domingo, 30 de abril de 2017

Dice Marco Aurelio que...

"Todo lo que escuches es una opinión, no un hecho. Todo lo que veas es una perspectiva, no una verdad."

sábado, 29 de abril de 2017

Lo bueno siempre dura poco porque el tiempo corre rápido. Deberíamos estirar más los tiempos, que son nuestros momento‬s.

viernes, 28 de abril de 2017

28.04.2017... Elucubraciones de viernes con Nacho Vegas!

Llegar al viernes en semanas que se vienen convirtiendo, en los últimos tiempos, en un verdadero disparate, es como llegar a ese oasis poético que te permite deleitarte en momentos en los que el deseo se escapa por las ranuras del tiempo.


Y saltas. Metes un salto en el que no sabes, ni siquiera piensas, dónde está el suelo. Pero saltas.

Los viernes son así. Tratamos de hacerlos así. Así los vivimos, exclusivamente, porque deseamos hacerlo; disfrutar de ciertas conversaciones que no siempre son como quisiéramos, pero que enriquecen la vida y el camino o, por qué no, tratar de convencer de que no son gusanos lo que la carne poco hecha deja entrever al cortar con el filo escurridizo del cuchillo. Y tal vez que el cava, que moja unos labios a media luna, no sea el mismo que en los míos.

Los viernes nos hacen descubrir la verdadera democracia de la vida, que no es más que dejarse llevar por el sentido permanente del presente.

Y llega la noche y descubres, ya en casa, que la semana no fue tan mal porque hubo viernes. Que la semana se puede llenar de música y versos porque, aunque llegues sediento, terminas por satisfacer ese ansia de versos mientras el mundo se va haciendo, no sé si un poco más malo o mejor.

Antes de ayer comentaba un amigo, de esos que son, de esos que siempre inspiran voluntad de ser, que para qué pensar en mañana cuando lo importante es vivir el hoy. Casi inspirado en mi gran Montaigne, no deja de tener razón y hasta para ello, sinceramente, hay que tener voluntad de ser.

Así que yo ahora, ya recostado en este sillón, manos al cuaderno y en el iPod este Nacho Vegas, que canta ‘Un día usted morirá‘, me acurruco en mis recuerdos y me dejo llevar con los textos que leo y releo encontrando siempre, en cada línea, una mota de ese instante que uno, a cada paso, no deja ni dejara de vivir.

Y seguro que, leído esto, alguien dirá o pensará esa poética frase: "¡¿Pero qué dices!?"



El atractivo y la Barba: de dónde no hay no se puede sacar...

Dice Imbré Biná que...

"Si no aspiras a grandes cosas, no lograrás ni siquiera cosas pequeñas"

jueves, 27 de abril de 2017

‘El arte de vivir mejor' por Pedro Martínez Ruiz


- Averiguar cuál es el propósito de tu vida. “El primer paso para conseguir lo que queremos es precisamente saber qué queremos”. Ya lo destacaba Warren Bennis, padre del Liderazgo.



- Salir de tu zona de confort, con 9 propuestas: el momento es hoy, decisión, acción, foco, felicidad, no darle vueltas, optimismo, simplicidad y protagonismo (no ir de víctima, sino de ganador/a).



- Cultivar tu talento: hay un talento natural (predisposición) y uno adquirido (10.000 horas). Víctor Frankl: el talento no lo inventamos, lo “identificamos”. Pedro nos presenta 34 talentos (Gallup) y cinco dominantes (Buckingham y Clifton).


- Entrenar la resiliencia (sobreponerse a los golpes).


- Superar las creencias limitantes (efecto Pigmalion) y aumentar tu motivación (desenmascarando seis falsos mitos y con 12 útiles herramientas).


- Sacar partido a tu Inteligencia Emocional (las personas EI comparten 10 características). “Las emociones positivas nos proporcionan beneficios importantes”.


- Enfadarte menos (“la persona que te enfada te domina”). El cortisol se reduce con buena alimentación, sin bebidas excitantes, sueño, relajación.


- Estirar el tiempo: planificación, concentración, asertividad, consciencia (“haz pronto lo que no te gusta”), delegación, movimiento.


- Decidir ser feliz. El Dalai Lama tiene 18 reglas al respecto (www.guioteca.com/autoayuda/dalai-lama-sus-18-imperdibles-reglas-para-vivir-con-plena-armonia/).


- Estar presente (mindfulness).


- Disfrutar de la calma que da el perdón.


- Dar sin esperar nada a cambio (Generosidad).


- Beneficiarte de la música, del sentido del humor.
No es lo mismo un cielo claro y luminoso que uno oscuro y nuboso. Cierto es que tras lo oscuro siempre está lo claro.

miércoles, 26 de abril de 2017

Esos otros momentos...


Dice Ajahn Chah que...

"Hay dos clases de sufrimiento: el sufrimiento que lleva a más sufrimiento y el sufrimiento que conduce al fin del sufrimiento. El primero es el dolor de aferrarse con vehemencia a los placeres efímeros y la aversión por lo desagradable, esa lucha constante de la mayoría de la gente, día tras día. El segundo es el sufrimiento que proviene de permitirse apreciar, en su totalidad, el cambio permanente de la experiencia - placer, dolor, alegría y enojo – sin temor ni represión. El sufrimiento de nuestra propia experiencia nos conduce a la ausencia de temor en nuestro interior y a la tranquilidad."

martes, 25 de abril de 2017

25.04.2017... El Samurai

Vivimos unos momentos sociales de verdadera incertidumbre. 

