martes, 31 de mayo de 2016

31.05.2016... Siempre en Equipo.

Dos días intensos a nivel profesional. Puedo decir que en este momento es en el que paro un poco y me entretengo, mientras desahogo mi cerebro con unas pocas palabras por aquí.

En días así es cuando más cuenta me doy de lo importante que es trabajar en común, trabajar en equipo.

En común se vencen obstáculos, se ganan batallas, se consiguen objetivos y la vida es mucho más sencilla.

Nunca he creído en los individualismos sociales y mucho menos en el falso liberalismo que profesan algunos.

Deberíamos aprender más de los animales, ellos, si nos fijamos atentamente en sus actos, son nuestros verdaderos maestros. Su comportamiento, su instinto.


Esta foto, entrañable, que desprende cariño, es de mi amiga Marisol Navajo. Son su familia de gatos, ahí les tenemos a todos, en un pequeño espacio, abrazados, desprendiendo su calor. Realmente una imagen fantástica que he tomado 'prestada' de su perfil.

Cuando era pequeño, en el colegio, recuerdo una de esas pocas veces que me dio por jugar al fútbol. El campo me parecía inmenso y yo era malísimo. Jugábamos en el mismo espacio cientos de críos, cada uno con sus partidos, cada uno con sus balones. Todavía no llego a comprender cómo éramos capaces de no confundirnos, de conocer y reconocer cada uno de nuestros compañeros de equipo y cada uno de nuestros contrincantes. En uno de esos partidos, no sé por qué, me vino la pelota a los pies. A mi, que normalmente no me centraba nadie de lo malo que era. Y pensé que era la oportunidad, mi oportunidad de demostrar que yo era igual, o mejor, que los demás. Me puse a correr como loco. Todos me gritaban que les pasase el balón. No me daba la gana. Era mi momento de gloria, sólo mío. A lo lejos, la portería. A lo lejos, el portero del equipo contrario que se repartía el espacio de la portería con los tantos porteros, de los otros equipos, que a su vez jugaban otros partidos. Corrí y corrí y no me encontraba a ningún jugador contrario. "¡Pasa el balón Moreno!", me gritaba uno y otro hasta que de pronto, no sé cómo, impacté con una especie de armario de chaval, mayor que yo, que estaba jugando su partido. Caí al suelo, perdí la pelota. Se acabó mi oportunidad. Vino hacia mi, corriendo, con sus habituales mocos acuosos chorreando bajo la nariz, Umberto. Umberto era uno de esos niños inteligentes, repipis, que ya de pequeño se había leído todos los libros que sobre las Guerras Mundiales existían. Me miró con odio y me dijo algo que todavía recuerdo: "Una batalla no se gana con una sola espada. Ahora, levántate tu solo del suelo." No olvidaré aquella frase, cargada de razón.

Fracasamos nosotros, pero vencemos en equipo.

Estos días ha iniciado su andadura un proyecto de equipo: rHabilitec. Tengo ilusión en este nuevo camino. Estos días, las últimas semanas, le he dedicado el tiempo que me ha dejado libre mis responsabilidades, aportando mi granito de arena para que ayer comenzara su andadura. Pero muchos granos de arena construyen una montaña, eso es lo importante.

Creo en rHabilitec, ya es un éxito, ha dado el primer paso. Hablaré más de este proyecto empresarial por aquí, pero sobre todo, creo en la ilusión que se acumula detrás de la marca.

Feliz noche amigos.


Dice Mooji que...

"A veces digo que el Ser es como un sentimiento sin sentimiento."

domingo, 29 de mayo de 2016

29.05.2016... ¿Por qué no haces lo que quieres?

Creo que esta semana que termina sí ha sido completa. De esas en las que no sobra el tiempo, pero tampoco falta. De esas en las que el orden se convierte en prioridad y que, agarrado a él, puedes ir dando pasos y cumpliendo objetivos. Cierto es que son los viajes los que, últimamente, me van marcando tanto el ritmo como la tensión. Lo más importante, siempre, es dedicar el tiempo a lo que queremos y deseamos hacer, sin excusas, porque no las hay. La esencia del ser está en eso: hacer lo que se quiere y hacerlo en el momento, puede no haber otro.

Y creo que así voy a concluir esta semana. Reflexionando sobre eso. Sobre hacer lo que se quiere y se desea en cada momento, sin pensar en los posibles impedimentos. A veces los impedimentos son sólo mentales.




Ayer estaba algo cansado del resto de la semana. Tratar de hacer todo y de todo durante cada jornada es algo que, digámoslo de una forma también correcta, y positiva, suele generar cansancio físico y mental. Pero es un cansancio que tal vez sólo notes cuando paras, cuando frenas, porque es placentero. El caso es que decidí, aprovechando un amanecer medianamente claro -que por cierto, luego cambió- marchar a dar una vuelta por esos campos míos de Minaya. 

