¿Verdad que nos solemos quedar en la superficie de las cosas? No comprendemos que en la hoja de esa parra o en la curva de un camino late el infinito, lleno de versos. Aprender a contemplar y sentir lo que nos rodea. Nada más.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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