martes, 3 de diciembre de 2013

COMUNIDAD MUNDIAL PARA LA MEDITACIÓN CRISTIANA. Laurence Freeman: "La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales"




No son budistas ni hindúes. Son católicos. Pero sentados con los ojos cerrados se dedican a la meditación repitiendo su mantra.

Desde que llegó a la Argentina hace ocho años la organización católica Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana (WCCM, por sus siglas en inglés), con 2000 centros en el mundo, fue creciendo en popularidad y hoy tiene 30 grupos locales.

"La meditación no es patrimonio exclusivo de las religiones orientales. También es una práctica fundacional del cristianismo", dijo a LA NACION el director de la organización, el monje benedictino inglés Laurence Freeman, que viaja periódicamente a la Argentina para dar retiros.

El propio maestro espiritual de Freeman, el monje John Main -fundador del WCCM y fallecido en 1982- aprendió a meditar en los años 50 junto a un swami hindú de Malasia, quien le sugirió un mantra cristiano, maranathá (en arameo, el Señor viene), para avanzar en el camino interior.

Con el aval de la jerarquía católica, el WCCM extendió su propuesta de crear "monasterios sin paredes" incluso entre grupos sociales que no se asocian normalmente con las prácticas de la relajación y reflexión. Hoy tienen centros en cárceles, asociaciones empresariales e incluso escuelas primarias laicas.

En este sentido, el padre Freeman mira con entusiasmo los aires de renovación que trae el papa Francisco. "No creí que iba a llegar a ver esto en el transcurso de mi vida", reconoció. De hecho, uno de los patrocinantes del WCCM, el australiano George Pell, forma parte del equipo de ocho cardenales que asesora directamente al Pontífice. "Francisco ha reinstaurado la primacía del amor en la Iglesia", dijo Freeman.

-La meditación suele asociarse con las religiones orientales. ¿Cómo se congenia esta práctica con el catolicismo?

-En realidad, la meditación es algo fundacional del cristianismo. Cuando Jesús enseñó a orar, explicó lo que hoy llamaríamos un ejercicio de meditación. "Entra a tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto", "No digas muchas palabras". También dijo que nadie podía seguirlo si primero no dejaba sus posesiones atrás. Y la principal "posesión" que tenemos los hombres es el propio yo. La meditación nos ayuda a "destronar" entonces al ego y poner a Dios como centro del propio corazón. Son todas enseñanzas que ya están en el Evangelio. Ya los llamados "Padres del desierto", de los primeros siglos del cristianismo, acudían a estos ejercicios. Pero reconozco que hoy en día es la meditación oriental la que está asociada con lo cool , mientras que lo católico es visto como aburrido.

-¿Y cómo convertir entonces la meditación católica en algo atractivo?

-Días atrás tuvimos un ejercicio de meditación con un centenar de alumnos de una escuela primaria de Florida, Estados Unidos. Eran chicos de entre ocho y 12 años. Fue sorprendente y hermoso ver de qué manera tan natural se ponían a meditar. La cantidad de minutos está en relación directa con la edad. O sea, no más de diez minutos para alumnos de diez años. Los chicos lo toman casi como un juego en el que hay reglas y una disciplina. Se trata de un ejercicio de hacer silencio en una posición cómoda y repetir lentamente una frase que los hindúes conocen como mantra, pero que Casiano, un monje cristiano del siglo IV, llamaba la "fórmula". Preferentemente debe ser una frase en otro idioma, para que no se activen las propias ideas o significados. Pero el resultado final de este simple ejercicio es paz y alegría.

-¿Qué experiencias de sus grupos son las que más lo han sorprendido?

-Nosotros tenemos, por ejemplo, centros de meditación integrados por homeless en las calles de Boston y también en varias cárceles. Y las historias son muy impactantes. Hubo un empresario filipino que conoció nuestros ejercicios mientras estuvo cinco años en prisión, en los tiempos del dictador Ferdinando Marcos. Y lo que él cuenta es que, gracias a la meditación, habían sido los "mejores cinco años de su vida".

-¿Y cómo se relaciona esta práctica con una religión claramente estructurada como es el catolicismo? ¿No es una amenaza a la ortodoxia el hecho de que la gente pueda buscar la verdad en su interior?

-En realidad, la meditación es algo muy "ortodoxo" dentro del catolicismo. Pero acepto que puede ser una amenaza a las estructuras de poder, para todos aquellos que quieran utilizar la fe como una forma de dominación. Sin embargo, el propio papa Francisco habla de tres tentaciones que se deben evitar: convertir al Evangelio en una ideología, manejar la Iglesia como si fuese una empresa y el clericalismo. La Iglesia se estaba convirtiendo en un lugar caracterizado por generar temor. Y el miedo es enemigo del amor. Según un amigo mío con un cargo muy alto en el Vaticano, los mismos que armaron esa estructura de temor y controles reconocen que era algo insostenible, que se estaban destruyendo las raíces de nuestra fe.

-¿Qué aspecto es para usted el más importante de los cambios que está impulsando el papa Francisco?

-Yo creo que la Iglesia debe ser el lugar donde la gente pueda venir a experimentar la misericordia de Dios, no la condena. Y todos los hombres, hasta los más pecadores, se tienen que sentir bienvenidos en la Iglesia. ¡Qué alivio, entonces, volver a escuchar eso de la boca de nuestro Papa!

2 comentarios:

  1. Buena la cita, muy buena.
    Además,,,, ¡jolines!, voy a entresacarla y guardarla en mis archivos.
    Gracias como siempre y un abrazo.

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  2. Conozco un jesuita que dirigía Ejercicios Espirituales basados en Sta Teresa de Jesus y San Juan de la Cruz.

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