Simplemente desconectar, simplemente respirar, cambiar, meditar y pasear durante un rato por esas tierras. Simplemente compartir un almuerzo con mis padres o saludar a alguna de mis tías. Simplemente romper con lo que habían sido unos días intensos y hacer algo que me reconforta también bastante: conducir en solitario, pensando e imaginando, analizando y descartando. El caso es que fue un día especial, que terminé en casa viendo ese partido, de final injusto, con mi hijo. No porque perdiese el Atlético de Madrid, que también, sino porque creo que una final de esta categoría no puede ganar o perderse en unos instantes, con unos cansados penaltis tras una prorroga. Es como jugarse un partido tras 120 minutos de juego a cara o cruz. No me parece justo ni para uno ni para otro.

Y hoy, temprano, me vestí para hacer mi sesión running. Me di cuenta que estaba cayendo una lluvia intensa sobre las calles y que, lo correcto, era ir a buscar la prensa dónde Santi, tomar el café y leer los periódicos mientras escampaba. Y así fue. Luego pude hacer unos kilómetros y seguir con mis meditaciones y reflexiones, ya dirigidas más a la semana, importante, que se presenta.

No sé por qué he reflexionado mucho este fin de semana sobre lo bien, lo realizados, lo felices que nos sentimos cuando hacemos aquello que queremos hacer. Parece que nos falta el tiempo, que el esfuerzo no es tal porque la mente está inmersa y concentrada, viviendo ese instante que queremos vivir haciendo lo que deseamos.

¿Y por qué no lo hacemos siempre?

Sinceramente creo que somos esclavos de nuestra mente en todos los sentidos. Cuando ella desea hacer algo, lo hacemos. Cuando nos pone 'peros', nos paralizamos y escudamos en mil y una excusas. Nos engañamos a nosotros mismos. No nos damos cuenta de que cuando nuestros deseos no se cumplen (y no me estoy refiriendo a nada material) generamos sensaciones desagradables, caemos en la tristeza, nos sentimos infelices y deprimidos; vivimos amargados.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado qué ocurriría si realmente hiciésemos lo que deseamos o nos apetece?

¿Qué ocurriría, por ejemplo, si mandásemos a hacer puñetas ese trabajo por el que nos dejamos nuestra vida, pero no nos enriquece personalmente, no nos gusta y no nos aporta más que el mísero sueldo del mes?

O ¿qué pasaría si nos pusiéramos a andar mañana mismo y recorrer España caminando durante un año más que con lo puesto?

¿Si comenzásemos ese curso, de pintura o escritura, que tanto nos apetece y llevamos postergando toda la vida porque creemos no tener tiempo?

¿Y si mandásemos a la mierda, civilizadamente, a esa pareja, marido o mujer, que ni nos valora ni nos entiende?

¿O dedicásemos nuestras tardes a nuestro deporte favorito sin que nadie te esté diciendo continuamente que para qué lo haces o por qué?

¿Por qué no llamas a ese amigo o amiga del que hace tiempo no sabes nada y vas dejando pasar los días, los meses sin hacerlo?

¿Y hacer ese corte de mangas al jefe coñazo, pesado y desagradecido que nos genera estrés diario?

¿Por qué no te pones a bailar en la calle si es lo que te apetece, o a saltar o a gritar?

¿Y si llamas ahora mismo a tu madre y la dices lo que la quieres?

¿Por qué no te das ese capricho que siempre dejas para el final... qué final?

¿O qué ocurriría si besásemos a ese chico o chica que en ese instante nos ha gustado?

¿Y si llamásemos a aquél otro u otra con el que parece no quedamos muy bien, tal vez por una mala interpretación del momento?

¿Qué ocurriría si mañana no despertamos? 
Que no podríamos hacer nada de lo que piensas podrías estar haciendo en estos momentos y no hacer por uno u otro motivos.

Y lo más importante, lo realmente importante es que no es tarde. No lo es. 

Si ahora estamos leyendo esto, si mañana despertamos, tenemos todavía la oportunidad de hacer lo que queremos. No es tarde.

Todos cometemos errores, todos los hemos cometido, todos podemos enmendarlos. El mayor error que cometemos es dejar pasar el tiempo como si nada.

Todos tenemos el mismo tiempo, pero no todos lo disfrutamos igual. Unos lo exprimen, otros lo dejan pasar y otros lo matan.

No estamos obligados a vivir como no queremos. Pero sí tenemos una obligación moral y vital sobre nosotros mismos: vivir el momento como lo deseamos.

Merece la pena intentarlo. Merece la pena enmendar. Merece la pena caminar y vivir.

Y así, con estas reflexiones, mientras escucho a mi admirado y recomendado Damien Rice, termino este domingo y esta semana.

Mira, os voy a dejar esta canción suya, seguro conocida para muchos, pero os invito a escuchar todos sus álbumes (tampoco son muchos)... ahí va: "The Blower's Daugther".



Una belleza para terminar este día con gratitud: por haberlo vivido y pensar que, si mañana despertamos, tendremos otra oportunidad. 

No la desaproveches.

Dice Nyoshul Khen Rinpoche que...

