lunes, 30 de diciembre de 2013

Música Running: Miley Cyrus - We Can't Stop

Nunca pensé que iba a gustarme un tema de esta artista pero...

Dice San Basilio que...

"De aquí que no se deba tener al rico por dichoso solo por sus riquezas; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la robustez de su cuerpo; ni al sabio por su eximia elocuencia. Todas estas cosas son instrumentos de virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad."

domingo, 29 de diciembre de 2013

La memoria nos puede hacer infelices si no somos capaces de separar instantes y abandonarlos como no vividos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

viernes, 27 de diciembre de 2013

Todos tenemos una historia que contar, más o menos interesante. A veces nos quedamos hipnotizados con esas historias que nos cuentan los demás, sin darnos cuenta que la nuestra, tal vez, sólo haga falta escribirla.

jueves, 26 de diciembre de 2013

'Cómo sobreponerse a los golpes de la vida' por Patricia Ramírez

Publicado en El País Semanal


Cada vez que en alguna presentación de equipos pongo el vídeo de Rocky, cuando habla con su hijo y le dice durante el discurso: “Hay que soportar sin dejar de avanzar; si tú sabes lo que vales, ve y consigue lo que quieres. Pero tendrás que soportar los golpes de la vida”, me emociono.

Frente a los problemas, más o menos graves, parecidas circunstancias socioeconómicas, familiares y laborales, hay personas que se hunden y que contemplan la vida como un lugar en el que ya no hay capacidad de reacción, o personas que piensan que la vida vale la pena, que ahí fuera quedan oportunidades para todos, y que a mal tiempo, buena cara.

La resiliencia se define como la capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y sobreponerse a las circunstancias. La persona resiliente sufre, siente y padece, pero no se recrea en estas emociones, no se recrea en el dolor. Sino que lo interpreta como parte del proceso, o del bache. El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego.

¿Alguna vez se ha preguntado si tiene resiliencia? ¿Es capaz de olvidar el pasado, sobreponerse y mirar hacia delante?

Imagine la existencia como un juego; un juego en el que parte de las reglas las escribe usted, pero otra parte vienen determinadas. La definición que haga de cada piedra determina la forma como se enfrenta o huye de ella. Si vemos la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, luchar como un guerrero fuerte contra los dragones, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo que si define las piedras como mala suerte, desgracias, o como algo dado en lo que no puede intervenir. Esta visión le hace ser víctima y no protagonista.

La vida es un juego en el que tiene que ganar; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, siendo feliz y disfrutando de los detalles. Y también significa no dejar que el pasado le condicione, de tal forma que siempre pueda estar en la casilla de salida. Siempre hay oportunidades, pero se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas. Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.

¿Por qué hay personas con resiliencia y otras no? ¿Podemos entrenarnos para convertirnos en alguien resiliente, o tiene que aceptar su victimismo y derrotismo como modo de vida? Es importante tener presente:

Aceptar la parte injusta de la vida. Todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos. ¿Qué hacer? La decisión inteligente es centrar la atención en cómo puede actuar para sumar. Refunfuñar, quejarse sin sentido, dedicarse a hurgar en la herida no le devolverá la justicia. Abandone el victimismo, le hace débil y le deja fuera de juego.

Valorar sus recursos y capacidades. Se percibirá como alguien valioso si le da valor a lo que funciona, si en su memoria están más presentes los éxitos que los fracasos. Tener un autoconcepto positivo da confianza y autoestima. Es importante fomentar esto en los niños, para que sean adultos resilientes. Reconozca y potencie sus fortalezas.

Cómo observa su potencial. A pesar de que el juego de la vida le haya ganado una partida, quedan muchas por delante. Debe contemplarse como alguien con capacidad para volver a superarse. ¿Por qué? Porque tiene capacidad de aprendizaje. Los fracasos nos dicen cómo no hacer algo, pero no dicen que no sea capaz de volver a intentarlo. Analice el error para aprender de él. Y luego haga borrón y cuenta nueva. Es el momento de empezar otra vez.

