sábado, 30 de noviembre de 2013

Música Running: Misty Edwards - Baptize My Heart

Bella canción, estupenda voz... rock cristiano!!

Dice Osho que...

"...la sabiduría no es conocimiento. No la puedes obtener de los demás, ni tomarla prestada. No es información... Sólo hay una manera de ser sabio, y es entrar en una experiencia viva de la vida..."

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hoy es un día de gratitud, como deberían ser cada uno que de nuestros días. Por todo lo bueno de la vida y, también, por las maldades que más que hundirnos nos elevan.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hay que escuchar mucho más lo que nos dicen, tal vez ahí esté la razón y no en lo que pensamos.

lunes, 25 de noviembre de 2013

A veces es mejor vivir varias vidas que no vivir. ¿Quién no ha sentido que vive diferentes vidas en su vida?

sábado, 23 de noviembre de 2013

Despierta uno con esa sensación de que a veces te agradece más a quién más le debes que a quién más das.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Dice Osho que...

"... cuando estás lleno de paz, todos se comportarán de manera diferente contigo. Serán más cariñosos y más amables, menos duros, más abiertos, más íntimos. Hay un imán. La paz es el imán. Cuando tienes paz, la gente se acerca más a ti; cuando estás alterado, todos se sienten repelidos. Y éste es un fenómeno tan físico que lo puedes observar fácilmente. Siempre que estés en paz notarás que todos quieren estar más cerca de ti, porque esa paz se irradia, se vuelve una vibración en torno a ti. Hay círculos de paz a tu alrededor, y todos los que se acercan quieren estar aún más cerca de ti; igual que quieres ponerte bajo la sombra de un árbol y relajarte allí."

miércoles, 20 de noviembre de 2013

'12 formas que destruyen tu credibilidad' por Martina MacGowan



1. La falta de respeto al tiempo de los demás. Como “el tiempo es dinero”, todas aquellas personas que llegan tarde sistemáticamente, que son impuntuales en las reuniones, que cancelan sus citas a última hora, que son un desastre con la gestión de su tiempo se vuelven poco creíbles.

2. La escucha no sincera. Aquell@s que no prestan atención a lo que se les dice, que no miran a los ojos, que escuchan a medias o nada en absoluto, tiran su reputación por los suelos. Es una cuestión de claridad y de responder amablemente.

3. La inacción. Cuando se trabaja en equipo, hemos de cumplir lo que nos comprometimos a realizar. L@s líderes han de pasar tiempo en las trincheras, ayudando a su gente con los trabajos menos glamurosos.

4. La práctica de la microgestión. En lugar de delegar adecuadamente, meternos en los pequeños asuntos cotidianos. 

5. Ignorar las promesas y los acuerdos. Cuando se promete algo, hemos de llevar a cabo un plan de acción para cumplirlo. La gente que falta a su palabra pierde su credibilidad.

6. Poner excusas. Hay todo un catálogo: “se me olvidó”, “es que creía que…”, “lo entendí mal”, “es que no tuve tiempo”. Quien se excusa, queda expuesto.

7. No apoyar a las personas. Cuando nos presentan una idea o una propuesta, más allá de decir (con mayor o menor honestidad) que es magnífica y dejarla “en caída libre”, hemos de apoyarla de verdad si creemos en ella.

8. Asegurar que tú eres el más importante. Ponerte medallas, buscar el protagonismo, evidenciar que tú eres mejor… La falta de humildad se paga.

9. Echar la culpa a los demás. Cuando las cosas no salen, culpabiliza al resto del equipo y trata de salir “de rositas”. Te ganarás una fama de egoísta, individualista e incluso traidor.

10. Abusar de tus relaciones. Habla solo con tus contactos cuando tengas que pedirles algo, ve directo al grano… Las relaciones han de partir de la generosidad, o “se te verá el plumero”.

11. El abandono de los proyectos. Elige solo proyectos estrella, que te hagan “quedar bien”. Y si la cosa se tuerce, déjalo y ve a otra cosa. Este tipo de conductas minarán tu credibilidad al máximo.

