domingo, 28 de febrero de 2016

28.02.2016... Si escribes...!

El frío me aploma, me deja sin alegría el cuerpo. Me encierro, me siento con unos libros y no hay quien me mueva. Esperábamos el invierno y parece que este fin de semana nos llegó y yo ya echo de menos la cálida luz del sol. 

No he hecho mi sesión de running larga. Me he dejado llevar por la pereza y aunque ahora ande arrepintiéndome de haber perdido el momento, también es cierto que de vez en cuando, aunque sirva de excusa, los huesos piden descanso.

Las semanas, de lunes a viernes, son imparables. O soy yo el que las convierte en imparables. Todo parece se amontona, todo parece llega pero no llega. No sé si el lento soy yo o la lentitud es algo que se nos está contagiando a todos como una forma de vida. 

Tal vez por eso busque, y encuentre últimamente, más momentos de reflexión. Tal vez por eso, y por los años, y por el cansancio, me esconda cada vez más en la literatura en general y los versos en particular. Me da la sensación de que nos acomodamos a las situaciones inestables y no damos importancia al tiempo. Ese tiempo (leer aquí) del que hablo casi demasiado últimamente: el tiempo que se nos va y no vuelve.

Mientras se decide quién gobierna este país nuestro, yo he decidido ir arrimándome más a mis proyectos personales, el coaching y lo literario. Contemplar, desde cierta distancia, el paseillo de imberbes ambiciosos y novatos, sin cimientos que les sostengan. No sé si será el Yoga, o que este alejamiento, más por aburrimiento, me está produciendo una limpieza mental importante, pero cada vez veo las cosas desde un punto de vista más filosófico y poético.

¿Ustedes se dan cuenta de que todo sigue funcionando como si nada? Todo funciona igual de mal o de bien que lo hacía antes. Votamos el 20 de diciembre y dos meses después seguimos sin gobierno estable. Mucho me temo que, si no hay sorpresas esta semana, continuaremos así por algunos meses más. No sé si pena o vergüenza, pero así es. Nos acostumbramos rápido. Nos acostumbraremos a vivir así, cada uno con sus problemas cotidianos, con su día a día y, entonces, podremos llegar a pensar eso de que ¿para qué queremos políticos? Y miren quién escribe esto. Dejemos la administración en manos de los altos funcionarios y técnicos,  que sólo existan las Cámaras representativas y sean las que aprueben aquellas iniciativas a llevar a cabo por los diferentes ministerios. 



Como decía, a falta de deporte, a falta de esos momentos espirituales en el Cerro, hoy sumergido en los libros, en pensamientos varios y variopintos y en la escritura.

Si escribes reflexionas, piensas, ordenas conceptos; al escribir te desahogas, vomitas aquello que te revuelve.

Si escribes vives dos veces. Si escribes puedes vivir otra vida además de la tuya. Si escribes puedes comenzar a vivir como realmente quieres.

Escribir tus sueños te hace verlos.
Escribir tus ideas te hace no perderlas.
Escribir tus sentimientos te hace encontrarlos.
Escribir tu vida te hace tenerla, poseerla.
Escribir un verso te hace transmitir una emoción, guardar el momento.
Escribir es leer nuestro caminar en positivo. 

Escribir te hace coger el tiempo y guardarlo en un papel como el que guarda en un cajón un recuerdo.

Ese tiempo que pensamos no existiría si no fuésemos capaces de contarlo. Decía San Agustín:
"Qué es, entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; si quiero explicárselo a quien me lo pregunta, ya no lo sé."
Tal vez por eso escribo y tal vez por eso animo, aconsejo, e incluso pido como deberes en mis sesiones coaching, que se escriba. 

Escribir es la mejor forma de obligar a encontrarte contigo mismo. Mal o bien, da lo mismo. No escribimos para convertirnos en el mejor narrador o poeta; escribimos para salvar nuestra vida del desorden y el desequilibrio. Escribimos para ordenarnos.

Meditando muchas veces sobre esto, llego a la conclusión de que igual que muchos novelistas inventan esas historias que les gustaría vivir, ¿por qué no escribimos para vivir lo que realmente deseamos? ¿Por qué no pensar por medio de la poesía, construir una personalidad poética?

La poesía no deja de ser un discurso personal, una emoción existencial. La escritura narrativa o poética busca romper los obstáculos o trabas que nos pone la vida.

Pues así, envuelto en estas ideas, termino la semana, prácticamente el mes. Con deseos de comenzar el lunes e ir comprobando si va tomando forma todo. De momento, lo más importante es ir aclarando los proyectos personales, que vayan cogiendo forma seria y, para ello, habrá que gastar bastante tinta.

Llego a la conclusión, a mis años, que no sé si en algún momento de mi vida podré estarme quieto, dedicado única y exclusivamente a los dos o tres temas que más me motivan y gustan. Soy incapaz. No sé si asumir que soy un ser de esos raros e incurables.

