domingo, 28 de agosto de 2016

En la vida se progresa caminando, cayendo y levantando. Nunca parados. Vamos a continuar con el camino.

sábado, 27 de agosto de 2016

Lo que veo...


Dice el Dhammapada que...

"Ni siquiera con una lluvia de monedas es posible satisfacer los deseos sensuales.Los deseos sensuales dan sufrimientos y pocas satisfacciones. El sabio, comprendiendo así, no sedeleita ni siquiera en los placeres celestiales.El discípulo del Buddha se deleita en la destrucción del deseo."

viernes, 26 de agosto de 2016

En la vida parece que lo que unos quieren no es lo que uno quiere, ni lo que uno quiere lo que otros quieren. Y así nos va.

jueves, 25 de agosto de 2016

Olas de Verano XI: corriendo entre libros.

En este verano de agosto que, puedo decir, acaba tan bien como comenzó, he tratado de desenchufar mentalmente de todo aquello que me ocasiona desequilibrios mentales, que lo seguirá haciendo el resto del año, y centrarme un poco más en lo importante, en lo que voy abandonando pero que realmente es lo que más me enriquece y equilibra como, por ejemplo, la belleza de la filosofía, la buena literatura y el arte. 

Todo requiere su tiempo y sus momentos; cada cosa requiere un estado mental y emocional. Es complicado leer un poema con prisas; es difícil escribir un texto, unos versos, si el teléfono no para de sonar. Leer un libro requiere silencio, soledad. Sólo estos días invitan a ese caminar, ese reposo, esa soledad que se busca con el aliento del que encuentra un tesoro.

Y hablando de tesoros, de literatura, el otro día, cuando el constipado no había llamado a la puerta de mi cuerpo, mientras corría por el camino que une Guardamar del Segura con Campomar y la Playa del Moncayo, me topé con uno de esos tesoros que, en forma de iniciativa literaria, dejan por ahí, anónimos bohemios amantes de los libros.



Como si de un oasis se tratara, cercano a un camping y pegado al vallado de un huerto, uno de esos rincones donde los libros son protagonistas.

A modo de rústico palomar, una caja de madera colocada sobre unos bloques de cemento y un plástico como para hacer de cortina y resguardar del sol y la lluvia esas páginas descarriadas. Una pequeña, minúscula biblioteca, como si de una capilla se tratara, dónde tomar prestado un libro y dejar otro. Una iniciativa literaria popular fantástica, poética que merece la máxima difusión y aplauso.



Correr entre el mar y el campo, si la salud lo permite, es una de esas actividades veraniegas a las que no renuncio. Descubrir un rincón así, sorprendido en el silencio de la noche que avanza, es suficiente como para mirar el cielo y dar gracias a Ese Eterno que no deja de provocarnos instantes de felicidad.

Por cierto, que he hecho mi pequeña aportación con unos volúmenes de mi biblioteca de playa. Menos es nada pero espero que, el año próximo, este rincón ocupe toda la pared.

Pero no ha sido la única iniciativa literaria que he descubierto este verano. En un pueblo de Burgos, Quintanalara, con 33 vecinos censados de los cuales sólo 9 viven todo el año, ha conseguido un reto que se propuso el pasado octubre: construir una gran biblioteca abierta las 24 horas los 365 días del año. Calculaban que en las estanterías del Potro, el local municipal acondicionado para Entrelibros, cabrían unos 10.000 volúmenes. Lo que no esperaban era recibir 6.000 más.

La mayor parte de las donaciones son de particulares, gente que hereda la biblioteca de sus padres y no sabe qué hacer con ella, gente que da seis o siete de su biblioteca particular... 

El boca a boca, sobre todo a través de las redes sociales, ha terminado involucrando en el proyecto a instituciones, públicas y privadas, enamoradas de la iniciativa de este pequeño pueblo de la comarca de Lara.

La idea de Entrelibros no es funcionar como una biblioteca al uso, donde uno toma prestado un libro y, después de leerlo, lo devuelve. Su objetivo es convertirse en lugar de intercambio: me llevo un libro y dejo otro mío. Por eso, se han integrado en la red española de bookcrossing en Internet, donde tienen registrados hasta ahora 325 títulos. 

Aunque Internet sea una herramienta poderosísima para sacar a una pequeña comunidad del anonimato, lo que quieren los vecinos de este pueblo de Burgos es que los lectores acudan, en persona, a conocer su biblioteca. 

En un futuro, su pequeño templo de la literatura busca convertirse, además, en un punto de encuentro cultural, con presentaciones de libros y actividades. 

Entre tanto desorden social y mental; entre tantas prisas y tanto malestar; entre tanto comediante de la vida o cazadores de bichos virtuales; el libro termina por vencer y convencer.

Más iniciativas literarias como estas, sin duda nos haría a todos mucho mejores personas y ciudadanos.

Dice Reshit Jojma que...

"No te lamentes sólo del error, laméntate más que todo por las consecuencias que provocará"

martes, 23 de agosto de 2016

Dice Tolstoi que...

