domingo, 31 de agosto de 2014

31.08.2014... #iceblockchallenge!

Terminamos mes casi como comenzamos, con ese estado mental que a veces viene, otras va, producido por esas externalidades que nunca sabes dónde pueden llevar. 
Es cierto que muchas veces uno piensa demasiado, en todo, busca respuestas o se autoculpa como una exigencia contraída consigo mismo. Tal vez sólo nos deberíamos hacer una pregunta en esos momentos de encuentro con nosotros: ¿así?

Pero como esos domingos que dejamos en julio, hemos vuelto a desgastar las piernas sobre los campos de Getafe. Una calorina excesiva o una forma física algo baja, que no peor, nos ha hecho sufrir, a Clemen y a mi,  gustosamente esos 15 kms que nos hemos metido en el cuerpo. Ha servido para lo fundamental, como siempre: estar. Nos hemos puesto al día, he podido escuchar sus palabras y consejos y, tras el esfuerzo, la mente queda más equilibrada y el espíritu pleno. 

Volvemos a la rutina, volvemos a los proyectos. Iniciamos curso personal/político/profesional. No sé, a lo mejor es un curso con exceso de retos.

Y hablando de retos. Hoy mi amigo Pedro Torres, me ha 'nominado' en su perfil de facebook a participar en ese reto viral tan extendido últimamente: el ice block challenge

La campaña, que consiste en tirarse un cubo de agua helada, subir el vídeo a las redes sociales y donar diez euros para investigar la enfermedad, ha recaudado 14.000 euros durante la primera semana en España, según informó la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (AdELA). No mucho, espero vaya en aumento poco a poco.

La campaña comenzó por iniciativa del jugador de béisbol de Massachussets, Pete Frates, al que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica, la misma enfermedad neuromuscular degenerativa que padece el científico Stephen Hawking. Frates quiso sensibilizar sobre esta dolencia invitando a la gente a bañarse en agua helada para que se pusieran en el lugar de uno de estos enfermos afectados por espasmos, sacudidas y calambres musculares. La idea es hoy un fenómeno viral al que le acompañan ahora múltiples variables

Así que ni corto ni perezoso me he aceptado el reto y, con la ayuda de mi hijo, lanzarme el cubo con hielo y agua helada. Tras ello hemos hecho nuestra donación.

Y así salió:



No ha quedado muy bien, no soy muy bueno para estos temas, todo muy casero, fallos del directo, repetir hubiera provocado algo más que un resfriado, pero ahí está nuestra contribución. 
Sé que algunos, como siempre ocurre, están criticando esta iniciativa. En fin, ojalá y todos fuésemos más solidarios y no hiciera falta hacer este tipo de cosas para recaudar fondos.

Sinceramente, por una buena causa y si sirve de algo, por poco que sea,  merece la pena siempre.

Vamos por el mes de septiembre...

Música Running: Damien Rice - The Blowe's Daughter

Impresionante descubrimiento...

Dice Pessoa que...

"No saber de sí mismo es vivir. Saber mal de sí mismo es pensar. Saber de sí mismo, de repente, como en este momento lustral, es tener súbitamente la noción de la mónada íntima, de la palabra mágica del alma."

sábado, 30 de agosto de 2014

Encontré que sudaba...

Encontré que sudaba
tu mirada
que las gotas te recorrían
resbalando
de emoción consentida
de amada.
El dulce de tu pecho
la armonía de tu vientre
el hábitat abierto
donde reside
esa belleza floral
de tu vida.
Y en el instante
del deseo
retrasando los sentidos
olvidas que uno y otro
no somos más que
este momento.
Reflexionaba al despertar sobre la importancia que tiene la predisposición en la vida. Debemos estar predispuestos a todo. Nuestro camino es largo y nunca fácil. Estar predispuestos tanto a sufrir como a vivir momentos de felicidad nos hace más fuertes.

viernes, 29 de agosto de 2014

A veces me descubro...

A veces me descubro
despierto
mirando el infinito
de la noche
mientras el silencio
reabre sus ventanales
de inocencias.
Revuelvo el fracaso
embotello los miedos
estrangulo mis defectos
y agarro lo absurdo
que es
esconderse de Ti.

Tiempo...


La ansiedad puede provocar que las cosas que queremos no ocurran.

jueves, 28 de agosto de 2014

28.08.2014... 'El Emprendedor Digital' de Carla Delgado.


Sí, lo he vuelto a hacer. He vuelto a ir al trabajo en bici. No quiero acostumbrarme a este transporte sano, ecológico y placentero. Sólo agosto es apto para poderlo hacer, en mi caso. A partir de la semana que viene las ropas cambian, los días también y, por qué no decir, el tráfico en Madrid hace que circular en bicicleta sea un verdadero peligro. 
Madrid es una ciudad maravillosa pero, entre muchas cosas, le falta un urbanismo, unas infraestructuras y una educación cívica adecuadas para el uso de la bicicleta. Es una pena porque, sinceramente, en lugares como Getafe, mi municipio, se está consiguiendo una cultura urbana que, unida a la mejora de las infraestructuras, es apta para este estupendo medio de transporte. Cuando viajo a Barcelona, por ejemplo, envidio cómo una gran capital ha conseguido introducir en la ciudadanía el uso responsable de este transporte junto a l aceptación tanto del peatón como del conductor de vehículos.

Pero hoy quería hacer una mención a uno de los libros que he leído durante este verano: 'El Emprendedor Digital' de Carla Delgado.

Todavía no sé muy bien por qué compré este libro. Siempre, sobre todo en vacaciones, trato de leer algo sobre temas empresariales o de negocios. Cogí éste porque me llamó la atención y, también, porque ando con los proyectos de CoachIntegralServices y #versosdArte. Siempre es bueno leer sobre experiencias ajenas. Y así me encontré leyéndolo en la tumbona de la playa estos días pasados.


¿Qué quiero decir del libro? Que me ha gustado mucho, que me parece que está escrito desde la experiencia y, por ello, de manera didáctica y eso se siente desde la primera página.

Creemos que sabemos todo de todo pero no sabemos ni la mitad de la mitad de todo.

Por eso este libro te aporta muy buenas ideas, con razonamientos sencillos y, en innumerables ocasiones, marcándote un posible camino.

Siempre he apostado por las redes sociales y creo que el futuro del negocio on line es muy prometedor.

"Decídete a conocer al menos algo nuevo cada semana."

"Si no estás consiguiendo lo que quieres, se debe en mayor parte a tu actitud interna, a tus creencias y a tus acciones."

Capítulo a capítulo Carla nos explica,  desde el descubrimiento de tu idea, desde la apuesta y el compromiso personal por esa idea, a ir dando forma, paso a paso, a lo que debería ser tu puesta en valor, la venta, el servicio de tu marca.
Tras cada paso nos da unas recomendaciones finales que son, realmente, un magnífico resumen de cada capítulo.

Cuando recomiendo un libro que me ha gustado, no suelo contar mucho sobre él, simplemente invito al resto a que lo lea, lo disfrute y, sobre todo, le saque provecho personal y/o profesional. Este libro es magnífico. Se lee de un tirón, no es un típico libro copiaypega y no está lleno de textos de relleno ambiguos: es un libro práctico excepcional.

No puedo decir más... seguimos!!!

Dice Ana María Matute que...

«Escribir es siempre protestar, aunque sea de uno mismo» 

miércoles, 27 de agosto de 2014

27.08.2014... Personas!!



Uno tiene claro que los días los hacemos cada uno. Nos levantamos, comenzamos a construir y cuando terminamos podemos comprobar si lo construido merece o no la pena. A veces, sin darnos cuenta, destruimos más que construimos.

Estos días míos, de fin de agosto, están siendo agradables. Diría que hasta satisfactorios, tanto en lo profesional como en lo personal. Traté de iniciar el curso (?) lo más diferente posible, para romper con lo habitual y creo conseguí.

