domingo, 23 de abril de 2017

23.04.2017... Remediar lo remediable...!

Tuve ayer un impulso de escribir, en este cuaderno virtual mío, algo de lo que voy recogiendo en el de papel. No lo hice, creo fue un acierto. Todos nos conocemos y uno se conoce a sí mismo como si a sí mismo se hubiese parido. Lo mejor que pude hacer es no vomitar, cuando uno vomita sale de todo sin control.

No es fácil que en momentos no penetre en uno la tristeza. A veces nos llega sin motivo, otras la esperamos, simplemente porque en el entorno los motivos casuales aparecen como deshilachados.
Por mucho que estudiemos la mente, por muy amante del positivismo o el liderazgo emocional, el coaching, a veces caes sin querer en ese estado que te hace cuestionar mucho de lo que te habita. A veces lleno de razones, otras no tanto.



De cómo pasa el tiempo te das cuenta solo cuando te paras a pensarlo. Por eso algunos prefieren no pararse o no pensar.
Si repasamos la vida nos damos cuenta de lo mucho que hemos hecho, pero también de lo tanto que hemos dejado de hacer.
Voy terminando cuadernos y me apena,  sé que cada página de notas que termino no la volveré a escribir.

Cuando estoy así, triste, cansado y reflexivo, me espoleo en exceso sin más razón que ese mero pensamiento de exigencia que siempre me recorre el cerebro. 

Estoy inmerso estos días en el acopio y corrección, para la editorial, de lo que será mi nuevo libro. Es el primero de tres pendientes de publicación. El exceso de trabajo, el desorden y falta de tiempo ha conseguido que haya pasado demasiado desde aquél último, '¿Por qué no te lees?', y ahora se acumule la corrección de nada menos que tres que necesito vitalmente publicar. Éste que corrijo y que, como digo, será el primero de los tres, es el segundo volumen de mis Aforismos/Soliloquios/Diarios. Ando pensando en subtitularlo Diaforismos. Al fin y al cabo, casi todo lo escrito surge en ese primer instante del día en el que fuerzo la mente a un pensamiento, reflexión, diálogo conmigo o consejo motivador. 

Mientras corrijo, he releído algunos de los textos de los cuadernos del año 2008 al 2012 ('¿Por qué no te lees?'). Merece la pena recordarse, recordar pensamientos, textos y reflexiones que, leyéndolas ahora, te hacen sentir, de alguna manera, acertado o confuso. Visto lo que todos ven, leen o escuchan diariamente en las noticias, tal vez lo mejor que podía haber pasado fue lo que pasó; cierto es también, por qué no decir, que lo que fue para bien en algunos ámbitos de la vida, en otros tal vez influyese negativamente.

Terminé el cuaderno del año 2012, el anterior volumen, con este aforismo:
"Lo substancialmente positivo de cada uno de nosotros es que no dejamos de buscar los límites de nuestro camino." JLM/2012
Ahora que vuelvo a leer, me viene que ni al pelo.

Cuesta mucho tiempo y esfuerzo conseguir buenos hábitos que den resultados saludables; en cambio, en muy poco tiempo, nos adaptamos con rapidez a malos hábitos que se instalan en nosotros y destruyen lo bueno conseguido. 

Deshacer los malos hábitos es muy difícil, pero no imposible. Es incómodo romper y volver a encontrar esa disciplina que vaya equilibrando el cuerpo, la mente y la capacidad de recuperar el buen hábito. Somos demasiado cómodos, encontramos siempre las mismas excusas.

Esta mañana salía a correr cansado, apático. Pero he salido a buscar ese magnífico sol con unos kilómetros de running. Mi forma física no es la deseable. Recordaba, conociendo que hoy se celebraba el Maratón de Madrid, que mi último maratón lo corrí en el año 2012. Mi estado físico, en aquél entonces, era fantástico: mis hábitos, orden y disciplina, también. Ahora me cuesta un horror terminar mis 16 kms de algunos domingos, pero es que encuentro mil excusas para no salir a entrenar entre semana. 

Mis hábitos negativos se comieron los positivos. Esta falta de voluntad demuestra, también, por qué no decirlo, una falta de liderazgo con uno mismo. Pero todo lo que debe cambiarse puede cambiarse. Tan solo son decisiones: decisiones con uno mismo. Tal vez sean las más difíciles, sobre todo cuando nos hemos acostumbrado a un desorden cómodo, a un entorno en el que nos escudamos, o a esa vida que nos lleva y que permitimos lo haga. Se puede hacer todo.

Debemos tomar conciencia de ello. Mirarnos, vernos, contemplar lo que hay alrededor, lo positivo y negativo.

Ser honestos en nuestras reflexiones, tener muy claro lo que deseamos y tener claro, realmente, lo que estamos permitiendo si no nos ponemos a ello.

Es absurdo resignarse o escondernos en la excusa fácil. Ayer, reflexionando sobre otros temas, me daba cuenta de que muchas veces las cosas ocurren porque antes no hemos puesto remedio para que no ocurran. Otras ocurren porque tienen que ocurrir pero  ¿por qué dejar que ocurran aquellas que sabemos hay posibilidades de que ocurran y por dejadez no ponemos el remedio con antelación? Sabemos que el suelo de la ducha resbala, conocemos de personas que tienen accidentes de gravedad una y otra vez, pero no lo remediamos hasta que somos nosotros los que caemos y de milagro podemos contarlo.

