La verdad de uno no tiene por qué ser la verdad del otro.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Por supuesto, acertado, también podría decirse que si la gran mayoría elige un camino no significa que la única persona que escoja otro sea la equivocada.
ResponderEliminarLa verdad buena la de Machado.