12. No aceptar la crítica. Cuando alguien, de confianza, te diga honestamente en qué cree que tiene que mejorar, no le escuches, pon justificaciones, olvídalo. Sin mejora, tu ego quedará fortalecido y tu credibilidad se hundirá.
Llega uno a la conclusión que si mal gastamos el tiempo en vivir, lo habremos ganado al morir.

martes, 19 de noviembre de 2013

Querido hijo...

A los que parezcan más débiles que tú respétalos por encima del resto. Aporta tu grano de arena para que cada día sean más iguales. No los humilles jamás porque cada uno de nosotros somos poseedores de muchas debilidades que nos harán siempre frágiles ante el resto.

Dice Epicuro que...

"Sobre todo, retírate dentro de ti mismo cuando te veas obligado a estar entre la muchedumbre."

domingo, 17 de noviembre de 2013

sábado, 16 de noviembre de 2013

Creo que todos, en algunos momentos, encontramos en nosotros los ejemplos de lo criticable. Por eso, antes de criticar al resto, examinemosnos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

"Poesía, lenguaje, pensamiento, poetas y no poetas." por Natalia Carbajosa.


Hoy quiero hablar de poetas que me parecen más poetas todavía cuando reflexionan sobre la poesía y la vida en sus contadas incursiones en la prosa; de novelistas cuyos párrafos más felices suenan a poesía; y de poetas-novelistas que hacen de su prosa, a mi entender, parte de su mejor obra poética. No puedo garantizar que no salgamos de este embrollo con las ideas más confusas que ahora mismo, en el inicio. Pero eso sí, el que avisa no es traidor.

Lo que singulariza a estos autores, según mi criterio de lectora, es su capacidad para hacer del lenguaje, en primer lugar, lenguaje, y no otra cosa; para hacernos caer en la cuenta de que las palabras tienen peso, volumen, sonido. Y solo cuando esa delicada operación se ha realizado con éxito, esto es, cuando en lugar de invitarnos a pasar fugazmente por las palabras como si fueran transparentes, nos obligan a detenernos un rato largo sobre ellas, solo entonces detona el pensamiento que contienen con un vigor inesperado que se nos antoja nuevo y antiguo a la vez. Sostenemos entonces las palabras en el cuenco de las manos como quien acabara de descubrir un tesoro y lo mantiene así, tembloroso y precario, en medio de la nada.

De entre el primer grupo (poetas que también escriben poesía cuando escriben prosa, aun sin pretenderlo), existen ejemplos célebres y solemnemente tipificados, como el «la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo» del Juan de Mairena de Machado. Pero hay en ese texto mucha más miga que apunta ya no solo a la poesía, sino a la propia expresión del pensamiento no evidente de la que es objeto la poesía: «Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una copa más honda de nuestro espíritu».

Y ya que hablamos de recipientes, pues las imágenes de los mundos abstractos (o sutiles, siguiendo con Machado) necesitan concretarse en objetos cotidianos reconocibles, recordemos a Sophia de Mello, poeta portuguesa del siglo XX, amiga del mundo clásico y de las revoluciones sociales, que acompaña sus poemas con disquisiciones del tipo:

"Miro al ánfora: cuando la llene de agua me dará de beber. Pero ahora ya me da de beber. Paz y alegría, deslumbramiento de estar en el mundo, reunión." Sophia de Mello Breyner (1919-2004)

Sophia de Mello no escribe largos tratados de teoría literaria, sino breves introducciones en prosa a sus libros de poemas (véase su obra completa, publicada por Galaxia/Gutemberg) que son ejemplos de concentración de pensamiento y estallido de imágenes. Igual que en un poema.

