Pensaba al despertar que nos es lo mismo la edad que los años que tenemos. Los años que tenemos son los que nos quedan; los que hemos vivido ya no los tenemos. Así que, ojalá Dios nos permita tener todavía muchos. Y vivámoslos.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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