Hoy no fui en bici. No fui por cansancio. Las piernas, al levantar, no me respondían como debía ser. El running con la #biciretro (piñones cortos) machaca las piernas. Las tenía tan cansadas que más parecía hubiese corrido los 100. No hay problema, no hay por qué, día de descanso deportivo y tan feliz.

Personas. Abrirte y dejar que aparezcan las personas. Eso es lo que he pensado y defendido siempre, como persona que soy y como político que creo. Escuchar, sentir, tocar y dejar que las personas te hablen, te digan, te cuenten lo que viven. Ojalá y todos aquellos que se dedican a ese honorable servicio público, que es la política, lo hicieran. 
Siempre, es mi forma de ser, aposté por las personas. Me ha dado igual las ideas, sus creencias, su procedencia, su edad o condición. Me ha importado su corazón. Pero para escuchar el corazón de las personas, para conseguir tocarlo, tienes que ser capaz de escuchar y dejarte sentir, que te pellizquen.

Hoy almorcé con una persona que conocí hace poco. Su momento tal vez no sea el deseable. Estoy seguro su futuro, con el ímpetu y voluntad que tiene, será dichoso. Ha sido una lección más de realidad. Una lección de esas que solo dan las personas que viven el día a día, en situaciones personales ajenas a ese mundo 'guay' que predican, o predicamos, los políticos. Todo comienza a ir mejor, sí. La realidad es que queda mucho para que todo vaya bien para esos que esta brutal crisis  ha coartado su futuro, de repente, sin esperarlo.

Tal vez me equivoque, no sería ni la primera ni la última vez, pero no hay casualidades. Todo ocurre por algo. Cuando alguien se cruza en tu camino te está pidiendo atención; puedes escuchar, pararte o seguir. La confianza se da, se ofrece gratuitamente. Creer en las personas es humanizar la vida. O humanizamos la vida o estamos todos perdidos.

Llego contento a casa. No sé por qué pero creo que me queda mucho por aprender y estoy predispuesto a hacerlo. Deberíamos escuchar más.

PD. Ha fallecido Peret. En paz descanse y Dios le acompañe siempre. Una de esas personas que quedará siempre en el recuerdo de muchas generaciones de españoles por habernos hecho mover los pies, con ritmo o sin él.

Música Running: John Legend - All of Me

Sin duda una de las mejores canciones de este año...

Al final la vida se presenta en forma de versos si somos capaces de armonizar todo lo importante y positivo que nos ofrece. El resto tratemos de apartarlo.

martes, 26 de agosto de 2014

'El running es tendencia... desde el año 831' por THAIS MORALES

Correr está de moda. En las primeras décadas del segundo milenio los occidentales nos hemos vuelto runners vocacionales, para lograr cierta forma física sin tener que pagar cuotas mensuales, para poner a bailar las endorfinas y olvidar a su ritmo la crisis, o, simple y llanamente, para desconectar de todo. Sin embargo, mucho antes que nosotros, en el año 831, unos monjes de Japón ya descubrieron que correr es una forma suprema de silencio. Lejos de las medallas olímpicas, de los ironman y los triatlones patrocinados; más lejos todavía de los suplementos y las bebidas isotónicas, los monjes del monte Hiei, se han convertido en los mejores atletas del mundo. Basta decir que, al final de su preparación, llegan a correr 84 kilómetros diarios durante 100 días consecutivos.



Los monjes maratonianos son budistas, devotos de Fudo Myoo; su templo, Enryaku-ji, está en el Monte Hiei, al norte de la ciudad de Kyoto, y forman parte de la secta tendai. A diferencia de la mayoría de budistas, que cree que la iluminación se obtiene después de haber pasado por varias vidas y tras un largo proceso de reencarnaciones, esta escuela considera que puede conseguirse en una sola vida. No es fácil, pero tampoco imposible. El camino hacia la máxima realización pasa por cumplir con una serie de rituales y actos de devoción a Buda, el más extremo de los cuales es el “sennichi kaihogyo”, una práctica que algunos monjes eligen voluntariamente y que consiste en un peregrinaje que dura 7 años, en el transcurso de los cuales deben completarse 1.000 días de auténticas maratones. Al final, el monje ha recorrido unos 46.000 kilómetros. Por eso no es extraño que desde 1885 solo 46 monjes hayan logrado acabar el kaihogyo.

Etapas del kaihogyo

“El primer y el último de los 1.000 días son iguales. No hay diferencia. El principio es el final y el final es el principio”, dicen los monjes maratonianos. En cada uno de los tres primeros años de esta práctica hay que encadenar 100 días consecutivos recorriendo 40 kilómetros diarios. La cifra de maratones seguidos sube a 200 anuales los dos siguientes ejercicios. La dureza de esta prueba es tan extrema, que no pueden utilizar calcetines hasta el cuarto año. A partir de entonces, además, se les deja utilizar un bastón, el byakutai, que les ayuda a equilibrar sus pasos por los caminos pedregosos, húmedos y a menudo peligrosos, por la presencia de serpientes y animales como jabalíes. El camino hacia la iluminación requiere esfuerzo.

En el quinto año, además, hay que realizar el Do-iri, es decir nueve días de ayuno, sin comer y sin dormir, poniendo el cuerpo al límite, durante los cuales los monjes deben recitar 100.000 veces un mantra. Acerca de esta práctica, que deja exhaustos a los monjes, Yusai Sakairecordaba en una entrevista al periódico japonés Asahi Shimbun: “El segundo día se te secan los labios, las uñas y la piel de tus manos se agrieta. Algunas partes de mi cuerpo parecieron morir, y alrededor del cuarto día empecé a oler a pescado podrido”. Sakai, que falleció el año pasado a los 87 años de edad, fue uno de los tres monjes que completó el kaihogyo dos veces a lo largo de su vida. “La primera vez no me quedé satisfecho, podía haberlo hecho mucho mejor”, explicaba. Y la última lo finalizó a los 61 años de edad.

Llegados al sexto año, hay que volver a realizar otros 100 días seguidos en los que se corre 60 kilómetros diarios. Y durante el séptimo y último año, la dureza del kaihogyo se multiplica: hay que hacer dobles maratones diarios (84 kilómetros) durante 100 días consecutivos, y a continuación otros 100 días en los que se recorren 40 kilómetros cada jornada. 

“Lo más duro de todo es continuar el entrenamiento durante 100 días sin parar. Si estuviera entrenando para un maratón, tendría mis momentos de descanso. Porque sin ellos, un atleta no puede pasar a la siguiente fase de entrenamiento”, explica en el documental de la BBC 'The marathon monks of Mount Hiei', Genshin Fujinami. Este monje fue alumno de Sakai y acabó su kaihogyo en el 2003.

Más que correr, fluyen

Estos budas del running pasan cerca de 17 horas al día en el camino hacia la iluminación. Sus jornadas, literalmente maratonianas, les impiden descansar más de 2 ó 3 horas cada noche, ya que empiezan su peregrinaje poco después de las 12 de la noche. Por eso han aprendido a descansar las partes de su cuerpo mientras caminan. 

“Los monjes armonizan sus pasos con el ritmo del mantra del Fudo Myoo, que recitan continuamente. Y mantienen una profunda respiración abdominal. Un monje experimentado fluye de forma natural y mantienen la misma velocidad en las subidas y en los descensos”, explica John Stevens, maestro de aikido y autor del libro “The marathon monks of Mount Hiei”. “Y aunque parece que caminan”, añade, “si vas a su lado te das cuenta de que se mueven muy rápido. Ha habido runners occidentales que han intentado entrenar con ellos, y como mucho, aguantan una semana. No pueden seguir su ritmo diario durante más jornadas”, añade. 

Se alimentan de arroz, tofu y miso y, a su regreso, cada día, deben meditar, aprender y perfeccionar la caligrafía y ocuparse de los quehaceres del templo. Cuando han transcurrido los siete años de peregrinaje y sus piernas cargan con 46.000 kilómetros y el monje, considerado a partir de entonces un santo viviente, se ha convertido en uno con la montaña, los monjes suelen decir: “La verdadera práctica empieza ahora”.