En la vida es un poco lo mismo: si caminamos continuamente por suelos resbaladizos, lo normal es que terminemos por caer.

Siempre hay un ángel que nos cuida, pero esos demonios siempre rondan por ahí.
Pensar que no tenemos límites es un error. No es la edad lo que nos limita, es el uso que hacemos de los años.

sábado, 22 de abril de 2017

Dice Séneca que...

"Recuerda cuántas veces has perseverado en un propósito, cuántos días han pasado cómo te habías propuesto, cuándo has sacado provecho de ti mismo, cuántas veces tu rostro ha estado sosegado, y tu ánimo intrépido, qué obras has practicado durante tu larga vida, cuántos te la han saqueado sin que tú advirtieras lo que perdías, cuánto tiempo te han hecho perder inútiles dolores, estúpidas alegrías, ávidos deseos, agradables conversaciones; verás cuán poco te quedó de lo que era tuyo. Entonces comprenderás que es prematura tu muerte. ¿A qué culpar entonces? Vivís como si la vida tuviera que durar siempre; nunca se os ocurre pensar en vuestra caducidad; […]"

viernes, 21 de abril de 2017

Ni para todo hay tiempo ni el tiempo está para todo. Cuando las cosas se pueden hacer se hacen, cuando no se puede pues no se hacen. Forzar la marcha nunca es positivo.

jueves, 20 de abril de 2017

20.04.2017... ruído!

Qué curioso que cuando vuelves a iniciar la actividad, después de unos días de desconexión, practicamente total, es como si mucho de lo que haces lo comenzaras de nuevo. 

Es esa sensación que te lleva a la reflexión de si todo aquello que haces, que emprendes, realmente merece la pena para algo.



Cuando abandonas los silencios del campo y te sumerges, nuevamente, de cabeza, sin freno de mano, en la ruidosa ciudad, tu mente queda pervertida al instante. Son pocos los instantes poéticos que quedan y merece la pena buscarlos, en el brillar de unos ojos o la humedad de una sonrisa.

Vivimos momentos de tormentas mediáticas y eso hace que cada vez añore más el campo y busque esos instantes de serenidad que se me hacen más que necesarios, fundamentales.

No sé si me falta concentración o si me falta vida. Nuestras palabras son vida porque forman parte de la misma. De ahí el tratar siempre de hablar en positivo.

Y hoy, que pensaba todo podía ser más poético, finalmente desemboca en otro accidental contratiempo, importante, sufrido, que va trastocando los momentos y nos indican que los años pasan sin remedio; debemos ir enderezando el caminar porque, entre tanto tiempo que utilizamos para tantas absurdeces, se nos va requiriendo de ese tiempo que, más que un deber, debe ser de agradecimiento a los que tanto han dado por nosotros.

Y así voy a terminar hoy, entre dolor de cabeza, entre revuelo mental y entre nostalgia de días pasados: ese olor a campo, ese caminar por un Retiro poético, esa mente ajena a todo ese mundanal de ruido del que nos terminamos por rodear a la mínima.

Dice Stephen Crane que...

"El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino" 

martes, 18 de abril de 2017

Si sabemos lo que queremos por qué no generamos un plan y pasamos a la acción sin parar hasta conseguirlo?‬ Porque vivimos en un estado de comodidad permanente y nos aterra el cambio. Acción amigos, salgamos de ese estado de comodidad.

lunes, 17 de abril de 2017

Momento Payaso...


Todos tenemos un momento imbécil, un instante payaso. 

Ese ese momento en el que no sabes por qué, o sí, pero te dan ganas de saltar y reírte de ti mismo. 


Debemos reírnos más de nosotros y hacer un poco el payaso de vez en cuando: es saludable.

Para que un proyecto tenga éxito debemos acostumbrarnos a que el camino esté lleno de baches que nos harán caer e intentarán hacernos perder la ilusión. Pero siempre arriba, el mayor éxito es no dejar de creer.

domingo, 16 de abril de 2017

16.04.2017... Del campo a la ciudad!

Ahora que miro el infinito azul, que me doy cuenta que hay momentos que llegan a su fin -que, sin duda, traerán otros- es cuando más siento, o presiento, ese espacio de tránsito que le lleva a uno del campo a la ciudad, del oxígeno vital al desconcierto casi siempre voluntario.

Lo que más nos cuesta comprender es quién somos nosotros. Qué sentido tiene vivir o qué sentido tiene, también, el morir de la forma que vivimos.

Si pensamos siempre que todos son, o deben ser, iguales a nosotros no sólo supone un error de forma y fondo sino un empobrecimiento de nuestra existencia.

La diversidad y la pluralidad enriquece nuestras vidas.

Por eso unos disfrutan del silencio y otros del ruido en la ciudad. Unos prefieren el mar y otros la montaña. Pero todo lo diverso es bello, como bellos son los versos que se componen de diferentes emociones.

