estar en casa, despertar pensando en el sabor a café, tocando y acariciando los periódicos del día antes comprados en el quiosco de Santi, olvidarme de la semana, creer que escribo sin escribir, sentirme poeta entre mis versos malos, escupir aforismos y soliloquios con la esperanza de que algún día los lea él y piense en mi cuando no esté.

No sabría qué hacer sin el papel, sin esa tinta y su olor. No sabría estar sin mis periódicos del día, mis cuadernos y mis libros.

Hoy llovía. No ha dejado de llover desde ayer tarde. Estamos ante una primavera particular aunque, según dicen, no menos particular que la pasada aunque ya no la recordemos. Tendemos a olvidar año tras año el pasado. Es como si el sol, el frío, la lluvia fuese distinta. Los únicos distintos somos nosotros y eso, aunque nos pese, no tiene cura. 

Nos oxidamos como esas verjas de la casa que, con el tiempo, van perdiendo el color y envejecen. Nosotros necesitamos oxígeno y éste mismo oxígeno envejece nuestras células. 
La oxidación del cuerpo humano es un proceso natural que se produce por el simple hecho de respirar. Se basa en la generación de radicales libres o células incompletas (porque les faltan electrones), que buscando su estabilidad dañan a otras células vecinas sanas. 

Decía que llovía, que no paraba de llover, pero salimos a correr nuestros 15 kms por el Cerro de los Ángeles. Bajo una lluvia lenta, con unas piernas -las mías- algo pesadas y doloridas, pero con esa necesidad del desahogo, de hablar con C, y reflexionar sobre una semana que comenzó agradable y terminó entre lo más desagradable de la vida.

Hoy ha sido un día muy familiar. Estar todos me llena cada vez más. Creo que no tenemos tiempo y el poco con el que contamos somos incapaces de aprovecharlo. Por eso termino la semana dando vueltas a todo, que es todo, un poco.



Esta mañana lo hablaba con mi primo C. No se me va de la cabeza. No tenemos ni idea de lo que es capaz nuestra mente. Hoy estamos bien y mañana nos da un chasquido, se nos rompe un cable que conectaba con lo correcto y nos dirige a lo incorrecto. El poder de la mente es tal que lo desconocemos.

No dejo de pensar en si ciertas cosas se pueden evitar o, simplemente, están predestinadas a que sucedan.

La verdad es que lo ocurrido me lleva a reflexionar, a dar muchas vueltas, sobre el poco control que podemos llegar a tener en nosotros. Las conductas que marca nuestro cerebro normalmente tratan de buscar lo positivo, la construcción de la felicidad y la vida. Pocas veces la mente te destruye, pero puede hacerlo. 

¿Qué nos puede llevar a pensar en autodestruírnos? ¿Qué pasa por la cabeza de una persona que decide acabar con su vida premeditadamente?

Alguien sin carencias materiales, sin carencias afectivas; alguien con una vida hecha a base de esfuerzo. Alguien sin, aparentemente, un motivo para no estar, para no vivir. 

Tratar de controlar la mente, alimentarla en positivo y entrenarla debería de ser uno de nuestros principales objetivos.

Hay mucho escrito sobre ello. Demasiados estudios e informes científicos. Demasiadas conclusiones a veces recurrentes, en pasado. Ocurre y seguirá ocurriendo. ¿Psicología? Para qué. Muchas veces para empastillarte y convertirte en un ser inerte.

Cada vez creo más en el coaching, en técnicas que buscan ayudarte a romper ese bloqueo que puede llegar a provocar el cortocircuito mental.  

Creo que voy a seguir dedicándome a la poesía y al vino, a mi #versosdArte y a vivir tratando de construir uno de esos mundos felices en los que creo.


Música running: Aina Maro - Yo mama...

Tiene ritmo y yo tengo ganas de sol...

La vida tiene, para todos, dos caras: una buena y la otra, mala. Lo importante es saber vivir y aprovechar los momentos de la buena y afrontar la mala con entereza y el valor suficiente como para ir superando los pulsos que nos echa.

sábado, 25 de abril de 2015

Dice Robert M. Pirsig que...

"Vamos con tanta prisa la mayor parte del tiempo que nunca tenemos muchas oportunidades de charlar. El resultado es una especie de interminable superficialidad cotidiana, una monotonía que deja a la persona preguntándose, años más tarde, adónde se fue el tiempo y lamentando que se haya ido. Ahora que tenemos algo de tiempo, y lo sabemos, me agradaría ocuparlo conversando con cierta profundidad sobre temas que parecen importantes."

viernes, 24 de abril de 2015

24.04.2015... porqués...

Hay páginas en la vida que jamás deberían escribirse y por eso no lo pienso hacer. 