Me gusta lo singular, que no raro; lo diferente, que no extraño. Me gusta todo aquello que pierde la normalidad, que escupe los cánones establecidos. Me siento cómodo en la incomodidad. No estoy contento si no ando enredando o enredado siempre en algo. Va llegando el tiempo de ordenar las estanterías. De priorizar lo más interesante y dejar de lado lo menos importante.

Feliz noche...
Leer mucho puede llegar a producir angustia, una angustia literaria porque siempre quieres más, pero tu tiempo es el que es, mínimo.

sábado, 27 de febrero de 2016

27.02.2016... Reflexiones Personales III.

Hoy hace frío. El sol acompaña pero el viento está azotando ese árbol del jardín, que resiste mientras lo veo desde la ventana. La fuerza lo mueve, le hace agachar, pero no cae vencido. Me hace pensar en lo que llegamos a tensar nuestras vidas y en que cuánto más fuertes nos creemos, más frágiles somos.

Terminé en estos días 'Prosas apátridas' de Julio Ramón Ribeyro. Me ha encantado y ya con deseo de sumergirme en sus diarios personales:'La tentación del fracaso'. Este es un libro de apuntes, entre el aforismo, el ensayo filosófico y el diario. Un libro no muy extenso pero fuerte, sabio. 



Acumulo libros sin saber si podré leerlos todos. Últimamente voy de libro en libro como buscando líneas que me hagan sentir y guíen. La última frase de Ribeyro escrita en este libro de apuntes dice que
"La única manera de continuar en vida es manteniendo templada la cuerda de nuestro espíritu, tenso el arco, apuntando hacia el futuro."
Y es verdad. Aunque nos cueste mantener esa tensión y a veces dejemos destensar, incluso sin darnos cuenta, el arco debe estar siempre lo más tenso, como el árbol bien plantado, con unas raíces sanas; es la única forma de que, por muchas tempestades, por muchas humillaciones, nunca llegue a caer partido o arrancado.

Uno no nace pensando que tiene que hacer algo grande en la vida, en su vida. 

Son los años, la experiencia, el caminar,  el que nos va señalando que, si no has estado sentado viéndolas venir, lo que haces es subir y bajar, levantar y caer, pisar mientras te pisan o, simplemente, no dejar de avanzar en ese camino que busca la excelencia en todo lo que crees importante. Dejar algo.

¿Quién no ha pensado alguna vez que, cuando deje este mundo, su mayor deseo será ser recordado?

Las personas que te hayan querido siempre, te recordarán de seguro, pero ¿por qué recordamos a gentes que nunca han significado nada para nosotros? Simplemente porque han dejado una huella, han sido grandes de una u otra manera.

La huella. Una empresa, una biblioteca, una familia, un par de libros, una raíz, unos versos, una forma de ser. La huella te hará vivir siempre.

Feliz noche...

Dice André Gide que...

"Es mejor ser odiado por lo que eres, que ser amado por lo que no eres."

viernes, 26 de febrero de 2016

Erosiona el camino...

Erosiona el camino
el tiempo que nos limpia
las tierras y las brozas,
las lindes infinitas
hoy desaparecidas.
Un sentido perpetuo
de olor interrumpido,
luz que surge y que busca
y que despierta la mirada.
Infinita la voz
que resuena nostalgia,
y veo cantos degradados
en las tierras aradas
y en las manos talladas
bajo este mismo cielo
que no va siendo ya,
como el resto, la nada.



Si no reconoces tus debilidades, jamás mejorarás.

jueves, 25 de febrero de 2016

25.02.2016... 'Desapego y Libertad' por Luis Valls-Taberner

No es fácil, actualmente, que aparezcan libros de biografías o memorias, que no tengan que ver con el mundo filosófico o literario, y me interesen. 

A lo largo de mi vida, en ciertos momentos, sí encontraba motivación en la lectura de las vidas de hombres dedicados al mundo de la empresa o a la banca. Eran épocas en las que hacía mis incursiones en el mundo de la empresa y, parece, de las aventuras o desventuras, éxitos o fracasos, de otros, aprendía más que de los míos. Lo cierto es que, en los últimos tiempos, aunque sigo aprendiendo más de mis fracasos que de mis exiguos éxitos, no encuentro muchos referentes, ni en el mundo de la empresa ni en el de la banca. No existen esos grandes empresarios o banqueros como los de antes, fieles a principios, ideales y valores, humanos y humanistas, ejemplos y referentes para muchos, hechos a sí mismos con sacrificio y esfuerzo.

Mira por donde, hace poco, un buen amigo ha publicado un libro sobre la vida, la trayectoria, las ideas y pensamiento de quien fuera su tío; una de esas personas de las que hablaba antes, un banquero de los que pocos quedan: Luis Valls-Taberner Arnó.