Ya lo escribía, el otro día, en esas 'Notas desde aquí'...

La poesía lo engloba todo. Es dolor, amor; es pasión, vértigo; sufrimiento, es injusticia. La poesía es vida como vida es contemplar la caída del sol por allá.




No soy muy viajero, y no sé si algún día, si la vida me acompaña, cambiaré el no ser por el serlo. Casi todos los lugares que he conocido se lo debo, fundamentalmente, a mis actividades profesionales.

¿Cómodo? Tal vez. Encuentro e imagino en los libros aquello que deseo conocer fuera de mi.

Un paseo por el campo, un pueblo, unos tacos de queso y una copa de vino, o, simplemente, un libro y mi cuaderno; suficiente para hacerme sentir instantes felices.

Así he disfrutado de los caminos del pueblo, en estos días, como nunca. He recorrido unos y otros a pie o en bici, solo o con mi hijo, degustando y embriagándome de un paisaje abierto, llano, pero inmensamente bello a los ojos de quien ama y desea ver aquello que a la vista del poeta son sencillas emociones y versos.

La siembra que crece, las lindes, los olivares y viñas que reciben un sol mágico y seductor.

En estos paisajes, recorridos por romanos, musulmanes y cristianos, que nunca fueron atractivos de habitar porque carecían de esas frondosas bellezas que adornan otros rincones de nuestra península pero que, al menos, el agua abundante servía de reclamo para la parada en el paso.

Cada uno es dueño de ver las cosas como le venga en gana. Faltaría más. Algunos acostumbran su vida a ver tormentas donde la paz del sol acompaña; otros, en cambio, buscamos la luz cuando el cielo se llena de nubarrones.

Yo soy capaz, como ahora, de contemplar la belleza de esas piedras que engalanan aquella linde para dividir unas tierras de otras.

Valorar lo que tenemos es imprescindible para no desear lo que no tenemos. Creemos que nos falta siempre algo, porque somos privilegiados en la vida y constantemente nos cansamos y buscamos o envidiamos eso otro que en el momento no está dentro de nuestras posesiones. Poseer. Toda nuestra vida gira en torno del 'tener y poseer', del acumular.

Comienzo a cansarme de esas personas que constantemente se quejan y no disfrutan ni valoran lo que tienen.

La vida es, ya en sí y por sí, un privilegio.

Uno de mis mayores privilegios, por los que doy gracias cada día que despierto, es este campo, este pueblo en este paraje que puede no valer nada o valerlo todo. Depende cómo se mire.

He despertado esta mañana, como todos estos días, con una luz inmensa que atravesaba hasta los muros de la casa. Mientras tomaba algunas notas en mis reflexiones matinales, desde la ventana podía ver la inmensidad del campo, el despertar de la vida con los cantos de los pájaros y ese sonido orquestal del viento en las ramas de los árboles.

Es verdad. No estoy en plena montaña pirenaica, ni en una idílica playa del Caribe; he decidido, nuevamente, no pasear por las calles de París ni visitar las cúspides del arte griego. He querido buscar la tranquilidad, el sabor de lo auténtico, el perfume de mis raíces que en estos días me acompañan y me recuerdan de dónde vengo y por dónde debo ir. Es el campo. Este campo.

Cada vez necesito llenarme más de positivismo. Siento  que pensar en negativo hace perder el tiempo porque tiempo es lo que no tenemos y debemos llenarlo de todo lo positivo que tengamos. Todo es positivo si lo queremos ver. 

Es en estos días en los que uno se siente resucitado, lleno de nueva energía y con la capacidad, pasión e ilusión necesaria para enfrentarse , nuevamente, a esos proyectos que uno tiene entre las manos y que de una u otra forma, aunque descolocan, también llenan la vida.

Es verdad que cuando uno escribe también va enfrentándose, casi sin darse cuenta, consigo mismo. Es cuando más cuenta se da uno de lo que le sobra o más de lo que le falta.

He leído estos días a Salvador Pániker, la última entrega de sus fantásticos diarios, 'Adiós a casi todo'. La casualidad de la vida hizo que Pániker falleciese días antes de ver el libro publicado. 

"Se debe escribir siempre desde la vida, o, al menos, desde lo que queda de vida. Para ser más exactos: no es que se deba escribir desde la vida, es que sólo se puede escribir desde la vida."

También me acompaña ese librito de Miguel Ángel Martí, 'La Serenidad. Uno actitud ante el mundo' que tanto me lleva, sin querer, a Séneca; y 'El Idiota', inmensa novela de Dostoyevski.

Una parte de mi se queda en mis libros, como una parte de ellos queda siempre en mi. Una parte de mi se queda en estos caminos, como parte de estos caminos se vienen conmigo.

Toca volver a la normalidad, o eso que nosotros creemos que es la normalidad de nuestras vidas, pero que no es más que un sin vivir constante. 

Y así vamos llenando cuadernos, así van llenándose las páginas de líneas que posiblemente carezcan de sentido en innumerables ocasiones, pero que son los pasos, como esos que voy dejando en el camino.

