sábado, 22 de julio de 2017

El cómo percibimos las cosas es de extraordinaria importancia a la hora de decidir y actuar. Cada uno lo hace de una manera, por ello cada uno, en lo mismo, decidimos y actuamos a nuestro modo. La percepción de lo que vemos o sentimos es algo que deberíamos controlar y a lo mejor, así, no tendríamos disgustos posteriores.

viernes, 21 de julio de 2017

Dice Tony Robbins que...

"Si no plantamos conscientemente las semillas que deseamos en los jardines de nuestras mentes, terminaremos rodeados de malas hierbas"

jueves, 20 de julio de 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

19.07.2017... Para qué más!!!

Hablaba esta mañana, temprano, con mi hermano, que llegados a este momento del año como que uno comienza a sobrarle todo, no sólo la ropa por el calor.

Son estas fechas del 'curso', septiembre a julio, en las que comienzas a plantearte el por qué de estar metido en mil historias, a cada una mayor, unas con placer, otras por devoción y, alguna también, por obligación que te tienen de un lado a otro sin tiempo ni siquiera para disfrutar del sol que cada día amanece como alumbrándote una nueva vida.

Ahora leía lo que escribía hace años por estas fechas. Siempre es lo mismo, siempre es la misma queja; siempre esa desesperación de buscar con sano deseo la desconexión total.



Si fuésemos capaces, durante el año, de organizar ese mínimo tiempo para nosotros, no llegaríamos tan derrotados físicamente a esos días de agosto que buscamos como si de un oasis en el desierto se tratara.

Preparo en estos días, con verdadero placer, la clase que, sobre Liderazgo Político, impartiré en Barcelona en el SEMINARI D’ACTUALITZACIÓ PER A ELECTES LOCALS, MATINALS PRAT DE LA RIBA, 7a edició FAAEE-UAB

La preparación de mis clases es todo un ritual, no sólo porque cada una de ellas la preparo como si fuera la primera y única, sino porque me resulta de un placer infinito hacer algo que me apasiona: decir lo que pienso a la vez que digo lo que todos saben.

Esto me lleva a ciertas contradicciones mentales: para qué nos envolvemos en mil asuntos que, más allá de quebraderos de cabeza, nos enriquecen -y no hablo de nada material- lo justo.

No hace falta que cuente a nadie lo que es el liderazgo: ese talento para influir en los demás.

Cada vez que leo más sobre este tema tengo más claro que lo esencial es ser capaces de liderarnos a nosotros mismos y ese liderazgo sincero, honrado y honesto con nosotros es el que te hace tener, también, una estrategia de futuro para contigo.

¿Qué soñamos? ¿Qué deseamos?

¿Qué hacemos cada día para intentar que se cumpla?

¿Qué das a los demás?

¿Qué contagias?

Nos medimos siempre profesionalmente. Buscamos tener más porque nos rodeamos de otros que quieren tener más y no nos permitimos estar por debajo. Pero ¿qué es estar por debajo? No tener una casa con cinco baños? No disfrutar de un coche de alta gama? Tal vez estar por debajo sea carecer de valores o, simplemente, vivir en el engaño de una vida superflua, sin sentido.

No nos damos cuenta de que nuestras vidas están atrapadas por el qué dirán y el consumo. Vivimos consumiendo mientras nos consumimos en el tiempo. Consumimos para intentar o pretender dar sentido a nuestra vida.

¿Nos hemos parado a descubrir quiénes queremos ser de verdad?

¿Sinceramente, reflexionamos sobre si vale la pena o no lo que hacemos en nuestro día a día?
“Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”, Nelson Mandela.
Siempre hay tiempo para reinventarnos.

He pensado siempre que el camino a la felicidad en el ámbito laboral no está en tener un trabajo adecuado, con un cargo fantástico que adorne una tarjeta o que te genera más ingresos; el camino a la felicidad consiste en disfrutar y divertirte con lo que haces.

Por eso el mejor lugar de un líder no siempre es estar en el lugar más alto, representativo o poderoso. Es el lugar donde podemos servir y aportar valía a los demás.

Es ayudar a los demás lo que nos enriquece.

Dice la Biblia que...

"Recuerda esto: cualquiera que siembra escasamente también recogerá escasamente, y cualquiera que siembra generosamente, también generosamente segará." (Corintios 9:6)

lunes, 17 de julio de 2017

Querido hijo...

Tu futuro va a depender siempre de lo que hayas sembrado.
Hay quien piensa que el éxito de los demás es un regalo, curiosamente es el mismo que piensa que el esfuerzo, el sacrificio y la perseverancia solo es exigible a otros.

domingo, 16 de julio de 2017

16.07.2017... a vueltas con el Liderazgo!

Parece que últimamente, en vez de seguir los consejos, arriesgamos la salud tontamente como si nos creyésemos superman. Salimos esta mañana a correr, sobre las 9.30h. En el termómetro 26º C de temperatura acariciaban nuestros cuerpos por esos caminos de sol hacia el Cerro de los Ángeles. De vuelta, tras respirar en las sombras del Cerro, el camino, con ese sol en picado, se resumía en cerca de 30º C. El cuerpo resiste, pero hasta un límite. Hoy he sentido que el calor te puede tumbar, pero más he sentido mi irresponsabilidad al aventurarme a esos 16 kilómetros con falta de forma y a una temperatura poco apta para el deporte.

