domingo, 19 de noviembre de 2017

Hasta para andar se necesita dar un primer paso y tratar de no parar hasta llegar a la meta.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Digamos que el mejor verso todavía no está escrito, porque es el verso que nunca escribiremos ‬mientras caminamos poetizando nuestros días.

jueves, 16 de noviembre de 2017

No sabemos nunca que ocupa los pensamientos de los otros, pero sí somos dueños de los nuestros. ‬Ignoremos los unos pero controlemos los que son propios.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

15.11.2017... Sumando en Getafe!

El trayecto de Talavera de la Reina a Getafe, en tren, aunque la distancia no es muy larga, en tiempo sí lo es: casi dos horas. Mi cariño por los viajes en tren nace de ese rítmico movimiento, acompañado del paisaje que te ofrecen las ventanas en las que, de vez en cuando, por esos poéticos juegos de luz, te ves reflejado.
Ayer, en ese tiempo acompasado, me venían a la mente pensamientos y reflexiones que, envueltos en recuerdos, hoy he querido recoger por aquí.

Porque sí, creo que es el momento de dar una opinión que, más allá de serlo, es también una reflexión personal sobre política interna. Escribir y opinar sobre lo que conozco, sobre lo que siento, a veces no es fácil; será criticado, sin duda, pero estoy seguro que, en algún caso, tal vez también comprendido. Me siento dueño de esa libertad, que siempre he defendido, para hacerlo.



Como sé que alguno pensará o dirá, criticará en su momento de plenitud mental o de bajeza moral, que lo que escribo es por sentimiento, antes lo dejo claro yo: José Luis Vicente Palencia no es mi amigo, es uno de los  mejores Amigos que tengo, y no son muchos. Ya lo digo yo, no tiene que decirlo nadie. Pero no estoy aquí, en este momento, ni para hablar de amigos ni de mi libro (jaja); tampoco escribo esto porque haya pasado a un estado vital algo más racional y pausado, que también, simplemente quiero dar una opinión, lo más objetiva, en un momento de rebelión personal, como he hecho siempre, ante el abuso del poder establecido. Sí, y antes que salten de un lado u otro las alimañas, me explicaré.

Siempre he sido, y soy, leal y respetuoso con el poder, con las estructuras; pero siempre denunciaré aquello que creo injusto o la utilización interesada del poder.
Todo progreso y evolución debería ser positivo, de lo contrario sería involucion o negativo.
Cada uno en su vida, entiendo, trata de evolucionar; debería hacerlo mucho más en su interior que en su exterior. Darse cuenta de que lo externo no vale para nada ya es una fase del progreso personal.

Creo que, como se ve (o se lee), poco hablo de política en los últimos años y mucho menos de política interna de partido: quiero decir del partido en el que he militado y milito desde que tuve edad para hacerlo: el Partido Popular.

He tenido mis más y mis menos con personas de la organización, son muchos años ya –exactamente 33- , pero también reconozco que otros han tenido sus más y menos conmigo. Sé que no soy fácil de aguantar. Lo importante, así lo he creído siempre, es sumar para la organización.

Y hoy pensaba que, en estos momentos, hablar sobre la organización, sobre el partido en mi pueblo, Getafe, es algo más que una obligación; en mi caso, aunque pueda no servir de nada, es un deber. 
Un deber porque he sido, para bien o para mal, su presidente local y  portavoz municipal, durante 12 años y, a más honor y orgullo, candidato a Alcalde, también para bien o mal, en tres comicios electorales. Creo que hasta la fecha, en toda la historia del Partido Popular de Getafe nadie puede decir lo mismo.

Esto, para algunos, puede representar, o es, una gilipollez; para otros muchos ni lo es ni lo ha sido nunca. Para otros muchos ha significado, trabajo, ilusión, sacrificio, penas, alegrías, tristezas, sonrisas y lágrimas. Ha sido su vida, en la mayoría de los casos voluntaria.