Trato de refugiarme en mis cosas, pero no puedo caminar ajeno a lo que ocurre alrededor ya que, de una u otra manera, nos afecta. 

Cuesta mucho no recordar etapas que han pasado y formado parte de la vida de uno; etapas en las que con sus errores, pero también con algún que otro acierto, parte de la vida me quedó en ese camino.


Ahora que vivo más envuelto en la filosofía y la poesía, con un pequeño hilo fascinante que me mantiene unido a la defensa de lo local y agitado siempre con mis proyectos empresariales que, en el día a día, me quitan tiempo pero me mantienen con los pies en lo real, veo algunas cosas desde un lugar privilegiado y, tal vez, con esa sensación acertada de que hay momentos para estar y momentos para no estar. 

Puede parecer una estupidez, o no, pero como seguidor de Marco Aurelio, estoico, a veces creo que lo oportuno fue lo oportuno. Él, en aquel entonces, tras haber sido cabeza del Imperio de Roma, poderoso, prefirió refugiarse de las tentaciones del ego mediante filosofía, sabiduría y estoicismo

Un ejemplo más que nos da la historia.


Cada uno tenemos nuestro momento, siempre lo he dicho y defendido;  a veces, siempre,  forzar situaciones absurdas llevan a generar desastres importantes de daños sin solución.

Cuando un castillo se derrumba, todo lo de abajo, por muy bueno estable que parezca ser, queda enterrado. Eso pasa siempre en la vida, en la empresa o en el mundo político.

Algunos han disfrutado de un merecido y respetable poder gracias al trabajo de muchos que, con esfuerzo y sacrificio, se ilusionaban cada día por conseguir buenos resultados. Esos pocos están consiguiendo con su aptitud, con su presunto hacer, que se pierda no sólo todo el camino recorrido sino la ilusión y confianza que es lo más difícil de recuperar. 

Sé lo que dicen unos y otros, lo que opinan otros y unos, sobre lo que ni saben ni conocen. Asumo que haber tenido el privilegio de vivir una etapa fascinante y repleta de no pocos sacrificios personales, errores pero también muchas satisfacciones personales, finalmente hace que cada uno limpie sus miserias tratando de echar pelotitas, que no pelotas, contra quien ni siquiera han visto o conocen. 

Pero da igual. Tengo un privilegio que he conseguido a base de tiempo y meditación: libertad. Y la libertad te permite distinguir entre guerrillas de pelotillas de papel o guerras que realmente merezcan la pena. Las batallitas tontas quedan para los tontos.

Casi todo vale, y digo casi todo. 

No entraré en juegos de hazmerreír o aburridos, menos en el juego de aquellos que están totalmente deslegitimados hasta para pedir explicaciones a los demás de absolutamente nada. La seriedad ante todo.

Uno ha conocido y vivido una etapa que pasó ya; por suerte, o por circunstancias, o por la casualidad de no estar en estos momentos donde estaba, hace que me alegre profundamente y me sienta cada día más feliz. 

Y hoy voy a terminar con uno de esos cuentos sabios que me encantan. Es anónimo, como casi todo lo bueno, y se titula 'El Samurai'. El verdadero significado de Samurai es: el que sirve y vigila...
Hace mucho mucho tiempo, en el lejano oriente, y más concretamente en Japón, vivía cerca de Tokio un respetado samurai, que había llegado ya a anciano, tras innumerables batallas ganadas con honor.
Su tiempo de guerrero en el campo de batalla había pasado, y ahora, este sabio samurai, se dedicaba a impartir sus enseñanzas a los más jóvenes, pese a que se seguía creyendo la leyenda de que era capaz de derrotar a cualquier adversario, por muy temido que fuese.
Una tarde de verano, apareció cerca de su casa un guerrero conocido por sus malas artes y poca caballerosidad. Le conocían por ser provocador y no tener el mínimo escrúpulo. Le gustaba molestar a su adversario, hasta que éste, movido por la ira, realizara un movimiento, lo que utilizaba para atacar por sorpresa. Cuentan que jamás había sido derrotado. Y esa tarde quiso probarlo con el anciano samurai para hacer más grande su fama.
A pesar de la oposición de los estudiantes, el sabio samurai aceptó el desafío, y la contienda comenzó. El guerrero, fiel a sus malas artes, empezó a insultar al sabio samurai, llegando a tirarle piedras e incluso escupirle en la cara, además de gritarle todo tipo de insultos e improperios dirigidos contra él pero también contra sus ancestros.
Así se sucedieron los minutos y las horas, sin respuesta alguna del sabio samurai, que permanecía impasible. Pasada la tarde, ya exhausto y ciertamente humillado, el irreverente guerrero se dio por vencido y se fue.
Los aprendices de samurai, indignados por los insultos que había recibido el maestro y a los que no había combatido, le preguntaron:
– Maestro, ¿cómo habéis podido soportar toda esta indignidad? ¿Por qué no blandísteis vuestra espada aunque supieras que ibas a perder la lucha, en vez de ser cobarde delante nuestro?– preguntaron.
A lo que el maestro les cuestionó:
– Si alguien llega con un presente y no lo aceptáis, ¿a quién pertenece el regalo?– les inquirió.
– ¡A quien lo vino a entregar!- Respondió un alumno.
– Pues lo mismo vale para la rabia, los insultos y la envidia… – Respondió el maestro samurai – …Cuando no son aceptados. Siguen perteneciendo a quien los llevaba consigo.
Anónimo