Pero aquí estamos, escribiendo estas líneas mientras todavía me acompañan los sudores.

Toda la tarde dando vueltas en torno al liderazgo, sus conceptos y clasificaciones. Casualmente esta mañana hablaba de ello con C: de la falta de liderazgos.

Si hay un tema por el que siempre me he sentido atraído, no solo a nivel profesional, o como parte de mi trabajo de coach, sino también, y fundamentalmente, a nivel personal, es el mundo del Liderazgo.

Uno ha ido pasando, a lo largo de su vida, por varias y variadas etapas personales y profesionales. Siempre rodeado de personas, con sus virtudes y defectos. 

La vida me ha dado la oportunidad de conocer a grandes tipos o indeseables personajes. 

Me ha dado la oportunidad de gestionar recursos humanos, o sea, personas y equipos. 



No he dejado de aprender de las personas que me rodean o me han rodeado. He conocido líderes empresariales, espirituales y políticos. Me he sentido líder y me han hecho sentir líder. He tenido grandes fracasos y pequeños aciertos. Nunca he dejado de caminar, sin dejar de aprender. Es por eso que de todas estas experiencias, de todo el camino recorrido, he llegado a la conclusión de que lo más importante, por encima de todo, son las personas. 

Las personas están, siempre han estado y estarán a nuestro alrededor, de una u otra manera; la responsabilidad que ostentemos, el cargo que se escriba en la tarjeta de visita o en la puerta del despacho, será transitorio, momentáneo. 

Líder siempre será la Persona; nunca el cargo.

Al nombre Liderazgo le ponemos demasiados apellidos, pero lo que verdaderamente importa no es el apellido que le pongamos, lo que importa es el nombre: liderazgo y el liderazgo es el liderazgo. Sólo hay un liderazgo.

Liderazgo es todo, por muchos apellidos que le acompañen: político, empresarial, espiritual, filosófico, comunitario… Vital.

Vivimos en un momento en el que todos hablamos de liderazgo, de líderes. Buscamos líderes como el que busca calcetines en unos grandes almacenes. Queremos líderes a nuestro alrededor, en nuestra vida, casi en nuestra casa.

Ser líder se ha puesto de moda y ahora aparecen líderes hasta debajo de las piedras: cualquiera que tenga más de 100 seguidores en twitter, facebook o instagram ya se cree un líder. Por cierto que a lo mejor lo es. Medimos el liderazgo por el número de seguidores que golpean el ‘me gusta’ a nuestros 140 caracteres en su ordenador.

Si cualquiera de nosotros hacemos Una búsqueda rápida en amazon.com arroja 242.099 resultados para libros que contuvieran en su título la palabra “leadership"; mientras que una consulta similar en Google arrojó la cifra de 596 millones de referencias para el término en inglés mientras que los resultados en español de la palabra “liderazgo”, arrojaron poco más de 52 millones de ligas.

Ya no queremos jefes. Queremos líderes porque los líderes nos motivan, nos guían, nos estimulan, nos miman, nos acompañan… los jefes nos mandan, nos regañan, nos expulsan, nos despiden. Queremos líderes.

Esta mañana, curiosamente, conversaba con C a cuenta del fantástico libro, publicado hace poco, ’50 líderes que hicieron historia’ de Luis Huete y Javier García, que ya no hay líderes como antes.

¿Dónde están aquellos líderes que hechos así mismos, a base de actos, a base de cualidades personales que unos u otros valorábamos, surgían como de la nada encumbrándose en el universo?

Se discute la ausencia de verdaderos liderazgos. Se discute la ausencia de verdaderos líderes en la política.

Ahora parece que los líderes se fabrican en los medios de comunicación, en las tertulias televisivas o de radio o en las redes sociales.

Ahora, de la noche a la mañana, aparece el youtuber de turno con no se cuantos millones de seguidores, el Pablo Iglesias (con mis respetos ideológicos), el Donald Trump o el Maduro que son erigidos en líderes de masas, desde mi punto de vista del momento. Surgen en un momento concreto y, de seguro, no será más que un ‘liderazgo pluf’, transitorio.

Los medios de comunicación son capaces de crear líderes momentáneos, líderes virtuales; los medios de comunicación son capaces de destruir en un segundo a un líder.

Pero, y hablando de política, ¿dónde están aquellos líderes que todos tenemos en mente y que, de alguna forma, para unos o para otros, dejaron un poso en el recuerdo? Dónde están los Felipe González, los Suárez o Carrillo, los Aznar, los Pujol o los Roca.

Vivimos en un momento en el que no todo el mundo quieres ser político. Quiere esto decir que no todos los que están en política tiene por qué ser líderes y, si lo son, nada nos dice que sean los mejores. Por otro lado, es posible que muchos de la mayoría de los mejores líderes no quieran estar en política.

En un momento determinado de mi vida me creí líder. Eso ya es algo importante. Pero que uno se crea un líder no quiere decir que lo sea o, por contra, a lo mejor, quién está por encima no entiende que los que están por debajo puedan ser ‘líderes’. En aquél momento, quién asumió responsabilidades de mando en la estructura por encima de mi, decidió que al no ser de su cuerda/familia política, al haber destacado en otros campos, no interesaba en su equipo: no valoró resultados, cumplimiento de objetivos, talento, formación ni trabajo. No valoró más que el poder que ostentaba de poner o quitar a su antojo.

