jueves, 18 de febrero de 2016

18.02.2016... Reflexiones de Tren...

Un tren. Su ritmo. La soledad. Los pensamientos. Dejar pasar la velocidad a través de la ventana, dejar pasar la vida. Comprobar que el espacio y el tiempo son capaces de encontrarse si queremos ser conscientes.

No me gusta hacerme demasiadas preguntas porque me obligo a responder. La pregunta es la herramienta del coach, la respuesta es la eterna dificultad del cliente o coachee. Hacerme preguntas es como sentir esa necesidad de romper lo establecido.

Viaje a Málaga para participar en unas Jornadas sobre las Reformas que tienen que ver con los Procedimientos Administrativos. Dos días y dos noches. Excelente organización y, lo más importante, fantástica gente con la que tropiezas gracias a estas ocupaciones nuestras.

Conocer personas interesantes, que aportan, que dejan esa huella en ti, es llevarte un poco más en la vida. Nada hay más enriquecedor que saber que en tu camino encuentras más de lo que te sobra.



Me motivan los viajes. Me sirven para valorar todavía más lo que merece ser valorado en la vida. Echo de menos lo mío y asumo lo importante que es tener esa sensación de echar de menos.

Cuando nos acostumbramos, cuando pensamos que no podemos perder nada, cuando creemos que todo nos viene dado por nuestra gracia divina; cuando nos confiamos, caemos en el error del hombre: pensar que todo eterno. Nada permanece.

La vida es un permanente aro que se mueve de un lado a otro sin parar.

Nunca he tenido la sensación de estar por encima de nada. Tampoco he sentido necesidad como para darle el significado y valor que ello conlleva. Creemos que aquellos que menos poseen son menos ricos. No es cierto. La riqueza no está en el dinero o en las posesiones materiales. La verdadera riqueza está en el interior de cada uno. La necesidad no tiene por qué ser material. La necesidad puede ser emocional, afectiva, espiritual.

Estos días he podido pensar, desconectar en un momento que necesitaba. Hoy amanecimos con lluvia pero ayer, aunque frío, el sol nos acompañó durante todo el día.

Antes del almuerzo aproveché para darme uno de esos paseos solitarios y poéticos junto al mar. De vez en cuando me paraba y me dejaba acompañar por las 'Prosas apátridas' de Julio Ramón Ribeyro. La persona que piensa, la persona que escribe sus pensamientos, notas y reflexiones, permite que el resto no nos sintamos esos eclécticos pensadores extraños al mundo. Lees y compruebas que en determinados momentos casi todos pensamos o damos vueltas a los mismos interrogantes, a las mismas fantasías, a los mismos sueños. Utilizamos palabras, vocablos diferentes para decir lo mismo.

Y dicho esto... no digo más. Feliz noche. 

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