Situémonos en el límite de nuestra mente y que nuestra propia experiencia nos ha hecho desarrollar. Se podría entender que la Vida está en una dimensión a la cual hallándonos en este mundo no podemos ni tocar su puerta, porque no la tiene y porque muy posiblemente abarque todo lo que conocemos, más lo que no percibimos del Universo. Dimensión que está en todas partes, que no tiene principio ni tiene fin porque la propia Vida recibida del Hacedor es el propio principio y el propio fin de todas las cosas. Y de ahí por lo que no tenemos capacidad suficiente para verla, sentirla ni tocarla. Ahí concluyo y me pongo a pensar en asuntos más asequibles al entendimiento en el límite de mi mente. Lo que no puedo desarrollar o encontrar con mis razonamientos, no me alejan de Dios, sino todo lo contrario porque con Fe y humildad lo acepto, no intentaré morder nuevamente la manzana, ya tuve bastante con ser descendiente de quién lo hizo y aunque cómo él nacemos todos en tal aspecto semejantes, debemos situarnos en el lugar que por ahora nos corresponde. De mis Pensares.
Åvinu shêbashåmaím, yithqadesh Shimkhå, Tåvo Malkhuthkhå, ye'åsê Retsonkhå kevashamaím ken bå'årêts. Êth lêkhêm khuqenu ten lånu hayom. Uslakh lånu 'al khatå'eynu kefí shêsolkhím gam anakhnu lakhotím lånu. Vë'al tëvi'enu lidey nisåyon, ki 'im khaltsenu min hårå. Ki lëkhå HaMamlåkhåh, HaGvuråh vëHaTif'êrêth lë'olmey 'olåmím. Åmen. El Padre Nuestro es una de las Oraciones más bellas que existen. Eso pienso. Me he interesado últimamente en buscar por ahí la Oración en hebreo. No es fácil y estoy encontrando algunas diferencias entre unos y otros. Aunque por aquí dejo algunos ejemplos , me gustaría, si alguién tiene a bien, recibir sugerencias del auténtico Padre Nuestro en len gua hebrea. Es posible que sea alguno de éstos, pero tengo mis dudas. (la transliteración se lee de izquierda a derecha) Abienu shebashamayim yitkadesh shimcha, tabo malchutecha, yease retsoncha ba’aretz kebashamayim . Ten lanu et lechem yoman, uslach lanu al chataeinu, kefi ...
Soy de pueblo. Mis padres son de pueblo. Cada vez tengo más claro que los que habitualmente habitamos ciudades, somos más gilipollas. ¿Por qué? Porque mientras estamos rodeados de ruido y asfalto, queremos un pueblo. Y los que lo tenemos, solemos negarlo.
Cuántas veces piensas decir o no decir. Y a veces callas por prudencia, por no molestar. Pero en ocasiones ese callar es un triunfo para el resto. Eso de callar por no ofender, tiene trampas.
Situémonos en el límite de nuestra mente y que nuestra propia experiencia nos ha hecho desarrollar. Se podría entender que la Vida está en una dimensión a la cual hallándonos en este mundo no podemos ni tocar su puerta, porque no la tiene y porque muy posiblemente abarque todo lo que conocemos, más lo que no percibimos del Universo. Dimensión que está en todas partes, que no tiene principio ni tiene fin porque la propia Vida recibida del Hacedor es el propio principio y el propio fin de todas las cosas. Y de ahí por lo que no tenemos capacidad suficiente para verla, sentirla ni tocarla. Ahí concluyo y me pongo a pensar en asuntos más asequibles al entendimiento en el límite de mi mente. Lo que no puedo desarrollar o encontrar con mis razonamientos, no me alejan de Dios, sino todo lo contrario porque con Fe y humildad lo acepto, no intentaré morder nuevamente la manzana, ya tuve bastante con ser descendiente de quién lo hizo y aunque cómo él nacemos todos en tal aspecto semejantes, debemos situarnos en el lugar que por ahora nos corresponde.
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