Los que me conocen saben de esa exigencia mía, o reconocimiento, a la culpa. Soy el primero en criticarme. Claro que cometí errores y equivocaciones, algunas con consecuencias electorales que pesarán en mi toda la vida. Por supuesto. Ninguna, por cierto, envuelta jamás en presunción de/o ilegalidad: lo firmo y aseguro. Pero sí tuve errores, llevado por el oportunismo político, que sé pagué en las urnas y pagaré siempre en lo personal: hablo de lo deportivo, y aunque sé que estaba en la razón sensata de defender, en mi responsabilidad, la diferencia que debe existir entre lo público y privado, tal vez no debí de dar nunca el paso.

Llegué a Getafe, al Partido Popular, impuesto a dedo (también lo reconozco yo, no hace falta lo recuerde nadie). No quiero valorar ahora, veintidos años después, las razones del momento, porque, sin duda, los de entonces tampoco lo entenderían cuando ni yo, sinceramente, a veces no comprendo.

Tuve una respuesta frontal en el municipio que solo los que vivieron aquello conocen. Tan brutal como excéntrica, de dentro y de fuera. Las perrerías eran tan continuas que solo un tipo con un carácter como el mío, acompañado por unos cuantos que creyeron en el proyecto, podía aguantar.

Pero no solo aguanté, sino que aposté porque creía. Cada perrería que sufría, de unos y otros, era un impulso hacia delante. No tardé ni dos años en cambiar mi residencia a Getafe.

Me hice tan de este pueblo que mi hijo nació aquí, sigo aquí y jamás me he sentido tan orgulloso de haber tomado aquella decisión. Soy de Getafe.

Creo hice lo que tenía que hacer si deseaba ser el representante de los vecinos de esta gran ciudad del sur de nuestra comunidad.

Pero llegó el momento de dar un paso a un lado, quitarme del medio, y lo hice cuando creí tenía que hacerlo. 

El partido en Getafe, en un momento complicadísimo a nivel nacional, con una oposición feroz en la calle, en unas situaciones de verdadero espanto, consiguió, paso a paso, gracias al trabajo de todos sus militantes y concejales, el mejor resultado de su historia. Del año 91 al año 2007 prácticamente dobló sus concejales. En los comicios siguientes (2011) se subió un concejal y en los últimos ya conocemos el resultado.

Me fui consciente y orgulloso de haber unido un partido descompuesto y dividido y haber conseguido, por primera vez, ilusionar realmente a una organización, en una población complicada para el centro-derecha, históricamente de izquierdas, con un alcalde emblemático y de influencia nacional, además de apoyado por unos y otros.

Y sí, pasé al gobierno de la Comunidad de Madrid a desempeñar otras funciones y, ahí están todos, los unos y los otros, nunca me olvidé de mi pueblo ni de mis vecinos.

Pero desde aquel momento, y ya hace algo más de 10 años, por lo que fuera o fuese, nadie jamás en mi partido a nivel local me llamó para nada; ni para preguntar, ni para decir, ni para ayudar, ni siquiera para hacer bulto. Nada. Tal vez eso, que yo nunca hice, me hizo reflexionar más en lo que terminaría por ocurrir más pronto que tarde.

Getafe me ha dado y me sigue dando mucho como persona. Me ha enseñado, entre otras cosas, que las batallas no se ganan con una sola espada, o que ser concejal es mucho más que venir, estar y marchar... es vivir y sentir.

Getafe es un pueblo vivo, que siente, que te atrapa y te provoca.

Vaya charla acabo de soltar, pero creo debía hacer antes de continuar…

José Luis Vicente es mi amigo, sí, para que se lo voy a negar a nadie si todo el mundo lo sabe y tampoco creo que algo tan importante como la amistad haya que esconder. Faltaría más.
Compartimos muchos momentos de este largo camino. En este caminar, desde que nos conocemos, hemos discutido innumerables veces porque pensamos diferente en muchos temas. José Luis Vicente Palencia es una persona que, más allá del amor y sentimiento que le une a su pueblo, Getafe, tiene una experiencia más que demostrada no solo en formación político municipal, sino en gestión en los máximos niveles del gobierno de España.

