20.05.2018... Más allá de los 50...

Acaba uno de pasar el umbral del medio siglo de vida. Tal vez algo perplejo, con algunos miedos difíciles de evitar, algunas arrugas convertidas en surcos y, por qué no decirlo, alguna cicatriz provocada por más de una caída en el camino.

Así, según parece, uno tiene ya 50 años de vida, 10 lustros, 5 décadas o, lo que es lo mismo, medio siglo. Me acompaña un sentimiento de gratitud. Gratitud por haber tenido el privilegio de vivir este medio siglo lleno de errores y fracasos, pero también con algún acierto. Vivir es eso. Y mientras haya vida seguiremos errando o acertando. Por ello me enfrento a esta edad, entre mística y filosófica, pensando fundamentalmente en el presente y tratando de no mirar mucho al pasado, ni siquiera sé lo que me deparará ese futuro.



Quiero caminar con calma, aunque sé que en estos años todo comienza a darse prisa aun a sabiendas que las prisas no son buenas.

Llegar no ha sido nada fácil, qué hay de fácil en el caminar, pero ahora hay que seguir y de lo que se trata es que lo que quede al final del camino será por lo que se nos recordará.

Más allá de los 50 no cabe lugar para las equivocaciones. 
Más allá de los 50 se aprecia mucho más la vida.
Más allá de los 50 me conozco mejor y soy capaz de reírme más de mi mismo.
Más allá de los 50 eres capaz de perdonarte a ti mismo y a los demás.
Más allá de los 50 te importa menos lo que los demás piensen de ti.
Más allá de los 50 confías más en ti.
Más allá de los 50 sabes lo que verdaderamente te importa.
Más allá de los 50 buscas paz y silencios.
Más allá de los 50 comienzas a valorar más las cosas.
Más allá de los 50 esas personas a las que quieres, que te rodean, necesitan más de tu verdad y no tanto de tus éxitos o fracasos.

Sólo hay algo que no es posible recuperar ni regenerar, es el tiempo. Todo lo demás siempre se recupera, aunque a veces pudiera parecer imposible y algo muy importante de recuperar y que trasciende a los demás es la ilusión.

Para percibir el Ahora, para encontrar el verdadero presente en todo lo que nos rodea, incluso en las personas, es necesario deshacer el pasado. Para ello necesitamos Paz y sé que lo que más necesito en estos momentos, llegados a estas alturas de mi vida, es esa paz interior como única manera de poder trasladar así, también, al resto esa misma paz.
"Cuando hayas aprendido a ver a todo el mundo sin hacer referencia alguna al pasado, ya sea el suyo o el tuyo según tu lo hayas percibido, podrás aprender de lo que ves ahora. Pues el pasado no puede arrojar sombras que obscurezcan el presente, a menos que tengas miedo de la luz. (...)Renacer es abandonar el pasado y contemplar el presente sin condenación." UCDM 
Vivimos nuestro día a día en diferentes disyuntivas, provocándonos un tremendo combate emocional y espiritual; es necesario generar un equilibrio entre la mente, el cuerpo y el alma.
Todo principio tiene un final y un final, sin duda, siempre ha tenido un principio. 
No sabemos los años que nos quedan, ese es el futuro; sí conocemos que estamos aquí y ahora. es un buen momento para arrojar por la ventana esos malos hábitos que nos han generado fracasos y buscar aquellos que nos permitan seguir disfrutando más tiempo del ahora y de esos momentos que para nosotros son importantes.

Y no hace falta echar la vista atrás, no es preciso culparse de lo que podía haber sido; siempre existe otra oportunidad en el ahora, en el presente. 

Siempre existe un momento, un instante en el que decir ahora sí, ahora sí tomo conciencia y busco aquello que realmente cambie y provoque la paz espiritual y mental que realmente necesitamos para descubrirnos que eran nuestras percepciones las que nos equivocaban.

Prefieres cambiar o que te cambien. Yo prefiero cambiar aquello que deslumbra mi caminar y obscurece las huellas que voy dejando.

Si cambiamos la forma de mirar las cosas, las cosas que miramos cambian.

Vamos a seguir caminando.

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