Esto me enseñó muchísimo, fue una clase magistral que agradezco y un momento importante en mi vida, tal vez el adecuado: por eso estoy aquí.

Ratifiqué algo que venía estudiando desde hacía tiempo y comprobando por mi propia experiencia: en política faltan líderes emocionales, personas.

Si no somos así, difícilmente llegaremos a liderar nada.

El líder con poder no es un líder. Simplemente es una persona con poder que hará o deshará a su antojo, bien o mal.

Por eso, cada vez más, en política no todos son los mejores. En política, al menos en la política española, hay mucho mediocre y me refiero a mediocre como aquel que se adapta fácilmente al entorno, que no se arriesgan.

Estar en política en España es un riesgo. Por el hecho de estar automáticamente recibes la etiqueta de ladrón, de corrupto. Y luego, cuando estás, tu permanencia no depende de que recibas más o menos votos, depende en la mayoría de las ocasiones de que caigas bien al que nombra los cargos o hace las listas electorales.

El mediocre tiene miedo (a perder su sueldo o cuota de poder), el poderoso se se llena de ego y autocomplacencia y el ansia de poder destruye los liderazgos.

El mediocre, evidentemente con falta absoluta de cualidades de liderazgo, se suele rodear de más mediocres y se presenta con un equipo mediocre. Votamos políticos mediocres que encontramos dirigiendo ciudades y pueblos como alces y concejales.

Y esa es la realidad.

Eso no es liderazgo de ninguna de las maneras. Es poder por poder.

El líder no necesita tener un cargo. No necesitamos cargos para ser líder. Hay un libro fabuloso, que les recomiendo, de Robin Sharma, titulado ‘El líder que no tenía cargo’ que recrea un una fábula el valor del liderazgo natural, personal. Cualquiera de nosotros somos líderes. 

Líder es el chaval que cede el asiento a una persona mayor en el metro. Líder es esa madre que se levanta temprano para llevar a los niños al cole y luego marcha a trabajar hasta la tarde que vuelve a recogerles y les acompaña en los deberes y la cena hasta que les acuesta. Líder es ese padre que sale cada día a buscar el sustento de su familia. Líder es ese abuelo que cuida de los nietos mientras que sus hijos trabajan. 

Líder es ese conserje que abre la puerta del ayuntamiento cada día, te da los buenos días con su mejor sonrisa y cada día se preocupa por hacer mejor su trabajo.

Líderes ahí fuera, amigos, hay muchos.

El líder es el que influye en la gente.

Se asocia a la palabra líder la característica del prestigio: una persona que inspira a otros a hacer algo. Como he dicho antes, no necesariamente tiene que coincidir con ser Jefe, Director General o Presidente de una organización ya sea política o asociativa, o una empresa.

Los grandes líderes tienen en común la perfecta sintonía entre cuerpo, mente, alma y espíritu; inspiran a los demás a través de la esperanza y la visión y por ello irradian compasión.

Líderes los hay y muchos. Son personas corrientes que trabajan dentro del anonimato pero que realizan una gran labor dentro de su comunidad consiguiendo grandes resultados a base de disfrutar del camino y servir a los demás. Pero esto no suele ser así.

Para ser un buen líder lo primero es haber conseguido ser tu propio líder. Y para ser tu propio líder es imprescindible que te sientas persona, por encima de todo pero no por encima de nadie, y que, por supuesto, nunca lo olvides. Si los que te rodean te ven como persona, humano, humilde, independientemente de la responsabilidad o cargo que ocupes, será el primer paso para motivarlos y que te sigan como líder .

Una vez sepas liderarte (#liderandoT) podrás liderar a tu equipo.

Y dicho esto, amigos... me retiro dejando por aquí mi canción motivación de hoy:

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Dice el Dalai Lama que...

“Después de todo, la muerte es parte de la vida; nada hay de extraño en ella ya que, tarde o temprano, todos tendremos que cruzar su umbral. En ese preciso instante, haya o no vida después de la muerte, lo más valioso (en la vida) es haber alcanzado la paz mental. ¿Cómo poder alcanzar la paz interior en semejante momento? Sólo podremos lograrlo a través de cierta experiencia personal anterior a la muerte que nos proporcione fuerza interior, algo que nadie –ni los dioses ni los gurúes ni los amigos– puede brindarnos. Ésta es la razón por la que Buda dijo que sólo uno mismo puede ser su propio maestro”.

sábado, 15 de julio de 2017

15.07.2017... Reflexiones de julio...

No creo que la motivación nos llegue siempre de manera externa, la principal motivación para vivir nuestro día a día con ilusión, pasión e intensidad, debe venir de dentro de nosotros.

Termino la semana motivado, aunque cansado. El cansancio, cuando lo obtenemos por ese sentido del trabajo cumplido, no nos pesa.

Va terminando el curso, físicamente sentimos las horas en los días; mentalmente las idas y venidas, los problemas, los obstáculos superados; las heridas de las caídas que van cicatrizando. Uno pretende no bajar el ritmo hasta el final, pero el ritmo va bajando sin darnos cuenta de cómo lo hace.