Feliz tarde y noche, amigos y chavales que pasáis por aquí vuestro tiempo...
Una fina línea separa el éxito personal y profesional del fracaso. Lo más sensato es mantenerse siempre en la línea.

lunes, 24 de abril de 2017

Luis Fonsi - Despacito ft. Daddy Yankee

Vamos a poner algo de música a este lunes...

Dice Elias Canetti que...

"Mi esencia, en cambio, es rechazar y odiar cualquier muerte. No considero imposible que en algún momento llegue a aceptar más o menos mi muerte, pero jamás la de otro. Es tan seguro, lo siento con tal intensidad, que podría encabezar con ello mi pensamiento y mi mundo. Es mi Cogito ergo sum. Odio la muerte, soy así. Mortem odi ergo sum. Y eso que esta frase omite lo más importante, el hecho de que odio cualquier muerte." 

domingo, 23 de abril de 2017

23.04.2017... Remediar lo remediable...!

Tuve ayer un impulso de escribir, en este cuaderno virtual mío, algo de lo que voy recogiendo en el de papel. No lo hice, creo fue un acierto. Todos nos conocemos y uno se conoce a sí mismo como si a sí mismo se hubiese parido. Lo mejor que pude hacer es no vomitar, cuando uno vomita sale de todo sin control.

No es fácil que en momentos no penetre en uno la tristeza. A veces nos llega sin motivo, otras la esperamos, simplemente porque en el entorno los motivos casuales aparecen como deshilachados.
Por mucho que estudiemos la mente, por muy amante del positivismo o el liderazgo emocional, el coaching, a veces caes sin querer en ese estado que te hace cuestionar mucho de lo que te habita. A veces lleno de razones, otras no tanto.



De cómo pasa el tiempo te das cuenta solo cuando te paras a pensarlo. Por eso algunos prefieren no pararse o no pensar.
Si repasamos la vida nos damos cuenta de lo mucho que hemos hecho, pero también de lo tanto que hemos dejado de hacer.
Voy terminando cuadernos y me apena,  sé que cada página de notas que termino no la volveré a escribir.

Cuando estoy así, triste, cansado y reflexivo, me espoleo en exceso sin más razón que ese mero pensamiento de exigencia que siempre me recorre el cerebro. 

Estoy inmerso estos días en el acopio y corrección, para la editorial, de lo que será mi nuevo libro. Es el primero de tres pendientes de publicación. El exceso de trabajo, el desorden y falta de tiempo ha conseguido que haya pasado demasiado desde aquél último, '¿Por qué no te lees?', y ahora se acumule la corrección de nada menos que tres que necesito vitalmente publicar. Éste que corrijo y que, como digo, será el primero de los tres, es el segundo volumen de mis Aforismos/Soliloquios/Diarios. Ando pensando en subtitularlo Diaforismos. Al fin y al cabo, casi todo lo escrito surge en ese primer instante del día en el que fuerzo la mente a un pensamiento, reflexión, diálogo conmigo o consejo motivador. 

Mientras corrijo, he releído algunos de los textos de los cuadernos del año 2008 al 2012 ('¿Por qué no te lees?'). Merece la pena recordarse, recordar pensamientos, textos y reflexiones que, leyéndolas ahora, te hacen sentir, de alguna manera, acertado o confuso. Visto lo que todos ven, leen o escuchan diariamente en las noticias, tal vez lo mejor que podía haber pasado fue lo que pasó; cierto es también, por qué no decir, que lo que fue para bien en algunos ámbitos de la vida, en otros tal vez influyese negativamente.

Terminé el cuaderno del año 2012, el anterior volumen, con este aforismo:
"Lo substancialmente positivo de cada uno de nosotros es que no dejamos de buscar los límites de nuestro camino." JLM/2012
Ahora que vuelvo a leer, me viene que ni al pelo.

Cuesta mucho tiempo y esfuerzo conseguir buenos hábitos que den resultados saludables; en cambio, en muy poco tiempo, nos adaptamos con rapidez a malos hábitos que se instalan en nosotros y destruyen lo bueno conseguido. 

Deshacer los malos hábitos es muy difícil, pero no imposible. Es incómodo romper y volver a encontrar esa disciplina que vaya equilibrando el cuerpo, la mente y la capacidad de recuperar el buen hábito. Somos demasiado cómodos, encontramos siempre las mismas excusas.

Esta mañana salía a correr cansado, apático. Pero he salido a buscar ese magnífico sol con unos kilómetros de running. Mi forma física no es la deseable. Recordaba, conociendo que hoy se celebraba el Maratón de Madrid, que mi último maratón lo corrí en el año 2012. Mi estado físico, en aquél entonces, era fantástico: mis hábitos, orden y disciplina, también. Ahora me cuesta un horror terminar mis 16 kms de algunos domingos, pero es que encuentro mil excusas para no salir a entrenar entre semana. 