Solución de problemas. Las personas resilientes ven los problemas como misterios a los que hay que dar salida. No son problemas que bloquean sus vidas. Son enigmas, juegos y pruebas. Imagine que es otra persona, con una manera distinta de observar el mundo… más positiva, más atrevida, más creativa. Intente buscar propuestas desde ese punto de vista.

Diga adiós al victimismo. Las personas resilientes no se lamentan de su pasado, ni del que ellos provocaron, ni del que fueron víctimas. Su pasado les sirve para analizar y tomar decisiones, pero no para sufrir. Su atención está puesta en hoy, en qué puedo hacer ahora para ser más fuerte, más feliz y para alcanzar mi objetivo. Se trata de evitar que la vida decida por usted. Deje de mirar por el retrovisor.

Implicarse con responsabilidad. A principio de los años setenta, Kobasa y Maddi definieron la personalidad resistente. Y una de sus virtudes era la responsabilidad con lo que depende de uno mismo. Busque atribuir sus éxitos y sus fracasos a variables internas suyas. Así sabrá qué tiene que repetir la próxima vez que se enfrente a un reto y qué tiene que cambiar para mejorar ante futuros problemas.

Comprométase. El compromiso es una de las características de los resilientes. Depende de su escala de valores, del respeto que tenga a su palabra. Pero también está vinculado a su implicación, a cómo se involucra en sus obligaciones y en sus placeres. Tener compromiso significa decir que va a hacer algo y hacerlo; tener palabra con uno mismo y con los demás. Si tiene dudas de no ser capaz de llevar a cabo lo que está diciendo, es mejor pecar de prudente que de bocazas.

Ponga un ritmo diferente en su vida. Si se dedica a pasar por la vida a toda velocidad, no será consciente de qué le está pasando, de qué puede disfrutar ni de vivir en el presente. Querrá todo el rato buscar la felicidad en el futuro, llegar a ese lugar en el que cree que será feliz. Pero la felicidad está aquí, hoy, con usted y con todo su entorno. Tiene que aprender a relacionarse de forma diferente, de manera que le favorezca, que sea capaz de contemplar y degustar lo que ve, oye, siente, huele y toca. El presente es el lugar en el que tiene margen de maniobra, no lo desprecie ni lo ningunee.

Observe la vida de forma positiva. Confíe en que la vida le deparará momentos felices e involúcrese para conseguirlo. Puede dirigir su cerebro, su mente, sus pensamientos, y orientarlo como un radar para buscar los aspectos positivos. Su manera de pensar determina en gran parte cómo se siente y las cosas que hace.

Buscadores de tesoros. La vida es un continuo desafío, un lugar en el que aparecen oportunidades. Si se aferra a la idea de que hay un tren y que si no se sube al vagón preferente perderá la oportunidad, se está condicionando. La vida está llena de trenes, de todos los tipos y de todas las clases; si no pasa hoy, será mañana. En alguno tiene que subirse, pero no hay solo uno que si se le pasa, pierda la oportunidad. La vida ha dejado de tener ese carácter de “para toda la vida”. Ahora se acepta el cambio, tanto en la vida personal como en la profesional.

Enfrentarse en lugar de huir. Los resilientes postergan menos. ¿A qué le conduce postergar? A nada positivo. Solo a que retrase la obligación, se sienta mal consigo mismo y le aumente el nivel de pereza y ansiedad para resolver lo que tiene pendiente. Los obstáculos se analizan, se solucionan, se saltan, pero no se evitan. Evitar no es la solución, sino parte del problema y de su malestar. No tenga miedo, ni siquiera a pasarlo mal. ¿Realmente lo va a pasar tan mal “metiéndole mano al asunto”? Seguro que no, es más lo que cree que es que lo que realmente tiene frente a usted.

Recuerde: la vida no le deja en el camino si usted no se lo permite.

Dice Epicteto que...

