domingo, 31 de diciembre de 2017

Feliz 2018...!

Uno que escribe todo el año, innumerables y grandes estupideces, hoy le gustaría dejar algo sensato en el cuaderno. Y no es por nada, simplemente porque será lo último que anote en este 2017.

No soy el más virtuoso, pero sí el más defectuoso. Puedo ser el más odiado, pero me siento, por alguna que otra persona, querido.  Tampoco se trata de recibir, sino de dar. 

Termina un año y comienza otro. Para mi el 2018 es un año importante; quiero hacerlo importante, por lo que representa personalmente: 50.

No tengo que decir, ni me apetece más que desear, a todo el mundo, lo mejor para el año que comienza y, sincera y especialmente, me gustaría que esas personas que suspiran, que me sienten y que me guardan siempre, lo mejor para el año 2018: Salud, Paz, Poesía,  Humildad, Éxito y, sobre todo, Vida...


El protagonista de cualquier cambio o transformación eres tú mismo. No busques el cambio en los demás , comienza por ti.

sábado, 30 de diciembre de 2017

30.12.2017... No abandones!

Dispuestos a abandonar el año 2017 y envueltos en rituales tradicionales que cada vez me saben menos. 

La navidad es para los pequeños y esos adolescentes que esperan con ansia su primera salida nocturna en la última noche del año. ¿Dónde estarán aquellas Noche Vieja de los '80? Ni son ni volverán.

Posiblemente este sea mi último post/artículo/reflexión del año. No sabía si escribir o no, pero creo que es importante dejar por aquí alguna nota más antes de cerrar este cuaderno.



Terminaba el año pasado con un post titulado 'Contaminación Mental' (leer aquí), en el escribía que de los errores se aprende, el sufrimiento te hace más fuerte y de las adversidades se coge impulso.

Y es que el año pasado lo terminé con algunos deberes hechos y algún que otro objetivo cumplido, pero con un gran fracaso. 

Los fracasos no tienen por qué ser solo económicos o profesionales; los fracasos pueden ser también de personas en el ámbito profesional y, posiblemente, son de los que más te cuesta salir, aunque se sale. 

Cuando uno apuesta por personas, y fracasa, el daño emocional queda grabado por tiempo y la herida siempre es difícil de curar, pero se cura.

Yo fracasé y cuando se fracasa, lo primero que hay que hacer es reconocerlo. He fracasado muchas veces con personas en las que he confiado, pero esta vez fracasé con alguien que más allá de confiar, creía y sentía cercano.

De todos los fracasos aprendemos, pero de los personales, sinceramente, preferiríamos no aprender nunca nada. Somos conscientes, además,  que cada uno es como es y si el camino es largo, podremos volver a tropezar varias veces en el mismo pedrusco.

Aquel fracaso, del que no daré detalles, hizo tambalearse un proyecto personal al que, además, había arrastrado a otras personas que son importantes para mi porque son también amigos.

Tuve uno de esos momentos en los que lo más fácil era tirar la toalla, abandonar y pedir perdón por los hechos. ¿Abandonar? 

Reconozco que fue así. A mi qué más me daba. Para qué meterme en berenjenales que al final no sabía cómo terminarían. Era el camino más fácil. Liquidar.

Pero hubo dos cosas importantes que me hicieron seguir adelante, además de mi cabezonería y determinación: la confianza y respaldo del resto de socios/amigos, más allá del agujero en el que nos habían metido, y el conocer a otra persona que, sin duda, me provoco desde su juventud y el compromiso que mostraba, el aliento para seguir.

Por ello, por haber tomado la decisión de seguir adelante, hoy, un año después, no puedo hablar de éxito (¿qué es el éxito?), pero sí de haber conseguido cumplir con los objetivos que en aquél proyecto 'tocado' pero no hundido nos habíamos propuesto: apostar en firme por una marca y un proyecto diferente en un sector competitivo, el de la rehabilitación y la reforma (RHabilitec), y el haber recuperado la confianza en las personas, en esas que se lo ganan con el día a día, con el trabajo, el riesgo y el compromiso.

Y así termino el año, muy contento. He trabajado más que nunca. La prioridad siempre puesta en la Fundación pero, echando horas que nadie sabe, sacando tiempo de dónde a veces parece no lo hay, no solo no he perdido la ilusión sino que la he renovado y generado nuevos proyectos que sin duda consolidarán los equipos y las personas: Obra a la Carta, Estudio de Arquitectura Méndez & Moreno, ICM, versosdArte y liderandoT.

Uno no sabe bien por qué hace las cosas.

Uno se castiga continuamente por ser tan inquieto pero, más allá del éxito material, existe el éxito espiritual que a mí me lo aporta creer en lo que hacemos y ser capaz de trasladárselo a aquellos que confían en nosotros.

Si no hubiera ocurrido lo que ocurrió, no creo hoy estuviese escribiendo esto.

Conté el otro día esta experiencia a unos jóvenes universitarios, de esos miles que hay por ahí con ansia de emprender, en una de esas conferencias sobre liderazgo. Todos  creen que se harán ricos con el primer proyecto que pongan en marcha. Ojalá. Seguro muchos lo consiguen, no lo dudo. No son conscientes, a día de hoy, del camino de obstáculos que encontrarán hasta que su idea comience a tomar forma. Horas y horas, noches en vilo, sudores, lágrimas y momentos de duda.

Muchos abandonarán a la mínima. A todos se nos pasa por la cabeza abandonar. Siempre hay alguien cercano que nos dice eso de que para qué haces lo que haces. Mi consejo es que no hay que abandonar nunca. Nunca. El fracaso es un impulso y el fracaso con las personas es, sin duda, un aprendizaje más.

No es fácil entrar en la mente de una persona, no es fácil admitir haberte equivocado o, simplemente comprobar o descubrir actitudes deshonestas en las personas en las que has confiado. Pero esto puede resultar un punto clave en tu crecimiento e impulsarte hacia delante.

Todas las dificultades esconden una estrella. Una experiencia y un aprendizaje en una circunstancia complicada bien aprovechada es la semilla hacia el éxito.