"La mente es muy poderosa. Puede crear felicidad o sufrimiento, paraíso o infierno. Si con la ayuda del dharma logras eliminar tus venenos internos, nunca algo externo podrá afectar a tu felicidad, pero mientras estos venenos permanezcan en tu mente, no podrás encontrar en ninguna parte la felicidad que buscas."

sábado, 28 de mayo de 2016

Si el límite de cada uno lo ponemos nosotros mismos, ¿por qué a veces vivimos como si no lo hubiera? Tal vez sea que nos guste vivir siempre así.

jueves, 26 de mayo de 2016

26.05.2016 Reflexiones Personales IX.

En días como este, que amanecen con tonalidades de gris, miro el cielo e imagino trazos de colores. Hacer esto al salir a la calle, tras levantarte, mientras te diriges al trabajo, es la fórmula perfecta para encontrarte con alguna sorpresa agradable que te haga sonreír y multiplique tus emociones positivas durante toda la jornada.

La aspereza de los días consigue hacerse notar en nuestra mente y en nuestro físico. Arrastras problemas que se van acumulando en nosotros como si nada, pero que poco a poco van llenando nuestros cajones hasta que decidimos hacer esa limpieza generalizada que debería ser obligatoria en lo diario.


¿De qué sirve pensar en aquello que no tiene solución? ¿De qué sirve pensar en aquello que ni siquiera sabemos si va a ocurrir? ¿De qué sirve estar preocupándonos constantemente sobre lo uno y lo otro, cuando ni lo otro ni lo uno están en disposición de preocuparse por ti?




Y no sé muy bien por qué escribo esto esta noche, sí sé que acabo de hacer unos tranquilos kilómetros running por el parque y me ha permitido poner en orden algunos pensamientos e ideas.

Me jode enormemente comprobar cómo la gente que emprende, que apuesta, que sacrifican con esfuerzo su tiempo y sus dineros, no tienen más que trabas y obstáculos por parte de la administración a la hora de poner en marcha o mantener sus negocios. 

Da la sensación que en este país el empresario, el emprendedor, ese que crea empleo, es el enemigo socialmente a batir. No ocurre en ningún país europeo y medianamente civilizado. 

Aquí se machaca y demoniza al empresario por el hecho de serlo. Aquí se aplaude al 'ocupa' por el hecho de infringir el derecho a la propiedad privada de otro.

Aquí se aplaude al vago por el hecho de ser capaz de vivir toda la vida del sistema al que luego critica.

Son mis pensamientos y sensaciones, llenos de sentido y razón, de esta noche.

Hasta mañana...
Hace tiempo que quedó patente que el futuro no está en el individualismo sino en la capacidad de colaboración y solidaridad de unos y otros.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Momentos: en Ourense.


Dice Osho que...

"Muchos estúpidos están desperdiciando sus vidas contra esto y aquello, en favor de esto y de lo otro, tratando de transformar el mundo entero y posponiendo la única transformación posible: la transformación de uno mismo...Sólo existe una posibilidad: tú puedes cambiar..."

martes, 24 de mayo de 2016

Lo esencial en la vida es saber mantener la ilusión cada día sin que los obstáculos del camino nos nublen la vista.

lunes, 23 de mayo de 2016

Eckhart Tolle - Dependes de tus pensamientos...

Siempre interesante...

Dice Epicteto que...

"Que las ovejas no van a enseñar a sus pastores lo que han comido, les dan su leche y su lana. Del mismo modo tú no debes malgastar entre ignorantes bellas máximas; es mejor que, después de bien digeridas, las manifiestes mediante actos convenientes."

domingo, 22 de mayo de 2016

22.05.2016... ¡Y van... 48!

Claro que es domingo, claro que termina la semana, claro que ayer pasé uno de esos días familiares que lo merecen, que disfruté esta mañana de una fantástica sesión running, junto a C, por esos campos de Getafe, comentando lo uno y lo otro, mientras la mente buscaba el equilibrio, el aliento, lo místico que te aporta el olor y el oxígeno del Cerro de los Ángeles.

Porque miro atrás, ahora, sentado en mi mesa mientras escribo estas líneas, y veo una semana que ha rozado la extrema intensidad. Una semana en la que terminé de vivir mis agradecidos 48 años, para adentrarme en el 49 con las mismas ganas por sentir, por hacer, por marcar objetivos y metas que en los anteriores. Todo será, paso a paso, si las fuerzas nos siguen acompañando como hasta ahora, gracias a ese Eterno que no se despista ni nos deja solos ni un momento.

Ha sido una semana, repito, que se llenó de cuestiones profesionales de toda índole, en todos esos campos en los que trato de moverme con el máximo orden, y de proyectos que caminan más lento de lo que yo preveía. Todo no puede caminar a la misma velocidad; tampoco avanzar de prisa lleva antes al destino. El caso es que ando revuelto entre varias cosas a la vez y eso me altera y desordena.

Me alteró también, momentáneamente, comprobar en carnes el clima tan extraño que vivimos. Esos momentos que te hacen volver a pasados que ni recuerdas y que tratan de enredarte en lo que no tiene sentido.

A todo ello se unió mi viaje de esta semana. En este caso a una de las ciudades que más me gustan y con la que más identificado me siento: Ourense.

Así el jueves, temprano, cogí ese tren que me lleva en el amanecer a Ourense. 

