Nuestro mayor saboteador no es un enemigo externo. Somos nosotros mismos en nuestros peores días, cuando decidimos creernos la versión más pequeña de nuestra historia. Aprendamos a reconocer cuando somos nuestro peor obstáculo antes de culpar a los de fuera.
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Ramiro Calle: así se transforma la ansiedad en fuerza
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