El ayer ya pertenece a la memoria. El mañana todavía pertenece a la esperanza. Pero el ahora pertenece a nuestra libertad. Y precisamente ahí comienza toda transformación.
La amabilidad suele calmar tensiones, reconduce las frustraciones porque genera un ambiente cordial. Amabilidad es bienestar. No dejemos de ser amables, no solo con los demás, de primeras con nosotros mismos.
Reconocer y valorar lo que ya poseemos tiene el poder de transformar nuestra mirada sobre el mundo de formas inimaginables. ¿Se han detenido a pensarlo?
La paz interior no consiste en que desaparezcan los problemas. Consiste en descubrir una presencia mayor que nuestros problemas. Cuando esa paz llega, también cambia nuestra forma de mirar. Y cuando cambia nuestra mirada, cambia el mundo.