Dos días prácticamente sin dormir, dos días despertando a media noche con un desagradable estado de ansiedad. No suelo tener ese tipo de sensaciones más que cuando me preocupa algo. A veces las preocupaciones solo son imaginaciones, otras son realidades que nos obligan a pensar en desatascar situaciones. Pero creo que esas horas en tren, pensando, reflexionando, meditando, consiguieron que tomara más significado la gratitud por llegar a los 48 que alguna de las estupideces en las que se envuelve, de vez en cuando, la mente.



Pasar el día de mi cumpleaños en Ourense fue tan especial como casual. No voy a repetir por aquí las sensaciones que me produce esta poética ciudad, desde que tuve la oportunidad de conocerla hace ya unos años cada día me gusta más: sus calles, sus gentes, su historia, su calor.

Las Jornadas, esta vez sobre el futuro de las Diputaciones Provinciales, un éxito en participación, organización y, cómo no, dirección por parte del Presidente de la Diputación de Ourense Manuel Baltar.

Como siempre, compartir ideas y reflexionar sobre ellas; como siempre, la defensa del municipalismo. Como siempre, trabajar, que al fin y al cabo es lo que sabemos, por ir mejorando los servicios que se prestan desde estas administraciones al ciudadano.

Y así, ya de vuelta el viernes a la noche, ha llegado uno al final de la semana y a los cuarenta y ocho: algo cansado pero con ganas de continuar dando guerra, de ser la mosca cojonera, de seguir emprendiendo y llenando la vida de metas y objetivos. 

Así llega uno a esta edad, maravillosa por cierto, cargado de sueños, de versificar momentos y de seguir viviendo el ahora como si fuera el último.

Pensaba hace un momento que, si cada uno de nosotros tuviera la oportunidad de quedarse para siempre en una edad, en cuál querría quedarme, pararme, yo. Curiosamente me quedaría aquí, en la que tengo, en este momento. Sé que estoy viviendo con una intensidad máxima, haciendo muchas cosas a la vez en diferentes campos. Sé que hay semanas que las termino agotado, pero que llego al lunes con la misma fuerza e ilusión del anterior. Tengo proyectos, tengo ilusiones, tengo vida; soy un privilegiado y por ello doy gracias cada día que termino y al despertar. Creo que me quedaría aquí.

Por cierto, jamás había recibido uno tantas felicitaciones, de grandes amigos, de amigos y conocidos. Parece mentira pero, también eso, te hace vivir. A todos mil gracias y, a esos que siempre están, saben que soy incondicional.

Feliz noche amigos todos.
Todos terminamos por morir, pero no todos llegamos a vivir.

jueves, 19 de mayo de 2016

Dice Thich Nhat Hanh que...

"El budismo enseña que la alegría y la felicidad surgen de dejar ir. Por favor, siéntate y haz un inventario de tu vida. Hay cosas de las que has estado colgado que en realidad no son útiles y te privan de tu libertad. Encuentra el valor para dejarlas ir ".

miércoles, 18 de mayo de 2016

18.05.2016... Sarvangasana!

Termino ahora el día. Mañana temprano marcho a Ourense y no sabía si pasarme por aquí o no. Pero lo he hecho. Lo hago porque me apetece y porque sé que mañana este post será leído por muchos y muchas. 

He terminado el día al revés. Pero lo he terminado y, si el Eterno lo quiere, mañana despertaré cumpliendo años y continuando ilusionado por cumplir los muchos objetivos que tengo y quedan por hacer.

Vivimos un momento realmente asqueroso y, por suerte o desgracia, uno ha formado parte de ese círculo tratando de ser como es: uno mismo

Tras tomar una copa con un par de amigos, comentando las rarezas del ambiente, uno llega siempre a la misma conclusión. Hay algo a lo que no voy a renunciar nunca: mis amigos. De los amigos unos podrán haber triunfado y otros nadado en fango, pero lo que nunca haré es negar una amistad. Y puede ser que esa amistad, por algún motivo, nos persiga en determinado momento en negativo pero, en estos años que cumplo, lo importante, desde mi punto de vista, es el comportamiento que uno tiene, no el de los demás. Cada uno es responsable de lo suyo, faltaría más.



Por eso, dicho esto, voy a escribir sobre otra cosa: lo importante.

Si hay una postura en mi iniciación al Yoga que me encanta es: Sarvangasana.

Cuando pasamos ese precalentamiento, en el que dejamos estiradas todas las partes del cuerpo a base de posturas, una y otra vez, desde los saludos al sol (Surya Namascar), que es una secuencia de 12 posiciones realizadas como un solo ejercicio continuo centrado en la respiración, espero con deseo Sarvangasana. En días como el de hoy, en el que todo parece al revés, la mejor forma de ver al resto es desde esta postura en la que te miras los pies desde abajo.

La semana está siendo tan extraña como corta. Ayer pensaba que era lunes pero estábamos ya en martes; hoy termino el día del miércoles para estar mañana temprano cogiendo un tren hacia esa ciudad que me encanta, Ourense, mientras uno cumple sus 48 años de vida.

Y si en este año he hecho una cosa importante para mi, ha sido iniciarme en esto del Yoga y, más concretamente, en el Hatha Yoga.

