martes, 23 de septiembre de 2014

23.09.2014 Dimite el Ministro Gallardón: de 'progre' a 'conservador'...

Llego cansado de patear asfalto por las calles, primero en Madrid y luego, casi hace un momento, en Getafe. Cansado pero contento, independientemente de esos acontecimientos políticos a los que dedicaré una breve reflexión. Recorrí el centro de Madrid de punta a punta, en visitas que tienen que ver con esos inicios, siempre ilusionantes, de nuevos proyectos; y he terminado con cerca de una hora de running, pensativos y meditativos, por las calles de este pueblo mío que es Getafe. Y sí, con una sonrisa de oreja a oreja porque aunque comenzamos la semana con el cielo grisáceo y tormentoso, decidimos atravesar buscando ese sol que nos ilumine o convierta nuestros momentos en poesía. 

No sé si ha sorprendido a muchos; otros lo intuíamos. Unos lo deseaban y frotan las manos, mientras otros buscan razones que sólo, posiblemente, dos personas conocen: el protagonista y el Presidente del Gobierno. Alberto Ruiz Gallardón dimite como Ministro de Justicia y anuncia que deja su escaño y el Comité Ejecutivo del partido.

Una decisión que no sorprende mucho, ante la retirada del anteproyecto de Ley Orgánica de Protección del Concebido y los Derechos de la Embarazada redactado por elMinisterio de Justicia, por no haber encontrado el consenso suficiente para sacarlo adelante.

Yo, realmente, siempre he creído que cuando se está en política, cuando se forma parte de un gobierno, sobre todo en momentos y situaciones complicadas como las que le ha tocado vivir y vive este, cada uno de los miembros del equipo asume una responsabilidad global por encima de los intereses o protagonismos personales.

Tal vez, en una situación como la que vive este país, con problemas realmente graves e importantes para muchos españoles, el debate sobre la reforma de la ley del aborto jamás tenía que haberse planteado. Por que ¿para qué? De qué ha valido más que para quemar a un Ministro y generar un malestar entre los favorables o los detractores.

He conocido, tratado, discutido, hecho de telonero y trabajado con Alberto Ruiz Gallardón. Le conocí siendo yo un crío, un pequeño concejal de un gran pueblo, Getafe. Era yo un politiquillo (tampoco he sido mucho más nunca) de esos que creían que las batallas se ganaban con una sola espada. Más tarde me di cuenta de que no. No compartí nunca con él ciertos planteamientos, o comportamientos, que tenía para con el partido. Como siempre, en todo,  no he sido de los que lo decían por detrás, se lo comenté públicamente cuando tuve oportunidad. Pero que uno no piense como otro no quiere decir que no deba poner en valor las cualidades que se tienen. 

Alberto Ruiz Gallardón ha sido, y es, un político como la copa de un pino: inconformista, valiente, inteligente e innovador. Unas cualidades inmejorables. Un orador extraordinario capaz de construir un discurso creíble en cualquier foro y momento.
Creo se equivocó al pensar que la organización política que te aupa debe de estar ajena a tu acción de gobierno. Al final nuestros carteles los pegaban, en esas paredes, los mismos miliantes del partido.


En fin, desde mi opinión es una triste pérdida para este gobierno y una pérdida importante para el Partido Popular. Gallardón ha sido un gran ministro en un ministerio nada fácil, en un momento para la política complicado y muy difícil para los españoles.

Es curioso, pero es de los pocos políticos que conozco en mi partido que ha pasado de ser nominado como el más 'progre' al más 'conservador'. Criticado por 'progre' y alabado por 'conservador', por unos y por otros. Hoy muchos de los que le aplauden por haber defendido un postulado conservador, son de esos 'liberales' que le criticaban por tener un perfil, anteriormente, más 'progre'. Pero, así es la política amigos.


1 comentario:

  1. Ni una lágrima.

    Con tanto cambio de postura ha llegado un día en que ha tenido que mirar para atrás y se ha descubierto muy sólo.

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