Mis hábitos negativos se comieron los positivos. Esta falta de voluntad demuestra, también, por qué no decirlo, una falta de liderazgo con uno mismo. Pero todo lo que debe cambiarse puede cambiarse. Tan solo son decisiones: decisiones con uno mismo. Tal vez sean las más difíciles, sobre todo cuando nos hemos acostumbrado a un desorden cómodo, a un entorno en el que nos escudamos, o a esa vida que nos lleva y que permitimos lo haga. Se puede hacer todo.

Debemos tomar conciencia de ello. Mirarnos, vernos, contemplar lo que hay alrededor, lo positivo y negativo.

Ser honestos en nuestras reflexiones, tener muy claro lo que deseamos y tener claro, realmente, lo que estamos permitiendo si no nos ponemos a ello.

Es absurdo resignarse o escondernos en la excusa fácil. Ayer, reflexionando sobre otros temas, me daba cuenta de que muchas veces las cosas ocurren porque antes no hemos puesto remedio para que no ocurran. Otras ocurren porque tienen que ocurrir pero  ¿por qué dejar que ocurran aquellas que sabemos hay posibilidades de que ocurran y por dejadez no ponemos el remedio con antelación? Sabemos que el suelo de la ducha resbala, conocemos de personas que tienen accidentes de gravedad una y otra vez, pero no lo remediamos hasta que somos nosotros los que caemos y de milagro podemos contarlo.

En la vida es un poco lo mismo: si caminamos continuamente por suelos resbaladizos, lo normal es que terminemos por caer.

Siempre hay un ángel que nos cuida, pero esos demonios siempre rondan por ahí.
Pensar que no tenemos límites es un error. No es la edad lo que nos limita, es el uso que hacemos de los años.

sábado, 22 de abril de 2017

Dice Séneca que...

"Recuerda cuántas veces has perseverado en un propósito, cuántos días han pasado cómo te habías propuesto, cuándo has sacado provecho de ti mismo, cuántas veces tu rostro ha estado sosegado, y tu ánimo intrépido, qué obras has practicado durante tu larga vida, cuántos te la han saqueado sin que tú advirtieras lo que perdías, cuánto tiempo te han hecho perder inútiles dolores, estúpidas alegrías, ávidos deseos, agradables conversaciones; verás cuán poco te quedó de lo que era tuyo. Entonces comprenderás que es prematura tu muerte. ¿A qué culpar entonces? Vivís como si la vida tuviera que durar siempre; nunca se os ocurre pensar en vuestra caducidad; […]"

viernes, 21 de abril de 2017

Ni para todo hay tiempo ni el tiempo está para todo. Cuando las cosas se pueden hacer se hacen, cuando no se puede pues no se hacen. Forzar la marcha nunca es positivo.

jueves, 20 de abril de 2017

20.04.2017... ruído!

Qué curioso que cuando vuelves a iniciar la actividad, después de unos días de desconexión, practicamente total, es como si mucho de lo que haces lo comenzaras de nuevo. 

Es esa sensación que te lleva a la reflexión de si todo aquello que haces, que emprendes, realmente merece la pena para algo.



Cuando abandonas los silencios del campo y te sumerges, nuevamente, de cabeza, sin freno de mano, en la ruidosa ciudad, tu mente queda pervertida al instante. Son pocos los instantes poéticos que quedan y merece la pena buscarlos, en el brillar de unos ojos o la humedad de una sonrisa.

Vivimos momentos de tormentas mediáticas y eso hace que cada vez añore más el campo y busque esos instantes de serenidad que se me hacen más que necesarios, fundamentales.

No sé si me falta concentración o si me falta vida. Nuestras palabras son vida porque forman parte de la misma. De ahí el tratar siempre de hablar en positivo.

Y hoy, que pensaba todo podía ser más poético, finalmente desemboca en otro accidental contratiempo, importante, sufrido, que va trastocando los momentos y nos indican que los años pasan sin remedio; debemos ir enderezando el caminar porque, entre tanto tiempo que utilizamos para tantas absurdeces, se nos va requiriendo de ese tiempo que, más que un deber, debe ser de agradecimiento a los que tanto han dado por nosotros.

Y así voy a terminar hoy, entre dolor de cabeza, entre revuelo mental y entre nostalgia de días pasados: ese olor a campo, ese caminar por un Retiro poético, esa mente ajena a todo ese mundanal de ruido del que nos terminamos por rodear a la mínima.

Dice Stephen Crane que...

"El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino" 

martes, 18 de abril de 2017

Si sabemos lo que queremos por qué no generamos un plan y pasamos a la acción sin parar hasta conseguirlo?‬ Porque vivimos en un estado de comodidad permanente y nos aterra el cambio. Acción amigos, salgamos de ese estado de comodidad.

lunes, 17 de abril de 2017

Momento Payaso...


Todos tenemos un momento imbécil, un instante payaso. 

Ese ese momento en el que no sabes por qué, o sí, pero te dan ganas de saltar y reírte de ti mismo. 


Debemos reírnos más de nosotros y hacer un poco el payaso de vez en cuando: es saludable.

