lunes, 22 de enero de 2018

Si sentimos la vida tal como es y no como quisiéramos que fuera, habremos dado un paso positivo en nuestro camino vital.

domingo, 21 de enero de 2018

21.01.2018... La voz del alma!

No quería, ni quiero, escribir nada hoy. Me he descubierto, como hacía tiempo, con que lo que menos me apetece es el silencio. Yo, yo que nunca he dejado de escucharlo. Pero está claro que vivo uno de esos momentos en los que te envuelve una fortísima tristeza, sobrevenida entre escupitajos de porquería.

Cuando no apetece el silencio, es porque lo que tienes en la cabeza son más de esos truenos que susurros y prefieres esconderte entre el ruido que uno mismo se forma. Necesitas encontrarte con tu alma, escuchar su voz.



Ayer pude pasear un rato y respirar entre ese oxígeno de Minaya. Mirar el cielo, respirar profundamente y cerrar los ojos. Tratar de encontrarme y ordenarme. Que curioso que, como comentaba el otro día, todo lo que uno trata de aconsejar, enseñar y, cómo no, aprender, en épocas como esta, la prueba principal es ser capaz de aplicarse uno mismo cada una de las enseñanzas desde la templanza y el equilibrio.

Lo que más me llena en estos días, es el caminar. Caminar conmigo mismo buscando la esencia de lo verdadero y repasando aquello que desde dentro ruge y grita.

Qué mal hacemos las cosas. Qué poco sentido de lo realmente importante tenemos. Y es que solo cuando te das de bruces contra el suelo reaccionas y despiertas a la realidad.

Por mucho que crean algunos, nunca me he sentido bueno en nada, ni más ni menos porque nunca lo he sido. Tampoco he tratado de ser el mejor, ni ejemplo para nadie, porque, entre otras cosas no lo he sido. Creo haberlo escrito por aquí alguna vez, sólo he querido y quiero, ser ejemplar para los que me quieren y, sobre todo, para la persona más importante de mi vida, mi hijo.

Mirarlo hoy, fuerte, alto, guapo, responsable, me hace obligarme a agarrarme a mi mismo por la pechera y lanzarme sobre el suelo una y otra vez.

Creo que la experiencia siempre ha servido para hacerte ver que ni siquiera uno debe confiarse de sí mismo. Si te relajas en tu caminar, te dejas y terminas por errar. Y el error, sin duda, suele ser suficiente para despertar o, simplemente, para seguir caminando, aunque sea un poco más agachado.

Es curioso cómo uno es capaz de sentirse fuerte o débil dependiendo del momento. Y es por eso que, en momentos así, lo mejor es no dejarse llevar por la agonía y levantarse del suelo aunque sea cojeando, pero lo más erguido posible.

Y con esta sarta de tonterías varias, que no las entiendo ni yo, o sí, termino esta durísima semana.

Todo lo que termina por llegar, termina también por pasar.

Feliz noche amigos.


Dice Rab Noaj Weinberg que...

"Si no sabes por qué causa estás dispuesto a morir, entonces no sabes para qué estás viviendo".

jueves, 18 de enero de 2018

Siempre se aprende, de la vida y de las personas, de los hechos y de los no hechos. Estar abierto al cambio es abrirte al aprendizaje continuo.

martes, 16 de enero de 2018

Un contratiempo siempre es un estímulo que te vuelve a generar energía para comprometerte aún más con tus objetivos.

domingo, 14 de enero de 2018

14.01.2018... Reflexiones del Invierno II.

No sé si ha sido el fin de semana, o si son los duendes del invierno; creo que ando estos días con algo de ansiedad, necesitado de calma. Duermo bien, pero no duermo como suelo dormir, con la mente en estado de inconsciencia. He iniciado el año con demasiadas tareas y eso me carga de exigencia y presión.

Esta mañana salí a correr un poco, unos kilómetros mientras un tímido sol aparecía y desaparecía entre las nubes. Supuso un momento de reflexión y meditación, saludable y medicinal, que calmó radicalmente un estado propio más de otras épocas que de esta. 


Tal vez últimamente me enfrento demasiado a mi mismo, a mis contradicciones, a mis peleas internas que van de un lado a otro, que son pero no son, que escribo pero no hago, que busco pero no encuentro. Me debato en mil ideas y desencuentros.

Esta noche, por ejemplo, me encontré en un sueño de esos en los que aparecen personas que conozco, trato o he tratado en el mundo de la política. Unos que están, pero otros que no. Unos de una ideología y otros de otra. Unos con los que me he llevado bien aun siendo adversarios y otros que no siéndolo, he tenido más tira y afloja. Curiosamente, en esos sueños totalmente intemporales, sin sentido actual, surgen también esas contradicciones mías, convertidas en discusiones, de esos valores ideológicos vitales, en los que uno va analizándose en su día a día. 

Y es que me doy cuenta cómo algunos opinan sobre mi, porque creen conocerme, por el simple hecho de ver una cierta fachada o comportamiento, que realmente poco tiene que ver con la esencia interior de la persona. Esa jodida costumbre a juzgar, a hablar del otro.