"Es más escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de esos principios."

lunes, 22 de agosto de 2016

22.08.2016... Olas de Verano X: Burkini Sí, Burkini No.

Tener escalofríos, la garganta dolorida y la nariz pelada de tanto sonarte los mocos, en estos días calurosos de agosto, debería estar prohibido por ser medioambientalmente incompatible con lo habitual de la vida en verano.

Pero así ha ocurrido. He pillado uno de esos catarros de aúpa, como no lo  pillaba desde hace años. Los excesos de aire acondicionado y bebidas frías; los excesos de sol y de sudores deportivos; los excesos de vida placentera creyéndonos aguantarlo todo, provocan que caigas en la miseria de la enfermedad, obligándote a parar en tus días vacacionales.

Pero seguimos vivos y agradecidos, eso es lo más importante.

Surgen en verano debates que poco o nada tienen que ver con lo que realmente importa a la gente de a pie. En España, por ejemplo, lo que más nos importa a los ciudadanos, ahora mismo, es que nuestros representantes políticos olviden las pamplinas, los rencores y los odios absurdos, y dejen formar gobierno, de una vez por todas, a quién ha ganado las elecciones.

Pero aún así, los medios tienen que llenar páginas con noticias variadas o variopintas, intentándonos descubrir aquello que ya lleva tiempo descubierto.

A escasos metros de donde me encontraba el otro día sentado, dos señoras se bañaban (las de la fotografía), en esta fantástica playa del Levante alicantino, con lo que parece algo así como entre un chandal de colorines y un tutú hortera. En la cabeza una especie de capucha, como para que las gotas del cálido mar no lleguen a despeinar.

El traje me parece horrible, pero a ellas les debe importar muy poco o, incluso gustar, por ser el último modelo de lo que ya conocemos todos por burkini.

¿Me molesta? Pues la verdad es que no. Me molestaría, en todo caso, que estas señoras estuvieran obligadas a hacer algo que no quisieran hacer. Por lo que yo veo, no es así. Se ríen como los demás, juegan con sus hijos, bromean y están ajenas a las miradas de los curiosos que, como yo, andamos zascandileando dónde no nos llaman.

Si a estas mujeres les importara algo llevar esta vestimenta, que obliga la religión que practican, no vendrían a bañarse a estas aguas entre el resto de los que lucimos, también sin vergüenza, nuestros a veces esperpénticos y grasientos cuerpos.

Fijo la vista buscando lo que rápidamente encuentro. A lo lejos, uno de esos turistas ingleses, de piel tan blanca que se hace transparente, chapoteando en el mar con una camiseta de manga larga para que el sol ni siquiera le roce.

¿Cuál es pues el debate? ¿La indumentaria que utilice cada uno para bañar en la playa? ¿La prohibición de aquello que obedece a unas costumbres o tradiciones determinadas que establece una religión? ¿La libertad?

No estoy de acuerdo con prohibir. Estoy de acuerdo en respetar y educar.

Aquí no vale eso de que quien viva entre nosotros tiene que aceptar determinadas formas o costumbres. Aquí hablamos de libertad.

Porque, por ejemplo, ¿por qué tengo que aceptar que por las calles de este municipio playero, deambulen ciertas mujeres y hombres medio desnudos, sin más prenda que el bañador o el bikini, como si estuvieran en el comedor de sus casas? Algunos de ellos, sin ningún tipo de complejos ante sus cuerpos deformados por la barriga peluda y cervecera; otras, luciendo de tal manera palmito, bajo una minúscula braga, que hasta la más conservadora imaginación hace que se dispare.

Y no pasa nada. ¿Por qué no debatimos esos comportamientos que, desde mi punto de vista, me resultan poco educados o poco cívicos?

Mi madre, la mujer, ha estado pocas veces en la playa. Creo que la he visto en contadas ocasiones. En todas ellas no se ha quitado de encima una especie de bata o blusón colorido que tapaba el bañador. ¿Por qué? Por decoro, por guardar las formas y sentirse cómoda con su cuerpo tal vez no tan curvilíneo por los años, los hijos y la edad. ¿Y pasa algo? ¿Molesta a alguien? Pues no.

No es fácil tomar posición en determinados debates.

Mi posición es la libertad a poder decidir. El que una mujer musulmana pueda decidir libremente como quiere ir vestida, por la calle o en la playa. 

Creo que en esta sociedad en la que habitamos, esta sociedad que construimos poco a poco entre todos, tiene problemas y cuestiones mucho más importantes que deberían de preocuparnos mucho más.
Comencemos el día como si no hubiera habido otro antes y pensando en que no tiene por qué haber mañana.

domingo, 21 de agosto de 2016

Dice el Talmud que...

"Si tú no te ocupas de ti, nadie se ocupará de ti; y si sólo te ocupas de ti, no vales nada", Talmud.

sábado, 20 de agosto de 2016

20.08.2016... Olas de Verano IX: las olas de Aivazovski, entre Rusia y Ucrania.