Cuando le conocí, hace ya más que años (uff), fue por su sentimiento y defensa de Getafe como pueblo, más allá de otros intereses. Era prácticamente un crío, por cierto entonces haciendo el servicio militar en la Base Aérea, estudiante de carrera e intrépido emprendedor. Pero siempre con el escudo de su Getafe en la solapa. Siempre.

Y así continua, y mira que a veces se lo he discutido por uno un otro motivo, siempre su Getafe por delante de todo, incluso de su comodidad vital.

José Luis Vicente Palencia, ahora, ha dado un paso importante para él, a nivel personal, pero también para el Partido Popular de Getafe y el pueblo de Getafe. Y lo digo porque ni el pueblo de Getafe ni mucho menos el Partido Popular de Getafe creo pueda permitirse perder a personas como José Luis.

A Ruben Maireles no le conozco. Sé, por foto, es un chaval joven, seguro un tío majo, pero no le conozco de nada y por ello tampoco voy a comentar nada, ni bueno ni malo. Por cierto que tampoco me conoce él a mi.

Sí sé, por cierto, que Rubén Maireles no iba a ser candidato a presidir el Partido Popular de Getafe; ni lo pensó, ni se lo formuló nunca. El candidato era Juan Soler, actual Presidente del partido, Senador, Diputado y concejal en el ayuntamiento, que sí presentó su candidatura y en menos de tres horas, todos sabemos el motivo, se vio obligado -por imposición- a retirarla. De los únicos concejales del Partido Popular de Getafe no imputados hasta el momento, quedaba Rubén que fue el elegido, deprisa y corriendo, a presentar una candidatura sin más ilusión que el de la orden: “tienes que ser tú”.

Como he dicho, no es momento ahora de hacer crítica ni del uno, ni del otro, ni de la otra.

Pero sí quiero resaltar la  gran diferencia existente entre los dos candidatos a presidir el Partido Popular de Getafe.

Jose Luis Vicente Palencia siempre ha sido y querido ser defensor de los intereses de Getafe, su pueblo; Ruben Maireles No.

Las personas que acompañan a cada uno, en sus candidaturas, me merecen todo el respeto del mundo. A la mayoría les conozco, algunos fueron concejales en mi etapa, y sí demuestran un compromiso firme de seguir estando, aunque los años pasen.

La candidatura que encabeza José Luis Vicente, sincera y objetivamente, es la más representativa de todos los sectores de Getafe. La que muestra más madurez y, sobre todo, más sensibilidad por el día a día de la ciudad de Getafe. Porque Getafe, como todos deben saber, no es sólo un municipio al sur de nuestra comunidad; Getafe es una ciudad de cerca de 200.000 habitantes que se erige como capital del Sur. Esto no es una comunidad de vecinos.

Sigo...

Yo sé que lo que más ‘mola’ es ser alcalde, pero para serlo hay que sentirlo y saber.

Primero hay que pasar la dura prueba de la oposición, y eso, a no todos gusta porque en la oposición se sufre desde fuera y desde dentro, porque poco o nada se valora, porque uno se hace a base de tortas, de heridas pero, sobre todo, del día a día cuerpo a cuerpo con el vecino, con la crítica y el cariño, con la vida que no es otra que la de ser concejal. Y eso, sinceramente, lo sabe muy bien Jose Luis porque sin serlo en la actualidad, no ha dejado de serlo.

Y yo, como vecino, quiero gente así, comprometida hasta la saciedad con el municipio; no quiero lagartijas ni camaleones, ni interesados en su promoción personal, ni tampoco quiero concejales de 8 a 15 h. que se den un paseo por la mañana y por la tarde se vayan a casa, algunos a los barrios nobles de Madrid.

José Luis Vicente Palencia ha conseguido que todos los presidentes locales que hemos pasado por el partido, exceptuando el último, avalemos su candidatura. Todos. Que prácticamente todos los presidentes de Nuevas Generaciones lo hagan. Y eso, desde mi punto de vista, es Sumar.

