Cada uno construimos nuestra vida como queremos. Somos arquitectos de nuestras vidas. Como un edificio, podrá gustar más o menos a unos o a otros pero es nuestro edificio, nuestra vida. Lo que debemos de tratar, como todo arquitecto responsable, es que el edificio perdure en pie el mayor tiempo posible...
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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