De todos los momentos que vivo durante la semana, la mayoría intensos, el más especial, el que creo me dedico más a mi mismo, es cuando desconecto absolutamente para participar en ese ritual especial que es el Yoga.

Me rondaba desde hacía mucho tiempo, pero fue en el mes de enero cuando me decidí y, desde entonces, si no surje ningún viaje laboral, como el de mañana, dos veces a la semana me descalzo sobre mi esterilla, me concentro, y me pongo a intentar hacer lo mejor que puedo, cada día más, con mi poca flexibilidad, las posturas que la monitora nos va señalando.

El Yoga es lento. El Yoga es paciente. En el Yoga debes olvidarte por completo de las prisas y ser consciente del momento, de tu momento, para recorrer todo el camino que te ofrece.

Hay días en los que me levanto acelerado, pensando en las mil y una cosas que debo hacer. Incluso reconozco que en alguno de esos días me pienso el faltar a mi cita por dedicar más tiempo a las tareas que se van acumulando. Consigo vencerme, cortar de raíz y entrar en el Centro con el ánimo de 'encontrarme conmigo'. Y lo consigo. Más allá de los estiramientos del cuerpo, la flexibilidad y la concentración. Más allá de los momentos de meditación, consigo desprenderme de lo que me agobia y salir a la calle como nuevo, con la mente realmente limpia.

Acabo de hacer una meditación. Me marcho a dormir con la mente realmente limpia y relajada.

Cada uno verá.

Feliz noche.



Sólo reconociendo quién somos podremos avanzar en lo que queremos ser.

martes, 17 de mayo de 2016

Dice Ludwig Von Mises que...

"Cada uno de nosotros lleva sobre sus espaldas el peso de parte de la sociedad, y nadie ha sido dispensado de su responsabilidad por los demás; nadie puede hallar una vía de escape para sí mismo si la sociedad se ve arrastrada a la destrucción. Por consiguiente cada uno, por su propio interés, debe participar vigorosamente en la batalla intelectual. Nadie puede permanecer indiferente; del resultado de esa lucha dependen los intereses de todos."

lunes, 16 de mayo de 2016

16.05.2016... Pensar en lo inevitable.

Y sí, no sé si hemos terminado semana o la hemos comenzado ya. Prefiero los viernes festivos a los lunes. Los lunes son esos días de esprint, en los que la mente suele estar completamente limpia y el cuerpo en forma para enfrentarnos a todos los quehaceres, objetivos y metas. Los viernes vas algo más falto de fuerzas y si el calendario te lo regala como festivo, no sólo lo agradeces sino que lo abrazas.

Pero es lunes, tras un fin de semana de celebraciones familiares que se unieron a mi vuelta de Zaragoza. Y aquí estamos, en otra semana importante, en la que volveré a viajar, esta vez a Ourense, pero no sin antes dejar cumplidas varias tareas importantes.

Parece que la vida no deja de ser una carrera continua, a veces va tan deprisa que ni siquiera nos paramos a disfrutar de cada momento. Pero ¿es una carrera o hacemos que sea una carrera?

Al hilo de esto, y de los textos que sobre budismo leo en estos días, reflexionaba esta mañana, mientras me deleitaba con una fantástica y solitaria sesión de running, sobre la muerte. 

Sí, aparece la palabra maldita, la palabra tabú, el yuyu. Creo que en determinados momentos es bueno meditar, pensar, reflexionar sobre la muerte; creo que es la mejor manera de obligarnos a despertar, a abrir los ojos.

Hay cosas que, queramos o no, son inevitables; la muerte es una de ellas. Nada permanece, todo cambia, la muerte es inevitable. Y si es algo que no se puede evitar, por más que queramos, por más que tengamos todos los dineros del mundo, por los títulos que tengamos o por nada del mundo, ¿por qué en este momento no nos ponemos en pie y hacemos algo de verdad en la vida?



Cada minuto es un minuto menos. 

Hayamos hecho lo que hayamos hecho, moriremos. Por lo tanto, será mejor hacer que no hacer.

Pienso que es importante mantener la muerte en mente, para que así recordemos que debemos estar despiertos: hacer, vivir, sentir, no desperdiciar el tiempo. Amar, decir lo que se siente a quién queremos. Ayudar a los demás a ser y sentirse mejor. Aportar nuestro pequeño grano de arena para que todo a nuestro alrededor quede mejor cuando ya no estemos. Hacer de Verdad.

Pensemos en la muerte como lo que es: vida. Pensémoslo como un impulso, como una motivación para actuar, para vivir.

Normalmente nos preocupamos poco de nosotros, vamos como alocados porque pensamos que esto del vivir es eterno. Pero claro, llegamos a los 50 y es cuando comenzamos a sentir que ya no tenemos 20. Entonces nos entran las prisas por cuidarnos sin darnos cuenta que, aunque no es tarde, tal vez nos hayamos pasado tanto de la raya que el daño ya esté hecho, que esté ahí, latente, dispuesto como en una ruleta rusa a disparar a quien toque.

La vida puede ser en un instante lo que deja de ser en otro.