Vivimos y soñamos sin pensar mucho en el camino que recorremos, tratamos de dejar nuestras huellas para que no queden en el olvido.

Así vamos construyendo castillos que no dejan de crecer hacia ese cielo siempre inmenso, que nos mira en cada despertar, corrigiendo esos pasos en los que podemos tropezar.



Ayer mientras regaba esas tomateras, del pequeño huerto, que con cariño, año a año, siembra mi padre, pensaba en todo esto. Resisten las plantas erguidas, firmes, a estos calores que tratan de hacerlas doblar sobre la tierra. Pero aguantan, aguantan en pie mirando ese sol que en días como el de hoy hace que todos busquemos la sombra. Cuántas veces nos han intentado doblar, bajar la cabeza. Cuántas veces lo intentarán. Ni en los errores ni en los fracasos, ni nada ni nadie, ni en el desaliento. La cabeza, cuando se hacen las cosas con pasión, siempre mirando al frente y la barbilla hacia arriba; solo el GADU, en su momento, cuando así lo estime, nos hará tocar la tierra.

En semanas así, en las que la actividad te lleva en volandas, sin momentos siquiera para el silencio, cuando encuentras ese instante en el que te puedes sentir, acariciando la tierra con el agua, sintiendo como la semilla plantada comienza a dar su fruto, es cuando verdaderamente te llenas de alegría y el sentimiento profundo de seguir, del trabajo cumplido, te motiva para continuar con esa tarea que te has propuesto.

No ha sido esta una semana fácil, han faltado sonrisas y versos, pero me he sentido motivado en el hacer y eso, sinceramente, tiene su respuesta en el resultado. 

A veces debemos buscar la motivación dentro de nosotros, no tratar que nos venga desde fuera. 

A veces, y solo a veces, cuando creemos que damos una solución a lo mejor estamos provocando un mayor problema.

viernes, 14 de julio de 2017

Nada es tan grave como tenemos la percepción que es. Debemos relativizarlo todo y darnos cuenta que cualquier problema‬ tiene solución y si no la tiene lo mejor es no perder más el tiempo y a otra cosa.

jueves, 13 de julio de 2017

Momentos... Tarragona.


Dice Thich Nhat Hanh que...

"El primer método para crear alegría y felicidad es abandonar, dejar atrás. Hay una especie de alegría que viene de dejar ir. Muchos de nosotros estamos atados a tantas cosas. Creemos que estas cosas son necesarias para nuestra supervivencia, nuestra seguridad y nuestra felicidad. Pero muchas de estas cosas -o más precisamente, nuestras creencias acerca de su necesidad absoluta- son realmente obstáculos para nuestra alegría y felicidad "

miércoles, 12 de julio de 2017

12.07.2017... Hace 20 años

Hace 20 años yo tenía 29 años, hoy, 20 años después, el Concejal del Partido Popular, el compañero Miguel Ángel Blanco, hubiera tenido 49 años, los mismos que yo, si una banda de asesinos desalmados, hijos de perra, no le hubieran quitado la vida en un pulso a España sin igual.

Hace 20 años las entrañas se nos revolvieron y el corazón se nos encogió a todos los demócratas de este país.

Hace 20 años Miguel Ángel fue una víctima,  a sumar, a esa macabra lista de muertos asesinados por cobardes sanguinarios, escudados bajo no sé qué ideologías extremistas.


Es y será parte de nuestra historia. Es y será una fecha que marcará un antes y un después en la mente de muchos que vivimos aquella época con tensión y temor.

Todavía recuerdo el día como si fuera ayer. Entonces yo era un joven concejal de Getafe. Ese día, de madrugada, viajamos en autobús a Bilbao para asistir a aquella multitudinaria manifestación que pedía, en grito, clemencia.

De vuelta a Madrid, en el autocar,  recibimos aquella noticia que prácticamente todos esperábamos. No pudimos contener las lágrimas. Habían ejecutado a un compañero. Habían ejecutado a un joven que simplemente defendía unas ideas, un proyecto político, en un municipio vasco. 

Tuvo que ocurrir algo así para que a muchos se les encendiera la conciencia y un país entero saliera a la calle a gritar ¡Basta ya!.

Hoy hace 20 años de aquél día. Hoy veo a aquellos padres pasear por las calles de Guardamar y en sus ojos, todavía, el dolor de haber perdido la vida veinte años atrás.

Hace 20 años, que no hace tanto, éramos otros, físicamente hablando. Hoy, pensamos igual y defendemos lo mismo: la libertad y el Ser.

Siempre en nuestra memoria.
No siempre hay que hacerse el tonto y que parezca que no pasa nada. De vez en cuando, sacar los dientes viene bien‬ y así ahuyentar a las hienas.

martes, 11 de julio de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

09.07.2017... Desde dentro!