Pocos entienden esto, a veces ni siquiera yo lo entiendo. Tampoco entiendo a los que entienden lo que yo entiendo, como no comparto tampoco con los que no entienden lo que sí entiendo. Han conseguido terminar con la España rural, esa España que fue un valor, nuestro valor; que en el resto de Europa supone la raíz, el encuentro: el pueblo. Se denostó ese pequeño espacio como tal, al pueblerino y se apostó por las capitales, por el señoritismo casposo.

Ahora echamos de menos los pueblos, los buscamos, pagamos porque nuestros hijos sepan lo que es pisar esa tierra de la que comemos, o se den un porrazo mientras corren por un camino lleno de piedras.

Otros lo tenemos y ni lo disfrutamos ni lo valoramos como deberíamos. Tal vez será tarde cuando miremos atrás, suponiendo que podamos mirar.

Así terminan estos días de la Santa Semana. Mi encuentro o progreso espiritual no pasa por la celebración de estas festividades. Ni siquiera sé si en vez de encontrarme, lo que estoy haciendo es perderme mas todavía en esa búsqueda del Ser, de mi ser. Pero aquí, en estas calles, desde el máximo respeto, me recreo con las tradiciones que son las nuestras, las de ese Minaya entre católico y agnóstico, como casi todos los pueblos de esta España que, tras aquella intelectual y vanguardista república del '31, quedo abocada a una extrema educación católica.

Aquí, así, van terminando ya estos días poco deportivos, muy envueltos en la gastronomía manchega y, eso sí, recogidos en el olor de las tierras y el verde que ahora inunda los campos mientras ese sol termina por ponerse, otro día.

Del campo a la ciudad...

Dice Maimónides que...

"Acepta la verdad de donde sea que venga". 

sábado, 15 de abril de 2017

Si la vida te ofrece un desafío es que estas de suerte, así que plántale cara y a por ello.

viernes, 14 de abril de 2017

Si somos conscientes de estar haciendo algo mal y seguimos adelante, somos culpables de las consecuencias. ‬Pongamos remedio antes de arrepentirnos.

jueves, 13 de abril de 2017

13.04.2017... Notas desde aquí...

Intentar no dejar de agradecer, llenarte de esa luz rojiza que absorbe cada mirada cuando el sol se pone en cualquier punto por el que le mires. En Minaya descubres que es ese espacio como el que puedes encontrar en un desierto, ese pequeño charco de agua rodeado de arena, podemos mojar nuestros labios por cualquiera de sus lados, es indiferente, nos quitará la sed.

Me cuesta dibujar, casi escribir, un sentimiento. Me cuesta transmitirlo y por eso, a veces, trato de convertirlo en verso. Solo los versos aligeran de emociones mis pensamientos.

Ahora, en la paz de esta noche en la que el cielo me ofrece infinidad de estrellas, me quedo con una, esa que allá en ese infinito me brilla chispeando una sonrisa que solo yo reconozco en ese firmamento.

Cómo somos los que somos. Qué poco somos aquellos que de vez en cuando dejamos de ser.

No sé si Minaya, este Minaya, además de pueblo es solo serenidad o, simplemente, la serenidad es de lo que me lleno cuando estoy aquí. Minaya es paz y sosiego. Es quietud y silencio. No es un pueblo diferente. Minaya es como otros muchos pueblos españoles que van perdiendo su gente porque los mayores van dejando la tierra camino del más allá y los jóvenes buscan en el más acá El Progreso que las administraciones han ido arrancando a los lugares como este.

Todo estaba predeterminado desde el principio. Todo sigue una estrategia desde comienzos del siglo pasado: arrancar a las gentes del campo, de lo rural, y amontonarlas en esas ciudades sin alma.

'18 pasos para recuperar la Alegría' por Cristina Soria

1. Buscar el origen de nuestra tristeza y verbalizarlo. Herramientas: Bucear en tus valores, La Rueda de la Vida, Qué necesitas darte que no te das.

2. Observar nuestras emociones. Emociones primarias (adaptativas y desadaptativas) y secundarias. Crear un diario emocional.

3. Examinar nuestras relaciones (qué aportas y qué recibes de ellos). Vampiros energéticos.



4. Tomar consciencia de nuestros pensamientos. Herramientas: Escucha a tu mente, La Línea de la Vida.

5. Matizar las palabras y la posición de nuestro cuerpo. Herramientas: la Importancia de las palabras, El Poder de la Sonrisa.

6. Redecorar nuestra vida (desprendernos de lo que ya no usamos). Herramienta: Ordena tu Hogar.

7. Organizar nuestro descanso. Herramientas: Observa tu descanso, Relájate, Medita. Dedícate tiempo, Piensa en ti.

8. Comer bien (dieta equilibrada). Alimenta tu ánimo. Herramientas: Registra los alimentos, Comer y Sentir (autosabotaje).

9. Hacer ejercicio y recobrar la energía y el buen humor. Herramientas; Plan de ejercicios básicos, de nivel medio y de nivel avanzado. Plan HIT (High Intensity Training). Organiza tu Tiempo.

10. Cambiar de apariencia y apostar por colores que nos animen. Los colores dicen mucho de nuestro estado emocional (cromoterapia).

