La ruindad del alma humana, el egocentrismo de algunos y la mediocridad de otros, provoca que a veces lo que debe ser un proyecto común se convierta en intereses personales que llevan a la desilusión y consiguiente desinterés del equipo. Falta de liderazgo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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