Estos días están siendo algo especiales. Piensas, reflexionas, meditas, oras. Y lo que tienes más claro es que ya no te toca agradar al mundo, te toca agradar a Dios.
Llegar, siempre llegar. Despertar, siempre despertar. Qué importante, qué gratitud a Él. Solo cuando pasamos por ciertos momentos adversos, valoramos la importancia de estar bien. Gracias Padre, por permitirme estar.