Hace un par de años, Luis Valls-Taberner sobrino, me comentaba de la ilusión, cariño y dedicación que le estaba poniendo a este importante proyecto que ve la luz. Sé del amor de Luis por las letras y los libros, la filosofía y a las artes humanísticas en general. Sabía que, tarde o temprano, como en todo lo que se propone, tendríamos en nuestras manos su trabajo. Así fue como, hace unas semanas, me avisó de la pronta aparición de este libro, 'Desapego y libertad. Apuntes de un banquero inclasificable', y yo, sin más dilaciones, encargué el mío para ser de los primeros en leerlo.

Así ha sido. Ayer lo recibí y hoy he concluido, con cierta pena, su lectura. Puedo decir que a través de Luis Valls-Taberner Arnó, conozco un poco más a Luis. Y digo que, gracias a Luis, he podido conocer a quién fuera uno de los banqueros más importantes de este país: Luis Valls-Taberner Arnó.

¿Por qué recomiendo este libro? En primer lugar porque el personaje en cuestión es parte de la historia financiera y, también, política de este país nuestro. Después porque mientras lo lees, se siente que está escrito desde la admiración, el cariño y el corazón; porque de sus páginas brotan esas reflexiones, ideas y pensamientos de las que hacen gala las personas con educación y sensibilidad humanista algo que, en estos tiempos que corren, hecho de menos.
"Para evitar el fracaso, hay que saber por qué se suele fracasar." Luis Valls-Taberner Arnó
En su día, hace años, escribí por aquí una reseña (Leer Aquí) a otro libro que me encantó de Luis Valls: 'Querido Mario, querido Luis'. En aquel entonces no le conocía personalmente. Tras leer aquella humilde reseña me llamó, quedamos, nos conocimos y fraguó una amistad que espero dure muchos años. 

Creo que compartimos y coincidimos en mucho. Su claridad de ideas, la capacidad de trabajo y la pasión que pone Luis en sus proyectos, sin duda, le llenarán la vida de éxitos.

Pero vamos con este nuevo libro.

Comienza con un breve y hermoso texto de Mercedes Soriano:
"Si al escribir quien escribe no descubre algo, no vale la pena... Escribir es un combate contra la rutina... Escribir es, sobre todo, adiestrarse contra el miedo. Capacidad para sacudirse el polvo de lo impuesto y andar por calles o por campos con oídos afinados y ojos bien abiertos. Percibir. escribir es confiar en que el estado de gracia provocado por el hallazgo -o a la inversa- no queda bloqueado. de manera que la vida, ya en el caos, ya en la calma, nos encuentre ávidos de sorpresas, no resignados a lo que ya sabemos. Prestos siempre a desdeñar cualquier receta." 
Toda una declaración de intenciones que nos sumergen en el sentido oficio de escribir.

A partir de ese texto, poco a poco, página a página, Luis nos va presentando a su tío desde un punto de vista que, aunque familiar, no deja de ser objetivo y, en ciertos aspectos, crítico.
"Luis Valls era una persona que se llevaba bien con el éxito porque cultivaba la autocrítica como antídoto contra la autocomplacencia, ya que entendía que en esta nace el inicio del declive de cualquier persona u organización."
Luis Valls-Taberner Arnó nació en Barcelona un 5 de junio del año 1926 y falleció en febrero del año 2006. Fue Presidente del Banco Popular de 1972 al 2004 y también fue fue también profesor de la Universidad de Madrid y de la Universidad de Barcelona.



Era hijo de Fernando Valls Taberner (jurista, historiador y político) y de Marcelina Arnó Maristany. Realizó los estudios primarios y secundarios en diversas ciudades (Barcelona, Génova, Roma y Córdoba), a causa de los viajes que tuvo que hacer su padre.

En plena transición democrática se declaró partidario de legalizar al Partido Comunista, al que no dudó en prestar dinero para su campaña política (posteriormente calificaría al PCE como el mejor pagador) y del derecho de huelga ("Todos tendemos a abusar de nuestra posición").
"Si te propones ser ese tú estarás en marcha, en camino. No te importe que sea tarde, que no llegues. Lo importante del camino es ir."
Cada capítulo del libro da respuesta a una pregunta, desde las palabras del banquero y desde las reflexiones del autor, o a una virtud que, sin duda, poseía quién fue uno de los banqueros más importantes de España.
"Independiente es quien no depende de otro, y además, tampoco quiere depender de nadie. Sinónimo de libertad, un derecho exigible y defendible."
Entre citas de los grandes filósofos, también de místicos cristianos, y reflexiones del admirado Peter Drucker, el autor nos va llevando hacia la esencia de un personaje de esos que, en la actualidad, es muy difícil de encontrar. 