11. Reencontrarte con los aromas. Aromaterapia. Herramienta: Identifica aromas.

12. Practicar el perdón y la gratitud. “Lo que resiste, persiste; lo que se acepta, te transforma” (Jung). Herramientas: Aprende a Perdonar, Escribe tu diario de Gratitud.

13. Colaborar en actos solidarios. Herramienta: Acciones solidarias,

14. Poner un poco de humor en nuestras vidas. Herramientas: Mira más allá de lo que ves, Enumera y describe tus complejos, Entrena tu sentido del humor, Juega a las perspectivas.

15. Ilusionarnos y caminar hacia nuestros sueños. Herramientas: Despídete de tu Tristeza, Diseña tu nueva Vida.

16. Observar nuestras posibilidades (objetivos MARTE). Herramientas: Determina tus Metas, Reconoce tus posibilidades.

17. Aceptar los momentos de tristeza. Herramienta: Averigua si eres víctima o Protagonista.

18. Reforzar lo aprendido y nuestra positividad. Herramientas: Comprueba lo que has aprendido,

Dice la Biblia que...

"¿Quien es el hombre que ama la vida para el bien? El que se aparta del mal y hace el bien, pide la paz y la persigue" Salmo 34:13-15

miércoles, 12 de abril de 2017

Lo único que no recuperaremos jamás es el tiempo que perdemos, el resto siempre se puede cambiar o recuperar.

lunes, 10 de abril de 2017

Nuestro mayor problema en la vida es que nos creemos permanentes y no asumimos que estamos de paso. ‬Perdemos más que ganamos tiempo, vivimos sin vivir el momento presente. La vida es o no es. Hoy vivamos mientras podamos.

domingo, 9 de abril de 2017

09.04.2017... Recuerdos de Minaya III.

Miro, desde la ventana de mi casa el camino. 

Se pone el sol, como cada día y los cielos buscan ensayos de color, que bailan al son del compás que les produce su luz mientras la luna llega.

Es mi guarida. La guarida de ese pacífico y silencioso guerrero de versos, que pelea día a día contra molinos de viento, ficticios gigantes, que sacuden sus brazos en la ciudad. Aquí, desde aquí, todo es posible porque todo es invisible.



Rezuma paz y serenidad, simplemente es lo que busco.

Hace siglos, el campo que desde aquí diviso, era exactamente el mismo, hermoso; el sol se ponía exactamente igual que hoy, mientras grupos de romanos paraban a repostar por aquí y llenar de agua sus cantimploras en el pozo; caminaban desde la mediterránea Carthago Nova, Cartagena, hacia el interior de la península. 

Ahora, el progreso, coincidió en que una carretera cruzara desde la calle Real, de entrada al pueblo desde la Nacional 301, hacia la carretera de la Estación. Se evitó el tráfico, sí, pero se evitaron también las paradas, como aquellas que romanos y más tarde árabes, encontraban para abastecer en su camino hacia el mediterráneo o el interior peninsular.

A escasos metros de aquí había una era, creo que enfrente había otra. Hasta las tierras del abuelo, hasta la casuta, el camino que entraba y salía del pueblo, como una vena inyectada de mil perfumes, delimitaba a un lado y otro siembras y lindes. Todavía huelo el trigo, la paja. 

Ese rulo de hormigón que allanaba la era, preparándola para echar las parvas y trillar con las mulas separando así la paja del trigo.

La puerta de la casa de la abuela Eliberia abierta de par en par. Un patio blanco, repleto de geranios y hierbabuena, expuestos alrededor del aljibe, provocaban un olor que todavía hoy pervive en el recuerdo.

- Nene no corras, no corras ¿dónde vas?

Pero el nene, el guacho, de no más de seis años, corría hacia esa calle todavía de tierra y piedras, mientras el sol caía convirtiendo los cielos, estos cielos, en una orquesta de colores de fuego.

Al final de la calle, por las eras, terminaba apareciendo la silueta, prácticamente inapreciable, de un remolque que a cada minuto iba agrandando la forma en el horizonte.

Tirado por una mula lenta, cansada, vieja, pero siempre fiel a su amo.

A las riendas, el abuelo que volvía del campo tomando esa calle recta, la calle Cerezo, en dirección al corral.

Como todas las tardes del verano, las dudas, la mirada de reojo a la casa para comprobar que la abuela, con su negro vestir, elegante y limpio, su mandil de cuadros gris oscuro para no romper el luto vital,  sus pasos cortos pero rápidos, no llegaba a la puerta. 

Era menuda, delgada, morena de ojos pequeños.

- Nene, pasa 'padentro'

Pero el nene ve al abuelo más cerca. Se distingue la boina y la mano saludando. El paso de la mula, lento pero seguro, cansino del día. El remolque,  el olor a tierra y el sol que se escapa.

Y el nene corre. Corre a trompicones.

Y la abuela que grita, como todas las tardes, pero sabe que no hay peligro. Prácticamente no hay coches. Los vecinos comienzan a poblar la calle de sillas para salir a el fresco.

La Ana y el señor Luis, vecinos de la abuela, siempre los primeros. Por enfrente la Damiana, joven; más allá la casa de la churrería...

