martes, 14 de abril de 2015

14.04.2015... Compañerismo.

Estos días, no sé muy bien por qué, o sí, me ha dado por pensar y reflexionar, posiblemente con cierta nostalgia, sobre el significado de ese término que antes se utilizaba bastante más que ahora: compañerismo.

Antes, andaras por dónde andaras, estuvieras dónde estuvieras, valorabas el ser compañero y tener compañeros: en el cole, en el equipo de fútbol, en la universidad, en la mili, en el trabajo, en la empresa, en una determinada asociación, en el partido...



Y es que para definir compañerismo se pueden utilizar diferentes palabras, pero vienen a decir lo mismo. Compañerismo es vínculo, es un tipo de relación que se establece entre compañeros y que tiene como características principales las actitudes de bondad, respeto y confianza entre los miembros que son parte de ella. 

El compañerismo es especialmente característico de cierto tipo de vínculos como los que he comentado, por ejemplo las relaciones fraternales, las relaciones de camaradas laborales, los compañeros escolares, etc.

Compañeros son las personas que se acompañan para algún fin, formando algún tipo de comunidad, cuerpo o equipo. Equipo.

En una empresa, una organización o un conjunto deportivo, el compañerismo es la base para un trabajo de equipo exitoso. La cohesión entre los integrantes ayuda a que se exploten las capacidades individuales y a que el resultado de la acción del grupo sea mejor. Los equipos cuyos miembros comparten valores, normas de conducta y metas son aquellos que tienen más probabilidades de triunfar. 

Leyendo todo esto, todas estas palabras y definiciones, me doy cuenta de lo poco compañeros que somos ahora unos y otros. Me doy cuenta y me entristece, porque por eso nos es más difícil llegar a conseguir nuestras metas y/o objetivos.

Echa uno de menos, cada vez más, el valor y la sensación de ese compañerismo que existía antes en todos lados, pero sobre todo en las organizaciones políticas. Ahora, parece, que prima más el navajeo y olvidamos que, al final, el objetivo común es lo que debería primar por encima de todo.


El significado de esta palabra, compañerismo, va mucho más allá o engloba muchos otros términos: lealtad, confianza, apoyo... No tiene por qué implicar amistad, ni tampoco servidumbre, servicio o humillación. No. Compañerismo es participar en un proyecto común,  ayudar y poner de tu parte para conseguir unos objetivos comunes, generar sinergias positivas y evitar todo aquello que pueda entorpecer el devenir de un buen resultado.

Compañerismo significa criticar para construir y no para dañar; compañerismo no es juzgar al de al lado creyéndonos más listos o superiores, es ayudar al de al lado para que juntos sumemos esfuerzos y no restemos.


Uno que anda siempre descarriado y ajeno a luchas políticas conspiratorias, que las ha vivido con esa camaradería y romanticismo elegante que existía antes,  contempla atónito las navajas y la macarrería política que existe ahora. Siento verdadera añoranza de ese compañerismo político que se vivía en los partidos tiempos atrás. 

Compañerismo es una sensación medianamente agradable y agradecida, cómoda.  Ahora se tiene la sensación de que te están dando navajazos los que tienes alrededor, en cuanto te despistes.

Se ha perdido el sentido de lo común y parece que sólo buscamos el sentido de lo individual tratando de que, si es otro el que lleva la iniciativa, no obtenga nunca el reconocimiento del éxito y el fracaso sea mayor. 

¿No ganaríamos más todos, como proyecto común, siendo más compañeros? Ese tira y afloja incansable de algunos. Ese intento contínuo de fastidiar al de al lado. ¿No sería todo más fácil desde la sensibilidad humanística?

En fin, descansemos y soñemos poéticamente una noche más. Mañana será otro día.

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