Todas las opiniones son respetables, pero lo cierto es que a mi hay algunas que no me merecen ningún respeto. Respeto a la persona, siempre, pero respetar una opinión que atenta directamente contra mis principios -los que tengo, los míos- pues mire usted, NO.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario