No perdamos ni el tiempo ni nuestra energía alimentando pensamientos pesimistas, que nos desgastan y nos quitan la alegría. No dejemos que el desánimo se imponga a nuestra actitud positiva, o que la desesperanza prevalezca sobre esas ilusiones. No dejemos que pase un sólo día sin vivir lo mejor de la vida.

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51.2.13

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