No imaginé que, leyendo en la prensa un artículo sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia, descubriría este verano uno de esos pintores que te hacen emocionar: Iván Aivazovski, (1817-1900).

Parece que una exposición de su obra, en Moscú, sirve para abrir la caja de los truenos, nuevamente,  entre Rusia y Ucrania.

En una galería moscovita se exponen unos dibujos de este extraordinario pintor romántico. Parece que Ucrania ha acusado a Rusia de violar acuerdos internacionales por desplazar obras de arte desde 'territorios ocupados', en alusión a Crimea.

Por recordar diremos que tanto Kiev como la ONU no reconocen la legalidad del referéndum que aprobó en marzo de 2014 la reincorporación de Crimea a Rusia, considerando la península oficialmente territorio ucraniano.

Moscú, en cambio, defiende que Crimea es parte de Rusia argumentando el derecho de autodeterminación.

Las relaciones entre los dos países están muy deterioradas, por el caso de Crimea pero también por el apoyo del Kremlin a los separatistas profusos del este de Ucrania, que han proclamado allí las 'repúblicas populares' de Donetsk y Lugansk.

Ante este ambiente bélico aparece la polémica de este artista, creador de una inmensa belleza poética, con la exhibición de sus famosas (ahora para mí) marinas, esas olas que le enamoraron desde pequeño, como estás 'olas de verano' mías, a Aivazovski.


El miedo es que las obras no sean devueltas ya que los grandes museos, según algún especialista ucraniano en arte, aprovechan cualquier oportunidad para tratar de quedarse con obras de colecciones pequeñas.

Hovhannes Aivazián se enamoró del mar desde pequeño. El arquitecto alemán Jakob Koch descubrió su talento y le dio las primeras clases de dibujo. Después tuvo como maestro a otro germano, Johann Gross, antes de estudiar en San Petersburgo, donde se convertiría en Iván Aivazovski, rusificando su nombre y apellido.

Según me ha comentado alguien, parece que siempre pintaba los motivos marítimos de su imaginación y nunca mirando al mar.

Estos días he pululado en internet y degustando parte de su obra. Unas pinturas impresionantes. Muchas de ellas nos muestran esa bravura poética del mar que, como ese toro en la plaza, que se revuelve sin más defensa que sus astas de blancura espumada, contra el torero que le invade hasta matar.

La verdad es que sigue uno con atención, en los últimos tiempos, el conflicto ruso-ucraniano. Lo hago porque no hay nada como conocer a alguien para que se encienda esa inquietud por saber de lo que no sabes; quiere esto decir que también trato de leer, fundamentalmente, por desconocimiento. Pero ese desconocimiento, que creo no es aislado, resulta incomprensible. 

Estamos ante uno de esos conflictos que nos pillan aquí al lado, de los que apenas aparecen noticias en la prensa, pero que basta introducirte un poco como para comprobar que, en nuestro continente, hay vecinos, ciudadanos, que viven en vilo, entre bombas y balas de ametralladora, mientras otros lloran sus muertos en algo que, en pleno siglo XXI debería ser irreal.

En días pasados, fallecían ciudadanos durante una nueva ofensiva de grupos separatistas a las posiciones ucranianas en Donetsk.

Parece un conflicto olvidado pero son ya más de dos años los que lleva encendido.

Y mientras en Europa ¿qué hacemos?

¿A qué tiene miedo Europa? ¿A Rusia? ¿Qué intereses se esconden para girar la cabeza tan descaradamente a lo que sin duda es una guerra?

Rusia ha agredido Ucrania y eso es una agresión a Europa. Tal vez Europa debería apoyar mucho más, y no sólo financieramente, a Ucrania para que se convierta en esa nueva Ucrania ejemplo y espejo para muchos ciudadanos rusos. Porque tal vez eso es lo que no quiera Putin.

Lo cierto es que Putin está reavivando las llamas de la guerra contra Ucrania. Ucrania debe actuar con precaución ya que lo que esperan los rusos es tener una mera 'carta' que justifique una provocación.

Europa, e esta cuestión fundamental, debe estar unida y tener una sola voz que le haga llegar a Rusia que este tipo de acciones no son aceptables.

La grandeza de Europa está también, sin duda alguna, en la defensa de lo suyo frente a aquellos que se creen con el derecho a todo.

Tal vez no nos pertenezcan las miradas de los demás, ni siquiera el horizonte  al que miran; pero deberíamos, en ciertas ocasiones, no dejar pasar la emoción con las que otros miran su futuro.

Mirar y oler el mar. Encontrar en el arte y la literatura ese punto de encuentro universal que nos haga más personas y menos salvajes. Porque las guerras son salvajes y el arte es tan sólo humano.

Que nos unan las letras, que nos una la pintura de estos cuadros inmensos. No solo pensemos en nosotros; pensemos a que aquí al lado, a tiro de piedra, las gentes mueren por no sé sabe muy bien el qué.

Son unas reflexiones desde la sinceridad y humildad de un profundo desconocimiento.
Un pesimista se rinde, un optimista va a por todas.