Vivimos en una sociedad tan asquerosamente revuelta que, aunque de seguro -es así- hay una mayoría de mujeres y hombres capaces, llenos de virtudes y prestando un servicio público -empresa, banca, administración- extraordinario, lo negativo, lo nefasto, lo corrupto, la porquería, es lo único que parece existe.

No siempre ha habido tanta corrupción, no siempre se ha buscado el poder por el poder. No siempre los valores que sostenían una sociedad como la nuestra, tambaleaban de tal forma que podría hacerla caer.

Con unas u otras ideas, de unas u otras creencias, grandes hombres cimentaron y pilotaron mucho de lo que ahora, otras generaciones, somos.

Luis Valls-Taberner Arnó se definía así mismo como "liberal y heterodoxo, educado en el respeto a los demás."

Gregorio Marañón decía que "ser liberal es, precisamente, estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo, y segundo, no admitir jamás que el fin justifique los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por lo tanto, es mucho más que una política."

En los últimos años he criticado los falsos 'liberalismos' y, por ende, los falsos 'liberales'. Esos que han ido dándoselas de boquilla floja, de serlo sin parecerlo, de proclamarlo sin sentirlo. Ser liberal es mucho más que hacer declaraciones de prensa. Ser liberal es una forma de ser, de sentir, de hacer en la vida. 

De este maravilloso libro de obligada lectura, me quedaría, personalmente, con dos capítulos. 

El capítulo 18, que responde a la Ética, valor y virtud del protagonista de la que defendía que "la ética no se predica, se practica con el ejemplo".

Y el Epílogo, que cierra el libro con reflexiones personales del autor. Unas páginas muy personales, valientes, que dicen mucho de la persona del Luis Valls que conozco.
"La vida nace en uno y en uno debe encontrar sentido sin necesidad de apelar a ninguna herencia."
Luis Valls-Taberner Mulls (1982), es empresario, escritor y fundador de Elevé, empresa dedicada a la inversión y desarrollo inmobiliario. Ha editado la biografía de Ram Bahvnani (Libros Libres) y su primer libro fue 'Querido Mario, Querido Luis' (Plaza & Janés). Actualmente prepara su tercer libro.
"Hay personas que dan sentido a nuestras vidas porque nos sirven de inspiración como modelos de identidad y puntos de referencia en una parte del camino para inspirarnos en la búsqueda de nuestro rumbo, nuestro norte."

Le he felicitado personalmente, pero quiero felicitarle nuevamente en este humilde blog (cuaderno personal), por la publicación de este libro. Espero que continúe su andadura en este maravilloso mundo de la escritura y la edición. Compartimos esa pasión. Mantengo la ilusión de editar, mantengo la ilusión de crear y apoyar a aquellos que crean y dejan su pequeña huella en este mundo. Luis es una de esas personas.

En este libro se ratifica el valor de España como nación. España ha dado unos cuantos grandes hombres en todos los ámbitos y en toda su historia. Actualmente parece que se intenta inculcar a nuestros hijos la mediocridad de muchos de los personajillos que nos rodean, obviando, tratando de olvidar o desterrar de la memoria a tantos grandes.

En fin, ya saben:

Dice Thomas Merton que...

"Toma de conciencia de que yo necesito dar un giro, mudar de piel.Necesidad de esfuerzo en medio de la flojedad, el fastidio..y la confusión. Hay probablemente algo de enfermizo en este entumecimiento y angustia mentales. Resulta difícil ver exactamente qué es lo que debe conservarse y qué es lo que habría que lanzar por la borda."

lunes, 22 de febrero de 2016

22.02.2016... De Eco!

Hace muchos años leí una de las pocas novelas que he leído: 'El nombre de la rosa'. Creo que tenía 17 ó 18 años. Por aquel entonces mi preferencias se perdían ya en los ensayos políticos y literarios, en la filosofía y los versos. Aquél libro me enganchó. Me lo recomendó en un verano, si no recuerdo mal, una amiga a la que se lo vi leer mientras el resto volteábamos o revoloteábamos, como avispas,    en la piscina del Club Amigos de Minaya. Merodeando estos días, en esa reflexión sobre el Tiempo, uno se da cuenta de que lo que parecía ayer ya son años muchos los que han pasado.




El viernes fallecía Umberto Eco, autor de aquella novela, autor de muchas otras magníficas obras. Un hombre hecho en vida para los libros. Un intelectual como la copa de un pino. Un hombre que ha fallecido con plenas facultades de pensamiento, que no dejó de aprender y escribir hasta el último día. Escribió algunas buenas novelas, de las que yo no he leído más que dos (la comentada y 'El Péndulo de Foucault'), y muchos ensayos sobre semiótica, literatura, vida. Hace poco veía un reportaje sobre la casa de este hombre. Un laberinto de rincones y pasillos repletos de libros. Una gigantesca estancia dedicada al papel impreso. Una vida intelectual labrada por y para los libros. Sentida pérdida.


“Los libros se respetan usándolos, no dejándolos en paz”.

