La naturaleza es más inteligente que nosotros. Le damos la espalda, corremos sin detenernos a escuchar e ignoramos los avisos. Y no avisa tres veces. Detente, para y escucha.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario