Hoy es un día de gratitud, como deberían ser cada uno que de nuestros días. Por todo lo bueno de la vida y, también, por las maldades que más que hundirnos nos elevan.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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