Y el nene corre. Cruza la calle Cantarrana casi sin mirar.  Es una distancia corta, pero se hace eterna, hasta que consigue llegar a la altura del abuelo, que ha parado el remolque, y conversa con el animal al que habla de tú a tú; le mima, le tranquiliza, le agradece el esfuerzo del día.

El olor, siempre los olores.

- Nene que te vas a caer -dice el abuelo.

Pero el nene trata de subir al remolque mientras el abuelo lo retiene; con sus palabras advierte al animal, que hace brillar sus pelajes castaños, que vuelve la cabeza como sabiendo: la mula Castaña.

Torpe, siempre ha sido torpe, consigue sentarse junto al abuelo no sin antes darle un beso en esa piel dura, quemada por el sol, con una barba ya naciente, que pincha, pero envuelta en un perfume inconfundible a tierra, a campo.

- Nene te vas a caer un día y meter bajo la mula.

Pero el nene está inmerso en una felicidad única, sabe que tras estas palabras el abuelo le pondrá en pie, medio sentado entre sus piernas y dejará que coja las riendas del carro hasta entrar en el corral.

El sol se habrá terminado de poner, la luz del campo desaparecerá hasta el siguiente amanecer, comenzará la vida en las calles, los vecinos hablarán del día, de los unos y los otros y del tiempo que hará mañana.

En las casas no más que una radio. En la calle el vecindario, la armonía, la vida, la conversación.

Y el nene, junto a su hermano, correrá de un lado a otro hasta que el cansancio le lleve a dormir, en la casa de una abuela o en la casa de la otra, qué más daba. 

La felicidad del campo ha inundado este pueblo que vibra grandeza y alegría.

Y así, mirando este camino cada día que puedo, cada día que me permito embriagarme de él, no dejo de ver vida, mi vida y la de muchos otros, que está escrita aquí, en Minaya, Minhayat, "camino abierto y visible".

Y voy, poco a poco, llenando páginas de sensaciones y recuerdos, tratando de poner en valor, si cabe, la vida de pueblo, la vida en un pueblo, mi pueblo.

No es fácil aguantar en estos lugares que, con esa modernidad que nos aplasta, van quedando vacíos, en el recuerdo de muchos.

Pero también somos muchos todavía, los que estamos, estaremos y pondremos en valor a los que vengan, lo rural. 

Tal vez ese sea uno de nuestros problemas: aprender a valorar lo que tenemos, apoyarlo, dejarnos de rencillas y buscar nuevas fórmulas que provoquen que lo nuestro no muera jamás.

Cada uno tiene sus maneras de terminar el día y la semana. Hoy lo termino así, lleno de recuerdos que no dejan de dispararse...

Dice Thomas Merton que...

" El monje es un pájaro que vuela muy rápido sin saber a dónde va.
Y siempre llega a su destino, en paz, sin saber de dónde viene."

sábado, 8 de abril de 2017

08.04.2017... Reflexiones de aquí...

Vivimos corriendo. Vivo corriendo y no tengo muy claro, a estas alturas de la carrera, si eso realmente es vivir.

Terminando un agradable día, con sus momentos más o menos de reflexión bajo esos olores a tierra, abrazados por un cielo en azul permanente, que simplemente emanan serenidad.



Qué pequeñas cosas, qué pequeños momentos nos hacen sentir felices. Qué pequeñas cosas, que importantes instantes nos hacen repensarnos desde dentro.

Son las personas que nos importan las que pueden hacernos sentir partícipes de la vida, de una manera u otra.

Sentir la vida en un momento de felicidad inmensa; sentir la vida en un momento en el que esa sonrisa rota es capaz de hacerte pensar los más y los menos.

Uno se encuentra en una búsqueda permanente de versos y poemas, sucumbe cada vez más fácilmente a las emociones más sensibles. 

Las personas están llenas de amor, de cariño. Todos lo llevamos dentro. A veces lo difícil es encontrar a quién entregárselo con la garantía de que nos será devuelto de igual pureza.  Cuando encontramos a ese otro, no dejamos de preguntarnos, permanentemente, si lo que hacemos es tirar todo nuestro cariño a la basura porque el otro ni siquiera nos corresponde como creemos debería hacerlo.

Y así pasamos los días, y la vida, en una especie de permanente desconcierto.

El amor, el cariño que damos, nunca se desperdicia, está bien dado, siempre está bien entregado. siempre queda.

Los mundos no son diferentes, hacemos diferentes el mundo los que en él habitamos.

El corazón de las personas se mide por su capacidad de hacer sentir a los demás sus latidos.

Y os dejo con un tema de Damien Rice que me encanta...

Hay guerras que no se ganan sin haber perdido antes algunas batallas.

viernes, 7 de abril de 2017

jueves, 6 de abril de 2017

La Mentira en que Vivimos...

En este mismo momento, podrías estar donde sea, haciendo lo que se te ocurra.

Sin embargo estas sentado, solo y frente a una pantalla.

¿Que es lo que te impide hacer lo que quieres o estar donde quieres?