Algo parecido sucede en el caso del precoz poeta austríaco de finales del siglo XIX Hugo von Hofmannstahl, del que tan admirablemente habla en sus memorias (El mundo de ayer) su compatriota Stefan Zweig. Al igual que autores tan diversos como Rimbaud, Rilke, Pessoa o Thoreau, Hofmannstahl habla de la expresión poética desde la negación e incluso la renuncia (Carta de Lord Chandos, 1902), esto es, como aquello que no es posible materializar. Su discurso enlaza por una parte con esa «copa más honda de nuestro espíritu» de Machado, y por otra con la atención a los objetos de de Mello; objetos que contienen, más allá de su utilidad, aquello que no se puede expresar:

"No me es fácil explicaros en qué consisten esos buenos instantes; las palabras me abandonan nuevamente. Porque es algo completamente indefinido e incluso indecible lo que se me declara en tales momentos, colmando cualquier suceso de mi círculo cotidiano con un desbordante raudal de vida superior, como una copa. No puedo esperar que me entendáis sin ejemplos, y debo pediros indulgencia por su banalidad. Una regadera, un rastrillo olvidado en el suelo, un perro al sol, un pobre cementerio, un lisiado, una pequeña casa de campesinos, todos ellos pueden convertirse en cuenco de revelación."

¡Vaya con los poetas-poetas! parecen tener fijación con los cuencos, las copas, las ánforas. Esos «buenos instantes» de Hofmannstahl, como las epifanías de Joyce o comoquiera que llamemos a los momentos de extrema y fervorosa lucidez que toda persona, poeta o no, experimenta alguna vez en su vida, necesitan de un continente, un receptáculo que los almacene. De ahí al uso lúdico de los objetos comunes por parte de las vanguardias pictóricas y poéticas de principios del siglo XX, hay un mínimo paso.

Crucemos a continuación el puente hacia los poetas-novelistas que, escriban en el formato en que escriban, siempre hacen poesía. Es el caso de un gigante del lenguaje del siglo XX como Álvaro Cunqueiro. Solo por obras como Herba aquí ou acolá, podría pasar a la historia de la literatura como un gran juglar. Pero donde su poesía se decanta, en ocasiones, del lado de la melancolía, la prosa refulge con el único ánimo de elevarse sobre cualquier pensamiento a ras de suelo, antes que nada en la propia declaración de intenciones del autor:

"Yo, que no desconozco los grandes temas del siglo, y estoy atento a eso que llaman la coyuntura histórica, y acepto la gran patética de mi tiempo y quiero ayudar, en lo que me sea posible y aún bastante más, al hombre de estos días, tantas veces puesto en el filo de la navaja, no me dejo asustar por los profesionales de la angustia, y busco en la gran peripecia humana, tantas veces mágica aventura, tantas veces sueños espléndidos y mitos trágicos, la razón de continuar." Álvaro Cunqueiro (1911-1981)

Y es que, detrás del creador de textos inolvidables como Merlín y familia, Crónicas del Sochantre o Las mocedades de Ulises, hay un funámbulo del lenguaje tan refinado como su ilustre paisano, Valle-Inclán. Mencionados estos dos nombres, es mi ocasión para proponer aquí una infundada tesis a la que he llegado por el único método investigador, de dudosa fiabilidad científica, de la lectura: a saber, que los gallegos son, entre los castellanohablantes, igual que los irlandeses entre los angloparlantes, los de mayor talento para sacar brillo al puro lenguaje que reluce detrás de las palabras. Debe de ser que el toque celta convierte a sus criaturas en poetas, a pesar de cómo maltratan a su bardo los rudos habitantes de la aldea de Astérix.

Clarice Lispector (CC)

De la mano de Cunqueiro y Valle-Inclán nos asomamos a los novelistas-novelistas, esto es, los que no son poetas. He escogido a dos autoras en cuya disparidad encuentro una complementariedad perfecta. Natalia Ginzburg, judeo-italiana, cronista de la vida familiar durante la Segunda Guerra Mundial, es una autora eminentemente narrativa, y escribe con desacostumbrada claridad, como si nos contara cosas de abuelas en torno a la mesa camilla de la cocina. Clarice Lispector, brasileña de origen ucraniano y también judía, sofisticada, adscrita a los compases finales del modernismo brasileño, tiene una escritura oscura, que apenas cuenta nada, pero que hipnotiza a quien a ella se entrega. A pesar de lo cual, ambas suenan extrañamente inocentes, escribiendo —así, como quien no quiere la cosa— en una prosa que, sin ninguna pretensión poética, a mis oídos lo es, y más que mucha poesía:

"No tenían en absoluto la pinta de dos que están a punto de casarse, dijo él. No tenían ningún aire jactancioso o triunfal. Parecían dos que hubieran tropezado por casualidad uno contra otra en un barco que se estaba hundiendo. Para ellos no había música de charanga, dijo él. Y eso era lo más bonito, porque cuando el destino se anunciaba con sonora música de charanga siempre había que ponerse un poco en guardia. La música de charanga por lo general no anunciaba más que cosas pequeñas y sin fuste, era una manera que tenía el destino que burlarse de la gente. Pero las cosas serias de la vida pillaban de sorpresa, brotaban de repente como el agua." (Natalia Ginzburg, Nuestros ayeres, 1952).

"Estoy engañándome, tengo que regresar. No veo locura en el deseo de morder estrellas, pero todavía existe la tierra. Porque la primera verdad está en la tierra y en el cuerpo. Si el brillo de las estrellas duele en mí, si es posible esta comunicación distante, es porque alguna cosa semejante a una estrella se estremece dentro de mí. Estoy de vuelta al cuerpo. Volver a mi cuerpo. Cuando me sorprendo en el fondo del espejo me asusto." (Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje, 1944).

Y emprendemos el viaje de vuelta hacia los poetas-prosistas, esto es, los que indistintamente cultivan uno u otro género. La única autora viva de esta selección, Ana Blandiana, es una singular cronista fantástica de la dictadura de Ceaucescu en su Rumanía natal, un poco a la manera de Kundera en Checoslovaquia. Blandiana es una excelente poeta y, sin embargo, son sus relatos los que a mí, particularmente, me hacen volver una y otra vez sobre una frase, una imagen, una palabra, para desentrañar aquel elemento foráneo que —¡zas!— se ha colado en la lógica de un discurso que en el fondo no es tal:

"Se preguntaba incluso, arrullándose a sí mismo, qué sueño iba a tener y, solo después, se hundía en él. Pero antes de esto, como cada noche, después de desabrocharse el último botón y de dejar caer toda la ropa, hizo su habitual gimnasia: sentado estratégicamente en aquella zona de la habitación más libre de muebles, estiraba al máximo, abría y cerraba sus alas anquilosadas por el desuso. Varias veces repitió concienzudamente este movimiento. Y, solo después, se durmió." (Proyectos de pasado, 1982).

Ana Blandiana. Foto: Ady Sarbus (CC).

La prosa/poesía de Ana Blandiana es una especie de actualización de los bestiarios medievales: las criaturas fantásticas se pasean por sus páginas con la naturalidad propia de los cuentos de hadas o las pesadillas. Es quizá esta manera indirecta de decir la única apropiada para aquello que, como apuntaba Hofmannstahl, no se puede expresar.

El último de mis elegidos, compañero de generación de Ginzburg y el más destacado entre ellos, Cesare Pavese, constituye otro ejemplo de poeta-novelista. Más allá del tantas veces repetido verso «vendrá la muerte y tendrá tus ojos», de sus desalentadoras memorias El oficio de vivir y sus novelas y libros de relatos, Pavese escribió un texto extraño, imposible de adscribir a ningún género, cercano en su actualización del mundo clásico a los de Cunqueiro, llamadoDiálogos con Leucó. Quien lo haya leído, convendrá conmigo en que es una verdadera cumbre de la poesía no escrita para ser poesía. Con él cerramos el círculo de la expresión del pensamiento poético que reclama en su ayuda la presencia de los objetos cotidianos. En palabras de Mnemósine aHesíodo:

"¿No te has preguntado por qué un instante, similar a tantos del pasado, deba de golpe hacerte feliz, feliz como un dios? Tú mirabas el olivo, el olivo en la senda que recorriste todos los días durante años, y llega un día en que el hastío te deja, y tú acaricias el viejo tronco con la vista, como si fuese un amigo recobrado y te dijera la palabra justa que tu corazón esperaba. Otras veces es la ojeada de un transeúnte cualquiera. Otras la lluvia que insiste hace días. O el grito estrepitoso de un pájaro. O una nube que jurarías haber visto ya. Por un instante el tiempo se para, y esa cosa trivial la sientes en el corazón cual si el antes y el después ya no existieran." Cesare Pavese (1908-1950)