Comencé el día con mi caminata matutina de 4 kms y lo termino disfrutando de una luz espléndida. Es lunes. Me doy cuenta que los días se van alargando aunque su tiempo es el mismo. Me doy cuenta, también, que construimos nuestros silencios alrededor nuestro cada vez en más momentos porque cada vez nos son más necesarios.
Al igual que ahora, para correr un kilómetro mi tiempo ha aumentado, también aumenta mi necesidad de silencio para ir ordenando o componiendo los momentos e instantes que me merece la pena vivir.

Feliz noche amigos.

Diez Claves de la Felicidad según Suzy Creaves:

Suzy Greaves nos propone las diez claves de la Felicidad:



1. Dar: Generosidad.

2. Conectar con personas.

3. Ejercitarse.

4. Apreciar.

5. Aprender cosas nuevas.

6. Marcarse metas y objetivos.

7. Resiliencia.

8. Emocionarse positivamente.

9. Aceptarse.

10. Encontrar un propósito.
Para estar verdaderamente bien contigo, déjate guiar por tu corazón, no por tu mente.

domingo, 21 de febrero de 2016

21.02.2016... El Tiempo!

Correr es una magnífica actividad para, entre otras muchas, reflexionar y analizar el tiempo como espacio. 

Tras un par de domingos sin poder salir, hoy hemos vuelto a buscar nuestra mística sesión running, en esos caminos que bordean uno de los lugares más bellos de España y, con orgullo decirlo, el universo entero: el Cerro de los Ángeles.

Cómo va pasando, cómo nos va dejando atrás: el Tiempo. Tal vez hoy, no sé por qué, o sí, ha sido mi tema de reflexión. Cómo el tiempo necesita momentos, como los que vivimos para ser. Si no los vivimos no Son. Es realmente curioso que el tiempo sea algo que no se pueda ahorrar. El tiempo se vive o se pierde, no se puede guardar.


Cada vez más hipnotizado por lo literario, por la esencia poética de la vida, uno se cuestiona sobre innumerables cosas y comportamientos. No para todo obtenemos una respuesta, porque no todo tiene por qué tenerla.

¿Quién no reflexiona sobre el tiempo? 

Tiempo que ganamos, Tiempo que perdemos, Tiempo que vivimos o, incluso, Tiempo que morimos.

Si tenemos la oportunidad de vivir muchos años, comprobaremos que la vida, como un camino, son etapas. Las etapas las va marcando el tiempo, el de cada uno, el nuestro.

Hay etapas para todo, pero cada una tiene su tiempo. No deberíamos intentar vivir una etapa a los 70 años que deberíamos haber vivido a los 40. Y tampoco podemos vivir con 40 años como si tuviésemos 70. 

Si malgastamos los años, querremos correr demasiado en la última etapa y podemos rompernos. Romperse al final de la vida, es derrumbar los pilares básicos que sostenían el edificio.

Si lo rompemos, todo cae y se hace añicos. En ese momento no queda tiempo para recomponerlo y, entonces,  puede llegar la desesperación.

Todo está inventado, hasta en la vida. Todo está ejemplificado en las vidas de los demás. Solo tendríamos que fijarnos un poco y ser capaces de utilizar ese instinto que nos ha hecho superar tantos y tantos obstáculos.

La edad nos va alejando de la infancia irremediablemente; pero la edad no nos hace madurar, la edad nos convierte en seres inmaduros que imitan comportamientos de niños. De niños imitábamos a nuestros mayores. Queríamos ser como ellos. De mayores imitamos comportamientos de niños, aunque no nos guste que nos traten o riñan como tal.

En la vida uno no es uno mismo; no es lo que aparenta hacia el exterior. Cuando terminamos nuestra vida, uno es lo que tiene, lo que le acompaña: el espíritu, la familia, los amigos.  Si no tiene nada de eso, no es nada.

A veces nos escondernos en una especie de estoicismo. Nos recreamos con esa búsqueda de felicidad personal o intimista, nos disfrazamos de Bon Vivant, entre bohemios y hippies reflexivos. ¿Realmente qué buscamos? O realmente ¿qué queremos encontrar?

En nuestras vidas dedicamos mucho Tiempo a quejarnos de que necesitamos tiempo. Cuando nos hacemos mayores, parece que ese tiempo que ya no tenemos que dedicar a necesidades materiales, lo dedicamos con ansia a vivir o tratar de vivir lo no vivido pero ¿es lo que toca?

No haber vivido siempre será culpa nuestra. Vivir lo que no se debe en cada momento, también lo es.

Es verdad que llegará ese momento que nos cueste levantarnos solos, que nos tengan que ayudar hasta para orinar. Ese momento irremediable en el que si la consciencia nos acompaña, buscaremos, como esos maestros yoguis o budistas, pasar al estado durmiente eterno.  Pero y ¿mientras qué? ¿Nos dejamos morir en vida?

