miércoles, 29 de marzo de 2017

En tu día a día no presupongas nada, simplemente actúa. El primero que da el paso es el que va por delante del segundo‬.

martes, 28 de marzo de 2017

28.03.2017...

Por mucho que nos dediquemos a aconsejar y motivar a los demás, por mucho que nos hagamos los fuertes o que parezca que nada ni nadie nos afecta, por mucho que pensemos que tras las tormentas llega la calma; por mucho que me diga a mí mismo que debo leerme más que escribirme, yo también tengo momentos en los que necesito el sol con urgencia. 



Son esos instantes en los que te acuestas pensando lo mismo que cuando te levantas, que algo no has hecho bien. 

Son esos instantes en los que asumes eso que te decías tiempo atrás, que a veces es mejor tomar decisiones, que esperar a ver qué pasa porque cuando pasa ya es tarde para decidir. 

Hay que parar y pensar detenidamente para no vernos infectados por pensamientos ajenos que nos confunden.

El trabajo interno; la reflexión, el análisis, enjuiciarnos y meditar sobre lo que hacemos y no hacemos.

Son esos días en los que creo necesitamos reconstruirnos y para ello lo mejor es resetearnos.

Y los días no son como empiezan sino cómo terminan. 

Comenzamos con unas frías nubes y terminamos con un cálido sol digno de esas sonrisas y versos que solo quien siente puede ofrecer. 

Emborrono y corrijo últimamente notas y apuntes para ese libro que quiero publicar cuanto antes y que llevará por título #liderandoT. No serán más que una ristra de consejos que incentiven el liderazgo interior y dedicados, fundamentalmente, a ese líder que sé será en un futuro, si no lo es ya. 

El liderazgo personal se demuestra con el tiempo. 

Es curioso cómo mucho de lo que esta mañana hubiera escrito, en este final de día no llego a sangrar por aquí. Y eso es bueno, quiere decir que somos capaces de cambiar nuestros pensamientos si sabemos rodearnos de momentos poéticos.

Y de poesía es de lo que más me apetece escribir y sentir.

Dice Hugh Prater que...

"Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas y un tiempo para hacer que las cosas sucedan."

domingo, 26 de marzo de 2017

26.03.2017... Entre sueños y Los Planetas!

No sé si los cambios horarios, no sé si el azar de los biorritmos alterados, la edad o este clima tonto que tan pronto nos trae calor como este frío que apelmaza. 

Ando más cansado de lo normal, aunque también ando en más líos o charcos de los habituales. 

El caso es que el michelín que abaraza la cintura aumenta, la cabeza anda alborotada y el cuerpo cansino. Todo tiene su porqué y todo tiene su remedio, tan solo es querer y ese querer se convierte en poder si lo invertimos bien.

Amanecemos nublados, como el cielo, tras una noche envuelta en tres sueños laborales, cada uno con su esencia y significado. Los sueños, cada vez estoy más seguro de ello, siempre los recordamos cuando nuestro dormir no es profundo, es contemplativo. Aparecen como un ficción, como una de esas películas que nos entretienen en fin de semana, pero con unos protagonistas que nos son cercanos.

Cada despertar, como hoy, entre sueño y sueño, me hace pensar en dos cosas: primero en lo que queda para el amanecer y segundo en la frecuencia cardiaca que me daría el pulsómetro si lo llevara puesto. 

Si creyésemos en los sueños negativos no hubiéramos vivido nada. 



El único significado que siempre extraigo de sueños así, es que mi mente está en activo, que rebusca en los rincones tanto laborales como personales; cuando se esconden en lo laboral, me los pierdo. Los sueños poéticos, personales, me cuesta recordar. 

Cuando despierto, la mayoría de los días, incapaz de recordar lo que he soñado, me siento en paz.

Estuve dudando, perezoso. Salí a correr unos kilómetros antes de la comida. Sentí lo esencial, sentí el momento, sentí la necesidad. Olvidé lo negativo.

