martes, 9 de febrero de 2016

Es la humedad que absorbe...

Es la humedad que absorbe
el aroma musgoso
que envuelto en  carraspeo
incita a respirar
cadente e imaginario
de pajizas miradas.
Atardece, un manto rojizo
que aboca el olivar,
un fluido bituminoso, denso
matiz que apresura la noche.
Un vapor indolente que imagina
espigas, raíces y riscos,
una vida que recuerda la tierra.
Los sudores al alba
se derraman en sales,
en la amarga mirada
penitente, alejada,
del alto campanario.
Sea dulce motivo
la sed de campo.

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