De las actitudes deshonestas de las personas se aprende y si se aprende, al fin y al cabo, hay que darles las gracias.

Yo hoy doy las gracias a aquél elemento que utilizó nuestra confianza para hacer lo que no debía. Tiene incluso la oportunidad de reponer el daño material que hizo. El daño que se hizo a sí mismo, perdiendo la confianza por sus actos de aquellos que confiaban, estoy seguro no lo va a recuperar nunca.

Siempre debes aprovechar las circunstancias a tu favor, aunque éstas sean adversas.

Los ganadores no abandonan, los ganadores siguen adelante con fuerza frente al dolor y la adversidad. Es la diferencia entre unos y otros, entre los que ganan y los que pierden.

Por eso este año quería terminarlo, en este cuaderno en cuyas páginas se encierran experiencias y reflexiones motivadoras, con un sentimiento positivo y un pequeño consejo: por muy mal que te veas, si crees en lo que haces, no abandones nunca, confía en ti.

Cuando las cosas vayan mal como a veces ocurrirá
Cuando el camino que recorres con dificultad parece todo cuesta arriba
Cuando los recursos son escasos, y las deudas altas
Y quieres sonreír pero tienes que suspirar
Cuando la inquietud te pesa.
Descansa si debes pero, ¡no abandones!
La vida es extraña con sus vueltas,
como cada unos de nosotros a veces aprende.
Y más de un fracaso da la vuelta completa
Cuando podría haber ganado si hubiera insistido
No abandones aunque el ritmo parezca lento
Puede que tengas éxito con otro paso.
El éxito es fracaso vuelto del revés el matiz
de plata en la nube de la duda,
Y nunca puedes decir lo cerca que estás.
Puede que esté próximo cuando parece tan lejos.
Así es insiste en la lucha cuando más duramente seas golpeado
Es cuando las cosas parecen peores cuando no debes abandonar. 
Rudyard Kipling

Y de objetivos, metas y tareas, escribiremos el año que viene.

Feliz noche amigos.

Dice Pema Chödrön que...

“La cuestión es inclinarse ante las incomodidades de la vida y verlas con claridad, en lugar de protegernos de ellas”.

viernes, 29 de diciembre de 2017

29.12.2017... 10 cosas importantes que no debes olvidar con tus hijos...

Escribía esta mañana, en ese mi primer pensamiento al despertar, que a veces es más importante parar y coger impulso, que llegar cansado y herido a la meta. Así es. Me venía a la mente, tal vez, porque anoche decidí parar en el día de hoy y no moverme mucho más que para hacerme con algún periódico, coger el cuaderno de notas o el portátil para responder correos. Y es que andaba cansado; cansado física y mentalmente. A veces pienso que lo que hago no debe ser muy bueno,  de tanto pensar me canso.

El caso es que he pasado un día de esos tranquilos, lentos, alejado de todo aunque siempre pendiente de lo importante. Necesitaba estar en paz, pensar y desahogarme mentalmente de todos esos líos que normalmente me acompañan.

Quería no hacer nada, simplemente estar a lo mío, recrearme en los informes, en las lecturas, sin las prisas habituales.

Y no he dejado de leer, de pensar, de anotar ideas y tareas, objetivos y propósitos que irán acumulándose para el año próximo. Sinceramente me he sentido mucho más productivo que días atrás. Tal vez la lentitud y el orden, unidos, sean el motor que uno necesita.



Terminamos el año
Hoy, en esa sensación de pensamiento lento, miraba a mi hijo con cierto orgullo. Se encuentra en esa maravillosa edad de 16. Me ha adelantado en estatura y puedo decir que es un gran hombre. Sé que será un gran líder, primero de sí mismo y luego de los demás; carácter y gran corazón le acompañan. Sufrirá, como todos, caerá y levantará de seguro muchas veces, pero conseguirá lo que se proponga porque tiene determinación.

A veces, cuando le miro, me veo reflejado en muchos de sus gestos. También creo que debía decirle muchas más veces lo orgulloso que estoy de él y, sin duda, lo que le quiero y significa para mi. No lo hacemos porque en ocasiones buscamos más ese respeto y esa autoridad que nada tiene que ver con el amor. Es una gran parte de mi, de mi ser.


Leía estos días de atrás una historia, que viene un poco a cuento de esto, que me apetecía dejar por aquí.

Lo más doloroso para un padre, sin duda alguna, es sufrir la pérdida de un hijo. Este suceso hace que los padres también mueran por dentro. 

Richard Pringle, es uno de esos padres que desgraciadamente perdió a su hijo. Se llamaba Hughie, tenía solamente 3 años de edad, una hemorragia cerebral unida a un condicionamiento de nacimiento provocó su fallecimiento. 

El padre sintió como su corazón se hacía pedazos y creía que ese dolor jamás se curaría. 

A más de un año de su lamentable pérdida, confiesa haber aprendido muchas cosas desde que falleció su pequeño y quiso compartirlas en su cuenta de Facebook con otros padres, haciendo un llamamiento a éstos para que disfruten su tiempo con sus hijos ya que eso es lo más valioso que tienen pues nada es para siempre y llega un momento en que todo se acaba y solo los recuerdos quedan

Esta es la conmovedora lista, que creo es de utilidad para muchos padres:

  1. Valora cada instante con tus hijos. No imposta en donde te encuentres o que estés haciendo, si es de día o de noche, si estás en el trabajo, el auto o en la casa, no importa el lugar, valora cada momento con tus hijos y disfrútalos al máximo.
  2. No te olvides de despedirte cada noche o cada día de tus hijos con un beso pues nunca sabes cuándo será la última vez que los llevarás a la cama o cuando será el último beso.
  3. Los recuerdos son para siempre, no importa en donde te encuentres o que estés haciendo con tus hijos, toma todas las fotografías y los vídeos que puedas, tal vez eso sea lo único que te quede en un futuro.
  4. El tiempo no se detiene, no lo pases trabajando; dedícale gran parte de el a tus hijos, juega con ellos, llévalos al parque, a acampar, a pasear en bicicleta, enséñalos a conducir. No esperes hasta el final cuando ya sea muy tarde.
  5. Anota en un diario todo lo que hagan tus hijos, las cosas buenas, las cosas malas, los triunfos, los fracasos, absolutamente todo. 
  6. El amor es infinito, no tiene límites, no importa cuanto lo demuestres siempre habrá más en tu corazón.
  7. El dinero no importa, no te fijes en cuanto te hacen gastar, ¡gasta tiempo en ellos! eso si es verdaderamente valioso, los pequeños momentos y detalles, a la larga terminan convirtiéndose en los más grandes. Yo ya no recuerdo cuanto o en qué gasté en mi hijo pero si en todo lo que juntos hicimos.
  8. Levantarte por las mañanas y ver a tus hijos es algo por lo cual debes sentirte afortunado, no desperdicies el tiempo, desayuna con ellos, llévalos al colegio, a los partidos de fútbol, a ver una película. El tiempo no se detiene así que disfruta a tus hijos; el que vayan a la universidad, el que se casen y tengan sus propios hijos. Ese es el verdadero valor de la vida.
  9. Canten juntos. Aunque parezca algo muy simple muchos de los recuerdos se fabrican con la música, demasiados recuerdos que me vienen a la mente cuando escucho ciertas canciones, me hace acordarme de cuando viajábamos juntos en el auto y cantábamos nuestras canciones favoritas.
  10. Haz que cada momento que pases a su lado sea tan divertido como si fuera el último, no importa donde estén o que estén haciendo, la vida es muy corta como para no divertirse, ríe, corre, haz bromas, pasa los mejores momentos con tus hijos y así no te lamentarás cuando ya sea muy tarde.

Realmente son cosas que pueden parecer obvias. Pero muchas veces nos olvidamos de cumplir, se nos va, como el tiempo. 

Tiene que ser algo horrible perder a un hijo. Es contra natura. Es como si a un árbol le cortan una rama de cuajo, comienza a morir en vida.

A veces no nos damos cuenta del tiempo que desechamos y no vuelve. La educación occidental es fría en las relaciones personales y tradicionalmente la relación entre padres e hijos se ha mantenido algo distante. No así con la madre. Todos hemos visto esas películas antiguas, de la época de nuestros abuelos, en las que el hijo prácticamente tiene que ponerse firmes ante el padre, autoritario, y hablarle de usted sin ningún tipo de gesto que mostrase  ni el más mínimo cariño de uno y otro. Menos mal que todo eso ha cambiado.

Lo más importante que tenemos son los padres. Ningún amor es tan profundo y puro como el de un padre a su hijo.

Me gustaría que ese fuera el recuerdo de mi hijo para conmigo, un sentimiento de orgullo, el mismo con el que yo siento a los míos.

Feliz noche amigos.

Dice Alejandro Lerner que...

"Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto... Volver a empezar que aun no termina el juego, volver a empezar que no se apague el fuego"

jueves, 28 de diciembre de 2017

28.12.2017.... Pero nosotros seguimos quejándonos!

Si hay un instante del día que me encanta es el instante del despertar. 

Es una fortuna despertar y tener el regalo de todo un día para vivir, hacer, crear, perseguir nuestros objetivos y llenarlo de momentos poéticos.

No sabemos, ni valoramos, la suerte que tenemos de despertar así, llenos de salud y en un entorno en el que las cosas no son tan difíciles como en otro ámbito. Tenemos mucha suerte, aunque tendamos a olvidarnos del privilegio, y ni siquiera damos las gracias al levantarnos de contar con un día más, en unas condiciones totalmente favorables para perseguir nuestros sueños.

Nos quejamos continuamente de todo, nos creemos con derecho a todo y pensamos que esta vida que llevamos y tenemos no termina nunca. Error. Lo que hoy es, mañana puede no ser. Hoy estamos, mañana podemos no estar. Hoy tenemos, mañana puede que no lo tengamos. En lugar de dar las gracias nos dedicamos a quejarnos continuamente

Esta mañana, mientras tomaba ese café orgánico, caliente y oloroso, en la cafetería que hay bajo la oficina, antes de envolverme en papeles e informes, me he topado con una imagen tremenda en la que aparecía un niño pequeño, desnutrido, junto a un titular: 'Los otros nacimientos en navidad.'


Tratamos de sobreponernos a unos días de intenso despilfarro económico y alimentario, en unas casas donde parece sobra de todo, aunque a lo mejor falta mucho. Y seguimos quejándonos

Son fechas en las que parece que la tradición obliga al dispendio, el gasto y el consumo exagerado. Son esas tradiciones que, la gran mayoría, utilizamos como excusa para justificar lo irresponsable de nuestros comportamientos y valores.

Pero nos quejamos. 

Nos quejamos de estas privilegiadas vidas nuestras, en las que tampoco hay que irse muy lejos, ni a los extremos, para constatar que no todos tienen ni las oportunidades ni la vida que nosotros.

Todos los años apunto, escribo, de esa sensación que tengo de saturación y mentira colectiva. De postureo e insensatez; de contradicción entre lo que uno piensa y lo que uno hace. De lo que somos y no somos; de lo que tratamos de representar con nuestro comportamiento.

Me siento culpable de ello. Y me siento culpable, también, por quejarme cuando me quejo sin razones para ello.

Tampoco quiero con esto poner la nota negativa al eterno cuento de 'feliz de navidad'. Pero es que la navidad, esa que creemos, no todos la pueden vivir igual y los que tenemos el privilegio de estar bien, realmente  ni agradecemos ni valoramos.

Tenemos motivos para reprocharnos, también para arrepentirnos e ir cambiando comportamientos que nos hagan poner en valor, verdaderamente, lo que somos y queremos ser.

Cada día puede es un primer día

Cada día que despierta puede ser un primer agradecimiento y esa jornada en la que, más allá de quejarnos, no vamos a malgastar ni un minuto de nuestro tiempo en estupideces y sí utilizarlo en construirnos y hacernos un poquito mejores, para así trasladar nuestra mejoría al resto de la sociedad. Y eso solo es posible lagareándonos a nosotros mismos y no dejarnos llevar por falsas justificaciones que van destruyendo, cada día más, nuestro entorno.