Hay explicaciones que no existen y por eso, por mucho que las busquemos, jamás las encontraremos.

Tenía que haber sido una semana como todas, sin más sobresaltos que esos del día a día. Con las alegrías de la familia y los amigos, con el viaje, los pocos días running o esos excesos que agotan y nos hace llegar al viernes buscando el descanso del guerrero. Pero no, no ha podido ser así.

Quedará en el recuerdo esta semana, estos días. Quedará en el recuerdo tal como era, nuestro vecino, y no dejaremos de preguntarnos los porqués de esa mente que desconocemos, que nos puede convertir en los más grandes del mundo siendo una mierda o en una mierda siendo los más grandes del mundo.

La mente te sube y te baja, te motiva o te bloquea. 

No puedo explicarlo. No sé explicarlo. No creo, por muchos estudios que existan, haya una explicación.

He escrito demasiado.

¿Cuánto tienes de líder?

Piensa en un líder al que admires. ¿Qué provoca esa admiración? Y tú, ¿cuánto tienes de líder?

Seguramente al pensar en las cualidades que hacen que admiremos a un líder muchos pensamos en:

  • Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo
  • Transmite pasión
  • Genera confianza
  • Hay coherencia entre lo que dice y lo que hace
  • Motiva a tener en cuenta sus opiniones
  • Tiene en cuenta otras opiniones, escucha.
  • Resuelve conflictos buscando justicia para todas las partes…

Generalmente asociamos cualidades de liderazgo a personas que ostentan un cargo o dirigen personas pero, realmente, las cualidades anteriores se pueden desarrollar sin cargo y sin equipo.

El resultado de contar con estas cualidades despierta una reacción en los demás. Unaemoción positiva que genera admiración. Esto es lo que necesitan las organizaciones actualmente en todos los puestos. Estamos en un momento de proyectos transversales donde la gestión por influencia es fundamental en cualquier posición.

William Marston, el creador del método DISC, defendía que el comportamiento es una respuesta a nuestra percepción del entorno y en base a esta percepción modificamos nuestro comportamiento.

La primera cuestión que plantea Marston es ¿cómo nos sentimos respecto a nuestro entorno?. ¿Fuertes ó débiles? Y además, ¿percibimos el entorno como favorable o desfavorable? De la respuesta a estas dos preguntas dependerá nuestrocomportamiento.

5 preguntas que te permitirán conocer tu capacidad de liderazgo en tu vida y en tu empresa:

¿Me siento más fuerte que el entorno y por tanto con la capacidad de influir en lo que está pasando para provocar lo que quiero que pase? O por el contrario, me siento débil y solo reacciono cuando no queda mas remedio.

¿Percibo generalmente el entorno como amigable, saco el lado positivo de todo o percibo el entorno como desfavorable y siempre estoy a la defensiva?

Mi actitud ante lo que me pasa es de “protagonista”, asumo la máxima responsabilidad sobre lo que me pasa y hago todo lo que puedo para generar mi futuro o voy de victima, la culpa de todo la tiene el entorno y me dejo llevar por las circunstancias.

¿Tengo una visión clara sobre mi vida, se que quiero conseguir y porqué quiero ser recordado, o dejo que la vida pase por mi?

¿Tengo una visión adecuada de mi mismo y de los demás? 

¿Soy consciente de mis valores y mis áreas débiles? ¿Valoro la contribución de los demás sin prejuicios?

La capacidad de liderazgo es una actitud, una forma de vida. Si esta actitud no nace de lo mas profundo de tu ser, entonces no lideras, haces otra cosa, gestionar, mandar, dirigir, sobrevivir…

La actitud de liderazgo supone proactividad, objetivos claros, asumir tu responsabilidad, adoptar una figura de protagonista y una valoración adecuada de ti mismo y de los demás.

Todos podemos evaluar nuestra actitud de liderazgo, en cualquier situación y en cualquier posición profesional, con más o menos experiencia profesional.

Es verdad que lo más valioso que tenemos hoy, al despertar, es la vida. ¿Cuánto perdemos de esa vida cada día? Una acumulación de momentos, que es mucho. Vamos a ganarle tiempo a la vida aprovechando instantes, convirtiendo los minutos en versos.

miércoles, 22 de abril de 2015

Coach Integral Services Consultora: a tu servicio.


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martes, 21 de abril de 2015

21.04.2015... y la melena de Letizia...

Parece que hoy, en este país nuestro, la noticia más importante y que ha acaparado la atención de todos los medios, que se ha convertido en Trending Topic es que Letizia Ortiz, Reina  de España por enlace matrimonial con un Borbón, se ha recortado la melena. Y claro es que la melena de esta señora no es una melena cualquiera, es melena Real.