La vida pasa tan rápido que ni nos da tiempo a pestañear. Comenzamos a pensar en lo que daríamos por empezar de nuevo y vivir de una forma diferente; o hacer las cosas de una manera distinta a como las hemos hecho. O lo que deberíamos haber hecho que no hemos hecho. ¿Es tarde? 

No es tarde. Si estás reflexionando sobre ello te diré que para nada es tarde. Pensar en la muerte de hace vivir. Ahora mismo puedes despertar, comenzar a hacer las cosas y vivir como deseas. No sabemos el tiempo que nos queda, pero lo que sí sabemos es que en este momento estamos vivos. Si nos despertamos cada mañana es que estamos vivos; podemos utilizar el tiempo como deseamos o tirarlo a la basura.

Pero no malgastar el tiempo no es dejarnos llevar por lo mundano, por lo superfluo. No malgastar el tiempo es aprovecharlo con lo que merece la pena aprovecharlo. Con los nuestros y lo nuestro. Con la sociedad que merece la pena. Nunca es tarde para dar, para devolver lo recibido por la vida que siempre es mucho.

Todos terminamos por morir, pero no todos llegamos a vivir.

Depende de cada uno de nosotros. 

Por eso, de vez en cuando, te recomiendo reflexionar sobre la muerte, sobre lo inevitable, es la mejor forma de despertar y vivir.

Y así, en este lunes extraño, termino deseando a todos una feliz noche. Vivamos.
Será lo que nosotros queramos que sea, solo nuestros pensamientos tienen la potestad de convertir nuestros momentos en positivos. Deja que fluyan envueltos en emociones positivas y tus días serán positivos. Depende de ti.

miércoles, 11 de mayo de 2016

11.05.2016... No crearse expectativas...

Hoy ha vuelto a ser uno de esos días lluviosos; días que son propios de esa deliciosa primavera que se agradece. 

Ahora, ya en el reposo, pensaba que todo es por algo y que todo lo que hacemos tiene tarde o temprano su significado. Pero no hay que esperarlo, si tiene que venir, vendrá.

Hay momentos en los que la vida nos obliga a parar. Unas veces nos mete un bofetón de esos de los que crees no levantar, o te abraza tanto que sientes el agobio del exceso. 

En ese instante podemos quedar paralizados de tal manera que se nos duerme el cerebro.

Unos tiran hacia delante y otros se quedan ahí. Siempre es de agradecer los empujones, las tortas que los cercanos te dan para que despiertes. 



En estos años en los que uno comenzó a pensar más en lo suyo que en los demás, y me refiero a los ajenos, al ámbito político/profesional, esa pequeña parte de la que todavía queda algo y que uno agradece a personas por encima de siglas, es cuando más he notado el valor por parte de los demás. Es extraordinario comprobar y sentir, cómo en determinados ámbitos, normalmente los cercanos o esos que crees tuyos, el buen trabajo o gestión, importa más bien poco. Cuando convives entre aquellos en los que podría justificarse primasen más otras cuestiones, es totalmente al contrario.

Son lecciones que aprendes en la vida: algunos valoran mucho lo poco y otros desprecian lo mucho.

Hoy me encontraba en el tren con un antiguo compañero y me afirmaba algo de lo que no me ha quedado más remedio que darle la razón: "no hay que quejarse José Luis, lo que hay lo hemos hecho entre todos nosotros". Es verdad. No vale quejarse; cada uno es culpable, en su parte, de lo que hay.

Y comentábamos, por eso termino el día con esta reflexión, lo tranquilos que ahora andamos. Cada uno con sus cosas, cada uno con sus problemas, sus proyectos, sus aventuras, sus miedos... pero tranquilos. Tranquilo porque sabes que lo mucho o poco depende de ti, no de caer mejor o peor al de al lado.

Los proyectos van y vienen. Nada sin esfuerzo y sacrificio de los unos y otros que te acompañan. La inquietud, el hormigueo, la apuesta... es vivir en un riesgo permanente.

¿Alguien dijo que la vida no fuese... arriesgar?

Las expectativas nos generan sufrimiento, ansiedad. La expectativa es deseo y cuando deseamos que algo ocurra o mejore, tiene siempre esa posibilidad de que no sea así y eso termina por generarnos frustración y pena.

A veces la ausencia de deseo es una virtud. Si ocurren las cosas, que ocurran; si no ocurren, que no ocurran.

Volvemos a ese pensamiento que vengo pregonando últimamente: si no esperamos nada del mañana, vivamos más el presente. Si el presente es hoy, no busquemos o esperemos la felicidad de mañana. Vivámosla hoy.

Sé que puede ser difícil. ¿Somos capaces de vivir sin esperar nada de la vida? ¿Somos capaces de hacer, de dar, sin esperar nada a cambio?

La vida hay que llenarla de dudas, de incertidumbres. Si no tienes dudas vas por ahí como un zombi, esperando algo cada día que no tiene por qué hacerse realidad. 

Crear expectativas absurdas te mediatiza a la hora de tomar decisiones.

