martes, 13 de enero de 2015

13.01.2015... Llorando por las esquinas!!!

Venía en el tren, hacia casa, y echando un vistazo a las caras de las personas que me rodeaban, pensaba que es fácil comprobar los que irradian felicidad o los que por el gesto que llevan, por su mirada, viajan ensimismados envueltos en sus problemas o tristezas. 

Curiosamente, si analizamos un poco más, si nos fijamos en las vestimentas de unos y de otros, incluso en su raza, podría llegar a la conclusión de que aquellos que presumiblemente menos tienen, aquellos que de seguro les ha costado 'un riñón' ganar el jornal del día, en caso de que lo hayan ganado, son los que, aparentemente, más felices se sienten.


Y es que muchos, en nuestro día a día, no dejan de 'llorar por las esquinas'.

¿Quién no ha llorado en 'una esquina' alguna vez en su  vida? Desde luego que quién no lo haya hecho no ha podido percibir esa experiencia vital que es sentirse defraudado con algo, alguien o, simplemente, consigo mismo. Pero es esa experiencia la que nos levanta y nos lleva a decir "¡nunca más!"
Por eso pienso que todos hemos llorado alguna vez en 'una esquina'. Yo mismo lo he hecho. Esa esquina que nos envuelve en desánimo, en tristeza, en un sentimiento de humillación, cuando ese algo que queremos o deseamos se cae o no llega.

Y es que a veces creemos o pensamos que todo a nuestro alrededor debe ser siempre como nosotros queremos queremos que sea. No es así. Unas veces puede ser, otras no puede ser. Ni siquiera es bueno que sea así siempre. Perderíamos la esencia del cambio, de intentar cambiar las cosas.

Por eso no es malo,  cuanto antes ocurra mejor, que nos toque llorar en una esquina. Pero un rato, tampoco mucho, pero el suficiente como para darnos cuenta que no siempre ocurre lo que se quiere, que no es el resto el que tiene que bailar con nuestra música o que no hay que apegarse a las cosas... Pasado ese momento, a otra cosa: sonreír y volver al camino.

Hay otros, los menos pero los hay, que se dedican toda su vida a gemir y llorar en cada rincón, en cada esquina. Son esos disconformes con todo. Son esos que se creen por encima de todo o todos y que o son directores de la orquesta o se niegan a sí mismos. Son esos a los que el tiempo les genera una visión distorsionada de la realidad, al punto de creer que el mundo entero está en contra de ellos.  Negativizan sus vidas, negativizan las vidas de los que les rodean y desenfocan todo en su vida, hasta lo más claro.

Y es que es cierto que en determinados momentos somos nosotros mismos los que oscurecemos la claridad con nuestro desenfoque de las cosas. 



Enfoquemos bien y todo lo veremos de otra manera. No es tan difícil.

Y las esquinas... a bordearlas y, si no se puede, se alisan y redondean para que sea más fácil pasarlas..

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