¿Alguien puede saber dónde lleva un camino? Los caminos se caminan, se pisan, se sienten, se viven, sin pensar dónde o cómo de su final. En los caminos se tropieza, se cae, se levanta, se vuelve a tropezar, se aprende, se siente... pero no se deja de caminar. Tal vez por eso, cuando me paro en el camino y contemplo esas nubes infinitas, esos riscos o esos campos... simplemente digo: adelante, sigue caminando.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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