He estado todo el fin de semana escuchando a Los Planetas. Y sí, he vuelto a ellos tal vez por una de esas interesantes discusiones, en este caso musicales, que mantuve el otro día, en Cáceres, con uno de los ponentes de las jornadas que celebramos en la belleza de esta ciudad.

Y qué hacía yo, discutiendo sobre tendencias musicales, entre conversaciones que más tenían que ver con el derecho administrativo y la transparencia. Pues eso, que todos los lugares son buenos para corregir errores que uno se crea, o cree, fudamentalmente por dárselas, de vez en cuando, de ese listillo que no es o, simplemente, por disfrutar de lo mundano o momentáneo. 

Ivan Ferreiro, mi Iván Ferreiro, nunca fue vocalista de Los Planetas, sí de Los Piratas. Yo me empeñé en lo contrario.

A veces uno se empeña, a conciencia, de algo que no es. Lo rebusca en su mente, le da vueltas, sin ser capaz de ver, ni ser consciente, de su equivocación.

Pero hay ciertas personas, yo una de ellas, que saben reconocer las equivocaciones.

Así que yo lo reconocí, frente a esos eminentes doctorados en el derecho que, casualmente, sabían más o, cómo mínimo, como yo, de movimientos musicales.

Y qué mejor, en estos días, en este fin de semana, no sólo de reconocer equivocaciones sino, en pos de no volver a equivocar, de castigarme en un placer sublime, de deleitar con los últimos discos de este magnífico grupo, pionero de esa música indie, tan de moda ahora para algunos, tan existente antes para otros que rozamos los cincuenta.

El último disco de Los Planetas es, simplemente, fabuloso. Lleva por título 'Zona Temporalmente Autónoma', rompen siete años de espera desde su álbum anterior, solo rota por el EP Dobles fatigas.

Dice Willian Faulkner que...

"El pasado nunca muere. Ni siquiera es pasado."

sábado, 25 de marzo de 2017

25.03.2017... son etapas!

No sé el tiempo que hacía que no disponía de un día entero así, casero, sin idas ni venidas, sin más movimiento que el de ir a comprar los periódicos y pasar las páginas de los libros que, de uno a otro, me llevan.

Nos han enseñado, o tal vez hayamos sido nosotros los que hemos aprendido, que la vida está formada a base de etapas que hay que ir superando. Es como una de esas carreras en las que debes ir cubriendo distancias, objetivos, hasta ese final en el que sólo tú sabes si llegas con los deberes hechos o has ido pasando como si nada para el resto.



Hoy no me ha quedado más remedio que volver, en pensamiento, la vista atrás y recordarme ya hace unos años -unos cuantos muchos o unos muchos pocos-, cuando llegadas ciertas horas, en un estado entre  nerviosismo y emoción, daba un beso a mis padres y salía disparado de casa a dar una vuelta por ahí con los amigos. Eran los inicios. Eran aquellas primeras salidas. Era una sensación de libertad y un deseo inusitado de que llegase ese instante para salir corriendo ahí afuera. Comenzábamos a descubrir mundo, más allá del barrio donde vivíamos. No me daba cuenta, tampoco me importaba mucho, la intranquilidad con la que quedaban en casa cuando se cerraba la puerta hasta que volvía. Entonces solo pensaba en mi y todo consejo de mi padre lo tomaba como una afrenta, una especie de ataque a mi autonomía personal, a ese espacio ficticio de libertad.

Ahora soy yo el que queda en ese otro lado de la puerta. Ahora comienzo a comprender, aun más, muchas cosas. Comienzo otra etapa.

Y ahora que comienzas otra etapa, con sus miedos, con sus alegrías pero también con sus miserias, es cuando deambulas mentalmente en mucho del tiempo perdido, esos que ya no llegan.

