sábado, 25 de marzo de 2017

Solo cuando nos queda poco nos damos cuenta de lo que hemos dejado de vivir. 
¿Por qué hoy, que nos queda mucho, no comenzamos a preocuparnos por vivir?

viernes, 24 de marzo de 2017

24.03.2017... en resumen: poesía.

Llegar al viernes con la mente en equilibrio es algo que en los últimos tiempos se me hace difícil. Sinceramente no es un síntoma problemático, es un síntoma de cansancio mezclado con ciertas dosis de poesía e ilusión. 

El cansancio desequilibra, los momentos poéticos permiten que los días parezcan diferentes. Cierto es que en los últimos tiempos me embarrunto de trabajos y proyectos que, aunque ilusionan, provocan deje de lado esos instantes que son sinceramente, los que me llevo dentro y enriquecen.

Comencé la semana en Cáceres de donde he regresé el martes. ¿Cansado? Sí, pero contento también. Al final, en estos viajes de trabajo uno intenta degustar estos lugares de una manera más sentida. Los viajes por estas tierras de España me iluminan y me invitan a saber cada vez más de la historia de este gran país nuestro que tenemos.

Cáceres es una ciudad extremeña bellísima con un sabor especial en la que vivir su anochecer en el casco histórico es algo más que un privilegio. Una ciudad que rezuma en sus piedras esa vida pasada. Cuando paseas por sus calles llegas a tener la sensación de que tras una esquina cualquiera aparecerá un hombre con capa y espada dispuesto a batirse en duelo contigo.



Disfrutar de la gastronomía, los paisajes y el arte que, cómo no, siempre se convierten en poesía.

Casualmente celebré allí  el Día Mundial de la Poesía y la entrada en la primavera.  Parece que nos hemos acostumbrado a conocer que cada día se celebre algo a nivel mundial, que tan solo los afectados o los sentidos conocen.

El Día Mundial de la Poesía tiene un sentido que va mucho más allá, es un sentido realmente poético.

Creo que podríamos convertir nuestros días en versos.

Podríamos alejar de nosotros esos pensamientos negativos que a veces nos acompañan y provocar los más bellos poemas que vomiten emociones.

Creo que ciertos estados, desequilibrios, picos emocionales, se curarían siempre con versos, con poesía.

La poesía es ese género literario más emocionante y sentimental. En la poesía uno se abre tanto que sin darse cuenta deja vislumbrar sus sentimientos, su estado anímico o emocional. Por eso el poeta a veces decide no leerse. Escribe y guarda los versos para que maduren en silencio y encontrar luego el sentido de los mismos.

Hoy, ahora, mientras guardo el sabor del día junto a esos instantes que sólo el corazón reconoce, busco en mi cuaderno algunos de esos versos escritos en meses anteriores. Unos son fruto de la alegría, del sentir; otros, tal vez, de las vivencias cotidianas. La poesía siempre esconde belleza porque la belleza nunca es ficticia. 

Somos seres creativos que estamos llenos de energía: construyamos vida, construyamos poesía.

Dice Tito Livio que...

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son"

jueves, 23 de marzo de 2017

En la vida podemos conseguir prácticamente lo que queramos, simplemente tenemos que proponérnoslo y creer en ello.

lunes, 20 de marzo de 2017

Me encanta comenzar la semana y el lunes, corriendo y tropezando, normalmente quiere decir que terminaré en pie y tranquilizado.

domingo, 19 de marzo de 2017

19.03.2017... y vuelta!

Llegado de la paz del campo, de mis campos. Llegado y ya aquí, contemplándome, repasando una semana que termina con el mismo ajetreo que comienza otra. Con la mente en equilibrio, dispuestos a afrontar lo que se ponga por delante, a cumplir compromisos, ir cerrando proyectos, comenzando otros y siempre con metas por delante. 

Regreso de un breve fin de semana de encuentro con mi paz particular.

La verdad es que para valorar la respiración hay que dejar de respirar; para valorar el silencio, simplemente hay que callar.

Se valora cuando no se tiene.

Prefiero inundarme de esa paz que es mía y sólo mía, poco reconocida y tal vez, con el tiempo, convertida en metáforas poéticas olvidadas en los cajones de mis recuerdos.



Sentado, en medio del patio de mi casa del pueblo, escuchando el sonido de las abejas que invaden la belleza del cerezo en esa flor de primavera, buscando el azul del cielo sin fin, no sin antes reposar la mirada en ese almendro o en el ciruelo que con mimo va arreglando, año a año, mi padre.

Y todo se convierte en verso.

Gimen las mariposas
aleteo de silencio
pavoneando belleza
sonroja la primavera.

