viernes, 24 de octubre de 2014

‘Siete malas ideas’ que han sustentado el Capitalismo por Jeff Madrick



1. “La mano invisible”. La creencia, desde Adam Smith (1723-1790), de que la libre interacción de vendedores y compradores conduce inexorablemente al mejor precio. “Es una metáfora tan bonita como incorrecta”, apunta Madrick. A un servidor le gusta recordar que antes de “La riqueza de las naciones”, este economista escocés escribió su “Teoría de los sentimientos morales”. No cabe una sin el otro.

2. La ley de Say, en honor al economista francés Jean-Baptiste Say (1767-1832). La “ley de los mercados” dice que no puede haber demanda sin oferta. “La defensa de la austeridad actualmente estriba en esta ley”, dice Madrick. Resulta evidente que todo lo que se ahorra no acaba siendo invertido.

3. La falacia de Milton Friedman (y, con él, la Escuela de Chicago). De ella parten los intentos de privatizar las pensiones y reducir la protección social.

4. La baja inflación como objetivo único. Para Jeff Madrick, una de las simplificaciones que más daño provocan. Afortunadamente, la Reserva Federal ya se lo está cuestionando, opina el autor.

5. La tesis de los mercados financieros eficientes. Incluso Eugene Fama, premio Nobel de Economía 2013, la sigue defendiendo (como comenté en su día en este blog, el año pasado se premió a economistas que defendían esta tesis y la contraria, la de las burbujas especulativas).

6. La globalización del mercado, como extensión de “la mano invisible” a todo el planeta. Cada nación aplica políticas especificas, como es evidente.

7. Las “ciencias económicas” en sí mismas, con leyes a la manera newtoniana. Creo que sí, la Economía es una Ciencia (alberga principios aplicables), pero se parece más a la teoría del caos o a la mecánica cuántica que a la física clásica.


1 comentario:

  1. Es el eterno debate : A largo plazo todo se cumple y es cierto, pero Keynes dijo un día que "todos calvos" y muchos hasta el 73 y, ahora, desde el 2007 se le unieron. Otros seguimos en el largo plazo, más que nada por creer que aún nadie ha inventado un crecepelo, ni siquiera Keynes.

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