La vida hay que vivirla en cada momento, el suyo. El presente es nuestra vida. El mañana es algo que está fuera del control de cada uno. Sólo somos capaces de ser conscientes de nuestro presente si queremos serlo. 

Por eso, si el Eterno nos da la oportunidad de vivir ese Futuro, no deberíamos llegar pensando en lo que hemos ahorrado o dejado de vivir porque el vivir también tiene su espacio y momento.

En estos días ando absorto, hipnotizado, con Julio Ramón Ribeyro y sus 'Prosas apátridas'. Lo descubrí, como algún que otro autor, gracias a la lectura de mi entrañable Virginia Galvín. El otro día me hice también con sus diarios, publicados por Seix Barral, y que llevan por título 'La Tentación del Fracaso', deseando zambullirme en sus páginas como el que deambula sin rumbo literario buscando referentes. El caso es que en su anotación '36' de estas prosas apátridas, escribe algo así:
"Dentro de algunos años alcanzaré la edad de mi padre y, unos años después, superaré su edad, es decir, seré mayor que él y, más tarde aún, podré considerarlo como si fuese mi hijo. Por lo general, todo hijo termina por alcanzar la edad de su padre o por rebasarla y entonces se convierte en el padre de su padre. Sólo así entonces podrá juzgarlo con la indulgencia que da el "ser mayor", comprenderlo mejor y perdonarle todos sus defectos. Sólo así, además, se alcanza la verdadera mayoría de edad, la que extirpa toda opresión, así sea imaginaria, la que concede la total libertad."

Joder. Buenísimo. Ni podría decir, ni me podría venir mejor. Y prefiero quedarme más con estas líneas de Ribeyro que con algunos de mis pensamientos.

El tiempo se nos va y no vuelve. 

Curiosamente, estos días, tenía que reflexionar sobre ese sentido temporal de la existencia, habitar el presente y convertirlo en verso. Pensar en el instante, tratar de poseerlo deteniéndolo, congelándolo. Mirarnos como si lo único que funcionase en nosotros fuera el sentido de la vista frente a un espejo. Es complicado hablar de nuestro tiempo, mirarlo, verlo, destrozarlo, criticarlo, enjuiciarlo. De estas reflexiones surgió un poemilla con algunos versos como...


(...)
Cada día busco
ese marco del espejo
que encuadra el tiempo
que es mi tiempo
que no es nada
o lo es todo.
Que abre fisuras
o cierra grietas,
que colecciona
telas de araña
que me sujetan,
que me animan
que despiertan
ansia de volver

atraparlo de nuevo.
(...)

Del tiempo de cada uno se justifica una vida; una forma de ser, de existir, de ver, de amar y, también, de morir. Cada uno lo suyo.

Feliz noche amigos... Vivamos nuestro tiempo!!!

Dice García Lorca que...

"Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio"

sábado, 20 de febrero de 2016

Consigo leer historia...

Consigo leer historia
en ese surco que largo
recorre el rostro.
Vientos, tempestades,
húmedos silencios,
salados pensamientos
agridulces jornadas
áureos momentos.
Ingenieros del tiempo
enmarcando vida
frente este reflejo.

Encalarme la barbilla
como el que temporiza
una vida
a base de pinceladas
blanquecinas
de oscuridad nocturna.
Amanece cada día
distinguida luminosidad
incandescente cerebro
que enciende vida.

Vivo hoy
vivo siempre
como el que siente
no vivir mañana.
Y así
recorro calles
derroto mitos
cabalgo en versos
confundo cuentos.
Me rebelo al tirano
me empapo de besos,
desde copas de árboles
planeo al suelo
sin llegar a tocarlo.

Cada día busco
ese marco del espejo
que encuadra el tiempo
que es mi tiempo
que no es nada
o lo es todo.
Que abre fisuras
o cierra grietas,
que colecciona
telas de araña
que me sujetan,
que me animan
que despiertan
ansia de volver
atraparlo de nuevo.
Atrapado 
claudica una vida
siempre es  mía,
que me mira
y a veces.. ríe.
No hay que andar esperando nada. Lo que ha de llegar, llega; lo que no, nunca lo hará.

viernes, 19 de febrero de 2016

jueves, 18 de febrero de 2016

18.02.2016... Reflexiones de Tren...

Un tren. Su ritmo. La soledad. Los pensamientos. Dejar pasar la velocidad a través de la ventana, dejar pasar la vida. Comprobar que el espacio y el tiempo son capaces de encontrarse si queremos ser conscientes.

No me gusta hacerme demasiadas preguntas porque me obligo a responder. La pregunta es la herramienta del coach, la respuesta es la eterna dificultad del cliente o coachee. Hacerme preguntas es como sentir esa necesidad de romper lo establecido.

