domingo, 3 de abril de 2016

03.04.2016... Códigos Éticos.

Nos hemos metido en abril como sin haber sentido marzo. Y así, ahora que me ponía a echar unas líneas por aquí, me he dado cuenta que caminamos adentrados en la primavera, hacia el verano, sin ni siquiera habernos enterado del invierno.

Esta mañana, el clima nos permitió disfrutar de nuestros tradicionales 16 kilómetros de encuentro con el Cerro de los Ángeles. Algo más forzado que en otras ocasiones, fundamentalmente debido a no dedicar muchos momentos, últimamente, al running; pero igual de feliz y contento que siempre. Si se quiere, se puede. Los días comienzan a alargarse, lo peor del clima debería haber pasado ya, y toca ya dedicar más tiempo al trotar que al caminar.

Repaso esta semana que abandono, me doy cuenta que el tiempo se me va en mil cuestiones, pero no llego a rematar ninguna. En marcha varios proyectos que no terminan de conjugarse o acoplarse para ser lanzados o dar los primeros pasos. Te das cuenta que los días y las horas son los que son y no dan más de sí. 

El jueves viajé a Valladolid para inaugurar, junto a la diputación provincial, una jornada sobre los nuevos retos de las administraciones locales públicas. Valladolid es una ciudad encantadora y acogedora. El clima acompañó y pude disfrutar, en la noche del jueves, de un recorrido gastronómico por los bares del centro y en la mañana del viernes, poder dar un paseo a orillas del Pisuerga mientras reflexionaba sobre alguno de los temas que trataríamos.

La verdad es que la Jornada fue bastante interesante y entretenida. Las ponencias de prestigiosos Catedráticos como Rafael Jiménez Asensio, Luciano Parejo o Eduardo Gamero, nos llevaron desde la Transparencia, Ética y Buen Gobierno al Nuevo Régimen de la Administración Electrónica pasando por la incidencia de las nuevas Leyes aprobadas en esta legislatura en la administración local.



Me resultó especialmente interesante la intervención de Rafael Jiménez Asensio hablando de Ética Pública.

Rafael Jiménez Asensio es, entre otras, Cosultor Institucional y Catedrático en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Tiempo atrás fue Director de la Fundación Democracia y Gobierno Local, de la que ahora tengo el honor de ser su Gerente. 

Recomiendo la lectura de su blog La Mirada Institucional, en el que se define como un hombre ocupado y preocupado por la mejora continua de las instituciones públicas.

La verdad es que a todos, en el ámbito político y público, se nos llena la boca de hablar de Ejemplaridad, Integridad y Transparencia. Parece que hemos puesto de moda algo que debería ser innato.

Se está generando una especie de carrera a ver que organización política, o administración pública, aprueba primero Códigos de Conducta. Casi todos los días leemos en la prensa iniciativas de este tipo. El último, por cierto, fue aprobado la semana pasada por el Partido Popular de Madrid con el título de Código Ético del Partido Popular de Madrid.
La verdadera prueba de la excelencia personal radica en la atención que prestamos a los pequeños detalles de la conducta, la cual con tanta frecuencia descuidamos” (Epícteto)
Sobre todo en los últimos años, las administraciones y, sobre todo, las organizaciones políticas, tratan de demostrar que toman medidas al respecto de la prevención de malos comportamientos éticos. No tengo muy claro si esto de llenar la sociedad de códigos que, en la mayoría de los casos, obedecen a cosmética, nos lleva a algún sitio o si, verdaderamente, tiene un carácter preventivo de posibles malas conductas o acciones. Desde mi punto de vista la ética es lo único que no es cosmética.

Alguien que por su acción u misión genere dudas, no puede estar representando ni a un partido político, en cualquier puesto, ni mucho menos a un gobierno.

Resulta curioso ver, en la presentación de estos nuevos Códigos de Conducta Ética, que suelen sustituir a otros Códigos de Conducta Ética aprobados anteriormente por los mismos que aprueban el nuevo, a personas que, en un momento dado, por su histórica dedicación o responsabilidad, su simple ejemplaridad debería ser suficiente para generar confianza. Que sean los mismos los que aprueban nuevos códigos cada año, me hace poner en duda la capacidad, tenacidad, o efectividad del papel escrito. 

El problema de la ética pública es salvaguardar la ética institucional. Las personas están de paso tanto en los partidos políticos, en las organizaciones del tipo que sea como en las instituciones.

Desde mi punto de vista, antes de ser, antes de estar, uno debe de haber interiorizado en sí mismo el código de conducta ética, como acto preventivo. Los Códigos Éticos no sirven de nada si lo único que se pretende es aprobarlos para únicamente publicarlos o generar imagen.
“Es preciso estar recto, no que te pongan recto” (Marco Aurelio, Meditaciones, Alianza Editorial, p.42)
Y dicho esto, señores, me voy a sumergir en la literatura y la filosofía. No hace falta llenar los archivos de códigos de conducta, todo esta en los libros, todo nos lo dejaron escrito los sabios. Todo está en cada uno. Ético no hay que parecer, hay que ser.

En breve volveré sobre este tema que me resulta muy interesante.

Feliz noche.



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