Sé que la fotografía que hoy muestro es realmente fuerte, espeluznante. Es el máximo extremo de la pobreza, de la miseria; también es la imagen vergonzosa del mundo en el que habitamos.

Este año tiraremos, solo en España, algo más de 600 millones de kilos de alimentos. ¿Cuántos millones de personas necesitadas podrían comer, y cenar bien, estas navidades con esos alimentos?

Pero seguimos quejándonos.

Estas líneas me pellizcan. No pretendo más. 
Si reconocemos los errores tenemos más posibilidades de no volver a equivocarnos que si culpamos a los demás de nuestros fracasos.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Dice Lain García Calvo que...

"No nos define nuestro pasado. Éste sólo indica nuestro punto de partida. Pero tu futuro lo decides tú. Hoy es el día en que determinas hacia donde te diriges. Hoy es el día que eliges tu destino. Hoy es el día en que empiezas tu nueva vida, aquella que siempre tuviste que vivir... Nunca es tarde para ser quien deberías haber sido."

martes, 26 de diciembre de 2017

lunes, 25 de diciembre de 2017

25.12.2017... Fun, fun, fun...!!!

Acumulamos sueño, acumulamos calorías en demasía, molestias estomacales, facturas y tickets de compras absurdas; acumulamos momentos y silencios que nos faltan. Es la navidad, hoy es 25 de diciembre... fun fun fun!!!


Dicen, que no digo, que la navidad es una época del año bonita y entrañable. Aquellos que dicen, que no yo, lo hacen en su mayoría porque parece que es en estas fechas en las que te obligas a juntar, a compartir, todo aquello que no haces durante el año.
¿Y si hiciéramos las cosas cuando nos apetece, no cuando la tradición nos obliga? Esa es mi teoría.

Sin duda somos nosotros los que unas veces sin querer, otras queriendo, vamos haciendo nuestra vida.

Vamos tomando decisiones, unas conscientes otras desde la inconsciencia, y así, ese camino largo se va configurando en amaneceres soleados o grises que rezuman siempre esperanza y vida.

Todos crecemos, interna y externamente, a base de decisiones. Las decisiones son tan importantes como que el tomarlas pueden cambiar nuestra vida y el no tomarlas también.

No todos pensamos igual y por eso no todos decidimos por igual. Tal vez nos falte ese pequeño empujón que siempre nos haga dar el primer paso.

De tanto que pensamos en el futuro dejamos de vivir el presente.

Y de no tomar decisiones dejamos que otros lo hagan por nosotros y nos vemos, por ejemplo, en estas fechas llevados por la masa de un lado a otro,  viviendo en ese eterno despropósito de consumo y deseo de lo que no tenemos sin valorar lo poco que nos va dejando la vida en el camino.

No tengo ni ganas de escribir. Me siento incómodo, cansado, molesto incluso conmigo mismo. 

¿Por qué lo hago? ¿Por qué escribir para no decir nada? Creo que esto hoy termina aquí y prefiero despedir con un tema que me ha recomendado mi hijo porque, según él,  es algo más de 'mi estilo'. 

Me ha gustado bastante así que dejo por aquí mientras voy desconectando el día...


No hay que pensar que la vida pasa, hay que sentir que el tiempo se va y no vuelve si no lo vivimos. No pienses qué has hecho hasta hoy, piensa, si has despertado, que puedes hacer hoy. Vive el hoy, vive el ahora. ‬

domingo, 24 de diciembre de 2017

Dice Thomas Merton que...

"Finalmente estoy llegando a la conclusión de que mi mayor ambición es ser lo que ya soy. Que nunca cumpliré mi obligación de superarme a mí mismo a no ser que primero me acepte, y si me acepto plenamente del modo debido, ya me habré superado a mí mismo. Porque es el yo inaceptado el que se interpone en mi camino, y seguirá haciéndolo mientras no sea aceptado. Cuando lo es, es mi escalón a lo que está por encima de mí. Porque así es como el hombre ha sido hecho por Dios, y el pecado original fue el intento de superarse a uno mismo siendo como Dios, es decir, distinto de uno mismo. Pero nuestra semejanza con Dios empieza en nuestra persona. Debemos hacernos como nosotros mismos, y dejar de vivir a nuestro lado”. 

sábado, 23 de diciembre de 2017

23.12.2017... Escritos prenavideños!

Es un sábado este, totalmente prenavideño y cansino. Llega uno con el cuerpo hecho unos zorros de tanto polvorón y chupito, de engrasar las carnes con viandas que más que saludables lo que hacen es llevarte al abismo físico. Pero así son estas fechas en las que se acontencen encuentros con unos y otros, dejando que el consumo en exceso te lleve a tal perdición que luego costará recomponer.



He comenzado cuaderno nuevo. Lo hago antes de concluir el año y no solo no me disgusta sino que estoy encantado por la hazaña. Uno escribe más, por necesidad o desahogo, y acumula páginas que engrosarán la vida. Comentaba ayer que este nuevo año que dará también comienzo en breve, será importante para mi, lo haré importante. Es mi año 50, mi medio siglo y, merece que sea todavía más especial que el resto. Mis páginas dejarán reflejo de ello.

Ayer volví a encontrarme con un comentario sobre mi, aparente, 'ser' contradictorio. En poco tiempo es la tercera persona que me lo dice, amigo, tal vez porque uno escribe demasiado y se describe, también, en exceso.

"No pareces ser lo que escribes". Esta afirmación comienza a asustarme porque, o escribo lo que no soy, o soy lo que no escribo. Yo creo, realmente, que uno escribe siempre más páginas de lo que desea o le gustaría ser. 

Es lo que tiene la escritura. Te vas haciendo en el papel. Es la única manera de sentir lo que a veces no puede ser o no tienes. Al que te lee y conoce, eso puede llenarle de confusión. También, por otro lado, y tal vez, generes ese interés que de otra manera sería imposible descubrir. 

