Es realmente asombroso cómo uno llega a conocer sus estados. Me asombra comprobar la capacidad que tenemos para saber reconocer cómo una semana va a resultar extrañamente diferente, aún sabiendo de antemano que por la actividad no debería resultar así. Pero es verdad que cuando a uno se le comienzan a agolpar ideas o pensamientos en la cabeza que no deberían estar ahí, nos cuesta demasiado expulsarlas. Sólo un examen meditado y reflexivo de los ' por qué' puede conseguir expulsarlos. Si a todo esto unimos que, a diferencia de todos los domingos, no he tenido mi sesión running larga, por esos caminos místicos, que equilibra, despeja dudas y nos vuele a la realidad, mi deseo de comenzar otra semana y ver cómo va cogiendo forma, venciendo la anterior, aumenta considerablemente en un momento como el de ahora. Entra una semana en la que viajaré, con lo que mi tiempo andará algo más desorganizado de lo normal. Vuelvo a embarcarme en varios proyectos a la vez, proyectos que ...