Para que un proyecto tenga éxito debemos acostumbrarnos a que el camino esté lleno de baches que nos harán caer e intentarán hacernos perder la ilusión. Pero siempre arriba, el mayor éxito es no dejar de creer.

domingo, 16 de abril de 2017

16.04.2017... Del campo a la ciudad!

Ahora que miro el infinito azul, que me doy cuenta que hay momentos que llegan a su fin -que, sin duda, traerán otros- es cuando más siento, o presiento, ese espacio de tránsito que le lleva a uno del campo a la ciudad, del oxígeno vital al desconcierto casi siempre voluntario.

Lo que más nos cuesta comprender es quién somos nosotros. Qué sentido tiene vivir o qué sentido tiene, también, el morir de la forma que vivimos.

Si pensamos siempre que todos son, o deben ser, iguales a nosotros no sólo supone un error de forma y fondo sino un empobrecimiento de nuestra existencia.

La diversidad y la pluralidad enriquece nuestras vidas.

Por eso unos disfrutan del silencio y otros del ruido en la ciudad. Unos prefieren el mar y otros la montaña. Pero todo lo diverso es bello, como bellos son los versos que se componen de diferentes emociones.

Ya lo escribía, el otro día, en esas 'Notas desde aquí'...

La poesía lo engloba todo. Es dolor, amor; es pasión, vértigo; sufrimiento, es injusticia. La poesía es vida como vida es contemplar la caída del sol por allá.




No soy muy viajero, y no sé si algún día, si la vida me acompaña, cambiaré el no ser por el serlo. Casi todos los lugares que he conocido se lo debo, fundamentalmente, a mis actividades profesionales.

¿Cómodo? Tal vez. Encuentro e imagino en los libros aquello que deseo conocer fuera de mi.

Un paseo por el campo, un pueblo, unos tacos de queso y una copa de vino, o, simplemente, un libro y mi cuaderno; suficiente para hacerme sentir instantes felices.

Así he disfrutado de los caminos del pueblo, en estos días, como nunca. He recorrido unos y otros a pie o en bici, solo o con mi hijo, degustando y embriagándome de un paisaje abierto, llano, pero inmensamente bello a los ojos de quien ama y desea ver aquello que a la vista del poeta son sencillas emociones y versos.

La siembra que crece, las lindes, los olivares y viñas que reciben un sol mágico y seductor.

En estos paisajes, recorridos por romanos, musulmanes y cristianos, que nunca fueron atractivos de habitar porque carecían de esas frondosas bellezas que adornan otros rincones de nuestra península pero que, al menos, el agua abundante servía de reclamo para la parada en el paso.

Cada uno es dueño de ver las cosas como le venga en gana. Faltaría más. Algunos acostumbran su vida a ver tormentas donde la paz del sol acompaña; otros, en cambio, buscamos la luz cuando el cielo se llena de nubarrones.

Yo soy capaz, como ahora, de contemplar la belleza de esas piedras que engalanan aquella linde para dividir unas tierras de otras.

Valorar lo que tenemos es imprescindible para no desear lo que no tenemos. Creemos que nos falta siempre algo, porque somos privilegiados en la vida y constantemente nos cansamos y buscamos o envidiamos eso otro que en el momento no está dentro de nuestras posesiones. Poseer. Toda nuestra vida gira en torno del 'tener y poseer', del acumular.

Comienzo a cansarme de esas personas que constantemente se quejan y no disfrutan ni valoran lo que tienen.

La vida es, ya en sí y por sí, un privilegio.

Uno de mis mayores privilegios, por los que doy gracias cada día que despierto, es este campo, este pueblo en este paraje que puede no valer nada o valerlo todo. Depende cómo se mire.

He despertado esta mañana, como todos estos días, con una luz inmensa que atravesaba hasta los muros de la casa. Mientras tomaba algunas notas en mis reflexiones matinales, desde la ventana podía ver la inmensidad del campo, el despertar de la vida con los cantos de los pájaros y ese sonido orquestal del viento en las ramas de los árboles.

Es verdad. No estoy en plena montaña pirenaica, ni en una idílica playa del Caribe; he decidido, nuevamente, no pasear por las calles de París ni visitar las cúspides del arte griego. He querido buscar la tranquilidad, el sabor de lo auténtico, el perfume de mis raíces que en estos días me acompañan y me recuerdan de dónde vengo y por dónde debo ir. Es el campo. Este campo.

Cada vez necesito llenarme más de positivismo. Siento  que pensar en negativo hace perder el tiempo porque tiempo es lo que no tenemos y debemos llenarlo de todo lo positivo que tengamos. Todo es positivo si lo queremos ver. 

Es en estos días en los que uno se siente resucitado, lleno de nueva energía y con la capacidad, pasión e ilusión necesaria para enfrentarse , nuevamente, a esos proyectos que uno tiene entre las manos y que de una u otra forma, aunque descolocan, también llenan la vida.

Es verdad que cuando uno escribe también va enfrentándose, casi sin darse cuenta, consigo mismo. Es cuando más cuenta se da uno de lo que le sobra o más de lo que le falta.

He leído estos días a Salvador Pániker, la última entrega de sus fantásticos diarios, 'Adiós a casi todo'. La casualidad de la vida hizo que Pániker falleciese días antes de ver el libro publicado. 

"Se debe escribir siempre desde la vida, o, al menos, desde lo que queda de vida. Para ser más exactos: no es que se deba escribir desde la vida, es que sólo se puede escribir desde la vida."