Escribir sobre uno mismo, diarísticamente, de lo que piensa y siente, de sus emociones o momentos, es un acto de tal valentía que solo con una mente medianamente equilibrada podrías hacerlo. El que te lee cree que te conoce o, incluso, idealiza lo que no es o quiere que seas. Solo algunos pueden saber realmente el por qué de aquello que un día como el de hoy, por ejemplo, escribes.

Siempre dije que la mejor carta de presentación de uno mismo es un texto escrito de puño y letra.

Todos tenemos contradicciones. Somos dueños de ellas. La mayoría no somos ni hacemos lo que quisiéramos, ni hacemos lo que pensamos. Es algo natural, tan natural como la vida, esa que se acaba, irremediablemente, pero no deja de fluir de manera continuada hasta ese momento.

No suelo entrar en discusiones por comentarios así, todo lo contrario, y menos con amigos que sé me conocen. Luego, en la soledad del momento, pienso en ello. Luego, te das cuenta de esas pequeñas aristas que crees ir descomponiendo pero que siguen ahí.

Por eso también me gusta leerme de vez en cuando. Analizar esas líneas de años pasados, tratar de sentir aquello que sentirán los míos cuando no esté, cuando lean al que fue y descubran esas emociones siempre poéticas que existieron.

Escribe mi más que admirada Julia Serbina, en ese  fantástico blog suyo, del que emana una prosa poética verdaderamente emocional, El Arte de Ser Libre, al que viene y va, que
"Si "escribir" es un acto de conversar desde el interior, pues el "no escribir" a veces significa renunciar el diálogo consigo mismo."

Y qué cierto es.

Feliz noche

Superar un obstáculo, a veces, es más complicado si no creemos que podemos hacerlo. Porque a veces una china en el zapato nos parece una roca en el camino. La mente lo puede ser todo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Feliz Navidad 2017...

A todos los lectores de este blog, con todo mi cariño y agradecimiento...


Dice Elisabeth Kübler-Ross que...

«Vive de tal forma que al mirar hacia atrás no lamentes haber desperdiciado la existencia. Vive de tal forma que no lamentes las cosas que has hecho ni desees haber actuado de otra manera. Vive con sinceridad y plenamente. Vive.»

jueves, 21 de diciembre de 2017

Ni todos sabemos todo, ni todos somos propietarios de la eterna razón; por eso es bueno aprender de otros y cómo no, dejarnos convencer.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

20.12.2017... Vive Liderandote!!!

Hoy ha hecho, y hace, uno de esos fríos que te insultan e inundan los huesos como dejándote paralizado en el tiempo.

Hemos tenido sol, no llueve y parece que el ambiente camina algo enrarecido.

Tal vez sean las fechas, no lo sé. Tal vez el cansancio de fin de año, que acumula los repasos de lo hecho y no hecho. El caso es que no duermo bien, no descanso lo que debiera y eso hace que me busque entre preocupaciones que, sin duda, rezuman lo absurdo.

Es en esos momentos cuando piensas o tu mente te hace creer que todo se viene abajo, en los que debes probarte como lo que verdaderamente eres: un líder de ti mismo.


Todos, absolutamente todos, no conozco a nadie que no, ni creo a nadie que diga lo contrario, hemos tenido o tenemos momentos de bajón. Momentos de esos en los que creemos que nos hemos equivocado en todo, en los que parece que todo sale mal, que se nos cae de las manos, en los que te vienen inseguridades sobre la dirección que llevas; momentos en los que echaríamos a correr no sabemos muy bien dónde, en los que nos subiríamos a una montaña y gritaríamos o que, simplemente, nos perderíamos en ese silencio con nosotros mismos porque no nos apetece saber nada, de nada ni de nadie.

Es ahí, en ese preciso momento, en el que debemos parar y agarrarnos a nuestro alma lo más fuerte posible, de tal manera que la fuerza nos obligue a reencontrar eso que todos escondemos y no sabemos utilizar porque no entrenamos lo suficiente, nuestra mayor arma: nuestra mente y la capacidad para liderarnos.

Liderarse uno mismo no es fácil, tampoco difícil.

Cada uno de nosotros tiene una fuerza interior capaz de superar una y otra adversidad, para ser quien queremos ser o ir a donde queremos ir. Solo tenemos que querer porque esa fuerza ahí está y estará siempre.

El maestro Epicteto decía: 
"El principal quehacer en la vida es éste: distingue entre las cosas, sepáralas y di: "Las externas no dependen de mí, el albedrío depende de mi. ¿Dónde buscaré el bien y el mal? En lo interior, en lo mío." Que en las cosas ajenas jamás hallarás ni bien ni mal, ni provecho ni daño, ni nada semejante."
Nos cuesta cambiar la forma de ver las cosas y eso nos perjudica enormemente.

Si cambias la posición, el ángulo, podrás entender, aceptar y estar en paz. Si quieres cambiar algo en tu vida debes ser capaz, también, de cambiar la manera de ver las cosas.

Interpretas el mundo con tu manera de verlo. Nada es siempre lo que parece.

Recuerda lo que dijo Buda
"Somos lo que pensamos. Todo lo que pensamos surge en nuestros pensamientos. Con ellos hacemos nuestro mundo."
Si cambias el modo de pensar sobre algo, ese algo cambia.

Realmente deberíamos mirar siempre lo que podemos hacer y no mirar el problema.

Es básico aprender a liderarte porque no es posible ser un buen líder, en cualquier ámbito de la vida, si a nivel personal no lo eres.

Si te lideras a ti mismo, si diriges tu vida, serás capaz de liderar todo.

Un auténtico líder tiene como base fundamental el liderazgo personal.

Es en momentos así, de incertitumbre, de cansancio, de errores, en los que debe salir de dentro ese tú líder. Debes elegir ser tu líder: cómo te gestionas o decides, cómo te relacionas.

Debes limpiar la paja, establecer objetivos y enfocarte en ellos. Centrarte y no mal utilizar tu tiempo.

Nuestro pasado no es determinante en nuestro futuro. Ninguno de nosotros tenemos escrita, todavía, nuestra biografía.