A mi estas cosas me rechinan tanto que me hacen vomitarlo por aquí. 

En prensa, además del caso Rato que va a dar para rato, hay noticias que merecen reflexiones serias y que pasan desapercibidas para la mayoría: los inmigrandes que mueren tragados por el mar cuando intentan encontrar una vida mejor, el asesinato de cristianos a manos de integristas, el futuro de la educación y los comportamientos adolescentes o, incluso, la situación política ante las próximas elecciones municipales y autonómicas. Pero no, eso sólo importa cuando nos dedicamos a protestar. Lo importante hoy es la cantidad de centímetros que la señora reina ha recortado su melena y, por cierto, también, quién guarda tan preciado bello recortado.

¿Me sorprende? No. No me sorprende nada. 

Vivimos en un país que se queja por todo, sí, pero que  eleva a categoría de princesa a otra señora que se llama Belén Esteban, o que  convierte en modelo de bikinis a otra señorita por llevar apellido Pantoja y que, junto a su hermano, un tal Rivera, prometen acaparar la próxima pasarela Cibeles.

Es España y sus ciudadanos.

Y yo voy a ver si leo un poco y me dejo dormir.

'¿Por qué se quiere a un perro?' por MANUEL ANSEDE

"El amor hacia el perro es voluntario, nadie lo fuerza [...]. Y lo principal: ninguna persona puede otorgarle a otra el don del idilio. Eso sólo lo sabe hacer el animal [...]. El amor entre un hombre y un perro es un idilio. En él no hay conflictos, no hay escenas desgarradoras, no hay evolución", escribía Milan Kundera en La insoportable levedad del ser. En la novela, la protagonista, Teresa, llega a pensar que el amor que siente por su perra Karenin es mucho mejor que el que siente por su marido.



Este sentimiento se repite en un sinfín de obras artísticas y se condensa en una frase, “Cuánto más conozco a las personas, más quiero a mi perro”, que ha sido atribuida a decenas de autores, aunque posiblemente podría ser firmada por decenas de millones. Hoy, un equipo de científicos ilumina este proceso de enamoramiento entre los perros y sus dueños: retroalimentan su felicidad mirándose a los ojos.

Los investigadores, encabezados por el veterinario japonés Takefumi Kikusui, metieron a 30 perros con sus dueños en una misma habitación, durante 30 minutos, y observaron lo que ocurría: miradas, caricias, voces mimosas. Y, antes y después del experimento, midieron la cantidad de la llamada hormona del amor, la oxitocina, en la orina tanto de las mascotas como de los amos.

Las conclusiones de Kikusui, de la Universidad de Azabu (Japón), son sorprendentes: cuanto más se miraban a los ojos los perros y sus dueños, más oxitocina producían sus cerebros. A continuación repitieron el experimento con lobos criados a biberón. La hormona, ingrediente químico fundamental del cariño que sentimos en nuestro cerebro, no aumentaba.


El equipo de científicos fue todavía más allá. En un tercer experimento, rociaron oxitocina en el hocico de algunos perros y los volvieron a meter en una habitación con su dueño y dos personas desconocidas. En los vídeos, puede verse cómo algunas mascotas se quedaban congeladas mirando a los ojos de sus dueños, que a su vez producían más oxitocina, en una cantidad correlacionada con la de sus animales.

“Estos resultados respaldan la existencia de un bucle de oxitocina que se autoperpetúa en la relación entre humanos y perros, de una manera similar a como ocurre con una madre humana y su hijo”, sostiene el equipo de Kikusui, que publica sus conclusiones en la portada de la prestigiosa revista científica Science. Durante el proceso de domesticación, a lo largo de miles de años, los perros habrían evolucionado para imitar un comportamiento, la mirada de los niños, que provocaba recompensas y mimos. “El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada”, recitaba el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Kikusui dice lo mismo, pero de los perros y sus dueños.

Las implicaciones del estudio son importantes desde el punto de vista médico. Los resultados apoyan las terapias con perros para personas con autismo o trastorno de estrés postraumático, dos patologías en las que, de hecho, se está empleando la oxitocina como tratamiento experimental.


El trabajo de Kikusui, sin embargo, tiene puntos débiles. Los perros rociados con oxitocina que se quedaban congelados mirando a sus dueños eran todos hembras. Un estudio similar en humanos, llevado a cabo en 2012 con 35 padres y sus hijos de cinco meses en Israel, no halló estas diferencias por género. Los adultos eran rociados con oxitocina y la hormona del amor subía en paralelo en los niños, fueran chicos o chicas. “Es fascinante ver que la oxitocina se disparó sólo entre los propietarios de las perras”, opina el principal autor de aquel estudio, el médico Omri Weisman, de la Universidad de Yale (EE UU).