Viaje a Málaga para participar en unas Jornadas sobre las Reformas que tienen que ver con los Procedimientos Administrativos. Dos días y dos noches. Excelente organización y, lo más importante, fantástica gente con la que tropiezas gracias a estas ocupaciones nuestras.

Conocer personas interesantes, que aportan, que dejan esa huella en ti, es llevarte un poco más en la vida. Nada hay más enriquecedor que saber que en tu camino encuentras más de lo que te sobra.



Me motivan los viajes. Me sirven para valorar todavía más lo que merece ser valorado en la vida. Echo de menos lo mío y asumo lo importante que es tener esa sensación de echar de menos.

Cuando nos acostumbramos, cuando pensamos que no podemos perder nada, cuando creemos que todo nos viene dado por nuestra gracia divina; cuando nos confiamos, caemos en el error del hombre: pensar que todo eterno. Nada permanece.

La vida es un permanente aro que se mueve de un lado a otro sin parar.

Nunca he tenido la sensación de estar por encima de nada. Tampoco he sentido necesidad como para darle el significado y valor que ello conlleva. Creemos que aquellos que menos poseen son menos ricos. No es cierto. La riqueza no está en el dinero o en las posesiones materiales. La verdadera riqueza está en el interior de cada uno. La necesidad no tiene por qué ser material. La necesidad puede ser emocional, afectiva, espiritual.

Estos días he podido pensar, desconectar en un momento que necesitaba. Hoy amanecimos con lluvia pero ayer, aunque frío, el sol nos acompañó durante todo el día.

Antes del almuerzo aproveché para darme uno de esos paseos solitarios y poéticos junto al mar. De vez en cuando me paraba y me dejaba acompañar por las 'Prosas apátridas' de Julio Ramón Ribeyro. La persona que piensa, la persona que escribe sus pensamientos, notas y reflexiones, permite que el resto no nos sintamos esos eclécticos pensadores extraños al mundo. Lees y compruebas que en determinados momentos casi todos pensamos o damos vueltas a los mismos interrogantes, a las mismas fantasías, a los mismos sueños. Utilizamos palabras, vocablos diferentes para decir lo mismo.

Y dicho esto... no digo más. Feliz noche. 
La poesía, los versos, son como ese vino que nace de esa bella cepa nacida de la tierra. Un poema se va haciendo desde que se presiente; un poema se siente, se fermenta y madura, se escribe.

lunes, 15 de febrero de 2016

15.02.2016... De insomnios y sorpresas...

Uno puede olvidarse del día, pero no de la noche. A la noche nos entregamos desnudos, abiertos de par en par, entregados al silencio del sueño o el insomnio. 

En el sueño reposamos y repasamos inconscientemente. Como mucho,  encontramos  esas imágenes que satisfacen nuestros deseos o que, por el contrario, tratan de solucionarnos o avisarnos de nuestros problemas y temores.

El insomnio, viene provocado por nuestros pensamientos a veces poco justificados.



Desde ayer sabía que comenzaría la semana con prisas, con carreras, con desorden: en negativo. No tenía por qué ser así, es una cuestión de predisposición y por ello, cuando estamos predispuestos a que algo ocurra, ocurre.

Me ocurre en determinados momentos de mi vida. Normalmente cuando algo me altera, comienzo a tener una sensación de desorden que, sin estarlo, me descoloca y organiza una especie de caos barriobajero a mi alrededor.

Parece me falta tiempo pero lo que ocurre es que pierdo el tiempo. Y así paso el día o, lo que es peor, si no pongo remedio, la semana. Trataré hoy, como en otras ocasiones, de  enderezarla meditando un rato en la noche y entregándome con la mente más despejada.

¿Cómo llega cada uno de nosotros a reconocer todo aquello que está haciendo mal? ¿Cómo asumir errores, sin sentirnos incómodos nosotros mismos? Tal vez sólo con la meditación, la reflexión y ese silencio que podemos crear en determinados momentos, encontraremos alguna respuesta. No hace falta buscar, hay que esperar.


Dice Muñoz Molina que 
"Lo que uno busca lo puede encontrar, hoy en día, en cualquier momento y en cualquier parte. Lo misterioso sigue siendo encontrar lo que uno no busca, que es lo más sorprendente, lo que de verdad lo abre a lo inesperado y con frecuencia a lo mejor. Eso es una lección de humildad, y también un alivio. No hace falta tener un propósito claro, una opinión firme, una posición tajante en todo. Algunos de mis mejores hallazgos han sido por azar." 

¿Para qué buscar? Si lo que queremos encontrar, a veces no es lo que verdaderamente deseamos, para qué. 

Dejarnos sorprender. La sorpresa, si viene envuelta en poemas, con un lazo de versos, es bienvenida. Pero ¿y esas sorpresas que aterrizan sobre nuestras cabezas como cuchillas de afeitar? Nadie desea ser sorprendido así.