Somos humanos, todos lo somos aunque a veces algunos desgraciados que habitan por ahí,  se empeñen en demostrar que no lo son con sus actos repelentes. En general todos tenemos imperfecciones, limitaciones, traumas, inseguridades, carencias, miedos, defectos y complejos. Absolutamente todos, yo más que ninguno de vosotros.

Por ello, siempre el mayor enfrentamiento debe ser contra nosotros mismos y, sobre todo, buscarte, encontrarte y liderarte

Vive liderandoT.

Motivación: Mario Alonso Puig - Te construyes o te Destruyes

Dice Aristóteles que...

“La esperanza es el sueño del hombre despierto.”

martes, 19 de diciembre de 2017

No cabe duda que el paso de los años nos llena de canas y arrugas, pero también lo hace de experiencia. El sentido de la edad debe estar siempre en la mente y en el corazón, ni se arrugan ni envejecen.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Soy lo que he sido...



Soy lo que he sido
esencia, sed, vida, verso,
alzado al cristal
durmiente en madera
perfumado poema
de raíz en tierra.

JLM2017

Dice el Evangelio perdido de Santo Tomás que...

«El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo.»

domingo, 17 de diciembre de 2017

17.12.2017... Rarezas de diciembre!

Tiempo hacía que no llegaba al final de la semana tan cansado y, posiblemente, intoxicado de excesos varios. 

Parece que uno llega a estas fechas prenavideñas y todo es comer y beber, alejarte de lo sano y ocuparte de lo insano incluso en lo mental.

Llegué ayer de Barcelona, esa hermosa y bella ciudad de España a la que el tiempo me lleva de vez en cuando. Siempre que piso Barcelona, me empapo de un sentir poético-urbano que pocas ciudades me provocan.  Me llena su luz, su vitalidad y, por qué no decirlo, su elegancia artística.

Se encuentra ahora en período electoral, que concluirá en próximo día 21, y parece se tiñe de una especie de color siniestro, del que solo los que sabemos realmente de qué va o lo que supone, nos impregnamos de él. 



Nada es como parece desde fuera y todo puede ser más si se contempla en profundidad.

De Barcelona siempre me traigo momentos muy especiales. Esta vez ha sido ese paseo en un mercadillo navideño, bajo la inmensidad de la Sagrada Familia; el encuentro con Pablo Casado y Adolfo Suárez Illana; el sentir del viento frío, mientras recorres las calles del barrio Gótico; o, también, las reuniones profesionales que te hacen pensar que algo haces bien, más allá del privilegio, que ya es, de engancharte a ciudades así.

Nunca había contemplado detenidamente la Sagrada Familia. Lo hice de noche y también al levantar, en ese primer café. Más allá de creencias o ideologías, el esplendor y la belleza, la máxima expresión del arte que representa, para cualquiera con una mínima sensibilidad, le asombrará cada vez que contemple. Gaudí fue uno de esos genios de los pocos que ha dado, hasta el momento, el universo. La creatividad del hombre, bien utilizada, no tiene límites.

Y anoche, tras un día demasiado cargado de tensiones emocionales, la tradicional cena de las empresas en las que participo a nivel privado. Sentir proyecto, sentir equipo, sentir los aciertos en las personas, es signo de gratitud. No todo sale como quieres, pero lo que es cierto es que sin equipo, sin confianza, nada podría ser igual.

Hacer las cosas bien, o hacerlas mal, es algo que solo depende de nosotros. Cada día se aprende algo nuevo, incluso de nuestros actos.

Quien no espera nada de la vida siempre tiende a sorprenderse. Quién lo espera todo termina, irremediablemente, envuelto en frustraciones.

Son tiempos estos en los que te parece que todo aquel que te rodea se encuentra mejor que tú, pero no es verdad. Simplemente ves aquello que no quieres ver o te ciegas ante lo verdadero.

Siente uno, en estas fechas, frío interno y no sabe bien por qué. Son, posiblemente, estos días pesimistas que suelen engañarnos en navidad. Esos días en los que repasas y te quedas más en los errores que en los aciertos. Tal vez es que los aciertos siempre van acompañados de alegrías y compañías, en cambio los errores te dejan solo entre mil y un pensamientos.

Son días de ansiedades. De agobios provocados por, fundamentalmente, nosotros mismos.

Días en los que, más allá del encuentro festivo, te agotas en el lado oscuro de las cosas.

No podemos pretender que los demás sean como nosotros queremos que sean. Debemos valorar aquello que es cada uno, independientemente de que nos guste más o menos. Intentar ir al más allá interior, hasta dar con lo más importante que puede ofrecer una persona y que, normalmente, casi siempre, es el corazón.

Trata uno de llevarse consigo los corazones de las personas, como si fueran pequeños balones, para guardarlos en un cajón que abrir en momentos en los que necesita sentir que es mucho más que un calcetín anudado al pie que camina.

Quisiera escribir más pero el cansancio provoca la descomposición de las neuronas del cerebro. 

Estos días he aprendido que no siempre las palabras son poesía, a veces uno habla y golpea sin pretenderlo a quién menos lo merece.

Así que, terminemos el día... bailando!!


Qué fácil es hablar desde una posición acomodada. Nunca estamos satisfechos y eso es un problema vital.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Dice Ernst Jünger que...

La idea de pasar el invierno en costas soleadas entre los trópicos resulta agradable pero falsa. Queremos que el árbol de la vida tenga flores durante todo el año. Pero también en los trópicos a los árboles se les caen las hojas. La noche del invierno no nos resulta menos necesaria que la noche del día. También por lo que respecta al corazón tenemos que prestar atención a la marea alta y a la marea baja. Quien sólo quiere tener marea alta se expone a la rotura del dique. No podemos estar siempre exentos de dolores, no podemos estar sin sombra, tenemos que aceptar la melancolía. También allí hay dioses.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Abstraerse del ruido exterior no es fácil aunque a veces, para continuar con tu camino, es lo mejor que puedes hacer.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Marwan - La Vida Cuesta...

Este vídeo, así como la canción, es impresionante... ¡Grande Marwan!

Dice Ben Zomá que...

"¿Quién es sabio? Aquel que aprende de toda persona, pues fue dicho: De todos los que me enseñaron obtuve sabiduría; pues Tus testimonios son mi conversación".

miércoles, 13 de diciembre de 2017

13.12.2017... Las Reglas de la Vida de Tolstói.