La motivación: Buda, una daga y una cuerda

Para lograr acabar estos 1.000 días de maratón física y espiritual, al final de los cuales podrán predecir el tiempo por la forma de las nubes y el olor del aire, sabrán qué pájaro está sobrevolando su cabeza sin ni siquiera mirarlo y podrán volar más que pisar los caminos del Monte Hiei, la equipación que llevan los monjes es sorprendentemente sencilla y la misma desde hace siglos: sandalias de esparto (pueden gastar de 2 a 5 pares diarios), una vestimenta de color blanco (es el color de la muerte, un recordatorio de que su viaje le lleva a los límites de la vida), un sombrero, el higasha, que representa una hoja de lotus rompiendo la superficie del agua, y el rosario, en su mano izquierda.

Además llevan siempre un libro, con los mapas de los caminos que deben recorrer y los mantras que recitan en los 270 lugares sagrados por los que pasan, y, como siniestros compañeros de viaje, cargan con una cuerda, “la soga de la muerte”, y un cuchillo por si no pueden seguir y renuncian a su reto espiritual. En tal caso, deben quitarse la vida, ahorcándose o hundiendo en su estómago la daga que les acompaña. En los registros no se ha producido ningún suicidio desde el siglo XIX, aunque sí se sabe que muchos monjes han perecido haciendo el camino. “Pienso en positivo y creo firmemente que puedo continuar hasta el final. Mientras corro, en ningún caso puedo permitirme especular acerca de lo que ocurriría si…”, dice Fujinami.

Por su parte, otro monje maratoniano, el sexto que logró completar el kaihogyo desde la II Guerra Mundial, Tanno Kakudo, aseguraba en otro documental que: “Vivía cada día como si fuera el último de mi vida”. Así es cómo hay que enfrentarse al kaihogyo. O a la vida en general. Porque como decía el maestro Sakai: “El mensaje que quiero dar es, por favor, vive cada día como si fuera tu vida entera. Si empiezas algo hoy acábalo hoy. Mañana es otro mundo”.

Artículo Publicado en Vanity Fair 

Dice Sun Tzu que...

"Los que son duchos en el arte de defenderse se ocultan en la tierra de los nueve repliegues; los que son expertos en el arte de atacar avanzan como si atacasen desde el noveno cielo. Así son capaces de protegerse y de asegurarse la victoria total a un tiempo."

lunes, 25 de agosto de 2014

25.08.2014... Vuelta al trabajo en #biciretro...




El primer día de trabajo, tras las vacaciones, suele ser una especie de suplicio sólo compensado por ese reencuentro con los proyectos pendientes y aquellos nuevos que revolotean en la cabeza. Anoche me acosté pensando que este año debía ser distinto. Tenía que intentar que mi primer día de vuelta fuera diferente a lo habitual. 

En cuanto me he levantado lo he tenido claro. Todavía es agosto, preveía menos tráfico, así que ¿por qué no? Comenzaría mi curso laboral en bici. Sí así, en bici por Madrid.

Soy de esos nostálgicos amantes de las bicis. No de esas bicis de montaña o de carretera, que con veinte marchas o cambios te hacen coger gran velocidad. Soy amante de las bicis clásicas, de esas retro en las que te subes, pedaleas, no sin esfuerzo, y te hacen disfrutar de tu paseo o trayecto.

Y así he hecho, he cogido mi bici retro (bici clásica restaurada) y me he ido al trabajo con ella. Hasta la RENFE, luego en el tren y cuando he llegado a Atocha, por el Paseo del Prado, Recoletos, en Colón he subido por Serrano y de Serrano a Velázquez. Feliz, contento. 


Al principio algo asustado, creo que Madrid no es una ciudad adaptada para la circulación en bicicleta. Debes ir con mil ojos y muchísima precaución pero, aún así he disfrutado como un niño. Tanto, que estaba deseando terminar la jornada para volver a hacer el recorrido, esta vez más cómodo, de bajada, para volver a casa.

Me ha gustado tanto la experiencia que mañana repetiré.

Sé que ha sido una simpleza. Casi algo de niño. Sólo he cambiado la rutina, lo que vengo haciendo siempre, para conseguir que el día me haya aportado muchísima energía positiva. La vuelta al trabajo suele ser dura para muchos. Yo, que me siento un privilegiado por tenerlo, que mi vuelta siempre ha sido bastante alegre y agradecida, hoy, además, ha sido un día en positivo. 

Deseo que este inicio predisponga un curso maravilloso e importante en proyectos tanto personales como profesionales, para todos, para los que crean en ellos, como yo, como para los que no y, sobre todo, un año muy ciclourbano con muchos #versosdArte.

'NO quieras ni aborrezcas para siempre' por José Manuel Otero Lastres




Cuenta con que los amigos de hoy pueden ser los enemigos de mañana, y de los peores. Al igual que cambian las circunstancias, cambia tu actitud. No les des armas contra ti a las amistades pasajeras y momentáneas, pues las aprovecharán para hacerte mayor daño. Con los amigos, secreta prevención. Con los enemigos, abierta actitud de reconciliación, sobre todo emplea para esto tu caballerosidad: es la que te asegura mejores resultados. No uses nunca la venganza, pues luego te atormenta la posibilidad de que la usen contra ti, y te puede pesar el contento por la maldad que hiciste.

En el título de este pasaje se alude a dos sentimientos de signo contrario, el amor y el odio, de los que predica una misma cualidad: su falta de perdurabilidad. El autor los equipara en el enunciado de su reflexión al efecto de señalar que ambos no son perennes. Lo cual invita a plantearse como primera cuestión la de si ambos son iguales en cuanto a su continuidad. O dicho más claramente: ¿es el amor un sentimiento tan duradero como el odio?

No es fácil responder a esa pregunta, porque mientras que hay varias clases de amor, el odio es de un sólo tipo. En efecto, amar es tener amor por alguien, pero el amor es un sentimiento que se asemeja a un árbol: tiene un tronco que se diversifica en diferentes ramas. En el sentimiento del amor entre humanos hay siempre aprecio, afecto, inclinación o entrega hacia otra persona. Pero a partir de aquí este sentimiento admite diversas variedades. Por ceñirnos sólo a las más habituales, hay amor entre personas por el hecho de pertenecer a una misma familia o porque existe amistad con una persona. Pero se ama también cuando se siente inclinación hacia una persona que nos atrae y que provoca el deseo de unirnos duraderamente con ella, como el amor de pareja. El odio en cambio parece un sentimiento unívoco, en el sentido de que su contenido es siempre el mismo: un sentimiento de aversión y antipatía hacia alguien cuyo mal se desea.

Por lo que antecede, tengo para mí no sólo que en el amor hay más tiempos que en el odio, sino que éste tiende a ser más perenne que aquél. Pero sobre esto volveré más adelante.

La última reflexión que suscita el título es que, aunque habla expresamente de “amar”, en el comentario se reconduce el sentido de esta palabra al sentimiento de “amistad”. Por eso, habría ganado en precisión si se hubiera titulado “Ni la amistad ni el odio son eternos”. Lo que sucede es que de haber sido ese el título, tal vez el autor habría abandonado su preconizada máxima de la brevedad: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

En la primer parte del texto que comentamos, Gracián habla de la amistad, haciendo notar que los amigos no lo son para siempre y que, a veces, la pérdida de la amistad no desemboca en simple indiferencia, sino que torna al amigo en enemigo y de los más encarnizados. Seguidamente, explica que tal mudanza reside en el dato de que la vida está sujeta a cambios constantes, de tal suerte que, en ocasiones, una modificación inesperada de las circunstancias provoca en nosotros un cambio de actitud que, al tiempo que extingue el antiguo afecto que sentíamos por alguien, origina en él un sentimiento de enemistad y odio.