La conclusión de este diálogo es la exhortación de Mnemósine a Hesíodo: «Intenta decir a los mortales estas cosas que sabes». Todos los escritores aquí citados recogen el guante lanzado por la diosa, que va más allá de la voluntad de escribir. Se trata de escribir sobre lo que no se puede expresar, lo que no se anuncia con charanga, lo que imprime sus huellas —que siempre vienen del cielo— en el cuerpo y convierte a las palabras en cuencos, cuencos que reflejan el brillo de ese líquido extraño que han llegado a contener. «Buscar el secreto profundo de la vida es el grande, nobilísimo ocio», sería otra manera de decirlo, en palabras del juglar de Mondoñedo. Cualquiera que sea el procedimiento, las palabras a su servicio se convierten, lo quieran sus autores o no, en poesía.

Y para no acabar con la amargura del recuerdo de Pavese, poeta-suicida de alargada sombra, concluiré con el gesto verbal, siempre ascendente, de Cunqueiro, llevando en su compañía a otro ilustre corredor de relevos de la poesía: «El Gibelino y yo vamos, al borde de la tiniebla, creyendo que toda hora es alba». Que así sea.
Lo mejor que les ocurre a algunos en la vida es pensar que los que les rodean son tontos. Cuando se dan cuenta de la realidad, es demasiado tarde, su incapacidad condiciona su ignorancia.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Dice la Biblia que...

"En aquel tiempo, el Señor dijo: «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’». (Lc 17,7-10)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

'Se chove, que chova' (Si llueve, que llueva).

Está en gallego, pero es buenísimo, se entiende perfectamente. Una campaña de publicidad muy optimista de una cadena de supermercados gallegos... Creado por la agencia de publicidad Bap&Conde.

Un poco de optimismo nunca viene mal...

El orden es una virtud que si se abandona se pierde a gran velocidad.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La insatisfacción es lo peor del día a día de nuestras vidas. Si estamos insatisfechos no crecemos y si no crecemos nunca estaremos satisfechos con nosotros.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Las preguntas que debes hacerte para dar sentido a tu vida.-





¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Estas son tres de las preguntas que se hacían Siniestro Total en su célebre canción homónima, y cuya respuesta está vedada al ser humano, por mucho que este haya intentado responderlas desde el momento en que adquirió conciencia de su propia existencia.

El astrofísico Carl Sagan aseguró en una ocasión que “damos sentido a nuestro mundo por la valentía de las preguntas que nos hacemos y la profundidad de nuestras respuestas” y, por eso, aunque no podamos dar contestación a las grandes cuestiones de la vida (¿quién podría?) sí nos podemos plantear a nosotros mismos cuestiones que nos ayuden a ser más felices y a sentirnos más realizados en nuestro día a día.

Multitud de psicólogos, terapeutas y sociólogos han elaborado listas sobre las preguntas que pueden hacernos descubrir cosas de nosotros mismos que no conocíamos previamente. Aquí presentamos algunas, pero como suele ocurrir, las mejores cuestiones son aquellas que se nos ocurren a nosotros mismos.

¿Qué es lo más importante de tu vida?

Si hay algo finito e irrecuperable en la existencia humana, eso es el tiempo. Por ello, debemos averiguar cuáles son nuestras prioridades si no queremos que el torbellino de la vida contemporánea nos arrastre. Realizarnos esta pregunta, en apariencia obvia, nos ayuda a recordar todo aquello que quizá en demasiadas ocasiones dejamos de lado: la familia, la pareja, los hijos, los amigos…

¿De qué puedes prescindir y hacer que tu vida siga siendo igual?

La vida moderna está marcada por la acumulación, por las agendas repletas y el consumo inútil. Por eso, sentarnos un momento y pensar todo aquello de lo que podemos prescindir (compras banales, actividades que no nos reportan ninguna felicidad, suscripciones absurdas) puede hacer que eliminemos todo aquello que no hace más que quitarnos tiempo y vaciar nuestro bolsillo.