Ha vuelto el sol y he vuelto a salir a buscar en esos 16 km que, fundamentalmente por esa falta de orden deportivo y de excesos calóricos, se hacen cada vez más lentos, pero me llenan de ese oxígeno mental y espiritual que tanto necesito y  que provoca un efecto de bienestar que me hace ver las cosas, siempre, de una manera mucho más positiva. Me limpian. Son kilómetros, sudor, conversaciones, silencios, que me limpian no sólo de esas toxinas que los días, las comidas y cenas, van llenando este cuerpo mío que, acercándose a los cincuenta, va necesitando de más cuidados que de excesos. Pero, como dice C, seguimos domingo a domingo, con más o menos capacidad física, con más años, terminando, cumpliendo con ese objetivo que no falla. Si dejamos pasar más tiempo, evidentemente nos supone más esfuerzo cada zancada, rápidamente perdemos esa forma física que tanto nos cuesta ganar. Es como todo en la vida. Una vida ejemplar se puede ir al garete en un solo instante.

Se lo comentaba a mi hijo estos días. El tiempo nos va haciendo buenos o malos en todos los ámbitos de nuestra vida. Cada día debemos de tratar de mejorar un poco, progresar sobre el anterior. Cuanta más y mejor base tengamos, más difícil será que algo nos perjudique.


Tendemos a exigirnos en exceso. Se puede fallar, claro que sí, incluso a veces no es malo fallar porque así podemos aprender y darnos cuenta de las consecuencias que tienen nuestras acciones.

No creo, ni comparto en absoluto, eso de que porque lleves a cabo una acción equivocada ello suponga echar por tierra el valor de lo que eres. Sí creo que, las acciones, siempre tienen consecuencias, positivas o negativas. Nosotros somos responsables tanto de las positivas como de las negativas.

Nuestras acciones suelen ir precedidas de pensamientos, con lo que somos responsables también de esos pensamientos que provocan las acciones. Por ello, lo fundamental, antes de tomar una decisión que llevará a una acción, lo primero es controlar los pensamientos. El control de nuestros pensamientos nos capacita para decidir nuestro comportamiento.

Lo he escrito en innumerables ocasiones: el cambio se produce en el pensamiento. Controlar tus pensamientos, tomar las riendas de tu mente, no dejar que te dirija, es el primer paso para liderarte. Solo liderándote podrás caminar dando pasos con acierto.

Todos somos líderes, porque somos nuestro propio líder.

Tenemos miedo de sentarnos, de encontrarnos con nosotros, de vernos.

Todo lo que encontremos en nosotros nos puede llevar a la corrección de nuestra vida, de nuestro camino.

El encuentro con nosotros nos ilumina.

Si fallamos, si erramos, simplemente necesitamos corregirnos y la corrección solo es efectiva si es de dentro hacia fuera.

Y ese es el inicio del liderazgo personal: #liderandoT.

Todo nace en tu interior, por lo tanto es esencial parar y encontrarte contigo. De nada sirve aparentar fuera si no educamos primero lo de dentro.

Y hoy os dejo esta canción de mi lista de temas de motivación...


Dice Kipling que...

"Piensa en grande y tus hechos crecerán. Piensa en pequeño y quedarás atrás. Piensa que puedes y podrás. Todo está en el estado mental." 

sábado, 8 de julio de 2017

08.07.2017... De profesor por ahí...

He estado tirado prácticamente todo el día. Un descanso reparador tras otra semana intensa. Me he movido entre lecturas y músicas y no he hecho mucho más esfuerzo que el subir o bajar a Kika de mi regazo, parece que algo me echaba de menos.

El día, climatológicamente hablando, ha estado algo tonto; entre cielos nublados, frescor, para terminar, ahora, con un sol de esos inmensos que nos vuelven a la realidad de las fechas veraniegas en las que nos encontramos.




Ayer noche volví de Tarragona. He estado impartiendo clases sobre coaching: sobre qué es eso del coaching, en el 'POSTGRADO EN GESTIÓN GERENCIAL LOCAL. FUNCIÓN DIRECTIVA. DIRECCIÓN PÚBLICA LOCAL.'

Un grupo heterogéneo, de trabajadores de ayuntamientos de la provincia, empleados públicos, de diferentes edades y diferentes responsabilidades.


He quedado bastante satisfecho. El número de horas seguidas me tenía bastante preocupado, cuatro horas. Lo que en un principio me parecía eterno, pasó como un relámpago divertido. Realmente me pasó el tiempo volando y conseguí, creo, generar un ritmo a la clase entre teoría y ejercicios prácticos, que compusieron un tiempo corto para todo el material que llevaba preparado. 

Comencé desconfiado, pero poco a poco fui sintiéndome a gusto, natural y dándome cuenta que más allá de la formación, de la teoría, lo mejor es ser uno mismo.

No sabría decir cual ha podido ser la valoración de los alumnos. Imagino, es algo que fui detectando según pasaban las horas, que a unos les habrá parecido de enorme interés y a otros un verdadero coñazo. En las caras de unos y otros podía comprobar su atención o aburrimiento.

Yo he terminado satisfecho, tanto que voy a preparar algunas sesiones más cortas, de hora y media, sobre temas más concretos que tienen que ver con el coaching, con el liderazgo, el desarrollo personal y las emociones, y comenzar a ofrecerlas por allí y por acá. Con la excusa de ese otro libro que estoy preparando (el segundo volumen de mis aforismos y diarios está ya en fase de corrección para la publicación), liderandoT, y bajo esa marca ya personal, no me será difícil.

El próximo día 21 iré a Barcelona a impartir una clase sobre Liderazgo, a un grupo parecido, pero esta vez de la provincia de Barcelona. Estas clases serán de hora y media, un tiempo más adecuado, desde mi punto de vista, y que me genera menos tensión.