Pero el autor no se limita a dejar constancia de este hecho. Lo pone de relieve para dejarnos una enseñanza, aunque, en principio, parece reducirla a las amistades pasajeras y momentáneas. Nos dice que a estas amistades no les demos “armas”, sin aclarar a qué armas se refiere. Pero como añade seguidamente: “con los amigos, secreta prevención”, entiendo esta frase en el sentido de que lo que nos aconseja es que no hagamos confidencias que luego puedan volverse contra nosotros. Y es que la conversión de amistad en enemistad produce, entre otros efectos, que se rasgue el velo que tapaba la revelación secreta y deje paso a la infidencia.

En cuanto a la advertencia que late en el fondo del mensaje, comparto totalmente la opinión de Gracián: abrirse a los demás en lo sustancial de nuestro yo más íntimo es ponerse en sus manos. Hay veces en que la atmósfera placentera que rodea los momentos que pasamos con los amigos nos hace bajar la guardia y abrir los diques de la intimidad, por lo cual dejamos al descubierto alguna zona espiritual de las más reservadas. Es cierto que la gran mayoría de nosotros no suele tener secretos inconfesables. No es a ellos a lo que me refiero, sino a esos razonamientos ocultos que nos sirven para tomar nuestras decisiones. Si los revelamos, estamos dando a conocer el proceso mental que guía nuestras actuaciones y en cierto modo quedamos desarmados antes nuestros interlocutores. Si al amigo de hoy que se convierte en el enemigo del mañana, le hemos abierto nuestra intimidad de par en par, no solo podrá contar aquello que debía mantener oculto, sino también adelantarse a nuestros movimientos por conocer nuestra forma de actuar.

Lo que se acaba de decir lo refiero enteramente a las “amistades pasajeras y momentáneas”, de las que habla Gracián. Pero me asalta la duda de si debo ampliarlo incluso para las amistades de toda la vida. Es verdad que resulta sumamente improbable que los amigos íntimos, que suelen ser muy pocos, dejen de serlo. Y, por tanto, también es verdad que es muy escasa la probabilidad de que se conviertan en enemigos. Pero como hay algún caso de ruptura violenta de tal tipo de amistad, no está de más reservarse alguna zona espiritual de nuestro yo más íntimo para uno mismo.

El autor dedica los últimos incisos del texto comentado a aconsejarnos sobre el trato que ha de darse a los enemigos. Nos recomienda que tengamos frente a ellos una actitud de reconciliación. El consejo es tan bueno como difícil de seguir. Porque rota la relación de amistad, sobre todo la que fue muy íntima, el sentimiento de afecto en el mejor de los casos desaparece y en el más habitual se sustituye por odio. Y tanto en un caso como en el otro, resulta casi imposible volver a unir sentimientos que o no existen porque han desaparecido o son de mutua aversión.

En lo que se refiere a la caballerosidad, no tengo ninguna duda de que es la cualidad que mejores resultados puede asegurar en los eventuales conflictos con los enemigos, originarios o sobrevenidos. Y es que la gentileza, el desprendimiento, la cortesía, la nobleza de ánimo y demás cualidades semejantes, que son las que definen la caballerosidad, son las mejores condiciones que se pueden poner en marcha para restañar la hemorragia de afecto que supone la pérdida de la amistad.

Pero para que exista la reconciliación no basta con que lo desee y lo intente una sola de las partes. Al ser la amistad un sentimiento de doble dirección es preciso que los antiguos amigos que han devenido adversarios quieran reconciliarse. Y para ello es preciso que el deterioro del afecto no desemboque en la detestable enfermedad del resentimiento. Porque la única medicina que cura esta enfermedad es la generosidad. Y esta nobilísima pasión, como dice Marañón, nace con el alma: se puede fomentar o disminuir, pero no crear en quien no la tiene.

Finalmente, es de todo punto aceptable la recomendación de no usar nunca la venganza. La supuesta satisfacción que produce llena el alma de malos sentimientos que disminuyen nuestro grado de bondad y hace que nos pueda llegar a pesar la satisfacción que nos produjo el mal ocasionado. Pero en lo que estoy menos de acuerdo es que al vengativo ocasional le atormente que puedan usar la venganza contra él.



José Manuel Otero Lastres

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Alcalá de Henares


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La vida es una ilusión. Nadie es quien, ni tiene derecho, a desilusionarnos.

domingo, 24 de agosto de 2014

24.08.2014... Vuelta a casa!


Vuelvo en tren a casa. Han terminado mis vacaciones. Han terminado mis días de sol, de lecturas varias; mis días de mente reflexiva y relajada. Vuelvo solo a casa, todavía queda una semana de este mes en la que otros pueden disfrutar y aprovechar. Qué largo luego todo el año. Ahora, mientras escribo y miro por la ventanilla el campo en movimiento, siento pena y nostalgia.  Volver así, solo. Son esos instantes en los que echas de menos todo y a todos. 

Esta mañana me di el último baño en el mar con mi hijo. No soy de baños en la playa. No me gusta la sensación de sal que queda en el cuerpo. Prefiero estar sentado o tumbado al sol, leyendo, escuchando música o simplemente pensando. Pero esta mañana era diferente, es como el primer baño, también el último es un ritual.

En el día que marcho siempre todo huele a despedida. Todo gira alrededor de una tristeza absurda. Es como si nos culpásemos otra vez de no aprovechar el tiempo como deberíamos. Y siempre es verdad. ¿Cuántos tiempos desaprovechados en estas semanas? ¿Por qué seremos así, por qué seré así? 

Esta mañana fui a ver salir el sol sobre el mar Mediterráneo,  para despedirme de la belleza del amanecer. Fue maravilloso, poético. Dios está ahí,  lo sé. Me acompaña sin merecerlo. Me permite contemplar y maravillarme con instantes así.  Qué privilegio. Luego tomé café, mi último café del año, en el bar de Cristina, como todos los días. Me supo también a despedida. El verano termina siempre con nostalgias. Queremos más,  necesitamos más pero, desperdiciamos mucho.

No creo que sea hoy el día de analizar, reflexionar, anotar sobre estas vacaciones. Han sido como medianamente esperaba. He descansado bastante, tal vez demasiado. He tratado de desconectar  mentalmente de todos mis proyectos, pero no he podido evitar estar pendiente y pensando ciertas cosas. El curso que comienza es importante,  tal vez demasiado importante.

Esta semana servirá para irme adaptando al medio, otra vez. Mañana por la mañana me pondré de nuevo calcetines, camisa de manga larga y chaqueta.  Estos días evitaré todavía la corbata. 
En fin, no estoy ni muy poético ni muy alegre en este día de regreso así que lo mejor es que pase.

Momentos de verano...


Si no dejamos de reprocharnos unos a otros seremos incapaces de construir un futuro sólido que genere emociones positivas.

sábado, 23 de agosto de 2014

Dice Unamuno que...

"Jamás desesperes, aun en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y abundante."

viernes, 22 de agosto de 2014

22.08.2014... reflexiones de verano.


Los días de verano dan para mucho. Son largos. Casi siempre nos da para vivir buenos momentos pero, como solemos ser así de agradecidos con lo que tenemos, al privilegio que Dios nos ofrece del vivir,  también nos da para crear instantes no tan buenos. 
No he terminado mi verano, aunque sí los días de vacaciones, así que todavía no es mi tiempo de relatar lo bueno o malo vivido. Hay que analizar y reflexionar sobre ello.
Solemos ser inconformistas en todo, exigentes con todo y con todos, incluso con nosotros, por eso a veces disfrutar de los momentos se hace tan complicado.
A veces, cuando me acuesto,  pienso mucho en todo esto. En todo este tiempo que se nos va perdido en ese jardín de estupideces que nos creamos a nosotros mismos.
Hay días en los que el correr me salva la mente y me aporta esa fortaleza que necesito para seguir y retomar la ilusión. Ya no corro para conseguir bajar mis tiempos en las carreras populares como hacía hace años. Ahora corro para disfrutar,  para vivir esa libertad y dejar en los caminos,  en cada zancada, todas las toxinas que de una u otra forma me acompañan.
Nos hacemos mal la vida. La construimos sobre materiales sin consistencia. Esa es la diferencia fundamental entre la vida de unos y la de otros.
El día a día de la vida nos supera muchas veces. Nos viene sin darnos cuenta y entonces nos preguntamos el ¿por qué? Suele ser fácil. Normalmente lo único que ocurre es que recogemos lo que sembramos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

People Are Awesome 2014 - OFFICIAL

Impresionantes imágenes...