¿Qué tienes que hacer y por qué no lo haces?

La procrastinación, o dejar para mañana lo que puedes hacer hoy, es uno de los grandes males de la sociedad contemporánea. Sin embargo, esta suele referirse a compromisos más prácticos que a los que se refiere esta pregunta. Hay multitud de cosas que deberíamos hacer (de visitar a un familiar al que hace tiempo que no vemos a reparar algo en casa) que vamos dejando hasta que es demasiado tarde y ya, total, para qué lo vamos a hacer. Cumplir con las tareas vitales es una manera de sentirse pleno que no requiere mucho esfuerzo.

¿Qué desconoces (pero te gustaría saber)?

Cuanto más sabemos, más conscientes somos de nuestra ignorancia y de que difícilmente podremos alcanzar la sabiduría absoluta. Pero, aun así, hay prioridades, y si cada día dedicamos parte de nuestro tiempo a llenar esas lagunas, terminaremos desenvolviéndonos mucho mejor en nuestra vida. Saber lo que no se sabe es un buen paso, pero hay otra pregunta incluso más importante que nos podemos plantear: ¿qué es lo que no sabemos que desconocemos?

¿Qué he aprendido hoy?

No te acostarás sin saber una cosa más… ¿O no? Una buena estrategia vital es, cuando nos metemos en la cama y cerramos los ojos, antes de caer en los brazos de Morfeo, preguntarnos qué hemos aprendido durante el día. Si la respuesta es “nada”, es que algo estaremos haciendo mal. Un día sin aprender nada es un día perdido.

¿Qué es lo más importante que voy a hacer esta semana?

De igual manera que revisar nuestro pasado puede ser útil a la hora de modificar nuestras actitudes para aprovechar mejor nuestro día a día, tener algo en el horizonte nos ayuda a aumentar nuestra motivación y a hacer que, cuando nos levantemos cada día, tengamos una razón que ponga nuestro motor en marcha. En ocasiones, este hecho puede ser algo placentero (unas vacaciones, una cita, un evento) o un desafío: tanto mejor, en cuanto que nos permitirá anticipar las dificultades que quizá tengamos que afrontar.

¿A quién has ayudado hoy?

Numerosos estudios nos recuerdan que la filantropía y la ayuda a los demás aumentan nuestra propia felicidad. No debemos pensar únicamente en nuestras metas vitales, sino también en las de los demás, y contribuir a que las alcancen: no hay nada más satisfactorio que ver a un amigo cumplir sus sueños si nosotros mismos hemos sido los promotores de dicha victoria personal.

¿Qué quieres que piensen de ti?

Nos gusta pensar que somos talentosos, simpáticos, desprendidos, bellos, hábiles y románticos. Pero ¿somos capaces de hacérselo llegar a los que nos rodean, o por el contrario, sospechan que somos inútiles, bordes, ratas, feos, manazas y siesos? Piensa cómo quieres que te recuerden y actúa en consecuencia.

¿Cuál es el sueño de la infancia que no has cumplido?

De pequeños, unos querían ser astronautas, otros deportistas y otros, estrellas del rock. No es tarde: quizá ya no sea posible alcanzar tales metas (en realidad, nunca lo fue), pero no debemos renunciar a los amores de adolescencia. Leer libros sobre el tema, matricularnos en una universidad a distancia o apuntarnos a un club deportivo pueden constituir una buena vía alternativa para despertar las aspiraciones de ese niño que todos seguimos llevando dentro.

Si supieses que vas a morir dentro de tres meses, ¿qué dejarías de hacer?

Se trata de una pregunta un poco trampa, puesto que tal noticia evidentemente cambia nuestras perspectivas vitales (¿para qué ahorrar?), pero que también puede ayudarnos a distinguir entre lo esencial y lo accesorio. Películas como Ahora o nunca (The Bucket List, Rob Reiner, 2007), protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, ilustran cómo cambia la vida de una persona cuando se enfrenta a sus últimos días, y no tiene por qué ser necesariamente a peor.

Dice Juan Donoso Cortés que...