El primer paso del éxito en un proyecto es la acción, el segundo la ilusión y el tercero la perseverancia.

miércoles, 5 de abril de 2017

05.04.2017... Las mochilas...!

A veces comenzamos los días raros, con extrañezas o mal sabor de boca, digamos así: torcidos. Creemos que no son buenos, simplemente eso.

Es verdad que despertar con un día de esos luminosos, buenos, nos genera inmensa felicidad pero nunca olvidemos, también,  que un mal día te aporta experiencia y la experiencia es una de las piezas fundamentales de nuestras vidas.

Pensaba que la humanidad está llena de controversias y disfunciones. Yo mismo estoy repleto de ellas.

Piensas unas cosas pero luego haces otras. Te revuelves contigo y terminas por caer siempre en lo mismo.

No haces lo que piensas y eso te obliga a dislocarte mentalmente cada noche.

La verdad es que voy necesitando perderme en el olor de la tierra removida del campo y contemplar ese cielo repleto de estrellas, de esas que solo lucen cuando yo las miro.

Necesito despojarme de toda esa carga que me va rodeando y que, en definidas cuentas, voy echando en la mochila sin darme ni cuenta. 


Va llegando uno a esa edad en la que debe comenzar a descargar hasta quedar sin peso. Todo tiene su momento.

No sabemos cuál es el camino correcto, cada uno tiene el suyo, pero a veces corregir el camino que hemos tomado se hace necesario.

Cada vez pienso más en eso. 

Ayer lo comentaba, uno está en esa edad en la que debe ir descargando el peso de la mochila hasta quedar sin nada más que su alma... esa es la mejor situación para despedirse: marchar sin nada. Pero nosotros lo hacemos todo al revés, a cada paso vamos recogiendo más y más peso, más y más carga como si pudiésemos llevar todo con nosotros. Qué tontos. Qué ignorantes somos todos aquellos que nos pensamos los más listos. Y luego erramos en lo simple.

Cada uno llevamos una mochila. La vamos cargando hasta cierto momento que, lo inteligente, es ir descargando para partir lo más ligeros posible.

Me encantan las mochilas. Tengo, sinceramente, una colección de ellas. Pero mochilas, filosóficamente hablando, sólo podemos llevar uno y, para nuestro camino, cuanto más ligera mejor.

Tal vez la primavera sea esto.

Ayer, más allá de los momentos poético filosóficos, terminé el día riéndome. Volví a casa en taxi ya que se hizo algo tarde. Cuando el taxista me dejó en la estación de tren,  para recoger mi coche aparcado, encendió la luz interior y me dijo:

- Disculpe pero es que me ha dado como un flax.
- ¿Cómo dice? -contesté.
- Sí, cuando me ha dicho que le dejase junto a la Universidad, he mirado por el retrovisor y me ha parecido ver que se me había aparecido Valle Inclán.
- Casi... pese a mi vulgar intelectual.

No me quedó otro remedio que reírme con él. Bueno, no sé si parecido, cierto es que muy lejos de su inteligencia.


Dice Miguel Ángel Martí que...

"La paz pasa por la aceptación tanto personal como ajena. La búsqueda indiscriminada del perfeccionismo puede situarnos fuera de la realidad y hacernos daño."

martes, 4 de abril de 2017

Nunca debemos pensar que dar significa recibir. Lo normal es que recibamos siempre menos de lo que damos.

lunes, 3 de abril de 2017

Sentir Minaya: Semana Santa 2017. #sentirMinaya

No sé si muchos irán o no irán. 

No sé si algunos iremos más o iremos menos.

Poner en valor lo nuestro, de primeras, ya es importante.

Más allá de creencias o ideologías... #sentirMinaya.

Dice Theodores Roosevet que...

"En cualquier momento de decisión... lo mejor que puedes hacer es lo correcto, lo segundo mejor es lo equivocado y lo peor que puedes hacer es nada."

domingo, 2 de abril de 2017

02.04.2017... Estamos de paso...!

Terminando la semana a dentelladas, mientras comenzamos ese mes de abril que parece nos inunda de primavera.

Uno, que consigue levantar el domingo a base de zancadas por los caminos que rodean ese inmenso Cerro de los Ángeles; uno, que escucha el silencio y siente el perfume que va quedando en cada paso que damos, no le queda más remedio, a veces, que reflexionar sobre la vida. Tal vez deberíamos hacerlo más a menudo. Tal vez deberíamos detenernos más veces y no solo cuando sentimos de cerca lo impermanentes que somos.




La desgraciada y triste noticia de la semana, de ese compañero que antes de tiempo marchaba; esa casualidad que hacía que una semana antes conversara con él debido a la pérdida de su padre y que, en nuestra despedida, la frase que pronunciase fuera "no somos nadie Jose, estamos aquí de paso". Qué razón y qué poco nos paramos a pensarlo.

Nuestro mayor problema en la vida es que nos creemos permanentes y no asumimos que estamos de paso. ‬

Perdemos más que ganamos tiempo, vivimos sin vivir el momento presente. La vida es o no es.

Envolvemos nuestros días en cosas absurdas, sin tiempo para nada, llenos de inoportunos reclamos físicos o virtuales, sin espacios de silencio para pensar, para pensarnos, para sentirnos y respirarnos.

