miércoles, 29 de julio de 2015

'Enfermedades del liderazgo según el Papa Francisco' por Gary Hammel


Hace un año, justo antes de Navidad, el Papa se dirigió a la Curia Romana –los cardenales y demás oficiales que están a cargo del gobierno de la Iglesia Católica– para darles un mensaje fuerte sobre el liderazgo.

En su discurso, el sumo pontífice dijo que las personas en puestos de gran responsabilidad son responsables a “enfermedades” como la arrogancia, la miopía y la intolerancia, y que cuando estos padecimientos no se atienden, pueden debilitar a toda una organización.

Gary Hammel de Harvard Business Review hizo una traducción de este discurso del Papa a un lenguaje emprendedor para comprender las debilidades a las que se exponen los líderes modernos.



1. Creer que somos inmortales:
Muchos líderes modernos llegan a creer que son infalibles e indispensables por lo que dejan de hacerse los “chequeos” necesarios para saber cómo va su salud. Algunos líderes sucumben a la patología del narcisismo y al complejo de superioridad, lo que hace que se sientan con más derechos que el resto de las personas de su organización. El antídoto para esta plaga es la humildad, el liderazgo de servicio: saber decir “soy un servidor más, que solo cumple con su deber”.


2. Estar siempre ocupados:
Son los líderes curroadictos, que se sumergen en el trabajo y se olvidan de descansar, por lo que sufren de estrés. El tiempo de descanso no solo es imprescindible, es que debe ser tomado en serio.


3. La “petrificación emocional”:
Se encuentra en quienes tienen un “corazón de piedra” porque con el tiempo se han hundido en el papeleo. Son aquellos que pierden la sensibilidad humana al dedicarse solo a cumplir con metas difíciles. Es importante llorar con quienes lloran y reír con quienes ríen.


4. El exceso de planificación:
Aqueja a los líderes que creen que para que las cosas funcionen deben estar perfectamente planificadas. Según el Papa Francisco, las cosas deben planearse bien sin caer en el riesgo de perder la espontaneidad.


5. La coordinación pobre:
Se da cuando los miembros de una comunidad empiezan a creer que no necesitan de los demás. Cuando el pie dice al brazo: “Yo no te necesito ", o la mano dice a la cabeza: "Yo estoy a cargo”, se crean incomodidad y estrechez de miras.


6. El “Alzheimer” del liderazgo:
Consiste en olvidar a las personas que nos han ayudado, enseñado y aportado en nuestros propios caminos, al quedar atrapados en las obsesiones del presente.


7. La rivalidad y la vanagloria:
Se presenta cuando las apariencias, los títulos y los beneficios son el objetivo primordial de nuestro trabajo como dirigentes. Es “no hacer cosas desinteresadas” y dejar de pensar en el bienestar de los demás.


8. La “esquizofrenia emocional”:
Es la condición que aqueja a las personas que se encierran en los trámites burocráticos y pierden contacto con la realidad de las personas a las que está dirigiendo.


9. El chisme:
Este padecimiento surge primero con pequeños comentarios sobre un colega que después pueden degenerar en maledicencia. Es una enfermedad de las personas débiles que carecen de la valentía para hablar a la cara y prefieren hacerlo a las espaldas de las personas.


10. Idealizar a los superiores:
Es la enfermedad de quienes buscan agradar a sus jefes directos solo para ganar favores. Son las personas que honran al oportunismo en lugar de luchar por el bien de una organización. Solo piensan en lo que pueden obtener y no en lo que tienen que dar, pues son tóxicamente egoístas.


11. La indiferencia:
Se presenta cuando los jefes solo piensan en ellos mismos y pierden la sinceridad. Se da cuando las personas no ponen sus conocimientos al servicio de otros, cuando los celos y el egoísmo eliminan la posibilidad de ayudar a todos compañeros.


12. “La cara seria”:
Se trata del mal que aqueja a aquellos líderes que creen que siempre deben tener una cara severa para ser tomados en serio. El Papa Francisco indica que al contrario de lo que se pretende, mostrar un pesimismo estéril frecuentemente es una muestra de inseguridad. Un líder debe ser sereno, cortes, entusiasta y alegre para transmitir buena energía a los demás.


13. El acaparamiento:
Ocurre cuando el líder trata de llenar el vacío existencial con bienes materiales. Es un ejercicio inútil porque ningún objeto puede compensar lo que hace falta en el interior de la persona.


14. Los grupos de poder:
Se presenta cuando una organización tiene grupos dentro de sí misma que concentran el poder y no lo ponen al servicio de las personas. Suelen surgir como medios para dirigir una organización, pero terminan convirtiéndose en un cáncer que impide su crecimiento.


15. La extravagancia:
Por último, este mal surge cuando los dirigentes buscan acumular más y más poder y estar presentes en las conversaciones de todos – porque los hace sentir glamurosos e importantes - y están dispuestos a hacer lo que haga falta para obtenerlo.

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