Miedo. Es nuestro peor enemigo: vulnerabilidad e inseguridad. Frente al miedo: decisión y determinación, nunca un paso atrás, confiar en Dios y en nosotros. Que nadie manipule nuestras emociones.
De verdad que no se trata de hacer todo perfecto, se trata de no dejar de avanzar. Entre dudas, aunque se nos haga cuesta arriba. Caminando con propósito, Dios ordena nuestros pasos. Enfoquémonos en el próximo paso, eso es avanzar.