Hace tiempo que dejé de tener expectativas, de desear resultados. Hace tiempo que hago, que vivo el presente, que ideo y creo lo que me apetece. Le doy forma, lo trabajo, pero no espero un resultado concreto. Me va mejor. No me llevo berrinches como alguno de los que me he llevado en la vida. 

Lo que tiene que ser será, lo que no tiene que ser nunca será.

Feliz noche amigos.
Si tienes ante ti un reto que te asusta y produce miedo, quiere decir que merece la pena intentarlo.

lunes, 9 de mayo de 2016

Me es difícil, como imagino a todos, obtener lo que quiero, por eso cada día trato de aprender a apreciar lo que tengo. Hoy tengo otro día, haré que sea fantástico.

domingo, 8 de mayo de 2016

08.05.2016... Cambiar el día.

Como cada domingo que estoy en Madrid, ese privilegio de comenzar una semana temprano, mi sesión larga de running con C, por esos caminos getafenses, místicos, que bordean y se adentran en el Cerro de los Ángeles. 

Pero no. Nada más subir la persiana, amaneciendo el día, una lluvia inundaba la terraza con ese aviso de prudencia: no es recomendable el running.

En ese momento, con el atuendo adecuado puesto, parece que el día se viene abajo por el simple hecho de que unas nubes nos acompañen al despertar.

Creo que he decidido lo correcto: ir a por la prensa, un café y otro día será.

Hay una canción que me gusta muchísimo últimamente y que, casualmente, acababa de comenzar al sacar el coche del garaje: 'Faded' de Alan Walker.

¿Dónde estás ahora?/ ¿Todo en mi fantasía? / ¿Dónde estás ahora? / ¿Dónde solo imaginario?... creo que es más o menos la traducción de “Where are you now?/ Was it all in my fantasy?/ Where are you now?/ Were you only imaginary?”



Los inicios de los días son así: como los imaginamos, como los vemos. Cierto es que la letra de la canción no hace referencia al día, ni al clima, ni a las nubes... sino a esa persona que imaginamos o vemos como creemos o queremos que sea,  no como realmente es. Pero así son también los días. Y no son como creemos que son, ni siquiera como amanecen: son como queremos que sean, independientemente de las circunstancias. 

Los días de lluvia nos encojen. No vemos más allá de las nubes que nos cubren y, en vez de disfrutar y sentir el agua como una emoción, un riego de vida del cielo, nos agazapamos en la nostalgia y buscamos lo emocionalmente triste.

Dejé el coche aparcado y desde el quiosco me fui al bar andando, mojándome. No llueve mucho últimamente. Conseguí que ese cabreo inicial de la mañana, acabase perdido en la acera.

La lluvia es la alegría de la primavera, es la luz de los campos. Salir a la calle y dejarte mojar; chapotear en los charcos y mirar el cielo con gratitud es cambiar la perspectiva del día.

Y eso he tratado de hacer hoy: cambiar la perspectiva del día. Es más importante cómo vemos que lo que vemos. Puede que el sol entre por nuestra ventana, pero si no lo vemos dará lo mismo, nuestra vida estará inmersa en una oscuridad ficticia. Puede que el día esté envuelto en nubes y lluvia, pero si queremos saltar de alegría bajo el agua, en la calle, nuestra jornada será la más luminosa de la vida.

Desde hace un tiempo trato de meditar y reflexionar sobre el significado de las emociones. Me encuentro con casos extremadamente diferentes en mi entorno, en el día a día. Esos que lo ven todo oscuro y esos otros que, pese a las dificultades, creen en sí mismos porque encuentran la luz en cada movimiento. Unos llegan y otros se quedan, pero: unos viven y otros no.

Prefiero imaginar, prefiero vivir chapoteando el agua de lluvia aunque me moje, empape o constipe. Prefiero ahogarme mientras disfruto de lo que vivo a morir de sed por guardar el agua por si un día no tengo.

Prefiero comenzar la semana creyendo a acostarme sin ilusión por el día de mañana.

Así que amigos, acariciando el final del domingo y, para algunos, de la semana, os dejo imaginando y llenos de felicidad mejor que sentados en el sillón pensando que vivís lo que no vivís.

Dónde hay nubarrones, suele esconderse un gran sol. Y si el día amanece con nubes, cambiemos la mirada: veamos un gran sol.

Dice Thich Nhat Hanh que...

"El camino que he hallado permite vivir cada hora del día con plena conciencia, con la mente y el cuerpo en el momento presente. Lo contrario es vivir en la distracción. Si vivimos en la distracción, no sabemos que estamos vivos; no experimentamos plenamente la vida porque nuestra mente y nuestro cuerpo no están en el aquí y ahora"

sábado, 7 de mayo de 2016

07.05.2016... Una página en blanco cada día.

La responsabilidad que tiene uno consigo mismo, debería ser siempre más exigente que el resto de responsabilidades que nos otorgamos u otorgan. 

Cada uno de nosotros sabemos y, por ello, somos conscientes de lo bueno y malo que nos lleva o acompaña en este camino que es la vida. Las excusas que nos ponemos  a la hora de ir caminando, de una u otra manera, en una u otra dirección, no son más que caretas indecentes.

