No olvidar a los que no están, es no olvidar de dónde venimos y saber a dónde vamos. La tierra alimenta nuestras almas y el alma está en todos esos caminos que nos enraízan a ella.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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