Hablar con los hijos en esa desaforada adolescencia actual, que es parecida a la que vivimos nosotros pero no igual, no es fácil. Como no lo era para nuestros padres hablarnos entonces. Aunque queramos negarlo no son los mismos tiempos los que corren ahí fuera. No lo eran entonces ni lo son ahora. El mundo ha progresado y en mucho para bien; pero también ha progresado en mucho para mal. Mucha más información advierten de los peligros; mucha más información pervierten los valores esenciales.

Son etapas, claro que sí. Hace tiempo pasamos el ecuador. Disfrutemos y vivamos las que llegan.

"Enséñales, al menos, a querer la vidacon fuerza, con justicia, con dignidad,con las palabras duras que a solas tú aprendiste."Manuel Vilas
Solo cuando nos queda poco nos damos cuenta de lo que hemos dejado de vivir. 
¿Por qué hoy, que nos queda mucho, no comenzamos a preocuparnos por vivir?

viernes, 24 de marzo de 2017

24.03.2017... en resumen: poesía.

Llegar al viernes con la mente en equilibrio es algo que en los últimos tiempos se me hace difícil. Sinceramente no es un síntoma problemático, es un síntoma de cansancio mezclado con ciertas dosis de poesía e ilusión. 

El cansancio desequilibra, los momentos poéticos permiten que los días parezcan diferentes. Cierto es que en los últimos tiempos me embarrunto de trabajos y proyectos que, aunque ilusionan, provocan deje de lado esos instantes que son sinceramente, los que me llevo dentro y enriquecen.

Comencé la semana en Cáceres de donde he regresé el martes. ¿Cansado? Sí, pero contento también. Al final, en estos viajes de trabajo uno intenta degustar estos lugares de una manera más sentida. Los viajes por estas tierras de España me iluminan y me invitan a saber cada vez más de la historia de este gran país nuestro que tenemos.

Cáceres es una ciudad extremeña bellísima con un sabor especial en la que vivir su anochecer en el casco histórico es algo más que un privilegio. Una ciudad que rezuma en sus piedras esa vida pasada. Cuando paseas por sus calles llegas a tener la sensación de que tras una esquina cualquiera aparecerá un hombre con capa y espada dispuesto a batirse en duelo contigo.



Disfrutar de la gastronomía, los paisajes y el arte que, cómo no, siempre se convierten en poesía.

Casualmente celebré allí  el Día Mundial de la Poesía y la entrada en la primavera.  Parece que nos hemos acostumbrado a conocer que cada día se celebre algo a nivel mundial, que tan solo los afectados o los sentidos conocen.

El Día Mundial de la Poesía tiene un sentido que va mucho más allá, es un sentido realmente poético.

Creo que podríamos convertir nuestros días en versos.

Podríamos alejar de nosotros esos pensamientos negativos que a veces nos acompañan y provocar los más bellos poemas que vomiten emociones.

Creo que ciertos estados, desequilibrios, picos emocionales, se curarían siempre con versos, con poesía.

La poesía es ese género literario más emocionante y sentimental. En la poesía uno se abre tanto que sin darse cuenta deja vislumbrar sus sentimientos, su estado anímico o emocional. Por eso el poeta a veces decide no leerse. Escribe y guarda los versos para que maduren en silencio y encontrar luego el sentido de los mismos.

Hoy, ahora, mientras guardo el sabor del día junto a esos instantes que sólo el corazón reconoce, busco en mi cuaderno algunos de esos versos escritos en meses anteriores. Unos son fruto de la alegría, del sentir; otros, tal vez, de las vivencias cotidianas. La poesía siempre esconde belleza porque la belleza nunca es ficticia. 

Somos seres creativos que estamos llenos de energía: construyamos vida, construyamos poesía.

Dice Tito Livio que...

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son"

jueves, 23 de marzo de 2017

En la vida podemos conseguir prácticamente lo que queramos, simplemente tenemos que proponérnoslo y creer en ello.