Que gran diferencia hay entre querer cambiar y estar dispuesto a dejar de ser quien eras. Podemos desear una vida distinta, pero si conservamos las mismas excusas, los mismos hábitos y las mismas decisiones, seguiremos construyendo el mismo resultado. El cambio real empieza cuando algo dentro de nosotros deja de negociar con aquello que sabemos que ya no queremos repetir.