18.06.2020... Día 97: Personas.

Al igual que de incertidumbres, los días se van llenando de cansancio.

Sol, luz, calor.

Vamos llegando, poco a poco, a esta nueva normalidad que no dejará de ser anormal que, entre otras cosas, es el estado habitual de muchos de nosotros: anormalidad.


Percibo, en la mayoría de las personas con las que hablo, que muchos han intentado sacar el mejor partido de esta época de confinamiento y estado de alarma, adaptándose a las circunstancias; otros, en cambio, se han refugiado en la queja y en el maldecir a la mala suerte.

Esto que ha ocurrido, y ocurrirá siempre, ha vuelto a poner en pie a estos dos tipos de personas que habitamos el mundo. Personas que ante las mismas circunstancias y situaciones, se comportan de dos modos totalmente diferentes: las que tratan de sacar lo mejor de cualquier circunstancia y las que prefieren la queja y la amargura, la comodidad de lo que hay, a moverse.

Por eso, hay personas que llegan, y otras que no. 

Personas, que no dejan de pensar en lo malo que puede pasar y otras, que simplemente viven y aprovechan el momento.

Personas, que se adaptan a los cambios y otras, que quedan paralizadas.

Las personas somos así. Nadie es igual que otro. Todos somos diferentes.

Unos sufrimos por nada y otros, simplemente, ni se inmutan.

Ni mejor ni peor.

Personas.

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