Para el equipo de Kikusui, es posible que las perras sean más sensibles a la administración intranasal de oxitocina o, incluso, que la hormona aplicada artificialmente a los machos desencadenara un mecanismo de agresividad ante la presencia de extraños.

En 2009, el húngaro József Topál, experto en comportamiento animal, publicó otro estudio en la revista Science que mostraba que los perros y los bebés de 10 meses de edad buscaban un objeto en su escondite inicial aunque hubieran visto que se había cambiado de lugar, en parte debido a la mirada engañosa de la persona que lo escondía, que señalaba al escondrijo original. En el trabajo de Kikusui, Topál echa de menos experimentos con lobos más socializados, entrenados para mirar a los ojos de sus dueños.

El investigador, de la Academia de Ciencias Húngara, recuerda que incluso los lobos criados con biberón evitan la mirada de sus amos, porque para ellos este comportamiento está asociado a la amenaza. Pero los lobos pueden aprender a comunicarse de manera amable con la mirada, según demostró un estudio en 2011. A juicio de Topál, incluir estos lobos en los experimentos de Kikusui habría servido para discernir si esa mirada lobuna genera también la hormona del amor en el cerebro de sus dueños o si se trata de un rasgo únicamente perruno.

“El estudio de Kikusui es impresionante, pero cualquier conclusión sobre la coevolución de este proceso es prematura”, afirma. “No se puede excluir la hipótesis de que este bucle de oxitocina que se autoperpetúa pueda existir entre las personas y cualquier otro animal, siempre que el animal presente comportamientos afiliativos socialmente relevantes, como la tendencia de mirar a los humanos”, sentencia. El perro es el mejor amigo del ser humano, pero podría serlo cualquier otro bien entrenado, sugiere.

Dice John Quincy Adams que...

"Si tus actos inspiran a otros a soñar más, a aprender más, a hacer más y a ser más, entonces eres líder".

lunes, 20 de abril de 2015

'Epicuro' por Alex Rovira

Atomismo y hedonismo racional son dos de los conceptos que le debemos a la doctrina filosófica del griego Epicuro de Samos (341 a.C.-270 a.C.), el epicureísmo.



Sus padres, un maestro de escuela y una adivina, eran pobres, aunque Epicuro pudo estudiar en varias ciudades con maestros como Demócrito, hasta fundar su propia escuela de filosofía en Atenas, llamada“Jardín”. Para él, la búsqueda de un placer prudente y la huida racional del dolor son la base de la existencia, y reniega del determinismo, del destino, diciendo que la naturaleza está regida por el azar, dentro del que podemos encontrar la libertad.

Desde esta perspectiva, también criticó el poder absoluto de los mitos religiosos, para dar más peso a la decisión de la persona de buscar la ataraxia, o un estado de bienestar del cuerpo y el alma, frente al dolor o miedo (a los dioses, a la muerte, al dolor mismo y al fracaso en la búsqueda del bien). La lucha contra los miedos es una parte muy importante del epicureísmo. 

Epicuro aborda el placer desde la inteligencia y la moderación: descarta ir al extremo del exceso o la privación pues conllevan dolor en un futuro. El conocimiento y el cuidado nos sirven de herramientas para encontrar la felicidad.

Conocemos estas ideas gracias a la obra “De rerum Natura” de Lucrecio y a apenas tres cartas (a Heródoto, Pitocles y Meneceo, respectivamente) y las Máximas Capitales que apenas se conservan de un grueso de 300 obras que Diógenes Laercio afirma que Epicuro elaboró. Profundizó en laGnoseología o lo que es verdadero y falso de la realidad; en la Física, respecto a la naturaleza; y en la Ética. 

Os invito a conocerle a través de algunas citas:

"La ausencia de turbación y de dolor son placeres estables; en cambio, el goce y la alegría resultan placeres en movimiento por su vivacidad. Cuando decimos entonces, que el placer es un fin, no nos referimos a los placeres de los inmoderados, sino en hallarnos libres de sufrimientos del cuerpo y de turbación del alma."

"¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia."

"El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada."

"El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo."

"Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aun envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente al porvenir."

"El hombre es rico desde que se ha familiarizado con la escasez."

"El más grande fruto de la justicia es la serenidad del alma."

"El permanecer oculto no sirve de nada al pecador; pues aunque consiga encontrar un buen escondrijo le falta la confianza."

"Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio."

"Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día."

"Retírate dentro de ti mismo, sobre todo cuando necesites compañía."

Cada vez es más difícil encontrar personas que no presuman de nada. Y lo normal es, además, que esos presumidos no lo hacen de lo que más podrían hacerlo: de ser tontos.

domingo, 19 de abril de 2015

19.04.2015... y ahora lo de Rodrigo Rato.

Pues es verdad que hemos llegado al final de la semana, esa hora en la que algunos dedicamos a organizar, con aproximación, las tareas de la siguiente. Llego al final del domingo con las pilas mentales bastante cargadas y, aunque con las piernas algo doloridas, físicamente en forma.

Esta mañana, tras tres o cuatro domingos sin coincidir, volvimos a recorrer los caminos getafenses C y yo. Nuestros caminos hacia nuestro Cerro de los Ángeles, ese lugar que sin duda forma parte de nuestras vidas. Caminos que llevan y caminos que traen. 

Caminos de palabras y silencios, de esfuerzo y sudor, de pensamientos y de encuentro. Es verdad que, tras los cerca de 16 kms recorridos hoy, las piernas, llegando a estas edades, con el peso y acumulación de los excesos, terminan algo doloridas; es verdad, también, que la mente, el cuerpo y el corazón, termina realmente lleno de felicidad y orgullo.

Nos sirven los kilómetros para ponernos al día, para repasar nuestras semanas, nuestras subidas y bajadas de ánimo y, cómo no, para reflexionar sobre el panorama que nos acompaña. ¿Incierto? ¿Cierto? Un panorama, digamos, ajeno a lo normal.

Esta semana, en lo profesional, ha estado cargada de buenos momentos, de esos que parece van enderezando los proyectos. Participamos en el Entreps Awards 2015, evento organizado por el Consejo Internacional de Emprendedores y Empresarios, del que tengo el honor de ser Consejero en España. Un evento extraordinario, con una enorme participación y en el que desde Coach Integral Services Consultora tuvimos la oportunidad de ofrecer una ponencia introductora al Curso de Neuroliderazgo que ofertamos. Dedicaré tiempo a explicar en que consiste en un post específico. Sólo quería mostrar esa satisfacción, ilusión,  porque con trabajo y mucho esfuerzo los proyectos van tomando forma.

Pero es verdad que la semana ha estado envuelta en reflexiones que tienen que ver más con la política y el partido del que formo parte: el Partido Popular. Tal vez en los últimos tiempos me vea obligado a reflexionar cada vez más sobre esto. No es mi intención pero, parece, otros nos obligan a ello.

Si dijésemos que las cosas van bien sería engañarnos nosotros mismos. La buena gestión de un gobierno, el de Mariano Rajoy, para sacar adelante un país que estaba hundido, las constantes notas positivas que ratifican que nuestra economía fluye, que vamos hacia delante; la creación continuada de empleo, el aumento del consumo, todo lento, sí, pero comenzando a subir y no bajar; todo está quedando dilapidado, tapado, por las continuas noticias, o escándalos, que afectan a personas ligadas, sobre todo, a mi partido.

Todo son presunciones, sí. Pero la sociedad desconfía de tal manera que no admite presunciones y prejuzga de antemano.

La última noticia, tal vez la puntilla antes las próximas elecciones autonómicas y municipales, ha sido la detención del que fue Vicepresidente y Ministro de Economía del Gobierno del Partido Popular en la etapa de José María Aznar: Rodrigo Rato.

Tengo por manía, o por educación (posiblemente tenga que ver con mi etapa y formación Coaching), el no prejuzgar a nadie. Para eso están los jueces. Y cuando digo a nadie, digo a nadie. Ni a nivel personal ni a nivel político, de ningún partido. Cuando alguien es acusado de algo serán los jueces los que sentencien con mayor o menor acierto, pero siempre será respetada su sentencia. Y digo mayor o menor acierto porque, permítanme, en casos sobre todo como los delitos de terrorismo o violencia de género, a veces dejan mucho que desear en sus resultados. Tan sólo es una opinión.

El caso es que parece que los políticos, o aquellos que se han dedicado a la actividad política, están en el ojo del huracán. Algunos de forma merecida, posiblemente; otros, porque pasaban por allí. La justicia igual para todos, siempre. Pero para todos.

El daño que se está haciendo a la actividad política es realmente impresionante. Pero me guardo la opinión para otro momento.

El jueves pasado detuvieron a Rodrigo Rato, no por presuntos delitos en su actividad política, sino por presuntos delitos en su actividad empresarial como gestor de las empresas de su familia: presunto fraude, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

Tendrán que ser los tribunales los que decidan si la gestión de sus empresas y/o patrimonio se ha hecho correctamente o no. Tendrá que sufrir, en su caso, si lo hubiere, la correspondiente sanción o pena. Esto nadie lo discute ni lo pone en duda.

