miércoles, 19 de octubre de 2016

19.10.2016... Escritura en vena...

Escribía esta mañana que resulta que estos días salgo a la calle de noche, con una sensación oscura pero, tardando más o menos, siempre vuelve La Luz. La Luz es lo único que no se pierde nunca. La luz nos llena de energía y nos enciende.

La luz siempre está. En el momento que perdemos la luz habremos muerto.

Ha sido un día de lluvia, de esos de los que no gusto.

No me gustan los días de paraguas y me cuesta hasta escribir, aunque es escribir lo que me mantiene alerta y en constante movimiento.

La necesidad de desahogo, la necesidad de buscar esas palabras que den forma a tus pensamientos. No he tratado nunca, ni pretendo, ser un Francisco Umbral ni un García Márquez. Ni mucho menos. Sólo pretendo dejar escrito lo que pienso hoy para que mañana, ese alguien, tenga en su recuerdo el que fue: hijo, padre, hermano, abuelo.


Qué mejor que la escritura para guardar en el cajón todos nuestros momentos, nuestros pesares, nuestras miserias, nuestros miedos y pensamientos del ahora que, vaya usted a saber, los que serán mañana.

Escribir es una manera de sacar de dentro lo que te molesta; de emocionarte o desahogarte sin piedad.

Dejar un mensaje en tus escritos; dejar una señal, un paso.

Tener la necesidad de expresar y escribir se convierte en una especie de adicción.

Estos días he querido dejar descansar mis letras. Si hubiera escrito lo que sentía, sin ninguna duda que me hubiese equivocada y, posiblemente, arrepentido a la larga. No todo se puede escribir o no todo se debe escribir en ciertos momentos. No es bueno dejarte llevar por la ira, por la rabia, por el enfado.

En mi mente pulula un texto que titularé 'Los Tontos del Culo'. En los últimos días me he dado cuenta de la gran cantidad de clases o tipos de 'tontos del culo' que existen. Merece echar unas líneas sobre ellos o, tal vez, sobre nosotros. Yo creo ser uno de esos tipos de 'tontos del culo'. Los hay buenos y los hay malos. Está el tonto del culo hábil y el tonto del culo que roza la subnormalidad.

La vida se va haciendo a base de palabras y la palabra escrita es uno de las mejores armas que existen. Siempre se tiene, siempre está afilada.

Acompaño estás breves reflexiones de hoy con una foto que me ha enviado un amigo de Minaya, LuisMi. Me ha parecido fantástica, hermosa; poética y evocativa. Se escribe desde el corazón. Se escribe como necesidad vital. Se escribe porque sí.

A veces uno no sabe ni lo que escribe ni por qué lo escribe. Pero sigue escribiendo.

Por cierto que la casualidad ha hecho que hoy, en Guadalajara, haya comido en un Restaurante fantástico, con un servicio atento e ideal y unos platos de una calidad excepcional: 'Los Faroles de Minaya'. Cómo echo de menos unos momentos por mis campos.


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