"Hay que unirse no para estar juntos, sino para hacer algo juntos."

sábado, 9 de noviembre de 2013

viernes, 8 de noviembre de 2013

Es increíble como la obsesión y el rencor puede llegar a matar la mente de una persona, dejándola viviendo en un absurdo pasado.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Una imagen vale más que mil palabras: El conmovedor gesto del Papa Francisco con un enfermo.





El Papa Francisco se ha caracterizado durante su aún corto pontificado por hablar de las "periferias" existenciales y por prestar atención a los grandes olvidados de la sociedad. Los ancianos, los inmigrantes, los pobres y los enfermos se han convertido para él no sólo en una prioridad sino en algo en lo que todos los católicos deben mirarse.

Por ello, acudió a Lampedusa antes de que ocurriera el fatídico accidente que dejó cientos de muertes, ha comido con sin techo y los ha visitado en varias ocasiones y ha pedido a todos que no se vea a los vagabundos como algo más del paisaje de la ciudad. Pide que en ellos todos los creyentes vean al mismísimo Jesucristo, con sus llagas y sus heridas.

En la tradicional audiencia de los miércoles, el pontífice ha tenido otro de estos gestos conmovedores. Tras hablar a las decenas de miles de presentes, se acercó a saludar a los peregrinos. Allí había uno muy especial. Un hombre muy enfermo al que muchas personas no se atreverían ni a mirarle a la cara.

Sin embargo, el Papa vio en él al propio Cristo y emulando a San Damián de Molokai, el santo que cuidó y abrazó a los leprosos, Francisco acudió a él y con una gran ternura no sólo le saludó sino que le apretó a su pecho, le consoló y le besó. Un gesto de amor con la naturalidad de un Papa muy sensible. Un gesto que quedará ya para la historia de su pontificado.

El silencio en la Plaza de San Pedro

Pero este no ha sido el único gesto que ha tenido este miércoles el Papa con los enfermos. De hecho, a pesar de los miles de peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha pedido una oración silenciosa por una niña de 16 meses muy enferma. El silencio ha sido impresionante.

Y es que Francisco ha recibido en la Casa de Santa Marta a la niña Noemí junto su familia. Más tarde, en la audiencia general, el Papa decía:"Ahora quiero pediros un acto de caridad. Tranquilos eh, que no se trata de una colecta. Antes de venir a la Plaza he ido a ver a una niña de un año y medio con una enfermedad gravísima".

"Su madre y su padre rezan y piden al Señor que cure a esta niña: se llama Noemí y sonreía, ¡Pobrecita! Hagamos un acto de amor; no la conocemos pero es una niña bautizada, es una de nosotros, una cristiana. Pidamos que el Señor la ayude en este momento y le de la salud: primero en silencio y después rezaremos el Ave María".

La multitud ha rezado en silencio. "Gracias por este acto de caridad", concluía el Papa, poco antes de dirigirse a consolar a otro enfermo y cuya imagen dará la vuelta al mundo.

Dice Pedro Salinas que...

"... No cerrar nunca las manos.
No se agotarán las dichas,
ni los besos ni los años,
si no las cierras. ¿No sientes
la gran riqueza del dar?
La vida
nos la ganaremos siempre,
entregándome, entregándote."

lunes, 4 de noviembre de 2013

Mi Madrid y... 150.


No podemos estar siempre pensando que queremos ser felices como si se tratara de una meta o un objetivo a largo plazo. Hay que ser felices ahora, en el momento, y hacer lo posible para serlo. El resto es un destino que sólo Dios conoce.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Hasta para elegir los momentos de hablar uno debe ser inteligente. Dejarse llevar por emociones o rencores puede llevarnos a cometer errores irreparables o, simplemente, hacer daño a quién menos lo merece.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Música Running: Inna feat Yandel - In Your Eyes.

Bueno, no está mal...

Dice la Biblia que...

"En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». (Mt 5,1-12a)

viernes, 1 de noviembre de 2013

Cuando algo no te cuesta no lo valoras pero lo peor es no valorar el esfuerzo que han hecho los demás para que lo consigas.