¿Pero no creen, lectores, que a Rodrigo Rato, como a otros muchos, ya nos hemos encargado de juzgarle, desde el momento, televisado y publicado, de su detención la sociedad española? Yo creo que sí. A Rodrigo Rato ya le hemos 'culpado' socialmente. Como a otros muchos. A la sociedad ya le da igual lo que digan, dentro de un tiempo, meses o años, los jueces. La televisión, los medios de comunicación, las redes sociales, todos... ya le hemos culpado. 




De esta foto ya hace unos años, 1992. Yo era Presidente de Nuevas Generaciones del PP en el Distrito de Vallecas y Rodrigo Rato Portavoz del Grupo Parlamentario. Una imagen de recuerdos.

Rodrigo Rato ha sido, sin duda, el mejor Portavoz del Grupo Parlamentario del Partido Popular y, posteriormente, el mejor Ministro de Economía que ha tenido este país en los últimos cien años, como mínimo. Rodrigo Rato ha sido referente para todo el Partido Popular y para muchos que no estaban en el Partido Popular. Rodrigo Rato no era funcionario de la administración ni entró de jovencito en política; Rodrigo Rato era, y parece continua siendo, empresario. No puedo prejuzgar si buen o mal empresario, repito que eso, en este caso, lo dirán los jueces.

Muchos de los que hoy se ponen de perfil para hablar de él, no hace mucho todavía recordaban con nostalgia que podía haber sido el elegido por el 'dedo divino' de entonces. Muchos parece que ahora, de esos que corrían a hacerse fotos con él, hacen declaraciones sentenciosas y corren a quitar las fotos de los despachos. 

Ahora parece nos da vergüenza haber conocido o haber tenido compañeros así. ¿Así? Estamos hablando de presuntos delitos o de irregularidades privadas. 

¿Escuchan ustedes que algún socialista le de vergüenza hablar de Chaves o de Griñan? Los presuntos delitos de los que se les acusa es de malversación de fondos públicos, de haber dilapidado cientos de millones de dinero público. Pero ahí están, paseando el palmito por la calle.

¿La justicia es igual para todos? No da la sensación de que se está aplicando o prejuzgando, con extraordinaria dureza, sólo hacia un lado. ¿Por qué a unos les detienen, con fotógrafos preparados, como presuntos delincuentes comunes, y otros tan sólo se les obliga a dar unas nimias explicaciones?

De verdad, cada vez creo más en eso de la conspiración. Conspiraciones de fuera hacia dentro y de dentro hacia fuera, para acabar con un sistema que lleva funcionando y ha sido pilar de este país desde 1978. Conspiraciones, también, para que el Partido Popular termine fuera de todos los gobiernos que legítimamente ganó en las urnas.

¿A quién le interesa todo esto? ¿Qué poder existe con el interés de desestabilizar la estructura de todo un país que, como se está viendo, está saliendo adelante tras un extraordinario esfuerzo de todos?

No entiendo nada, de verdad. O tal vez sí lo entienda y no quiera creerlo.

Parece nos dedicamos a dispararnos contra nosotros mismos mientras otros se unen, desde fuera, para hundirnos. A lo mejor deberíamos reflexionar un poco sobre nosotros mismos.

Hace poco dediqué un artículo por aquí al 'Compañerismo'. Debemos volver a poner en valor lo que nos hizo grandes. Esa diversidad de ideas, ese respeto y esos principios humanistas que existían cuando en aquellos años, los '90, todos teníamos claro cuál era el objetivo común.

Así no vamos a ningún lado. 

Dice Mandy Hale que...

"No se puede ganar la aprobación ajena mendigando por ella. Cuando confiamos en nuestro propio valor, el respeto de los demás llega solo." 

sábado, 18 de abril de 2015

18.04.2015... Inclán, ese hipster...

Me he encontrado hoy, y mira que hace tiempo, ajeno a preocupaciones. Creo que es porque uno llega al sábado arrastrando el cuerpo y la mente, deseoso de dejarse caer en el hogar, cerrar la puerta y olvidar todo y tanto mundano que nos va llenando de ruidos la cabeza.

Así que me he perdido entre libros ajenos a esa política o empresa que me van derrotando de fuerzas hasta el viernes.

Estoy disfrutando mucho con la biografía de Valle Inclán que ha escrito y publicado Manuel Alberca: 'La espada y la palabra'. Algo más de 700 páginas para narrarnos la vida de este peculiar personaje español, gallego, y particular dónde los haya, pero que nos ha llenado de literatura. A veces leemos con ansia biografías y obras de literatos extranjeros sin valorar lo bueno, y mucho de dentro.



Mirando las fotos de este escritor, alguna con su pelo recortado y barbas largas, elegante siempre, bohemio, me recuerda que ese movimiento que me agrada, el hipster, ya estuvo de moda en siglos pasados.

Todo son ciclos. ¿Para cuándo los pantalones de campana tapando los zapatos?