Dice Thomas Merton que...

“La vida no tiene que ser considerada como un juego en el que se puntúa y alguien gana. Si estás demasiado interesado en ganar, nunca te divertirás jugando. Si estás demasiado obsesionado con el éxito, te olvidarás de vivir. Si sólo has aprendido cómo triunfar, es probable que hayas desperdiciado tu vida”

martes, 19 de agosto de 2014

'Cinco cambios en el día a día que te empujarán a alcanzar el éxito' por Álvaro García Ruiz

El éxito depende en gran medida de lo que uno haga para alcanzarlo. (iStock)

¿No sabes cómo ser más productivo? ¿Te agobias con rapidez? ¿Tienes algún compañero que tiene el mismo éxito en el trabajo y en su vida personal y no eres capaz de descifrar cómo lo hace?

El éxito y la felicidad dependen de dos factores. Uno es externo, mientras que otro reside en uno mismo. Es complicado influir en los agentes externos a nosotros, pero sí que se puede hacer lo máximo posible por nuestra parte para serlo.

Por estas razones, Eric Barker propone en el semanario The Week una serie de cambios que cada uno debe hacer en su vida y que siguen esas personas felices, exitosas y satisfechas con su existencia.

1. El ritual matutino

La autora Laura Vanderkam estudió los hábitos de los triunfadores y encontró una característica común para la mayoría de casos. Madrugaban y solían tener los mismos hábitos cada día.

Puede parecer un hecho sin demasiada importancia, pero la escritora señala la importancia de levantarse y poder disfrutar algo antes de que empiece la locura del día y así sentir que se tiene todo controlado.

Es necesario tener algo de tiempo y poder establecer una serie de objetivos porque ello servirá para tener una mayor confianza y sentir que la situación está bajo control.

2. Lo importante al principio… y sin distracciones

El cerebro se encuentra en mejor forma las dos horas y media después de haberse levantado del sueño. Mejor no perder el tiempo en absurdas reuniones o pegando la oreja al teléfono.

Pensar antes de actuar y parar cuando algo se te atraganta son dos excelentes consejos

Estudios demuestran que la capacidad receptiva del cerebro puede variar entre un 15 % y un 30 % durante el transcurso del día, así que por lógica será mejor dedicar las horas de mayor productividad cuando nuestro cerebro funcione al nivel más óptimo.

Muchos probablemente estéis pensando que tenéis que hacer lo que diga el jefe cuando llegáis a vuestro puesto de trabajo. La solución que proponeJason Fried es sencilla: levantarse un poquito antes y trabajar algo en casa o llegar con algo de anterioridad al puesto de trabajo.

3. No te “quemes” cuando te sientas mal

Al igual que lo comentado en el primer punto, es muy importante tener la sensación de que todo está bajo control. Todos en algún momento dado nos hemos agobiado o no hemos sabido cómo seguir en alguna tarea.

Seguramente estemos de acuerdo en que es una sensación bastante irritante y llena de impotencia. Y, probablemente, todos hayamos cometido el error de querer seguir como sea con el trabajo sin pararnos a pensar un momento.

Esta es una decisión nada acertada, mejor pararse un rato, echar una minisiesta o un pequeño descanso. Pese a que parezca una pérdida de tiempo, en realidad servirá para ordenar ideas y restablecer nuestro orden interno.

Al fin y al cabo, diversos estudios muestran que las personas exitosas y persistentes dedican más tiempo a pensar, ya que tener las ideas claras y los objetivos marcados son claves para lograr los propósitos.

4. El trabajo aburrido y pesado para la tarde

Por la mañana toca pensar… y por la tarde copiar. Está bien dedicar el tiempo más creativo durante las primeras horas del día, pero no todo es tener ideas lúcidas, también debe existir un trabajo detrás y ese es el que se ha de llevarse a cabo en esas horas en las que nuestra cabeza sigue funcionando correctamente, pero no muestra su mejor rendimiento.

Dedica cada momento a cada cosa. La noche está para descansar

Un truco para gozar de mayor productividad en estas situaciones es estar rodeado de gente. Un estudio de David Nowell, neuropsicólogo y profesor de la Universidad de Oxford, indica que la gente con TDAH logra trabajar más cuando hay gente a su alrededor. Todos tenemos que realizar tareas que nos parecen un soberano aburrimiento, pero siempre son más llevaderas si las realizamos con alguien a nuestro lado.

5. La noche está para relajarse

Este es el rato para desconectar. Puede estar bien dedicar un rato antes de la cena a pensar objetivos para el día siguiente, pero la tónica general ha de ser tranquilizarse y pasar un buen rato. La asociación americana de psicología señala que el abuso del alcohol, videojuegos, televisión o fumar es una mala idea. Mientras que destaca el deporte, leer, la música o realizar ejercicios espirituales (en el caso de los fieles) como las mejores actividades para relajarse. Y, sobre todo… dormir lo suficiente.

Dice la Biblia que...

"En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?». Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?». Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes." (Mt 19,16-22)

lunes, 18 de agosto de 2014

18.08.2014... Tener un pueblo, Minaya!!!



Hemos venido a pasar unos días en familia a Minaya. Parece que si no pisaba mi casa del pueblo me iba a faltar algo en estos días de verano. Me resulta más satisfactorio y enriquecedor estar aquí, en el campo, que en la playa. Es verdad que tengo ese privilegio de poder encontrarme en los dos espacios aunque, es la verdad, el mayor de los honores, la mayor alegría, me lo da el estar aquí, en mi pueblo.

Tener pueblo es un privilegio en estos tiempos que vivimos. Tener un lugar donde sientes tus raíces, donde te sientes a gusto, recluido entre los tuyos, ajeno a ruidos y prisas, envuelto en olores que recuerdan tu infancia y paseos que sabes anduvieron tus pasados. Es algo que no está al alcance de muchos. Se puede tener mucho dinero, se podrán tener mansiones y yates, suits en hoteles de lujo y playas paradisiacas, pero, a lo mejor, no se tiene un pueblo. 
Un pueblo con sus casas bajas y viejas; un pueblo con sus patios y cocinillas; un pueblo sin sombras donde el sol abrasa en verano y el frío congela los huesos en invierno; un pueblo rodeado de tierras sembradas de cebadales y viñas; un pueblo donde despiertas con el repicar de las campanas y el canto de los pájaros, donde por la noche el silencio se apodera de los sueños y las estrellas brillan más que en ningún lado del planeta.
Tener pueblo es encontrarte con tus recuerdos en cada esquina. Volver a oler la esencia de la vida, lo simple. Un pueblo es palpar la amabilidad, degustar la libertad y rodearte de versos y poesías desde que despiertas hasta que duermes.
Tener un pueblo, mi pueblo, es tener un lugar dónde volver siempre; ese rincón en el que encontrarte con la vida de verdad, con la humildad de lo sencillo.
Tener un pueblo es suficiente como para agradecer a Dios cada día haber nacido en una familia del campo, buena y humilde que dejará en mi esos valores que yo trataré de dejar en mi hijo. 
Y yo tengo mi pueblo, mi pequeño paraíso manchego que, simple o grandiosamente, es Minaya.
Parece que somos lo que hacemos y lo que dejamos de hacer no nos permite llegar a ser. Hagamos todo lo que podamos.

domingo, 17 de agosto de 2014

Música Running: Hans Zimmer - Gladiator Live

Una de esas maravillas...