También me acompaña ese librito de Miguel Ángel Martí, 'La Serenidad. Uno actitud ante el mundo' que tanto me lleva, sin querer, a Séneca; y 'El Idiota', inmensa novela de Dostoyevski.

Una parte de mi se queda en mis libros, como una parte de ellos queda siempre en mi. Una parte de mi se queda en estos caminos, como parte de estos caminos se vienen conmigo.

Toca volver a la normalidad, o eso que nosotros creemos que es la normalidad de nuestras vidas, pero que no es más que un sin vivir constante. 

Y así vamos llenando cuadernos, así van llenándose las páginas de líneas que posiblemente carezcan de sentido en innumerables ocasiones, pero que son los pasos, como esos que voy dejando en el camino.

Pocos entienden esto, a veces ni siquiera yo lo entiendo. Tampoco entiendo a los que entienden lo que yo entiendo, como no comparto tampoco con los que no entienden lo que sí entiendo. Han conseguido terminar con la España rural, esa España que fue un valor, nuestro valor; que en el resto de Europa supone la raíz, el encuentro: el pueblo. Se denostó ese pequeño espacio como tal, al pueblerino y se apostó por las capitales, por el señoritismo casposo.

Ahora echamos de menos los pueblos, los buscamos, pagamos porque nuestros hijos sepan lo que es pisar esa tierra de la que comemos, o se den un porrazo mientras corren por un camino lleno de piedras.

Otros lo tenemos y ni lo disfrutamos ni lo valoramos como deberíamos. Tal vez será tarde cuando miremos atrás, suponiendo que podamos mirar.

Así terminan estos días de la Santa Semana. Mi encuentro o progreso espiritual no pasa por la celebración de estas festividades. Ni siquiera sé si en vez de encontrarme, lo que estoy haciendo es perderme mas todavía en esa búsqueda del Ser, de mi ser. Pero aquí, en estas calles, desde el máximo respeto, me recreo con las tradiciones que son las nuestras, las de ese Minaya entre católico y agnóstico, como casi todos los pueblos de esta España que, tras aquella intelectual y vanguardista república del '31, quedo abocada a una extrema educación católica.

Aquí, así, van terminando ya estos días poco deportivos, muy envueltos en la gastronomía manchega y, eso sí, recogidos en el olor de las tierras y el verde que ahora inunda los campos mientras ese sol termina por ponerse, otro día.

Del campo a la ciudad...

Dice Maimónides que...

"Acepta la verdad de donde sea que venga". 

sábado, 15 de abril de 2017

Si la vida te ofrece un desafío es que estas de suerte, así que plántale cara y a por ello.

viernes, 14 de abril de 2017

Si somos conscientes de estar haciendo algo mal y seguimos adelante, somos culpables de las consecuencias. ‬Pongamos remedio antes de arrepentirnos.

jueves, 13 de abril de 2017

13.04.2017... Notas desde aquí...

Intentar no dejar de agradecer, llenarte de esa luz rojiza que absorbe cada mirada cuando el sol se pone en cualquier punto por el que le mires. En Minaya descubres que es ese espacio como el que puedes encontrar en un desierto, ese pequeño charco de agua rodeado de arena, podemos mojar nuestros labios por cualquiera de sus lados, es indiferente, nos quitará la sed.

Me cuesta dibujar, casi escribir, un sentimiento. Me cuesta transmitirlo y por eso, a veces, trato de convertirlo en verso. Solo los versos aligeran de emociones mis pensamientos.

Ahora, en la paz de esta noche en la que el cielo me ofrece infinidad de estrellas, me quedo con una, esa que allá en ese infinito me brilla chispeando una sonrisa que solo yo reconozco en ese firmamento.

Cómo somos los que somos. Qué poco somos aquellos que de vez en cuando dejamos de ser.

No sé si Minaya, este Minaya, además de pueblo es solo serenidad o, simplemente, la serenidad es de lo que me lleno cuando estoy aquí. Minaya es paz y sosiego. Es quietud y silencio. No es un pueblo diferente. Minaya es como otros muchos pueblos españoles que van perdiendo su gente porque los mayores van dejando la tierra camino del más allá y los jóvenes buscan en el más acá El Progreso que las administraciones han ido arrancando a los lugares como este.

Todo estaba predeterminado desde el principio. Todo sigue una estrategia desde comienzos del siglo pasado: arrancar a las gentes del campo, de lo rural, y amontonarlas en esas ciudades sin alma.

'18 pasos para recuperar la Alegría' por Cristina Soria

1. Buscar el origen de nuestra tristeza y verbalizarlo. Herramientas: Bucear en tus valores, La Rueda de la Vida, Qué necesitas darte que no te das.

2. Observar nuestras emociones. Emociones primarias (adaptativas y desadaptativas) y secundarias. Crear un diario emocional.

3. Examinar nuestras relaciones (qué aportas y qué recibes de ellos). Vampiros energéticos.



4. Tomar consciencia de nuestros pensamientos. Herramientas: Escucha a tu mente, La Línea de la Vida.

5. Matizar las palabras y la posición de nuestro cuerpo. Herramientas: la Importancia de las palabras, El Poder de la Sonrisa.