...

Uno llena páginas de cuadernos como el que llena de ruido el silencio. Se declara esclavo del papel, de la tinta, de la palabra mal escrita o malavenida.

Tal vez escriba por miedo a perder el recuerdo, ese recuerdo que vi perder a cercano mientras la vida les convertía, día a día, en no más que este papel que acaricia mi mano.
¿Qué nos hace grandes? ¿Lo que hacemos? Yo creo que no. Nos hace grandes lo que inspiramos a los demás.

jueves, 16 de abril de 2015

Realmente opino que es mejor refugiarse en versos que lanzarse a esa deriva mental que esconde la cobardía. De cobardes es fácil llenar el mundo, de poesía, desgraciadamente, cuesta mucho más. Yo lanzó versos mientras otros tiran piedras.

miércoles, 15 de abril de 2015

'Traidores' por Juan Manuel de Prada



Pocas figuras nos resultan tan repelentes y siniestras como la del traidor. Y, sin embargo, la historia está llena de traidores (a una amistad, a un amor, a una patria, a unos ideales o principios), algunos de los cuales han llegado a adquirir gran celebridad, desde Judas Iscariote, epítome por excelencia del traidor, hasta personajes como Fouché, plusmarquista del chaqueterismo que supo vender (en almoneda) su lealtad a tres regímenes distintos sin inmutarse. Incluso podríamos decir, siendo algo más incisivos, que nuestra propia historia personal está llena de traiciones; tanto de las que hemos sufrido como de las que hemos infligido, pues con frecuencia somos nosotros mismos quienes, ante la expectativa de una mejora o ganancia, no vacilamos en abjurar de nuestros principios. Recordemos aquella célebre y sarcástica frase de Groucho Marx: «He aquí mis principios. Pero, si no le gustan, estoy dispuesto a cambiarlos».

Hay quienes explican la psicología del traidor como un tortuoso lodazal donde campea el complejo de culpa. Así, por ejemplo, suele decirse que la entrega de Cristo fue el triste pretexto que Judas utilizó para castigarse con el suicidio que anhelaba. No debemos descartar, en efecto, que muchos traidores se sepan íntimamente gusanos sin otro norte vital que el medro; y que esa conciencia de su miseria moral los haga sentir culpables. Agustín de Foxá afirmaba que «detrás de cada traidor hay un pobre imbécil al que su mujer no deja mandar en casa»; y también que «quien chaquetea lo hace por levantar el gallito y que se oiga su quiquiriquí de algún modo». Lo que nos llevaría a considerar también el complejo de inferioridad como motor de la traición; pues, si bien hay traidores de todos los linajes y pelajes, suelen ser individuos de muy baja ralea, seres mediocres que se vieron encumbrados por razones azarosas, adventicias o coyunturales, con frecuencia impulsados por alguien más brillante y generoso que ellos, al que nunca pudieron terminar de perdonar que los haya encumbrado desde la nada. Y, como su encumbrador conoce sus limitaciones (y, por lo tanto, que su encumbramiento es inmerecido o injusto), arden en deseos de encontrar la ocasión propicia para poder causar su ruina y acuchillarlo sin piedad.

Para justificarse, el traidor no vacilará en alegar que su mentor ha traicionado sus ideales originarios, de los que el traidor se proclamará además heredero y depositario; y hasta podrá decir, sin asomo de temblor en la voz, que ha traicionado a su mentor porque lo amaba, y que su traición ha sido un homenaje a sus ideales originarios. Las justificaciones del traidor son siempre alambicadas y rocambolescas, llenas de cajones de doble fondo, como el armario de un escapista o prestidigitador; pues el traidor siempre está escapando de sus propias mentiras, y haciendo trucos engañosos con sus palabras. Pero, por muchas justificaciones con que trate de disfrazar su deslealtad, acaba sonando el tintineo de las treinta monedas que pagaron su traición. Y es que toda la complejidad psicológica del traidor es, a la postre, filfa y ganas de marear la perdiz; y detrás de su traición descubrimos siempre el honor, el beneficio, el medro o ascenso, el sobresueldo que ambicionaba. Porque el traidor siempre abandona el barco que naufraga (cuyo naufragio, con frecuencia, él mismo ha provocado) para subirse a otro que navega más rápido o porta un cargamento más valioso.