Había visitado Tarragona otras dos veces, pero ha sido en este viaje cuando he podido disfrutar, degustar y sentir esta pequeña ciudad costera. 


Tarragona es una ciudad de una belleza histórica, empeñada en ser crisol de ese mediterráneo que se abre con prudente calma a su mirada. Durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.

Es una ciudad pequeña, no más de 140.000 habitantes. Su origen se remonta a la antigua Tarraco romana, capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. El «Conjunto arqueológico de Tarraco» ha hecho que Tarragona sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

He podido pasearla y poetizar sus rincones con cierta calma. Es curioso cómo podemos visitar muchas veces un lugar pero no hacerlo nuestro hasta un determinado momento.


El Centro de Tarragona, los alrededores de su catedral, con esos rincones de piedra romana, ese mar en calma, esconden un sabor que solo sorprende si realmente lo buscas.

Creo que, más allá de las tensiones que provocan las clases, ha sido un viaje para guardar y recordar en ese cajón de poéticos momentos.

He descubierto, yo que lo predico, que el miedo o la falta de confianza nos puede paralizar más de lo debido y que solo con un pensamiento limpio, solo con esa sensación de querer ser, independientemente de lo que piensen los demás, las cosas salen bien. 

Cuando nos sentimos a gusto con nosotros y nos aceptamos, parece todo cambia a nuestro alrededor: gustamos por lo que somos, somos más accesibles al resto, aunque no nos demos cuenta. 
Si dedicamos todo nuestro tiempo a enredarnos en ese ir y venir de este sistema de caos que nos lleva, habremos perdid‬o el sentido del vivir en lo importante. Hay tiempo para todo, si lo sabemos aprovechar.

jueves, 6 de julio de 2017

No pensemos que los resultados que obtengamos dependerán de los demás. El resultado depende, fundamentalmente, de uno ‬mismo.

miércoles, 5 de julio de 2017

05.07.2017... Horror!

Leía esta mañana, mientras tomaba un rápido café, una noticia de esas que no solo ponen los pelos de punta sino que hacen dudar de la condición humana. Bajo la aparente imagen de un tipo de mirada tranquila, sosegada, con un peinado algo hipster para estar en prisión, un 'padre' (¿?) se declara confeso, con toda la tranquilidad del mundo, de haber asesinado con una sierra radial a Amaya y Candela, sus pequeñas hijas de 4 y 9 años: «Reconozco los hechos de los que se me acusa».

«Las situaciones que viven las personas a veces son límite y se toman decisiones de las que hoy me arrepiento y pido perdón por ello, y no tengo manera de solucionarlo», ha declarado el hijoputa este.

¿Qué limite? ¿Dónde está ese límite?

Un informe psiquiátrico, que le fue realizado por especialistas, niega que padezca ningún trastorno que le impida tener conciencia de sus actos.



Mientras leía esta escalofriante noticia, ejemplo de que la maldad no tiene limite en el género humano, pensaba en mi hijo. Pensaba en la agradable conversación que mantuvimos anoche, hablando de sus cosas, de sus ilusiones adolescentes. Esa adolescencia que todos hemos vivido y que no por ello se comprende mejor o peor. Esa adolescencia que se llena de rebeldía e ilusiones; de poesía y emociones. Tener momentos así es un lujo y uno marcha a la cama con una sensación de plena felicidad. Tal vez no se lo diga mucho, pero me siento muy orgulloso de él. Pensaba que si algo he tenido claro en mi vida es que la daría, sin dudarlo, por él en cualquier instante. Por eso siento que el máximo amor, el más puro, que puede sentir un ser humano es el de unos padres hacia sus hijos y el de esos hijos hacia sus padres.

¿Cómo alguien, en su sano juicio, puede cometer unos hechos de tal extrema brutalidad como es acabar con la vida de sus hijos teniendo plena consciencia de lo que estás haciendo? ¿Qué merece un tipo así? Lo siento, o no, pero la prisión de por vida se me queda corto.

Todavía me asombro, de verdad, con la mente humana, esa mente que dirige nuestros actos en cada momento y que es capaz de los más atroces delirios y acciones.

En fin, seguiré con mis conferencias sobre coaching y liderazgo.

A las 8.30h de esta mañana estaba tomando café, tras caminar algo más de 4 kilómetros por las calles de un cálido Madrid. Seguidamente, sin mucho más tiempo para la reflexión, me he envuelto en papeles y presentaciones varias y variadas que reclaman mi atención como si fueran nuevas. No lo son. Las he repasado cada día, las corrijo y recorrijo y, en las últimas noches, hasta me han provocado sueños que, de seguro, no se corresponden con la realidad.

Es ese maldito exceso de responsabilidad, es esa excesiva exigencia que me acompaña desde siempre. No permitirme, a mi mismo, ni un milímetro de error en lo que hago, siendo luego el más imperfecto de los imperfectos. Y uno es lo que es, con sus más y sus menos. La valía de cada uno no depende de lo que se haga, todos somos valiosos. Puede ser que alguien tenga una expectativa sobre otro y luego el resultado no sea el esperado, eso no es que la persona no valga, eso es, simplemente, que a lo mejor uno no llega dónde otros esperan que llegue. Nos exigimos en exceso y eso nos machaca física e intelectualmente.