6. Redecorar nuestra vida (desprendernos de lo que ya no usamos). Herramienta: Ordena tu Hogar.

7. Organizar nuestro descanso. Herramientas: Observa tu descanso, Relájate, Medita. Dedícate tiempo, Piensa en ti.

8. Comer bien (dieta equilibrada). Alimenta tu ánimo. Herramientas: Registra los alimentos, Comer y Sentir (autosabotaje).

9. Hacer ejercicio y recobrar la energía y el buen humor. Herramientas; Plan de ejercicios básicos, de nivel medio y de nivel avanzado. Plan HIT (High Intensity Training). Organiza tu Tiempo.

10. Cambiar de apariencia y apostar por colores que nos animen. Los colores dicen mucho de nuestro estado emocional (cromoterapia).

11. Reencontrarte con los aromas. Aromaterapia. Herramienta: Identifica aromas.

12. Practicar el perdón y la gratitud. “Lo que resiste, persiste; lo que se acepta, te transforma” (Jung). Herramientas: Aprende a Perdonar, Escribe tu diario de Gratitud.

13. Colaborar en actos solidarios. Herramienta: Acciones solidarias,

14. Poner un poco de humor en nuestras vidas. Herramientas: Mira más allá de lo que ves, Enumera y describe tus complejos, Entrena tu sentido del humor, Juega a las perspectivas.

15. Ilusionarnos y caminar hacia nuestros sueños. Herramientas: Despídete de tu Tristeza, Diseña tu nueva Vida.

16. Observar nuestras posibilidades (objetivos MARTE). Herramientas: Determina tus Metas, Reconoce tus posibilidades.

17. Aceptar los momentos de tristeza. Herramienta: Averigua si eres víctima o Protagonista.

18. Reforzar lo aprendido y nuestra positividad. Herramientas: Comprueba lo que has aprendido,

Dice la Biblia que...

"¿Quien es el hombre que ama la vida para el bien? El que se aparta del mal y hace el bien, pide la paz y la persigue" Salmo 34:13-15

miércoles, 12 de abril de 2017

Lo único que no recuperaremos jamás es el tiempo que perdemos, el resto siempre se puede cambiar o recuperar.

lunes, 10 de abril de 2017

Nuestro mayor problema en la vida es que nos creemos permanentes y no asumimos que estamos de paso. ‬Perdemos más que ganamos tiempo, vivimos sin vivir el momento presente. La vida es o no es. Hoy vivamos mientras podamos.

domingo, 9 de abril de 2017

09.04.2017... Recuerdos de Minaya III.

Miro, desde la ventana de mi casa el camino. 

Se pone el sol, como cada día y los cielos buscan ensayos de color, que bailan al son del compás que les produce su luz mientras la luna llega.

Es mi guarida. La guarida de ese pacífico y silencioso guerrero de versos, que pelea día a día contra molinos de viento, ficticios gigantes, que sacuden sus brazos en la ciudad. Aquí, desde aquí, todo es posible porque todo es invisible.



Rezuma paz y serenidad, simplemente es lo que busco.

Hace siglos, el campo que desde aquí diviso, era exactamente el mismo, hermoso; el sol se ponía exactamente igual que hoy, mientras grupos de romanos paraban a repostar por aquí y llenar de agua sus cantimploras en el pozo; caminaban desde la mediterránea Carthago Nova, Cartagena, hacia el interior de la península. 

Ahora, el progreso, coincidió en que una carretera cruzara desde la calle Real, de entrada al pueblo desde la Nacional 301, hacia la carretera de la Estación. Se evitó el tráfico, sí, pero se evitaron también las paradas, como aquellas que romanos y más tarde árabes, encontraban para abastecer en su camino hacia el mediterráneo o el interior peninsular.

A escasos metros de aquí había una era, creo que enfrente había otra. Hasta las tierras del abuelo, hasta la casuta, el camino que entraba y salía del pueblo, como una vena inyectada de mil perfumes, delimitaba a un lado y otro siembras y lindes. Todavía huelo el trigo, la paja. 

Ese rulo de hormigón que allanaba la era, preparándola para echar las parvas y trillar con las mulas separando así la paja del trigo.

La puerta de la casa de la abuela Eliberia abierta de par en par. Un patio blanco, repleto de geranios y hierbabuena, expuestos alrededor del aljibe, provocaban un olor que todavía hoy pervive en el recuerdo.

- Nene no corras, no corras ¿dónde vas?

Pero el nene, el guacho, de no más de seis años, corría hacia esa calle todavía de tierra y piedras, mientras el sol caía convirtiendo los cielos, estos cielos, en una orquesta de colores de fuego.

Al final de la calle, por las eras, terminaba apareciendo la silueta, prácticamente inapreciable, de un remolque que a cada minuto iba agrandando la forma en el horizonte.

Tirado por una mula lenta, cansada, vieja, pero siempre fiel a su amo.

A las riendas, el abuelo que volvía del campo tomando esa calle recta, la calle Cerezo, en dirección al corral.

Como todas las tardes del verano, las dudas, la mirada de reojo a la casa para comprobar que la abuela, con su negro vestir, elegante y limpio, su mandil de cuadros gris oscuro para no romper el luto vital,  sus pasos cortos pero rápidos, no llegaba a la puerta. 