Ponerse en frente del poderoso, de aquel que ostenta el mando y la migaja no es fácil, sí lo es rendirle pleitesía, peloteo y darle la razón siempre, aunque no la lleve por miedo a perder la ganga.

Alguno tenemos experiencia de lo que supone decir No al que manda.

Las sectas en las organizaciones políticas son habituales, lo poco habitual es que surja alguien que simplemente no agache la cabeza a todo porque sí.

Siempre he sido conciliador y he trabajado por la unidad de mi partido, así lo seguiré haciendo.

Me resulta cuanto menos curioso que en el caso de Getafe, de las dos candidaturas sólo una de ellas trate de buscar la unión y la otra, representada por un joven a todas tele dirigido, niegue la suma y busque la resta.

Si el candidato Rubén gana, tengo claro que el partido habrá sufrido una gran fractura que no sé a quien beneficia, o sí. Si gana la opción de Vicente Palencia, ganará la unidad, la suma de todo el partido popular porque así lo ha hecho siempre, desde que le conozco.

A día de hoy solo uno de los candidatos me ha explicado su proyecto, del otro lo único que he leído es que no quiere en su proyecto a la mitad de los militantes. Me parece durísimo afirmar algo así.

-         Porque me he sentido abandonado por mi partido como afiliado en Getafe.
-         Porque no me siento representado por los actuales miembros del PP local.
-         Porque me he encontrado con las puertas de la sede cerradas.
-         Porque esta gran ciudad que es Getafe necesita un nuevo PP.
-         Porque quiero sentirme parte de un partido con vocación de gobierno.
-         Porque entiendo que el PP de Getafe debe ser un partido de Getafe y para Getafe.
-         Porque quiero que se cuente con todos, piensen lo que piensen, dentro de la organización.
-         Porque para recuperar el gobierno en Getafe primero hay que recuperar el PP de Getafe.
-         Porque hay que unir y nunca separar.

Por todo esto y más, voy a apoyar la candidatura que  encabeza José Luis Vicente Palencia a la presidencia del Partido Popular de Getafe.
 “Nuestra máxima prioridad es conseguir un Partido Popular de Getafe unido, fuerte, de todos sus afiliados y militantes. Un Partido que no olvide su historia y que sepa el futuro que quiere para su pueblo; un partido que sume, un partido en positivo” J.L. Vicente Palencia
Y lo escribo, y digo, desde la libertad. Podrá compartirse o no, desde el respeto, sumando, cada diferencia debe ser bien recibida.

Mi etapa en Getafe pasó, pero quiero sentirme orgulloso y bien representado como afiliado y como vecino.

Gracias.


Nunca sabremos si lo que hacemos está bien o mal hasta que no obtenemos el resultado. Por eso nunca hay que desear ‬demasiado, así sea lo que sea nos será bien recibido.

martes, 14 de noviembre de 2017

Dice Thich Nhat Hanh que...

"La gente sacrifica el presente por el futuro. Pero la vida solo está disponible en el presente. Es por ello que deberíamos andar de forma que cada paso nos lleve al aquí y ahora."

lunes, 13 de noviembre de 2017

13.11.2017... Los lunes!

Los lunes son días fantásticos y prometedores. En nuestro cuaderno de notas los propósitos de la semana, la fuerza renovada, la ilusión del ser y el estar.


Caminar. Caminar con la mirada encendida y sugiriendo los versos que van armando nuestro día de poesía.



Vamos cosiendo con ese hilo vital los días componiendo telas nuevas o remendando las viejas.

Me gustan los lunes. Ver las caras de esas gentes, algunos asombrados, otros medio dormidos. Ese despertar y esa luz que desde que pongo un pie en la calle me acompaña hasta llegar y sentar, junto a esa cristalera que permite seguir contemplando el movimiento, el ir y venir incesante que coge velocidad en el día.

Las caras revelan la vida interior de las personas.

Y termino contento, agradecido. 

El otoño/invierno nos enfría, nos baja el ánimo con lo que debemos ser nosotros los actores de cada día, sea lunes, viernes o domingo.