Detengámonos. Paremos.

Dejemos de devorar el tiempo con esa intensa y estresante actividad, buscando un futuro idílico repleto de bienes materiales inservibles.

Por qué no disfrutamos de los momentos. Por qué tan sólo cuando ocurre una desgracia, nos paramos a pensar en lo poco que vivimos cuando tenemos la oportunidad de hacerlo cada día, hoy.

No dejamos de pensar en ese futuro etéreo dejando escapar el presente. El mañana es el mañana y esos problemas que creemos a lo mejor nunca aparecen y mientras, vamos perdiendo el presente.

Disfrutemos más del momento, sin necesidad de abrazarlo a nosotros como una posesión. Todo lo que se posee nos posee.

Estamos permanentemente preocupados en poseer, si no poseemos parece que no tenemos nada. ¿Para qué ese deseo de poseer si luego nos vamos a marchar sin nada?

Hay que pararse. Repasar lo que hemos hecho, lo que somos y lo que queremos ser en el tiempo que nos quede.

Nos advertía el maestro Seneca en su famoso diálogo “De la brevedad de la vida”:

"Recuerda cuántas veces has perseverado en un propósito, cuántos días han pasado cómo te habías propuesto, cuándo has sacado provecho de ti mismo, cuántas veces tu rostro ha estado sosegado, y tu ánimo intrépido, qué obras has practicado durante tu larga vida, cuántos te la han saqueado sin que tú advirtieras lo que perdías, cuánto tiempo te han hecho perder inútiles dolores, estúpidas alegrías, ávidos deseos, agradables conversaciones; verás cuán poco te quedó de lo que era tuyo. Entonces comprenderás que es prematura tu muerte. ¿A qué culpar entonces? Vivís como si la vida tuviera que durar siempre; nunca se os ocurre pensar en vuestra caducidad; […]"

No es fácil apartarse de ese estilo de vida que nos rodea. Cuántas veces lo decimos y qué pocas ni siquiera intentamos.

Mañana es el adverbio de los vencidos. Si renunciamos al hoy por el incierto mañana, habremos perdido el hoy y seguro también el mañana que lo convertiremos, a su vez, en otro posible mañana.

Nos convocamos continuamente a ir tras objetivos que en la mayoría de los casos son inalcanzables y dejamos de lado, para otro momento, el preocuparnos por nuestro presente.

Queremos controlarlo todo y no somos dueños de nada.

Hay lecciones que no aprenderemos nunca siendo tan fáciles de comprender. Nos llegan una y otra vez, las pensamos un poco, momentáneamente, reflexionamos sobre ello pero mañana olvidamos. Mañana volvemos a correr tras aquello que nos llena de obligaciones apartando lo de dentro, la esencia.



En tardes así, mientras anoto estas reflexiones, me quedo mirando a Kika, mi perra. Ahí está, plácida, en paz, tumbada entre mis piernas, en un estado de felicidad permanente, ajena a todo lo exterior. ¿Qué pensará? Esa es su felicidad; sentir tan solo una caricia, sentir el calor. No necesita ni busca nada más, le basta con lo justo. Siempre digo que si analizásemos más el comportamiento de los animales, aprenderíamos mucho a vivir.

La sabiduría está en cada rincón, pero debemos estar abiertos y dispuestos a aprender.

Aprender a detener el tiempo, de otra manera el tiempo termina por devorarnos.

Algunos tenemos la vida llena de oportunidades, tenemos esa 'base' para ser felices, como me decía el otro día una de esas personas que quiero y me importan, y en cambio, no dejamos de buscar o anhelar esa felicidad que jamás encontraremos fuera de nosotros; esa felicidad está dentro y nos da miedo a buscar en nuestro interior.

Buscamos fuera lo que tenemos dentro. Perseguimos justo aquello que no nos suele aportar más que problemas o desequilibrios.

Corremos tras lo supérfluo cuando lo que necesitamos es parar y agarrar lo importante: el alma, nuestro espíritu, los versos, el instante.

"Estamos de paso", qué razón compañero Antonio. Estamos tan de paso que nos perdemos en pensar en ese mañana que sabe el GADU si tendremos y lo que estamos haciendo es tirar por la borda el hoy además del mañana.

Cada uno de nosotros decidimos nuestra vida. Creamos nuestra realidad. Nuestro día a día es nuestro y de nadie más. Somos nosotros los que decidimos cómo vivirlo.

Es posible que dentro de unos días haya olvidado estas reflexiones que dejo escritas por aquí, que vuelva a convertir mis días en esa alocada carrera a no se sabe dónde, que me olvide de vivir el instante y busque el incierto futuro. Lo sé. Pero de vez en cuando vuelvo por estos cuadernos, y me leo. Si me leo es que sigo y si sigo puedo detenerme y cambiar de camino.

Nunca es tarde mientras estemos.


"Ni las victorias de los juegos olímpicos, ni las que se alcanzan en los campos de batalla, pueden dar al hombre la felicidad; las únicas que tal logran son las que se alcanzan sobre sí mismo."Epicteto