Pensaba hoy, mientras hacía mis kilómetros de runnig, que la política es como una carrera de fondo; un maratón dónde lo que importa es aguantar y llegar. El que corre demasiado deprisa al principio, puede que se quede sin fondo y no aguante.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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