Y tal vez en este análisis, pienso, me enfado conmigo; tal vez mostremos a los demás lo que ellos quieren ver y no lo que realmente somos.

Cuando escarbas un poco en ti, es cuando descubres tu verdad, la Verdad. Y la verdad es que formamos parte de un todo y ese todo, que somos nosotros, que son esos otros que creemos ajenos a nosotros, que son también los objetos externos, funciona como parte de nuestro universo vital.

Nos han educado en el individualismo, en la competencia y el deseo; educamos a las generaciones que vienen, a nuestros hijos, exactamente igual. El resultado está siendo un desastre: infelicidad, frustraciones, ansiedad, depresiones, hipertensión, infartos... 

Mi mente, en general la de todos, está expuesta a la hiperactividad. Cuando llego al fin de semana me doy cuenta todavía más porque soy incapaz de calmarla. Hago un intento extraordinario por recogerme en mi y el esfuerzo, a veces, es vano porque no deja de deambular de aquí a allá.

Necesitamos encontrar ese espacio de calma interior, de calma vital que nos permita ser conscientes del ahora sin más pensamiento que la belleza y poesía del presente.

Somos incapaces de aplacar nuestra avidez, siempre queremos más y más porque nos hemos acostumbrado o hemos creído que ese más y más nos daría una felicidad que, sinceramente, no es cierta.

Mi amigo Russell, en su magnífica obra 'La Conquista de la Felicidad', asegura que la condición indispensable de la felicidad era carecer de algunas cosas deseadas. Es cierto. Añado: como lo es disfrutar lo que tenemos y no desear lo que no. Valorar lo nuestro, sea lo que sea, sentirlo, vivirlo.

Un ejercicio extraordinario, en días como este, es pararse y examinar nuestra mente. Buscar esas contradicciones y eliminarlas. ¿Por qué nos sentimos  incompletos? Tal vez porque buscamos objetos que nos complementen como sujetos. Eso genera frustraciones. Nos sentimos siempre incompletos porque nada nos complace.

Todos tenemos una misión, pero debemos ser capaces de encontrarla. 

Debemos conectar con nosotros, con nuestro propio ser. Parece que caminamos siendo lo que otros han querido que seamos. El mundo puede cambiar a través de nosotros, no para nosotros.

¿Cuál es nuestra misión de vida?

Lo que realmente eres es mucho más real de lo que el mundo te ha dicho que eres. Solo tienes que descubrirlo. (liderandoT)

Seamos sinceros con nosotros. Sé sincero contigo, con quién eres, con lo que crees y cómo quieres vivir. Sé auténtico. Simplemente eso: Sé.  

Y ahora, tras este rollo mío, lo que me apetece, es que despiertes del sueño producido con este pedazo tema motivador de los que, por lo me nos a mi, hacen saltar de la silla...

Dice Yevgeny Vinokurov que...



" A veces me gustaría escribir un libro
todo un libro acerca del tiempo
acerca de su inexistencia
de cómo el pasado y el futuro
son un presente eterno.

Creo que todas las personas -- las que viven
las que han vivido
y aquellas por vivir todavía están vivas.
Quisiera desarmar el tema
como un soldado que desmontara su fusil".

sábado, 13 de enero de 2018

13.01.2018... Tarde de Invierno.

Creo que el frío embriagador de la mañana, con esos cielos grisáceos, que anunciaban la lluvia, me envolvió en una especie de nostalgia rural que me ha durado todo el día.

Olores a pueblo en una ciudad tapizada de asfalto, engullida en una sintonía de ruido y humo.

Son estos los días que invitan a mil lecturas, agarrado a la pluma por si alguna idea, alguna frase o algún verso se presta apresurado al papel.



Ayer en Albacete, esa ciudad provinciana, mía, llana, de ahí su nombre  Al-Basit, en árabe "El Llano" en alusión al carácter planiforme de la geografía del lugar. 

Albacete es una ciudad pequeña, no más grande que Getafe, capital de provincia en la que se encuentra ese pueblo mío, Minaya, a no mucha distancia. 

Albacete guarda los últimos días de mi abuelo JM y, es cierto que, desde aquella última vez que le vi en vida, cuando su respirar buscaba la ida, no había vuelto a caminar por sus calles.

Una reunión de trabajo me permitió hacerlo ayer, sentir ese frío seco que caracteriza la zona y que tanto conozco y, cómo no, también disfrutar de un fantástico almuerzo en uno de sus rincones ejemplares y recomendables: El Callejón de los Gatos.

Creo que por eso hoy siento un poco más de nostalgia por mi tierra; como necesidad de beber de ese sabor de invierno que acostumbra, con sus olores y sus letanías de viento.

Ando en esta tarde como preveía, de un libro a otro, de una nota a otra. No me apetece mucho más que sentir lo literario y ni siquiera encontrarme en este cuaderno me motiva a escribir mucho más. Así que hoy creo que lo voy a dejar aquí.

Tarde de invierno.
Creo que lo importante, más allá de lo que haga cada uno, es no pensar nunca que te has equivocado y si es así tener tiempo para enderezar el camino.