"La felicidad no consiste en desear cosas, sino en ser libre."

miércoles, 25 de diciembre de 2013

martes, 24 de diciembre de 2013

domingo, 22 de diciembre de 2013

Nuestro futuro lo vamos haciendo cada día, con esos granos de arena que se acumulan en cada paso y esos vientos que nos llevan.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y Mejor Año 2014.


Dice el Padre Calancha que...

"Triste cosa es no tener amigos, pero más triste ha de ser no tener enemigos porque quién no tenga enemigos señal es de que no tiene talento que haga sombra, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que se murmure, ni bienes que se le codicien, ni cosa alguna que se le envidie."

martes, 17 de diciembre de 2013

Nunca deberíamos dejar de desear porque en el deseo está la esencia de nuestras vidas.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Razón ¿quién está en su posesión? En ocasiones discutimos creyendo que es nuestra, también el resto cree o piensa que es suya. ¿Quién no ha pensado que la tenía y posteriormente adivinar que había estado equivocado? Tal vez deberíamos esperar y reflexionar un poco más antes e lanzarnos a defender, con esa pasión que caracteriza al latino, algo que, en muchas ocasiones dista mucho de lo razonable.

sábado, 14 de diciembre de 2013

'Obrar en situaciones adversas' por Carlos Herrera

Perfecto y divertido artículo de Carlos Herrera publicado en XLSemanal:


Obrar en el campo siempre ha supuesto algún inconveniente para la mayoría de las personas. Si en medio de un plácido paseo entre espigas y amapolas uno siente en sus entrañas el fuego del rayo maldito, y mira alrededor y solo ve clorofila rampante y paisaje cerealista, empieza a sentir la desventura de aquel que se siente abandonado a su suerte. Hay a quien no le supone ninguna incomodidad ni perjuicio: el campo está hecho para el abono y solo hay que apretar y liberar. Pero para otros, minuciosos de la higiene, supone más disturbio: ¿cómo proceder a la limpieza y petroleado de bajos en plena naturaleza? Nadie suele ir provisto de papel higiénico en sus bolsillos, ni siquiera cuando se adentra en las ignotas praderas, así que o bien tira de viejos papeles en la cartera o arranca algunas hierbas del campo, tratando de evitar las ortigas y su ácido fórmico. Incluso la postura no es fácil: cuclillas y observancia para evitar el fuego amigo, la mancha inoportuna en la ropa recogida. Hay quien cae con estrépito, hay quien se pone nervioso, hay quien es sorprendido por algún animal... Aunque también hay quien apoya su espalda en el árbol, la deja caer y encuentra el ángulo óptimo mediante el cual obtener equilibrio y accesibilidad para la descarga. Pero hay que saber, y tiene que gustarte: los que no, apresuran el paso, enrojecen el rostro, emiten sonidos guturales y huyen, huyen sin medida en busca de la porcelana, del trono urbano en el que aliviar la infernal presión que entrecorta hasta la respiración.

Tema distinto es lo que acontece cuando no da tiempo a llegar. ¿Cómo se solventa una entrepierna bombardeada, sembrada, regada por el detrito? ¿Cómo se enmascara el fétido aroma que le envuelve al afectado? ¿Qué se hace con la ropa tintada de marrón indeleble?