La vida está llena de sorpresas. No hay que buscar, no hay que pretender encontrar. Todo está ahí, pendiente de su momento positivo o negativo. En determinadas ocasiones, llenarnos la cabeza de pensamientos sobre lo que queremos o no queremos que ocurra, es jugar al escondite con nosotros mismos, es jugar con el destino. 

Uno cree que con los años las sorpresas disminuyen, que es más difícil la sorpresa. No es cierto. Es con los años, cuando más posibilidades tenemos de ser sorprendidos, en lo positivo y en lo negativo. Con los años nos confiamos, nos creemos más experimentados o listos: somos más vulnerables a la sorpresa.

Las mayores sorpresas están tras cada esquina, solo tenemos que salir a pasear. El camino es largo y lleno de rincones.

Feliz noche... 

Dice Louise Hay que...

"Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas."

domingo, 14 de febrero de 2016

14.02.2016... Reflexiones Personales II.

Es realmente asombroso cómo uno llega a conocer sus estados. Me asombra comprobar la capacidad que tenemos para saber reconocer cómo una semana va a resultar extrañamente diferente, aún sabiendo de antemano que por la actividad no debería resultar así. Pero es verdad que cuando a uno se le comienzan a agolpar ideas o pensamientos en la cabeza que no deberían estar ahí, nos cuesta demasiado expulsarlas. Sólo un examen meditado y reflexivo de los 'por qué' puede conseguir expulsarlos.

Si a todo esto unimos que, a diferencia de todos los domingos, no he tenido mi sesión running larga, por esos caminos místicos, que equilibra, despeja dudas y nos vuele a la realidad, mi deseo de comenzar otra semana y ver cómo va cogiendo forma, venciendo la anterior, aumenta considerablemente en un momento como el de ahora.

Entra una semana en la que viajaré, con lo que mi tiempo andará algo más desorganizado de lo normal. Vuelvo a embarcarme en varios proyectos a la vez, proyectos que requieren cierta concentración y que, sin saber de su éxito o no, necesitan de dedicación y tiempo.

Las respuestas a lo inexplicable, si tienen que llegar, llegarán. Si no tienen que llegar quiere decir que nunca hubo de haber preguntas, ni dudas. Ese es el éxito de la vida.





Tengo que ponerme a corregir unos artículos que debo enviar esta noche, pero no sé por qué, me he detenido un instante, embobado, además de para desahogar por aquí, para coger unos segundos los diarios del escritor, poeta, Cesare Pavese 'El oficio de vivir'. No sé el tiempo que hacía que no abría este libro.

Es un libro extraño. Son unos diarios recriminatorios, de bronca continua y continuada del propio autor a sí mismo. Nos va hablando de todo lo que deja de hacer buscando ese trágico final tan de moda en algunos escritores y poetas de la época: el suicidio. Da la sensación que en vez de ser el oficio de vivir es el oficio de morir

"Vendrá la muerte y tendrá sus ojos"

Parece que este fue el último verso que escribió Pavese. ¿Cuántos vivos lo hemos leído y nos habremos preguntado qué sentía verdaderamente al escribirlo a sabiendas de su decisión de muerte? A lo mejor por eso muchos creemos que escribir, cuanto más, y aunque mal, mejor. Cuantas más palabras más vida. Cuantas más palabras queden esparcidas por ahí, muchos más se preguntarán o tratarán de adivinar el por qué de ese instante nuestro.

Tengo libros en las estanterías que los abro en una época y soy incapaz de leerlos. Con el tiempo vuelven a mis manos y mi deseo es tal que soy incapaz de separarme de sus páginas. Cada libro tiene su tiempo, su momento, su estado.

Me doy cuenta de que todos tenemos una especie de necesidad de encontrar un sentido a nuestra vida. Que con los años lo buscamos más. Que según vamos haciéndonos mayores nos entran las prisas. Que esas prisas a veces nos llevan a comportamientos absurdos. O tal vez sean esos comportamientos los que intentan justificar el haber vivido sin mucho sentido, mediatizados por el entorno.

Siempre he dicho, siempre aconsejo, vivir el momento, el presente. No desperdiciar ni un sólo instante, ni una sola oportunidad presente. Pero claro, a veces las consecuencias de algo así pueden ser catastróficas. Lo que crees haces en un instante de vida, o felicidad, con ese sentido vital de no desaprovechar, puede resultar un disparate en un futuro. Pero ¿siempre hay que estar dándole vueltas a ese futuro incierto? Siempre hay que andar con ese erre que erre de inseguridades que parece nos acompaña siempre o, por el contrario, hay que tirarse, de vez en cuando, desnudo a la piscina si eso es lo que nos apetece en ese instante. Eterna pelea mental.

La verdad es que creo que, por hoy, ya es suficiente de escribir tonterías. Vamos a dar comienzo a otra semana que sé va a estar repleta de buenas iniciativas.