No olvidemos querernos cada día, aunque sean grises, lluviosos y parezcan oscuros. Somos un libro que no termina nunca, cada página, incluso la más triste, también es parte de nuestra historia. Y no olvides que Él, aun en la oscuridad más absoluta, es la linterna que nos ilumina.
Continúo reflexionando sobre la Fe. La fe es abrir la puerta aunque no se oigan pasos. Es confiar en la promesa, en la fidelidad de Dios, incluso cuando el corazón tiembla. Es mirar más allá del presente y seguir sembrando, sabiendo que el fruto llegará, aunque tú no lo veas.