Obrar en casa ajena tampoco es garantía de ausencia de inconvenientes. Lo he hablado algunas veces con mis oyentes. Ese día barruntas que habrá tragedia. Efectivamente, a media cena sobreviene un terremoto inesperado y preguntas por el aseo. No mencionas tu desarreglo, al modo de esos que siempre brindan exceso de información: que si me asoma el muñeco, que si voy a pintar a gotelé, que si voy a liberar al monstruo, que si voy a romper el Tratado de Kioto... no; sencillamente te internas en un váter que aparenta normalidad, pero ves con horror al finalizar el servicio que, por ejemplo, no hay papel higiénico y que tienes que pedirlo al dueño de la casa sacando media cabeza por la puerta y dando todo tipo de voces, con la consabida pérdida de dignidad. O ves con espanto que, tras la puesta, ha quedado atascado el inodoro, y el conjunto celuloso-fecal flota entre mares de orina y a punto está de desbordar la taza: puedes, efectivamente, hacer como el que no sabe nada y salir silbando, pero el próximo que entre difícilmente podrá evitar una exclamación y hacer referencia a tu capacidad volumétrica. Y cada vez que te vea durante el resto de sus días siempre te recordará como aquel que defecó un tráiler de heces: sin ir más lejos, la amorosa y amable madre de un amiguito del colegio contestó a su hijo con un estentóreo «¡¡¡estoy aquí, cagando!!!» cuando este preguntó por ella delante de mí en la puerta de su piso. Al pedirle permiso su hijo para que se quedara a merendar el compañero de colegio que le acompañaba, que era yo, vio derrumbada su imagen y con razón: durante los años que mantuve la amistad con aquel niño, jamás pude dejar de imaginarme a su madre en el delicado trance de la deposición, siendo como era una señora de la cabeza a los pies. O no digamos el caso del baño inmediato al salón donde se está produciendo una reunión elegante e importante: a un compañero le sorprendió una descomposición en la petición de mano en casa de su prometida y quedó horrorizado después de preguntar por el excusado al contestarle su futuro suegro «en esta misma puerta», señalándole una inmediata. Entró y no pudo controlar el aparato eléctrico que acompañaba la tormenta; tras el colosal estruendo inacabable, al abrir y asomar temeroso comprobó con horror cómo todos estaban mirando en esa dirección sin mediar palabra. El matrimonio no llegó al año.

Dice Antoine de Saint-Exupéry que...

"He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos."

viernes, 13 de diciembre de 2013

Querido hijo...

Todos tenemos obligaciones en la vida. Unos las cumplen otros las incumplen. A mi lo que me importa es que tú seas de los que las cumples siempre.

Lo que veo...


Es curioso como podemos cambiar nuestra percepción de las personas si hablamos con ellas; para bien o para mal. Por eso es muy injusto juzgar sin conocer o saber.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Realmente es mejor tomar decisiones meditadas y rápidas que estar dudando siempre de hacerlo o no hacerlo. Así  habrá más tiempo de fracasar o de tener éxito.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Querido hijo...

La pereza será tu mayor enemigo. Si eres perezoso te acomodarás y no conseguirás tus propósitos.
Cada uno se impone a sí mismo su propia moral y podríamos decir que hay tantas moralidades como tipos de personas. Pero no. Lo moral es moral y lo amoral amoral lo vea quién lo vea, lo sienta desde el punto de vista que lo sienta.

martes, 3 de diciembre de 2013

COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA MEDITACIÓN CRISTIANA. Laurence Freeman: "La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales"




No son budistas ni hindúes. Son católicos. Pero sentados con los ojos cerrados se dedican a la meditación repitiendo su mantra.

Desde que llegó a la Argentina hace ocho años la organización católica Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana (WCCM, por sus siglas en inglés), con 2000 centros en el mundo, fue creciendo en popularidad y hoy tiene 30 grupos locales.

"La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales. También es una práctica fundacional del cristianismo", dijo a LA NACION el director de la organización, el monje benedictino inglés Laurence Freeman, que viaja periódicamente a la Argentina para dar retiros.

El propio maestro espiritual de Freeman, el monje John Main -fundador del WCCM y fallecido en 1982- aprendió a meditar en los años 50 junto a un swami hindú de Malasia, quien le sugirió un mantra cristiano, maranathá (en arameo, el Señor viene), para avanzar en el camino interior.

Con el aval de la jerarquía católica, el WCCM extendió su propuesta de crear "monasterios sin paredes" incluso entre grupos sociales que no se asocian normalmente con las prácticas de la relajación y reflexión. Hoy tienen centros en cárceles, asociaciones empresariales e incluso escuelas primarias laicas.