Los versos son una palabra que se siente componiendo y marcando un ritmo que nos habita.

Y sí, no sé si será mañana o será pasado, me estoy haciendo de rogar a mí mismo pero, contrario a mi regla, escribiré de política, escribiré sobre el Partido Popular de Getafe.

Música Running: Vetusta Morla - Deséame Suerte

Cuando uno cree en su proyecto, lo mejor es hacer oídos sordos a esos vampiros, chupasangre, que siempre revolotean buscando el desánimo‬ y abandono.

domingo, 12 de noviembre de 2017

12.11.2017... Lo que tenemos cerca!

Ayer, en un estupendo almuerzo, compartido con mi padre, en El Cubillo de nuestro Minaya, atendidos con el cariño siempre especial de Pilar y Anna, junto a esa estufa tan característica, que competía en luminosidad con esa luz de sol que fuera bañaba el paseo del pueblo, conversábamos sobre la tranquilidad, también el silencio, que se vive en sus calles. 

Viene uno como a recargar las pilas buscando eso, la tranquilidad y el silencio. Comentaba mi padre algo que no solo entiendo sino que comparto, no es lo mismo estar un fin de semana, un día,  que pasar el invierno, de lunes a domingo, cuando a las 17 h ya es de noche, el frío penetra por cualquier rendija del cuerpo y en las calles el viento merodea a sus anchas mientras ni un solo vecino camina por ellas.

Es cierto, es una forma de vida, sin duda, tan poética como cualquier otra, depende desde el punto de vista que miremos o desde el sentido que le demos. A quién guste de bullicios o calles llenas de gente, sin duda no podría estar ni una tarde en estos pueblos nuestros.




No es lo mismo vivir que ir de visita. Es cierto. Como, también es cierto, que cada uno normalmente desea aquello que no tiene habitualmente.

Puedo decir que esta semana mía, que ha pasado, ha estado envuelta y llena de momentos poéticos. 

Viaje a Segovia, el jueves y viernes, fantástico que, más allá de las horas de trabajo, el resto del tiempo lo viví envuelto en una poesía pura, acompañado de un clima frío, pero como sujeto en la calidad de un aire machadiano que consiguió equilibrar plenamente cada instante.
"Cuando recordar no pueda, ¿Dónde mi recuerdo irá? Una cosa es el recuerdo y otra cosa recordar."Antonio Machado
Y ayer Minaya.

Leía hace poco cómo se están poniendo de moda esos monasterios españoles, escondidos en las montañas, custodiados por monjes de diferentes órdenes, donde gentes de todo tipo, pero fundamentalmente famosos del couché, se esconden por unos días, ajenos a todo, buscando el silencio, la meditación y la reflexión, para ordenar sus ideas, escribir, proyectar o, simplemente, limpiar su cerebro de ese día a día que nos agota en la ciudad.

Ayer mañana me senté un rato, atrapado entre los cuatro muros del patio de mi casa, en el suelo, bajo un sol excelso, en silencio. Estaba en Minaya. 
No quería hacer nada más que estar así, sentado, pensando. Di gracias por la vida, por esos días pasados, por esas personas que me acompañan y me aportan, con humildad, mucho más de lo que yo tal vez ofrezca; por ese cielo que me miraba y este lugar que me permite desconectar del ruido.

¿Y para qué ir en busca de un monasterio o abadía no se sabe dónde? Lo tengo en mi pueblo. He pensado en esos inviernos fríos que acompañan sus calles, en el silencio que solo rompe el viento, en el infinito estrellado desde la ventana, mientras uno ordena sus ideas o encuentra en esos textos poéticos o filosóficos sus principios de vida. Y no es necesario buscar nada más porque la esencia de lo que quiero, cuando deseo encontrarme conmigo, con mi yo, está ahí. 

Ahí tengo toda la paz y tranquilidad que necesito. Mis caminos, mis silencios, mis libros.