Nos despertamos cada mañana con la oportunidad de escribir una nueva página de esa nuestra vida. Me ha hecho pensar una bella reflexión, no exenta de un profundo sentimiento, que leía hoy en el muro de M. Esa página en blanco que se nos ofrece la podemos llenar de tachones y borrones, garabatos, arrancar y tirarla a esa papelera en la que se van amontonando nuestras máculas; por el contrario, también sabemos que podemos llenarla de versos, emociones y sentimientos que vayan convirtiendo nuestro cuaderno en ese poema que deseamos.




No conozco a nadie que no haya arrancado, o tenga que arrancar, hojas del cuaderno de su vida. Hojas con tachones, con líneas torcidas, con manchones de esos que nos escalofrían con solo recordar. 

En algún momento debemos prender fuego a esa papelera y convertir en ceniza cada una de las hojas para volver, posiblemente, a llenarla de otras muchas de esas que iremos escribiendo, entre lágrimas o suspiros,  pero que, poco a poco, producirán aquellas palabras que queramos guardar por siempre.

Cada día un folio, cada día una oportunidad que se nos brinda como un deseo por cumplir. Cada página se puede volver a escribir de mil maneras diferentes.

A veces se escribe lo que no se debe y otras se deja de escribir lo importante. Esa es la responsabilidad que tenemos sobre nosotros y nuestras vidas.

Importa mucho quién somos, pero también importa quién dejamos vivir a nuestro lado para ser. Nuestro cuaderno de viaje es solo nuestro, no debemos emborronar los folios por los demás ni tampoco dejar pintar que nos lo pinten como quieran.

Cuando una hoja se arranca, porque sobra, porque no nos gusta lo escrito,  volver a intentar colocarla sería un error, quedaría siempre suelta, perdida, desprendida.

Dice el gran maestro Sánchez Dragó que 
"vivir es enfrentarse a una continua encrucijada de caminos que se bifurcan e ir eligiendo o rechazando el que para bien o para mal, equivocándonos o no, vamos a seguir. No somos, en realidad, la suma de lo que hemos sido, sino de todo lo que pudimos ser y nunca fuimos."
Estas sabias palabras, bien quieren decir que si dejamos de escribir las páginas que deseamos, nadie podrá hacerlo por nosotros. Si llenamos el cuaderno de borrones y tachones, más vale tirarlo a la papelera por entero y comprar otro, comenzar de nuevo como cada día.

La vida nos ofrece escribir cada día ese folio, mejor o peor, pero podemos escribirlo y eso ya es un privilegio.

En fin, vaya rollos que suelto a estas horas del día...
No tengo ninguna duda de la razón del poeta: sólo caminando se hace camino, aunque caigas y debas volver a levantar... pero siempre caminando.

viernes, 6 de mayo de 2016

06.05.2016... 'Tomar Decisiones' por José Luis Moreno - Wall Street International

Es muy importante actuar por uno mismo y no dejarse llevar por los demás.

A lo largo del día tomamos cientos de pequeñas decisiones de las que, en su gran mayoría, ni siquiera somos conscientes. Son decisiones habituales, cotidianas, que van condicionando nuestras vidas. Pero tomar decisiones importantes y de trascendencia no es algo fácil, ni mucho menos.

Es esencial para las personas, para la vida de una persona, dar el paso, ser capaz o tener la fuerza suficiente como para tomar decisiones.

Os dejo el último artículo que he publicado en Wall Street International y que lleva por título 'Tomar Decisiones'

No dejan de ser reflexiones, pensamientos, ideas de esas que a todos nos vienen de vez en cuando pero que suelen marcharse con la misma rapidez. Toma tus propias Decisiones...

Artículo completo aquí:




Lo que es éxito para uno puede ser un fracaso para otro.
El éxito siempre será, única y exclusivamente, si lo es para nosotros.

jueves, 5 de mayo de 2016

05.05.2016... Con prisas...

He tomado una decisión: no estresarme, no tener prisa. 

Últimamente me he dado cuenta que el único que va con prisa, que pretende hacer todo en el momento, soy yo. Y no es necesario, nunca es necesario ir de prisa, sobre todo cuando el resto no camina al mismo ritmo.

No puedo estar generandome constantemente un estrés aparentemente absurdo. No hay necesidad de ello. 

En días como el de hoy me paro a repasar el día. Llego a la estación corriendo, todo para que no marche el último tren porque el próximo tarda como mucho 5 min. ¿Y qué son 5 minutos? 




Quiero todo en el momento cuando nadie está pensando en que las cosas corren prisa. 

Llega la hora de la comida y me enfado si comienzo más tarde de lo que es lo habitual. ¿ Y qué?

Trato de terminar tantas tareas a la vez que normalmente no acabo bien ninguna.

Aconsejo a los demás lo que no hago: correr no lleva al éxito, normalmente lleva al fracaso;  o no llegas o tropiezas y te caes.

Motivación: El Secreto de la Vida en 4 Minutos.

Dece Tzemaj Tzedek que...

"Mejor honrar a una persona sin dinero, que al dinero sin persona" 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Si la mente funciona, tienes vida. Uno muere, incluso en vida, si la mente deja de moverse.