Dice Thomas Merton que...

“El mundo es más real en la medida en que la gente que vive en él es capaz de sentirse más plena y más humanamente viva. Es decir, más capaz de hacer un uso lúcido y consciente de su libertad”

sábado, 16 de agosto de 2014

viernes, 15 de agosto de 2014

15.08.2014 ... momentos de verano.


Llegamos al ecuador del mes de agosto, que no al ecuador de las vacaciones, desgraciadamente hace días que vamos restando. Seguimos con nuestras rutinas, con ese desayuno en solitario,  repasando la prensa, en la terraza del Bar Cristina.
Es curioso, el Bar/Restaurante Cristina no es de los mejores establecimientos de la zona, posiblemente sea de esos en los que en Madrid no entraría,  pero tiene ese sabor de barrio, sabor de viejo, de bar cochambroso de pescadores,  de esos lugares dónde desde temprana hora casi todos se toman el café junto a la copa de orujo o solysombra. Es ese lugar que me agrada aquí,  diferente. Así es este lugar al que vengo todas las mañanas de agosto desde hace 13 años.



Y luego mis momentos de playa, junto algún libro que me llevan hasta la hora de la comida en la que todo se envuelve en familia hasta la noche. Este año con esas sesiones running junto a mi hermano. Yo por él, él por mi, pero el caso es que estamos consiguiendo mantener una buena constancia de salidas en este mes. Estoy contento por dos motivos: primero por vivir estos momentos con mi hermano, segundo por reordenar mi cuerpo. Ambos importantes.

Los momentos son para disfrutar y si no los disfrutamos o aprovechamos depende únicamente de nosotros. Los días de verano deben ser esos días dónde no haya prisas, dónde aparquemos los problemas, dónde vivamos cada instante con una sonrisa,  dónde busquemos compartir nuestro tiempo con los nuestros. Tiempo habrá durante el año de otras cosas.

Sigamos con estos días que, gracias a Dios, nos quedan.
Uno escribe versos como desangrándose porque son parte de uno mismo lo que chorrea sobre el papel.
Busca las palabras que repitan el sentimiento que le acecha y sólo esa sangrienta sensación convierte en versos cada pensamiento.

jueves, 14 de agosto de 2014

Esa foto de todos los veranos...


Dice Henry David Thoreau que...

"La mayoría de los hombres,  incluso en este país relativamente libre, por mera ignorancia y error,  está tan ocupada con los cuidados ficticios y las labores superfluamente groseras de la vida,  que no puede recoger sus mejores frutos. "

miércoles, 13 de agosto de 2014

13.08.2014.... personas que dan sin recibir!



Están siendo estos días de agosto bastante calurosos,  tanto que me está costando descansar y dormir como esperaba en estas fechas. No estoy haciendo excesos de ningún tipo con lo que realmente, mis intermitencias de sueño, se deben a la elevada temperatura que nos acompaña.  Más allá de eso, que no deja de ser algo propio de estas fechas y lugar, el verano está siendo agradable.
Sigo con mi constancia en las salidas running.  Una constancia que ha avivado mi hermano. Está pasando aquí también sus vacaciones y, además de volver a unirnos familiarmente, más de lo que estamos, lo está haciendo deportivamente. Estos días salimos juntos a correr y aunque vamos a un ritmo algo cómodo, parece que nos obligamos a hacerlo y esforzarnos. Creo estar volviendo a coger esa forma física perdida y aunque los años van pasando y pesando,  consigo aguantar algo más de lo habitual. Recupero físico y salud, me ordeno y ese era mi objetivo para este mes.

Ayer las noticias nos trajeron el fallecimiento de dos personas y me dejó bastante apenado. El primero fue la del padre Miguel Pajares, misionero español contagiado por el maldito virus ébola. Una vida entregada a los demás,  una vida dando a cambio de nada, un ejemplo de persona anónima (hasta estos días no conocimos de su existencia), como esas muchas personas que andan por ahí,  dando su vida por el resto de los mortales más desfavorecidos. Ejemplaridad cristiana.
También supimos del fallecimiento del magnífico actor Robin Williams. Falleció por suicidio, ahorcado en su casa. Un actor de comedia que nos hacía pasar momentos divertidos pero que parece, su vida, no lo era tanto. Un ejemplo más de que el todo no hace feliz.
Descansen ambos en paz.

Y yo a estas horas, levantado un poco de viento, voy a perderme en mis libros hasta que duerma. A ver si consigo un poco más de sueño.
Puedes tener todo en la vida y ser un infeliz; puedes no tener nada y vivir en una constante felicidad llena de ilusión. 

martes, 12 de agosto de 2014

'La 'Biblia del Oso' obra maestra escondida' por Antonio Muñoz Molina




La Biblia traducida en el siglo XVI por Casiodoro de Reina “es una cima de la literatura en español. Si no quemó a su autor la Inquisición fue porque había escapado a Ginebra en 1559. Lo quemaron en efigie”.


Por su enorme interés transcribimos el artículo de Antonio Muñoz Molina dedicado a “La Biblia del Oso”, traducción del protestante español Casiodoro de Reina, en la edición dirigida por José María González Ruiz para la Editorial Alfaguara (Madrid, 2001). Las negritas del artículo son de la edición de Protestante Digital.

El impacto de esta publicación de Muñoz Molina, además del medio (uno de los de mayor difusión en España) se debe a su autor. Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias que ya en una conversación con José de Segovia le expresó en una dedicatoria: “compartimos el amor por la libertad de expresión y la Biblia (del oso)”.

Ese encuentro, incluso, lo blogueó Muñoz Molina en unas líneas publicadas con enorme simpatía por el protestantismo español y la Biblia protestante , que este artículo que ahora publicamos no viene más que a complementar y redondear.

LA OBRA MAESTRA ESCONDIDA

Imagino un idioma cuya literatura tiene un gran espacio en blanco en el centro: la obra maestra de la literatura en ese idioma permanece oculta durante siglos, olvidada o prohibida; el nombre de su autor no lo conocen más que dos o tres eruditos. El problema más grave no es la injusticia del desconocimiento, la falta de recompensa por un esfuerzo y un logro que fueron irrepetibles; más grave que la injusticia es la pérdida para ese idioma y para esa literatura, toda la fecundidad que no condujo a nada, todas las influencias que una obra así podía haber irradiado. Hay que pensar en qué habría sido la literatura en inglés, y hasta la misma lengua inglesa, sin la King James Bible, la traducción directa al inglés que se publicó en 1611. No habría habido Milton, ni William Blake, ni los suntuosos oratorios de Haendel, ni Moby-Dick, ni Walt Whitman, ni una parte de James Joyce, ni Faulkner, ni los Negro Spirituals, ni los discursos arrebatadores de Martin Luther King.

Una de las cimas literarias de la lengua española, la Biblia traducida en el siglo XVI, ha sido invisible o ha permanecido en los márgenes de nuestra cultura desde el momento mismo en que se publicó, y no ha podido ejercer ninguna influencia vivificadora; uno de nuestros más grandes escritores, su traductor, fue perseguido hasta el extremo de que su nombre fue borrado por completo de nuestra memoria colectiva.

Fue raído, habría escrito él mismo, Casiodoro de Reina, con su sentido visceral del idioma, su capacidad para combinar la inmediatez y la riqueza de la lengua popular con las tensiones máximas de la voluntad poética, con la necesidad de enriquecer y ensanchar el idioma español para que cupiera en él nada menos que toda la Biblia, el Antiguo Testamento y el Nuevo, desde el Génesis al Apocalipsis.