Era menuda, delgada, morena de ojos pequeños.

- Nene, pasa 'padentro'

Pero el nene ve al abuelo más cerca. Se distingue la boina y la mano saludando. El paso de la mula, lento pero seguro, cansino del día. El remolque,  el olor a tierra y el sol que se escapa.

Y el nene corre. Corre a trompicones.

Y la abuela que grita, como todas las tardes, pero sabe que no hay peligro. Prácticamente no hay coches. Los vecinos comienzan a poblar la calle de sillas para salir a el fresco.

La Ana y el señor Luis, vecinos de la abuela, siempre los primeros. Por enfrente la Damiana, joven; más allá la casa de la churrería...

Y el nene corre. Cruza la calle Cantarrana casi sin mirar.  Es una distancia corta, pero se hace eterna, hasta que consigue llegar a la altura del abuelo, que ha parado el remolque, y conversa con el animal al que habla de tú a tú; le mima, le tranquiliza, le agradece el esfuerzo del día.

El olor, siempre los olores.

- Nene que te vas a caer -dice el abuelo.

Pero el nene trata de subir al remolque mientras el abuelo lo retiene; con sus palabras advierte al animal, que hace brillar sus pelajes castaños, que vuelve la cabeza como sabiendo: la mula Castaña.

Torpe, siempre ha sido torpe, consigue sentarse junto al abuelo no sin antes darle un beso en esa piel dura, quemada por el sol, con una barba ya naciente, que pincha, pero envuelta en un perfume inconfundible a tierra, a campo.

- Nene te vas a caer un día y meter bajo la mula.

Pero el nene está inmerso en una felicidad única, sabe que tras estas palabras el abuelo le pondrá en pie, medio sentado entre sus piernas y dejará que coja las riendas del carro hasta entrar en el corral.

El sol se habrá terminado de poner, la luz del campo desaparecerá hasta el siguiente amanecer, comenzará la vida en las calles, los vecinos hablarán del día, de los unos y los otros y del tiempo que hará mañana.

En las casas no más que una radio. En la calle el vecindario, la armonía, la vida, la conversación.

Y el nene, junto a su hermano, correrá de un lado a otro hasta que el cansancio le lleve a dormir, en la casa de una abuela o en la casa de la otra, qué más daba. 

La felicidad del campo ha inundado este pueblo que vibra grandeza y alegría.

Y así, mirando este camino cada día que puedo, cada día que me permito embriagarme de él, no dejo de ver vida, mi vida y la de muchos otros, que está escrita aquí, en Minaya, Minhayat, "camino abierto y visible".

Y voy, poco a poco, llenando páginas de sensaciones y recuerdos, tratando de poner en valor, si cabe, la vida de pueblo, la vida en un pueblo, mi pueblo.

No es fácil aguantar en estos lugares que, con esa modernidad que nos aplasta, van quedando vacíos, en el recuerdo de muchos.

Pero también somos muchos todavía, los que estamos, estaremos y pondremos en valor a los que vengan, lo rural. 

Tal vez ese sea uno de nuestros problemas: aprender a valorar lo que tenemos, apoyarlo, dejarnos de rencillas y buscar nuevas fórmulas que provoquen que lo nuestro no muera jamás.

Cada uno tiene sus maneras de terminar el día y la semana. Hoy lo termino así, lleno de recuerdos que no dejan de dispararse...

Dice Thomas Merton que...

" El monje es un pájaro que vuela muy rápido sin saber a dónde va.
Y siempre llega a su destino, en paz, sin saber de dónde viene."

sábado, 8 de abril de 2017

08.04.2017... Reflexiones de aquí...

Vivimos corriendo. Vivo corriendo y no tengo muy claro, a estas alturas de la carrera, si eso realmente es vivir.

Terminando un agradable día, con sus momentos más o menos de reflexión bajo esos olores a tierra, abrazados por un cielo en azul permanente, que simplemente emanan serenidad.



Qué pequeñas cosas, qué pequeños momentos nos hacen sentir felices. Qué pequeñas cosas, que importantes instantes nos hacen repensarnos desde dentro.

Son las personas que nos importan las que pueden hacernos sentir partícipes de la vida, de una manera u otra.

Sentir la vida en un momento de felicidad inmensa; sentir la vida en un momento en el que esa sonrisa rota es capaz de hacerte pensar los más y los menos.

Uno se encuentra en una búsqueda permanente de versos y poemas, sucumbe cada vez más fácilmente a las emociones más sensibles. 

Las personas están llenas de amor, de cariño. Todos lo llevamos dentro. A veces lo difícil es encontrar a quién entregárselo con la garantía de que nos será devuelto de igual pureza.  Cuando encontramos a ese otro, no dejamos de preguntarnos, permanentemente, si lo que hacemos es tirar todo nuestro cariño a la basura porque el otro ni siquiera nos corresponde como creemos debería hacerlo.

Y así pasamos los días, y la vida, en una especie de permanente desconcierto.

El amor, el cariño que damos, nunca se desperdicia, está bien dado, siempre está bien entregado. siempre queda.

Los mundos no son diferentes, hacemos diferentes el mundo los que en él habitamos.

El corazón de las personas se mide por su capacidad de hacer sentir a los demás sus latidos.

Y os dejo con un tema de Damien Rice que me encanta...