Toda traición, sin embargo, es castigada; y es el propio traidor quien se aplica la pena. Antaño era mediante el remordimiento; y en esta época desalmada en que ya casi han desaparecido los escrúpulos morales el traidor se castiga mediante el resentimiento hacia sí mismo. Y es que el traidor termina alimentando un desprecio inconsciente hacia sí mismo: sabe que ninguna de sus lealtades es firme, sabe que su palabra vale menos que papel mojado, sabe que no puede tomarse en serio; y esta certeza cristaliza primero en una suerte de irónico cinismo, que después se mancha de hastío, de desolación y asco, al mirarse dentro y comprobar que nada le gusta, que nada defiende y que nada ama. Es verdad que, a veces, el traidor puede querer (¡ah, el furor del converso!) redimirse con un acto de adhesión fervorosa o una proclamación aspaventera de principios (esta actitud es muy propia de políticos chaqueteros, que después de consumar su traición se pretenden más puros e incorruptibles que nadie), en un esfuerzo por hacerse perdonar sus deslealtades pasadas; pero tales palinodias suelen ser tan forzadas que no provocan sino mayor escarnio, lo que no hace sino agriar aún más su resentimiento. El traidor, a la postre, acaba amargado y lleno de bilis.

Dice Günter Grass que...

"Cuando algo es moralmente correcto hay que defenderlo sin preocuparse de las consecuencias políticas o personales que vamos a pagar."

martes, 14 de abril de 2015

14.04.2015... Compañerismo.

Estos días, no sé muy bien por qué, o sí, me ha dado por pensar y reflexionar, posiblemente con cierta nostalgia, sobre el significado de ese término que antes se utilizaba bastante más que ahora: compañerismo.

Antes, andaras por dónde andaras, estuvieras dónde estuvieras, valorabas el ser compañero y tener compañeros: en el cole, en el equipo de fútbol, en la universidad, en la mili, en el trabajo, en la empresa, en una determinada asociación, en el partido...



Y es que para definir compañerismo se pueden utilizar diferentes palabras, pero vienen a decir lo mismo. Compañerismo es vínculo, es un tipo de relación que se establece entre compañeros y que tiene como características principales las actitudes de bondad, respeto y confianza entre los miembros que son parte de ella. 

El compañerismo es especialmente característico de cierto tipo de vínculos como los que he comentado, por ejemplo las relaciones fraternales, las relaciones de camaradas laborales, los compañeros escolares, etc.

Compañeros son las personas que se acompañan para algún fin, formando algún tipo de comunidad, cuerpo o equipo. Equipo.

En una empresa, una organización o un conjunto deportivo, el compañerismo es la base para un trabajo de equipo exitoso. La cohesión entre los integrantes ayuda a que se exploten las capacidades individuales y a que el resultado de la acción del grupo sea mejor. Los equipos cuyos miembros comparten valores, normas de conducta y metas son aquellos que tienen más probabilidades de triunfar. 

Leyendo todo esto, todas estas palabras y definiciones, me doy cuenta de lo poco compañeros que somos ahora unos y otros. Me doy cuenta y me entristece, porque por eso nos es más difícil llegar a conseguir nuestras metas y/o objetivos.

Echa uno de menos, cada vez más, el valor y la sensación de ese compañerismo que existía antes en todos lados, pero sobre todo en las organizaciones políticas. Ahora, parece, que prima más el navajeo y olvidamos que, al final, el objetivo común es lo que debería primar por encima de todo.


El significado de esta palabra, compañerismo, va mucho más allá o engloba muchos otros términos: lealtad, confianza, apoyo... No tiene por qué implicar amistad, ni tampoco servidumbre, servicio o humillación. No. Compañerismo es participar en un proyecto común,  ayudar y poner de tu parte para conseguir unos objetivos comunes, generar sinergias positivas y evitar todo aquello que pueda entorpecer el devenir de un buen resultado.

Compañerismo significa criticar para construir y no para dañar; compañerismo no es juzgar al de al lado creyéndonos más listos o superiores, es ayudar al de al lado para que juntos sumemos esfuerzos y no restemos.


Uno que anda siempre descarriado y ajeno a luchas políticas conspiratorias, que las ha vivido con esa camaradería y romanticismo elegante que existía antes,  contempla atónito las navajas y la macarrería política que existe ahora. Siento verdadera añoranza de ese compañerismo político que se vivía en los partidos tiempos atrás. 

Compañerismo es una sensación medianamente agradable y agradecida, cómoda.  Ahora se tiene la sensación de que te están dando navajazos los que tienes alrededor, en cuanto te despistes.

Se ha perdido el sentido de lo común y parece que sólo buscamos el sentido de lo individual tratando de que, si es otro el que lleva la iniciativa, no obtenga nunca el reconocimiento del éxito y el fracaso sea mayor. 

¿No ganaríamos más todos, como proyecto común, siendo más compañeros? Ese tira y afloja incansable de algunos. Ese intento contínuo de fastidiar al de al lado. ¿No sería todo más fácil desde la sensibilidad humanística?

En fin, descansemos y soñemos poéticamente una noche más. Mañana será otro día.

Personas...