miércoles, 22 de octubre de 2014

22.10.2014... El odiador!


A la vista de acontecimientos varios, reflexionaba esta noche, al llegar a casa, sobre el odio.

El odio es ese sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia otras personas o cosas. 

El odio no destruye al odiado, destruye al que odia. 

Sinceramente, me han hecho algunas perrerías a lo largo de mi vida, pero nunca he odiado, ni sentido odio, hacia nadie. No sé lo que es sentir odio, odiar. 
Yo no  sé si alguien habrá sentido que le haya hecho yo alguna 'perrería', nunca habrá sido voluntariamente, o que alguna decisión, acción u omisión mía pueda haber provocado odio en personas. No lo sé ni lo entendería nunca.

Creo que el odio lo produce el complejo, la envidia, la soberbia y la falta de racionalidad.  
¿Por qué se odia? A veces los que odian, los odiadores, lo hacen simplemente porque el odiado no comparte su opinión. Otras porque siente que el otro es más feliz que él y cree no debe ser así. Otras, tal vez, porque siente algún tipo de amenaza por parte del odiado.

El odiador vive sumido en una obsesión continuada porque a su odiado le vaya mal en la vida. Tiene como único objetivo, de manera obsesionada, tratar de alterar constantemente la vida del odiado con el ánimo de buscar su mal.

Sinceramente pienso que la vida del odiador es una autodestrucción controlada de sí mismo.

No puedo saber realmente cómo se siente un odiador, debe ser terrible.

El odio no es racional y, realmente, rompe cualquier tipo o forma de dialogo. Por eso pierde la racionalidad. No es posible hablar con alguien que te odia. 

El maestro Aristóteles veía el odio como un deseo de la aniquilación de un objeto que es incurable por el tiempo. 

Por eso  Sigmund Freud lo definía como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidadLa psicología nos dice que el odio es un sentimiento "profundo y duradero, intensa expresión de animosidad, ira y hostilidad hacia una persona, grupo u objeto".

Me compadezco de los odiadores, en general, porque creo es algo incurable. 
De mis odiadores en particular, que alguno hay, también siento vivan sumidos en tal estado. Que no olviden lo que comentaba al principio: es el odiador el que termina destruido de una manera u otra.

2 comentarios:

  1. Intereresantísimo artículo, el odiador es un acomplejado, envidioso y mucho más inferior como persona pero daña mucho por donde va pasando.

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  2. Buen artículo. El odio es maldad en estado puro que se vuelve contra el odiador. No caduca y siempre pasa factura. El odio es tanto una enfermedad sin explicación como el resultado de otro odio. No me creo que no haya usted odiado. Un, digamos, común amigo y presumido de tener muchos diarios y agendas me enseñaba hace algunos años algo que evidencia que usted odió y mucho. Y que la “perrería” que usted hizo no fue involuntaria ni mucho menos. No soy nadie para dar un consejo pero, si es cierto lo que leí, yo intentaría calmar las aguas y asumir responsabilidades porque a todos nos acaba visitando el fantasma de las navidades pasadas. Porque el odio se vuelve contra el odiador y siempre llega en el peor de los momentos.

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