Soy de los que confío siempre en resolver todo lo que me viene. Y a veces no es posible. Últimamente, deben ser los años, quedo quieto, en calma, y me digo eso de que sea lo que Dios quiera. Y finalmente… lo quiere.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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