Realmente opino que es mejor refugiarse en versos que lanzarse a esa deriva mental que esconde la cobardía. De cobardes es fácil llenar el mundo, de poesía, desgraciadamente, cuesta mucho más. Yo lanzó versos mientras otros tiran piedras.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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