En este sentido, el padre Freeman mira con entusiasmo los aires de renovación que trae el papa Francisco. "No creí que iba a llegar a ver esto en el transcurso de mi vida", reconoció. De hecho, uno de los patrocinantes del WCCM, el australiano George Pell, forma parte del equipo de ocho cardenales que asesora directamente al Pontífice. "Francisco ha reinstaurado la primacía del amor en la Iglesia", dijo Freeman.

-La meditación suele asociarse con las religiones orientales. ¿Cómo se congenia esta práctica con el catolicismo?

-En realidad, la meditación es algo fundacional del cristianismo. Cuando Jesús enseñó a orar, explicó lo que hoy llamaríamos un ejercicio de meditación. "Entra a tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto", "No digas muchas palabras". También dijo que nadie podía seguirlo si primero no dejaba sus posesiones atrás. Y la principal "posesión" que tenemos los hombres es el propio yo. La meditación nos ayuda a "destronar" entonces al ego y poner a Dios como centro del propio corazón. Son todas enseñanzas que ya están en el Evangelio. Ya los llamados "Padres del desierto", de los primeros siglos del cristianismo, acudían a estos ejercicios. Pero reconozco que hoy en día es la meditación oriental la que está asociada con lo cool , mientras que lo católico es visto como aburrido.

-¿Y cómo convertir entonces la meditación católica en algo atractivo?

-Días atrás tuvimos un ejercicio de meditación con un centenar de alumnos de una escuela primaria de Florida, Estados Unidos. Eran chicos de entre ocho y 12 años. Fue sorprendente y hermoso ver de qué manera tan natural se ponían a meditar. La cantidad de minutos está en relación directa con la edad. O sea, no más de diez minutos para alumnos de diez años. Los chicos lo toman casi como un juego en el que hay reglas y una disciplina. Se trata de un ejercicio de hacer silencio en una posición cómoda y repetir lentamente una frase que los hindúes conocen como mantra, pero que Casiano, un monje cristiano del siglo IV, llamaba la "fórmula". Preferentemente debe ser una frase en otro idioma, para que no se activen las propias ideas o significados. Pero el resultado final de este simple ejercicio es paz y alegría.

-¿Qué experiencias de sus grupos son las que más lo han sorprendido?

-Nosotros tenemos, por ejemplo, centros de meditación integrados por homeless en las calles de Boston y también en varias cárceles. Y las historias son muy impactantes. Hubo un empresario filipino que conoció nuestros ejercicios mientras estuvo cinco años en prisión, en los tiempos del dictador Ferdinando Marcos. Y lo que él cuenta es que, gracias a la meditación, habían sido los "mejores cinco años de su vida".

-¿Y cómo se relaciona esta práctica con una religión claramente estructurada como es el catolicismo? ¿No es una amenaza a la ortodoxia el hecho de que la gente pueda buscar la verdad en su interior?

-En realidad, la meditación es algo muy "ortodoxo" dentro del catolicismo. Pero acepto que puede ser una amenaza a las estructuras de poder, para todos aquellos que quieran utilizar la fe como una forma de dominación. Sin embargo, el propio papa Francisco habla de tres tentaciones que se deben evitar: convertir al Evangelio en una ideología, manejar la Iglesia como si fuese una empresa y el clericalismo. La Iglesia se estaba convirtiendo en un lugar caracterizado por generar temor. Y el miedo es enemigo del amor. Según un amigo mío con un cargo muy alto en el Vaticano, los mismos que armaron esa estructura de temor y controles reconocen que era algo insostenible, que se estaban destruyendo las raíces de nuestra fe.

-¿Qué aspecto es para usted el más importante de los cambios que está impulsando el papa Francisco?

-Yo creo que la Iglesia debe ser el lugar donde la gente pueda venir a experimentar la misericordia de Dios, no la condena. Y todos los hombres, hasta los más pecadores, se tienen que sentir bienvenidos en la Iglesia. ¡Qué alivio, entonces, volver a escuchar eso de la boca de nuestro Papa!
La inmensidad de la vida es parte de la literatura. No hay literatura sin vida como no hay vida sin literatura.

domingo, 1 de diciembre de 2013