Claro que cada uno busca lo que necesita, y casi siempre es lo que no tiene. El que tiene tranquilidad y silencio, suele desear el ruido y el bullicio; los que vemos nuestra vida envuelta, en la mayoría de los momentos, en ruidos que nos atrapan, buscamos, necesitamos, de los silencios, de la caricia del viento frío en nuestras pieles… Así es y será.

Siempre he querido asistir a un retiro espiritual budista, pero también me gustaría vivir la experiencia en uno de esos monasterios que pueblan nuestra geografía, al estilo de mi admirado Thomas Merton. Lo haré, seguro. Pero no es algo que desee de una manera especial porque, sinceramente, tengo mi rincón, mi lugar donde encuentro lo que quiero, cuando lo deseo y necesito: no hablo más que de la tranquilidad, el silencio, la quietud. Mis caminos, mis libros, mis cuadernos.

Ayer, ya por la tarde, bajaba por la plaza, en los alrededores de la Iglesia Santiago el Mayor, hacia el paseo, no me he crucé con nadie, tampoco hubiera pasado nada de haberlo hecho, todo lo contrario, pero he respirado una paz que en pocos lugares encuentro.

Allí me doy cuenta de todo lo que quiero escribir y de lo mal que lo escribo. Me doy cuenta de que tampoco se necesita tanto para tener un instante de felicidad y que siempre, lo que más valor tiene no es más una sonrisa sincera. Allí echo de menos, aunque desee la soledad y el silencio. Allí escucho los pájaros y creo que me hablan mientras camino y encuentro bello ese risco, puñetero, que se me clava en el pie en el camino.

Ahí, en Minaya, sinceramente, me gustaría flotar en el aire, en forma de polvo, cuando ya no pueda tumbarme, como ahora, en esas tierras de siembra a mirar el cielo mientras las hormigas, o esos escarabajos, escalan mi cuerpo.

Ahí, cuando me faltan versos, salgo a buscarlos y los encuentro en el infinito de las estrellas.

Es ahí donde he descubierto que sí importa el lugar en el que naces, que tiene un valor y que formas parte de la tierra que pisas.

Pero no valoramos lo que tenemos cerca. Siempre queremos o deseamos aquello que está lejos de nosotros. Los días me enseñan que deberíamos aprovechar más lo que tenemos cerca, son muchos los que la vida les obliga a estar lejos y se rompen por dentro contemplando como el resto nos alejamos voluntariamente.

Disfrutar y sentir lo nuestro. El tiempo pasa y se nos pasa. Queremos más y más y no aceptamos lo que somos o tenemos. Si aceptásemos lo que somos, lo que disponemos, nos daremos cuenta de que tal vez no necesitemos más.
"La verdadera prosperidad es sentirte agradecido por el momento presente y por la plenitud de la vida ahora mismo." Eckhart Tolle
He terminado una semana que diría hermosa, bella. 

Ayer compartí esos momentos, ese vino, con mi padre. Son instantes únicos. Cuántos de estos instantes perdemos y no recuperamos aún sabiendo del privilegio que es tener a tus padres cerca.

Ayer mi padre hacía una reflexión extraordinaria, tal vez algo dura y sentimental: "el tiempo pasa, no nos damos cuenta, y pasa todavía más rápido cuando te haces mayor."

Vivimos en jaulas que nos fabricamos nosotros mismos. Encerrados en mil historias y batallas absurdas. 

Los antiguos lo tenían mucho más claro que nosotros. El progreso, importante para mucho, está siendo devastador para el equilibrio personal y espiritual, para las relaciones humanas. Por eso cada vez necesitamos más del silencio y la soledad y también, por qué no decir, de esas sonrisas que se nos brindan desde la humildad del ser a cambio de nada.

Por eso, lidérate primero y luego, si lo deseas, serás capaz de liderar a los demás.

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Dice Robert Herrick que...

«Coged las rosas mientras podáis;
veloz el tiempo vuela,
la misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta (...)»

sábado, 11 de noviembre de 2017

Aquel que mucho habla y poco hace es como el que trata de nadar en un pantano sin agua, pierde la fuerza, la dignidad‬ y el respeto de los que le escuchan.