Hoy tendría que haber escrito sobre las emociones, pero no es el día. Tal vez me encuentre demasiado tenso o, simplemente, también, uno deba dejar descansar los pensamientos para poder objetivar en sus escritos. Es verdad que a veces lo que se debería escribir no es lo que se escribe.

Vamos caminando y en muchas ocasiones no somos conscientes de nuestros actos. Andamos y andamos, incluso dando codazos a cada paso. Esos codazos duelen; el dolor es humano y fruto de una sensibilidad extraordinaria. Los versos sienten y se sienten en libertad sin pensar que donde llegan posan.

Un hombre camina, deambula, pero nunca debe perder de vista lo que le rodea. Si lo perdemos de vista, si vamos como si estuviésemos solos en el camino, no nos daremos cuenta del daño que en ciertos momentos podemos provocar.

Hay que mirarse más al espejo, y lo dice un coach vestido de filósofo y poeta, aunque no lo parezca.

Dice Jim Rohn que...

"No hay nada más emocionante que una cosecha abundante, y nada más terrible que un campo estéril en otoño. Hay que recordar que en todos los ámbitos de la existencia humana, lo que ponemos en este mundo, recogemos de él"

martes, 4 de julio de 2017

Momentos... Zamora


Me doy cuenta que cuando no hacemos algo que debemos, nos envolvemos en mil excusas que rozan la estupidez ‬para seguir escondidos en la cobardía del No cambio. Cambiar no es fácil, pero solo requiere de pasos al frente.

lunes, 3 de julio de 2017

domingo, 2 de julio de 2017

02.07.2017... Preguntas y Respuestas...

La verdad es que llego al final del domingo algo cansado, pero medianamente contento. He estado inmerso todo el fin de semana en estudios y lecturas sobre temas que me interesan personalmente y que, además, me son necesarios para las conferencias que preparo.

El coaching es algo que normalmente revuelve el interior. El coaching se basa en preguntas y respuestas y esas respuestas solo las tiene uno mismo.

Me doy cuenta que no solemos parar a hacernos esas preguntas vitales, muchas veces por miedo, por ese miedo que nos genera encontrarnos con nosotros: encontrar la verdad.

No es fácil que uno mismo se interrogue, aunque creo de especial importancia parar en nuestra actividad, de vez en cuando, y hacerlo. Cuando sentimos esos bloqueos, esas crisis que nos vienen dadas por motivos externos, unas veces, pero otras por motivos internos, lo mejor es parar y meditar: preguntarnos.

¿Qué hacemos cuando algo se nos ha pegado en la sartén? Echamos agua y esperamos a que se despegue para limpiarla mejor. Debemos dedicar tiempo a nosotros. Esa parada, ese instante en el que echamos en nosotros un tiempo de preguntas, de silencio, de reflexión y meditación, nos puede servir para limpiarnos y continuar.



Nos perdemos. Nos perdemos en mil cosas y olvidamos nuestro propósito del por qué estamos.

Hace tiempo anoté unas frases, unas preguntas, que utilizo en mis sesiones, porque creo que de vez en cuando parar a responder nos ayuda a volver a definir o, incluso, descubrir, nuestro propósito. Cada uno de nosotros debería responderlas y anotarlo en un papel para así, al menos una vez al año, volver a leer las respuestas: 

1. Si pudiera hacer una cosa en mi vida sería…

2. Si pudiera hacer una contribución importante en mi trabajo o deporte sería…

3. Algo que me gustaría cambiar en mi alrededor sería…

4. Si pudiera cambiar algo en el mundo sería…

5. Si mi vida se acabara en un año y quisiera ayudar a alguien, ¿Qué haría?

6. Si no necesitara dinero para vivir y empleara mi tiempo aportando mi conocimiento y experiencia ¿con quién lo haría ¿dónde lo haría?

7. Si tuviera que donar una gran fortuna ¿qué criterios seguiría para dar mi dinero?

8. ¿Qué cosas que hice me gustaría que recordaran de mi cuando ya no esté?

9. ¿Qué legado es el que me gustaría dejar?

10. En definitiva, ¿para qué existimos y para qué estoy yo aquí? 

Os animo a responder e, incluso, a reflexionar sobre las respuestas.

Tener un propósito claro en nuestras vidas nos ayuda a enfrentarnos con fuerza a nuestros desafíos diaros y tomar decisiones.

No tener un propósito nos confunde, nos desvía del camino.

Debemos encontrar nuestro sentido.

Y hoy os dejo esta canción de esas que me motivan...

Dice Sören Kierkegaard que..


“Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo.”

sábado, 1 de julio de 2017

01.07.2017... Tus Metas!

Estos días de atrás me hicieron una entrevista en Radio Nacional, para el programa 'Las Mañanas' de Radio Nacional de España, sobre el Hygge. Inmaculada Palomares,  periodista que me encontró por la red; brujuleando y buceando, llegó al artículo que escribí hace tiempo titulado '¿Hacemos Hygge?' (leer aquí). Me hizo algunas preguntas sobre el significado de este término danés y, ciertamente, sobre la dificultad de llevar a cabo esta práctica en el mundo en el que vivimos.