Ahí se ve el pasar de los años de una manera lenta porque todo es lento. Allí el tiempo se alarga porque se vive, porque se es consciente de la inmensidad de vida que nos rodea.

Antes de ayer, el viernes, desperté en Gerona

Bellísima ciudad para mi desconocida hasta entonces. 

Palpé su historia y saboreé su esencia de la manera más poética posible, en ese callejear, en ese inundar de momentos inolvidables los rincones de sus calles medievales.

No dormí mucho. Intentar conciliar el sueño cuando te hospedas a escasos metros de una de esas bellas catedrales que visten España, que todavía acompasan cada hora con sus campanas, es algo imposible.

Buscar, también, el silencio de la noche cuando cientos de gaviotas madrugadoras ‘graznan’ la llegada de otro día, pervierte tu sueño.

No es posible encontrarse envuelto en brazos de la belleza y querer que respondamos entre versos a los compases naturales de la tierra.

Son días en los que el acostar y el despertar, en tierras tan distintas, te hace apreciar cada vez más la esencia y el sentido del caminar.

En Minaya las campanas suenan distinto, se abren al cielo en la llanura, buscan los acordes dependiendo de la dirección de ese viento siempre retorcido entre las viñas y trigales.

Es curioso cómo cada lugar tiene su sonido, sus sombras, sus silencios. Cada uno tiene su lugar, como cada uno tiene sus sueños.

Aquí, en este pueblo mío, la dieta mediterránea se suple por la manchega, algo diferente. Cómo no dejarse llevar por ese pisto con pimientos fritos y conejo. O esa tortilla de patata y huevos de corral, grandiosa. O esos torreznos recién hechos que son la delicia del lugar y que, como todo, cocinados por esa madre que tengo, convierten la mesa en uno de los pecados más deseados.

Campo, nada de televisión, unos buenos libros, el móvil en silencio y lo más alejado posible; un poco de música clásica y a sentir el sosiego por unas horas.

Y así llego al final de esté santo domingo, día de los padres, pensando ya en preparar la bolsa para viajar mañana a Cáceres, tierra extremaña y belleza de España. 

Cuando termine el martes habré recorrido, en seis días, seis comunidades diferentes, cada una inmersa en sus tradiciones, pero todas formando parte de este país nuestro que, con sus más y sus menos, se llena de poesía en cada rincón.

Y para finalizar, una pequeña reflexión de esas que se hacen en días como este. Siempre he querido ser el mejor en todo, pero al final de los años he llegado a conformar con Ser y ser mejor cada día. No soy ejemplo de nada, ni de padre, ni de hijo; pero soy padre e hijo.

Me conformaría, en este caso, con ser algún día para mi hijo lo que mi padre es para mí.



Dice Churchill que...

"En la guerra, determinación; en la derrota, resistencia; y en la victoria magnanimidad."

sábado, 18 de marzo de 2017

Por mucho que pensemos que hemos terminado la carrera por haber llegado a la meta, tras ésta siempre hay otra ‬que nos vuelve a poner en movimiento buscando otras metas y así, día a día, hasta ese siempre porque lo importante es eso, que siempre haya metas donde llegar.

viernes, 17 de marzo de 2017

Esos instantes urbanos...


Dice Jiddu Krishnamurti que...



"¿Puede uno escuchar sin ninguna conclusión, sin ninguna comparación o juicio, simplemente escuchar, como usted escucharía música, o a alguien a quien realmente quiere?
Debemos escuchar sin ningún esfuerzo. Es un problema muy difícil escuchar con la totalidad del propio ser... es decir, cuando la mente no se limita tan solo a oír las palabras, sino que es capaz de trascenderlas. Las simples conclusiones de una mente consciente no son el descubrimiento o la comprensión de la verdad. La mente consciente nunca puede encontrar lo que es real. Todo lo que puede hacer es escoger, juzgar, sopesar y comparar. Pero la comparación, el juicio o la identificación no es el descubrimiento de la verdad.
Por eso es muy importante saber escuchar. Cuando uno lee un libro quizá interprete lo que lee de acuerdo con sus tendencias particulares, sus conocimientos o idiosincrasia; si lo hace, se perderá toda la esencia de lo que el autor quiere expresar; pero para comprender, para descubrir, hay que escuchar sin la resistencia de la mente consciente que quiere debatir, discutir, analizar. El debatir, el discutir, el analizar constituye un estorbo cuando tratamos temas que requieren no una simple definición verbal y una comprensión superficial, sino una comprensión a un nivel mucho más profundo y fundamental. Tal comprensión, la comprensión de la verdad, depende de cómo escuche uno."


jueves, 16 de marzo de 2017

Si focalizamos claramente nuestros objetivos solo tenemos que caminar hacia ellos sin perderlos nunca de vista.