La educación, el respeto a los demás, no está en tener más poder o dinero, ni siquiera en haber sido educado en las mejores universidades; la educación, el buen trato a los demás, está en ser persona. Nadie es más que nadie por el hecho de tener o poseer.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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