La Biblia King James se publicó en Inglaterra en 1611, con pleno apoyo de la Corona, y gracias al trabajo sostenido de un equipo de traductores (John Updike decía que era una de las dos únicas obras maestras escritas por un comité, junto al informe oficial sobre los atentados del 11 de septiembre). A la manera española, Casiodoro de Reina parece que hizo él solo la mayor parte de ese trabajo ingente, y además lo hizo no en la tranquilidad de un estudio, con tiempo y sosiego por delante y una biblioteca a mano, sino mientras huía de un sitio a otro, por la Europa de la Reforma, la Contrarreforma y las guerras de religión.

Nuestra Biblia castellana se terminó de traducir cuarenta años antes que la inglesa, pero se publicó en Basilea, en 1569, y los pocos ejemplares que llegaron de contrabando a España cayeron en manos de la Inquisición y fueron quemados por ella, igual que fue quemado el hereje que los introdujo en el país, del que se sabe que se llamaba Juanillo y era jorobado.

Si a Casiodoro de Reina no lo quemó la Inquisición fue porque había escapado a Ginebra en 1559. Lo quemaron, desde luego, en efigie, en 1562, en Sevilla, en un auto de fe en el que ardió también el cadáver sacado de la sepultura de otro perseguido que había muerto antes de que lo atraparan.

Quemaron cadáveres y muñecos de cartón, y quemaron a personas vivas, entre ellas una mujer que había albergado en su casa reuniones clandestinas de disidencia religiosa. Ordenaron derribar la casa de la mujer y sembraron de sal el solar para asegurarse de que no pudiera crecer ni la hierba.

Casiodoro de Reina estuvo en Ginebra, en Inglaterra, en Amberes, en Fráncfort, en Basilea, en Estrasburgo. Traducía la Biblia, ejercía como pastor de comunidades de españoles refugiados y vivía del comercio de la seda. Había sido monje jerónimo en Sevilla, muy cercano a los círculos erasmistas en los que abundaban los judíos y moriscos conversos. De Ginebra se marchó porque lo repugnaba que los calvinistas fueran tan aficionados como los católicos a quemar disidentes. Menéndez Pelayo, que no tuvo más remedio que admirar su talento literario, procura también desacreditarlo en su Historia de los heterodoxos españoles: dice que era un morisco granadino, y que cuando se marchó de Inglaterra fue huyendo de una acusación de sodomía.

Casiodoro de Reina escribe en un castellano prodigioso que está en el punto intermedio entre Fernando de Rojas y Cervantes, con una efervescencia expresiva que solo tiene comparación con santa Teresa, san Juan de la Cruz y fray Luis de León.

Es una lengua poseída por la misma capacidad de crudeza terrenal y altos vuelos literarios de La Celestina; un castellano mudéjar, empapado todavía de árabe y de hebreo, forzado en sus límites sintácticos para adaptarse a las cadencias y las repeticiones y las exageraciones de la lengua bíblica. Es una lengua de campesinos, de hortelanos, de trabajadores manuales, con una precisión magnífica en los nombres de las cosas naturales y los oficios; y también es una lengua todavía muy descarada, muy sensual, no sometida a la monotonía sofocante de la ortodoxia, a la esterilización dictada por el miedo, a la hipocresía de la conformidad. Es una lengua para ser recitada, entonada, cantada en voz alta; para expresar la furia tan desatadamente como el deseo erótico; y también las negruras de la pesadumbre y los extremos del dolor. Traducidos por Casiodoro de Reina, el libro de Job o el Eclesiastés son, sin la menor duda, dos de las obras máximas de la poesía y de la sabiduría en español. Y el Cantar de los Cantares tiene una caudalosa alegría erótica para la que no creo que exista comparación en nuestro idioma: yo solo la he encontrado en la Bella del Señor de Albert Cohen, no por casualidad un descendiente de judeoespañoles: “Tu estatura es semejante a la palma, y tus tetas a los racimos. Yo dije: yo subiré a la palma, asiré sus racimos, y tus tetas serán ahora como racimos de vid, y el olor de tus narices como de manzanas. Y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos”.

Por cualquier página que se abra, la recompensa es deslumbradora. Las plagas con que el vengativo Jehová castiga a los egipcios son más terribles en el castellano de Casiodoro de Reina: “… Y a la mañana siguiente el viento oriental trajo la langosta. Y subió la langosta sobre la tierra de Egipto y asentóse en todos los términos de Egipto, y cubrió la haz de toda la tierra y la tierra se oscureció, y comió toda la yerba de la tierra y todo el fruto de los árboles, que había dejado el granizo, que no quedó cosa verde en árboles ni en la yerba del campo por toda la tierra de Egipto”.

Esta Biblia la publicó Alfaguara íntegra en su colección de clásicos en 2001. J. Antonio González Iglesias le dedicó una reseña excelente en estas páginas. Modernizada y hasta cierto punto simplificada es la misma que leen ahora mismo los protestantes de habla española. Que sea desconocida para casi todo el mundo es una de las calamidades de nuestra literatura, y de nuestro idioma. Como tanto de lo mejor que ha dado nuestro país, la Biblia de Casiodoro de Reina es un fruto de la heterodoxia y el destierro.

Fuentes: El País

Editado por: Protestante Digital 2014

Dice Confucio que...

"La persona ejemplar es aquella que sigue intentándolo aunque sabe que es en vano."

lunes, 11 de agosto de 2014

domingo, 10 de agosto de 2014

Querido hijo...

El compromiso, en todo y con todo, es lo único que te puede llevar hacia el éxito. Sin comprometerte será imposible.

San Agustín de Hipona: “¿Qué es el tiempo?”

¿A dónde va el presente cuando se convierte en pasado? ¿Dónde está el pasado?- Wittgenstein


San Agustín de Hipona (354-430)

-“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”. (Confesiones, XI, XIV, 17).

- “De aquí me pareció que el tiempo no es otra cosa que una extensión; pero ¿de qué? No lo sé, y maravilla será si no es de la misma alma. Porque ¿qué es, te suplico, Dios mío, lo que mido cuando digo, bien de modo indefinido, como: “Este tiempo es más largo que aquel otro”; o bien de modo definido, como: “Este es doble que aquél”?. Mido el tiempo, lo sé; pero ni mido el futuro, que aún no es; ni mido el presente, que no se extiende por ningún espacio; ni mido el pretérito, que ya no existe. ¿Qué es, pues, lo que mido?”. (XI, XXVI, 33).

- “En ti, alma mía, mido los tiempos. No quieras perturbarme, que así es; ni quieras perturbarte a ti con el tropel de tus impresiones. En ti —repito— mido los tiempos. La afección que en ti producen las cosas que pasan —y que, aun cuando hayan pasado, permanece— es la que yo mido de presente, no las cosas que pasaron para producirla: ésta es la que mido cuando mido los tiempos. Luego o ésta es el tiempo o yo no mido el tiempo”. (XI, XXVII, 36).

- “Lo que es cierto, y que clara y patentemente se conoce, es que ni lo pasado es o existe, ni lo futuro tampoco. Ni con propiedad se dice: “tres son los tiempos: pasado, presente y futuro”. Y más propiamente acaso se diría: “Tres son los tiempos, presente de las cosas pasadas, presente de las presentes y presente de las futuras”. Porque estas tres presencias tienen algún ser en mi alma, y solamente las veo y percibo en ella. Lo presente de las cosas pasadas, es la actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas presentes, es la actual consideración de alguna cosa presente; y lo presente de las cosas futuras, es la actual expectación de ellas. Si me es permitido hablar así, veo ya los tres tiempos y confieso que los tres existen. Puede decirse también que son tres los tiempos: presente, pasado y futuro, como abusivamente dice la costumbre; dígase así, que yo no curo de ello, ni me opongo, ni lo reprendo; con tal que se entienda lo que se dice y no se tome por ya existente lo que está por venir ni lo que es ya pasado. Porque pocas son las cosas que hablamos con propiedad, muchas las que decimos de modo impropio, pero que se sabe lo que queremos decir con ellas” .(XI, XX, 26).