La entrevista fue divertida y, sinceramente, sirvió para auto cuestionarme sobre diferentes cosas que yo mismo, aunque recomiendo, sé son difíciles de llevar a la práctica. Tal vez porque seamos demasiado cómodos.

Casualmente, también, en estos días preparo (me trae de cabeza) unas clases de Coaching que impartiré en Tarragona la próxima semana en el 'POSTGRADO EN GESTIÓN GERENCIAL LOCAL.
FUNCIÓN DIRECTIVA. DIRECCIÓN PÚBLICA LOCAL.' Vuelvo a repasar,  por ello, los temas que utilizaré, con algo de prisa y ansiedad, recapitulo conceptos que son de extraordinaria necesidad en nuestro día a día, pero que se nos hacen muy difíciles de aplicar.

Podemos llegar a comprender muchas cosas imaginándolas. A veces no es necesario vivir o conocer para entender. Simplemente imaginar nos hace saber.

Lo mejor de nuestras vidas sería ser nuestro propio coach y llevar a rajatabla sus directrices. Preguntar y responder. Eso hacía Sócrates, maestro y pionero del coaching, para saber y conocer.



El coach no dice a nadie lo que tiene que hacer. El coach no trabaja el pasado. El coach trabaja el presente hacia el futuro y siempre con objetivos concretos. Los objetivos, nuestras metas, es lo fundamental en nuestras vidas.

Creemos que sabemos lo que queremos, pero nos vienen las dudas y en ocasiones una fuerza que desconocemos, que nos es otra que nuestros pensamientos, nos paraliza y nos impide caminar hacia delante.

Por eso lo fundamental es crecer interiormente. No es fácil. Ayer lo comentaba y lo repetí varias veces en la entrevista: tener tiempo para estar con nosotros, para nuestro encuentro, es fundamental en nuestro existir y nuestro caminar. Todo requiere esfuerzo, sacrificio e incluso disciplina. Nos costará, nos dolerán los músculos, pero poco a poco comenzaremos a obtener resultados.

Nada importante se consigue desde la comodidad. Siempre hay que arriesgar. El riesgo supone fracasos, ridículos, adversidades, pero también éxitos.

Debemos ponernos metas, metas medibles y realistas. Metas pequeñas y realizables.

Las metas dan sentido a nuestras vidas.

Las metas surgen para lograr un propósito.

Si establecemos metas en nuestras vidas, daremos más valor a aquello que nos beneficia y menos preciaremos lo que no nos sirve para nada.

Los líderes se proponen metas y objetivos.
Los líderes nunca dicen 'no puedo'
Los líderes caminan con energía, con pasos firmes y siempre al frente.
Los líderes tienen una autoestima alta.

Tú eres tu líder. Debemos ser nuestros propios líderes: #liderandoT.

Transforma tus miedos en confianza. 

El objetivo es una herramienta en coaching que define una situación futura a la que queremos llegar.

¿Qué quieres para ti?

Los objetivos nos hacen permanecer centrados.
Nos marcan una dirección.
Nos potencian a la hora de tomar decisiones, arriesgando por lo que queremos.
Nos abren la mente, nos predisponen.
Nos estimulan, nos movilizan.

Las metas nos potencian como persona.

El deseo de alcanzar una meta nos provoca energía. Perseverancia, esfuerzo, constancia, persistencia ante los posibles obstáculos.

El objetio te hace avanzar.

No dejamos de tomar decisiones a lo largo de todo el día. Estas decisiones nos conducen de alguna manera en una u otra dirección.

Los objetivos podemos cambiarlos o cambian a lo largo del camino. Pero es importantísimo tener claro, saber, hacia donde nos dirigimos. En caso contrario seríamos un barco a la deriva.

Claridad, coordenadas, dirección.

Creer en lo que no se ve es un acto de fe y también de valentía. Eso es ir detrás de tu objetivo.

Mi consejo es que escribas tus objetivos en un papel, que hagas un pequeño listado de objetivos a medio y largo plazo.

Nuestras metas son lo que queremos; nuestros proyectos es a lo que nos obligamos.

Nada es imposible. Lucha por aquello que quieres.


Piensa en tus metas en función del éxito que quieras conseguir.

Las metas siempre son un reto, una obligación para salir de nuestra zona de confort. Nuestros objetivos no tienen que ser fáciles, pero tampoco imposibles: equilibrados.

Las metas u objetivos no deben ser abstractos. Una meta abstracta no tiene plan, una concreta sí.

Debemos convertir lo abstracto en concreto.

Ir poco a poco, no ir con ansia.

Las grandes metas hay que trocearlas en pequeños objetivos, pequeñas etapas. Dividir el trabajo te permite tener pequeñas victorias.

Si nos metemos en la boca más de lo que podemos masticar, como pasa a muchos pequeños, lo normal es que nos atragantemos.

Yo prefiero ponerme metas a corto plazo.

Tener objetivos claros no variados y disperso. Apunta a una diana y podrás acertar; apunta a tres dianas y no acertarás ninguna.

Todo comienza en tu cabeza: ¿A dónde vas? A por mi sueño. ¿Dónde ha comenzado? En mi cabeza.


La vida es como un juego, el éxito, ese éxito que para cada uno supone algo distinto, proviene de una combinación de habilidades y motivaciones. La motivación comienza con el establecimiento de metas.