Hay momentos, como cuando te quedas perdido en medio del desierto con media cantimplora y tres tíos alrededor pensando en sobrevivir al igual que tú, que son de supervivencia. Y eso es lo que tienes que pensar cuando te viene uno de esos impulsos en los que abofetearías a alguien.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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