Cada uno de nosotros tenemos un poder extraordinario, aunque no lo sepamos o reconozcamos, y es que podemos elegir lo que queremos y a donde queremos ir. Solo tenemos que decidir caminar hacia ello. Un instante siempre merece la pena solo tienes que querer.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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