miércoles, 7 de diciembre de 2016

07.12.2016... Hablemos de Chema Rodrigo

Cuando uno llega a su cuaderno, lo abre y comienza a escribir sobre su día a día, sobre ese caminar del que van quedando los posos imborrables, los versos alcanzables y las piedras que vas apartando del camino, en ocasiones se ve deslumbrado por la extrema pureza de sus páginas en blanco. Es en ese momento en el que decides que sólo el peso de los años, los kilómetros recorridos, las caídas y las heridas, son suficiente experiencia como para encontrarte con lo que verdaderamente te produce placer: la poesía, la fotografía, la filosofía, la pintura... el arte en general.

Ese placer que te provoca sentir la emoción en unos versos del poeta poco conocido, encontrar la imagen que tú mismo hubieras fotografiado, releer esos textos sabios, escritos miles de años atrás, que te hacen reflexionar tanto o más como esos otros que nos escriben ahora; sorprenderte con el encuentro frente un cuadro de uno de esos artistas, para ti hasta ese instante desconocido, que te provoca, al contemplar su obra, tal emoción que quisieras 'robarlo' para que te acompañe el resto de tu vida.

Por eso hoy, en este miércoles, no pienso escribir de lo absurdo que nos rodea en nuestro día a día. Hoy quiero escribir de esos versos de arte que afloran por ahí, esa poesía  es lo que llega a producir, también, un artista, un creador, un pintor como José María Rodrigo, Chema Rodrigo.

Chema Rodrigo, al que conocí hace poco tiempo, es un poeta, un creador, un artista capaz de reflejar en un cuadro la realidad de lo que ve.

Chema Rodrigo es un pintor atípico, rebelde. Un pintor que descubre su don, o capacidades intuitivas, en el mundo de la pintura de forma tardía. Es como ese escritor que no deja de emborronar cuadernos con palabras y ya en la madurez de su vida, es cuando, sin pretenderlo, descubre que a ese maestro que es sin saber, y comienza a vomitar sobre el lienzo todo su arte.

Chema Rodrigo es un pintor, diría, hiperrealista; un pintor que es capaz de provocar en un lienzo, con sus pinceles, la sensación de que aquello que ves confunde el pixel con la pintura. Es capaz de provocarte la necesidad de tocar con tu mano la poesía de un cuerpo desnudo, la ternura de la vejez o el bullicio urbano.


Chema comenzó retratando personas y siendo capaz de fotografiar en pintura a sus modelos, de tal manera que nos cuesta distinguir, como ya he comentado, si lo que estamos contemplando se trata de una fotografía o una pintura.

Decidió presentarse al 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores, que preside mi buen amigo, también, José Gabriel Astudillo López, y quedó Finalista con una obra en la que la mirada de la Reina de España, Doña Sofía, cobra un protagonismo especial.


Conocí a Chema Rodigo en su taller. Pude sentir el proceso de su obra y descubrir la esencia de un artista como es él, pero también, indiscutiblemente, la excelencia de la persona.

El hiperrealismo, como todos conocemos, es la tendencia realista más absoluta de la historia. Es una representación fiel de lo que se ve. 

Surgió en Estados Unidos a finales de los años 1960 y propone reproducir la realidad con más fidelidad y objetividad que la fotografía. A veces se confunde con el fotorrealismo que es menos radical.

Los artistas hiperrealistas consiguen con la pintura al óleo o la escultura, el mismo detallismo y encuadre que ofrece la fotografía. 


En América del Norte, por ejemplo, donde el pop art había calado profundamente, el hiperrealismo trabajaba reproduciendo en pintura objetos de consumo o imágenes publicitarias. 

En Europa, en cambio, el hiperrealismo no suele tener connotaciones del pop art y se impregna de un lirismo casi surrealista. Como ejemplo pondría la obra de Antonio López como exponente más genial de esta versión del hiperrealismo, pero hay muchos más.

Las técnicas más habituales con las que trabajan los pintores hiperrealistas son el óleo y la pintura acrílica, aunque no son las únicas, pues también se emplean acuarelas, aerografía, rotuladores…

Chema Rodrigo es un hiperrealista en alza, emergente, que sin duda, nos hará disfrutar de su obra en los próximos meses.


Actualmente Chema Rodrígo da clases de pintura en el municipio de Valdemoro, dónde reside y, además de la producción de su obra, realiza retratos de encargo.



En breve tendremos noticias de sus exposiciones en las que podremos comprobar la esencia y evolución de su obra.



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