Hace frío y paso la semana como buscando el incipiente constipado que, valga la oportunidad, mientras repaso las notas de los cuadernos del pasado año, también ocupó unos días, por iguales fechas. 

Me encuentro con uno de esos personajes, de los grandes nombres de la historia de la literatura, magnánimo y genial, mientras busco apuntes para un artículo sobre liderazgo. Hablo, ni más ni menos, que de el conde León Tolstói

Pensador ruso, escritor universal, autor de dos de las novelas más conocidas en la historia de la literatura, Guerra y Paz y Ana Karénina, cúspide del realismo, que además aportó excelentes ideas a la política, a la religión y a la ecología (habiendo influido en Gandhi y en Luther King, entre otros).



Tolstói en general llevó una vida única, apasionante y siempre repleta de acontecimientos. A los 25 años, en 1853, Tolstói ya había escrito esto: 
"No he conocido a ningún hombre moralmente tan bueno como yo, o tan dispuesto a sacrificar todo por un ideal como yo". 
Sinceramente, que alguien escriba algo así sobre sí mismo, dice mucho de la personalidad de este autor. Es claro que, además de ser un escritor extraordinario, prolijo, diríamos que le faltaba algo de modestia.

Tolstói fu un hombre que se diseñó a sí mismo y, cuando tenía 18 años, redactó una serie de reglas que, según él, había de seguir para llegar a la cima de la existencia.

Las reglas eran:

  • Despertarse a las 5am.
  • Dormirse no más tarde de las 10pm.
  • 2 horas permisibles para dormir en el día.
  • Comer moderadamente.
  • Evitar alimentos dulces.
  • Caminar 1 hora diario.
  • Visitar un burdel sólo dos veces al mes.
  • Amar a quienes les puedo servir de algo.
  • No tomar en cuenta ninguna opinión pública no basada en la razón.
  • Sólo hacer una cosa a la vez.
  • No permitir vuelos de la imaginación, a menos de que sean necesarios.

No conforme, más tarde añadió a estas otras que iban acotando y definiendo todavía más su ideal vital.

Prácticamente todas estas reglas podrían ser usadas ahora mismo, como ideal personal de cualquiera de nosotros, exceptuando, lógicamente, su regla de limitar la ida a un burdel a sólo dos veces al mes que, hoy en día, nos podría parecer un verdadero escándalo, al menos no algo asociado a un hombre de bien, pero debemos tener en cuenta que los tiempos eran otros. 

Lo que sí me gusta, por otro lado, es  que Tolstói, ya de muy joven, había identificado el problema de la multitarea y la fragmentación de la atención

Tolstói añadió, más tarde, estos otros preceptos:

  • No mostrar emoción.
  • Dejar de darle importancia a la opinión que tienen los demás de mí.
  • Hacer cosas buenas inconspicuamente.
  • Alejarse de las mujeres.
  • Suprimir la lujuria trabajando duro.
  • Ayudar a aquellos menos afortunados.
Como ven, según pasaban los años, Tolstói cambió la idea de ir dos veces al mes al burdel, a alejarse de las mujeres (entendemos de las mujeres del burdel, ya que el conde se casó a los 34 años y tuvo 13 hijos, en lo que, según las anécdotas, fue un matrimonio con ciertas turbulencia pero mayormente feliz). 

Destaco la gran preocupación que tuvo el escritor por buscar hacer el bien y hacerlo sin perseguir la gratificación y la recompensa de los demás. 

Bueno, pues así termino, tras una jornada de frío; encontrarte con textos así te hace reflexionar sobre aquello que siempre recalco: los que nos dedicamos a escribir y estudiar sobre temas que tienen que ver con el liderazgo, el desarrollo de las personas y las emociones, no inventamos nada, casi todo está escrito de una u otra manera según la época.
La dispersión provoca siempre malos resultados en lo que hacemos. Si apuntas a dos dianas a la vez lo normal es que no aciertes en ninguna. Centremos el foco.

martes, 12 de diciembre de 2017

Dice Steven Covey que...

"La mayoría de la gente invierte demasiado tiempo en lo que es urgente y no lo suficiente en lo que es importante."

domingo, 10 de diciembre de 2017

10.12.2017... Ciclogénesis Mental!

Hoy no he hecho deporte. No salí a correr esta mañana y me siento algo enfadado conmigo mismo. Tenía entre cansancio físico y una especie de vaguería climática. Excusas: simplemente no me he obligado.

Entramos en ese periódo del año en el que parece todo se ensombrece, además del clima, y por ello, más que en ninguna otra época, nos medimos con nosotros mismos.

Parece que Ana, así han bautizado al temporal que llega a la Península Ibérica denominado ciclogénesis, no solo altera los procesos atmosféricos con una borrasca profunda, con fuertes vientos y lluvias que provocan situaciones extraordinarias, en las que confluyen todos los factores climáticos extremos, sino que es capaz de alterarnos también a nosotros mismos en nuestro orden natural.




Yo quería, más allá del cuidado que hay que tener estos días ante las condiciones climáticas, poner el punto en lo positivo: este temporal va a limpiar la atmósfera, el ambiente tan enrarecido, seco, que nos acompañaba en los últimos meses.

¿Y por qué no provocarnos ciclogénesis mentales positivas? 

Pasamos por períodos más o menos tranquilos para, en ciertas épocas, caer en picado hacia un abismo del que no sabemos muy bien como salir porque tampoco tenemos claro como haber entrado.

Hay quién me dice, de vez en cuando, que desde un estado de cierta comodidad, al menos aparente, es fácil aconsejar a alguien que no solo vive una situación circunstancial de adversidad atípica, sino que vive sumido en un estado de negatividad mental y emocional continuada. Y en parte es cierto, lleva razón. A veces incluso creo que puede llegar a ser perjudicial aconsejar porque, desde la parte negativa, se entiende como que no tiene importancia, para el que aconseja, lo que le ocurre al otro.