- “La edad de mi infancia, que ya no existe, está en el tiempo pasado, que ya no existe ni lo hay; perocuando recuerdo cosas de aquella edad y las refiero, estoy viendo y mirando de presente la imagen de aquella edad. / Todo esto lo ejecuto dentro del gran salón de mi memoria. Allí se me presentan el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que mis sentidos han podido percibir en ellos, excepto las que ya se me hayan olvidado. Allí también me encuentro yo a mí mismo, me acuerdo de mí y de lo que hice […] a todas estas imágenes añado yo mismo una innumerable multitud de otras que formo sobre las cosas que he experimentado […] Además de esto se han de añadir las ilaciones que hago de todas estas especies, como las acciones futuras, los sucesos venideros y las esperanzas”. (XI, XVIII, 23)/ (X, VIII, 14).

Al final, la vida es ese gran proyecto al que te debes de enfrentar con  ilusión y pasión, de lo contrario te superará lo negativo y acabarás sumido en la amargura. 

sábado, 9 de agosto de 2014

viernes, 8 de agosto de 2014

08.08.2014... reflexiones de verano...


Bello pasaje lo que nos dice el Evangelio de hoy: (Mt 16,24-28): "En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino».



No sé muy bien cuales son, o deben de ser, las cualidades de un buen hijo, un buen padre, un buen hermano o un buen marido. Sí creo saber, tras años en el camino, cual o cuales son las cualidades de un buen hombre. También sé, a nadie se le escapa, que nadie lo es porque sí, que nadie nace lleno de virtudes sino todo lo contrario. Uno se va haciendo bueno con el tiempo, cuando trabaja sus defectos y trata de cuidar y mimar sus virtudes. 
Nacemos llenos de defectos. El paso del tiempo nos hace conocerlos y así, tratar de corregirlos. 
Creo que deberíamos aprender a valorar más las virtudes de los demás que sus defectos. Dedicamos demasiado tiempo a criticar o enjuiciar al resto tratando así de ocultar nuestras deficiencias.
Ayer salí a correr con mi hermano, hoy también. Puede ser que hayan pasado un par de años desde que salimos juntos por última vez. Nos fuimos al puerto a un ritmo no forzado,  tranquilos. No hablamos mucho ya que todavía no tiene una forma física óptima, pero aguantó bien. Creo que momentos así consiguen que los veranos, estos períodos tan distintos de lo habitual, merezcan la pena. Disfruté mucho en esta hora de esfuerzo y conversación. 




Momentos de verano...


 Al final, la vida, es ese proyecto más al que debes enfrentar con ilusión y pasión, de lo contrario te superará lo negativo y acabarás sumido en la amargura. Vivamos poeticamente.

jueves, 7 de agosto de 2014

El que va atacando primero, va adelantando la victoria. El que espera, va provocando la derrota.

miércoles, 6 de agosto de 2014

06.08.2014... con Israel y con el pueblo judío!

Están siendo estos primeros días de vacaciones agradables. Es curioso pero tardas en acostumbrarte a romper con todas esas rutinas y vicios que te creas durante el año. Te debes acostumbrar a pasar todo el tiempo, todas las horas, con la familia, dándote cuenta de lo poco atento que estás a ciertas cosas importantes durante el resto del año.

Parece que tienes tiempo para todo, pero no es así. Los días van pasando y lo que crees iba a ser estar tirado a la bartola,  entre arena, libros y música no es. Lo que sí está siendo acertado y, de hecho, me siento bastante orgulloso, es recuperar el ritmo de mis salidas running. De momento he salido los cuatro primeros días de agosto. No han sido salidas de grandes distancias, pero sí de ir recuperando forma física y tratando de volver a coger disciplina. De 9 a 11km diarios a ritmo suave que, a día de hoy, mis piernas y mi cuerpo en general están notando.  Creo que hacía un año no salía cuatro días seguidos.  Si a eso le añado ciertos cuidados en la alimentación,  que era uno de mis propósitos de verano, podría hablar de una recuperación física importante si termino el mes así.

Mis días son simples. Me levanto, bajo a ver salir el sol sobre ese mar Mediterráneo que resplandece a primera hora, compro la prensa que repaso mientras tomo el café con la tostada en el bar de toda la vida, bajo un rato a la playa a leer, comemos, bajamos todos a la playa, salgo a correr, un paseo nocturno y a dormir perdido en alguna lectura. ¿Para qué más? ¿Para qué menos?


Este verano, la verdad, la prensa está siendo bastante entretenida. La familia Pujol que ha dejado de piedra no sólo a todo un país, sino a todos sus seguidores, con esas millonarias 'herencias' sin declarar (¿a dónde llevará?), el virus del ébola que acecha y pone en guardia al mundo y, por último, la guerra entre Israel y Palestina.

A este conflicto internacional sí quería referirme ya que, más allá de condenar cualquier enfrentamiento militar, cualquier muerte civil venga de dónde venga, sí he de comentar mi postura. Estoy, y estaré siempre, con los demócratas, apoyo el Estado de Israel y me siento plenamente identificado con el pueblo judío.

No es la primera vez que dejo reflejadas mis creencias religiosas. Me siento tan judío como cristiano. Leo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. No creo en los extremismos de ningún tipo y, claro está, menos religiosos. Defiendo la educación religiosa. El sentido de nuestra cultura y nuestras tradiciones se basan tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Dicho esto, y no estoy para hablar de mis opiniones o preferencias, me preocupa muy mucho el brote antisemita surgido en nuestro país. Y es que es curioso cómo aquellos que se hacen llamar intelectuales de la izquierda, han resurgido de sus comodidades para posicionarse, fundamentalmente, en contra de Israel y el judaísmo.

No deja de asombrarme cómo en España, de vez en cuando, aparecen esos populacheros, que ni siquiera populistas, que desde la vida privilegiada envuelta en la fortuna, llamense Bardem, Penélopes, Toledo o aquél que pasaba por allí, defienden a los más extremistas y menos demócratas frente a los estados libres. Defienden a los Castro, a los Maduro o, últimamente, a los Hamás frente a aquellos que, de alguna manera, asemejan su identidad con la nuestra: la identidad judía, la identidad cristiana, los valores demócratas y liberales.

Son muchos los que han contestado estas posturas interesadas o, simplemente, populacheras, que tratan de buscar un hueco en los medios. Yo siempre digo lo mismo, me hubiera gustado ver a la señora Bardem, llamese Penélope, o al señor Toledo, llamase Willy,  manifestándose, por ejemplo, por la libertad en Cuba o, para no ir tan lejos, junto a las víctimas de ETA en España y contra los terroristas. No los hemos visto. Parece que su elitismo intelectual no se lo permite aunque luego sí se dedican a mal despedir a trabajadores de sus negocios o a dar a luz a sus hijos en hospitales judíos de Los Ángeleshospitales fundados, financiados y dirigidos por judíos, sí. Por judíos sionistas, defensores de Israel.

Anoto por aquí unas palabras de José Jiménez Lozano: “(...) el Holocausto parece haber dejado intacto todo el antiguo humus antisemita en toda Europa, y también el de nuestra antijudería española, que realmente nunca se ha exorcizado”.

Lo que están defendiendo algunos desde esa intelectualidad de izquierdas mal venida, que no toda es así, es a Hamás y Hamás es homofobia. Hamás combate, tortura y mata a sus opositores. Hamás es autoritario y yihadista, quiere acabar con la existencia del Estado de Israel por ser el Estado de los judíos. Hámas mata a judíos por el mero hecho de serlo. Hamás es antisemita.

Estoy a favor de Israel por convicción y creencias y, porque pienso es la mejor forma de estar, también, a favor del pueblo palestino.

Ojalá y no tuviesemos nunca que hablar o escribir sobre conflictos así. Desgraciadamente todavía, en el mundo, quedan integristas radicales y dictadores con responsabilidades de gobierno. Los pueblos son siempre los más perjudicados.