13.12.2017... Las Reglas de la Vida de Tolstói.

Hace frío y paso la semana como buscando el incipiente constipado que, valga la oportunidad, mientras repaso las notas de los cuadernos del pasado año, también ocupó unos días, por iguales fechas. 

Me encuentro con uno de esos personajes, de los grandes nombres de la historia de la literatura, magnánimo y genial, mientras busco apuntes para un artículo sobre liderazgo. Hablo, ni más ni menos, que de el conde León Tolstói

Pensador ruso, escritor universal, autor de dos de las novelas más conocidas en la historia de la literatura, Guerra y Paz y Ana Karénina, cúspide del realismo, que además aportó excelentes ideas a la política, a la religión y a la ecología (habiendo influido en Gandhi y en Luther King, entre otros).



Tolstói en general llevó una vida única, apasionante y siempre repleta de acontecimientos. A los 25 años, en 1853, Tolstói ya había escrito esto: 
"No he conocido a ningún hombre moralmente tan bueno como yo, o tan dispuesto a sacrificar todo por un ideal como yo". 
Sinceramente, que alguien escriba algo así sobre sí mismo, dice mucho de la personalidad de este autor. Es claro que, además de ser un escritor extraordinario, prolijo, diríamos que le faltaba algo de modestia.

Tolstói fu un hombre que se diseñó a sí mismo y, cuando tenía 18 años, redactó una serie de reglas que, según él, había de seguir para llegar a la cima de la existencia.

Las reglas eran:

  • Despertarse a las 5am.
  • Dormirse no más tarde de las 10pm.
  • 2 horas permisibles para dormir en el día.
  • Comer moderadamente.
  • Evitar alimentos dulces.
  • Caminar 1 hora diario.
  • Visitar un burdel sólo dos veces al mes.
  • Amar a quienes les puedo servir de algo.
  • No tomar en cuenta ninguna opinión pública no basada en la razón.
  • Sólo hacer una cosa a la vez.
  • No permitir vuelos de la imaginación, a menos de que sean necesarios.

No conforme, más tarde añadió a estas otras que iban acotando y definiendo todavía más su ideal vital.

Prácticamente todas estas reglas podrían ser usadas ahora mismo, como ideal personal de cualquiera de nosotros, exceptuando, lógicamente, su regla de limitar la ida a un burdel a sólo dos veces al mes que, hoy en día, nos podría parecer un verdadero escándalo, al menos no algo asociado a un hombre de bien, pero debemos tener en cuenta que los tiempos eran otros. 

Lo que sí me gusta, por otro lado, es  que Tolstói, ya de muy joven, había identificado el problema de la multitarea y la fragmentación de la atención

Tolstói añadió, más tarde, estos otros preceptos:

  • No mostrar emoción.
  • Dejar de darle importancia a la opinión que tienen los demás de mí.
  • Hacer cosas buenas inconspicuamente.
  • Alejarse de las mujeres.
  • Suprimir la lujuria trabajando duro.
  • Ayudar a aquellos menos afortunados.
Como ven, según pasaban los años, Tolstói cambió la idea de ir dos veces al mes al burdel, a alejarse de las mujeres (entendemos de las mujeres del burdel, ya que el conde se casó a los 34 años y tuvo 13 hijos, en lo que, según las anécdotas, fue un matrimonio con ciertas turbulencia pero mayormente feliz). 

Destaco la gran preocupación que tuvo el escritor por buscar hacer el bien y hacerlo sin perseguir la gratificación y la recompensa de los demás. 

Bueno, pues así termino, tras una jornada de frío; encontrarte con textos así te hace reflexionar sobre aquello que siempre recalco: los que nos dedicamos a escribir y estudiar sobre temas que tienen que ver con el liderazgo, el desarrollo de las personas y las emociones, no inventamos nada, casi todo está escrito de una u otra manera según la época.

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