Cuando alguien se niega a salir de donde está, es complicado llevarle hacia la zona iluminada, aunque esté a un paso de ello.

Mi gran amigo Epicteto, uno de mis maestros estoicos, que fue un esclavo romano pero que llegó a ser un gran filósofo, decía que
“Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas.”
Cierto es que nadie tiene por qué seguir siendo amigo de Epicteto, y menos después de leer las cosas que decía; ni tampoco tiene por qué ser un ferviente seguidor de la filosofía estoica, como es mi caso (la psicología positiva moderna, el coaching, la inteligencia emocional, han aprendido mucho de los principios estoicos). Pero este gran hombre, guste más o menos,  seguía diciendo que
“Si alguien se siente desgraciado, que recuerde que se siente infeliz por él mismo.”
No estoy diciendo, ni mi amigo estoico, que nos debemos culpar a nosotros mismos de lo que nos pasa, sino que nos demos cuenta de que nos pase lo que nos pase no tiene por qué afectarnos. Si nos afecta es porque permitimos que nos afecte.

¿Es esto una ciclogénesis mental? No. La ciclogénesis mental sería una revolución personal que nos provoque cambiar de actitud frente a las cosas.

Nuestra mente puede ser el principal enemigo de nuestra felicidad.

Son nuestros juicios, no lo que ocurre a nuestro alrededor, en todo caso, lo que nos provoca negatividad, ansiedad o estrés mental. Si conseguimos asumir esta responsabilidad que tenemos sobre lo que pensamos o sentimos, conseguiremos también encontrar maneras de salir de ese estado.

Sé que es difícil sacar fuerzas cuando se está bloqueado, cuando se está inmerso en una situación de negatividad, depresión, profunda.

Sé también que es muy fácil aconsejar desde un estado mental equilibrado o una situación vital cómoda. No todos en este mundo viven una vida medianamente acomodada y, por supuesto, no todos los que no lo viven están en una continua infelicidad o negatividad mental. Hay quién con nada, o con menos, son las personas más felices del mundo. Y esos que teniéndolo todo viven en una continua amargura. También los hay que se levantan cada día pensando en lo que tiene que hacer para vivir un poco mejor al día siguiente.

Sólo una persona con un equilibrio mental básico, positivo, puede aconsejar a otro o escribir sobre ciertas situaciones y experiencias para tratar de pellizcar o hacer pensar a los demás. Revolverles.

¿Por qué no buscamos lo positivo en vez de quedarnos siempre en lo negativo de las cosas, en el margen de la vida?

¿Por qué no reinterpretamos los acontecimientos? Aprender a relacionarnos con nuestras emociones, con nuestro pensamientos, con nuestra mente.

Todos, cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos envueltos en problemas. Unos serán más importantes que otros. Los importantes para unos no lo serán para los otros, y viceversa. Es nuestra decisión el cómo nos enfrentamos o el cómo nos sentimos frente a ellos.

Viktor E. Frankl escribió unas memorias sobre los campos de concentración, ya que él estuvo en uno de ellos y sobrevivió, que recomiendo a todo el mundo que no las haya leído, pero sobre todo se las recomiendo a aquellos que ven de su vida un problema del que creen no hay una salida y están inmersos en una especie de fracaso vital, llevan por título ‘El hombre en busca de sentido’. Al hilo de lo que estoy comentando, escribe:
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, la elección de su propio camino.”
Nuestras emociones surgen de lo que pensamos de las cosas, de los hechos. Son nuestras percepciones las que nos provocan un estado u otro. Por lo tanto, y dependiendo de cómo veamos un hecho, la manera en como nos enfrentamos a ello, en cómo lo enjuiciamos, podrá perturbarnos más o menos.

Lo que está mal está mal para todos, pero a cada uno le afecta de una manera porque cada uno controla en mayor o menor medida sus emociones o pensamientos. El cómo interpretamos los acontecimientos.

Los problemas no los crean los acontecimientos, sino cómo interpretamos nosotros dichos acontecimientos.


Una ciclogénesis es el desarrollo o la consolidación de la circulación ciclónica en la atmósfera (un sistema de baja presión). Se trata de un término paraguas para varios procesos diversos, todos los cuales dan lugar al desarrollo de una cierta clase de ciclón. Puede ocurrir en varias escalas, desde la microescala a la escala sinóptica. Los ciclones extratropicales forman ondas a lo largo de los frentes antes de ocluir más adelante en su ciclo vital como ciclones de núcleo frío. Los ciclones tropicales se forman debido al calor latente conducido por actividad de tormenta significativa y son de núcleo cálido. Los mesociclones se forman sobre tierra como ciclones de núcleo cálido y pueden conllevar a la formación de tornados. También formadas a partir de mesociclones son las trombas marinas, aunque a menudo se forman a partir de ambientes de fuerte inestabilidad y cizalladura vertical baja. 
Ciclogénesis es lo opuesto a ciclólisis —la disipación de un ciclón— y tiene un equivalente anticiclónico (sistema de alta presión) que se relaciona con la formación de áreas de alta presión: anticiclogénesis.  (Wikipedia) 

En resumen es el resultado de la convergencia de masas de aire frío con masas de aire cálido inestable. También conocidas como "bombas meteorológica" o "bombogénesis", consisten en la formación a gran velocidad de un nuevo ciclón, es decir, un sistema de baja presión. El fenómeno es extraordinariamente rápido, ya que la presión atmosférica baja en torno a 24 milibares en 24 horas o menos.
Como ya he dicho, un conjunto de factores atmosféricos que se unen, entre lluvia, viento, nieve que, más allá de la incomodidad y algún que otro destrozo que pueda provocar, limpian de repente el aire a lo mejor enrarecido por la estabilidad del tiempo.

Una ciclogénesis mental se la podemos producir nosotros mismos porque llegamos al límite de la explosión. Cuando somos conscientes, debemos cogernos la cabeza entre las dos manos, moverla de un lado a otro, respirar fuerte,  dejar entrar aire y humedad positiva, inspirar y expirar, vaciar nuestros pensamientos y limpiar de impurezas nuestra mente.

Buenas noches amigos aunque, antes... este tema para terminar el día...